Capítulo 22: Duelos
‒Aqua…
Por alguna razón que aún no encontraba, ese nombre resonaba en la cabeza del castaño. Había algo en ella, en su fisonomía, en su actuar que le era sorpresivamente familiar. Inclusive, ese mismo nombre se le hacía conocido por alguna razón. Sabía que lo había oído en alguno de sus viajes, pero donde exactamente no lo sabía. En esos momentos, la veía entrenar junto la rubia en el patio central del fuerte desde el pasillo que servía de balcón, pues había una extraña tradición en ese lugar que era que, aquellos nuevos reclutas debían enfrentarse a los hijos del Lord con el fin de conocer su fuerza.
‒Es extraño…‒pensó sin desviar su vista de la chica, frotando su sien, intentando hacer memoria‒…Incluso su forma de pelear la he visto antes…
‒Greil…
Estuvo a punto de romperle la nariz a Klagg por desconcentrarle de esa forma. No sabía cuántas veces iban ya que "hablaba" con Yuken para que evitase eso, pero seguía sin escuchar.
‒Mejor voy a callarme y soltarle el puñetazo a ver si así entiende…‒suspiró pesadamente‒…¿Qué quieres Klagg?
El general solo se colocó a su lado para observar también como las nuevas entrenaban.
‒Solo vine a ver como estaban las señoritas…‒lo vio por unos momentos. Debía admitir que no le gustaba la mirada que le dirigía a la rubia. Cierto que al tratarse de la mujer que realmente por poco le quita a su único hijo también sentía cierto rencor.
‒Pero, ahora somos aleados, debo confiar un poco más…
Más cuando en eseos momentos, parecía no estar intentando nada desde el reencuentro con la pelinegra, y eso le daba más confianza.
‒Si yo fuera tú, no le confiaría nada a esa "gata", Greil…‒le sorprendió un poco que el de cabellos de plata supiera en que estaba pensando, aunque, al recordar que se conocían desde hace más de 20 años, se convenció a si mismo que era normal‒…puede estar planeando algo junto con la otra…
Frunció el ceño y le vio con ira, eran aleados ahora, ¿era tan difícil entender eso?
‒Klagg, ella no hará nada, para eso contraté a Aqua, para que cuide a mi hijo junto con su amiga y a esta la mantenga a raya…
‒Pero, ¿no crees que es una coincidencia que justo supiera donde estaba tu hijo cuando está casi lo mata?, que raro que llegase justo a tiempo para impedir su muerte, ¿no? Y curiosamente son amigas desde hace tiempo y por eso la pudo convencer…
Todo eso le estaría sonando como una campana de alerta en la cabeza si no fuera por la loca y paranoica mirada que el señor del castillo empezaba a demostrar en ese momento.
‒Klagg, entiendo que las cosas se dan para pensar mal, pero, yo confío en ellas…
Esperaba que Klagg no notase el ligero tono de duda en su voz. Sabía que el Lord tenía ciertos puntos de donde dudar, pero, desde la otra noche, confió plenamente en ambas al ver que estaban apoyando en lugar de perjudicar.
‒Eso y trato siempre de tener a Ike siempre acompañado…
‒Será mejor que controles a tu hijo, Greil…‒le vio confundido al oír esa oración. Su acompañante se limitó a dirigir su mirada a los pasillos enfrente, donde su peli azul se encontraba al lado de Marth y Chris, quienes parecían hablar muy animados mientras Ike solo veía el patio. Aunque, si era más específico, veía a Aqua. ‒…Recuerda que aún está en vigor nuestro trato…
Y así como apareció se fue. Greil solamente veía como su hijo observaba a la chica como si fuese lo único que existiera. No podía cambiar el pasado, el trato se reanudo desde que descubrieron que Ike estaba vivo, por lo que no podía faltar a su palabra.
‒Además…‒trató de calmarse así mismo , mientras rodeaba todo el pasillo con el fin de llegar hasta él para presenciar el evento junto con su hijo‒…la acaba de conocer, puede que solo sea curiosidad…‒colocó su mano en el hombro del muchacho, logrando captar su atención y obtener una ligera sonrisa de su parte, correspondiéndola‒…Ya se le pasará….
‒¡Que no soy el más débil!...
Era el maldito colmo. Estaban a nada de demostrar lo fuerte que se habían vuelto cada Yuken de manera individual después de hace tanto, y sus hermanos, "los grandes orgullos del Lord", peleaban de nuevo por tonterías. Makao burlándose de que el de en medio eligiese la magia sobre la fuerza y por ende, ser débil, mientras el otro le contradecía de que, el elegir ser una unidad mágica no era sinónimo de debilidad, era más bien una fuerza mental y no física.
‒Pero claro, la mentalidad Archaneana y la de Regna Ferox difiere mucho…
‒¡Basta!, ¡Te mostraré de lo que soy capaz de hacer!
Y ahí iban de nuevo, Makao desenfundaba su espada asesina mientras Togho su tomo de trueno. A este punto ya no sabía que era lo mejor: que entre ellos se destruyeran o que su padre los noquese de una vez.
‒Por el bien de ambos, debería ser el primero…
‒¡En guardia!
Y el duelo entre los Yuken comenzó. Se quedó a observar como Makao esquivaba los hechizos de Togho mientras este se cubría con sus libros .
‒¡Vamos Toghiño!... ‒veía como el mayor golpeaba repetidamente el mayor al improvisado escudo del menor‒…¡yo se que también usas espadas!, ¿Porqué no la usas ahora?...
Y es que los magos oscuros usaban tanto magia como espada. Y aunque era cierta esa frase, Ghya muy bien sabía que la espada con la que Togho mejor se hallaba, no era una común y corriente.
‒Ya quiero ver como le sale todo al revés…
‒¡Ambos!, ¡Ya fue suficiente!
Ghya rodó los ojos al escuchar como el Lord llegaba a arruinar la poca diversión que estaba obteniendo en esos momentos.
‒Pero, claro, el siempre arruina todo…
‒¡El comenzó!... ‒Se defendió el menor.
‒¡Solo medía su fuerza!... ‒replicó el otro.
Pero su padre solamente enfurecía con cada palabra de sus hijos. A tal punto que Ghya solamente vio como a ambos les jalaba de las orejas para calmarlos, como si un par de niños pequeños se tratasen.
‒¿Quién diría que la mano derecha del Khan Basilio y un reconocido general Archaniano todavía necesitan correctivos infantiles de parte de su padre?...pensándolo bien…‒sonrió de manera macabra‒…no es mala idea esparcir ese rumor…
‒Esa cara solo puede significar problemas….
Rodó los ojos al reconocer la voz del extranjero pelirrojo y de ojos azules que, para gracia de ella y desgracia de él, era notoriamente más bajo que ella.
‒Aunque eso no le quita lo irritante…‒suspiró pesadamente y encaró al chico que le había hablado, quien vestía con los ropajes de noble, pero siendo estos de una lejana tierra llana Pherae, en el continente de Elibe, siendo esta una armadura azul que cubria su torso, logrando apenas notarse una camisa negra. Sus guantes y botas iban a la par mientras destacaba un pantalón blanco. Tenía amarrado a su cuello una capa azul con el interior naranja y en su cabeza una bandana azul impedía que todo el cabello se le fuera a la frente.
