Capítulo 23: Leyendas de Sholua

Amaba la biblioteca.

¿Podían culparla de eso?, es decir, cierto que no era el lugar donde la gente guapa y popular se reunía, pero claro, no podía culparlos. Esa clase de personajes les gustaba hablar fuerte, reír, comer en conjunto, cosas que un lugar como donde ahora se encontraba no se los permitía. Aunque claro, el silencio y tranquilidad, así como esos olores a libros viejos era algo que ninguna cafetería o restaurante del lugar se le comparaba. Había que añadir además, que su mejor amiga era la bibliotecaria, por lo que, más comodidad del lugar no podía pedir.

Del carrito que empujaba con delicadeza, tomó un libro como si porcelana fuese. Ajustó sus delgados lentes circulares para que su índiga mirada pudiese ver el número y letra correspondientes al lugar del escrito, apartando también un poco su largo cabello rojizo, que intentaba ocultar su tímido rostro como de costumbre.

A veces no entiendo porque no me lo dejo recoger…

Y aunque si sabía la razón, apartó esas ideas de momento. Por ahora debía ayudar a que la biblioteca estuviese en excelentes condiciones para la exposición que se aproximaba, por lo que, tras leer "L-211" buscó el estante del libro entre sus delicadas manos blancas para proseguir con la tarea que Alex le había asignado.

‒¡Aurita!, ¿Puedes venir un momento, por favor?

Dejó el carrito con libros para llegar al centro de la biblioteca, donde una alta rubia que por ahora le daba la espalda, estaba dirigiendo a varios hombres que cargaban y movían vitrinas por el pasillo central, que normalmente llevaba a una sala donde tanto la encargada como ella solían leerles a los pequeñines historias de fantasía y leyendas. Tuvo que esperar a que los trabajadores terminasen de mover el que era el escritorio de su amiga, de seguro quedaría hacia la entrada para controlar tanto la salida de libros como la entrada de la exposición que tendrían. Sabía que la biblioteca era gigantesca, pero con toda la remodelación que sufría por ahora, lo hacía lucir todavía más. Vio de manera curiosa el enorme candelabro de cristal que se proclamaba en lo alto del techo, que podía ser tocado por aquellos atrevidos que estiraban sus brazos desde los barandales de las escaleras en caracol que llevaban a más secciones y apartados que solían ser sumamente restringidos, pero por ahora se tomaban como áreas para la exhibición planeada.

En verdad que mi padre no estipuló en gastos…

Y es que era verdad. Su padre, Aarón Eusford, actual alcalde de Sholua, no medía los costos cuando se trataba de alguna exposición tan importante como la que tendrían, pues se acercaba el aniversario de la fundación del pueblo y, en cooperación con la tienda de antigüedades de Oberon Escabell, recrear algunas de las piezas más importantes de su historia. Esto iba desde antiguos escritos y armas, hasta pinturas y fotografías de la antigüedad. Pero lo que a ella más le llamaba la atención, era un artículo en especial que siempre estaba en una sección restringida. Un libro tan místico como su apariencia cuyos conocedores se decía que solamente era el líder del pueblo en turno. Sin embargo, era un libro que nadie podía leer, pues incluso historiadores de alto nivel al escuchar su nombre, temblaban y renegaban una y otra vez de examinar tal abominación.

O por lo menos eso dicen…

No conocía información exacta, y su padre siempre le renegaba que solamente eran leyendas y disparates que se creaban alrededor de algo para invitar más turistas cada año. Pero había algo en su tono de voz que no le convencía del todo. Amaba las leyendas, más si estas estaban en un lugar que tanto frecuentaba como la biblioteca. Había perdido ya la cuenta de las veces que le había pedido permiso al alcalde para ver, solamente ver tal reliquia, pero tristemente esa súplica terminaba en castigo por cuestionar la autoridad.

¿Qué esconde mi padre?...

‒¡Ah!, ¡Aquí estas!

Le alegró que a su amiga por fin le dejaban de hostigar los empleados de su padre. Sabía que todos querían llamar la atención de la hermosa bibliotecaria, es decir, ¿a quién no le llamaría la atención una hermosa mujer alta, esbelta, de largos cabellos dorados que rozaban sus caderas con gracia a pesar de estar siempre recogidos en una alta coleta?, ¿Por qué no les hipnotizarían esos hermosos y tímidos ojos verdes azulados que pretendían esconderse tras unos delgados lentes cuadrangulares?, ¿Por qué no confundirla con una modelo, por su altura y bonita figura que se notaba aun con esa falda y saco café claro?

Lo que da risa es que ella nunca les hace caso…‒le sonrió tímidamente a su amiga‒…Ho-Hola, Alex….¿M-Me llamaste?

‒Así es, señorita Eusford…‒comentó la rubia una vez llegó con la pelirroja, quien no se negó a que la bibliotecaria acomodase sus cabellos que ocultaban su rostro de vez en cuando‒…le tengo una pequeña tarea…

Entonces, ¿su amiga la hizo abandonar sus actuales deberes por otro?, pensó que debía ser de suma importancia, pues se la llevó aparte, por las escaleras hacia la siguiente planta para ser más específica. Le llamó la atención que voltease atrás de vez en cuando, sentía que su amiga estaba a punto de hacer algo malvado y la iba a involucrar a ella. Su nerviosismo empeoró cuando el camino que recorrieron fue hacia la zona restringida.

¿Q-Que está haciendo?...

