Capítulo 17: Comportamiento extraño

(Parte de Altea)

Lloraba tratando de librarse de su oponente. A pesar de que llevaba poco de separarse de su madre, el infante peli azul lo sentía una eternidad.

¡Suéltame!...exigió…¡Mamá!, ¡Papá!...

Pero su captor solo rió. Sollozó más cuando este último le tiró al piso y le inmovilizó, solo para levantar su arma, amenazando por arrebatarle la vida al infante.

Dulces sueños sabandija…

Se forzó para soltarse del agarre, llorando más al ver que era en mano. Trató de ser rápido, logrando desviar el ataque por poco, teniendo solo una herida en la mejilla. Pero esto solo provocó que su atacante le diera una tremenda bofetada.

¡Se un buen príncipe y déjate asesinar!...Le tomó con mayor fuerza, sintiendo todo el peso del hombre en su pequeño cuerpo, jurando inclusive que le estaban rompiendo unos huesos. El oxígeno de por sí era poco y con ese criminal encima era mucho peor…

Pero el digno descendiente de Taius no podía dejar de pelear…

Por lo que pataleó y peleó cuanto pudo, gritando a los cuatro vientos, solamente para extinguir más rápido sus fuerzas. Su captor solo rió malévolamente.

En serio que eres estúpido…Volvió a alzar su daga una vez que el infante había dejado de hacer sus inútiles intentos de pelea…le haré un favor a tus padres matándote…

Volvió a ver la daga y para él todo se veía tan lento, que podía jurar que distinguía cada minúsculo detalle del arma que le robaría la vida.

Cerró sus ojos sin poder hacer más, manteniendo viva la poca esperanza de que su papá, mamá o guardiana alcanzaran a llegar…


−¡Ike!...

Despertó de golpe y jadeante. Nunca había pasado más allá de cuando le tiraban al piso por su recuerdo, pues el capitán siempre le obligaba a volver a la realidad.

Pero esta vez, era otra realidad, una en la que no sabía si quería presenciar.

Se sentía extrañamente adolorido, como si hubiese recibido una lluvia de golpes y un punzante dolor en su nariz y labio se hacían presentes.

Se recostó en su costado, sintiendo inmediatamente después las manos de su progenitor, obligándole a recostarse nuevamente.

−Ya pasó hijo…−comentó con suma preocupación, acariciando su empapado cabello para relajarle, sin impedirle seguir tomando aire de manera desesperada. Se había asustado, no iba a negarlo, solo se preguntaba cómo demonios era que seguía con vida y terminado en Sholua.

Hay cosas que me faltan recordar…

−¿Mejor, hijo?

Prestó atención entonces al castaño que le atendía en esos momentos. Parecía desvelado y preocupado, no pudo evitar no pensar en Gabriel.

−S-sí p-padre…−era parte mentira, pero no quería que siguiera angustiado, por lo que a su actuación le agregó una leve sonrisa para calmarle−…gracias…

El mayor sonrió y le volvió a acomodar en su cama.

−Por cierto…−escuchó que le comentó mientras le arropaba−…¿Qué pasó con Ghya?

Eso si le tomó por sorpresa, ¿De qué hablaba su progenitor?

−¿Qué hay con ella, padre?

Este le vio entre extrañado y preocupado, asustando un poco al peli azul.

−Ike…−acarició su mejilla con cariño, haciendo que le viera más confundido−…tuviste una fuerte pelea con ella…

Sintió que se le helaba la sangre, ¿Cómo que se había peleado con una amiga de la infancia?

−N-No puede ser…−comentó ante la sorpresa. Greil solo bajó la mirada con tristeza.

−Pero, así fue hijo…

No podía ser…

Más que nada porque no recordaba tales hechos. Debía ser una simple broma de parte del castaño.

−Eso no puede…

−…¿Ser?... –completó tristemente la oración−…¿Ya viste tus labios y sentiste bien tu cuerpo?

Entonces llevó sus dedos a sus palpitantes labios y vio con cuidado el cálido líquido rojo que brotaba de ellos. Su cuerpo reclamaba a través de las múltiples cortadas y hematomas que cubrían su ser que tomase un descanso. La más significativa era una en el cuello, pero de seguro fue con una astilla o al momento de caer por el último puñetazo de la joven.

No podía negar que físicamente estaba dolido y que su cabeza empezaba a punzarle, por lo que no negó las ordenes de su cuerpo de recostarse.

Pero…¿Por qué?... –estaba impactado. Más que nada porque no podía recordar nada del incidente con la pelirroja, ¿Qué motivo podía ser más fuerte que su amistad para causar una lluvia de golpes con quien, aparte, le salvó la vida hace por lo menos un mes?

