Ausencia

Hoy es el día libre de Miku y en verdad siento su ausencia.

Ya sea porque no tengo su mano junto a la mía entre los ensayos o por el hecho de no repasar nuestras canciones juntas, en verdad se nota su ausencia en el estudio de grabación. No anda por ahí tomando fotografías a las consolas ni a nosotros para subirlas a su blog con el mensaje "estamos trabajando el algo nuevo". Incluso los fanáticos pueden adivinar qué día no viene a trabajar porque sus publicaciones son menores. A esta hora ya vería una docena de actualizaciones, pero ahora no hay actividad. Al menos no hasta la tarde que termine de editar su video o lo que sea el proyecto planeado para hoy.

Los días como hoy me son algo pesados. No la tengo cerca para descansar un poco del tedio que es grabar y ensayar coreografías. Claro, tengo al resto del grupo y sé que puedo contar con ellos en cualquier momento, pero no es lo mismo. Puedo convivir con mis amigos, divertirnos juntos, reírnos; sin embargo, con Miku es diferente. Hay cosas que solo puedo hacer con ella. Maldición. Quisiera tenerla en mis brazos.

Y lo peor de hoy es que no pude verla antes de irnos. Al menos le preparé el desayuno… oh, me acaba de llegar un mensaje. Es de Miku. Veamos qué dice. Así que se acaba de despertar… es medio día y ella recién despertó. Bueno, eso es lo habitual. Quisiera enojarme con ella por esto pero no puedo; su agenda está más saturada que la nuestra; es mejor que descanse todo lo que pueda. Le respondo los buenos días antes de regresar al ensayo. Hoy nos toca una nueva coreografía.

Tres de la tarde, es hora de comer. Aprovecho el pequeño descanso para revisar mi celular. Sorpresa, tengo unos veinte mensajes de Miku, algunos con fotografías incluidas. Quisiera responderle al momento, pero es imposible. O estoy ocupada en la cabina, o bailando o discutiendo algunos preparativos; además, nos obligan a silenciar los celulares al entrar y no debe escucharse ni su vibración. Por eso no me entero de los mensajes que tengo al momento que llegan. Lentamente paso mi dedo por la pantalla, no quiero perder detalle de nada. Una fotografía suya tendiendo la ropa, otra sacudiendo los muebles. Sonrío. Al menos sé que con ella la casa está a salvo. El último mensaje es una fotografía de su comida. Y pensar que una vez quiso engañarme diciendo que había preparado yakisoba. Se le olvidó retirar las cajas del restaurante y no paré de burlarme por eso. Hasta la fecha me da risa, pero también me pareció algo tierno ese descuido. De todas formas algún día iba a descubrirla. ¿Y qué piensa comer hoy? Vaya sorpresa… udon, igual que nosotros en el estudio. No suelo hacer esto pero supongo que no hará daño. Tomo el plato y le saco una fotografía. Así verá que comeremos lo mismo aunque estemos en lugares diferentes. En cierta manera es como si estuviésemos juntas, ¿no?

Y por fin llegamos a las últimas horas de trabajo. Ya quiero irme de aquí. El día me ha parecido largo y tedioso. Meiko dijo que me ayudaría con eso y ella me llevaría al departamento. Lo agradezco, pero quiero seguir viva. ¿Otro mensaje? Y es otra fotografía, ahora está trabajando en su blog. Esta chica de verdad quiere que la extrañe, sin duda. Maldición, quiero besarla en este momento. Creo que le tomaré la palabra a Meiko, me urge llegar al departamento ahora mismo. ¡Si no fuera porque aún faltan dos largas horas aquí! Estoy tan acostumbrada a Miku que su ausencia me afecta demasiado; sin ella en el estudio, el tiempo pasa tan lento que en vez de horas siento que transcurren días enteros.

Llegamos al edificio. Solo estamos Meiko y yo en el estacionamiento, el resto se quedó atrás porque el autobús no es tan veloz cuando lo maneja Master. Salgo del automóvil y espero unos segundos; el viaje me mareó un poco y me tiemblan ambas piernas. Ya recuperada me voy al elevador y presiono el botón que lleva hasta nuestro piso. Vamos, vamos, sube más rápido. Se detiene, último piso. La puerta se abre y me dirijo a nuestro departamento. Con calma Megurine, que no se note tu ansiedad por verla.

Respiro hondo y abro la puerta.

—¡Luka-chan! —escucho el grito de Miku y no puedo evitar sonreír.


Vamos Luka, demuestra que eres una tachi hecha y derecha (?)

Aquí está la balada 64, directamente relacionada con la anterior. Espero les gustara y esperen pronto más capítulos de este fanfic.

Nos leemos luego!