Capítulo 30: Viimeinen toivo
(La caída del fuerte Yuken; parte 3)
"¡Eres lo peor de la vida!, ¡¿Cómo pudiste hacer eso?!..."
Veía desde la ventana como las últimas defensas de Yuken caían. No faltaba mucho para que lograsen entrar al fuerte, era ahí cuando el fungiría su papel de cebo para evitar que se llevasen a su hijo.
"…¡Puedo tolerar mucho, pero llegaste al límite!..."
Se lo había ganado…
…Tal vez hizo mal en ocultarlo, pero había visto tan mal a su hijo aquella noche que no quería que llevase más dolor todavía…
‒Fue por él…
"…¡¿Cómo fue posible que me vieras la cara de idiota tantos años?!..."
No quiso, en verdad no quiso que las cosas terminasen de esa manera…
"…¡NO QUIERO VOLVER A VERTE EN MI VIDA!..."
...por lo que se juró así mismo que cuando se volvieran a ver, explicar su punto de vista…
…Mejor aún…
…Haría caso de Greil y se iría con su hijo…
‒Tu no moverás tu real trasero a ningún lado…
Frunció el ceño al escuchar esa oración. Se dio media vuelta desenfundando Falchion, esperando toparse con el que sería el comandante del ejército atacante…
…Pero jamás esperaría de parte de este que estuviera cubierto con una túnica azul marino, una máscara teatral sonriente de plata y con la estatura de un niño…
‒¿Pero que?
‒Se que no soy lo que esperabas…‒su voz era extraña, distorsionada, a decir verdad. Miró rápidamente al suelo, aterrándose un poco al ver que los pies fueron sustituidos con neblina negra‒…pero yo tampoco creí que vería al imponente Cornelius Lowell, rey de Altea y digno descendiente de Anri lloriquear por algo tan trivial como una discusión con su niñato…
Le vio acercarse, por lo que se colocó en posición ofensiva, ante eso, el visitante rió.
‒¿Realmente piensas que puedes contra mí?, Te hace falta un poder importante para vencerme…
Y creía entender de cual se trataba…
…Tristemente a falta de Elena y Froylán ya no podían reclamarlo…
‒Ni siquiera se podía de igual manera…‒de igual manera su postura no cambio, menos ahora que empezaba a entender quien era su visitante.
Este último rió más.
‒¡¿Crees poder asustarme con un poder incompleto?!, ¡Creía que solamente querías ser la carnada para que no se llevasen a tu hijo!... ‒Se mantuvo serio, tratando de buscar algún punto para ver de su cubierto rostro que le diera una pista de como lucía ahora su amenaza‒…Por lo que, vine hasta aquí a cumplir su deseo, majestad…
Y tras una reverencia burlona, un par de inquietantes puntos rojos se vieron a través de la máscara y antes de poder hacer algo más, se vio envuelto en una nube oscura, que le hizo atravesar la ventana, haciéndole soltar la Falchion en el proceso, deseando que Marth pudiera encontrarla antes de caer inconsciente…
"…¡OJALA MUERAS!..."
…Tal vez ahora, el deseo de su hijo se cumpliría…
‒¡Ya saben el protocolo, hacia Thresea!...
Makao y sus compañeros no podían hacer más que evacuar a la gente. Desde su posición era evidente que no faltara mucho para que el enemigo tomase el fuerte, si no era que ya lo había hecho. Las tropas que el había dirigido desde que supo del ataque se enfocaron más en proteger a los ciudadanos de Scara, advirtiéndoles de una invasión y la pronta huida hacia el pueblo vecino más cercano.
‒Quienes ya deben conocer nuestro procedimiento…
Había escuchado de una explosión en el fuerte Yuken, pero lastimosamente no podía abandonar suposición para ser refuerzo de sus compañeros.
‒Esto es malo Makao, mucho…
Vio a un mago peliverde de larga túnica azul con bordes dorados en cuello y hombreras removerse su alto gorro para cruzar su verdosa mirada y pálido semblante angustiado, mientras sostenía con fuerza un tomo del mismo color que sus ojos.
‒Supongo, Merric…‒suspiró pesadamente viendo el humo que emanaba del fuerte, deseando con todo su corazón que esa zona estaba vacía‒…que rezar a Naga que nadie estuviese ahí…
‒Aparte de eso…‒el mago recriminó‒…no podemos quedarnos aquí, moriremos antes de ser de verdadera utilidad…
Suspiró pesadamente. Él tenía razón, aparte de sacar a la gente de sus hogares y advertirles de buscar un refugio en el pueblo vecino, ¿Qué más podían hacer aparte de ver a sus amigos y compañeros en armas caer lenta y dolorosamente?