Cierto era que cosas así habían pasado durante ese tiempo. No tan graves como pelearse con una vieja amiga, pero cuestiones en donde él actuaba de una manera extraña y el no lo recordaba. Como cuando despertaba en el lago con su padre muy preocupado por él, aparte con mucha hambre, tal vez demasiada, como si no hubiese desayunado y comido, que de hecho los sirvientes y su progenitor confirmaban. Según Marth, siempre se le veía decaído y pasando las horas en soledad y solo parecía querer hablar de Sholua. Cierto que extrañaba el lugar, pero tras un mes de convivir con su verdadera familia y amigos, el pueblo pasaba a segundo plano, sin menospreciar al capitán y a sus amigos de allá. Menos a Gabriel, quien le cuidó y educó por tantos años. Juró que volvería a darle las gracias tras todo calmarse en Altea y le recompensaría de alguna manera. Estaba seguro que su padre no se negaría, todo lo contrario, apoyaría su noción dándole al castaño cualquier cosa que estuviese en su poder para agradecerle. Aunque en el fondo, sabía que solo había una cosa que el capitán deseaba con locura…

Su hijo…

Nadie le culpaba. Incluso sabía que el castaño solo deseaba estar con él durante años, sabía que con el capitán ocurría la misma situación…

Ojalá pudiera traerlo a la vida…

Pero por ahora, debía concentrarse en el mayor problema que estaba enfrentando: una Ghya Yuken enojada, y vaya que eso era terrible en todos los sentidos…

Debo hablar con ella…−pero al intentar levantarse, tanto su cuerpo como su acompañante se lo negaron.

−Ike, debes dormir…−Greil le mimó nuevamente, ocasionando que el peli azul se relajara mucho−…mañana hablas con ella, ¿te parece bien?

Suspiró derrotado. Realmente era de extrañarse un caso así, más tomando en cuenta los grandes amigos que solían ser.

−Ike…−volvió a ver al adulto a su lado, quien ahora tenía el ceño fruncido ligeramente−…necesito saber si ella te provocó a la pelea o si fuiste tú quien ocasionó esto… Klagg está hablando con ella, pero yo quiero saber tu punto de vista…

¿Cómo responderle a algo que no recordaba?

−Yo…no se…−los ojos azules se cruzaron y los pertenecientes al padre reflejaron preocupación−…no lo sé, padre…

El mayor mantuvo el ceño fruncido así como su mirada preocupada y tomó con fuerzas su mano.

−Ike…−tras quitarse su otro guante, colocó suavemente su mano en la mejilla y en la frente del muchacho, haciéndole sentir mayor confort y que esa ligera punzada en la cabeza desapareciera por completo−…¿Te ocurre algo?, Sabes que me puedes decir lo que sea, ¿verdad?

El príncipe vio a su padre extrañado. Claro que sabía eso, la cuestión era que…

−No sé cómo explicarlo…

…había cosas extrañas que, por ahora, no tenían explicación…

−Haré mi esfuerzo…

Pero por más que quiso articular palabra no supo por dónde empezar, si por el sueño, por su vida en Sholua y lo borroso que ahora le lucía.

A veces…−pensó suspirando pesadamente y posando su mirada en el suelo−…pareciera que soy dos en uno solo…

Sintió un fuerte pero cuidadoso abrazo de parte su padre, el cual correspondió con cuidado.

−Si no deseas contarme, solo dímelo…−escuchó que le habló con tristeza−…y no te molestaré más…

Esas palabras hicieron que el corazón de Ike se rompiera y le abrazara más fuerte.

−Jamás serías una molestia,…−comentó resistiendo el llanto, sin saber realmente porqué−…padre…

Se quedaron en esa posición unos momentos, donde el peli azul se forzó para tratar de recordar que había pasado tras regresar al castillo: acompañó a su padre a cenar, caminó con él alrededor de la fortaleza hasta que fue llamado a una junta con el rey de Altea, el general Okasahan y Klagg Yuken. Entonces él continuó con su paseo, sin un objetivo fijo, terminando en los establos en donde la pelirroja en cuestión cepillaba su corcel. Recuerda haberle llamado y ella saludado, incluso que caminó hacia ella…

Pero entonces todo se volvía una mancha verde y después negra…

Y no solo en su recuerdo…


Esa habitación se volvió mucho más fría de lo normal y Ghya sabía que no era solamente por el hecho de que el otoño estaba a unas semanas de terminar, sino porque la gélida pero rabiosa mirada de su padre le observaba de tal manera en la que ella deseaba no haber requerido a los golpes.