‒Como quisiera usarla para ahorcarlo…‒se cruzó de brazos y frunció en ceño‒…¿Qué haces aquí, enano?, solo puede entrar la servidumbre…¿acaso ya te hiciste nuestro mayordomo?... ‒y añadió una sonrisa burlona a su expresión. El invitado apretó sus puños y la vio con ira. Por alguna razón, era muy divertido hacerle enojar
‒Para tu información, jirafa…‒contestó‒…mi padre venía a hablar con Lord Yuken porque pidió apoyo de parte de Pherae y ahora veo porque…
Ghya giró su cabeza para ver como el señor del castillo seguía regañando al par de guerreros como si fueran pequeños d años que se enojaban con el otro por un simple caballo de madera. Hizo una mueca y volteó a verlo de nuevo‒…Que culpes a ese par demuestra que aun eres un pobre niño que no sabes que hicieron por 12 años mientras a ti te limpiaban los mocos…
‒¡Oye!, ¡Mi padre solo quería que me viera bien!...
Esa oración solo hizo estallar a carcajadas a Ghya, ocasionando que atrayera la atención de la servidumbre que ahí se encontraba, así como la de su padre y hermanos, cosa que realmente le importaba poco, pues no esperaba esa respuesta del pelirrojo.
‒¡O-Oye!... ‒escuchó como el avergonzado muchacho le hablaba‒…¡N-No es gracioso!
A la chica esto solo le hizo reír tanto que terminó cayendo al piso, doblada de la risa. No supo cuanto pasó, solo supo que en cuanto empezó a respirar de una manera normal, había tres miradas , que pertenecían al joven del que se acababa de burlar, del padre de este y con la fúrica mirada de su progenitor.
‒Tan bien que me la pasaba…
‒Ghya Rimmella Yuken…‒habló el de pelo plateado con una voz de ultra tumba, mucho más severa de la que usó con sus hermanos. Aunque no se lo dijo, pudo presentir que le ordenaba que se pusiera de pie inmediatamente y así lo hizo, sin perder contacto con esa mirada naranja que parecía querer atravesarla con su lanza‒…¿No crees que ese no es el comportamiento correcto hacia nuestros invitados?
Se notaba lo mucho que se controlaba para no gritar ante el marqués y su hijo. Odiaba muchas cosas de su padre y una de ellas era fingir ser el padre del año ante los invitados, aunque bien sabía que en la noche, el regaño sería de leyenda.
‒Pues el tampoco debe llegar a insultar mi presencia…‒reclamó. Sería muy su padre, pero no dejaría que nada ni nadie le hiciera sentir menos de lo que valía.
‒¡No hice nada, más que hablar de tu rara sonrisa!... ‒Replicó el futuro marqués.
‒¡El único raro aquí eres tu, enano!
‒¡No estoy enano!, ¡Aún no termino de crecer!
‒¡Adivino, eso también te lo dijo tu papi para hacerte sentir mejor, ¿no?!
‒¡Basta!, ¡Es una orden!
Vio al de cabellos plateados con furia, sentía su corazón latir con mucha rapidez, de seguro por la tensión del momento.
‒Ve por tu lanza y reúnete con tus hermanos….‒le ordenó‒…tu y yo hablaremos cuando el duelo termine.
Y tras darle un último vistazo asesino al de ojos azules, se retiró. Escuchaba como su padre pedía perdón como si su vida dependiera de ello. No entendía cómo podía llevarse tan mal con alguien que había conocido poco antes de que su misión para rescatar al príncipe Ike comenzase…
O tal vez si…
FLASHBACK:
‒¡Oye, Ghya!
Dejó de momento su lanza para poner atención a su amigo peli azul.
Apenas amanecía y ya llevaba horas entrenando. Estaba tan agotada. Durante semanas, su vida diaria no pasaba de entrenar de madrugada, comer algo, vigilar al príncipe Ike durante su día por si el enemigo atacaba antes de lo que ellos planeaban recogerlo, regresar, cenar, entrenar otro poco y dormir un par de horas antes del día siguiente. Aún no entendía como no se caía de sueño mientras estaba en Sholua.
‒Seguro que si no tomo café, estaría muerta…‒Suspiró pesadamente ante la ligera alegría de poder tomar un descanso antes de continuar y se dirigió al Alteano, notando como el sol se empezaba a asomar a lo lejos. Vio también como caminaba alguien más a su lado, que, por su estatura, podría tratarse de alguien no mayor a 12 años‒…¿Qué hace un niño en un fuerte?...
‒Hola, lamento interrumpirte, pero quería que conocieras a un amigo mío que conocí hace ya unos años…‒El noble se colocó en medio del recién llegado y su amiga‒…Roy, ella es Ghya, la amiga de la que te hablé hace tiempo, Ghya, él es Roy, hijo del marqués de Pherae…
La chica vio al muchacho que le estaban presentando y entonces notó que, realmente era un chico muy bajito. Le sorprendía un poco que Eliwood tuviera un hijo de 12 que se parecía demasiado a un niño que conoció antes de la tragedia Alteana.
‒De seguro la pasa muy bien con su esposa…‒Le sonrió un poco, tratando de ser amable con el chico‒…Vaya, no sabía que el marqués tuviera otro hijo…
En lugar de continuar con la conversación como cualquier persona normal haría, el pelirrojo le dirigió una mirada confusión.
‒Pero…yo soy su único hijo…
Se sintió un poco apenada por la confusión, pero no podía dejarlo así, debía ser sincera y decir sus motivos.
‒Perdón, es que pensé que eras su hijo menor por tu estatura…
Pero eso solo empeoró las cosas…
‒¡¿Qué tiene de malo mi estatura?!... ‒contestó enojado. Ghya, al no dejar que nadie le alzase la voz, se defendió
‒Pues perdone usted, alteza…‒habló con sarcasmo, ignorando las señas de Marth de que no empezasen una pelea‒…pero no es mi culpa que tenga una estatura de un chiquillo de 8 años...
‒¡No estoy enano!,… ‒Se defendió el joven, ignorando también las señas del Alteano‒…¡Me hace falta crecer!
‒¡Y eso te lo dijo papi, ¿no?!
‒Chicos, por favor, que tal si nos calmamos y-…
Pero tanto ella como el pelirrojo se abalanzaron para llevar la discusión verbal a una física, siendo sus padres los que pusieron fin a los golpes e insultos…
FLASHBACK
Era un mimado. Realmente odiaba a todos los de su tipo. Alguna vez Caeda le dijo que eso se debía a que ella nunca fue realmente mimada por su padre, a lo que la princesa se ganó un puñetazo en su "angelical" cara.
‒Se merece eso y más por pensar que me conoce…
Tomó su lanza y un tomo de fuego para el duelo y regresó con sus hermanos, quienes le esperaban con una sonrisa burlona y las armas de cada uno.
‒¿Tan temprano y ya causas problemas, hermanita?... ‒habló el de ojos bicolor.
‒Por cierto, el principito habló, que si le prestas tu estatura, por favor…‒siguió Togho, tratando de ser gracioso. Ella solamente le dirigió un puñetazo a la nariz a ambos al mismo tiempo‒…Calla, jirafa, y tú , Togho, todos sabemos que no das gracia…
Ambos solo veían con molestia a la menor, mientras mimaban sus narices afectadas. Ghya solamente les ignoró y se preparó mentalmente para la batalla…
‒Bien…aquí vamos otra vez…
‒¿No se te hace ridículo, Aquita?