El camino se volvía cada vez más escalofriante y si no fuese porque su amiga utilizaba su celular como linterna, se hubiera visto completamente inmersa en la oscuridad del lugar. De verdad no quería pensar mal de ella, pero es que la situación lo ameritaba…

‒…N-No…‒pensó respirando hondo y aun dejándose guiar por su amiga‒…A-Alex no me haría nada malo…

Y como si ese recorrido solamente hubiera sido una prueba de confianza hacia la bibliotecaria, por fin se detuvieron. Sin embargo, no pudo evitar quedarse sin aliento al presenciar lo que ante la poca luz del celular de su amiga presenciaba. Era un libro grande, gigante, podría decirse. Su cubierta era de un púrpura lúgubre que hacía sentir escalofríos con solo verle, que parecía ser carcomido por unas raíces negras, procedentes tanto del lomo como los bordes de la pasta del muy grueso libro. Es que inclusive podía jurar que se movían ante su presencia, como si se aferrasen más y más al libro ante la dama.

N-No, eso no es posible…

Convencida de que su mente empezaba a jugar con ella, se talló los ojos bajo los lentes, para poner atención ahora a lo que aprisionaba al escrito. Era de un cristal muy grueso, mucho más de lo que había visto hasta ese momento. Solo podía hacerse a la idea que ese libro tenía un enorme valor comercial para tenerlo tan oculto y tan protegido.

O tal vez algo más…

Pero no quería arruinar esa experiencia de poder por fin ver que era a lo que su padre tenía un tan restringido acceso pensando en cosas tan absurdas como que desde se acercó al texto aprisionado sentía una presión muy fuerte en el pecho, como si de él emanase obscuridad y frialdad a todo aquel que le rodease.

Tal vez es solo la habitación…

Había escuchado de recamaras especiales para antigüedades de esa magnitud, con el fin de conservarlas lo mejor posible. Es decir, ese libro era una reliquia, ¿no?, según el popurrí, tenía al menos 10,000 años de edad y había sido encontrado debajo de una antigua casa que cayó tras un terremoto.

Y fue en el sótano, entonces, puede que sea manera de conservación…

‒Nilfheim…

Agradeció que su amiga le llamó antes de que su mente siguiese jugando con ella con tonterías que debían ser muy lógicas en conservación de objetos tan antiguos, por lo que solamente le vio confundida por la única palabra que había comentado Alex desde que se la llevó a esa extraña expedición.

‒¿P-Perdona?... ‒comentó la hija del alcalde, tratando de no hacer obvio su miedo ante el libro ante ella.

La rubia ante ella simplemente sonrió y volvió a acomodar su cabellera.

‒Nilfheim, Aurita…‒repitió‒…ese es el nombre de este libro…‒posó entonces sus ojos ante el manuscrito mencionado. Aura le imitó, sintiendo un poco más de confianza al estar su amiga más cerca de ella, como si Alex fuese una muralla anti-maldad‒…Es el tesoro más antiguo de Sholua. Según el relato popular, lo portó un ser maligno, que buscaba convertir nuestro hermoso pueblo en un oscuro y frío lugar. Dicen que era alguien con un cabello sin color y unos ojos tan sanguinarios, que mataba a cualquier persona que se opusiera a el. Pero, hay quienes dicen que el libro fue creado muchísimo tiempo antes de su último y temible portador, pues lo que te estoy contando son relatos de hace 2000 años, si mal no recuerdo….‒la bibliotecaria hizo una escalofriante pausa, cosa que ella no agradeció‒…quien sabe cuánto mal hizo este libro antes de llegar aquí…

Tragó saliva ante la última frase de su amiga, ¿tanto mal podía causar un libro de verdad?...No, no podía ser, era solo una leyenda….¿verdad?...estas no son del todo ciertas, solamente una parte es real y la otra suele ser extremadamente exagerada…¿no es así?...

Tal vez solo le perteneció a alguien que era muy mala persona…

Pero, ¿Qué tal si no era así?, ¿Y si su amiga era completamente honesta con lo que acababa de contar?, ¿y si no eran leyendas?

D-Debo preguntar…‒vio directamente a los ojos de la encargada del lugar‒…¿T-Tú...Tú c-crees eso…A-Alex?

Por momentos le aterró la respuesta, pero se calmó al ver una ligera sonrisa de parte de la encargada.

‒No Aurita…‒eso le reconfortó‒…esos no son más que solo cuentos que de seguro le contaban a los niños para que no desobedecieran a sus padres…

Respiró aliviada con la declaración anterior no había nada ya que dudar sobre la procedencia del libro. Sin embargo, aún sentía pavor, más que nada porque la presión del pecho no desaparecía. Trató de alejar eso de sus pensamientos, pero tristemente estos le traicionaron al recordar aquel peli negro de ojos azules que de seguro hubiera amado presenciar tal antigüedad…

Isaac McGordon…

¿Por qué su mente le hacía recordar a ese guapo pelinegro?, ¿Es que acaso a su mente le gustaba torturarla con los recuerdos que tenía con el hijo del capitán?, ¿Más aún recordarle que parecía ponerle más atención a su amiga Georgia que a ella?, o peor aún…

Que lleva desaparecido por casi 4 meses…

Llevó sus manos a su boca, para evitar soltar llanto, aunque no podía parar ya las lágrimas que corrían a través de sus mejillas. Era increíble como un solo nombre podía hacerle sentir tanta felicidad y tristeza al mismo tiempo. Isaac era alguien que era capaz de ocasionar una debilidad en sus piernas como si no hubiese comido, y un rubor tan intenso como si tuviese una terrible enfermedad, incluso cuando le decía por su nombre, sentía que iba a tener un paro cardíaco. Incluso siempre se había comportado como un caballero con ella, anteponiendo sus necesidades a las de él…

FLASHBACK:

Lluvia, lo que le faltaba.

Detestaba que el tan mal clima la tomase de manera desprevenida. Más que nada que la salida al parque con Georgia se iba a ver cancelada por cuestiones que el pronóstico veía como "5%" probable.