‒Merric…‒Volteó a ver a su acompañante seriamente, quien imitó su rostro apenas pronunció su nombre‒…Toma todas las armas que puedas, ve a la iglesia de Naga y haz tocar sus campanas siete veces, diez segundos de silencio y volver a empezar hasta que veas la señal de Togho…debemos advertir a los demás…Después necesito que vayas a Thresea y cuides que no persigan a ninguno de los nuestros…
Este último le miró un poco confundido por las instrucciones que recibía del mayor de los Yuken…
‒¿Acaso estás hablando de…ese último plan?
Frunció el ceño y con un muy ligero ademán asintió su cabeza.
‒Si Togho te informó de cual plan es, entenderás la delicadeza de la situación…
‒Claro que la entiendo, Makao, y también entiendo lo riesgoso que es para todos nosotros concentrarnos en un lugar desconocido con dos príncipes que-…
‒Tres…‒interrumpió un poco irritado el mayor de los Yuken‒…de hecho son tres, Merric…
‒Aunque fuera solo uno, Makao…‒continuó el mago con desesperación‒…Entiendes que, si nos atrapan ahí, se acabó todo, ¿no?...
‒Merric, si nos van a matar va a ser en cualquier lado. Además, el marqués nos garantizó completa seguridad y tranquilidad ahí…
‒Aún así, Makao, no puedes asegurar ningún lugar para ellos una vez hayan identificado donde están…
‒…¿Y piensas que no lo sabemos?, El único objetivo de llegar allá es para encontrar otro lugar donde protegerlos…
‒¿Y cuando ese lugar sea insuficiente?
‒Buscaremos de nuevo…todas las veces que sean necesarias, Merric…
Silencio de parte del peli verde. El heredero de Klagg Yuken suspiró pesadamente antes de continuar.
‒Ellos…son la última esperanza de todos aquí…y hasta que no puedan estar seguros de quien quiera que desea ahora su cabeza, no podemos quedarnos en un solo lugar para siempre…
Aún sin contestación del mago, por lo que él prosiguió.
‒Se que te preocupa Marth y lo muy amigos que son…Pero es lo mejor para él…
Esta vez Merric suspiró pesadamente.
‒¿Al menos puedo ayudarte a protegerlo?...
Esta vez fue el quien se sumió en el silencio antes de contestar.
‒…Escribe al rey Cornelius una vez llegues a Thresea…
Merric se quedó unos segundos estáticos antes de obedecer sus órdenes. Makao sabía lo unido que eran él y el príncipe Marth desde niños, pero lastimosamente no podían llevar a tantos personajes con ellos en su peligrosa odisea en busca de la protección de los descendientes hasta lograr dar con quien amenazaba contra su vida.
‒No podemos fallar …‒pensó viendo el fuerte con los sonidos de las campanas de fondo, esperando impaciente la señal de su hermano para continuar con el plan‒…por eso el plan Viimeinen toivo debe funcionar…
‒¡T-TOGHO, DESPIERTA, POR ASHERA!
No sabía como, pero el de pelo plateado se las había amañado para protegerla de la caída que amenazaba con asesinarla. En lugar de romperse el cuello, obtuvo solamente unos moretes y rasguños, mientras que Togho no respondía a sus desesperados llamados.
‒¡Y TODO POR MI CULPA!... ‒Se cubrió su boca, a pesar de que sus lágrimas no paraban de mojar sus mejillas y algunas partes de la inerte armadura del segundo hijo de los Yuken, volviendo a zarandearlo, acompañándolas con sus gritos de agonía‒…¡N-NO ME DEJES!...¡N-NECESITO S-SABER S-SI T-T-TU LAS ENVIASTE!...
Nada…
…Todo era su culpa…
…Si ella hubiera sido más fuerte para resistir más en la tela o más alta para alcanzar con mayor facilidad al venerable que le ofrecía su mano dentro del fuerte…
Justo cuando empezaba a pensar lo peor de la situación, notó algo en la nariz del pálido muchacho: esta se expandía y retraía, alegrando su corazón de que tal acrobacia no había sido el fin de su existencia, por lo que procedió a retirar algunas partes de la parte superior de la armadura, sin dejar de llamarle con sus chillidos y llantos que muchas veces los comparaban con los de una ardilla asustada. Al dejar al jinete en una ligera camisa que este se dejaba por debajo de su uniforme, empezó a hacer presiones por donde el corazón del Yuken se localizaba.
‒Mil uno…‒presionó‒…Mil dos…‒prosiguió‒…Mil tres…‒Nada‒…Mil cuatro…‒Se mentalizó a lo que proseguía‒…Mil cinco…
Continuó así hasta llegar a la cantidad indicada de compresiones que sus profesores le habían dictado. Entonces se dedicó al paso que tal vez mayor vergüenza le haría pasar. Alzó el mentón del joven, abrió su boca y posó sus labios de tal manera que le donaba de su aire para que volviera en sí.
