Capítulo 24: Lo que perturba a las mentes del fuerte Yuken
‒¿Quería verme, mi señor?
Aún no podía superar lo que acababa de encontrar. ¿Por qué el libro que era considerado el más importante de su mundo estaba en tan deplorables condiciones?, llegó a pensar que se trataba de un acto de vandalismo, si era así, Okhasahan reconocería las marcas dejadas en aquellos que se atrevieron a arruinar tan irremplazable escrito.
‒Sí Okhasahan…‒comentó el Alteano una vez cerró la puerta de la biblioteca asegurándose que nadie más pudiera enterarse de lo que iba a ocurrir ahí en ese momento‒…Quería preguntarte…‒se acercó al general con el manuscrito‒…si usted sabía de esto…
Y entonces abrió el objeto, teniendo cuidado de que las páginas sueltas no se cayeran por el piso. Tras eso, las pocas esperanzas de Marth de que fuese un acto conocido por el general Erughon se esfumaron al ver como el hombre perdió el color rápidamente, a tal grado que tuvo que sentarse en el sillón más próximo.
‒Eso no suena a algo bueno…
‒…¿Cuándo lo encontró así, majestad?
Marth tragó un poco de saliva antes de contestar.
‒Hace como una hora. Quedé en shock un rato y al lograr salir, mandé a un sirviente a buscarte…
Ambos se quedaron en silencio. Marth sentía como su corazón latía fuertemente en su garganta. Le preocupaba que esta fuera una clase de advertencia hacia los habitantes del fuerte de que no estaban seguros. Una amenaza que claramente solo podrían encontrar alguno de los descendientes, sus padres o de algún alto rango de los Yukens.
Sin embargo, otra preocupación vino a perturbar la mente del príncipe. Si se había cometido esa barbarie entre el día que Ike volvió y hace una hora que él lo encontró así, podría existir la posibilidad de que hubiese un traidor entre sus filas…¿no?
No era fanático de esa teoría, pero la ignorancia y el silencio que le propiciaba Okhasahan no eran indicios para descartar tan horroroso hecho, haciendo que el peli azul se cuestionase quien y porque. Aunque, si querían salvar sus vidas nuevamente, la segunda pregunta pasaba a segundo plano, faltando solamente que Okhasahan pensase igual para proceder de la manera correspondiente.
‒Eso y advertir a mi padre y al señor Greil…
Nada le haría sentir mejor que evitar una segunda tragedia en Scara. Aún podía recordar sin mucho esfuerzo los gritos de tanto niños como adultos, el olor de diversos materiales incinerándose, incluidos los cadáveres, así como la pesadez del aire que se veía obligado a respirar, combinando no solo los factores anteriores, sino también ese metálico aroma tan característico de la sangre.
Odiaba recordarlo y maldecía a todo aquel que se atrevió a arrebatar vidas de infantes de manera tan inhumana, siendo que ya el delito de asesinar menores ya era algo imperdonable ante cualquiera. Cobardía era de lo que pecaban los autores, por atacar a aquellos que ni siquiera podían defenderse y para variar, acabar con los adultos que estuvieron dispuestos a sacrificarse por ellos, logrando que varios niños lograsen sobrevivir de ese atroz infierno.
‒Como Ike, mi hermana Elice y yo…
Pensó en su hermana en ese momento. Desde esa noche que no la había vuelto a ver. Sabía el porqué de eso, pues al ser ella la siguiente heredera tanto de Altea como de la sagrada espada de Anri, la Falchion, debía estar lejos y protegida, al contrario de él, que al estar en el lugar de los hechos de hace 15 años ya, donde si volvía a pasar algo, sería el príncipe inservible quien muriese en lugar de la nueva monarca.
‒Creo que no se porqué no me extraña esto…
Se sentó en el sofá frente al general Alteano, quien permanecía en silencio, posiblemente reflexionando sobre la delicadeza de esa posible amenaza. En cierta manera, agradecía que fuese así, pues podría indagar en su memoria los pocos recuerdos que ya le quedaban de la princesa de Altea. Mayor que el por aproximadamente 5 años, cabello largo y azulado, con ojos del mismo color, desbordando esa ternura y compasión que eran tan características de la antigua reina de Altea, su madre, que desafortunadamente cayó en manos enemigas poco después de encontrar el sitio donde Marth se quedaría quieto, esperando ser encontrado por su progenitor, rezando por su alma una vez llegó a sus oídos el desgarrador lamento que le anunció el final de la vida de la mujer que le dio la vida.
