Kigurumi
Cada vez que Master tiene una junta de negocios con alguna empresa, nos da miedo de lo que pueda tratarse. Sabemos de antemano que él hará todo lo posible para protegernos; nunca aceptaría un contrato en el cual nos obliguen a realizar algo que no nos guste, nos ponga en peligro o afecte nuestros intereses económicos. Es muy cauteloso en esos aspectos, aunque eso signifique sacrificar horas de sueño. Cuando dice que nos adora no es ninguna broma. Por eso siento que Miku y yo hacemos mal al esconderle nuestra verdadera relación. Es quien ha dado todo por VOCALOID, revisa hasta los detalles más pequeños de cualquier contrato, escenario o set al que asistimos, cuida nuestra alimentación, nuestra salud, hasta hace lo posible para que podamos divertirnos sin entrar en conflicto con los contratos que firmamos ante la disquera. Aun así, no puedo dejar de preocuparme; algunas peticiones de los empresarios pueden llegar a ser un poco extrañas, inofensivas, pero raras.
Me pregunto… ¿cuánto más tardará Miku en decirle? Ya le he ofrecido ayuda en varias ocasiones, pero se niega a aceptar. Está tan empeñada en hacerlo ella misma que no me escuchará por más que se lo diga. Admiro esa determinación y respeto su decisión, así que le daré más tiempo. Yo sé que no es sencillo encontrar un momento en que nuestro representante no se encuentre ocupado ni reunir el valor suficiente para hablar de algo así. Algunas personas nunca logran revelar quienes son en realidad o lo hacen después de mucho tiempo. Solo espero que eso ninguno de esos sea el caso de Miku.
—¡Buenas noticias! —dice Master entrando al departamento. Lleva consigo un par de cajas de cartón con el logotipo de Sazac en los costados—. Al fin tienen que promocionar un producto normal.
—Las aplanadoras son normales —menciona Rin. Deja a un lado el control de la consola y se acerca a Master.
—Y la lencería, ¿verdad? —agrega Meiko mirándome con una sonrisa malvada.
—No responderé eso.
—Estoy seguro de que no hay muchos cantantes que promocionen esas cosas —dice Master. Deja las cajas sobre la mesa de nuestra sala y comienza a abrirlas mientas nos acercamos—. Pero por fin tenemos algo más común y divertido. Pensé que estas cosas serian de los primeros productos que promocionarían, pero el mundo de los negocios es impredecible. Ahora… ¡admiren!
Mete ambas manos en la caja y rápidamente saca de esta una pieza de tela afelpada de color amarillo. La extiende ante nosotros. Un poco holgado, pero es el contorno de una figura humana con un gorro que imita la cabeza de un pollo. Ya sé lo que es: un kigurumi.
—¡Qué lindo! —grita Rin. Se lanza contra Master y le arrebata la prenda—. ¡Es un pollito! ¡Y esta precioso!
—¿Ahora nos quieren para promocionar kigurumi? —la pregunta Miku.
—Así es. Sazac quiere un par de fotografías para su tienda en línea y algunos anuncios. Estos son solo de muestra, para que conozcamos su producto. Sí quieren alguno ya podremos pedirlo.
—¡Sí! Pediré diez —escuché a Rin. No sabía que le gustaban tanto estas cosas.
—Eso es un abuso, Rin —le reclama Len, pero como siempre, ella solo lo ignora.
Como era de esperarse, cada quien tomó su respectivo kigurumi y corrió a su habitación para probárselo. Había varios modelos en la caja y de diferentes tallas; así que teníamos muchas opciones a la mano. No estaba segura de cual usar, así que solo los estaba mirando uno por uno hasta que Miku me acercó uno blanco. Tenía la forma de un gato y ella me mostró otro igual, solo que era gris. De inmediato entendí que su intención era que usáramos kigurumi a juego y no pude negarme a eso. Esto es algo que a mí nunca se me habría ocurrido conseguir, es más acorde a ella y con razón se le notaba tan entusiasmada cuando los eligió.
Veamos… se siente suave y es cálido, no es propiamente una prenda de verano por este detalle, aunque tampoco da una sensación de calor insoportable. En verdad es cómodo usar uno de estos y debido a lo holgado no me aprieta de ninguna parte. Creo que solo se nota un poco en mi pecho, pero no molesta para nada. Sí, todo está correcto. Me veo al espejo y debo decir que no está nada mal, me cubre de pies a cabeza y ya puesta, resulta una linda prenda. Las orejas de gato se mantienen en su lugar y hasta tiene cola. Nunca pensé que tendría una de estas cosas y ahora que la uso quiero conservarla. Master dijo que podíamos pedir a la empresa que nos dieran alguno… aunque no sé. ¿En verdad debería? Tampoco creo usarlo muchas veces.
—¡Mira Luka! —escucho la voz de Miku en mi habitación. Me doy la vuelta y la veo parada frente a la puerta, vistada con el kigurumi de gato gris que tomó de la caja. Da una vuelta mientras se me acerca dando pasos cortos y se detiene ante mí con un maullido. Ella está… está… ¡tan adorable!—. ¿Qué tal? ¡Ah! Mira nada más. ¡Te queda muy lindo! —dice mientras me acomoda el gorro.
—¿En verdad lo crees? —le pregunto. Ya no puedo quitarle la mirada de encima. Se ve tan tierna.
—¡Claro! Te miras tan adorable —me dice con una amplia sonrisa y me da un abrazo. Debe ser por la ropa, pero se siente más suave que de costumbre.
—Yo creo que tú eres más adorable —le digo.
No tengo más dudas. Voy a pedir este kigurumi cuanto antes… aunque ¿no habrá alguno con forma de atún?
Esto lo escribí inspirado en la colección de peluches Souno Cat Party, anunciada hace poco. Esto se relacionará con el atún gigante (será un mini arco) y entraremos en los momentos cruciales, pues nuestras queridas idols le dirán la verdad a Master y a Gakupo en los siguientes capítulos.
Gracias por seguir apoyando esta historia a pesar de llevar tanto tiempo y de las largas esperas!