Sin embargo, por alguna extraña razón ya no se pudo separar de esa posición, así se tornase completamente roja al sentir movimientos extraños de la persona que intentaba reanimar.
‒¡¿Q-QUE PASA?!...
Entonces notó que el jinete tenía sus ojos completamente abiertos y la cara enrojecida. Se apartó entonces, asustada y apenada de lo que acababa de ocurrir.
‒¡¿QU-QUÉ PENSARÁ DE MI AHORA?!
‒Hashira…‒su voz estaba apagada, debía ser porque apenas regresaba en sí‒…¿acaso tu, me acabas de-…?
Debía hacer algo antes de que el pudiera llegar a pensar una idea equivocada de ella.
‒¡T-Tu…!‒comentó cubriendo su cara con lo largo de su cabello azulado‒…¡N-No reacción-nabas! ¡P-Pensé q-que con mi a-aire si!...
Escuchó una tierna risa de parte del joven.
‒Entiendo…‒vio entre su cabellos como Togho sobaba la parte trasera de su cabeza, completamente rojo y evitado un poco el contacto visual con ella‒…Gracias, Hashira…
Se preguntó porque el joven desviaba su mirada…
…Y entonces lo recordó…
Se había deshecho de la gran parte de las telas de su amplio vestido y si no tenía cuidado podría terminar revelando cosas que una dama no debe mostrar.
‒¡L-L-L-L-L-L-L-LO S-S-S-SI-SIEN-SIENTO!, ¡ N-N-N-N-N-NO M-M-M-M-ME MI-MI-MI-MI-MIR-MIRES!... ‒comentó entre chillidos, abrazándose con vergüenza‒…¡N-NO ES L-LO QUE A-A-A-APARENTA!...
Pero volvió a escuchar la risa tierna de su acompañante.
‒Esta bien, vi que estabas colgada, supongo que no te puedo juzgar…
Sintió entonces que algo le cubría todo su cuerpo. Era ligero, pero era lo suficientemente cálido y largo para evitar situaciones heladas o embarazosas que de por si sola esa noche ya le otorgaba.
Curiosa, abrió sus ojos lentamente, solo para sonrojarse al ver que era la capa del caballero quien cumplía esa labor y que además, por una extraña razón, olía bastante bien, tanto que la hacía sonrojar.
‒M-Me dio su c-c-c-c-capa…
‒No quiero que mi salvadora muera de frío…‒alzo su mirada y presenció como el muchacho terminaba de colocarse el resto de la armadura que ella había retirado para atenderle. Al terminar, el chico se acercó de nuevo y le ofreció su mano ahora‒…Deja que te regrese el favor esta noche, ¿sí?...
Aún con la cara roja, estiró su mano para que se entrelazase con la del Yuken, sintiendo que su corazón estallaría, por ese simple gesto, y resistiendo el llanto de la emoción que sentía.
‒R-Respira o l-lo asustarás…‒se repetía cubriendo su cara con su brazo‒…re-res-respira o s-se a-asus-asutará…
‒¿Qué fue eso?
Regresó a su realidad al escuchar las campanas de una iglesia que estaban cerca de ahí, ¿tan de noche celebraban a la diosa Naga?, ¿o es que era acaso una fecha especial y mandaba una misa fuera de horario?
Pero el de pelos plateados parecía entender. Veía como con su mano libre hacía ademanes, como si contase, así como sus labios, pero estoy interpretaban palabras que ni leyendo sus labios podría entender.
Hubo una pausa entonces, aunque el chico seguía contando, con una cara de agonía cada vez mayor. Pasó poco antes de que reanudase el campanario y la cara de Togho se volviesa una de las más angustiantes que hubiera presenciado en sus casi 16 años de vida.
‒Viimeinen toivo…‒le escuchó susurrar‒…¡Rápido, Hashira, no hay tiempo que perder!
Y sin dejarla hacer otro sonido, jaló el brazo que antes sostenía su mano con delicadeza para ahora hacerla correr, tomando con su otra mano la capa del joven, con el fin de no perder la única prenda decente que vestía en ese momento.
Vio como Togho llevó sus dedos libres a sus labios y silvó con fuerza, logrando hacer que un precioso corcel negro atendiese a la llamada, deteniéndose tras alzarse en dos patas ante su amo y su compañera.
‒Hashira, el es Calomet, Calomet…‒y antes de continuar con la oración sintió como la tomó de la cintura y la sentó a lomos del animal, solamente para después, recoger una espada de forma extraña del piso‒…ella es Hashira, nos acompañará durante el Viimeinen toivo…
Le preocupó entonces que el caballo relinchase, como si hubiera entedido al jinete.
‒¡¿T-T-T-Tu hablas con él?!
