Capítulo 21: El alocado mundo de Isaac
‒Papi, ¿A dónde va el sol de noche?
El capitán vio con ternura a su pequeño pelinegro, quien, como él, veía el atardecer desde la elevada autopista, no muy lejos de su hogar. Era algo tarde para estar afuera en horas regulares, pero, el hombre decidió que, al ser el aniversario de encuentro con el infante, debía regalarle algo especial, aunque fuese algo que se repetía todos los días de su vida, ese día en concreto, era la excepción, pues el niño de siete años aproximadamente siempre veía a dos montañas que se alzaban sobre las demás cada vez que pasaban por ese justo lugar, por lo que dejó disfrutar con mayor calma del bello ocaso.
El castaño sonrió, revolviendo cariñosamente los cabellos de su cumpleañero.
‒Va a iluminar otros países, hijo…‒contestó, no logrando que Isaac le prestase atención del todo‒…el mundo es un lugar gigantesco, no todos pueden recibir el sol a la misma hora, cada quien tiene turnos, Isaac…
‒¿Cómo en ese viejo juego de rol y estrategia que me mostraste?
El capitán rio un poco más, acentuando las caricias en el ya revuelto cabello del peli negro.
‒Así es, tu tienes un turno para atacar, y tus enemigos otro…
El menor correspondió la sonrisa y volvió a enfocarse al horizonte.
‒Un día, recorreré todo este mundo volando…‒Su sonrisa se expandió, llenando de alegría el corazón del ya no tan solitario capitán‒…He soñado tantas veces que un caballo alado me llevaba hacia esas mismas montañas…‒las señaló‒…y todo lo que veía…era increíble…
El mayor sonrió enternecido por la oración del chico y colocó su mano en su hombro.
‒Dicen que si sueñas algo más de dos veces, sucederá…‒Le comentó, ocasionando que el niño de lentes le viera con entusiasmo.
‒¿En serio, papi?
El simplemente asintió la cabeza.
‒Así es Isaac, puedes lograr todo lo que desees en este universo…
El infante sonrió aún más.
‒¿Quiere decir, que si sueño todo lo que deseo, pasará?
‒Eso depende, ¿Qué mas sueñas?
Los ojos azules del niño volvieron a acariciar el atardecer.
‒Sueño muchas cosas, papi…‒comenzó‒…sueño con aldeas muy bellas y muchos animales fantásticos. También que me enseñaban a tocar el piano y que vivía en un gran castillo, llenos de guardias montados en dragones y en caballos con alas…también sueño que tu eres el rey de todo eso, papi…
Gabriel sonrió al escuchar expresar a su niño su vida de esa manera. Aunque al mismo tiempo, le dolía el pensar que un día, al crecer, dejara de maravillarse con esa imaginación que tenía desde el día que lo encontró, pues le hablaba de duelos con espadas, hechizos mágicos y criaturas sin igual. A veces, le recordaba a la creatividad de su Isaac, y, aunque las imaginaciones y mundos alocados de cada niño eran distintos, sentía que iba recuperando el sentido de su vida, aunque siempre lamentaría la pérdida de su niño hace dos años. Sin embargo, controló sus emociones, y le sonrió al que ahora dependía de él.
‒¿Y sabes que hace un rey?
‒¿Gobernar?
El capitán rio y se hincó para estar a la altura del infante.
‒Aparte cuidan de su familia…‒y acarició su mejilla con mucho cuidado, como si de misma porcelana se tratase. El peli negro sonrió aún más, dejando entre ver algunos huecos de los dientes que se le empezaban a caer y abrazó con todas sus fuerzas al mayor, haciéndole sentir una extraña calidez que solo sentía con los abrazos de su primogénito, correspondiendo de inmediato.
‒Te quiero mucho papi, gracias por este regalo…
El castaño sonrió aún más.
‒Me alegra que te haya gustado la puesta de sol…
Pero para su sorpresa, sintió como el pequeño negaba con la cabeza.
‒No papi, me refiero a muchas gracias por ser mi papi…te quiero…
Por más que intentó, no pudo frenar las lágrimas, logrando simplemente disimular un poco su llanto, aferrándose más al pequeño, pues esa frase le conmovió y quebrantó el corazón al mismo tiempo, llegando a pensar lo triste que era que por el momento, el niño vivía creyendo su segunda mayor mentira: que él era su padre, pues la primera era la que recitaba todos los días tras la pérdida de su pequeño rubio: estoy bien….