Pero sigue siendo probable, diría mi profesor de Probabilidad y Estadística…

Peor era la cosa cuando se encontraba completamente al aire libre, bajo un árbol que apenas alcanzaba a cubrirla, con todo el aire helado llegando de golpe, siendo protegida muy a duras penas por el delgado suéter de su escuela y siendo traicionada por el frío que sentía en las piernas por esa tonta falda que debía usar. Se abrazó a sí misma, tratando de apoyar a la pobre prenda que intentaba calentarla, teniendo realmente muy poco éxito.

¿P-Podría ser peor?

Escuchó entonces como alguien corría hacia el árbol donde ella se encontraba y, cuando esa persona estaba lo suficientemente cerca, unos pesados jadeos.

¡Maldición!, ¡No ahora, paraguas estúpido!

Vio por el rabillo del ojo al muchacho que tan furiosamente había arrojado su mochila a las raíces del árbol para pelearse con un paraguas negro que obviamente se negaba a funcionar. Por la posición del joven y que sus lentes eran molestados por muy gruesas gotas de lluvia, veía de manera distorsionada a un joven muy delgado pelinegro, que por la posición en la que se encontraba, no muy alto, tal vez solo un poco más que ella. Desvió su mirada hacia el frente de ella, sintiendo mucha incomodidad. No le era muy fácil hablar con muchachos y sentía que realmente no había un tema con el que pudiese llamar su atención para por lo menos pasar el rato y no pensar en el frío que le calaba hasta los huesos.

Tal vez sea mejor quedarme en silencio…

Veo que también eres víctima del clima…

Volteó a ver extrañada a la distorsionado visión del pelinegro, un poco confundida del porque le dirigía la palabra. Tal vez solo era cortés, entonces, debía contestarle…

S-Sí…contestó…v-venía por mi amiga para i-ir al parque…

¿En verdad?...gracias a la terrible visión que tenía ahora mismo, su oído lograba percatar de mejor manera los ruidos a su alrededor, captando así como su compañero se acercaba a ella. Después sintió como le quitaba los lentes, temió por unos momentos que fuese a ser un muchacho que le gustaba molestar a quienes llevaban lentes, pero se alegró al ver que la única intención era limpiar sus anteojos. Era extraño, pero por ahora podía ver mejor que lo hacía con esos sucios lentes, logrando percatar una pequeña sonrisa en el joven que limpiaba sus lentes en su blanca camisa…¿Quién es tu amiga?, Tal vez la conozca y te ayude a buscarla…

¿Qué proseguía ahora?, Nunca había entablado más de una oración con un chico, ¿Debía usar esas palabras extrañas que usaban entre ellos o cuidar sus palabras como buena dama?, ¿O simplemente debía contestar la pregunta que se le había planteado?

S-Se llama Georgia…optó por la última opción, esperando realmente no equivocarse…G-Georgia Y-Ylova…

¡Ah!, ¡Geo Ylova!...le comentó el joven. Se alegró de ver que la conversación iba a continuar, siendo pausada un momento porque el pelinegro dejaba escapar su aliento contra los cristales de la muchacha, con el fin de seguir limpiándolos, logrando sentir vergüenza porque alguien más hacía lo que ella debía, esperando que no pensara que era una persona desaseada…Si, la conozco, es amiga de mi amigo…

Bien, parecía que todo iba bien aún. Sonaba como alguien agradable y tal vez podía mantener la conversación hasta que la lluvia pasase.

Debo suponer entonces que no eres de esta escuela…Notó como el chico seguía inspeccionando sus anteojos, como si buscase algo más en lo que le pudiera ayudar.

Empezando a sentirse roja porque sentía que ya empezaba a ser un problema para él, trató de ocultar un poco su cara con su empapada cabellera rojiza antes de contestar…S-Sí…E-Estudio e-en L-La Vi-Villa de At-Atenea…

¿En serio?, ¿En esa escuela tan exclusiva?...

Se atrevió un poco a volver a ver su cara, aunque agradeció que el chico seguía concentrado en sus lentes en lugar de ver lo avergonzada que estaba. Tal vez saldría viva de esa.

S-Sí…E-Esa misma…

Dicen que son muy duros, ¿Es cierto?...

En verdad se le hacía increíble que el muchacho no hubiese abandonado la conversación, aunque al mismo tiempo, se sentía muy feliz por esa gran hazaña de poner entablar una plática con un chico.

A-Algo…Respondió…C-Casi siempre piden a-alumnos q-que sean l-los mejores en su á-ámbito…

Je, sí, algo así escuché…

Empezando a creer que había dado una respuesta incorrecta, sintió como la helada mano del chico le levantaba su cara, sonrojando un poco al apenas notar con borrosa visión como el chico le sonreía y mostraba sus anteojos…Necesito que cierres tus ojos…

Dudó un momento, pues había escuchado que a veces usaban ese truco para secuestrar chicas, pero decidió que podía confiar unos momentos, pues hasta ahora parecía buen chico.

Y si siento algo extraño, grito y pataleo como pueda…

Sintió entonces como simplemente el joven le volvía a colocar sus lentes de manera dulce y delicada, más que nada para no lastimarla.

¡Listo!, Ábrelos…

En cuanto acató la orden, no pudo evitar quedar sorprendida con el rostro de su acompañante. Era realmente guapo, de unos hermosos ojos azul turquesa que se resguardaban de sus delgados lentes semicirculares, que iban perfectos con ese tono tan particular de negro azulado. Cabía recalcar que apenas había visto esa tierna sonrisa y sentía que la fuerza en las piernas le era insuficiente. Estaba empapado pero eso no ocasionaba que luciera mal, todo lo contrario.

Mucho mejor, ¿no?