La peli negra vio como la rubia analizaba los puñales disponibles en la habitación para el torneo. En parte concordaba con su amiga, ¿Cuál era el chiste de reclutarlas si dudaban de su fuerza o habilidad?
‒A menos que esto sea para algo más…‒suspiró pesadamente antes de contestar‒…No se Andra…‒se encogió de hombros y tomó su espada de un tono azuloso para practicar una vez más‒…cosas de Alteanos, supongo…
A través del reflejo de su arma, vio como su amiga le veía entre extrañada y confundida.
‒Esa no es…‒vio cómo se acercaba a ella y le vio directamente a los ojos. La rubia le vio fijamente con el ceño fruncido‒…Sabes que tu padre notará pronto la ausencia de Índigo, ¿no?
Suspiró pesadamente. Sabía que su amiga tenía razón, ya que, al tratarse de uno de los dos tesoros nacionales de su patria, la falta de la misma sería un completo escándalo, pero no podía pensar en mejor filo en el cual confiar su vida, y su misión.
‒Aunque eso signifique meter a mi padre en mis asuntos…‒guardó su arma para poner toda su atención a su amiga‒…Tal vez, pero bien sabes cuantas veces esta espada me ha salvado el pellejo…
‒Pero, ¿Y si alguien te reconoce?, al final de cuentas, no creo que los Alteanos no reconozcan tu persona….
La peli negra rió discretamente.
‒Por favor, estamos muy lejos como para que alguien me reconozca…aunque…‒recordó el rostro de Greil, y como recordó haber visto dentro de él que si la recordaba, pero que no estaba seguro que fuera ella‒…si debo de andar con cuidado cerca del príncipe Greil. Creo que entre toda esta gente sería el único capaz de saber quién soy y dar con mi padre…
‒Y por ende eso arruinaría tu misión, ¿no?
‒…Exacto…‒contestó con seriedad, apretando un poco los puños‒…no puedo darme ese lujo hasta que encontremos al verdadero responsable de todo esto…
‒¿Y que harás cuando acabe tu cometido aquí?, ¿Regresarás así nada más allá?
La chica hizo una mueca al escuchar ese comentario. Realmente no había pensado aún en que haría después de cumplir su misión, aunque supuso que solo había una sola cosa que hacer.
‒Pues supongo que si…es decir…‒se encogió de hombros‒…¿Qué más puedo hacer al terminar esto?
‒Pues…hay un chico que no te quita los ojos de encima…‒y le guiñó el ojo‒…es decir, no es raro, pero parece muuuuy interesado en ti…
Sonrió con orgullo al escuchar eso. No era la primera vez que ocurría, el dejar corazones rotos tras alguna misión era algo de su día a día, por lo que, quien quiera que fuera, tendría que dejarla ir.
‒No soy para cualquiera…‒hizo su negra cabellera hacia atrás con orgullo‒…Si es pasión, que se le olvide, no voy a rebajarme a cualquiera que cae a mis pies…
Notó como Andra esbozó una sonrisa traviesa y le vio frunciendo el ceño.
‒¿Qué ocurre, Andra?
‒Oh nada…nada…‒se hizo la inocente y antes de que Aqua dijera algo más, agarró unas cuchillas‒…vamos, que ya casi es hora…
Y sin decir más, salió. Aqua aún no entendía porque la sonrisa rara de la rubia, pero decidió ignorarla y salir al duelo, donde el lord ya la esperaba con sus tres hijos en formación, listos para el combate.
‒Esto será interesante…
‒¿Quién crees que gane, Ike?
El peli azul vio al joven Alteano, que veía con emoción como se preparaban abajo para el duelo su casi asesina y el menor de los Yuken. La primera haciendo girar unos cuchillos entre sus dedos, el otro analizando cada movimiento de su rival a manera de ver que arma usaría.
‒Pero, si es una asesina, de seguro ya sabe como manipularlo para que use el arma que a ella le convenga…‒suspiró pesadamente antes de contestarle a su amigo‒No lo se Marth, se ve muy reñido…es decir, se que Togho se educó como general, pero…ella de seguro se sabe uno que otro juego sucio…
‒Ni que lo digas…‒respondió su compañero‒…suena tanto a Shinon…
Ike rió ante esa frase porque sabía que el príncipe tenía razón. Lo curioso de todo, es que ambos se llevaban muy mal….Terrible a decir verdad. Cada que él la veía no paraba de llamarle "gata" a lo que esta reaccionaba de una manera muy violenta, terminando por ser separados por el Lord del castillo.
‒Que raro que no se lleven bien si son tan similares…aunque…‒suspiró pesadamente, viendo como llegaba una clase de juez que les explicaba las reglas del combate‒…Tal vez eso es lo que los hace pelear tanto, el no soportar a otro como él…
De entre las pocas normas que logró captar, le llamó la atención el "no importa que medios usen, mientras no asesinen a su contrincante, cualquier arma y técnica es bienvenida"
‒Dudo que Andra se hubiera contenido en caso de enfrentarse a Shinon…
‒¡Empiecen!
Y el duelo comenzó. Ike podía ver como el joven Yuken no paraba de conjurar hechizos, cada uno con mayor frustración que el anterior, pues la rubia parecía divertirse cada vez que esquivaba los ataques del mismo. Inclusive, no parecía tomarse en serio la batalla, riéndose en cada oportunidad del ahora enojado joven de ojos amatistas.
‒Si Togho no logra darle un golpe a la chica pronto, ella va a ganar por default…
No sabía muy bien cuanto tiempo era "pronto", pero concordaba con Marth que el chico debía cambiar de estrategia pronto…
‒Pues si no también va a quedar en ridículo…
Empezó a notar como la asesina empezaba a hacer muecas y gestos en forma de burla al jinete, quien apretó los puños, por donde parecían correr uno que otro rayo, al mismo tiempo que estos empezaban a rodear su cuerpo, empezando a asustar un poco a Ike de lo que Togho fuera capaz en esos momentos.
‒Va a doler…
‒¡Ya sucumbe! ‒ exclamó el alteano, emitiendo un poderoso rayo hacia la asesina, quien a duras penas logró esquivarle con una voltereta. Sin embargo, y con una velocidad increíble, esta logró lanzarle un cuchillo a las costillas, haciéndole caer de inmediato.
‒No hoy, querido…‒dijo la asesina en forma burlesca, acomodándose el cabello con aire superior. Por momentos, Ike se preocupó de que le hubiese herido gravemente, pero se calmó al ver que este se levantaba lentamente, mientras declaraban a Andra como ganadora del round. También vio como Klagg veía con desaprobación al menor de sus hijos. Incluso, podría atreverse a decir que le estaba repudiando con la mirada.
‒No quisiera ser él en estos momentos…
‒Ike, ya empezará la siguiente ronda…
Volvió a la realidad al escuchar al príncipe de Altea, justo a tiempo para ver cómo, entre aplausos aparecía la jinete que lo sacó de apuros hace ya tiempo. Le había prometido a su padre que se disculparía con ella, y lo haría, solamente que la había visto muy molesta y con él.
‒E intentar hablar con Ghya molesta es lo mismo que poner carne frente a un león y pedirle que no coma…
Y nuevamente, el mediador hizo que la lucha entre chicas empezaran. Pero esta vez fue bastante distinto. La lanza de Ghya logró hacer retroceder varias veces a la asesina y bloquear varios intentos fallidos de las navajas de la rubia usadas como proyectiles.