‒Aún rezo por ella…
Podría olvidar a veces rezar por todas las almas caídas en ese fatídico día, pero que Naga velase por el descanso eterno de su madre y por el bienestar de la siguiente reina era algo tan vital como el aire y el agua que su cuerpo le reclamaba día a día. Sin olvidarse, claro está porque Chrom y su familia estuvieran bien y que su padre dejase de señalar al mayor de los descendientes como posible culpable de todos los dolores causados aquella noche.
‒Aunque creo que hay cosas que ni siquiera Naga puede lograr…
Suspiró pesadamente. Para distraerse un poco del ambiente tan tenso que generaba Okhasahan inspeccionando el resto de la biblioteca en busca de similitudes con el manuscrito en mano, dejó volar su imaginación pensando en como se veía ahora su hermana. Sabía que varios cambios serían obligatorios en la mayor como parte de la madurez de la misma. Sabía también que tanto su hermana como él habían heredado el cabello y ojos de ella, siendo Elice, sin embargo, la calca exacta de ella, haciendo a Marth esbozar una sonrisa al tener la tranquilidad que su bello porte y su bondad aún estarían presentes en este mundo a través de la heredera Alteana, quien, el estaba seguro, sería una gran reina y un ejemplo a seguir de los sinónimos de esfuerzo y deseos de salir adelante, a pesar de tener que huir de tu propio país para que, al volver, ser el líder que un lugar tan maravilloso como Altea necesitaba tras esa gran tragedia hace años.
‒Y se que ella lo hará perfectamente…Será como si mi madre, la amada reina Liza siguiese entre nosotros…
Soñaba con el día de ir al puerto a recibir junto con su padre a Elice y hacer fiesta de camino al castillo de Pales, donde sería coronada como la reina del país y pondría en marcha todo según fue educada todos esos años lejos de casa. Entonces el podría estar tranquilo de volver a tener a alguien tan inspirador como lo fue su madre en el trono nuevamente.
Afortunadamente para él, el día que su hermana regresaría a casa sería en su vigésimo quinto aniversario, faltando aproximadamente tres años para esto. Si ya esperó 15 años, ¿Por qué no tres más?
‒Eso ya es prácticamente nada…
‒¿Señor?
Pero ahora no podía fantasear nuevamente por ese maravilloso día. Debía sujetarse en los problemas actuales, asegurándose que Elice regrese con el país en las condiciones más optimas posibles.
‒Siendo prioridad acabar con cualquier grupo que pueda atentar contra su regreso…‒suspiró pesadamente antes de prestar atención nuevamente al abuelo de Chris‒…¿si señor Erughon?, ¿Encontró algo que pueda ayudarnos en esto?
Borró su sonrisa al escuchar como suspiraba pesadamente el canoso hombre. Eso no estaba pintando nada bueno para ellos.
‒Para nuestra mala suerte, príncipe…‒contestó Okhasahan‒…esta es la única pista que poseeríamos si de una amenaza se trata…
Se aferró al sillón, preguntándose seriamente porque no había perdido el conocimiento. Muchas cosas empezaron a dar vueltas por su cabeza, la mayoría de ellas de terribles catástrofes a todos los cuidados que su padre y los Yuken. Pero, ¿podría su padre creerle a él, un chico que consideraba tan indigno el ser de la casa de Anri?
Pero debía intentarlo…
Los Yuken, Chris, el general Erughon, los soldados del fuerte, la misma gente de Scara, habían trabajado tan duro durante estos 13 años solo para garantizar la seguridad de su príncipe que cualquier detalle que atentase contra todo ese esfuerzo debía ser tomado muy seriamente y actuar de manera inmediata para evitar otra terrible catástrofe.
‒Como su príncipe, es lo mínimo que puedo hacer por ellos… ‒suspiró pesadamente antes de dirigirse al general otra vez‒…señor Erughon, ¿sabe donde se encuentra mi padre ahora?
‒Si mal no recuerdo, dijo que estaría en su estudio, señor…
Sin esperar más, Marth se dirigió rápidamente al estudio de su padre.
‒…¡Pero, señor, pidió que no le molestasen!
Por primera vez en su vida, decidió no escuchar la advertencia de Okasahan. Era un momento crucial para todos y no era tiempo para ese tipo de condiciones que a su padre le gustaba imponer cada que podía o quería.
‒Me arriesgaré esta vez…‒pensaba mientras aceleraba el paso hacia el despacho del rey de Altea, sabiendo que lo más seguro era que su padre alzase la mano antes de dejarle decir cualquier cosa, por más importante que fuese‒…Es lo que Elice hubiera hecho
‒Sigo sin entender que hacemos aquí, Makao, ¿para esto el señor Yuken contrata guardias, no?
Rodó los ojos ante las quejas de su hermano menor. Si bien era cierto que el Lord contrataba soldados para realizar rondas por el pueblo y sus alrededores, no veía cual era el problema con que ellos, sus hijos, también realizasen ese tipo de labores.
