Capítulo 13: Cosas de nobles

Sus pulmones se llenaron de ese aire tan puro y fresco. Se sentía como nuevo después de haber arreglado las cosas con su nieta y teniendo un desayuno fresco y nutritivo. Estaba de muy buen humor, al contrario de su señor a su lado, quién veía con el ceño fruncido a su primogénito. Este último parecía llegar al borde de su paciencia con la princesa de Talys que le hacía compañía.

–Qué malagradecido…

Aunque no dijera nada, Okasahan se sentía mal de cómo el rey hablaba del príncipe. Sabía que no esperaba un hijo que, en primer lugar tuviera rasgos tan femeninos y que en segundo, no quisiera respetar el acuerdo entre naciones de casar a ambos príncipes por "conveniencia de los reinos".

Aunque también pudiera ser que su padre deseara que su hijo tuviera una buena esposa.

Pero claro, todos querían lo mismo para sus hijos…

Aunque…–pensó el general–…lo que no entiendo es…si ellos se casaron por amor…¿Por qué no darle ese gusto a sus hijos?...

Lo que le dolía era el pensar que no solo los habían comprometido por conveniencia de los reinos, o porque querían una buena esposa o un buen esposo para ellos.

Lo primero porque con un buen tratado y embajadores, se podía lograr una buena alianza entre ellos.

El segundo, bueno, él llegaba a pensar que había que respetar la decisión personal del amor, ya que cada uno ama a su manera…

Pero, bueno, tal vez los nobles pensaban diferente. Tal vez para ellos, el enamorarse significaba tener más dinero, un mejor título o reputación, una mejor descendencia, más honor o poder, riquezas, tierras…

El jamás entendería esas cosas de nobles…


–¿Qué se una?...

–Así es padre…

El lord del castillo hablaba con su hijo mayor, quién le presentaba a la laguz recién llegada. Entendía que debían de tener más unidades, pero, ¿Qué hacía una laguz dragón en sus tierras?

Le miró fijamente. Ella podía ser indispensable para la protección del castillo, además habían sufrido muchas bajas la noche anterior. Sin embargo, no estaba convencido del todo.

–¿Me dejas a solas con la dama?...

Makao le miró seriamente. Nunca podía ser algo bueno que su padre quisiera hablar a solas con un candidato a tomar un puesto en sus filas, menos si era un laguz, pues aunque el no odiara del todo a los laguz, era bien sabido que Lord Klagg no trabajaba bien con ellos.

A veces era amable con ellos, a veces no.

De hecho para la misión de rescate al príncipe de Tellius, no se le dijo que tres de los mejores soldados de Gallia fueron a su rescate junto con su hermana pequeña, pues si se esperaban al permiso de su padre, estaba seguro que el joven estaría ahora en los estómagos de los laguz.

Sin embargo, debía obedecer, pues era su padre.

–Seguro padre…–hizo una ligera reverencia y salió, no sin antes darle un pequeño vistazo a la peli rosa, para decirle que todo estaría bien.

La laguz entonces vio al Lord. Sentía una enorme tensión en la habitación que iba de la mano con un incómodo silencio. Ella también le analizó, quería saber de qué clase de persona era quien le daría trabajo, comida y un lugar donde dormir.

–Quiero que me responda algo señorita…

–Alice…

–…señorita Alice…¿No se se suponía que los laguz dragón no debían abandonar Goldoa?...

La peli rosa se limitó a fruncirle el ceño y apretar fuerte los puños. No creía que ese Lord fuera tan directo, aunque debió esperarlo de aquel a quien se le había encargado la protección de los descendientes de Taius y Anri.

Era normal que sospechara de alguien como ella, ni siquiera lo culpaba de hacer tal pregunta, pero, al igual que su hijo, le había ofendido, no iba a responderle.

Klagg alzó la ceja confundido.

–¿No piensa responderme?

Silencio fue la respuesta de la laguz.

El lord suspiró pesadamente.

–Entonces…–tomó una pluma y empezó a escribir algo–…le pediré que se retire de mis tierras y regrese a las suyas…

¿Cómo se atrevía a decirle eso?...Era obvio que no sabía nada…

–No…

Los ojos amatistas del lord la miraron incrédulos, como si ella fuera una estúpida y no le hubiese entendido.

–¿Disculpe?...

–No me iré de aquí…–se cruzó de brazos y le miró desafiante.

El Lord le imitó.

–¿Por qué motivo?

–Porque se me da la gana…

La mirada de Klagg se trastornó en una llena de odio. No permitiría que una simple sub-humana le hablara así en sus dominios…

Pero la necesitaba, por lo que trataría de persuadirla.

–Muy bien señorita…–le dijo severamente–…si usted no se va, haré que mis soldados la arresten por allanamiento de una zona de protección…

–¡No puede hacer eso!