‒Algo así como lo que usaba el señor Gabriel contra los maleantes.
¿En verdad era necesario recalcar cuanto deseaba volver a ver ese mundo?, había estado tanto tiempo ahí que sentía que ese era más su hogar que el propio fuerte donde ahora habita, y, aunque admitía que podía sentir la conexión que el castaño aclamaba, a los mismos instantes podía sentir lo mismo hacía el capitán de la policía.
‒Después de todo, un padre no tiene que ser necesariamente biológico…
‒¿Te rindes?, ¡Que sencillo!
Volteó a tiempo para ver como la pelirroja cargaba un potente ataque con su lanza tras esa sarcástica frase. Por momentos, creyó que esta vez la asesina no saldría de esta, pero, de alguna forma, ella logró volver a esquivar, aprovechando los pocos segundos de des-concertación de la jinete para clavarle una navaja en la espalda, haciéndole perder las fuerzas rápidamente y cayendo al piso al instante.
‒¿Me crees fácil?, ¡Ja!... ‒La oyó exclamar. E incluyéndose entre los asombrados por la victoria que obtuvo la asesina sobre los jóvenes, la rubia se retiró tras ser nombrada campeona y nuevo personal de Lord Yuken.
Justo cuando creyó que un dolor de cabeza empezaría a invadirle por el sencillo hecho de tener que convivir con ella, apareció la otra candidata. Aquella bellísima joven que detuvo su intento de homicidio hace unas noches. Había escuchado que las diosas eran seres perfectos, y ella, simplemente superaba esa calificación. Todo en ella era un deleite de ver, inclusive esa orgullosa postura y forma de caminar. Sus ropajes morados iban a juego a sus níveas pieles y divina figura. Ese vestido morado hacía que su dotado cuerpo resaltase aún más de lo normal, estando cubierto solamente por una fina gabardina del mismo color aunque unos tonos más claros. Sus guantes y altas botas blancas solamente hacían que su elegancia se elevase a niveles inimaginables. Y esa penetrante mirada amatista iba perfectamente con su cabello negro de alzadas puntas. Naturalmente, no era el único en fijarse en tan impresionante joven, pues varios guardias no paraban de admirar dicha belleza. Suspiró pesadamente, ¿realmente una chica como ella se fijaría en él algún día?, era el tipo de chica que podría elegir al hombre que ella desease…
‒Es decir…ser príncipe no significa tenerla a mis pies…
Y le aborrecería que le eligiese por eso. Si el se casaba con alguien, era por el amor que ambos se profesarían, no por un linaje por el cual solo guerras podía generar. Pero había algo en él que le decía que esa chica solo elegiría al hombre que muestre que era digno de ella. Y siendo así las reglas del juego, se iba a encargar de ser él el ganador…
‒Es decir, no pierdo nada…
‒¿Qué ves Ike?... ‒esta vez fue la voz de su progenitor quien le hizo volver a la normalidad, a quien le puso completa atención.
‒Padre…‒contestó con respeto‒….solo…veía como se preparaban para la siguiente ronda…
Su progenitor sonrió y se colocó a su lado.
‒Ah si…‒comentó, apoyándose en el barandal que daba hacia las competencias‒…la verdad no creo que Klagg necesite hacer este circo para reclutar o no personal…
Se acercó a él e imitó su postura, agradeciendo que podría admirar a la pelinegra un poco más sin verse tan sospechoso.
‒¿No debería confiar en ellas, padre?
Vio nuevamente como el castaño le sonreía y le veía a los ojos.
‒Veo que tienes la bondad de tu madre…‒sonrió ante el halago. No había llegado a pensar que tenía más características de su madre aparte de la cabellera azul y sus famosas fiebres‒…ella nunca habría permitido semejante barbarie. Aunque…‒el castaño suspiró pesadamente‒…entiendo porque prueba la fuerza y agilidad de aquellos que van a terminar a nuestro servicio…
Arqueó la ceja ante la última expresión de su padre.
‒¿De que hablas, padre?
Este solamente le vio con algo de tristeza, haciendo que lo último que le dijese, le desgarrase el corazón…
‒Los dos todavía tenemos algo que perder…
‒¡Pero que mujer!
‒¡¿Cuánto cobras, mi amor?!
Se sentía más en un prostíbulo que en un fuerte. No podía creer que los Alteanos, los "más religiosos del mundo" fueran inclusive más cerdos que los hombres que visitaban los clubes de adultos en Benetneasch.
‒Y esas si que son palabras mayores…
‒¡Que cuerpo tan bello!
‒¡A mi lado te verías bien!
‒¡Ahora sin ropa!
Estaba a nada de estrenar sus cuchillas en todos aquellos depravados, pero por el momento no podía hacer mucho. Primero debía "obtener" el puesto de guardiana.
‒Lo cual es ridículo, porque de igual forma cuidaré al príncipe…
Pues independientemente de que "apruebe o no", ella tenía un contrato con alguien más, donde ella debía vigilar a susodicho personaje y evitar que le hiciesen daño.
‒Y hasta ahora lo he hecho bien…‒frunció el ceño, analizando al caballero oscuro‒...y no dejaré que un "general" lo arruine…
Tomó su espada y se posicionó de manera defensiva en lo que el juez hacía cuenta regresiva hacia ambos rivales. Analizó rápidamente al de ojos morados ante ella, notando un tomo "Thoron" y como se preparaba para dar el primer golpe.
‒Ya veremos…
‒¡Empiecen!
Dicho y hecho, al terminar esa palabra, el mago le dirigió sin dudar un potente hechizo, como el último que le lanzó a Andra antes de hacerlo caer.
‒Que patética estrategia…
‒¡Contempla mi magia!... ‒exclamó pocos segundos antes de que el trueno saliera despedido hacia ella, logrando esquivar a nada de que le afectase el hechizo, saliendo ilesa con excepción de algunos cuantos cabellos dañados en el proceso.
‒Ahora es personal…‒y con la misma potencia con la que el mago realizó su ataque, ella le dirigió varios cortes con Índigo, logrando que este pudiera apenas moverse de aquella posición donde el libro era su escudo y que tenía que darse prisa en lanzar pequeños conjuros.
‒En serio luce como un imbécil…
Y como si medio destruir su libro y orgullo no hubiesen sido suficientes, aprovechó toda la velocidad que llevaba consigo para descargar un poderoso ataque sobre el Yuken.
‒¡No estás a mi altura!
Y tras desatar su golpe maestro, el jinete oscuro calló inconsciente. Una oda de aplausos y felicitaciones de parte del público hacia la espadachina, quien simplemente acomodó su cabello detrás de su hombro con orgullo, ignorando los pervertidos comentarios hacia ella.
‒Ajustaré cuentas después…
‒¡Siguiente ronda!, ¡Ghya Yuken contra Aqua!...
Vio a su nueva contrincante. Esta limpiaba una extraña lanza en forma de cuchilla de media luna. Solo había intercambiado un par de palabras con ella y podía decir que en lo poco que habló y vio de ella, era alguien agradable…
‒No como el simio de su padre…‒pensó‒….bueno, no, pobres simios, no merecen esa degradación…
‒¡Hola!... ‒la jinete pegaso exclamó una vez que estuvo frente de la pelinegra, sacándola de pensamientos‒…Bien hecho en derrotar a Toghiño…
Sonrió con orgullo. Más que nada al pensar que comentaría ella al ser derrotada.
