Capítulo 19: La tercera es la vencida
–Fue entonces cuando los héroes desenfundaron sus armas y…Ike, ¿Me estas escuchando?
Pero vio que el pequeño solo observaba hacia la ventana, pensativo. Sabía que estaba harto de sus lecciones de historia y que su madre era mejor para ese trabajo. Pero por el momento, su esposa estaba con fiebre y las fiebres que le daban a Elena Gawain iban muy en serio, cosa que, para variar, su hijo también heredó. Pero, eso no iba a detener la crianza de su pequeño, pues como el siguiente gobernante de Tellius, tenía que conocer el origen de su tan importante rango.
–Ike…–Le llamó de manera severa, cosa que, para variar, no funcionó–…te estoy hablando…
Pero siguió sin funcionar. Suspiró pesadamente y se colocó frente a él, haciendo que el pequeño de cinco años le viera un poco sorprendido y que incluso bajara la mirada avergonzado por ignorar a su progenitor.
–Ike…–hizo que lo viera a los ojos aunque eso le costó bastante–…escucha, se que no soy buen maestro como tu madre, ¿sí?, pero hago mi mejor esfuerzo y sería lindo de tu parte si, por lo menos escuchas el intento de clase, ¿de acuerdo?
Pero el infante no contestó, solo dirigió su vista al suelo.
–Perdón papá…–su voz se oía apagada y sus ojos parecían rojos. No solo eso, también lucía decaído y cansado, por no mencionar que estuvo evitando mostrar cualquier anomalía, además de que le llamase "papá", en lugar de "padre", no porque le molestara, sino porque era un claro indicio de que algo no andaba bien con el peli azul. Alterado porque su hijo empezaba a mostrar síntomas de fiebre, el príncipe de Tellius se retiró los guantes y colocó suavemente las manos en el rostro del heredero al trono. Ardían de tal manera que el hombre le extrañaba que el niño no se hubiese desmayado.
–Tienes fiebre…–Su expresión cambió a una severa, pero suave por la preocupación que acarreaba–…por la diosa…–Le acomodó sus cabellos con el fin de mimarle un poco–…Ike, hijo, ¿Por qué no dijiste nada?
El infante simplemente se encogió de hombros a lo que Greil suspiró pesadamente.
–Ike, debes de decirme cuando no te sientas bien para poder llevarte al curandero antes de que se te haga más feo, ¿sí?
El niño asintió con la cabeza con desgano.
El mayor tomó a su pequeño y lo abrazó para cargarlo, a lo que el peli azul correspondió de inmediato. Le llevó con cuidado a la enfermería, sabiendo que adquirió la enfermedad gracias a que fue a visitar a su madre hace una o dos noches. No iba a regañarle, por lo menos no ahora, pues sabía que el infante solo quería saber del estado de salud de la princesa. Le reprimiría después, cuando Ike se encontrara mejor.
–Ya estoy aquí, padre…
La verdad le alegraba el hecho de poder convivir con su hijo de otra manera que no sea viéndolo deprimido o en la enfermería como había estado pasando esos dos meses desde su retorno, siendo realmente feliz cuando la noche anterior su muchacho aceptó un entrenamiento de esgrima con él, por lo que divisarlo en las afueras del fuerte Yuken, queriendo así fortalecerle y recuperar parte de los 12 años perdidos con él.
Le sonrió al joven recién llegado y lo llevó a la sombra de un árbol, con el fin de no provocarle una tan temprana fatiga a su hijo que apenas empezaba a mostrar síntomas de mejoría, tomó una espada de madera y se la entregó.
–Bien…–tomó la otra que había traído para él y prestó su atención por completo al joven de ojos zafiros–…según me comentó Ghya, practicaste esgrima en Sholua, ¿no?
–Sí padre…
–Bien…–se colocó en posición defensiva, mientras veía como Ike se colocaba a la ofensiva–…haz los golpes que sepas sin miedo a golpearme, quiero evaluar que tanto sabes…
El joven asintió la cabeza y atacó a su progenitor. Este analizaba cada golpe que bloqueaba con facilidad del muchacho, notando que no llevaba tanto en la práctica del deporte y, que había heredado cosas de su técnica de ataque, como el ceño fruncido y el hecho de que alternara entre cortes de arriba abajo y viceversa, su mirada de enojo que hasta a él le daba miedo, hasta esa curvatura inicial en la espalda como él también se solía posicionar al principio de su entrenamiento, notando a la vez, errores propios del joven que había que corregir.