‒Tranquila, hace esos ruidos siempre…‒comentó sin preocupaciones el Yuken, subiendo al caballo, quedando delante de Hashira ‒…Escucha, no importa que tan rápido vaya o que haga yo, necesito que te aferres a mi cintura y si no deseas ver, puedes cubrir tu rostro en mi espalda…
¿Era normal hacer eso?, si lo era, ¿Por qué le preocupaba tanto el hecho de tener que abrazar a Togho por la espalda y recargar su cara en el?
‒C-C-Creo que s-sabemos porque…‒pensó mientras obedecía lo acatado por el muchacho, que con un simple "¡Eah!" hizo relinchar al animal para que este fuese a todo galope.
En verdad que esa noche se estaba volviendo la más agitada de su vida…
‒¡¿Qu-Que haremos ahora?!... ‒exclamó con un tanto de preocupación, viendo por apenas encima del hombro de Togho, quien llevaba su espada desenfundada.
‒¡El Viimeinem toivo!... ‒exclamó él.
‒¡¿Q-Q-Qué es eso?!...
‒¡Eso Hashira!... ‒comentó frenando de golpe a Calomet en la mitad de un gran pastizal donde eran notorias varias unidades enemigas a la distancia, aunque a Togho no parecía importarle‒….¡ES QUE NOS VAMOS DE AQUÍ!...
Y alzó su arma al cielo, coordinándose perfectamente con el animal bajo ellos. Hashira notó como esta se encendió de manera dorada, enviando rápidamente un poderoso rayo al firmamento, ocasionando que varias nubes se colocaran en círculos alrededor del hechizo…
…Eso le daba a entender que aún sería una noche muy larga…
Fue más fácil de lo que esperó. No era su estilo dejarse atrapar para después matarlos a todos en un lugar alejado, pero en verdad fue más divertido tenderles una emboscada de uno y más la cara de sorpresa que pusieron al presenciar su inevitable caída.
‒Definitivamente debo repetir esto un día…
Tomó a su fiel arma y corrió por el estrecho bosque donde le habían llevado para volver al fuerte. Solamente esperaba que las cosas no fueran tan fatales como pintaba.
Pero al salir de ahí, presenció como un rayo se dirigía del filo de una espada hacia los cielos, dando a entender que ya nada más había que hacer…
‒Solamente huir…
‒¡Greil!...
Volteó a ver al marqués de Pherae, quien se acercaba velozmente en su corcel blanco, aunque no parecía lucir del todo bien.
‒¡Eliwood!... ‒exclamó en cuanto el noble se posó a su lado‒…¿Tan mal está la situación?
‒Me…Me temo que sí…‒comentó exhausto el marqués‒…Quedamos muy pocos en pie, ya Makao evacuó el pueblo y los que quedamos afuera estamos preparándonos para entrar de nuevo al fuerte por los que quedan adentro, como el plan lo dicta…
No, el plan no decía eso…
..El plan era que Eliwood usaría una Erosian y se llevaría a Makao, Alice, Okasahan, Klagg y todos sus mercenarios a una pequeña isla inhabitada cerca de Elibe donde el marqués les otorgaría protección y anonimato absoluto…
‒Y Ghya llevaría a los demás al mismo lugar…‒suspiró pesadamente‒…Eliwood, sabes muy bien que ese no es el plan…
‒El plan tampoco decía que nuestros hijos quedarían atrapados en el fuerte en todo este desorden…
Ahora entendía…
…Roy estaba en el fuerte…
Podía entender su angustia, como Eliwood era padre, y entendía su sentir, dado que su hijo también enfrentaba un gran peligro dentro de la fortaleza y su deber era ser padre antes de seguir cualquier plan…
‒No dejaré que vayas para allá…
‒…No me vas a detener para sacar a mi hijo de ahí…
‒…No me dejaste terminar…no dejaré que vayas para allá sin mí…‒completó su oración molesto, tomando Urvan.
Vio como el marqués sonreía ligeramente mientras le indicaba con la cabeza que se posara detrás de él en el caballo, obedeciendo sin perder ningún segundo. Lo siguiente que supo era que se encontraba cabalgando a toda velocidad hacia la entrada del fuerte Yuken, cortando cabezas de varios enemigos para abrirse entrada hacia el interior…
‒Resiste hijo, ya no tardo…
Eran demasiados.
No importaba cuantos enemigos vencieran, los refuerzos seguían llegando. Para su poca suerte estoy empezaban a llegar cada vez con mayor frecuencia, logrando que él y sus compañeros a duras apenas lograran sostenerse en sus pies, tanto por tener que escalar la pared como ayudar a sostener al venerable para apoyar a quienes estaban en peligro. La buena suerte era que Rhys no paraba de curarlos y de evitar ataques enemigos de todo tipo. Mientras tanto, él seguía aplicando las enseñanzas de su padre, ya que estaba seguro de que si las aplicaba no perdería.