Se detuvo furioso en un lugar especial en la autopista. Rabioso, salió del vehículo y aventó la puerta sin realmente importarle si hacía daños al mecanismo de la misma. Solo necesitaba respirar y pensar porque trabajar día y noche en la oficina, le volvía simplemente loco. ¿Por qué la mayoría de los casos de secuestros los podía resolver en cuestión de horas y el secuestro de su propio hijo le llevaba más de tres meses?, no solo eso sino que todo el mundo le decía una y otra vez que se relajase y dejase de buscar, ¿Qué tan difícil era comprender que no estaría tranquilo hasta saber que había pasado con su hijo como mínimo?, ¿Tan difícil era comprender el dolor de un padre que estaba a nada de perder a otro hijo?, ¿Cómo era que ni siquiera algunos tratasen de simpatizar con él y en lugar de decir cosas tan hirientes y ofensivas como "ya nunca lo vas a encontrar", "ya no es posible encontrar a nadie después de las primeras horas", "¿Y si solo escapó como hace unos años?"
‒¡Malditos insensibles!... ‒pateó con fuerzas una enorme piedra que calló por el acantilado de la carretera. Se frotó la sien en busca de calmarse, pero era prácticamente imposible. Debía estar solo, lejos de todos aquellos que solo se conformaban con excusas banales y perezosas como las que se atrevían a recitar. Se le hacía increíble como algunas personas podían ser tan hipócritas como para darle la espalda ahora, pero cuando fue el principio de todo esto, le juraron su lealtad y que no descansarían hasta encontrar a Isaac‒...pero claro, no entenderán hasta que les pase…
Escuchó como otro carro se estacionó a su lado, dando un vistazo rápido para ver quién era. Le sorprendió mucho al ver que era el carro de Cesar Young, quien no tardó en hacerle compañía al hombre.
‒Capitán…‒le saludó con seriedad.
‒Cesar…‒le contestó de igual manera. Vio como el hombre le se acomodaba a su lado y observaba en silencio el atardecer. Gabriel simplemente suspiró pesadamente y le imitó, queriendo despejar de su mente al joven peli negro, pero para su desgracia, el ambiente no era de su apoyo, ya que era uno de los lugares favoritos del chico.
‒Creo que solo me estoy auto flagelando…
‒Hace mucho que no se deja ver, capitán…
Volteó a ver al profesor de su hijo, quien seguía posando su mirar en el ocaso, sin parecer incomodarle mucho la suave brisa que acariciaba a ambos. Empezaba a ser un poco más fría cada vez, se notaba que no tardaría en llegar la época de nevadas en Sholua, y por los preámbulos, sería uno de los más fríos que la región experimentaría.
Suspiró pesadamente antes de contestar.
‒Si, bueno, he estado muy ocupado últimamente…
‒Con lo de su hijo, ¿no?
El capitán vio con ceño fruncido al profesor, temiendo que el también quisiera insultarle por no darse por vencido. Sin embargo, el maestro sonrió de lado y le vio con tranquilidad.
‒Tranquilo, no vengo a eso…‒comentó‒…al contrario, vengo a felicitarle por hacer caso omiso a todos y seguir adelante con la búsqueda del niño…
Gabriel solamente se limitó a sonreír un poco antes de contestar.
‒No me cruzaré de brazos hasta saber que esta bien y que este tranquilo en mi casa…
El joven maestro expandió más su sonrisa al escuchar eso.
‒No esperaría menos del capitán del pueblo que logró atrapar a los vándalos que me quitaron a mi Becky…
Rápidamente la sonrisa del castaño se borró.
‒César…‒temía a donde quería terminar el maestro‒…yo se que mi hijo vive…no se como…pero…puedo sentir que sigue con vida…y se…que estaremos juntos de nuevo…
Sin embargo, el maestro se quedó serio, mirando fijamente al policía, quien parecía estar seguro de haber dado en el blanco de los propósitos del docente, quien con su silencio, confirmaba su teoría.
‒Esa es otra manera de hipocresía…
‒Solo no quiero darle falsas esperanzas…
Frunció el ceño ante esa oración, molestándole más el hecho de que el maestro se quedase estoico, como si solo se hubiese muerto una mosca más.
‒¿Qué quieres decir?
El docente se encogió de hombros.