–Muy bien Ike, basta…–el joven le obedeció de inmediato–…tienes muy buena técnica de espada, pero tu posición al efectuar el ataque disminuye un poco tu velocidad y hace tus ataques más predecibles…–el castaño abrió sus piernas, enderezó su espalda y tomó con mucha fuerza la espada de madera con ambas manos–…con esta posición, tus ataques serán mucho más fuertes y no sabrán si serán de arriba abajo, viceversa o de lado a lado…–y sin avisar, hizo un corte en vertical con una mano, sorprendiendo un poco al muchacho–…¿ves?
El peli azul asintió con la cabeza e imitó la posición del mayor y le atacó sin previo aviso. A pesar de que aún se le hacía sencillo predecir los movimientos del joven, Greil sonrió, pues sentía que sus ataques eran cada vez más fuertes, pensando que, algún día, su hijo sería mucho más fuerte que él.
–Será un buen príncipe…–pensó forcejeando un poco, tirándolo al piso con cuidado de que no fuera tan fuerte, sonriendo más al ver que se levantaba decidido a atacarle, teniendo que prever los golpes del de ojos azules–…tan buen gobernante como su madre…
–Es tan bueno ver que el príncipe ya ni está deprimido, ¿no crees Wrys?
Volteó a ver a su calvo compañero, quién barría la enfermería. Este le dedicó una sonrisa al pálido, de ojos y cabellos anaranjados, curandero por su uniforme y quién veía a padre e hijo practicar por una pequeña ventana del recinto.
–Así es Rhys…–le sonrió–…pronto el príncipe y su padre podrán volver a su casa, como ustedes.
Esta vez fue el peli naranja quién sonrió.
–Así es…–contestó volviendo a ver al heredero de Tellius y a su padre, quien le daba nuevas indicaciones–…por fin, después de 12 años, Shinon, Oscar, Jill, Haar, Soren, Mia, Titania y yo podremos regresar a casa…
Siguió concentrándose en el par, quienes seguían entrenando, notando poco a poco que el peli azul estaba más cerca de darle un golpe a su padre. Pero la risa de su compañero curandero le hizo volver a dirigir su atención a él.
–¿De qué te ríes?
–Volviste a decir "Titania y yo"…
El curandero no pudo evitar sonrojarse.
–B-Bueno…–se rascó la cabeza apenado–…ella es bella, inteligente y fuerte…y yo…–bajó la mirada al recordar lo inferior que era a ella cuando se hablaba de la paladín.
–Vamos hombre…–volteó a ver al curandero con él, quien le sonreía de manera sincera–…no te hagas menos ante ella, eres un gran joven, excelente curandero y estoy seguro que si te propones a ser el mejor obispo del mundo, lo serás y si a ella le interesas, no necesitarás demostrar tu fuerza…
Rhys le sonrió de manera sincera.
–Gracias amigo…
Se quedaron en un silencio que solo era interrumpido por instantes al barrer la habitación. Veía nuevamente a la pareja de padre e hijo, quienes hablaban tranquilamente en la sombra y que de vez en cuando reían. Para finalizar, el castaño revolvió los cabellos de su primogénito antes de que ambos se volvieran a levantarse para continuar con su entrenamiento.
–¡Ayuda!
–¡Ah!
–¡L-Lo siento!
Ambos curanderos prestaron atención a la entrada del recinto, donde lograron ver al príncipe peli azul ayudando a levantarse a la joven Telliana recién llegada, quién lloraba un poco por el tropiezo que el noble tuvo con ella.
Suspiró pesadamente, no solo por las muestras de dolor de la "noble" sino porque sabía lo que se debía la prisa del príncipe, por lo que abrió un armario vacio, que no tardó en ser ocupado por el descendiente de Anri y cerrado justo a tiempo de que la mujer que perseguía al Alteano apareciera en el mismo lugar donde este y la joven de cabellos de azul pálido.