Pero…−pensó limpiándose el hilillo de sangre que su "amigo" había alcanzado a hacerle en su nariz tras despertar de ese extraño desmayo que tuvo en los establos−…él se lo buscó…

Klagg no decía nada y era lo que más le dolía. Mínimo un regaño o un grito, pero esta vez nada. Nunca vio un comportamiento así de parte de parte del hombre que le regaló la vida. Ni siquiera los pocos regaños que llegó a tener de gran magnitud en su infancia fueron tan duros, pero eso se podía excusar con el hecho de que ya no era una bebé, sino una joven mujer que estaba consciente de lo que ella estaba realizando cada momento tras tener una idea clara de que era lo correcto y lo que no.

Más silencio y horribles miradas. Sabía que por lo que su progenitor presenció, todo parecía culpa de la jinete.

Si me dejara explicar...

FLASHBACK:

¡Ghya!

Giró su cabeza hacia el peli azul que le llamaba. Lucía mucho más tranquilo, muy diferente a la noche anterior o a esa mañana. Tal vez el estar ahí le estaba relajando un poco, aunque podía deducir, por su forma de caminar y su mirar que la melancolía invadía poco a poco sus pensamientos.

Hola Ike…respondió dejando el cepillo de Ichta para atender al príncipe…¿Qué estas haciendo por estos rumbos?, yo creí que…

Pero de un instante a otro, el joven recién llegado se desmayó. La jinete corrió hacia él, exclamando su nombre a los 4 vientos y zarandeándole para hacerlo volver en sí. Inclusive mandó llamar a su padre y a Lord Greil para que auxiliasen al muchacho.

¡Vamos Ike!...lo zarandeó…¡Despierta!, ¡despierta!...

No supo cuanto tardó en lograr que el peli azul despertase, solo supo que de un momento a otro, los zafiros del joven le veían aturdido. Llegó a creer por unos momentos que en lugar de ser azules, eran verdes, pero de seguro era por la cantidad de luz.

Ike…comentó quitándose un guante para poder verificar que el joven tenía una temperatura normal, agradeciendo a Naga el no detectar ninguna anomalía…¿Qué pasó?, ¿Estás…?

Pero antes de que terminase la oración, recibió un golpe en la nariz de parte del príncipe. No alcanzó a fracturársela, no fue un golpe tan fuerte, pero fue lo suficiente como para apartarla de él y lastimar sus fosas nasales.

¡¿Estás demente?!exclamó tras mimar un poco su nariz. Pero su única respuesta fue al noble volviendo a dirigirle otro ataque. Sin embargo, logró esquivar y patear su espalda con tanta fuerza que creó un agujero en una de las paredes del establo.

¡Con que así jugamos ahora!...Se arremangó su traje y se preparó para el siguiente ataque a pesar de que el peli azul solo jadeaba en el piso y se quejaba del golpe recién impartido por la pelirroja…¡¿Qué clase de cosas te enseñaron en Sholua?!, ¡Vaya padre tuviste!

Eso pareció activar algo en el príncipe que le hizo levantarse de inmediato para golpearla nuevamente. La chica le detuvo recibiendo alguno que otro codazo y patada que el muchacho le dirigía. Sin embargo, gracias a un descuido del peli azul, Ghya logró tomar su muñeca y aplicarle una llave torciendo todo su brazo. El de ojos azules gritó, logrando librarse tras darle un fuerte pisotón a la jinete oscuro no tardó en apartarlo con el pie nuevamente para reanudar la pelea.

No entendía la cuestión de la riña, es decir, de niños se peleaban, como los demás, pero nunca a tal grado. Ni siquiera en las cuestiones de mayor delicadeza para ellos en esa época habían llegado a la necesidad de los golpes, ¿Por qué ahora sí?

No supo durante cuánto tiempo estuvieron así, solo supo que tras darle un puñetazo tanto en labios y en nariz, el cayó inconsciente en la paja.

¡Ike!

Para su terrible suerte, tanto su padre como el de Ike llegaron en ese momento…

FLASHBACK

−¿Cómo te atreviste?...

Esperaría cualquier oración de parte de su enfurecido padre, excepto esa.

−¿A qué te refieres?

Lord Klagg solo le vio fúrico y respiró fuerte muchas veces, luciendo como un dragón a punto de escupir su fuego a todo aquel en su paso.

−¿Cómo te atreviste a golpear al príncipe de Tellius?

Esta vez, ella era quien lucía como un dragón, pero a punto de explotar, pues el ceño fruncido de la chica reflejaba aún mayor furia que el noble de plateada cabellera.

−¡¿y que querías que hiciera?!... –respondió tratando de no perder la calma−…¿Qué me dejara golpear como si fuese una debilucha que no sabe hacer más que ser sumisa y atenerse a lo que debe hacer?, ¡Porque no soy así padre!

−¡Pudiste detener o frenar sus golpes!... –la voz de Klagg quería imponerse sobre su hija, incluso quería parecer apoyarse sobre su escritorio para levantarse e intentar intimidar a la joven−…¡Harás que mis esfuerzos se vuelvan en vano!