‒Solo…no quiero que pase por esto solo, como yo…‒contestó con seriedad‒…quiero creer que su hijo vive, así como quise creer que Isaac, su hijo biológico solo estaba en una clase de coma…como usted…como todos a su alrededor…pero, tanto usted, como yo y el pueblo, fuimos testigos de uno de los arrebatos más crueles de los dioses…
‒Sí serás…
‒Déjeme terminar…‒comentó con algo de enojo César al ver las reacciones del herido padre, ¿Cómo se atrevía a meter a su difunto hijo en el asunto? ‒…la realidad supera muchas veces a la fantasía, usted muy bien sabe a estas alturas que su hijo puede yacer muerto lejos de aquí, ¿por quiénes y por qué?, no lo sé. Solo no quiero que usted mantenga falsas esperanzas ni cuentos de hadas…Tampoco estoy deseando la muerte de Isaac…suficiente tuvimos todos al verlo morir en sus brazos, o verlo en las noticias, como yo…No quiero que nadie pierda nada más…Pero…a veces es imposible no aceptar a la muerte…
Apretó los puños y vio con enojo al amigo de su hijo difunto. Recordaba que muchas veces, de pequeño, vio como Max y él hablaban con ese niño mayor que les agradaba. Incluso cuando adoptó a Isaac, César llegó a visitarlo un par de veces más, quedando maravillado con los relatos y cuentos de los sueños de la criatura. Era realmente increíble pensar en el cambio tan drástico que ese inocente niño de ojos alegres había sufrido.
‒Pero, yo también se lo que es perder a una esposa…‒suspiró pesadamente antes de hablar‒…Se muy bien que existe la posibilidad de que mi hijo ya no viva…pero…‒apretó con mayor fuerzas los puños, no viéndose afectado realmente por la gélida mirada del joven hombre‒…si algo que he aprendido por años, es que debes de confiar en tus instintos, y mi instinto me dice que mi hijo, Isaac McGordon, sigue con vida en alguna parte de este globo…y…solo hasta que deje de tener ese sentimiento, dejaré de buscar a mi niño, y, aunque muera…‒no pudo evitar soltar unas lágrimas de solo pensarlo‒…buscaré su cuerpo para enterrarlo con la dignidad y respeto que se merece, así como enterré a mi pequeño de cinco años…y…me despediré de él…solo hasta entonces…dejaré de buscar…
Jadeo un poco sin sentir pena por soltar lágrimas con los nombres de ambos chicos, viendo fijamente al joven hombre de seria mirada. Este último se limitó a sonreír un poco.
‒En serio que sigue siendo el mismo…‒Acto seguido, el peli negro dio la vuelta y regresó a su vehículo, el cual no tardó en dar marcha, entrando en reversa solo para despedirse del capitán tras comentarle: ‒…Por cierto, si lo encuentro yo, ganaré el derecho a asignarle cualquier tarea que se me venga en gana…
A esto, el padre solamente sonrió y comentó:
‒Y si yo lo encuentro, exentarás a todos tus grupos…
A lo que el peli negro rio antes de decir:
‒Suerte con eso…
Y sin esperar respuesta del capitán, se encaminó al poblado. Gabriel suspiró pesadamente antes de imitarle, pues debía recoger al pequeño rubio antes de que la noche cayera y llegar tranquilamente a casa.
‒Ya uno no puede estar seguro en la noche…aunque este en su propio pueblo…
‒¿Qué pintas, Isaac?
Su amigo peli negro le sonrió antes de mostrarle su trabajo de arte. Max la vio con mayor detenimiento, era simple y sencillamente hermoso y realista. Un castillo blanco con azulejos de diversas figuras, que a pesar de que de seguro contaban una historia se concentró en las criaturas que le resguardaban, siendo estos dragones de diversos colores y controlados por gente en brillantes armaduras rojas, cuidando desde las alturas la edificación. No solo eso, también había caballeros entrenando, así como lanceros, espadachines y señores en hacha. Al fondo de la pintura, se alzaba un frondoso bosque que empezaba a tornarse rojo y dorado, haciendo clara alusión que pronto sería otoño. Aún no muy definido, en una torre, se veían cuatro personas: dos adultos, un niño y un bebé en brazos de la mujer.
‒¡Increíble, Isaac!... ‒comentó Max acercándose con cuidado a la obra maestra de su amigo‒...¡En serio que tienes un talento grandioso!
‒…Oh vamos, no es para tanto…‒comentó apenado.
‒¡Oh vamos, no empieces con esas tonterías donde menosprecias tu trabajo!, Es más, ¡Cam, ven a ver!
Acto seguido, las chica apareció y Max señaló la pintura de Isaac.
‒¿Qué opinas de la pintura de nuestro amigo?
La castaña vio por unos momentos el recuadro de su amigo antes de dar su opinión.
‒Yo opino que deberían de exentar a Isaac de esta clase…
‒¡¿Verdad?!... ‒comentó tratando de hacer ver a su amigo su talento, mientras este solo reía, completamente rojo por los halagos de los muchachos.