–¿Quiere ver?...Le recuerdo que soy el guardián del príncipe de Altea y del príncipe de Tellius…Tengo la autoridad del rey de Altea y de la Apóstol de hacer mi voluntad en mis tierras…y como ciudadana de Tellius no puede desobedecer las órdenes de la emperatriz…¿o sí?...

La mirada de Klagg trató de verse astuta, aunque a los ojos de Alice no era más que un sucio humano que se creía superior solo por el elegante título que portaba.

¿Quería jugar sucio?...ella le iba a mostrar lo que era jugar sucio…

–El único beorc que tiene la capacidad de gobernar a ambas razas es el príncipe de Tellius…–le alzó la ceja así como lo llegó a hacer Klagg–…que si mal no recuerdo, está aquí, ¿no?...¿no acaba de llegar?...podemos pedirle que él decida por ambos…¿no lo cree?

El de cabellos plateados cerró los puños con furia, de no haber traído guantes puestos se habría hecho heridas con sus uñas. Como odiaba que le dijeran eso, y más si era otro sub-humano.

–Hagamos un trato "mi lord"… –hizo entre comillas en mi lord y después apoyó ambas manos en el escritorio donde estaba sentado–…usted deja de cuestionarme y yo dejo de cuestionar su autoridad…¿le parece bien?...

De tanto que el de ojos morados apretaba sus manos había dejado marca de sus uñas en los mismos, no le quedaba de otra más que aceptar, ya que así el podría seguir jugando a su jueguito del poder en esas tierras.

–Bien…–le dijo con frialdad y frunciendo el ceño de manera severa–…ahora lárgate, que tengo cosas que hacer…

–Esta bien…–contestó alegremente y saliendo de la estancia–…que tenga buen día señor…

Y cerró la puerta después de formular sarcásticamente la última oración. Klagg respiró varias veces para no perderse en la furia y cometer alguna estupidez…

Se calmó al recordar cómo serían recompensados sus esfuerzos por solo cuidar a aquel de más alto rango en varios continentes, esto estaría incluido de seguro…

Pronto todo mejoraría para Lord Klagg Yuken e hijos…


Volvió a lanzar una roca al lago y admiró como con cada brinco formaba una onda que se iba expandiendo hasta donde su vista alcanzaba.

El silencio lo rodeaba en aquel lago que había visto anoche cuando venía con la jinete pelirroja y el pegaso negro…

Eso era lo que necesitaba ahora…

Silencio y soledad…

Poco le habían importado las palabras de su "padre" sobre el hecho de que no estuviera en el bosque solo…

Pero…–pensó lanzando otra roca–…no estoy en el bosque…así que en teoría…–dio vueltas en el aire a otra antes de repetir sus acciones–…no estoy desobedeciendo a Gr…mi padre…

Una parte de él aun dudaba mucho sobre su vínculo con Greil, pero otra quería creerle, ¿Cómo iba a tomar una decisión si había una pelea interna?

Decidió ignorar esos pensamientos y seguir lanzando piedrecillas…Le calmaban…hacían que recordara sus veranos en Sholua con aquel hombre que merecía que le llamara padre, ya que fue EL quien se desvivió en cuidarlo, alimentarlo y educarlo por 12 años…inclusive le amó después de su horrible comportamiento al saber la verdad…

Inclusive lo buscó hasta los confines de la tierra cuando se había perdido en una expedición al bosque sin saberlo…

FLASHBACK:

Tomó otra piedra plana y la lanzó al lago.

Siempre había admirado las ondas que se formaban con cada suave golpe que hacía en la superficie del agua.

El dulce cantar de las aves convertía ese lugar en la mejor parte del bosque que el peli negro hubiera visto en toda la expedición. A su corta edad el ya amaba el exterior, sobre todo las zonas con lagos o lagunas.

¿Por qué?...no estaba seguro y la verdad no era algo que le importara mucho. Es como si le preguntaran porque le amaba la música clásica y el esgrima, si ambas no combinaban entre sí.

Levantó su azulina mirada al cielo, notó que los colores rosados y anaranjados ya lo habían coloreado, dando paso al color negro y algunos brillos plateados, ¿Tan tarde era ya?

Buscó por todos lados a sus compañeros y a su maestra…

Solo estaba él…

Curiosamente no se sintió presa del pánico, todo lo contrario, sabía que su amoroso padre jamás lo dejaría solo, por lo que tomó sus cosas tranquilamente y se sentó en una piedra grande a esperarlo.

¡Isaac!Escuchó cómo, efectivamente, la voz de su progenitor le llamaba con una gran preocupación.

¡Aquí estoy papá!le llamó tranquilamente para que el mayor se calmara un poco.

