Aburrida

Todo mundo debe pensar que mis días preferidos son aquellos en los que no tengo pendientes. En parte tienen razón, no puedo negar eso. Ser la más popular tiene sus consecuencias. Por un lado, mi agenda suele estar más apretada, debo estar siempre atenta a los llamados del estudio y firmar más contratos que el resto. Eso sin contar sesiones fotográficas, eventos con los fans, comerciales, eventos públicos, coreografías, cantos y todo eso que mi vida como idol me exige. Sin duda, el mejor momento del día es cuando llego a casa y puedo tomar un momento para mí. Lo usual es cenar, tomar una pequeña ducha y medio ver una película. Digo eso porque suelo estar más dormida que despierta. Luego me encierro en mi habitación y a dormir.

Sí, realmente necesito un respiro, sin embargo, estar tan acostumbrada a trabajar todo el día tiene su efecto negativo. Es entonces que aparece la otra cara de la moneda. Los pocos días que tengo libres suelen coincidir con los llamados a grabación de mis compañeros y eso significa una sola cosa: tengo el departamento para mi sola. Ni Master o Thelma están aquí para vigilarme, por lo que mi seguridad depende de los trabajadores del edificio y de mí misma. Podrían creer que me pongo nerviosa al estar aquí sin nadie más que mi eco, pero no, la verdad es que encuentro agradable tener la casa vacía. No hay gritos, ni ruidos; la música que suena en las bocinas es la que yo quiero, puedo comer lo que se me antoje y hacer lo que quiera. Por ejemplo, si me da la gana, puedo despertar hasta medio día.

¿Y cómo es el día libre de la idol más popular del mundo? Más aburrido de lo que podría esperarse. Me despierto a medio día, a veces un poco antes, y todo está en silencio. A veces me quedó tirada en cama por varios minutos jugando con el celular, otras veces me levanto de inmediato, pero sin importar eso siempre le mando mensaje a Luka. Voy a la cocina para almorzar; si Luka tuvo tiempo, me deja algo que ella preparó esa mañana y cuando no puede, yo misma cocino algo sencillo. Luego ayudo un poco con las tareas domésticas: pongo a lavar ropa, sacudo las sabanas, limpio los muebles. Y vuelvo a mandar algún mensaje. Se que no puede contestar de inmediato, pero no me importa. Así tarde una hora, me gusta contarle como va mi día y saber que ha hecho desde temprano.

Con casi todo limpio, viene la hora de comer. Usualmente pido algo de un restaurante cercano y en la recepción lo reciben. También aprovecho para mostrarle a Luka mi comida del día. Al principio quería engañarla diciendo que eso lo había cocinado yo, pero una vez no tuve cuidado de esconder los recipientes y se veían en la fotografía. Sus burlas y reclamos me persiguen hasta el día de hoy.

Pasada la hora de la comida se acabaron los quehaceres domésticos. ¡Hora de trabajar! Me siento frente a la computadora a preparar material para mi blog, ya sea un escrito o fotografía. A veces me da por editar videos. Y ya. Eso es todo. Termino entre las seis o siete de la tarde. Lo siguiente es solo esperar.

Esperar.

Y esperar.

A veces solo es una hora, en otras pueden ser dos, todo depende de la agenda y de cuento me tarde en mi blog. Hoy, por cierto, serán dos horas ya que terminé temprano. Lo único constante es que sin importar el tiempo, siempre es la parte más aburrida del día. Intento mirar televisión o distraerme con algún videojuego, pero no es suficiente. A estas alturas ya me aburrí de la tranquilidad, de no tener prisa alguna. De vuelta a desplomarme en mi cama. Sonará raro, pero estoy tan acostumbrada a estar ocupada que descansar se vuelve un fastidio. Me hace falta el ruido, las bromas de los gemelos o los nervios de Master, las torpezas de Kaito... y, sobre todo, me hace falta...

¿Uh? Eso fue la puerta. ¡La puerta del departamento! Eso significa que...

—¡Luka-chan!

¿De que hablaba? Ya no importa. ¡Luka acaba de llegar y tengo que recibirla!


¿Pero qué? ¿Se ha actualizado?
Si. Se ha actualizado este fic que tenía muy abandonado. ¿Por qué? Bueno, es día del amor y la amistad, así que debía retomar el amor entre estas dos chicas. Y con ellos recobrar la constancia en esta historia.
Nos leemos en la siguiente balada!