Eso fue lo último que necesitó la chica para estallar la cólera que por meses estuvo reservando en lo más profundo de su ser y se levantó para imponerse sobre Lord Klagg Yuken.

−¡¿Tu esfuerzo?! …–proclamó, ya sin importarle realmente lo que su padre pensase de ella−…¡¿Tu esfuerzo?!,¡Tú no has movido ni un solo dedo para hacer algo por el príncipe que no sea en un ataque!, ¡Si no es eso actúas como si él no existiese ni viviese por aquí, justo como con tus nosotros!, ¡No muestras interés por nada ni nadie que no sea por ti mismo o por tu estúpido pueblo!

−¡No me faltes al respeto, jovencita!... –Klagg imitó a la chica, luciendo ahora como una competencia de furia en lugar de un intento de saber que pasó realmente con la pelea donde ella se vio envuelta en cuestión, habiéndose dejado realmente a un lado desde hace tiempo ya−…¡Que sigo siendo tu padre a final de cuentas!

−¡¿Y dime donde estaba mi padre cuando mi madre murió?!... –la chica no resistió más y dejó correr las lágrimas que durante tanto tiempo estuvo guardando ante esa molestia que se hizo presente en su vida por 12 años−…¡¿Dónde estaba cuando nosotros, los hijos de Annika Yuken, la perdimos para siempre?!

−¡Yo perdí a mi esposa esa noche!... –trató de excusarse el noble, sin siquiera inmutarse por el llanto de la pelirroja, quién frunció aún más el ceño y tras un leve sollozo pronunció lo que tal vez pudo haber matado todo lo que el de ojos amatistas reclamaba:

−Pero yo perdí a mi madre…

Y sin esperar respuesta de su progenitor, salió a toda prisa de su estudio, ignorando cualquier llamado de parte de este, o de cualquiera que quisiera hablar con ella en ese momento. Quería estar sola, salir de ahí y volver al único lugar que la vio crecer : Ylisse. Y aunque sabía que siempre sería bienvenida por el gobernante del lugar, tampoco se sentiría cómoda, ¿Quién lo estaría si esta volviera con el que fue su primer amor, aquel que estuvo con ella en todo momento, la apoyó en todo, la defendió de todo aquel que quiso dañarle y quien la vengó cada vez que ella caía víctima de algún ataque o envenenamiento, pero este estaría casado ya con aquella mujer que encontró inconsciente en el piso tras regresar de una de sus múltiples venganzas por ella?

No puedo volver…

Menos aún por la escena que su padre armó ante el rey y su esposa, buscando culparle por todo lo ocurrido aquella trágica noche donde Altea perdió a muchos de sus hijos, mostrando "uniformes" de los soldados enemigos, luciendo como los de Ylisse. Pero ella conocía muy bien la vestimenta de todo aquel que luchaba en el ejército de dicha nación y esos lucían demasiado corrientes comparados con los originales. Claro que ella defendió al peli azul con palabras, pero era insuficiente para alguien como Klagg Yuken.

Sus pies le guiaron al establo, donde su fiel pegaso le esperaba, recibiéndola con muchos relinchos y frotando su crin contra ella. Ghya le mimó, distraída. Quería montar en Ichta y alejarse de todo. Podía tomar una Erosian e ir a donde ella se le antojase: Ylisse, Elibe, Tellius, Valm, algún otro país de Archanea, inclusive a Gamma o Sholua, la idea era alejarse del fuerte. Pero si hacía eso, faltaría el respeto a su madre, quien confió en que cuidaría de los príncipes tanto como Ichta, por lo que no tenía más opciones que quedarse ahí.

Se sentía prisionera en su propio fuerte y excluida de vivir una vida como le hubiese gustado llevar, por lo que lloró aún más, aferrándose a su corcel para llorar todo que debió haber llorado cada noche tras fingir estar en el mundo de los sueños, no tardando mucho en sentir como el fiel y noble animal la envolvía con sus alas y con su cabeza la pegaba más a ella, sintiéndose con mayor libertad para dejar correr todas esas lágrimas que se guardaban en lo más profundo de sus sentimientos. Estas aumentaron al dejar volar su imaginación para sentirse como si estuviese entre los brazos de su querida y difunta madre.


Estaba frustrada, ¿Quién no?, es decir, era la segunda vez que intentaba asesinar al príncipe de Tellius y no lograba hacer más que una simple cortada, aunque esta vez en el cuello.

