Capítulo 31: Los extraños clones de Sholua

(¡ISAAC VUELVE!; parte 1)

‒¡¿PERO DONDE ESTAMOS?!

‒¡Esta no es la isla Elbert!

‒¡Como detesto el frío!

‒¡Esto no era parte del plan!

‒¡Mi caballo!, ¡¿Qué le paso a mi caballo?!

‒¡M-M-M-M-ME C-CO-CO-CO-CON-CONGELO!...

‒¡¿Dónde están los demás?!

‒¡Papá!, ¡¿Dónde estás?!

‒Creía que íbamos a Elibe…

‒¡¿Dónde esta mi abuelo?!

‒¿Cómo es que la gata no se congela?

‒¡QUE NO ME LLAMES GATA!

El también estaba muy confundido…

…Todo era un desastre…

Por momentos pensó que estaba en Regna Ferox, por la blanca nieve que cubría la zona y el frío que ocasionaba la misma, pero al mirar frente, notó a unos cuantos metros después de la extraña capa de hielo donde sentía que se resbalaría si intentaba dar un paso más, Chrom notó unas cosas muy extrañas…

…Eran como carruajes, pero hechos del material del que se hacían las espadas…

Y de diferentes colores…

Y brillaban por alguna razón a través de unas extrañas ventanas…

¿Tienen Thoron automático?

Ante este pensamiento, tenía su mano en su sagrada Falchion, aunque sentía que sus pies se iban separando, empezando a ocasionar que se abriera de piernas, de lo resbaloso que estaba el piso.

En verdad este lugar es extraño…

Notó entonces a la distancia como Ghya no solamente portaba una extraña esfera negra en su cabeza que se retiró rápidamente, sino también traje completamente negro y que se pegaba a su cuerpo, muy parecido a lo que Tharja usaba aunque este no quedaba visible a todo el mundo

Menos mal, porque si no la haría cambiarse…

Vio entonces como zarandeaba a un inconsciente muchacho pelinegro, tendido sobre uno de esos extraños carruajes, lleno de cortes y heridas, así como la pelirroja, añadiendo, además, la ausencia del príncipe de Tellius.

‒¡Ghya!... ‒exclamó con preocupación, intentado correr para llegar a ella, aunque cayendo varias veces en el camino. Al llegar a esa extraña acumulación de carruajes raros, notó que estos hacían un peculiar ruido, haciendo que el venerable cubriera sus oídos.

¡¿QUÉ CLASE DE BRUJERÍA ES ESTA?!

Aún así, no era del todo un alivio para sus orejas, pero al menos al adentrarse entre los vehículos sus pies podían correr de una manera más estable, sintiendo que llegaría con ella más rápido de lo esperado.

‒¡GHYA!... ‒exclamó en cuanto estuvo al lado su amiga y el muchacho, aunque sentía que por dentro moriría congelado ‒¡GHYA, ¿ESTÁS BIEN?, ¿QUÉ DIABLOS OCURRIÓ?, ¿DÓNDE ESTÁ IKE?!

‒¡¿QUÉ NO LO VES?!, ¡MIRALO BIEN!...

Y la Yuken volvió a lo que estaba haciendo antes. Chrom no entendía lo que ella le decía, por lo que se le quedó viendo al joven, tirando la espada al entender lo que le decía la jinete oscuro. Era igual a Ike, aunque más flaco, de cabello negro y con lentes, luciendo un extraño traje negro.

¿En verdad es él?...

‒¡¿Qué le haces?!, ¡Aléjate de él!...

Escuchó entonces como alguien más apartaba a Ghya de Ike, haciéndola caer al piso.

‒¡Ghya!... ‒se dirigió rápidamente a prestarle su ayuda a estar en pie nuevamente‒…¿Estas bien?, ¿Estas herida?

La chica negó con la cabeza a la par que evitaba contacto visual con el venerable.

‒Estoy bien, no te preocupes…

Suspiró pesadamente. No había olvidado que tenían pendiente una plática con ella sobre todo lo que había pasado y sabía que estaba así porque aún no se había aclarado…

‒¡Isaac!, ¡Isaac!, ¡Reg!, ¡Rápido!, ¡Llama al comandante y a una ambulancia, y que la chica no escape!

…Pero primero debía defenderla en contra de aquel que la había agredido cuando ella solamente quería ayudar a Ike…

Además de que está pronunciando mal su nombre…

Con el ceño fruncido y puños cerrados, se dirigió furioso hacia el extraño peli negro de cabello no tan largo que seguía llamando a "Isaac" sobre esa cosa extraña y que aparte le ponía su extraño abrigo.

Ya verá…‒con su dedo aún en la helada armadura, tocó con rudeza el hombro del hombre, de quien no logró hacer ponerle atención‒…¡Oye, tú!... ‒espetó con furia, sin lograr ningún resultado nuevamente. Perdiendo sus últimas gotas de paciencia, tomó al hombre de ambos hombros y le hizo mirar directamente a su azulina mirada‒…¡¿QUIÉN TE CREES QUE-…?!

Pero entonces se quedó helado al ver cara a cara a quien había tratado tan irrespetuosamente a Ghya. Por momentos pensó que era una cuestión de alucinaciones, es decir, ver a alguien extremadamente parecido a sí mismo, solamente cambiando un par de detalles como el color de los ojos, el cabello o la complexión física era algo increíble.