‒O por lo menos resistiría lo suficiente…
‒¡Ike, hay que salir de aquí!
Concordaba con Aqua. El problema es que estaban lo suficientemente rodeados como para que salir por alguno de los lados del pasillos y volver a practicar escalada en las paredes exteriores de la fortaleza no era otra opción y por alguna razón empezaba a sentir que los enemigos empezaban a llegar desde las paredes, cosa que quiso atribuir a imaginaciones suyas dado su cansancio.
‒¡Lo sé, pero ¿Cómo hacerlo?!... ‒contestó repeliendo con esfuerzos un lancero‒…¡estamos completamente rodeados!
‒¡Odio concordar con el niño, pero tiene razón!... ‒escuchó a Andra contestar. Normalmente le molestarían ese tipo de comentarios, pero tenía que pensar en como salir de esta y reunirse con su padre.
‒¡N-Necesitaremos de un milagro para acabar con esto!...
Y poco después de que el descendiente de Blotch exclamó una oración que el pequeño escuadrón ya sabía de antemano, presenció algo que le hizo parpadear varias veces para verificar que no se trataba de un sueño.
Poderosas ventiscas empezaban a lanzar lejos a sus enemigos, así como potentes flechas que atravesaban justo la mitad de la cabeza.
‒¡Al suelo!
Sus compañeros le obedecieron. Sabía que el viento no le afectaría a ellos, dado que iba dirigido a sus enemigos, pero eso no evitaba que algunos fueran lanzados hacia donde algunos momentos estaba su cabeza o por donde el presenciaba las estrellas. Quienes no tenían ese fatídico fin, terminaban cayendo de cabeza por los balcones de los pasillos que ofrecía el fuerte Yuken como vista hacia su patio de entrenamiento.
‒Solo hay alguien con un poder así…
‒¿Qué te he dicho sobre quedarte con toda la diversión, Ike?
Sonrió al reconocer la voz del estratega de su padre y mejor amigo desde que tenía memoria. El siempre serio pelinegro Soren, acompañado por detrás de Shinon, que por algún motivo empezó a molestar a Andra en lugar d él.
‒Nunca lo vi tan insistente con una mujer…‒suspiró pesadamente‒…Era eso o morir…‒le comentó al mago, poniéndose de pie.
‒Siempre va a ser así Ike, entonces acostumbra´…¡Cuidado!...
Y su mejor amigo le hizo tirarse de nuevo al suelo. Como podía veía que unos enemigos estuvieron por atacarle por la espalda, sin embargo, una nube de oscuridad los consumió primero.
‒¿Pero que?...
‒¡Ja ja ja!, ¡salió mucha sangre!
Vio entonces surgir entre las tinieblas un extraño sujeto de cabello corto y blanco, completamente pálido, de ropas extrañas. Más específicamente de una extraña túnica púrpura de mangas pero negras, que terminaban con unos dobleces dorados y un extraño anillo en el dedo adular del mismo color que atraía más la manga hasta su posición. Una clase de collarín dorado en la larga capa negra por fuera y púrpura por dentro, acentuándose más aún por un cuello con unos símbolos extraños en él, como varios ojos bordados en dorado. Sus pantalones también eran extraños, ya que estaban completamente pegados a las piernas del chico para terminar en unas amplias botas doradas. Para finalizar, una clase de listón purpura de bordes dorados estaba amarrada un poco más debajo de su cintura y llevaba un cuervo vivo en su hombro.
‒¿Qué clase de lunático es?
‒Ah, no me dejaste probar mis nuevos hechizos…
Junto a él apareció una mujer…lo podía saber porque el atuendo que llevaba era bastante revelador. Cubierta por una tela transparente por todo su cuerpo, censurando con una tela más oscura su zona íntima y su pecho, esta chica portaba una capa del mismo color, tenía la piel un poco menos pálida, aunque sí blanca, un cabello tan oscuro como la noche y una extraña clase de corona en la cabeza, a Ike le daba un poco de pavor su presencia.
‒¿Qué clase de soldados son estos?...
‒¡Henry!, ¡Tharja!... ‒el tipo de sujetos que viajarían con Chrom, ¿Por qué no le sorprendía? Se levantó para presenciar como el venerable intercambiaba unas palabras con ellos, alerta al mismo tiempo de los refuerzos enemigos.
‒Si Chrom no les hubiera recibido amigablemente, ya les hubiera atacado…
‒¡¿Qué Robin esta qué?!
Aunque ahora parecía que el también los quería asesinar ahora.