‒Más tomando el hecho del triángulo de armas…
Espadas derrotan hachas, hachas lanzas y lanzas espadas. Ese era el principio fundamental para cualquier guerrero, aunque a veces, había luchadores tan fuertes, que al momento de la batalla esas reglas simplemente no aplicaba con ellos.
‒Una servidora, por ejemplo…
Sin embargo, se contendría, le dejaría ganar, solo a ella, por despecho y por la promesa que le hizo a Klagg Yuken antes del espectáculo.
FLASHBACK:
‒¿Un duelo?
Se encontraba en el despacho del Lord para…¿Explicarle de un duelo entre ellas y los hijos del hombre?, ¿Qué clase de asunto importante era ese?, ¿No estaban ahí para proteger a los descendientes de ese maldito personaje del que su amiga le habló?
Sin embargo, el Lord simplemente asintió con la cabeza seriamente, como si se tratase de un asunto de vida o muerte.
‒Así es, Aqua…‒Le contestó de manera irrespetuosa a su parecer. Como si fuera poco más que otro peón en su fortaleza‒…quiero...asegurarme que sean lo suficientemente fuertes como para proteger al príncipe Ike, como ustedes presumen…
Pero algo no le cuadraba. Si no les creía capaces de protegerlo, ¿Por qué las dejaba quedarse?
Tampoco veía coherente que si no pasaban la prueba, se les echaría del fuerte Yuken, y no por no creer que su amiga y ella tenían la capacidad, al contrario, llegaba a temer por los hijos del guardián.
‒Aunque también se debe tener cuidado…‒suspiró pesadamente antes de contestar‒…¿Sabe que su ego lo hace descuidarse mucho, verdad?
Vio como el Lord solo cambiaba su serenidad por confusión. No era estúpida, pretendía que ese torneo era solo para avergonzarlas a ella y a su amiga y se lo restregaría en la cara, directo y sin censura.
‒Se lo merece…
‒¿Disculpa?... ‒El hombre enfrente conestó. Frunció su mirada antes de continuar.
‒Me subestima…
El Lord imitó su ceño, sin embargo no contestó, dándole el mensaje directo de que no se equivocaba, cosa que fue señal verde para continuar con su humillación.
‒Solo mire el lugar... ‒continuó de manera pacífica, así dolería más‒…Sus soldados están más preocupados por presenciar el "duelo" que por defender algo de aquí…
‒Estamos seguros aquí…‒Klagg intentó pararla antes de que dijera más, síntoma que solamente le daba donde más le dolía, a lo que ella continuó.
‒Tan seguros como lo está una lombriz en un nido de aves…‒replicó‒…tanto así, que Andra y yo pudimos colarnos en plena lucha, cuando sus soldados deberían reforzar las protecciones…
‒¡Andra era enemiga!... ‒se notaba como la ira ya ni siquiera le hacía responder cosas que le apoyasen, todo lo contrario.
‒Y si no hubiese sido por mi, estarían festejando nuevamente el funeral del príncipe Ike…‒sonrió con orgullo al ver como el noble apretaba los puños tal que podría traspasar sus guantes‒…de nuevo, Lord Klagg, me subestima, si yo quisiera podría aprovechar ese "duelo" con el que intenta humillarnos a mi amiga y a mí y excusa para presumir de sus hijos…Si yo así lo deseara, podría matar al primer Yuken que ustedes me pongan y entre la confusión, asesinar al príncipe Ike…
Esa última frase hizo que el Lord se levantase rápida y amenazadoramente hacia ella, aún sin soltar sus puños, inclinándose en el escritorio.
‒¡¿Pero como te-…?!
‒¿Cómo me atrevo?... ‒Contestó divertida‒…Tranquilo "mi Lord", mi misión es otra. Volviendo a su "duelo" tenga por seguro que me divertiré con sus hijos, y, bueno, claramente dejaré ganar a uno para medir la fuerza del mayor, ¿no cree?, si me disculpa, debo prepararme…‒e hizo una elegante reverencia, en clara burla hacia el señor, y salió del despacho, riendo al escuchar como al cerrar la puerta, el hombre tiraba un florero por donde ella había salido.
‒Patético…
FLASHBACK
Sin embargo, el hecho de dejar ganar a Ghya no iba a significar que fuera más sencillo este hecho.
‒Solamente no le mostraré todas mis fuerzas…
‒¡Conocen las reglas, señoritas!... ‒Exclamó el árbitro y ambas chicas se colocaron en posición. Analizó a su contrincante, buscando la manera de parecer creíble el hecho de que le haya ganado. Notó que su lanza era una asesina, lo cual le facilitaba al usuario el hacer ataques más letales, añadiendo que esa curvatura que tenía, infligía un mayor daño.
‒No debo de perder la vista de donde está…
‒¡Peleen!
Apenas terminó la oración y la pelirroja dirigió el primer ataque, el cual esquivó sin problemas. Era rápida, aunque no lo suficiente y también ágil, no recordaba haber notado eso la noche anterior, mientras protegía el fuerte.
‒Supongo que es ventaja que el que no ande en pegaso…
Un dos tres, un dos tres, su batalla pronto parecía una danza entre lanza y espada, como si se hubiesen preparado para la ocasión o como si fuese una simple obra de teatro.
‒No debe durar tanto, necesito no perder tanta energía para pelear con Makao…
Vio entonces como la base de la lanza la iba a golpear. Podría esquivar perfectamente y salir ilesa, pero vio en ello su oportunidad perfecta para perder el encuentro, por lo que dejó que la pelirroja diese el golpe y aprovechase su destanteo para tirarla al suelo y amenazándole con la cuchilla de la lanza en su cuello.
‒Bien, creo que fue bastante creíble…
Pero por si acaso, se quedó quieta a pesar de que con un movimiento de Índigo pudo haberla apartado y reanudar, logrando que le diesen el punto a Ghya, mientras la mitad de la multitud aclamaba a la hija de Yuken, otra mitad pedía que el encuentro se volviese a efectuar, sin logar nada realmente.
La cuchilla fue cambiada rápidamente por la mano de la pelirroja, quien ignoraba los abucheos que sus empleados le dedicaban por vencerle para ayudar a su contrincante a ponerse de pie, sonriendo.
‒Eres buena…‒comentó‒…estoy segura que tu debías ganar…
¿Una Yuken admitiendo su falta de fuerza?, hasta ahora de lo que había aprendido de la familia, era la única con sentido común, por lo que sonrió de lado y tomó la mano de la pelirroja, aunque viéndole de manera seria y penetrante, tratando de buscar algún punto orgulloso el cual herir.
‒Aún no he acabado contigo…‒comentó con la misma seriedad.
La pelirroja sonrió y frunció el ceño con determinación.
‒Cuando derrotes al gorila de mi hermano, debemos ponernos de acuerdo para otra sesión, hace tanto que no me enfrento a un excelente espadachín…
Notó sinceridad en sus palabras, por lo que relajó un poco más su mirada y su sonrisa se volvió en una un poco más amigable, aunque orgullosa. Sería de las pocas personas en el fuerte que le agradaría su compañía.
‒¡última ronda!, ¡Makao Yuken contra Aqua!