‒Sobre todo yo, que heredaré el título de "Guardian de los príncipes y Marqués de Scara"… ‒suspiró pesadamente antes de contestar‒…El que este lugar no sea como Pales, no significa que no sea igual de bueno un recorrido…
‒No lo digo por el lugar…‒contestó el de pelo plateado notoriamente ofendido‒…lo digo porque para estas tareas yo mandaba a mis subordinados…
‒Bueno, acostúmbrate a ser el peón…
‒¿Por ser usado por mi padre aunque tenga talento para más?
‒No, por enano…
Le divertía ver la cara de ira de Togho cada vez que hería su orgullo de esa manera, pero, a diferencia de otras ocasiones, esta vez lo hacía porque cría firmemente en lo que decía pues el que Scara fuera un pequeño pueblo Altea no tenía implicado que no fuera uno hermoso, pacífico e importante, no solo por ser el lugar donde se había determinado que sería refugio de los príncipes en cuestiones extremas, sino porque se dice que los mismos héroes de la leyenda se instalaron en esos mismos lares cuando Scara era solo otra porción de bosque para planificar como vencer al rey dragón demonio. Había quienes decían que en ese pueblo solamente residían la descendencia del batallón que acompañó a los héroes en su labor.
‒…Hay quienes la consideran incluso, una segunda capital…
Podría considerarse así por su nivel histórico, más no por su economía ni relevancia, ya que normalmente en un ataque, era Aritia quien sufría las consecuencias, quedando bastante lejos del peligro gracias a su cobertura natural de bosques y el fuerte de los Yuken como protección extra, realmente no teniendo ninguna clase de problemas como lo eran los ataques sorpresa.
‒…A excepción de esa noche, claro está…
Y es que el ser un lugar pacífico no le salvaba de cuestiones trágicas. Si bien era cierto que antes de esa fatídica noche solo habían sufrido algunos incendios no dejaban de ser desgarradores para sus habitantes. Sin embargo, lo que tal vez Makao más amaba de su pueblo no era la agradable brisa del viento, o las casas tan acogedoras hechas de piedra como sus calles, o la risa de los niños al salir a jugar, ni siquiera los gritos del mercado donde los vendedores se ponían a discutir para ganar clientes desde que el sol se asomaba desde las alejadas montañas por el denso bosque hasta ocultarse al final del día…
‒Si no la fuerza que tiene para salir adelante…
Y aunque odiaba admitir que gran parte de la fuerza que el pueblo adquiría era por parte de su progenitor, también le hacía ver la relevancia y el peso sobre los hombros que tendría en algún momento de su vida.
‒Para lo cual debo ser más fuerte aún…
‒¡Miren!, ¡Los señores Togho y Makao Yuken!
Se notaba el cariño y agradecimiento que los lugareños sentían por los señores de las tierras cada vez que alguno de ellos bajaba a inspeccionar las condiciones del pueblo dado que, al ser identificados, los saludos mientras pasaban, regalos y abrazos de los niños en las calles no debían faltar.
‒Aunque estoy seguro que Togho quisiera abrazos de las curanderas del lugar…
‒¡Oh niños, son tan tiernos!
Para ser una persona que de seguro prefería abrazar a curanderas que niños, Togho se veía bastante contento siendo rodeado por niños. No entendía porque, hasta notar que varias damas señalaban a su hermano menor, enternecidas por las acciones del jinete hacia los pequeños.
‒…Que rápido se olvidó de Hashira…aunque…‒sonrió de lado, revolviendo el cabello de los niños que se acercaban a abrazarle‒…puede que ella esté entre las chicas…que listo…
Y es que últimamente la curandera visitaba con mayor frecuencia el poblado, buscando hierbas más que nada para la realización de pócimas y elíxires en caso de necesitarlos y, con lo mucho que su hermano ya sabía de la chica, no le extrañaría que la hubiese ubicado a penas caminaron por la calle principal, y el ser querido por los niños normalmente era bien visto por las damas, siendo tal vez la mejor estrategia para llamar la atención de ellas.
‒Me pregunto si serviría con Alice…
Alice…Últimamente los pensamientos de Makao se habían visto invadidos por la laguz de pelo rosa. Siempre que despertaba solo pensaba en esperar encontrarla en el comedor y disfrutar del desayuno con ella, platicar, pasear, inclusive acompañarla en sus cacerías de cerdos, dándole también espacio para ella, esperando volverla a topar durante la comida o cena y conversar otro rato después de irse a dormir, repitiendo la rutina el día siguiente.