‒Vamos, yo sé que ustedes pintan mejor que yo…
‒¿Ah sí?, ¿Quieres ver lo que Max pintó?... ‒comentó la castaña.
‒Sí…alto, ¿¡que!?... ‒Eso no le gustó al de cabello café, viendo como Cam tenía ojos maliciosos, lo cual quería decir que claramente había visto lo que pintaba y eso, si su "novia" se enteraba, no sería nada bueno‒…¡No te atrevas!
‒Bien, ahora tengo curiosidad…‒comentó Isaac entre risas.
‒¡¿Tu también, viejo?!... ‒Una cosa era Cam y otra que esta nublase el sano juicio de su amigo.
‒¡Oh vamos muestra!... ‒comentó el peli negro acercándose al trabajo de su amigo.
‒¡Nunca!... ‒Entonces, Max tomó un frasco de pintura y la lazó contra el de ojos zafiro. Este solo ladeo la cabeza y le vio con mirada retadora.
‒¿Ah sí?... ‒comentó el peli negro, tomando también otro frasco‒…¿Con que piensas defender así tu trabajo?
‒¡Hasta la muerte!... ‒El chico tomó unas brochas, queriendo simular una espada y escudo, caminando de lado, examinando lo que Isaac tramaba.
‒¡Entonces, pelea!... ‒y le lanzó el líquido, alcanzando a usar a Cam como escudo humano.
‒¡Lo siento, lo siento Cam, era para-…!
Pero tanto Max como Isaac, recibieron unos pincelazos de parte de la chica, convirtiendo su tiempo para hacer su tarea de arte en una guerra de pinturas. Max sabía que iban a terminar en problemas con el director Azami y los pondría a limpiar todo su desastre, pero, estaba seguro que tanto Cam como Isaac concordaban con él que ese sencillo momento entre amigos, lo valía por completo…
‒¡Maximilian!, ¡te estoy hablando!
Puso atención de golpe a las arrogantes gritos de su padre. Se caía del sueño por lo poco que había dormido en todo ese tiempo. Era increíble pensar lo mucho que últimamente le hacía falta Isaac, pues él le ayudaba con todas sus tareas y a estudiar para sus exámenes, sobre todo con el sanguinario profesor Young.
‒Sobre todo en épocas de exámenes…‒suspiró pesadamente y se talló los ojos antes de contestar‒…Lo siento padre, ¿Qué me decías?
Pero sin previo aviso, recibió una bofetada de su padre, sin si quiera saber ahora por qué ahora.
‒A este paso me quedaré sin cara…
‒¡¿Cuántas veces te he dicho que me escuches cuando te hable?!, ¡Las elecciones están a la vuelta de la esquina y tu solo estas sentado ahí, en tu computadora!
‒¡Pues perdóname por estar a punto de reprobar!
Y recibió otra paliza de parte de su progenitor, aunque esta vez sabía lo que venía.
‒¡Y encima me contestas!, ¡Eres un asco de hijo!
Eso le hizo llegar a sus límites, ya no soportaba más ese estilo de trato tan humillante que su padre ofrecía…
‒¡Pues si tan asqueroso soy, ¿Por qué demonios sigues teniéndome aquí?!
‒¡Quisiera preguntarme lo mismo!... ‒contestó el hombre, con una furia mayor‒…¡Te doy todo y pareciera que no te importa!
‒¡Mientes!, ¡Me falta algo muy importante!
‒¡Pues porque no le vas a llorar a tu queridísimo amigo Isaac!, ¡A ver si el puede darte todo lo que yo!
‒¡Pues créeme que haría mejor papel que tú!
Y sin dejar que el progenitor contestase, se fue furioso a su habitación, ignorando todos sus llamados. Aventó la puerta con tanta fuerza que creyó por un momento que la iba a romper, así como los dedos de sus pies al patear la cama. Se tiró en ella, mordiendo la almohada para ahogar sus llantos y gritos, calmándose con el pasar de las horas. Ya muy entrada la noche, el joven se encontraba haciendo sus maletas, listo para partir antes de que su padre "arreglase" las cosas con él, corriendo lo más rápido que podía lejos de esa mansión alejada de todo. Sentía mucho miedo por la poca luz que acariciaba el campo, pero no se detuvo hasta llegar a su objetivo: la tienda de antigüedades del abuelo de Cam, teniendo la esperanza de encontrarlos aún despiertos, pues los jueves en la noche, tanto la joven como su abuelo se ponían a criticar los nuevos programas de televisión. Tocó desesperadamente hasta que las luces de la tienda se encendieron, revelando a una Cam completamente en bata de dormir y desaliñada, aunque con una mezcla de confusión e ira que le recibieron al abrir la puerta.