La parte que abucheaba se unieron a los vítores ahora presentes. Incluso algunos presentes golpeaban y aplaudían en un ritmo peculiar: dos golpes en las piernas y un aplauso después, en perfecta sintonía, como si fuesen a cantar después, aunque a cada golpe se escuchaba: ¡Ma-kao Yuken!. Eso solamente le hizo entender, que el siguiente rival estaría más arriba que la altura de Ghya.
‒No puedo caer ahora…
Vio entonces venir al heredero del fuerte. Aunque su apariencia era extraña, pues no parecía haber decidido por un color de cabello ni de ojos, se veía en su mirada algo que en los menores no: experiencia, fuerza y determinación en derrotarla. Pudo haberle infundido terror, pero ella no se asustaba tan fácilmente, menos al ver que su arma era una espada asesina.
‒Pues que mal equipado tiene el lord a su hijo heredero…
Sin embargo, no se confió, recordaba haber escuchado de Andra que ese chico fue el luchador principal del Khan Basilio desde que tenía 14 años, entonces no se lo podía tomar a la ligera.
‒Y espero que el no me tome a la ligera…
‒Dime que se siente perder…‒le habló el heredero con aires de superioridad.
Ella frunció el ceño antes de contestar.
‒No lo sé…‒sonrió astuta‒…¿Por qué no me lo dices al terminar la lucha?
Sin embargo, el mayor rió, como si ella solamente hubiese contado un chiste.
‒Oh niña…‒apretó sus puños ante tal ofensa. No era una niña, y lo demostraría‒…como se nota que no sabes quien soy y que he hecho…
Pero tenía la respuesta perfecta.
‒No me fijo en que hace cada mosca que derroto…
Notó como el espadachín le veía con ira.
‒¡Haré que te arrepientas!... ‒desenfundó. Ella sonrió al ver que tendría la diversión que merecía, sacando Índigo con seguridad al ver que la pobre alma frente ella era fácil de hacer enojar.
‒Justo como su padre…
Se colocó en posición mientras el árbitro hacía la última cuenta regresiva. Notaba la ira en los ojos del contrincante, lo cual podía beneficiar y perjudicar, pues sus golpes podían ser más poderosos…
‒Pero maña gana fuerza, y se lo demostraré…
‒¡Peleen!
‒¡No puedes contra los Yuken!
Y tras esa frase, el espadachín lanzó varios cortes consecutivos hacia ella, quien con un poco de esfuerzo logró esquivarlos y redirigir su espada. Era bastante fuerte y rápido, no por nada había representado al Khan Basilio tantos años, pues su técnica combinaba su buena velocidad con la fuerza que tenía, haciendo que fuese un poco más difícil de derrotar. Sin embargo, no era la primera vez que veía esa práctica, pues a pesar de llevar una gran fuerza y velocidad consigo, se tenía como consecuencia una muy baja defensa.
‒Es solo cuestión de buscar un punto hueco…
El ritmo que sus espadas conllevaban hacían parecer que estas cantaban de forma improvisada, siendo cada bloqueo una nota tras otra. La tensión era tal que todas las porras hacia el heredero de la fortaleza habían cesado. Notaba a Makao desesperado, se veía que nunca le había costado tanto derribar a alguien.
‒Se ve que nunca ha sido derribado…
‒¿Cansada?... ‒comentó su oponente quien, a pesar de tener una cara de cansancio, su mirada solo buscaba distraerla para ganarle, por lo que solo frunció el ceño antes de contestar.
‒No es de caballeros el jugar sucio en un duelo…‒dicho esto bloqueó y de manera inmediata dirigió un golpe a sus costillas, ocasionando que este se doblase por el dolor. Aprovechando ese punto débil, dirigió un corte a su otro costado, pero este logró bloquear por poco.
‒No es suficiente…
‒Y no es de damas el tratar mal a su anfitrión…‒ahora él se liberó de un movimiento y le dirigió una estocada que ella logró desviar y rápidamente le dirigió una patada en la espalda. Sin perder ni un solo instante porque sabría que su contrincante se levantaría de nuevo, concentró nuevamente su velocidad para dirigir un golpe que de seguro le haría caer.
‒¡¿Eso es todo?!, ¡Vaya pérdida de tiempo!
Y arremetió contra su oponente que apenas había logrado componerse del golpe, sin este no poder hacer más que usar su espada de escudo, logrando solamente una enorme cortada en su brazo diestro y una espada rota. Admiró de su rival que aún tuviese la fuerza de sostenerse tras su golpe, aunque vio que era evidente que solo era por el shock, pues sus piernas temblaban, como si se negasen a dejarse ganar. Sin embargo, vio como caía de rodillas al piso, apenas logrando sostener su torso con su brazo herido, jadeando algo que no lograba percibir.
‒¡Ganadora, Aqua!...
Tras la dramática escena, el árbitro levantó su mano, haciendo que los espectadores creasen un escándalo completo ante su evidente victoria. Ella simplemente saboreó ese triunfo, cada alarido y halago que se dedicaba, cada porra, aunque aun detestando comentarios asquerosos, completamente orgullosa de saber que el único que no festejaba con sus hombres, era el Lord del castillo, quien le veía como si quisiera arrancarle con sus propias manos cada miembro de ella. Sin embargo, eso la llenaba de orgullo y le sonrió de la misma forma que se sentía.
‒Me la voy a pasar muy bien aquí…
Por algún motivo en especial, entre todos los espectadores, logró divisar a su protegido, quien le veía fijamente, aunque no de manera perversa, sonriendo y aplaudiendo con más entusiasmo que aquellos pobres diablos que creían tener una oportunidad con ella. Y, por alguna extraña fuerza, le dirigió una dulce sonrisa, de esas que pocas veces solía compartir.
‒¿Por qué hice eso?...
Solo se quedó ahí, incrédulo, aún sin procesar lo que había ocurrido…
‒Perdí…
Esa palabra no solía estar presente en su vocabulario. Solamente la presenció una vez, la única vez que perdió un combate en nombre de Basilio, y ni siquiera fue por mala técnica o desconcentración, fue simplemente porque su padre le sacó de la pelea por mero despecho.
Pero esta vez fue muy diferente…
Una chica con la misma misión que los Yuken llevaban acarreando desde hace mil años. Normalmente le alegraría tener a alguien así de su bando, pero así como había sido destruida su espada, su orgullo había perecido igual. No había manera ahora de mirar a su padre a los ojos sin sentir la vergüenza que tanto había logrado evitar desde su regreso a Scara.
‒Ni siquiera me ha de llamar su hijo ahora…
Todo por no haber sido lo suficientemente fuerte.
‒Maldita sea…
Supo que todos se habían ido porque ya no se escuchaban más murmullos y nadie más había intentado levantarlo desde hace rato, por lo que pudo sentir que era el momento de descargar todo su dolor.
‒¡Maldita sea!, ¡Maldita sea!, ¡Maldita sea!
Por cada frase golpeaba el pasto con el mismo puño derecho que le había traicionado, sin importarle sentir como sus huesos se rompían poco a poco o que el pasto pasaba de ser dorado a rojo, así como soltar varias lágrimas por el orgullo que falleció ese día.
‒En verdad soy débil…
‒¡Makao, basta!
Sintió como no solo una femenina voz le ordenaba detenerse, sino también físicamente, quedándose estático y deteniendo su llanto al sentir como un cálido abrazo de la laguz que tan bien le hacía sentir, calmándose inmediatamente al sentir el aroma de su cabello acariciar su nariz. Por mera inercia correspondió a su abrazo, olvidando incluso su puño herido.