No solo eso, sino que también sentía una fuerza extraña cada vez que estaba con ella, que le impulsaba involuntariamente a acercarse y había algo que ocasionaba que al caminar a su lado, escuchar su voz o ver su mirada ámbar su corazón se aceleraba de tal manera que sentía que saldría de su pecho.
‒¿Tendrá algo que ver con las escencia Laguz?
‒Vaya vaya, hermano, enrojeciste de nuevo…
Volvió a la realidad con la voz del molesto enano, quien estaba cargando a unos pequeños que deseaban usar al de ojos amatistas como corcel, siendo algunos de ellos alejados por sus madres. Llevó una de sus manos a la cara. No solo estaba rojo, sino que estaba caliente, ¿de verdad estaba enfermo?
‒No sería mala idea ir a la enfermería al volver…
‒¿En que pensabas?
Vio al menor con ceño fruncido. No sabía si le preguntaba de manera sincera o como de esas otras cuestiones que su hermano llamaba "albur"
‒Solo hay una forma de saberlo…‒sonrió de lado antes de contestar‒…Pensaba en como esos niños son mucho más altos que tú…
La cara de Togho se tornó completamente roja de la ira.
‒¡Si serás!, ¡Uno que se preocupa por su hermano mayor y sales con eso!
No pudo evitar reír a carcajadas. Por si solo ya era divertido molestar a Toghiño con la cuestión de la estatura, más lo era aún teniendo un motivo por el cual hacerlo, ocasionando una risa mayor al ver que este intensificaba el color rojo de su cara con el pasar del tiempo.
‒¡Te estoy hablando!, ¡¿Qué clase de hermano mayor eres?!
Tomó a su hermano por los hombros, sin dejar de reír incontroladamente, tomando grandes bocanadas de aire antes de poder formular bien su respuesta.
‒Lo siento, hermano…‒comentó tallando fuertemente sus nudillos contra el cabello plateado del menor‒…¡Solo quería asegurarme que esa pregunta era con buena intención!
La cara de Togho era aún más graciosa ahora que parecía que iba a estallar, pero debía controlarse ahora que estaba llamando la atención de los pueblerinos.
‒Ya pues…‒comentó limpiándose unas lágrimas productos de la incontrolable risa de hace unos momentos y aclaró su garganta antes de responder la pregunta del jinete Oscuro‒…Pensaba en Alice…
La cara de intento de asesinato hacia su hermano de Togho, cambió rápidamente tras escuchar el nombre de la laguz.
‒Vaya vaya…‒comentó dándole un par de codazos al espadachín‒…así que es la laguz la responsable de robar los suspiros de mi hermano…
Le vio extrañado, reanudando su marcha por Scara.
‒¿De que hablas?...
‒Solo digo que cierta persona no puede dejar de pensar en CIEERTA persona, ¿no?
Eso solo hizo que Makao le viera más confundido, ocasionando que el menor rodase los ojos en frustración.
‒¡Te gusta Alice, muchacho!
No esperaba esa respuesta, ¿Qué a el le gustase Alice?, ¿De donde sacaba Togho esas ideas?
‒Togho, creo que ya estas mal de la cabeza…
El aludido solo negó con la cabeza.
‒Veamos hermano, ¿Piensas en ella al despertar?
‒Sí
‒¿Quieres estar con ella?
‒Sí
‒¿Sueñas con ella?
‒¿Qué?
‒¿Acaso deseas llegar a tercera fase con ella?
‒¿Tercera fase?
‒¿En serio Basilio no te impartió la plática de los abejorros y las flores?
Sonrojó al entender de que hablaba su hermano. Lo peor es que ya no sabía si era por la vergüenza que le hacía pasar su hermano, por entender de que diablos estaba hablando o si insinuaba que Alice era esa "clase" de chica.
‒¡Ella no es así!... ‒Espetó rojo por la ira‒…¡Se ve que no la conoces!
Contra todo pronóstico, Togho sonrió.
‒Ah, entonces si te interesa…
Makao apretó mas los puños, tratando de no golpear a su hermano a la mitad del mercado.
‒Ya verá llegando al fuerte…
‒Si te hace sentir mejor no me refería a que ella fuese así…
Relajó un poco sus músculos al escuchar la primera parte de la oración del jinete, sin bajar la guardia por si se le ocurría volver a insultar a Alice.
‒…me refería a que la considerabas tan especial para ti que te gustaría llegar a ser así de cercano a ella…ya sabes…ser uno solo en cuerpo y alma, la mayor expresión de amor…
Con el suspiro que dejó salir terminó de relajarse, pero esa duda empezó a dar vueltas por su cabeza, ¿era capaz de imaginarse a él y a Alice de esa manera?
‒Honestamente no lo había pensado…‒contestó el futuro guardían‒…a decir verdad creo…que solo me gusta a estar con ella…sin nada de ese tipo de complicaciones.
