Usurpadora
—Saben que agradezco mucho su ayuda y toda la paciencia que han tenido conmigo, pero ya no estoy muy segura de esto. ¿No creen que es una exageración? Además... no hay manera de que ella caiga, se dará cuenta.
—¡No es momento de arrepentirse! —me reclama Rin con una energía que nunca le había visto antes.
—Sabes que normalmente te apoyaría, pero tiene razón —agrega Len—. Ya tenemos todo preparado. Además, ¿Qué supones que haremos con esto?
Los celos y las envidias son malos, muy malos. Es una lección que estoy aprendiendo de la manera más efectiva pero menos deseada: a la mala y en carne propia. En un principio la idea me parecía buena, hasta divertida e ingeniosa, pero ahora que estamos ejecutando el plan maestro que organicé junto a los Kagamine, las cosas no parecen tan brillantes en este punto. De haberlo meditado más tiempo, no estaría usando un kigurumi de atún ni estas incomodas almohadas para rellenarlo. En mi mente esto pintaba mejor.
Cualquiera se preguntaría que está pasando. A ver, ¿por dónde empezar? ¡Claro! La mejor manera de explicarme es señalando a los culpables de esta situación: Luka y su peluche gigante con forma de atún. Ambos tienen la culpa de este disparatado plan. Desde que Maguro-kun (sí, ese fue el nombre que Luka le dio) llegó a nuestras vidas tras esa convivencia con los fans, no ha sido otra cosa más que un entrometido en nuestra relación. Y no, no estoy exagerando como pudiera parecer. Puedo entender la fascinación por el muñeco, es hasta normal cuando se recibe un regalo que te gusta mucho. ¡Pero hay límites para todo! Aunque Luka dejó de cargar con el atún a todas partes después de unos días, siempre está en su habitación listo para ocupar mi lugar como receptora abrazos. Es... ¡ah! Es frustrante que tu novia prefiera tener contacto con un montón de felpa que contigo. Me hace pensar que hice algo mal... ¿uh? ¿No será eso? Tal vez todo esto es mi culpa y solo quiero responsabilizar a un peluche.
—Chicos... —les digo. ¡Pero cuan apretado está esto! Tantas almohadas me están aplastando y no se diga el calor que hace—. Creo que no debí insistir con esto. Hubiera sido más fácil hablar con Luka...
—Eso fue lo que te dije desde un inicio —responde Len. Por esa mirada, puedo presentir un regaño—. Si tan solo hubieras hablado de esto con Luka, no estarías vestida así.
—Pero ya es muy tarde para arrepentirnos —le interrumpe Rin mostrándole el celular a Len. Ahora veo que siempre se salen con la suya porque nos espían desde sus teléfonos. De un empujón me deja sobre la cama. Agh... es difícil moverse con esta cosa—. Luka ya salió del baño.
—Oh no, tenemos que huir cuanto antes —escucho a Len decirle con apuro. Me tapa la cara con el gorro del kigurumi y ya no puedo ver nada. Cada segundo me convence de que esta fue una pésima idea—. ¡Buena suerte!
—Y no te preocupes por Maguro-kun —alcanzó a decir Rin—. Lo cuidaremos bien.
Escucho como cierran la puerta. Bien, ya no hay marcha atrás. Estoy atrapada en la habitación de Luka, disfrazada como un peluche de atún gigante que apenas se puede mover. A estas alturas solo puedo seguir con mi plan maestro (el cual ya no estoy segura de que sea muy bueno). Ella entrará sin sospechar nada, cepillará su cabello, apartará su ropa para mañana y justo cuando se acueste a mi lado y me abrace pensando que soy el peluche, será el momento justo para asustarla. Y lo que pase después de eso, pues, digamos que ya lo solucionaré sobre la marcha. Eso le enseñará a no reemplazarme por un muñeco gigante que… ¿eh? ¿Esa es su mano? ¿En qué momento entró? Ni siquiera me di cuenta. Pero esto no es solo su mano, son las dos. Y creo que sus piernas. Esta muy pesada… ¡se ha sentado sobre mí! ¡No me digas que ella hace esas cosas con el peluche! Ah, espera, ¡espera! Me está dando vuelta. El gorro se mueve un poco y, además de recibir aire fresco, puedo ver un poco del cuarto y a… a Luka sobre mí.
—¿Puedo saber que pensabas hacer? —me pregunta. Ay… se ve muy seria y ella nunca se pone así conmigo. Creo que la hice enojar en serio.
—Este… es una broma —me justifico con la cara más tierna que puedo hacer, aunque parece no tener efecto alguno. Sus ojos permanecen clavados en mí y como nunca siento un verdadero miedo.
—Ya veo. Y para eso querías ocupar el lugar de Maguro-kun —no sé si está molesta, no puedo interpretar su cara en este momento y menos ahora que se alejó. No puedo ni sentarme para verla—. Lástima que tus secuaces no fueron leales.
—¿Eh? ¡Esos traidores!
"Clic" escucho el seguro de la puerta cerrarse. ¿Qué está pensando hacer? Se nuevo la veo acercarse a mí. Su rostro parece más relajado y ha comenzado a tararear. ¿Tararear? Oh, eso solo significa que está planeando algo… y yo soy su objetivo.
—Ya que quieres tomar el lugar de Maguro-kun —me dice con una voz juguetona. Esto… esto no está en mis planes. ¿De pronto hace más calor?—, no tengo otra opción más que aceptarlo —su mano toma el cierre del traje y lo baja lentamente.
—Espera… ¿qué vas a…? —¡mmh! De pronto me ha besado. Definitivamente tengo que salir de esta cosa, pero ella me lo impide. Vuelve a subir el cierre y no solo eso, se acaba de acurrucar sobre mí.
—Sabes que solo tenías que decírmelo, ¿verdad?
—No quería que me tacharas de loca por estar celosa de un atún de peluche.
—¿Y esto es…?
Guardamos silencio. De pronto, ella comienza a reírse y yo la acompaño. Todo este tiempo las cosas pudieron ser tan sencillas.
—Luka-chan… ¿podrías dejarme ir?
—No —me dice tajante. Presiento que no dormiré mucho esta noche.
Muy buenas! Lo sé, ha pasado un buen tiempo desde que nos leímos en este fic por ultima vez. ¡Pero! Estamos de vueltas. Realmente no tengo excusa ni motivo para dejar las publicaciones de esta historia. Simplemente la dejo de lado por ser la que menos dificultad representa (en cierto modo) y por eso le toca sacrificarse al momento de organizar prioridades. El proposito de este año es no dejarla tan abandonada y actualizar al menos dos veces al mes, aunque el ideal es una actualización semanal. Pero ya veremos. Sin más... hasta la próxima balada.
Nos leemos luego!