‒¿Por qué solo me siento así con ella?
El tiempo pasó, cuanto no importaba, pero se negaba a soltar a la única chica con la que se sentía cómodo a pesar de las humillaciones que pasaba en el fuerte.
‒Estoy seguro que si ella hubiese estado en esa pelea, mi vergüenza no hubiera existido…
‒¿Estas mejor?
Vio a los ojos preocupados de Alice, solamente para dirigirle una ligera sonrisa y asentir con la cabeza.
‒Si…Gracias…
Se sintió completo al verla corresponder su sonrisa, solamente deseando que no notase que había llorado, era lo último que le faltaba para quebrantarse por completo.
‒Si ella me viera así, no se que haría…
‒Makao…¿Qué tienes en el ojo?
Por momentos, su corazón retumbó contra su pecho, pensando que su temor se hacía realidad, calmándose al sentir como le quitaba un pedazo de fierro cerca de su globo ocular, preguntándose cómo fue que no lo sintió antes.
‒Por poco me quedo ciego…
‒Toma, te ayudará…
La laguz le ofreció un brebaje y sin esperar a que se le dijera de nuevo, lo bebió con algo de prisa, ya sin sentir la punzada del ojo y las fracturas que su mano le reclamaba, solo bienestar. Acto seguido, la laguz arrancó parte de su kimono para envolver su puño.
‒Debes cuidarlo, si no, no volverás a blandir una espada jamás…
Makao se sonrojó un poco ante los actos tan maternales que mostraba Alice hacia el, solamente siendo capaz de agradecerle desviando la mirada.
‒¿Por qué me pasa esto?...
‒¡Ya sé cómo animarte…!‒exclamó decidida la laguz, haciendo que Makao le viera con ceño fruncido cuando le entregó una espada de plata con el símbolo de su familia‒…Solamente no le digas a tu padre que tomé esto…‒sin dejar que el chico dijera algo más, se levantó. Makao sintió una extraña fuerza que le obligaba a seguirla y se dejó llevar por ella hacia los bosques que rodeaban su fuerte, adentrándose a un lugar que nunca había explorado.
‒Alice, ¿a Dónde-…?
Pero la chica le hizo caer al suelo y cubrió su boca. Aún muy confundido, intentó ver entre el pastizaje.
‒Sígueme y no hagas demasiado ruido…‒le comentó‒…Los cerdos se asustan con facilidad…
Dicho esto le soltó y se arrastró por el suelo hacia un punto.
Makao sonrió, no solo porque cazaría cerdos, si no porqué Alice sabía cuánto le gustaba hacerlo.
‒¡Marth!, ¡Vuelve acá!, ¡Aún no te termino de hablar de nuestro noveno hijo!
El heredero de Altea estaba harto de hacer chillar sus botas contra el suelo en una carrera frenética para alejarse de su prometida. Ella sola ya era molesta como para que le hiciera tener que interrumpir de manera muy abrupta la muy agradable conversación que tenía con su viejo amigo Ike solamente para no tener que escuchar sobre sus 8 hijos y como todos serían una mezcla de ambos, los niños llamándose Marth y las niñas Shiida.
‒O nueve, al parecer…
Los escondites se le terminaban así como lugares del fuerte que Shiida no conocía o donde él no se había ocultado. Cada visita ella sabía más y más sobre paraderos y como rodearle, incluso ya ni siquiera preguntaba a la servidumbre por su paradero e iba directamente a los lugares más sospechosos.
‒Debo pensar algo rápido…
Y entonces recordó que Lord Klagg solamente le daba acceso a la biblioteca a unos cuantos, y gracias a Naga, Shiida no estaba en esa lista.
‒Por lo que más quiera, no puede entrar a buscarme ahí…‒pensó acelerando al volver a oír su nombre de manera amenazadora acercándose y, aprovechando que un grupo de soldados pasaban por ahí, entró y se encerró en la biblioteca lo más rápido que pudo, jadeando triunfante al escuchar como los pasos y voz de la princesa de Talys se volvían cada vez más lejanos, dejándose caer en el piso de la habitación.
Estaba solo y agradecía por ello, así podría retomar el aire perdido en paz y salir en el momento que le apeteciera.
‒El único problema es que tendré que esperar un laaargo rato…‒se levantó y dio un vistazo al lugar, agradeciendo que la habitación se cruzó con su camino y que al menos podría entretenerse en su espera.
‒Bien, ¿Qué puedo leer?... ‒pensó admirando el estante frente a la chimenea. Había tantos títulos que le llamaban y que podría disfrutar que era un verdadero dilema elegir uno sobre otro. Entonces posó su mirada en ese libro. "El libro de las leyendas" o al menos eso era lo que reclamaba en ese antiguo lenguaje que su padre le obligó a aprender.
‒Espero no estar muy oxidado…‒tomó el libro con cuidado. Era enorme, de pasta de cuero café que reclamaba no haber sido con el cuidado que demandaba, y aun así era majestuoso al presumir con letras de oro su portada. Parecía una recopilación de varios textos literarios gigantes, y aun así sentía que era bastante ligero para tal apariencia.
‒Tal vez es mi imaginación…‒se sentó en el sofá donde Ike estaba sentado aquella noche que le recordaron quien era. Aún le dolía recordar esa expresión de asombro y horror que solo había visto en el peli azul.
‒…En verdad fue un golpe fuerte para él…‒a pesar de que aún no entendía como era que había olvidado todo y era extraño que Ike tampoco recordase gran parte de esos 12 años en varias ocasiones, y cuando lo hacía, lucía muy deprimido, como si aún le doliera hablar de eso y tampoco quería forzarle a hablar.
‒Conozco a Ike…‒suspiró pesadamente abriendo con cuidado las primeras páginas del libro‒…Suele resguardarse muchas cosas, pero si necesita hablar, lo hará…
Y tratando de no deprimirse por el tema de su amigo, se concentró en el libro en su poder. Hojeó un poco antes de detenerse en una hoja que le pareció extraña. Parecía el doble de gruesa que las demás, sin dudarlo frotó un poco la página, pensando que se había adherido a la siguiente, no logrando nada y tratando de convencerse a sí mismo que era un error de empastado o algo así. Llegó entonces a la página que contaba la leyenda de los tres héroes de antaño: Taius, Anri y Blotch. A pesar de conocerla mejor que la propia historia de su vida, la volvió a leer. Sin embargo, no tardó en fruncir el ceño al notar varias manchas que interrumpían su lectura, no tardando en cambiar de página al notar que las manchas empezabas a censurar párrafos. Pero se horrorizó al saber porque tal monstruosidad de libro pesaba mucho menos de lo que se estimaba debía pesar.
‒Alguien arrancó varias páginas…
Se frotó los ojos, exhausto. No sabía cuánto más podría resistir a la situación con Robin. Cada vez estaba más paranoica, era más común que en la madrugada se despertase gritando que se caía a un barranco. Peor aún que cuando intentase calmarla, ella lo corría de la cama alegando que él no era su esposo y que no debía estar con ella. A veces tampoco quería compartir los alimentos con él, mientras sus desmayos también eran más frecuentes, y sus pérdidas de memoria de como trataba a su marido, más comunes.