‒…Entiendo….‒comentó con simpleza su hermano antes de continuar su marcha en silencio.
Sin embargo, sintió que algo dentro de él se desgarró, como si no fuese del todo sincero consigo mismo…¿Acaso no lo era?, ¿Acaso Alice realmente significaba algo más para que solo ser una chica con una fuerza admirable y una agradable compañía?
‒…Tal vez….yo ya no se…
El estruendo de dos metales encontrándose resonaba hasta la puerta donde ella se encontraba. Para Aqua, resultaba demasiado sencillo el trabajo por el que aquella mujer le había ofrecido tanto dinero y parte era porque, desde aquella noche que se reencontró con su amiga, el señor Greil no se separaba por ninguna razón del príncipe Ike.
‒No es extraño tomando en cuenta que casi pierde a su hijo por segunda ocasión…
Llevaban así ya más de una hora, logrando romper el récord del mayor tiempo sin desmayarse del príncipe de Tellius.
‒No se si debería alegrarme o angustiarme más…
Y es que durante ese mes había aprendido que cada vez que parecía haber una mejoría en el chico, algo le terminaba ocurriendo: se deprimía sin razón, tenía pesadillas extrañas en las noches, sufría de desmayos sin razón alguna o de terribles y desgarradores dolores de cabeza.
‒Incluso la otra noche tuvieron que reunir a todos los curanderos para poder calmarlo…
La situación era tan alarmante que ya iban mas que un par de noches donde tenían que detener a Lord Gawain de intentar ahorcar a algunos curanderos imbéciles que se atrevían a decir que su hijo ya no tenía remedio e iba a fallecer o que debían de enviarlo a un manicomio.
‒Antes lo lograban dormir con los bastones, si no, este fuerte necesitaría reclutar más curanderos…
Sin embargo había algo en sus síntomas que hacían dar vueltas a su cabeza. Le eran familiares en una extraña manera, tal vez leyó sobre ellos en alguno de esos libros de leyendas que tanto le gustaba leer. ¿Cuál de todas?, bueno sería si pudiera recordar. La respuesta estaba ahí, frente a ella, burlándose de ella por no poder dar con algo tan sencillo que aparentaba ser complicado.
‒Si tan solo pudiera controlarlos…
‒Sabes que puedes tomar un descanso de vez en cuando, ¿verdad Aquita?
Se sobresaltó un poco ante la llegada de su amiga de Aurelis, quien estaba aún a unos cuantos pasos de ella.
‒Lo suficiente para evitar una daga mía en caso de un terrible susto…‒suspiró pesadamente antes de responderle a la rubia‒…Andra, unos metros más y ahora mismo estarías en una camilla de la enfermería.
La asesina rió un poco antes de acercarse a ella.
‒¿Por qué piensas que te hablé de lejos?... ‒y señaló la mano de la espadachina, quien de manera inconsciente la había llevado a una daga en sus caderas.
‒Vaya que estuvo cerca…‒volvió a suspirar pesadamente antes de retirar la mano del arma y volver a su trabajo de vigilar al príncipe, atenta ante cada tambaleo que el mostraba‒…si bueno, sabes que no debes asustarme de esa manera…
‒Y si lo hago procurar estar lejos, lo se, lo se…
Sonrió un poco de lado al ver como Andra no había cambiado. Le alegraba en verdad no haber tenido que matar a la rubia y lograr que esta tuviese un lugar a su lado vigilando a la que originalmente era su presa. Aunque al mismo tiempo se preocupaba por el hecho de lo que su antiguo empleador fuera capaz de hacerle.
‒Aunque eso será sobre mi cadáver…
‒¿Y como has notado al príncipe?
Vio de reojo a Andra, extrañada, como si se tuviera algo entre manos. Debía tener cuidado, ya que ella era de las pocas personas que, haciendo las preguntas correctas podía descubrir cualquier cosa que ella quisiera.
‒Y eso incluyen las malas interpretaciones…‒suspira pesadamente‒…luce más vivo, por lo menos en esta hora. Ha logrado prevenir algunos golpes de su padre, no más de tres. Han entrenado sin descanso, lo más probable es que el lord le otorgue un merecido descanso al príncipe. También durante este rato no ha mostrado ninguna anomalía, ni dolores, depresión o desmayos. Todo apunta a que será un buen día.
No había manera de malinterpretar eso, ¿verdad? Ni siquiera le había dado material para dar lugar a pensamientos equívocos…
‒…Veo que le pones demasiada atención al príncipe…
La vio con ceño fruncido.
‒¿Qué se supone que eso significa?
Andra se encogió de hombros.