Al menos es un avance…

Permanecía escondida entre los arbustos, sabiendo que los guardias que rondaban a esas horas no buscarían por ahí. Había estudiado tanto durante ese mes como para conocer las rutas de los guardias alrededor del fuerte. Notó que la seguridad era la misma a pesar de haber sufrido bajas, llegando a creer en sí que Lord Klagg estaba reclutando nuevos soldados. Sonrió maléficamente al tener una solución a otro problema presentado.

Ya se como matar a esa mosquita de una manera tan sencilla…

Menos mal que su jefa le había dado otra oportunidad…


Se había cansado de ver a su amiga tan deprimida. No sabía que hacer para animarla ni para que comiera con sus hermanas, su padre y él. Aunque se alegraba al saber que el pegaso de lady Annika había llegado y eso animaba un poco a la niña. Se encontraba caminando con la comida de ese día hacia la alcoba de la infante, siendo que traía una ración doble para poder excusarse de quedarse con ella y tratar de animarla un poco más esa vez.

Tocó la puerta con cuidado, notando que estaba un poco abierta. Vio a través del pequeño hueco y notó como la chica traía puestas las ropas de un caballero pegaso oscuro y jugaba con una ramita que de seguro cayó en su habitación por la ventana abierta.

¡Nadie va ganarle jamás a esta caballero pegaso!, ¡Menos con la canción de mi mamá!

Se alegró al saber que la pequeña había recuperado los ánimos más rápido de lo que esperaba. Los meses para verla reír así y cantar la canción de su madre, aunque aún con algo de melancolía. Había pasado ya varios meses desde la tragedia y parecía que la pequeña volvería a ser la misma Ghya Yuken que conocía desde la cuna.

Un ligero movimiento fue suficiente para que la ruidosa puerta se abriera y expusiera el peli azul ante la pequeña que jugaba, viéndole con curiosidad.

¡L-Lo siento!...Su sonrojado rostro lo cubrió con la bandeja que aún sostenía los platillos…¡Y-Yo solo quería!...

Pero la infante la retiró con brinquitos y le vio curiosa, solamente para después bajar su anaranjada mirada.

Se que me veo ridícula…comentó al borde del llanto…pero por favor, no le digas a nadie que juego a ser un jinete pegaso…

Y sin necesitar nada más, Chrom le dedicó un fuerte abrazo a la pequeña de casi cinco años ya, sintiendo como la niña ahogaba sus sollozos en su pecho.

No eres ridícula…Comentó tratando de animarle, escuchando como ella se separaba para verlo directo a los ojos…yo creo que lo haces genial…

¿En serio?...contestó la pelirroja, con un ligero brillo de esperanza en sus ojos. El mayor le sonrió y la tomó de los hombros.

Así es Ghya…comentó, sonriendo más al ver que la niña correspondía el gesto…además, creo que puedes ser una maravillosa jinete oscuro…

¿Cómo mi mamá?...El brillo en sus ojos se incrementó al igual que la sonrisa en su rostro.

Así es…Comentó tomando con fuerzas sus manos…como tu madre…Los levantó a con cuidado, sin perder su contacto visual con esos destellantes ojos anaranjados…y ya verás que serás de mi guardia cuando sea el rey…

Pero…rió apretando el agarre del príncipe…tu ya tendrás muchos soldados contigos y más experimentados…

Eso no me importa, yo quiero que tu seas uno de ellos, de hecho, que seas la co-capitana de un grupo llamado "los sheperds"

¿Sheperds?...La pequeña la vio curiosa.

Sí…el príncipe nunca dejó de sonreír…ya le dije a una amiga mía, Sully y se emocionó mucho, mañana vendrá a jugar y explicarte mejor que haremos, pero, quiero saber si puedo contar contigo, no importa lo que sea que pase…

La niña le volvió a abrazar, aun con mayor fuerza y ánimos que la vez pasada.

Lo juro…Chrom…


Despertó jadeante al darse cuenta que se quedó dormido nuevamente revisando papeleo de rutina. Estaba muy cansado y no podía evitarlo. Desde que trajeron de vuelta a su esposa de Sholua, sentía que su vida iba de mal a peor. Y no porque su mujer estuviera de nuevo en Ylisse, sino porque lucía muy extraña. Su cabello no era completamente blanco como cuando se fue, sino que lucía como un rubio muy opaco y se había peinado diferente. Aunque eso era el menor de sus problemas, ya que había olvidado todo de él.

No debí dejarla ir…

Y es que la estratega se había entercado tanto en ir a explorar Sholua tras hablar con su vieja amiga pelirroja cuando esta le contó de las Erosian, que fue imposible hacerla cambiar de parecer tras ella conocer que había más mundos que solo el suyo.

Recuerda que se extrañó que tardase más en volver del tiempo que ella le había dicho, llegando a alterarle tanto que pidió a Ghya llevarlo allá en su búsqueda. Sin saber realmente que le pasó o cómo, culpó a la jinete por el estado de su esposa, ocasionando que ella se enfureciera con él.