¿Ahora que seguía?, Nadie le dijo que hacer cuando el muchacho al que no había visto a la cara era tan guapo y quería seguir conversando con ella.

D-Debería p-pedirle consejos a A-Alex…pensó deseando que realmente no el joven no se diese cuenta de cómo se sentía…S-Sí, g-gracias…

Debía mantener la compostura ante esa sonrisa que se expandió por su respuesta. En verdad que ya no sabía si se estaba resfriando por el ambiente o por la presencia de ese misterioso pelinegro que solamente parecía buscar excusas para estar en compañía de ella.

No fue nada…Inclusive cada palabra que ahora pronunciaba le hacía perder el equilibrio, ¿era normal que un muchacho lograse eso en ella?…Por cierto, ¿Cómo te llamas?

¡En verdad nunca había llegado tan lejos en una conversación con un chico, menos con uno tan guapo!, Tal era su impacto que hasta su nombre había olvidado.

S-Solo d-dile q-que te llamas A-Aura…respiró hondo, ni siquiera un examen final la tenía tan nerviosa‒…Y-Yo

Pero entonces, un trueno cayó, espantándola y haciendo que avanzase unos pasos de manera involuntaria, chocando como era de esperarse con el pelinegro, logrando que incluso sus lentes se le movieran. Hubiera esperado que el guapo joven de ojos azules la hubiera apartado de inmediato y no lo habría culpado, eso era algo muy vergonzoso. Pero se sorprendió al ver solo reía un poco, sin apartarla, al contrario, sintió como la tomó con sus manos para que no tropezase y cayeran ambos, cuidándola apenas haberla conocida.

Tranquila, solo es un trueno…Le dijo en lo que le ajustaba nuevamente sus anteojos. A estas alturas, Aura ya no sabía si era un sueño o si era una jugarreta de su mente para mantenerla distraída por la lluvia.

...Por cierto…Volvió a verlo a los ojos. Sentía que ese color azul la hipnotizaba, como si la obligase a obedecer a cualquier cosa que su dueño dictase…Aun no se tu nombre…

Si era tonta. Se dejó llevar por el susto y el lindo momento que sintió la helada piel de su compañero que no respondió una pregunta que normalmente le era sencillo responder, aunque por algún motivo en ese momento, era igual de compleja que el examen de cálculo avanzado que acababa de aplicar.

¿Q-Qué diría A-Alex a-ahora?..volvió a respirar profundamente, haciendo un enorme esfuerzo en no desmayarse al decirlo….S-Soy….S-Soy….A-Aura E-Eusford…

¿En verdad?...Es un lindo nombre…

Era un verdadero milagro que con esa oración ella no se hubiera encontrado en ese momento inconsciente en el piso. Sentía que rojo de sus mejillas se había expandido ya por el resto de su cara, por lo que se cubrió con sus manos, como si eso fuese un filtro contra la piel roja para la persona ante ella, esperando que no pensase que era ridícula.

G-Gracias…Estaba segura que sus piernas no estaban temblando ya por el frío o por las gotas que seguían cayendo, preguntándose porque un chico la hacía sentir así‒…¿C-Cual es el tuyo?...

Pero sorprendentemente, el joven volvió tomar sus brazos y a bajarlos lentamente, como si ella fuera hecha de porcelana, viendo nuevamente a los ojos al joven que seguía sonriéndole amablemente, sintiendo una fuerte corazonada de que no tenía por qué ocultar su rostro.

Soy Isaac…hizo esfuerzos para escucharle hablar sobre los latidos de su corazón…Isaac McGordon…

¡¿El era el famoso "reemplazo" del hijo biológico del mejor amigo de su padre?!, ¡¿Entonces porque diablos se parecía tanto al que ella conoció de pequeña?!, ¿Era entonces esa la razón por la que se sentía así con él?

No…

Había algo más que solo eso y lo sabía, pero decidió no seguir confundiendo su mente con cosas de hace tantos años ya y centrarse en sonreírle al Isaac que ahora mismo compartía ese momento con ella…

...Tal vez volvería al mismo árbol con la misma excusa la siguiente tormenta…

FLASHBACK

Para muchos, el "anteponer las necesidades de ella sobre él" no era el que el joven limpiase sus lentes por ella, pero para Aura fue mucho más. Fue el hecho de hablarle, de ayudarle con sus anteojos, de quedarse a su lado y de siempre buscar que la conversación no muriese.

P-Para mí es m-mi héroe…

Y tan lo era, que cada que llovía de esa manera, ambos jóvenes se volvían a ver en ese lugar, como si fuese algo que ambos se auto-programaban cada vez que el clima se proponía arruinar un día soleado. En verdad que todo parecía ir muy bien. Cada día se conocían más y empezaba a perder el miedo y la vergüenza de quedarse solos en ese árbol como su enorme paraguas. Pero tuvo que reunirse con su amiga aquella noche…

FLASHBACK:

Hacía tanto que ansiaba reunirse con Georgia. Desde que su padre se hizo alcalde de Sholua, las excusas de ir a verla a su casa incrementaron al punto de creer que su progenitor en verdad no quería que volviera a ver a su vieja amiga. Sin embargo, se alegró de que por una noche, su casa no sería invadida por prensa ni por gente que solo buscaba cualquier excusa para molestar a los políticos de la ciudad.

S-Se ve q-que no hay n-nada mejor que hacer…

Ya todo estaba preparado en esa enorme sala. Las mantas sobre los sillones blancos y en la alfombra café donde antes estaba una mesa de vidrio negra, ese pequeño mueble donde estaban la gran televisión curva led como el blu-ray con las diferentes películas que las chicas verían. Se encargó de persuadir a su hermano mayor para que no bajase a asustarlas a cambio de hacerle la tarea todo un mes. Incluso tapó las diversas pinturas importadas que rodeaban la estancia, con el fin de no confundir a las chicas con sombras o fantasmas que venían por ellas. Cubrió incluso esas enormes puertas de cristal con cortinas para evitar que algún ruido o sombra de animal arruinase esa noche.