Vio como su padre surgía de entre los árboles, relajando su rostro al ver al pequeño de 9 años sano y salvo.

Correspondió al abrazo que le dio en cuanto se acercó a él.

No me vuelvas a asustar así hijo…le dijo aun con preocupación abrazándole con mayor fuerza.

El menor correspondió aun con mayor fuerza, le dolía mucho verle así por un bobo error como no fijarse en donde estaban los demás.

Si papi…te lo prometo…

FLASHBACK

Padre…

Lo extrañaba…

Sintió una extraña rabia hacia Ghya y a los demás…por haberlo arrebatado tan bruscamente del único mundo que él conocía y amaba…

Estaban Sholua y no es Scara todos sus recuerdos de la niñez…

Las personas que amaba…

Sus amigos del alma…

Su familia…

Su padre…

Maldita seas Ghya… –Apretó con fuerza los puños y frunció el ceño exageradamente. Tomó con la misma rabia una roca –…¡Malditos sean todos!... – y la lanzó con mayor fuerza al lago, provocando que llegara más lejos de lo que habían llegado las demás.

Respiró con rabia el fresco aire que la naturaleza le ofrecía.

Esos respiros se volvieron en sollozos y los sollozos en llantos.

Se dejó caer de rodillas al piso, llorando desconsoladamente por todo lo que estaba pasando, recordando desde que había salido de la tienda hasta la confesión de su verdadera identidad.

¿Porqué a él?...

No le había hecho daño a nadie…

Golpeó sus manos en el piso, dejando escapar uno que otro grito de dolor, no por los huesos que de seguro se estaba rompiendo, si no por el dolor de presentir que jamás volvería a ver a Gabriel McGordon.


Las noticias de la masacre en Altea se esparcieron como pólvora por el mundo…

Las noticias llegaron primero a los continentes hermanos: Tellius e Ylisse.

El primero lloraba ante la muerte de la princesa y sus hijos.

El segundo lamentaba su pérdida, pero seguía adelante, ayudando en todo lo que podía ayudar a sus hijos dolidos.

A pesar de que su padre le había dicho que no llorara, no podía evitarlo.

Uno de sus mejores amigos había muerto esa fatídica noche, así como la madre de una amiga cercana. Durante ese tiempo se iba al armario de su alcoba, escondiéndose de su frío padre para poder llorar libremente.

Eso había estado haciendo desde que supo lo ocurrido.

Sin embargo, esa tarde fue diferente. Su padre fue a buscarlo justo cuando el liberaba todo el dolor que sufría. Sabía que había pasado un mes, pero no podía evitarlo.

Salió de ahí limpiándose de inmediato las lagrimas y fingiendo que limpiaba para poder justificar los ojos rojos. Agradeció profundamente a Naga que le creyó…

Le dijo que estuvieran listos, que debían de ir al muelle de inmediato. Él no entendía porque la urgencia de ir allá, el puerto olía mal y no era día de inspección de los muelles ni del paseo real.

Sin embargo no debía reclamarle, por lo que se preparó y le siguió.

Al llegar ahí se colocó su capa, pues la niebla estaba alta y le calaba el frío hasta los huesos. Vio como su padre solo miraba al horizonte, como si buscara algo. Esto solo provocó que lo viera más confundido.

Cómo si el frío que hacia gracias a la neblina fuera suficiente, diminutas gotas de lluvia empezaron a golpear la cabeza del joven príncipe, a lo que el reaccionó poniéndose la capucha de su capa, para evitar un resfriado.

Notó que un barco se acercaba a su posición. Su padre le indicó que lo siguiera y eso hizo.

Al acercase más notó que era un barco Alteano, de seguro eran los que estarían encargados de recoger las provisiones para ayudar al pueblo afectado…

Aunque si era así, ¿porqué no llevaban ellos nada?...

Sus dudas se aclararon al ver a una pequeña de 4 años, pelirroja y de hermosos pero hinchados ojos naranja. Llevaba un pequeño vestido que se le arruinaba con la lluvia y unos hombres bajaban sus maletas.

Ahogó un gritillo de sorpresa al ver a la pequeña, pues le reconoció de inmediato, colocándole su capucha para que no tuviera un resfriado.

Ghya…


;n; ay, mi kokoro…

Ejem, bueno, espero les haya gustado uwu y por si se lo preguntan, no, Klagg no es anti-laguz…no del todo :v

Y si, Ike sufre u.u

Ike: sufro porque quieres -n-

¬¬ ya princesita…

Ike: princesa tu a-…

(le tapa la boca) -n- le diré a Greil que te enseñe modales

Ike: ¬¬

En fin, les invito a dejar un review y a leer mis otras historias.

Nos leemos :D