–¡Oígan!... –les llamó tanto a él como a Wrys, acercándose de manera amenazadora hacia los monjes–…¡Vi a Marth entrar aquí, ¿donde está?!
Ambos hombres se vieron entre sí con confusión, así como le habían ensayado.
–Lo sentimos señorita Talys…–comenzó hablando el calvo mayor–…aquí no está el príncipe…
–¡Mienten!... –la mujer se cruzó de brazos y vio de manera escalofriante–…¡Acabo de verlo entrar aquí!
–Debió de confundirse señora…–le apoyó Rhys–…todas las puertas de esta sección del fuerte Yuken se parecen, así que…
Pero la princesa les ignoró y empezó a buscar desesperadamente debajo de todas las camas de la enfermería. El corazón de Rhys latía con tanta fuerza, que temía que se le saliera del pecho. Tenía miedo de que la chica encontrase el nuevo escondite para el príncipe de Altea y los acusase con su padre o peor aún, con el rey Cornelius.
Afortunadamente la chica simplemente bufó frustrada y salió lo antes posible. Esperaron unos momentos antes de poder sacar a Marth de donde se escondía.
–Príncipe Marth…–tocó a la puerta del armario donde se escondía el joven–…ya puede salir, la señorita Shiida se fue…
El noble no tardó en salir, tropezándose al tratando de salir rápido y haciendo que las mediciones cayeran sobre él, manchando sus ropas y cabello.
–¡Dioses!... –comentó sacudiéndose todo, cosa que ocasionó que la suciedad se hiciese más notoria en sus ropajes–…¡Esto tiene que ser un maldito chiste!
Y como no era lo usual escuchar al príncipe hablar así, los presentes se rieron. Bueno a excepción de la peli azul quién lucía reprimida y asustada. No podía culparla, era tan normal que siguiera en ese estado tan deprimente desde que llegó hace unos días. Después de todo y a lo que recordó que le dijo cuando la examinó y curó aquella noche, fue secuestrada sin razón aparente y si llegó ahí fue porque de alguna manera alcanzó a escapar sin que sus secuestradores se dieran cuenta.
FLASHBACK:
–¿Te duele algo más?
Pero la chica no contestó, solo mantenía su mirada en el piso. No le reprochó, veía algo lógico el hecho de que estuviese tan asustada por más que se le había dicho que ahora estaba a salvo. Además, lucía como una chica tímida y asustadiza, una verdadera muñeca de porcelana que nunca había salido de casa.
Suspiró pesadamente y guardó su bastón, para después ayudarle a bajar de su cama en la enfermería. No era muy alta a pesar que decía tener quince años, ya que necesitó ayuda para subir al momento de ser examinada.
–En unos momentos te llevarán a tu habitación, pequeña…–trató de sonreír para reconfortarle un poco, cosa que al parecer no tuvo reacción en la joven, pero el intentó seguir hablando con ella–…si necesitas algo, puedes pedirlo a cualquiera de nosotros…
Finalmente la joven sonrió un poco. Un leve avance, pero eso hizo sentir mejor a Rhys…
FLASHBACK
Cierto era que la joven iba casi a diario a la enfermería. No sabía porque eso la hacía sentir cómoda, pero iba a respetarlo si eso iba a hacer que ella estuviese más tranquila en el fuerte.
–Aun que claro, de seguro es mejor esto a estar secuestrado sin ver a tu padre…
–Hashira…
Suspiró al pensar nuevamente en ella. No podía evitarlo, habían pasado solo unos días y no podía dejar de pensar en la joven recién llegada.
Era tan bella…
Tan pequeña…
Tan delicada…
Sus facciones eran tan finas y con ese enorme vestido realmente parecía ser una muñeca de porcelana que podía dañarse con el simple hecho de observarla.
–Tiene facha de ser curandera…
No solía equivocarse con eso, las facciones de las sanadoras solían ser las mismas que la peli azul. Pero había algo en ella que la hacía destacar de las demás. Y es que desde la noche que la acompañó a la habitación que su padre les designó parecía ser que solo había espacio en su mente y corazón para la pequeña de ojos rosas.