No podía creerlo…la única tarea que tenían los Sheperds era el de ser su respaldo en caso urgente y proteger a Robin en lo que el regresaba, pero por alguna razón…
‒¡Ja ja ja!, Está luchando hombro a hombro con los Sheperds, ¡Como antes!, Salpicando sangre como en los viejos tiempos…
Aún no entendía el placer de Henry por la sangre, pero era un excelente mago, entonces debía asimilar que así era él.
‒Obviamente venimos aquí para que la detengas, no quiero que pierdas a alguien tan valiosa como ella…
También debía acostumbrarse a esa extraña fijación que Tharja tenía por su esposa.
Suspiró pesadamente antes de volver a hablar.
‒¿Dónde esta ella?
‒Oh, ella está-…
‒¡THORON!
No necesitó que le dijeran donde estaba tras la exclamación seguida por ese poderoso hechizo de trueno por lo que apartó a ambos magos de su camino y se dirigió a toda prisa a su lado, deteniéndose para admirarla en todo su esplendor: cabello plateado, ojos cafés, con esa túnica que solo los estrategas de Pleguia portaban, manos cubiertas por guantes marrón que lanzaban poderosos hechizos de trueno y que a veces cambiaba por una espada Levin…
…Sentía como si se enamorase por primera vez…
‒¡Chrom, atento!
Gracias a la advertencia de su esposa volteó justo a tiempo para frenar el ataque de un hacha, para después atravesar al enemigo en el abdomen, haciéndole caer de inmediato.
‒Estuvo cerca…
‒¡¿Cuántas veces te he dicho que pongas atención en la-…?!
Pero la interrumpió con un beso. Eran pocas las oportunidades que Chrom tenía para besar a su esposa de esa manera como para que un lugar como lo era el campo de batalla se lo impidiera, a pesar de los regaños que la estratega le recriminaría apenas la soltase, si ya la conocía.
‒…V….vamos a acabar con esto…
Y con un hermoso rojo en su rostro, Robin se dio la vuelta para seguir luchando con los Sheperds. Sabía que estaba sonriendo como un idiota enamorado, pero poco le importaba, su esposa estaba volviendo en sí.
‒Por lo menos unos momentos…‒tomó Falchion nuevamente y volvió a bloquear un ataque enemigo, esta vez de una lanza, mientras alcanzaba a presenciar como Robin lanzaba otro poderoso conjuro…
‒¡ES HORA DE AJUSTAR LAS BALANZAS!, ¡THORON!
‒¡Príncipe Ike!...
Tras ver confundido como Chrom se había alejado de la escena, prestó atención a Roy, que por alguna razón corría desesperado hacía su posición, seguido de Chris y Marth.
‒¡Roy, ¿Qué ocurre?!
Pero su respuesta le fue dada tras notar que detrás de ellos venía una cantidad increíble de soldados enemigos
‒Ay no…
‒¡CORRAN!...
Con un simple ademán, el escuadrón que le acompañaba empezó a realizar una carrera que no tardaría en verse frenada por refuerzos que llegaban del otro lado del pasillo. Notó entonces las escaleras de la torre, sabía que les seguirían de igual manera, pero al menos así no serían aplastados por la avalancha que los enemigos ya amenazaban. Normalmente al estar arriba admiraría la belleza que el paisaje nocturno ofrecía, pero ahora solo era visible un extraño rayo, no muy lejano a su posición, captando su atención junto que los soldados enemigos aún no les acompañaban en el techo del lugar.
‒¿Qué pasó?
‒¡Ike!... ‒escuchó a Ghya exclamar, notó entonces la ausencia de Soren, y justo cuando iba a ir a buscarle, Marth le detuvo, notando en él una mirada extraña, como si cualquier emoción se hubiera esfumado de él. Después vio como la pelirroja se acercaba con prisa a él‒¡Ike!, ¡Soren los está deteniendo!... ‒vio como ella notó entonces el rayo y lo siguiente que la vio hacer, fue colocarse en las orillas de la fortaleza, intentó detenerla, pero la extraña fuerza de Marth lo mantenía estático. Escuchó entonces como Ghya entonó una melodía y poco después su singular pegaso voló hasta ella, notando una tropa de varios jinetes pegaso y wyvern que venían al auxilio de aquellos atrapados en el techo.
‒¡ESCUCHEN BIEN!... ‒habló su amiga con imponencia‒…¡CADA UNO SERÁ BAJADO POR UN JINETE PEGASO Y PUESTO EN TIERRA!, ¡CUANDO ESO SUCEDA, CORRAN LO MÁS RÁPIDO QUE PUEDAN HASTA DONDE ESTÁ EL RAYO! UNA VEZ LLEGUEN AHÍ, ESPEREN A QUE ACTIVE EL PORTAL Y CRUCENLO!, ¡¿QUEDÓ CLARO?!...