FLASHBACK:

¡Repite eso, Chrom!

¡Es tu culpa!

Realmente estaba furioso con la pelirroja. Estaba muy seguro que si ella no le hubiese hablado de las Erosian, su esposa no hubiese investigado más del tema y querido ir a investigar a ese tal "Sholua".

¿Y porque tuya no si tu no la detuviste?

Sabes muy bien como es Robin, hubiese creído que quería controlarla…

Eso querías, ¿no?...

Odiaba que la muchacha se cruzara de brazos y le viera como Lord Klagg cuando se enojaba con él.

¡Solo quiero que esté segura!

¿Y por eso quieres impedirle que salga?

¡No quiero que acabe como tu madre!, ¡Murió lejos de los brazos de su amado todo porque tu padre no le dijo que no se arriesgara!, ¡¿Es que no lo entiendes?

Pero la pelirroja no contestó, entonces el rey entendió que había ofendido de una manera terrible a la progenitora de la chica.

Ghya, p-perdona, no sé porque dije eso…yo…

Pero la joven solo le veía con odio y al borde de las lágrimas, haciéndole ver el terrible error que cometió.

Ghya…

Pero la chica solo salió corriendo del estudio del rey. Este último la siguió, llamándola y pidiéndole perdón a los cuatro vientos, sabiendo que no era suficiente e incluso le pidió que volviese cuando ella montó en su pegaso para alejarse de él…

Realmente había sido un estúpido…

FLASHBACK

Agradeció a Naga profundamente que Ghya volvió unos días después de su discusión, aunque aplicándole la ley del hielo. No la culpaba, nunca le reclamaría eso. Se comportó como un idiota con ella por el simple hecho de intentar buscar a alguien más a quien culpar por el estado de su esposa, cuando en realidad nadie lo era directamente. Por casi un año la pelirroja le ignoró y rechazó cualquier pedido del rey para ir a luchar junto con los sheperds. Incluso no le reclamó cuando firmó su renuncia a los sheperds, ni cuando le dejó una para dejar el ejército. Sabía que se iría de Ylisse y todo por ser un completo estúpido.

Echó a perder su amistad con la Alteana y todo lo que pasaron juntos, desde infantiles travesuras hasta noches planeando estrategias para acabar con famosos bandidos.

Era como tener otra hermana…

Pero lo que realmente le extrañó, fue de que la noche anterior al día que ella había planeado marcharse, el padre de ella llegó a acusarle falsamente por la tragedia Alteana y ella, bueno…

Me defendió…

FLASHBACK:

Iba con prisa al salón principal, donde le habían informado que Lord Klagg Yuken le esperaba. Estaba realmente preocupado de que algo más hubiese pasado en Altea, que dejó de lado todo lo que hacía y se dirigió a atenderle, pidiendo solamente que le avisaran si algo le pasaba a Robin. Había pasado un año y había veces en el que ella mostraba ser la misma y otras en las que parecía no amarlo.

¿Habrá conocido a alguien más?

Ese era su verdadero temor, que alguien mas le hubiese mostrado cariño y ella dudase de su relación.

Pero ahora no era el momento, debía actuar como un rey y no como un esposo preocupado por su mujer.

Lord Klagg…Habló en cuanto llegó al lugar citado…Espero su viaje haya sido placentero…

Pero el noble no respondió nada, solo lucía molesto y Chrom no sabía porque. Pero simplemente se aclaró su garganta y continuó.

Y digame…Amplió su sonrisa y juntó sus manos…¿Qué puedo hacer por usted esta noche?...

Nada. El gobernante suspiró pesadamente ante la actitud de Klagg.

Sigue siendo el mismo viejo terco…

Vine por Ghya…

Esa oración sorprendió al peli azul. Más que nada porque no recordaba que la pelirroja y su padre fuesen tan cercanos como para pedir que vinieran por ella tras casi 10 años que él la envió a Ylisse a vivir.

Entiendo…Pero no reclamó nada y mandó llamar a una criada para informar a la chica que su padre llegó por ella.

Se sumieron en un incómodo silencio, donde notó que el de cabellos plateados le veía con rabia y furia infinita. No pudiendo evitar su curiosidad ante la actitud de su guardián, le cuestionó:

¿Hay algo más que le incomode?

Pero nunca se esperó esta respuesta:

No quiero que te vuelvas a acercar a mi o a mi familia.

Quedó en shock ante la declaración del noble, ¿en serio escuchó bien?

¿Disculpe?

Ya no eres más mi protegido…

Pero porque…

¿Padre?

Al llegar la pelirroja, su padre la tomó de la muñeca y la jaló hacia el.

Vamos, Ghya, volverás a Altea esta noche…

¡Pero, ¿porqué?!