‒Solo es un comentario inocente, Aqua, relájate, haces muy bien tu trabajo…
El problema es que una vez que ella empezaba, no iba a parar hasta llegar a donde deseaba.
‒¿Qué querrá ahora?...
‒Y…¿has notado algo más en el?
Creía ya saber a donde iba a parar, por lo que la detendría de una vez por todas.
‒No estoy interesada en el príncipe, solamente cumplo por lo que me contrataron…
Vio como la asesina reía indiscretamente.
‒Va, va, me descubriste, te haces cada vez mejor…
Sonrió con orgullo. Al menos ya podía adelantarse la tediosa sesión de preguntas y respuestas a la que se siempre le hacía pasar.
‒Te lo pregunto porque…‒continuó la chica de Aurelis‒…estás tan cerca de él y ya conoces todo…
‒Es mi trabajo…
‒Sabes sus gustos en comida y cuando algo pasa por su cabeza…
‒No es difícil olvidar la carne con chile y ver cuando se comporta extraño…
‒Va solo un mes de conocerlo…
‒Es suficiente para saber todo de él…
‒Sonaste a una acosadora…
‒Tu sabes todo de Makao Yuken, no es por trabajo y no te digo nada…
Vio como ese golpe fue suficiente para hacer sonrojar a su compañera, sonriendo orgullosamente ante su triunfo.
‒Ahora intentará excusarse…
‒Para tu información…‒replicó la rubia con el orgullo herido y la cara apunto de explotar, cosa de la cual Aqua debía resistirse en reír‒…es importante saber sobre los hijos de Lord estirado, ya que convivimos más con ellos que con su padre…
‒¿Ah sí?... ‒sonrió divertida de lo que iba a hacer ahora‒…¿Nombres completos?
‒Makao Rhodos Yuken
‒¿Los de Togho y Ghya?
‒Pregúntale a ella, también es tu amiga…
‒Le pregunto a la chica que conozco desde hace años…
‒Pues solo se que Ghya es Rim algo Yuken…
‒¿Comidas favoritas de ellos dos?
‒Carne, supongo…
‒¿Hobbies?
‒No se…
‒¿Nombres de sus monturas?
‒Ish algo y Cam algo…
‒¿Edades?
‒¿Me crees espía?
‒¿Colores favoritos?
‒Si es por sus trajes, el negro…
‒¿Cuartos?
‒¿Perdona?
‒¿Poses favoritas para dormir?
‒Ni yo caigo tan bajo…
‒¿El más atractivo?
‒Makao sin duda…
No pudo evitar reír al ver como la chica se cubría la boca y se sonrojaba aún más. Era tan divertido revolver a Andra con tantas preguntas para hacerla escupir la verdad.
‒Ella tampoco es mala, pero debe mejorar…
‒Si serás malva-
‒¡AAAH!
Un desgarrador grito de parte del peli azul las hizo volver a concentrarse en el trabajo que deberían estar ejecutando en lugar de discutir sobre muchachos, llevando sus manos a sus armas y sus pies preparados para que Aqua fuese corriendo a auxiliar al príncipe en caso de cualquier dolencia y Andra advertir a los curanderos. Aunque la verdad se alegró, y estaba segura que la rubia también, de ver que solamente gritó por haber caído al piso debido al entrenamiento con su padre.
‒Bueno, al menos es una falsa alarma…
‒Puff…por un momento me temí que iba a ocurrir de nuevo…‒comentó la asesina aliviada de guardar sus dagas en sus altos zapatos.
‒En verdad, ¿Cómo hace eso?...
‒Como sea Aqua…‒continuó su amiga con la conversación interrumpida‒…Me enfoco en Makao por ser el heredero…
‒Ajá…
‒Solamente por eso…
‒Seguro…
Se quedaron sumidas en un incómodo silencio unos momentos, volviendo a aprovechar para vigilar nuevamente como el príncipe de Tellius tomaba un descanso con su progenitor a la sombra del árbol donde se prestaban a practicar. Sitió como si le revolviesen el estómago al ver como este sonreía ante algunos comentarios de parte de Greil imperceptibles para ella, notando a su vez un ligero calor en el rostro.
‒¿Qué ocurre?, ¿Estoy enferma?
Notó por primera vez también lo azules y profundos que eran sus ojos. Ya los había notado y no era extraña ya la sensación de perderse en ellos mientras cumplía su labor.
‒En serio, le pediré a Hashira que me revise…
Pero entonces, algo extraño sucedió. El ojo izquierdo de Ike ahora era esmeralda.