M-Me alegro q-que pudieras hoy, A-Aura…

Vio a su amiga castaña, quien llevaba un pijama de dos piezas rosa con adornos de nubes blancas con unas pantuflas del mismo color de las nubes, a diferencia de ella, quien portaba uno color azul con flores de varios colores y unos calcetines de colores.

A m-mi también…sonrió…p-papi ha esta-estado tan ocupado que a-apenas puede c-con todo…

S-Supongo q-que es d-dificil adaptarse…

N-No ta-tanto…La chica empezó a vaciar varias botanas que traían para la ocasión‒…p-papi siempre ha sido político, p-pero a-ahora es m-más importante…

S-Supongo q-que es normal…comentó su compañera, acercándose en cuclillas a donde estaba ella, para ayudarle con unos pedazos de comida que se estaban escapando de sus contenedores. Ella y Georgia eran muy parecidas, por lo que suponía que era la razón por tan buena amistad que las unía, era la segunda persona a la que le podía confiar cualquier cosa, sabiendo que ella le correspondía.

S-Siendo A-Alex la pri-primera…

Se acomodaron en el piso tras colocar el disco de la película que verían. Era una comedia romántica que solían ver en ese tipo de reuniones, precisamente porque empezaban a verla, pero al conocerla tan bien, terminaban hablando de cualquier otra cosa para volver a derretir sus corazones con el final de la cinta.

Esa noche, el tema fue muchachos, cosa que le alegró, pues, si mal no recordaba, Georgia era una amiga en común de ese joven tan guapo de Isaac McGordon y, tras poner toda su vergüenza de lado, le iba a pedir que le ayudase a encontrar la manera de verlo además de ese sitio donde solían verse ya.

E-Esa cosa que A-Alex llamó "cita"…

¿P-Puedo contarte a-algo, A-Aura?

Le sorprendió un poco que su amiga le ganase la palabra, sin embargo le respondió con una sonrisa.

S-Si, d-dime G-Geo…

Vio cómo su amiga tornó su cara casi por completo roja antes de escuchar una oración inesperada.

M-Me gusta u-un chico…

Eso ya era demasiada coincidencia, aunque buena en decir verdad, es decir, ¿Qué mejor que apoyarse entre amigas a conquistar al chico de los sueños de cada una?, además de que Geo era un pan de amor y quien le correspondiera sería alguien muy afortunado.

Debo saber más para después contarle sobre su amigo Isaac…sonrió antes de contestarle…Y dime, ¿Quién es el afortunado que te robó el corazón?

Pero al oír su respuesta, hubiera deseado no haber sido tan curiosa…

M-Me gusta Isaac…Isaac McGordon…y c-creo qu-que yo a él…

FLASHBACK

Desde esa noche, entre silenciosas lágrimas, juró que no volvería a estar bajo ese árbol en las condiciones que ellos automáticamente se habían designado...

…Pero nunca lo cumplió…

Siempre que había signo de tormenta, corría sin pensar a ver al pelinegro. Aun sabiendo que su mejor amiga suspiraba su nombre y que lo más seguro era que el correspondiera…

¿Por qué lo hacía?

¿Qué le podía ofrecer ella, una tímida chica que apenas le hablaba a un varón, a un muchacho tan increíble como lo era Isaac McGordon?, su voz tal vez, pero no se animaba a cantar enfrente de el desde que le dijo que tocaba el piano y el violín. Es decir, alguien así es de gustos muy refinados, ¿no?, ¿Qué tal si su voz no llegaba a la altura a la que el seguro ya tenía?, Claramente era más fácil llegar a su corazón mediante su estómago.

Es decir, los pastelillos de los Ylova son excepcionales…

‒Oh Aurita…‒ni siquiera se dio cuenta en que momento su llanto se hizo tan notorio como para que Alex la abrazase. Normalmente era buena ocultando sus lágrimas al mundo, aunque estuviese en público, pero Alex últimamente se hizo muy perspicaz en detectar esas situaciones. Llegó a pensar que tal vez era simplemente que no se cuidaba como antes, o que al ser una mujer casada sabía detectar mejor eso…

...o s-simplemente ya e-espera hi-hijo de S-Sam…

Dejó esas teorías de lado, simplemente para sentir mayor confort y seguridad en los brazos de su mejor amiga, dejando que ambas se sentaran en el piso, sintiendo como todo su dolor, traición hacia su amiga y angustia por el muchacho que simplemente no aparecía saliera de su oprimido corazón, sintiendo toda esa carga diluida en el llanto.

Aunque al final del día, ella sabía que no le serviría de mucho, pues esos sentimientos se habían vuelto parte de su vida diaria desde que vio el reporte de personas desaparecidas hace 4 meses…


‒¡Gracias por comprar en recuerdos Efrod, que tenga una linda tarde!

En verdad no parecía el mismo Max que llegó llorando a la tienda de antigüedades de Cam hace unas semanas ya. Es más, ni siquiera se sentía así. El único horario que manejaba era el de la tarde al lado de Cam, saliendo de la escuela hasta la hora de cerrar, de ahí, podía dedicarse al estudio que tanta falta le hacía, más ahora que Isaac, su único tutor, seguía desaparecido. Seguro que si hubiera seguido con su padre, este le habría dicho que ya no pensase en los muertos a pesar de ver como a su hijo le afectaba un tema tan delicado como ese…

Más porque no hay manera de comprobarlo…

Por fortuna, el abuelo de Cam les dejaba ir a ayudar al capitán McGordon cada noche, con la condición de volver a más tardar a las 2 de la mañana.