Y como los demás, asintió con la cabeza, sintiendo después como la jinete oscuro lo subía a fuerzas a la parte trasera de Ichta, sintiendo el deja vú de su primera noche en ese lugar. Al subirse la muchacha, el animal no tardó en tomar el vuelo y mientras buscaba desesperadamente en el suelo a su progenitor, vio las capas de ambos en la copa de un árbol por el cual pasarían, por lo que estiró la mano para recuperarlas, teniendo la fe de que este estaba a salvo, aferrándose a ella fuertemente en lo que la chica exclamó una palabra altisonante la cual no fue capaz de escuchar.
‒¡SUJETATE, IKE!, ¡SERÁ UN VIAJE TURBIO!
Viajaba con Ghya, ¿Qué podía esperar de eso?
‒¡Eliwood mira!
El marqués miró al cielo como el antiguo príncipe de Tellius le indicaba, logrando ver como una serie soldados voladores sacaban del techo a unas personas, sonriendo y calmándose al ver entre ellos a su pelirrojo muchacho.
‒El estará bien ya…
‒¡Supongo que ya podemos reunirnos con Makao!... ‒comentó al mercenario, de quien esperaba otra respuesta diferente a la que escuchó.
‒¡AÚN HAY GENTE EN EL FUERTE, MIRA!
Y volviendo a posar su azulina mirada en el cielo, notó como algunos jinetes ya desocupados, volvían, pero esta vez, entrando por el patio de entrenamiento que estaba libre de techo. Suspiró pesadamente antes de hacer a su caballo ir a máximo galope para que justo cuando llegasen a la entrada, Greil continuase la masacre que hace poco libraba, esperando fungir de distracción para los soldados y que los jinetes pudieran cumplir con su cometido.
‒Si Héctor estuviese aquí, entre los dos los pulverizarían rápidamente…
Un gran alivio fue el ver que Makao llegaba con la dragona de Tellius , Lord Klagg y otros soldados como apoyo a quienes se habían quedado dentro de la fortaleza. No supo cuanto pasó, pero para el momento en que habían despejado el camino, tres jinetes caballo con un pasajero cada uno salieron despedidos por la puerta.
‒¡AHÍ VIENEN!
Y como habían exclamado por el trío al mismo tiempo, mayores refuerzos llegaban desde dentro.
‒¡ES HORA DE IRSE!... ‒Exclamó y antes que Greil pudiera decir algo más desvió a su caballo hacia la planicie rojiza que ahora estaba anexada al fuerte Yuken y tras asegurarse que era seguido por todo su equipo gritó con fuerza:
‒¡ISLA ELBERT!...
Lanzó con fuerza la Erosian que se la había confiado, que se había transformado rápidamente en el portal que le llevaría al sitio deseado. Se paró en seco para que Greil fuese el primero en entrar, quedándose en Scara hasta asegurarse que todo aquel que debía viajar con él ingresase en el portal, añadiendo a los tres extraños jinetes que habían salido del fuerte, solamente para sellar el viaje cuando él, portador de la Erosian cruzase.
‒Ya volveré a verte, Roy…
Bajó con rapidez del wyvern, siguiendo a todos los que habían sido rescatados del techo y dentro del fuerte correr hacia la fuente de luz que Togho emanaba.
Sin embargo, durante su trayecto, tropezó y justo cuando iba a empezar a maldecir todo lo que le rodeaba, notó que era una espada.
‒¿Qué?...
Tomó con cuidado el arma con la funda, creándose un millón de preguntas al notar que no era cualquier espada…
‒Es la Falchion de Altea…
¿Cómo terminó ahí?, ¿Por qué su padre dejaría el tesoro nacional de Altea en medio de la nada?
Con su cabeza estallando entre la furia y confusión que sentía de pensar que su padre tenía tan poco respeto por los artefactos Alteanos, se puso de pie, colocando el arma sagrada en su cadera con la correa de la misma, solamente para continuar con su labor de correr hacia la que sería su única salida.
‒Ya veremos después, viejo decrépito…
No…
…No podía sentirse mal…
…No ahora que Ghya estaba a punto de exclamar el lugar donde ahora estarían a salvo…
Le costó un poco, pero logró deshacerse de los enemigos que la seguían, ya podía llegar al punto había quedado con su hermano. Notó unos gemidos de dolor de parte de su pasajero, rezándole a Naga que resistiera hasta llegar a la isla.
‒¡Calma Ike!... ‒exclamó tratando de relajarle, sin perder de vista el candil de electricidad que su hermano ofrecía‒…¡Pronto podrás acostarte y Rhys te atenderá!...
El plan normal decía que Rhys y Shinon se irían con Lord Eliwood, pero por las circunstancias terminaron estando en su equipo.
‒Aunque no debía importar, de igual manera vamos al mismo sitio…
Llegó el momento entonces de lanzar la piedra que les sacaría de ese problema…
…Sin embargó sintió como Ike tapaba su boca a la par que lanzaba la Erosian, solamente para sorprenderse sin poder hacer realmente mucho del nombre del destino que el joven había elegido…
‒¡SHOLUA!...