Sin embargo, no eran las actitudes de su esposa lo que le causaban mayor fatiga, sino los curanderos que ya ni siquiera se esforzaban en apoyar al gobernante y le daban vagas excusas como que la reina ya estaba loca y que debía ser llevada a una unidad especial, cosa a la que él se negaba completamente, pues a pesar de eso, era su amada esposa, y no la iba a dejar en un hospital con pobres condiciones.
‒Aunque eso signifique despertar con varios moretones…
Tenía que admitir, que él no creía para nada que su mujer hubiese perdido la cabeza. La conocía y sabía su Robin tenía algo que no era la pérdida de su cordura. No era curandero ni sabía de medicina, pero una voz interna aclamaba que su amada seguía ahí y era su responsabilidad, como su marido el ayudarle a volver.
‒Y lo voy a hacer no importa a donde tenga que ir…
‒En serio luces mal…
La voz de Volke le hizo recordar porque estaba en un bar de mala fama en lugar de con su esposa: Tenía que estar al tanto de lo que pasaba en Altea. Estaba seguro que alguien le tendió una trampa para que desconfiaran de él y algo se temía que fuese una situación interna para dañar nuevamente a Marth e Ike.
‒¿Por qué no mejor me das la información por la que tanto te estoy pagando?
El espía sonrió de lado y se sentó al lado del monarca.
‒¿Por donde empiezo?... ‒y sin respeto alguno por la bebida ajena que pasaba a su lado, tomó dos tarros de cerveza y bebió uno. Chrom sabía que la segunda bebida era para él, pero la desesperación de terminar lo más pronto posible con estos asuntos internacionales le hacía sentir repulsión, por lo que le dejó la bebida a otro camarero, esperando que Volke dejase de beber para continuar la conversación‒…Te has perdido de tanto, que ya se me hace difícil recordar, ojalá me pudieras ayudar…
Chrom suspiró entre fastidiado y molesto por la clase de chantaje que el hombre le hacía, ¿Qué no era suficiente el pago que ya recibía?
‒¿Cuánto necesita tu memoria para ser refrescada? ‒comentó sin realmente esforzarse en ocultar su molestia por las actitudes del espía.
‒5000 monedas…‒replicó sin importarle las actitudes del rey.
Tras rodar los ojos en claro enfado, el soberano de Ylisse sacó otra pequeña bolsa de piel repleta de oro y se la entregó, cansado de los juegos que tenía que jugar para poder saber que pasaba en el continente hermano.
‒¡Oh claro!, ahora recuerdo…‒odiaba el cinismo que Volke usaba, como si realmente el chantaje no hubiese pasado y solamente hablaban de cosas casuales‒…Hay algo muy importante que su majestad debe saber…
‒Mientras no se trate de más chantajes…‒contestó con enfado, temiendo que el ladrón intentase de nuevo quitarle algo del bolsillo. Pero este, simplemente le negó con la cabeza antes de proseguir con su relato.
‒No majestad, no más juegos por esta noche…‒la voz de Volke se había vuelto penetrante y obscura, cosa que hizo que la piel de Chrom se erizase‒...Me temo que las noticias que le traigo, ameritan cada centavo que su alteza acaba de pagar…
Trató de no hacer muy obvio que tragó saliva ni que su corazón iba reventarle, tratando de mantener la fría compostura que debía ante la situación descrita, por lo que frunció el ceño, sintiendo como Volke solamente le veía, como si esperase el momento preciso para revelar tan oscuro descubrimiento.
‒De entre tantas cosas que he notado estas semanas…hay una en particular que me llama especial atención…Y quiero que por favor mantengas la cordura con esto.
De acuerdo, eso le empezaba a asustar.
‒…Hay un par de…cuestiones que…me preocupan de….de Ike…‒le preocupaba que Volke sonaba cada vez más y más oscura‒…es….es como….como si…‒suspiró pesadamente.
El peliazul tragó saliva, y a pesar de sentir el corazón en la boca, formuló la siguiente oración‒…¿Cómo si…que?...
El asesino le vio con fijeza antes de contestar algo que el rey no esperaba oír.
‒Dime Chrom, ¿Cómo está tu esposa?
Muy pocas veces entendía las indirectas, pero esque esa indirecta, no podía ser más directa: Ike Gawain sufría de lo mismo que sufría su amada Robin, sea lo que fuese. Solía guiarse por lo que pasaba por su mente y en ese momento, lo único que deseaba su corazón era ayudar a su esposa y su viejo amigo. Solo que existía un pequeño enorme problema: Si ponía un pie en Altea, lo más seguro sería que dejasen viuda a Robin. A excepción de…
‒Volke…‒le vio con ceño fruncido, aunque decidido‒…Necesito que hagas ahora algo más que solo ir a vigilar.
Volke sonrió de lado, viendo fijamente a su empleador.
‒¿Qué servicio necesita ahora su majestad?
Chrom respiró hondo y le entregó varias bolsas de dinero como la que le había entregado hace no mucho antes de continuar.
‒Debes encontrar la manera de llevarnos a los Sheperds y a mi a Altea, sin ser descubiertos.
Vio como Volke, sin dejar de sonreír pesaba las bolsas para cuando terminase contestar.
‒¿Y a que parte exactamente desea ir, señor?
Tras volver a respirar hondo, contestó con decisión la última esperanza que existía para ambos.
‒Me llevarás a Scara…Debo volver a hablar con Ghya Rimmela Yuken…
Si….si, aquí estoy….como mil años después de la última vez que actualice cualquier cosa que yo haya escrito.
Antes de empezar a responder reviews del capítulo anterior, quiero dejar algo muy en claro: no tengo planeado dejar inconcluso nada, incluidos los fics que tengo suspendidos de manera indefinida, poco a poco voy a empezar a seguirle a todos ellos, empezando por quitar esa fea leyenda de "SUSPENDIDO INDEFINIDAMENTE"
Tampoco quiere decir que este año no haya escrito nada, mis amigas mas allegadas saben que he escrito varias cosillas por ahí (que aún me estoy debatiendo si subiré o no, primero veré como me va este regreso en FF, aunque si terminaré lo que ya está publico), así que espero me hayan servido para mejorar la redacción en estos fics. También quiero pedirle una disculpa PINKDIAMOND4000 porque le debo aún un one-shot que ganó hace más de un año :'v perdona, pero tranquila que está en proceso. Aunque esto no signifique que suba seguido, tristemente la vida de la universidad no perdona, pero voy a hacer lo posible para que un año no tengan que esperar para saber que pasó después del capítulo.
Creo que ya dejé todo en claro, si no, me lo pueden dejar en un review y con mucho gusto lo contesto, así que ahora pasemos a los reviews.
Kwiliae: Me alegra que te esté gustando la historia, espero llegues a este punto xD
Guest: Me alegra que te guste xD no pasa nada.
PINKDIAMON4000: Me gusta mucho su relación porque pues se quieren mucho a pesar de no ser familia de sangre, y pues tristemente así es en la realidad, no entenderás a alguien a menos que lo vivas en carne y hueso. Cesar no es malo, solo está amargado xD
Pues ni tan niños, ya estaban entrando en la pubertad xD pero si, fue lindo uwu después lo sabrá, si u.u creo que fue lo mejor para el por ahora, pero si lo necesita.
Toby no entiende porque a su hermanito le pasan cosas malas si es bueno u.u adora a Isaac, entonces le va a doler mucho, y a Gabriel le duele ver a su otro bebé triste y más le duele no poder hacer gran cosa.
En fin, les invito a dejar review y a leer mis otras historias.
Nos leemos :D