Eso si no teníamos pendientes para la escuela…

‒¡Max!

El susodicho hizo que se sobresaltase un poco, sin embargo volteó a verlo, tratando de no hacer obvio del pequeño susto que había pasado.

‒¿S-Sí, señor?

El hombre mayor le sonrió un poco, haciendo un gesto con la cabeza que le siguiera. Max no tardó en acatar la orden, pues se trataba del hombre al que gracias ahora tenía un techo de donde dormir y 3 comidas al día…

Aunque teóricamente sea mi paga por trabajar en su tienda…

Y aunque estaba seguro que esa "paga" era mucho más de lo que realmente se merecía, dejó en paz su mente para poner atención hacia el sótano a donde se dirigían ahora. Lo extraño era que Cam le había comentado que ni siquiera ella había visto los tesoros que su abuelo resguardaba tan celosamente, llegando incluso a pensar que quizá el hombre tenía tesoros que alguna vez pertenecieron a los gobernantes de Sholua. Dejó sus pensamientos de lado para prestar atención a una estrecha escalera que era pobremente iluminada por unas cuantas bombillas, guiándose más por el escandaloso aroma a cigarrillo que emanaba del anciano hasta llevarlo a una puerta de madera que apenas se notaba al final del camino, que al ser abierta pudo sentir una ligera brisa salir del cuarto, ¿tan abajo estaban? El hombre frente a él encendió el único bombillo que les otorgaba luz, entrecerrando un poco los ojos por el brillo de espadas de diversos colores que inundaban el lugar. El poco espacio que sus párpados le permitían ver revelaba armas de diversas formas, materiales e incluso lugares.

‒Sorprendente, ¿no?

Poco a poco abrió los ojos para volver a ver a su actual jefe. Este sonreía, orgulloso de la colección ante él, como si se tratase del trabajo de su vida y, aunque estaba seguro que lo era, imponía bastante el hecho de ver tantas espadas colgadas en la pared con marcos, aunque también había lanzas, hachas e incluso arcos, cada una con un nombre más peculiar que la anterior. Y sin embargo, de todas ellas, había una sola arma que acaparaba la atención del locatario. Una espada que, para empezar, estaba atrapada en una vitrina, el mango era negro y enorme, pesado había que decir, con una joya rojo sangriento al final del mismo y en medio de lo que parecían ser dos alas de murciélago. A partir de ellas nacía lo que parecía ser la hoja, aunque era demasiado opaca y estaba siendo oculta por lo que parecían ser raíces aferrándose a la hoja, como si aquellos que acababan de entrar no fueran dignos de mirarla siquiera.

‒…soy yo o ¿acaba de soplar una brisa helada?...

Y no solo eso, empezaba a sentir oscuridad rodearle a pesar de que el cuarto estaba rodeado. Lo más inquietante era que Othos no parecía inmutarle la presencia de semejantes dolencias, ¿eran solo cosas de su cabeza?

Si, debe ser eso…

‒¡Ah!, ya viste mi más grande orgullo, ¿no?

Prestó atención al mayor nuevamente, tratando de alejar su mente de lo que obviamente eran juegos de él mismo, viendo como el mayor volteaba a ver sonriente esa extraña arma, con el mismo orgullo que deseó alguna vez que lo viera su padre.

¿Por qué pensé eso?...

‒Se llama Vayu…‒continuó el mayor, haciendo caso omiso a las dolencias del joven, quien ponía todo su empeño en la historia que el hombre estaba a punto de contar‒…dicen las leyendas que perteneció a un demonio que llegó de un momento a otro a nuestro mundo. Lleno de ira y dolor por alguna extraña razón, intentó arrasarlo con oscuridad y frialdas, además de muerte y desolación con esa espada y un libro maldito. Fue muy difícil, pero gracias a la perseverancia de los más fuertes guerreros de nuestra región lograron vencerlo y alejar a la inocente gente del lugar del más grande peligro. Sin embargo, tras caer el demonio, esa espada perdió su brillo e imponencia, siendo rodeada inmediatamente por esas raíces. Solo unos pocos han logrado transportarla sin morir en el intento de usarla, pues las quemaduras que causa el tomarla llegan a ser letales si no se sabe manipular…Incluso los más resistentes guantes de trabajo son destruidos apenas entran en contacto con esa arma. Expertos dictan que solo una persona de su linaje podría usarla sin morir en el intento, pero no se ha sabido de nadie más que no termine así…

La mente de Max ahora daba tantas vueltas que le sorprendía no haber terminado en el piso. Su pueblo era famoso por tener leyendas, ¿no? De seguro esa espada era una de ellas y de seguro ese cuento que el señor Efrod contaba era solo otra para atraer clientes por la exhibición que se acercaba….¿verdad?

‒S-Señor Efrod…‒apenas su mente dejó de girar habló, debía de calmar ese temor‒…Eso…son solo leyendas….¿verdad?

La pesadez del suspiro del abuelo de Cam no fue un buen indicio.

‒Me encantaría decir que si…pero…‒vio como el viejo se empezaba a quitar un guante de cuero café que siempre llevaba a todas horas, para comer, dormir, incluso hacía bromas con Cam de que se bañaba con ese guante, aunque se tragó todo al quedar expuesta la mano del hombre.

¡¿Es morada?!

Morada, manchas azules y algunas negras, le sorprendía que aún la conservase. Era como ver una mano gangrenada, congelada y quemada al mismo tiempo, ¿era eso posible?