‒¿Qué pasó?, Ike no tiene heterocromía…
No solo eso, sino que también la misma mitad de su cabello se había tornado rubio, y frente a su recién transformado ojo llevaba un lente frente a él y como si el misterio no fuese suficiente ya, su parte izquierda del cuerpo iba vestida de extraña manera, con un saco y pantalón marrones así como un extraño zapato, añadiendo que esa mitad de piel era mucho más pálida de lo normal. Sin embargo, eso aun no terminaba, pues mientras la mitad derecha actuaba normal, la izquierda parecía completamente inerte, como si estuviese dormida o atolondrada, incluso el ojo parecía desconcertado. Pero lo que la hizo ahogar un grito de horror era el hecho de ver que Greil platicaba con el alterado chico, como si nada realmente estuviese ocurriendo.
‒¡¿Qué diablos es esto?!
‒¡Aqua!
Respiró agitada al salir del trance, viendo como la mirada anaranjada de Andra esperaba a que sus jadeos bajasen y su corazón se calmase.
‒¡Aqua, ¿Qué demonios, pasó?!... ‒preguntó alterada una vez notó que su pulso se había calmado al igual que su hiperventilación.
Con urgencia volvió a ver hacia donde estaba el príncipe de Tellius encontrando que, definitivamente Ike se encontraba bien y que solo había sido una pesadilla…
‒…No…fue la mirada de las ánimas …
Y creía exactamente que le querían decir…
…Ya tenía la respuesta a la tan aclamada pregunta de que era lo que le ocurría al príncipe Ike…
…De verdad que estuvo enfrente de ella todo el tiempo…
‒Aqua, por los dioses, respóndeme…
Pero no tenía tiempo para responderle a Andra, ni siquiera para seguir vigilando al desafortunado príncipe de Tellius, por lo que corrió al único lugar del que sabía que le confirmaría o no sobre lo que vio por ese corto lapso y la terrible verdad sobre el padecimiento del heredero de Taius, ignorando por completo las súplicas de la rubia de que se detuviera y le explicase que ocurría.
‒Ya verá al llegar a la biblioteca…
‒¡¿Qué hacen aquí?!...
Ignoró por completo los quejidos del abuelo de Chris, del quien ella y su amiga lograron escabullirse sin problema alguno. Ignorando aún las súplicas de la asesina de Aurelis y los intentos de ser corridas del "lugar privado del señor Yuken" de parte de Okasahan, buscaba desesperada un libro, uno grueso y de seguro antiguo, que si se hacía llamar conocedor de la leyenda de los trés héroes, debía de poseerlo.
‒Por más "escéptico" ante las historias de las leyendas…
No supo cuantos libros sufrieron de caídas al piso y cuantos había recibido su amiga y el general en alguna parte de su cuerpo hasta dar con un libro como en el que había escuchado del horror que acaba de presenciar. Hojeó rápidamente hasta encontrar con aquella página que describía perfectamente los horrores que vio reflejados en Ike, haciendo que su corazón de acelerase con cada descripción de la misma que concordaba perfectamente…
Los cambios de actitud, los dolores extremos de cabeza, los desmayos repentinos, la falta de memoria a algunas acciones tomadas, la depresión, todo describía a un padecimiento tan antiguo como los mismos héroes…
…corrección…
…A una maldición creada en la época de los héroes…
Horrorizada y realmente sorprendida de que no había perdido el conocimiento todavía, se giró lentamente hacia sus dos compañeros en la habitación, logrando hacer que ambos se quedasen en un espectral silencio al ver a la muchacha.
Sabía que Andra le hablaba, de seguro preguntando que le pasaba, a lo que respiró varias veces antes de responderle:
‒Ya se que le ocurre al príncipe Ike…
Los presentes voltearon a verse poco antes de prestarle atención de nuevo, notándose en sus miradas la duda sobre si querían saber al fin la respuesta a lo que por más de cuatro meses habían estado planteándose, entregando de manera temblorosa el escrito que tal impacto le había causado, contagiando del horror y preocupación a quienes ahora también sabían el nombre del malestar del príncipe de Tellius…
…Y ese nombre, era la fusión…
Llevaba dando vueltas por su despacho desde hace ya más de media hora. Había sido citado por Volke para verse a las cinco de la tarde y no llegaba. Y la desesperación venía gracias a que el ladrón que había contratado le había dicho específicamente que debía ser en el castillo de Ylistol, donde habían acordado ser empleado y empleador, siendo un asunto de vida o muerte.
‒Juro que si le pasa algo a Robin mientras yo no estoy lo mataré…
‒Lamento la demora…
Y como si el espía hubiese leído sus pensamientos, apareció en la ventana del noble con un saco notoriamente grande, casi ocasionándole un paro cardiaco.
‒¡¿Te das cuenta de la hora que es?!