–Daría lo que fuese por ella…
Recargó su cabeza en sus manos y se poyó en el borde del techo. Se suponía que debía vigilar por anomalías a los al rededores del fuerte, pero, al confiarse pensando que estaban en un lugar seguro, se animó a sonreír nuevamente al imaginar cual sería el sabor de sus labios…
El sabor de ella…
–¡Oye, Toghiño!
Para lástima su hermano mayor tuvo que aparecer para arruinar sus fantasías.
–¡¿Qué quieres, jirafa?! –volteó a verle con ira, realmente le molestaba que lo interrumpieran cuando pensaba en Hashira. Este último solo sonrió de manera burlona y le empezó a dar codazos en las costillas, cosa que realmente le enfadaba.
–Oh vamos, Toghiño,…–le molestó aún más–…¿acaso pensabas en tu no novia?
Ese comentario le hizo enrojecer y enfadar a lo que el hermano mayor solo rió.
–En serio que es increíble que sigas tras la misma niña que, por si lo olvidabas, te tiene pavor…
Odiaba admitirlo, pero el descerebrado de su hermano tenía razón. Esa encantadora criatura tenía miedo a todos los del fuerte, a excepción de Alice, Rhys y de su hermana menor. Cosa que el de heterocromía se encargaba de recalcarle todos los días desde su llegada.
–Ya verás que la haré ver que no soy malo…
Se enfureció mucho al ver como su hermano se reía como si de un chiste se tratara, por lo que no tardó en sacar su tomo de fuego y dirigir un potente Arcfire a su hermano, quien esquivó sin problemas y desenfundó su espada, listo para arrematar contra él, siendo detenidos por la lanza asesina de su hermana menor.
–¡A ver nenas, nenas!... –les gritó, luciendo peor que Lord Klagg enojado–…¡las dos son bonitas!, ¡¿Felices?!
El sonrojo en ambos se hizo presente. Pensar que la pequeña Ghya los detuvo les hacía avergonzar. Vio como ella suspiraba pesadamente.
–¿Quieren estarse tranquilos?, ¡Por Naga!, Hasta Shinon borracho se porta mejor…
–¡oye!... –un peli rosa de ojos verdes le replicó. Lucía fácil de 27 años y usaba una túnica verde y pantalones blancos. Sus botas eran cafés hasta las rodillas, con protecciones en estas y en los pies. En los hombros llevaba una ligera capa naranja y en sus manos con guantes verdes, llevaba un arco rojo, asesino si mal no veía–…¡No me compares con estos niños!...
–Si bueno, el punto es que necesitamos que estén al tanto del ambiente, recuerden que protegemos a los príncipes y…
Tanto él como sus otros hermanos pusieron atención al claro sonido de una víctima del saetero: acababa de atravesar la cabeza de un asesino con una sola flecha justo entre sus ojos.
–Así es…–sonrió de lado preparando otra flecha para otro enemigo–…acaban de venir por los niños no muertos…nuestro querido ex -aleado, Ylisse…
Y sin avisar, aniquiló a otra víctima. Togho, a pesar de estar sorprendido tomó sus libros y bajó lo más rápido que pudo al establo, lugar donde se encontró a varios jinetes saliendo del lugar rápidamente. Sin detenerse a ver quien entraba y quien salía, montó en su negro corcel y se dirigió sin demora al campo de batalla. Logró divisar a lo lejos como Lord Greil le indicaba un par de cosas a su hijo, quién tardó un poco en entrar junto con un par de soldados, mientras el castaño se quedaba con ellos a luchar. Vio también a su padre, quien parecía no tener que esforzarse para derribar enemigos. Un feroz rugido le hizo regresar a la realidad, viendo como un tigre se dirigía rápidamente en su dirección. Tras soltar un leve gritillo de sorpresa, tomó su Arcfire y detuvo su paso, asesinándole casi por completo. Esquivó por muy poco a su enemigo a quién simplemente dirigió una mirada furiosa y concentró su energía aún más de lo normal simplemente para dirigirle un hechizo más poderoso, haciendo que la bestia muriera al instante. Sintió una flecha atravesar su brazo, esto lo hizo buscar de inmediato al enemigo, notando muy a lo lejos un arquero, quién le dirigió otro ataque, el cual esquivó sin dificultad. Furioso porque sabía que si veía a su hermana no duraría en derribarla, tomó su espada de plata, corriendo a tal velocidad que llegó a él en menos de lo esperado y partiéndolo justamente en dos de un solo corte por su cintura.