‒Esto me ocurrió al tocar el mango de la espada…‒escuchó al hombre con severidad‒…buscaba en el lugar donde se relata que murió ese demonio. Había sido encomendado por el alcalde de ese momento para buscar la reliquia de Sholua, para conmemorar su fundación y un poco de sus leyendas. Tardé mucho tiempo, pero logré encontrarla, pero aún llevando la protección adecuada…Bueno, ya viste el resultado…

Un inmenso escalofrío recorrió a Max con esa explicación, ahora incluso temía que se le quemase la vista por solamente ver de reojo el arma.

‒…Supe de inmediato que era un peligro que estuviese expuesta a la vista de todos, por lo que, como pude, la encerré en esa vitrina, donde sigue enraizada, le dije a ese alcalde que se llamaba "la espada perdida de Sholua por algo, me pagó una indemnización el resto de mi vida por el accidente y esa arma no se ha movido de ahí desde entonces…

Eso podía explicar porque no dejaba a nadie pasar a su sótano y porque tenía tantas chapas para entrar ahí.

Además claro de las otras armas que de seguro valen millones…

Suspiró pesadamente, ignorando los fuertes latidos de su corazón que eran obvia señal que debía alejarse del escondite de esa diabólica espada, pero sus pies no le respondían pues quería saber porque, el hijo del posible futuro alcalde, le enseñaba eso, ¿a el de que le iba a servir?

‒Te preguntas porque eres la otra única persona a la que le dije, ¿no?... ‒en verdad ese hombre era bueno, aunque desearía no haber sabido la respuesta‒…tu padre busca esa arma, algo quiere hacer con ella y estoy seguro que no es algo bueno…


‒¡Agh!, ¡No, era tiro libre, no hagas eso!

Lo único malo de rentar una cabaña con Reg para vacaciones de navidad era que no paraba de gritar durante los partidos de basquetbol. Normalmente a Cesar no le molestaba eso, pero ahora mismo a César se le había designado el discurso para el aniversario de Sholua. No era raro, era historiador y podía comentar más sobre el pueblo, pero había un solo punto que no le gustaba de ese contrato…

Hablar de leyendas…¿no prefieren que hable de números irreales?

Y es que para él, las leyendas no eran más que cuentos para niños con el fin de inculcarles más el interés en su pueblo natal a través de relatos que en algún momento fueron verdad pero se retorció al grado de volverse cuestiones irreales y fantásticas.

Como eso de un demonio atacando el pueblo y que héroes bendecidos hayan logrado acabar con él…

‒¿En verdad te enfrascarás en tu odio a las leyendas en lo que queda del día?

Prestó atención a su compañero castaño de ojos de mismo tono. Le extrañó ver que dejaba de ver la televisión de pantalla plana frente a ellos, pero al ver de reojo entendió que estaban los anuncios y significaba que Reg le reclamaría sus caras tan largas diarias.

Que bueno que no me vio pocos meses después de la muerte de Becky…

‒Cesar, si tanto odias ese tipo de cosas, ¿Por qué aceptas?... ‒vio como el actual docente de esgrima de la escuela se acercaba al escritorio donde trabajaba.

Suspiró pesadamente. En parte su amigo tenía razón, pero al mismo tiempo deseaba enseñarle algo a la gente, no solo la historia convencional y que todos sabían del demonio malvado y los héroes Legendarios de Sholua, explicando que podía tratarse simplemente de un enemigo muy poderoso que fue detenido por la misma gente del lugar.

‒Acepté porque quiero que este pueblo esté mejor educado, Reg…‒replicó‒…así como tu deseas que los chicos aprendan esgrima para que hagan ejercicio y conozcan otros deportes, yo quiero expandir sus mentes y que no todo sea fantasía…

Se quedaron en silencio unos minutos, veía como Reg le observaba con ceño fruncido, como si con su pura mirada quisiera llamarle la atención, por lo que pensó en volver a poner atención a su discurso, aún en blanco.

‒¿Sabes que te quiero expandir, yo?

Volteó a ver bastante extrañado a su compañero de cabaña, teniendo un poco de miedo ante las intenciones de su amigo.

‒¿Q-Que cosa?

Sintió como su amigo lo jaló de la muñeca hasta el sillón y lo sentó, aún con unos comerciales, mientras Reg iba por un par de cosas en unos almacenes que insertó en el microondas. No mucho después, regreso con varias botanas y cervezas, justo a tiempo cuando se estaba regresando de comerciales.

‒Quiero expandir tu relajación y entretenimiento…‒comentó extendiendo una bebida al pelinegro. Aliviado en parte por lo que su amigo dijo esa oración, tomó la cerveza, cruzando envases con él.

Era agradable pasar tiempo con él, le ayudaba mucho pasar tiempo con su amigo, le hacía no sentirse tan solo. Si bien era cierto que su amigo no podía acompañarle todos los días a superar su dolor y soledad, era bueno tener tiempo de camaradas confiables. Si bien es cierto que la compañía del esgrimista no le hacía olvidar del todo a su Becky, sentía cierta familiaridad con él…

Como me sentía con mi gran amigo y cuñado…


Los alimentos instantáneos no eran su fascinación, pero también comprendía el porque era lo más habitual de encontrar ahora en la casa de su padre. Meses ya en la búsqueda de Isaac sin fruto estaban haciendo que su padre perdiese la cordura nuevamente, tal como le había descrito su madre tras la defunción de su hermano.

‒…Además, sirven bien para calentarse un poco del ambiente…

Inicios de diciembre nunca eran fáciles en Sholua. Las nevadas demasiado frecuentes y el congelamiento tan que las calles y autopistas se transformaban en pistas de hielo para autos, siendo algo cotidiano los accidentes automovilísticos cada 5 minutos así como brazos o piernas rotas en la sala de urgencias.