Porque mi hija no se juntará con traidores…

Eso le hizo enfurecer, no sabía a que se refería, pero simplemente soltó a la joven del agarre de su progenitor.

¡No se de que esta hablando, pero no tratará a mi mejor amiga así!

Pero recibió un puñetazo en contestación de Klagg, cayendo al piso. No puso atención al resto de la pelea entre padre e hija, tan solo escuchó de la "tragedia" nuevamente y como la muchacha reclamaba y defendía su inocencia…

No había perdido a su amiga del todo…

FLASHBACK

No podía creer que se le acusara de culpable por una matanza en la que ni él ni su familia tuviesen algo que ver. El también perdió a su mejor amigo y ayudaron mucho a Altea con la cuestión de ayudar a Scara con sus pérdidas, no tenían ninguna clase de motivos para dañar a su nación hermana, ¿Por qué lo haría?

Dejó todos esos problemas de lado al escuchar los gritos de su amada y corrió en su auxilio. Ese era otro punto que le dolía de la situación de Robin, sufría cada noche con extrañas pesadillas donde, hasta donde entendía, iba en una extraña clase de carroza con alguien que parecía Robert, su hermano y caían de un momento a otro por un precipicio.

Tal vez le tocó ver algo así…

Abrió rápido la puerta de su habitación, solo para ver a su esposa retorcerse y pataleando mientras se tomaba su cabeza llorando.

−¡No!, ¡Para, Para!

−¡Robin!... –no tardó ni un segundo más y corrió para abrazarla con fuerza hasta que ella despertó llorando y abrazándolo con fuerza. El acarició su cabello con el fin de calmarle−…Ya pasó amor…aquí estoy preciosa…−sintió como el cuerpo junto él se iba relajando poco a poco, así como parando el llanto. Sonrió aliviado de saber que sobre todas las medicinas que decían calmar a su esposa, él era el único que realmente funcionaba con ella−…Yo siempre estaré contigo…


Bostezó de nueva cuenta. Estaba tan acostumbrado a toda la acción que vivía día con día como mano derecha del Khan Basilio de Regna Ferox que volver a Altea para solo vigilar ell fuerte de noche era bastante aburrido.

Creía que cuando su padre había vuelto por él para proteger de nueva cuenta a los príncipes, su vida más peleas y adrenalina, como aquella noche donde trajeron de vuelta a Ike. Pero durante ese mes, solo tuvo muchas decepciones. Lo más interesante era cuando Alice molestaba a Togho por enano. Cierto era que sus actitudes chocaron mutuamente durante ese tiempo, pero, por una razón tan extraña, ellos terminaban riendo y pasando un buen rato juntos. Aunque no lo admitiera ante nadie y se guardara todo bajo una seria máscara, le empezaba a gustar estar con ella.

Pero solo como amiga, claro está…

Y es que había algo en ella que le agradaba y le hacía sentir bien, ¿Qué acaso no era así como se sentía una gran amistad?

Sí…eso debe ser…

−Si te quedas dormido tu padre se enojará…

Y como si hubiese invocado a la chica de ojos dorados, esta caminó hacia él con algo tras ella.

−Hola Alice…−bostezó de nueva cuenta, recargándose en la pared del fuerte−…lo siento, no estoy acostumbrado a un ritmo tan lento de vida…

−¿En serio?... –la muchacha se acercó a él un poco más, hasta recargarse a su lado−…te propongo algo…−descubrió entonces lo que llevaba tras ella, siendo este un cerdo ahumado perfectamente cocinado y con un aroma que seducía a Makao−…tu me cuentas de tu vida si yo te doy este cerdo en agradecimiento por salvarme de tu hermano…como por enésima vez…

El de ojos bicolor rió un poco al ver con la poca luz de la antorcha que llevaba como la laguz se había sonrojado y se sentó.

−Solo si lo comes conmigo…

La chica le sonrió y se sentó a su lado, arrancando sin esfuerzo alguno las patas del cerdito. El espadachín sonrió al ver como comía el animal cocinado de tal forma que parecía que no hubiese comido en días. Le gustaba que las personas tuvieran buen apetito y supuso que siendo ella un dragón, su forma de comer sería 10 veces superior a la de sus compañeros en Regna Ferox. Comió un poco y entonces comprendió que si olía bien era porque sabía bien.

−Bien…−comentó tras haber comido un poco del alimento ofrecido−…¿Por donde empezaré?...Regna Ferox es grande, muy grande…casi siempre es invierno y lo más importante es la fuerza…

−¿Cómo así?... –la peli rosa abrazó sus piernas y le vio curiosa, como su una niña de cinco años le preguntara a su hermano mayor porque el cielo es azul. El noble solo sonrió.