No era la primera vez que mataba de tan sanguinaria manera, pues al haber sido comandante de una de las divisiones más importantes de la gran Archanea, no podía tentarse el corazón al momento de una batalla. Sin embargo, algo en él lo hacía sentir extraño, muy mareado, vio entonces en las flechas de su enemigo un brillo verde en la punta que no había notado con anterioridad y del que hubiese sido la razón de correr a las filas traseras donde se encontraban los curanderos. Lástima que perdió la consciencia antes de poder decir lo que le pasaba.
–Veneno….
Corría lo más rápido que podía hacia su habitación designada. La verdad no quería, prefería pelear al lado de su padre, pero este seguía siendo el hombre más terco del mundo y sabía que si era necesario lo iba a noquear para que estuviese a salvo y lejos del peligro. A pesar de que sabía que su padre era el hombre más fuerte del mundo, tenía miedo que algo le pasara. Llevaba tanto tiempo lejos de él que temía que algo malo pasase y se les separara de nuevo o peor aún…
–Que matasen a uno de los dos…
Aunque sabía que esa posibilidad era más para él que para su progenitor, temía que la vida de este peligrara solo por una estupidez de él, por lo que dirigió con prisa y sin perder el tiempo a su habitación que era la más segura del fuerte y se encerró con llave. Jadeó un poco para recuperar el aliento y se enderezó en cuanto pudo.
Lo siguiente que sintió fue tan doloroso y rápido. Sintió como un puñal le atravesaba el pulmón derecho desde su espalda y al mismo tiempo su cuello se vio ahorcado por un brazo que lo pegó a su cuerpo. Sus gemidos de dolor al sentir como el arma perforaba aún más su cuerpo eran apenas audibles gracias al brazo que lo enmudecía y por la sangre que empezaba a huir de su cuerpo por su boca con rapidez. La piel se le erizó al escuchar las siguientes palabras de parte de su captor…
–Tranquilo, solo no le dejaré tu cabeza a tu padre…
…o mejor dicho captora…
Algo empezaba a inquietar a Greil y tenía que ver con el transcurso de la batalla. Eran presas demasiado fáciles de matar, muy predecibles , tanto que estaba seguro que hasta su hijo podría con ellos teniendo solamente pocas heridas, ¿Por qué un ejército entero vendría a ser asesinado?
Entonces comprendió la respuesta y asesinando con rapidez a aquel idiota que se iba sobre él y tras pedir a Titania que cubriera su puesto corrió al fuerte Yuken para asegurarse de que su primogénito estaba bien. Pero casi se le detiene el corazón al escuchar leves gemidos de dolor y con la puerta cerrada desde adentro. Sin embargo, lo que lo hizo casi destruir la puerta fueron las siguientes palabras escuchadas de parte de quien dañaba a su hijo:
–Tranquilo, solo no le dejaré la cabeza a tu padre…
Tomó Urvan con fuerza e intentó partir la madera. Era muy fuerte, por eso lo habían puesto ahí, era la mejor madera, casi impenetrable…
Pero solo casi, pues él, por su muchacho destruiría hasta el mismo oro…
Cuando estuvo a punto de dar el quinto golpe a la puerta, esta se abrió rápidamente, revelando a su primogénito malherido en el suelo.
–¡Ike!... –sin importarle mucho realmente si seguía ahí la asesina corrió hacia él y acarició su mejilla, controlando sus lágrimas–…Hijo…
Este le vio con mucho esfuerzo.
–P….papá….a….atrás….