Espero que el siguiente alcalde siga la iniciativa de Eusford de cambiar el pavimento…

Solo algunas calles principales habían sido renovadas hasta el momento, funcionando bien hasta el momento, pero lamentablemente las primeras nevadas marcaron la pausa de la obra, así como el inicio del quedarse en casa bebiendo tés y chocolates calientes en familia.

‒…Debería decirle a mamá que prepare un poco…

Y como si adivina fuese, su celular sonó por una llamada entrante de su madre, dejando de lado su sopa instantánea para atender.

‒Hola mamá…

Mi bebé hermosa, ¿todo bien?, ¿Estás abrigada?

Rio un poco antes de contestar.

‒Sí mamá, todo bien, acabo de prender la calefacción.

Bien, ¿ya vienes para acá?

Le extrañó un poco esa pregunta, dado que ese era su día con papá.

‒Pero hoy es mi día con papá…

Oh vamos hija, a él solo le importa en este momento el reemplazo de tu hermano…

Eso realmente le molestó. El que su padre estuviese buscando a su hijo adoptivo no hacía que ella fuese menos importante para él.

‒Mamá que me intentes meter esa clase de ideas en la cabeza no hará que deje de ver a mi padre, gracias a él estoy aquí…

Hubo unos momentos de silencio en la llamada, cosa que naturalmente no fueron buena señal para Marina.

‒…¿Gracias a él estás ahí?, ¿Necesito recordarte acaso quien te llevó 9 meses en su vientre?, ¿Quién estuvo ahí cuando dijiste tus primeras palabras o diste tus primeros pasos?, ¿Quién te consoló cuando tu hermano murió y quien te ha dado alimentos, un techo y una cama?, ¿Quién te cuida cuando te enfermas o te sientes mal?, ¿Quién va a tus festivales de la escuela y recibe tus notas?

‒Tu mamá, pero…

¿Pero que, Marina?, ¿Por qué lo sigues defendiendo?

‒¡Porque es mi papá!, ¡No ha estado en ninguno de esos eventos porque tu no lo dejas!... ‒dejó escapar algunos sollozos y lágrimas antes de continuar‒…¡El no tiene la culpa de nada, Isaac no murió por su culpa, no me enfermo por su culpa, incluso su hijo adoptivo no desapareció por su culpa, mamá!

Lo único que se escuchaba ahora eran los sollozos de Marina. ¿Podían culparla acaso?, ya estaba cansada y harta de oír como su madre culpaba a su padre de todo lo "malo", y como por el ella perdió uno de sus dos grandes tesoros y como ella le salvó la vida a su pequeña alejándola de él y de todos los peligros que Gabriel representaba para su pequeña.

‒…Bien…te espero mañana…no comas mucha sopa instantánea…

Y la mujer terminó la llamada, permitiéndole a la castaña llorar completamente. Había herido a su madre y lo sabía por la forma en que ella se despidió y estaba segura que culparía nuevamente a su padre por eso. No fue su intención herirla tampoco, bien era cierto que, a pesar de todo, su madre era una mujer amorosa y gentil, siempre estaba para lo que necesitase a pesar de tener esa mala manía de culpar al capitán de todo. Pero, ¿es que en verdad ya no había vuelta atrás?, ¿Tanto odiaba a su papá su madre?, siempre se le había dicho que antes del incendio sus padres se amaban de tal manera que todos creían que si uno moría el otro no tardaría en alcanzarle en el más allá ¿Realmente su madre sufrió tanto que no sabía como descargar su dolor hoy en día? Y si tan mal padre era el suyo ¿Por qué entonces accedió a que su padre adoptara, no solo a Isaac, sino también a Tobby?, tal vez ya se estuviera arrepintiendo al ver como acabó el pelinegro…

Tal vez veía en el a mi hermano…

Ni siquiera se molestó en parar su llanto de golpe en cuanto escuchó que su padre volvía a su departamento, intensificando sus lamentos al sentirse rodeada de los fuertes brazos de ese maravilloso hombre. Sabía que él conocía sus dolencias y todo lo que a sus casi dieciséis años debía estar cargando y sabía que por eso no le interrogaba, dejándola sacar todo lo que sentía en ese momento. Tristemente, deseaba que su madre y hermano estuvieran también ahí, solo deseaba que estuvieran los cuatro juntos otra vez.


Agh! Salir del hiatus no es fácil :´v para quienes se lo preguntan, sí, sigo con las demás historias, el problema no es actualizar…

el problema es la escuela :´v…

Pero espero que ahora que tendré unos cuantos días por fin de parcial poder actualizar otro par de historias diferentes, pero bueno, REVIEWS!

AngelTerra: yo HAMO esa ship uwu y la seguiré amando mientras la vida me lo permita uwu y mientras se muera por ese fangirleo por mi esta bien :v no se la quería pasar porque era sorpresa :V juesjuesjuesjues , igual me alegro que le gustara uwu lamento tardar, pero espero igual le haya gustado uwu

PINKDIAMOND4000: lo peor es que yo lo sentí MUUUUUUUUUUUUUUUUUY corto xD igual con este :v pero bueno, eshos se aman :v solo les falta darse cuenta y aceptarlo :v

Ya necesitaban que alguien les bajara los humos a los dos, quien mejor que Aqua para hacerlo :v eshos son beios juntos uwu y si :v a ese grado llegó la frustación.

Odiarla? Pff, si por mi fuera ya estaría muerta :V pero si, un poco, le hace falta cariño de papá, y si, sería mejor si los tres se apoyaran, pero tristemente terminaron de criarse bajo estándares MUUUUUUUUUUY diferentes entonces no será fácil superar esas barreras.

Feo? JA! No tienes idea :v

TwT lamento hacerla esperar tanto /3 se lo recompensaré , ya verá.

En fin, les invito a dejar review y a leer mis otras historias.

Nos leemos :D