‒Lamento el retraso…‒comentó terminando de entrar en un simple brinco, como si nada de eso realmente importase y se dirigió al gobernante, dejando caer pesadamente la bolsa que llevaba consigo en el escritorio, haciendo un extraño ruido metálico en su interior.
‒¡¿Pero que diablos es eso?!... ‒preguntó preocupado Chrom.
‒Será mejor que te des prisa…‒comentó con misticismo Volke, dirigiendo su vista a una ventana que daba hacia el patio interior de su palacio, sentándose en el marco como si el noble no estuviese a punto de matarlo por su retraso, ocasionando que el corazón del peli azul estuviese a punto de estallar ante la incógnita y la ira que se desarrollaban hacia el hombre con el.
‒¡¿Podrías explicarme al menos que pasa?, ¿Por qué me citaste de esa manera?, ¿Qué diablos es eso que me acabas de dar?!...
‒Menos charla y mas prisa…‒comentó con simpleza Volke‒…no tardará en atardecer en Altea, vístete para poder ir…
Eso solo le ocasionaba más dudas al Venerable.
‒¡¿Quieres explicarme que pasa?!...
Con un simple gesto de su mano, el castaño le indicó al rey que debía ver el contenido del saco que le acababa de entregar. Con el corazón en la garganta, Chrom tomó lo que recién le habían dado para darse cuenta que el contenido eran varias piezas de una armadura.
‒¿Eh?, ¿Qué es esto?
Sacando las piezas con cuidado, se dio cuenta que no era cualquier armadura, sino que era el uniforme que usaba Lord Yuken para distinguir a sus soldados en cualquier momentos.
‒Volke, ¿pero que…?...
‒Dijiste que querías ir a Altea para hablar con Ghya Rimmela Yuken, ¿no?
Tragó saliva, empezando a entender el porque de tan peculiar regalo.
‒Será mejor que te vistas ya…‒comentó Volke de manera oscura‒…Eres el único que falta para ir a Scara y acabar con este asunto del problema de tu esposa de una vez por todas…
Solo había algo que le preocupaba ahora.
‒Pero…¿Qué pasará con Robin?
Volke solo sonrió de lado y le comentó.
‒Si no tuviera todo planeado, no te estaría llevando a Scara, ¿no crees?, no nos alejaremos de ella, yo me encargaré que ella este bien…
Una vez habiendo aclarado dudas y con la determinación en los ojos, Chrom empezó a tomar el traje que se le había entregado y vestirse rápidamente. Entendía que se le iría explicando el plan conforme estuviesen cerca de su destino
Wkdsjlkfliuhdbsnm agh! Sentí que mi corazón estallaría haciendo este cap :v
Creo que lo único que tengo que decir es que las cosas empezaran a ponerse más feas apartir de ahora y creo que ya lo saben :v
Creo que lo único que tengo que aclarar es el nombre que use para nombrar la capital de Altea, Aritia. Tal vez muchos lo sepan, pero ese es el nombre en Japonés de Altea, lo usé la verdad porque me gustó y porque no es raro que las capitales de algunos países o estados en la vida real se llamen como el país (coff coff, México, coff coff)
A las reviews!
PINKDIAMOND4000: Corto?! Quedó casi igual de largo que el anterior! :v ok no, yo lo sentí igual XD omg, suerte con tu dibujo TwT Me alegra que le gustara uwu snkdnkjddjsvf yo también amo como describe TWT no se minimice usted sola /3
Sí u.u se siente mal por querer a Isaac aun cuando Geo también lo quiere y simplemente no poder alejarse de el TwT segura lo del bebé? :v
De hecho se encandiló por el brillo de las armas xD :v todo a su tiempo mujer. Si uwu son muy buenos amigos y si fue con esa intención XDDDDDDDDDDDDDD
Gracias u.u me da tristeza lo que le pasa a Marina, ella solo quiere que su familia vuelva a ser la de antes aunque Isaac ya no este con ellos, o mínimo que su mamá deje tranquilo a su papá.
AngelTerra133: \:v/ se le extrañó!
:v la idea es dejarla con ganas de mas (?)
XDDDDDDDDDDDD me matará escribir eso.
Si u.u siente que se interpone entre ellos pero tampoco puede alejarse de él y solo quiere que vuelva sano a su casa.
:v me alegra que le esté gustando.
Si u.u es su día a día desde la muerte de Isaac, ella solo quiere que su familia vuelva a ser como antes, aunque mínimo sea que su mamá deje tranquilo a su papá y sin echarle la culpa de cualquier cosa literalmente :/
Actualice :'v como estamos en lo cardiaco tratare de no tardar mucho :3
:'v esperemos que ahora si le avise.
Bueno eso es todo por hoy, así que les invito a dejar review y a leer mis otras historias.
Nos leemos :D