Comprendió entonces lo que su hijo quería decir y rápidamente se volteó para por casi nada detener a una daga en forma de un cuarto de luna que estuvo a punto de herirle y presionó con toda su fuerza e ira a la rubia asesina hacia la pared. Esta parecía no poner resistencia, pero sonreía de lado, lo que le indicó que ella estaba tramando cualquier cosa y que debía de estar preparado. Pero, no estaba listo o mejor dicho no esperaba que la asesina incrustara en su estómago una pequeña daga, que si bien no lo mataría, dio en un punto exacto que le hizo perder toda la debilidad y ser fácilmente expulsado de la habitación, viendo como último a su hijo tirado en el suelo, llamándole y a los crueles ojos anaranjados de la atrevida asesina viéndole triunfante y cerrando con cal y canto la puerta, siendo condenado a escuchar los leves gritos de dolor de su joven hijo, no pudiendo hacer nada para ayudarlo, más que llorar en silencio y rogarle a la diosa Ashera que no le quite a su hijo, pues…
–Es lo último que me queda…
Estaba muy orgullosa de todas sus acciones. Hoy era el día, nada la iba a detener. Por fin lograría su misión de asesinar al príncipe de Tellius y ni siquiera su propio padre la iba a detener. Rió triunfante y se acercó al chico que agonizaba y pedía desesperado la presencia de su padre.
–Aaaawwww, ¿bebé quiere a papi?... –le dijo colocándose encima de él y sacando nuevamente su daga en forma de un cuarto de luna para colocarla en el cuello de su víctima, asegurándose de presionarla, con el único fin de que su padre escuchase como mataba a su hijo–…¿Pues que crees?... –presionó más, ocasionando que sus gemidos fueran más audibles y su cortada más notoria–…Tu papi no va a rescatarte…
Jaló hacia ella la daga, ocasionando una enorme herida en su cuello que hizo a su víctima gritar con todas sus fuerzas, mientras ella se sentaba sobre su abdomen y, para impedir que le intentase detener, apoyó sus rodillas en sus manos. Vio con desprecio como el joven, muy a pesar de su situación, seguía apegándose inútilmente a su vida. Tomó una daga fina y presionó la punta en su pecho, justo donde estaba su corazón, y presionó un poco, haciendo que sus jadeos y quejidos de dolor se intensificaran. Cuando tuvo bien identificado el órgano de su víctima la alzó todo lo que pudo y la dirigió sin dudar en el punto que marcó en su ropa para matarle de una vez por todas.
Pero una extraña espada le arrebató su arma de un momento a otro y su dueña le dirigió una patada a la cara haciéndola caer a un lado de su víctima. Su agresora imitó su posición, no sabía si por mero placer de torturarla o porque le cumpliría su amenaza de asesinarle si le hacía daño al hijo de Greil. La mujer colocó su arma en la garganta de la rubia y presionó como si quisiera degollarla…
–Justo lo que yo iba a hacer…
–Creí decirte…–su voz se oía temblorosa, como si no quisiera hacerlo–…que te alejaras de mi protegido…ahora…–presionó más, sintiendo como el filo de la hoja le empezaba a cortar–…tendré que matarte…
Pero de cualquier manera ella saldría ganando, por lo que le sonrió de lado.
–Adelante…–eso pareció sorprender a su atacante–…asesiname, si algo me pasa en esta misión, mi mejor amiga, Aqua, recibirá todo el dinero que se me iba a dar si entregaba la cabeza del príncipe a mi jefe…
Eso solo hizo que la chica se quedara estática y retirase el arma de su cuello de manera lenta. Entonces se levantó y quitó la capucha, revelando sus hermosos cabellos negros con las puntas levemente alzadas, unos hermosos ojos morados que le veían con seriedad, que brillaban con descaro en esas hermosas níveas pieles. Cualquiera se quedaría pasmado por su belleza, pero en el caso de Andra…
–Aqua…
…era porque en ese tiempo, había sido enemiga de su mejor amiga…
Por fin!
Lo se, lo se, lo siento x.x exámenes, escuela, ustedes entienden u.u
Bueno :B creo que Andra no se salió con la suya :v quien la detuvo se llama Aqua Exilion, OC de mi amiga AngelTerra133 uwu gracias
Mmmmm, ¿Qué más? Se me hace que es todo xD
PINDIAMOND4000: xD me ha pasado ._. a veces odio a FF 77! xD si uwu es bulleado, pero salvado por super Isaac :v ok no ; si :B que bueno que lo notaste uwu y si 7w7 si por el fuera que se quedara con el xD si uwu son leales :v! ok
Les invito a dejar review y a leer mis otras historias.
Nos leemos :D