Fue muy tarde para ella cuando se libró del agarre del príncipe, pues la piedra ya había abierto el portal y su equipo entraba de uno en uno hacia su salvación…
…Andra…
…Aqua…
…Chris…
…Marth, que por alguna razón llevaba la Falchion Alteana…
…Chrom, su esposa y los Sheperds a excepción de Sully, Virion, Sthal, Miriel, Maribelle y Ricken…
…Soren…
…Mia…
…Rhys…
…Shinon…
…Roy…
…Su hermano y Hashira…
…Finalmente Ike y ella…
No podía detener a Ichta ya y debía ingresar para asegurarse que ningún enemigo les persiguiera…
…Lo cual significaba que su lugar de refugio había sido cambiado drásticamente de la Isla Elbert, en Pherae a Sholua, lugar donde había encontrado al príncipe en primer lugar…
‒Ya verá cuando estemos a salvo…
Pero para lo que menos estaba preparada era ver todo cubierto de hielo.
‒¡¿QUÉ?!
Y peor fue ver que Ichta no podía sostenerse teniendo esa forma en ese lugar…
‒¡DESGRACIADO HIJO DE-…!
Se sentía bien estar en casa.
Todo estaba como debía estar: los edificios, los blancos árboles, algo de tráfico en la autopista hecha hielo.
‒¡¿HIELO?!
No había contado con que había pasado tanto tiempo en el fuerte Yuken que ya estaban en esa estación que muchos amaban y otros odiaban, más que nada por las condiciones climáticas de la pequeña ciudad. Pero por otra parte había alcanzado a ver su reflejo en el piso antes de que Ghya empezase a perder el control sobre la motocicleta, emocionándose al ver que volvía a ser el joven pelinegro de ojos verdes antes de haberse ido de casa la primera vez…
‒¡¿VERDES?!...
‒¡CUIDADO!
Y tras la estruendosa advertencia de su compañera, Isaac vio con horror lo que sin duda alguna, les dejaría muchos huesos rotos y pérdida de sangre, ya que se dirigían sin ningún remedio hacia el auto de su profesor de historia. Cerró los ojos, listo para el impacto, tratando de ignorar cualquier ruido que su cuerpo produjera contra la máquina o el de Ghya, no tardando en quedar completamente a oscuras y en silencio.
Hizo que la Erosian parase en cuanto vio que él entró al portal…
…Respiró tranquila…
…Lo peor ya había ocurrido…
…De una forma u otra, había logrado ver como se habían salvado uno por uno, siguiendo los planes designados para que en la fortaleza Yuken no quedase nada más que cosas de valor…
…Pero solamente le importaba un muchacho…
…SU muchacho…
‒¡Madre!... ‒volteó a ver a su hija, limpiando sus lágrimas de alegría, sintiendo como la pequeña le abrazaba con fuerza, correspondiendo al instante‒…¿Mi hermano está bien?...
Notó su voz quebrada, de seguro por las horas de angustia que pasó cuando su progenitora le advirtió del ataque al fuerte Yuken, por lo que acarició con cuidado su cabellera, antes de darle la respuesta que necesitaba escuchar…
‒Si preciosa…‒habló sin dejar de mimarla, sonriendo al sentirla más calmada‒…el y tu padre estarán bien ahora…
Un profundo y victorioso silencio reinó entre las féminas. Hacía tanto que había vivido con la angustia que un día no sería seguro Scara para él y más aún que ella no podía apoyarle que varias noches lloraba pensando que lo perdería en otro ataque…
…pero gracias a los dioses no era el caso…
‒Mamá…‒escuchó como su pequeña le volvió a hablar‒…¿Qué haremos ahora?
Suspiró pesadamente, pues sabía que pronto su escondite tampoco sería seguro para ellas…
‒Por ahora, la cena querida…‒contestó limpiando sus lágrimas‒…aún no es momento de volver a salir a la luz…
Y con esto concluye la trilogía de "La caída del fuerte Yuken" :v yo se que pude haberlo puesto todo en un mega largo capítulo…pero, siento que así logré el efecto que buscaba que esta parte tuviese…
…Por otro lado :v quienes serán las del final? Que se llevó a Cornelius? Isaac estará bien? Me callaré y me pondré a escribir lo que sigue?
Quiero aclarar aparte que el pueblo "Thresea" y la Isla "Elbert" son invenciones mías, no aparecen en ninguno de los mapas de Altea o Elibe respectivamente...
...Osea, hay unas islitas cerca de Pherae que no tienen nombre, pero yo se los inventé xD...
Les invito a dejar review y a leer mis otras historias.
Nos leemos :D