−Bueno…−comenzó−…cada determinado tiempo, los khanes de ambas regiones de Regna Ferox envían a su guerrero más fuerte a representarlo. Yo fui el representante del khan del oeste, Basilio…no perdí ninguna pelea en 8 años…

La chica entonces sonrió con melancolía.

−Apuesto que quieres volver…

Suspiró pesadamente. No se equivocaba, deseaba volver a Regna Ferox, pero…

−Aunque quiera, no puedo…−comentó viendo hacia la nada−…mi padre me dejó en ridículo a la mitad de mi última pelea…jamás podría volver a poner un pie ahí con honor…

Se quedaron en un incómodo silencio tras la declaración del joven espadachín, quien apartaba las imágenes de cómo durante su batalla, su padre lo cargó de un hombro y se lo llevó así hasta un barco que lo llevó de nueva cuenta a Altea, sin mencionar los abucheos del público cuando se alejaban.

−Mi padre me corrió de la casa poco después de la muerte de mi madre…

Vio a la chica, completamente extrañado. No esperaba cierta declaración de ella, pues…

−Te entiendo perfectamente…

Había pasado por algo similar.

Lo único que escuchaba ahora eran los fuertes golpeteos de su corazón contra su cavidad toráxica. Ahora empezaba a entender el porqué de que le agradaba tanto estar con ella, pero empezaba a tener tantas dudas. Es decir, ¿Por qué su padre odiaba a los laguz si eran más parecidos que diferentes?

Algo aquí esta mal…

−¿Oíste eso?

En realidad no escuchó nada, pero al ver como Alice corría con preocupación hacia los bosques, no tardó en seguirle. Realmente le era complicado, gracias a que veía poco por las nubes que tapaban la luna, pero de alguna manera lograba distinguir la silueta de la joven corriendo por el bosque.

−¡Makao!, ¡Aquí!

Corrió entonces al lugar indicado por la laguz y al llegar, pudo divisar, no solo a Alice sino también a una joven que se abrazaba a sí misma, llorando. Las nubes dejaron en paz a la luna, por lo que pudo divisar mejor las facciones de la chica: Un cabello azul muy pálido, recogido elegantemente por un chongo con media cola de caballo, lo que estaba suelto era completamente lacio y llegaba a su cintura. Su piel era pálida, tal vez demasiado, pero iba a la par con su cabello, que no tenía el descaro de cubrir sus enormes e hinchados ojos rosados con ese fino flequillo que poseía. Delgada y pequeña, usaba un pomposo vestido blanco con encajes del mismo tono azul de su cabello y unas finas zapatillas de un tono aperlado.

Se acercó a ella con cuidado de no asustarla más de lo que estaba. Su ropa estaba algo desgarrada, tenía ramas en el cabello y unas cortadas, pero sabía que estaría bien.

−¿Estas bien?

No obtuvo contestación.

−¿Puedes hablar?

Lo mismo.

−¿Quién eres?

Nada. Empezó a creer que era muda hasta que…

−Ha-Hashira…

…ella contestó a su última pregunta.

−¿Podrías repetirlo tesoro?

Esta vez fue la tierna y maternal voz de Alice quien trató de impulsar a la pequeña a hablar.

−Ha-Hashira…S-Saizu….K-Kimura…

Era un avance, al menos conocían ya su nombre.

−Bien, ¿de donde vienes? –comentó Makao con seriedad.

Pero nunca hubiera esperado lo siguiente:

−S-Soy…de Asmin….en B-Begnion…


¡¿Por qué lo hiciste?!

Lo siento, me dejé llevar…

¿Sabes que hizo ella?

Alejarnos de todo…

¡A mi no me parece así!

Lo siento, puedo llegar a ser muy impulsivo a veces…

−…Esta bien…en tanto jures disculparte…

De acuerdo…y…yo te agradezco por esto…

No lo entiendo…¿no somos la misma persona?

−…Sí…..se podría decir que sí….


Termine!

Andaba un poco inspirada (?) ok no :B

Decidí adelantar un poco el tiempo para que no fuese tanto relleno y esto también fue consejo de AngelTerra133 uwu gracias

En fin, la chica que Alice y Makao encuentran es una OC mía uwu ya la conocerán mejor después :D

En cuanto a lo último hdjadsjdjdskjdskjadsjaskja quienes serán (?)

Yelai: lo es TwT a mi me encantó escribirlo uwu xD sorry u.u se que hacer pero a veces no se como escribirlo :/

PINKDIAMOND4000: u.u es tan triste ;n; pero verás que todo estará bien para él uwu si u.u Geo no está tan mal :/ el caso de Max es triste u.u y si uwu un amor

Espero les haya gustado les invito a dejar review y a leer mis otras historias.

Nos leemos :D