‒¡Por los cielos, Max!... ‒exclamó la chica‒…¡¿Qué demonios haces tan-…?!
Pero él solamente la abrazó. Ya no quería más regaños ni insultos por esa noche. Por una noche quería dormir tranquilo, sin pensar en lo que querría que su padre hiciera en el amanecer o lo que diría. No. Solamente quería encontrar algo pacífico y que conociera, y al no tener a su mejor amigo con él, recurriría a la chica con la que le gustaba estar y que conocía su mundo de pies a cabeza, incluso más que su "novia". Agradeció a los cielos cuando ella correspondió el abrazo para después dejarle entrar con todo su equipaje, indicándole una sencilla, pero cómoda cama donde podría pasar las noches.
‒No importa que el precio sea trabajar aquí…‒pensó empezando a dejarse llevar por los brazos de Morfeo‒…solo…quiero…paz…
‒¿Ya tan pronto tienes sueño Tobby?
Con pesadez vio a los azules orbes de su hermano, que le veían con ternura, como si fuese el su padre y no su hermano, recargándose en su hombro, sintiendo como una de las manos acariciaba su mejilla, haciéndole sonreír con cansancio.
‒Si…‒emitió un bostezo, acomodándose más en el brazo de su hermano‒…hermanito…
Escuchó como su hermano rio y le acomodó entre sus brazos, como si de una cuna se tratasen, para después sentir como el joven lo elevaba y se lo llevaba de la sala.
‒Ya no estás tan liviano, ¿Sabes?...
Se rio junto con su hermano por su comentario. Le gustaba que Isaac se lo llevase a su cama cuando se quedaban esperando a su padre. Sintió como el mayor lo acomodaba en su mueble para después arroparle. Sonrió al ver como Isaac le revolvió los cabellos antes de que le dejase en su habitación.
‒Isaac,… ‒le llamó, haciendo que el peli negro voltease a verle. El pequeño jugó un poco con sus dedos‒…¿puedes volver a contarme esa historia tan fantástica?...
Su hermano mayor sonrió y se regresó a su lado, mientras el pequeño rubio se acomodaba para escuchar nuevamente de ese fantástico mundo que siempre le había llamado la atención…
‒Tobby, ya llegamos…
No era algo nuevo que el pequeño se durmiera en el carro de su padre en lo que llegaban a casa, pues siempre que volvían era de noche. Lo que él nunca podría digerir tan fácil era la ausencia del peli negro. ¿Por qué entre tantas personas en el mundo, tenía que ser precisamente su hermano mayor debía ser quien le ocurría eso?, ¿Por qué las personas malas les pasaban cosas buenas y las que eran buenas, malas?, Su papi siempre le decía que los malos siempre pagaban por sus acciones, pero, ¿en qué momento si no era de inmediato?, no desconfiaba de su progenitor, pues había visto muchas veces que le había tocado ver que su padre se encargaba de impartir justicia en el pueblo, pero pensaba porque el universo no lo hacía.
‒Eso no es justo…
Se dejó cargar por el hombre hasta ser llevado a su recámara. Pronto se vio envuelto entre sus cálidas cobijas y sentir la mano de su padre en sus cabellos, tratando de arrullarle nuevamente. Pero no podía, mucho menos ahora que pensaba en Isaac, por lo que el infante lloró de manera inmediata y desconsolada, siendo atendido rápidamente entre los brazos del capitán, donde expresó aún más su dolor por la falta de su hermano, siendo acompañado de las lágrimas de su papá. Realmente le gustaba pensar que era una pesadilla y que Isaac llegaría a despertarlo y contarle bellas historias de mundos imaginarios para arrullarle y hacerle tener sueños hermosos y alocados con dragones y pegasos siendo manejados por humanos. Donde existía la magia y espadas poderosas, donde solo ciertos personajes podrían hacer uso de ellas para hacer el bien y controlar al mal….
Tristemente, esa no era su relidad…
Perdon por la tardanza, ustedes ya saben, por lo que omitiré comentarios al respecto y simplemente comentaré que esto fue en un as de inspiración de esos raros que me hacen escribir casi todo un capítulo en un día :v
PINKDIAMOND4000: :v espero te haya gustado xD todo por su bebé uwu xD si, es toda una gatita :v aunque no le guste, y si, Greil rules :v si, pronto…ah si uwu y no sabe porque :v pelea pelea! Ok no xD pronto :v #hailAqua
Espero les haya gustado les invito a dejar review y leer mis otras historias.
Nos leemos :D