¿Dónde estamos?...

‒¡¿Qué quien me creo que soy, amigo?!... ‒¡Por Naga!, hasta la voz era parecida, aunque él por alguna razón sentía que intimidaba más que su propia persona. Tal vez era la altura o la forma de gritar‒…¡Creo que soy la persona contra la que tu "amiga" chocó y quien la entregará a la justicia por llevarse a Isaac y casi matarlo!

Su cabeza estaba tan revuelta que apenas pudo encontrar palabras para formular su réplica.

‒Mira…‒comentó empezando a perder la paciencia, intentando poner en orden su cabeza‒…No me importa cómo te llamas o…cualquier clase de introducción que haya sido esa…¡Quiero que te disculpes con Ghya por tu falta de caballerosidad!

El hombre frente a él rió estrepitosamente. Si había formulado bien sus intenciones, ¿no?

‒¡Y tú, ¿Quién te crees que eres para mandarme a mí, César Young?!, ¡¿El alcalde Euford?!, ¡Porque ni de chiste eres como él!

‒¡P-Pues yo-…!, ¿Qué es un alcalde?...

Vio como el pelinegro con pequeños indicios de barba rodaba los ojos.

¿Si a el le queda bien, a mi también?

‒Mira, maniático de pacotilla…‒vio como César se dirigía hacia una desprevenida Ghya y la tomaba con fuerza por las muñecas, haciendo que la chica inmediatamente empezase a forcejear con él‒…¡No tengo tu tiempo para alucinaciones tuyas, así que vete antes de que las cosas se pongan feas!

Y entendiendo que era amenaza y que Ghya era la rehén, decidió irse contra él tras tomar rápidamente Falchion del piso y dirigir una embestida al hombre…

…Aunque no contaba con que una de las patadas que Ghya a su captor fue redireccionada hacia él, cayendo directamente al piso, desarmado.

‒¡CHROM!...

Con la vista borrosa vio como el pelinegro le profería un cabezaso a la pelirroja, dejándola caer inconsciente irremediablemente, preocupándose de lo que tal vez estuvieran en ese otro mundo donde Ghya había encontrado tanto a Ike como a Robin y que ese hombre tan poco gentil fuera el "Chrom" de esa realidad…

Eso si sería horrible en verdad…


Tomó un poco de nieve y se la colocó en la frente. Esa había sido una manera muy desesperada para noquear a la secuestradora de Isaac, pero si no lo hacía ahora, sabrá el cielo que más le podría hacer.

Al menos ya tenemos a la culpable…

‒¡César!... ‒Escuchó a Reg apresurado, viendo como se acercaba a él con el celular en la mano‒…César, el comandante desea hablar contigo…

Asintió la cabeza con dolor antes de tomar la llamada del desesperado padre.

‒Young aquí…‒comentó tomando un poco más de nieve para su adolorida cabeza, mordiendo sus labios para no dejar escapar un gemido de dolor.

¡César!... ‒escuchó al agitado Gabriel‒…¡¿Dónde está?, ¿Esta bien?, ¿Está completo?, ¿Está vivo?, ¿Qué le hizo la loca esa?!

Suspiró pesadamente antes de contestar.

‒Él está…agh…‒se sobó nuevamente la frente antes de continuar‒…Él está, está bien…Inconsciente, pero bien…

¡¿Cómo que inconsciente?!, ¡¿Qué demonios ocurrió?!, ¡¿Dónde está?!

Respiraba hondo, tratando de recordar todos esos meses de tortura que el hombre pasó buscando al pelinegro y lo que debía ser tener esa noticia para él.

‒No se…‒suspiró de nuevo, sintiendo que empezaba a congelarse sin su gabardina‒…No bien como pasó, solo sé que Reg y yo estábamos atrapados en la carretera, de la nada una motociclista chocó con la parte trasera del carro. Tras ver que Reg y yo estuviéramos bien, salí para ver que había pasado, cuando me bajé vi a Isaac estampado en la parte trasera de mi carro y una chica pelirroja intentando despertarlo.

¡NO DEJES QUE ESCAPEN, VOY PARA ALLÁ INMEDIATAMENTE!

Y antes de poder comentarle algo más, el comandante cortó la llamada. No sabía que le frustraba más, si el frío o que el hombre ni siquiera le hubiera dejado terminar de contar su hazaña.

Supongo que será en otra ocasión…

Decidió ver entonces a los extraños personajes que yacían en medio del embotellamiento. La chica pelirroja le recordaba bastante a Georgia por sus facciones del rostro, a pesar de que, en lo que había visto de actitud, eran tan diferentes como el día lo era de la noche. Georgia era dulce, tierna, sensible y nunca le haría daño a una mosca y esta chica, la tal "Ghya", no solo era la secuestradora de Isaac, si no que también era agresiva, impulsiva y ni siquiera parecía haber notado que usó eso en su contra.

Georgia habría sido más cuidadosa con eso…

Vio entonces al idiota de pelo azul del piso. Había tanto de él que estaba mal…

…Pésimo, mejor dicho…

El dejar un hueco abierto con algo tan superficial como lo era un extraordinario parecido, el ser tan idiota como dejarse intimidar a partir de eso, no ver como usó a su amiga solamente de cebo para hacerle caer y sobre todo el defender a una secuestradora e intentar justificar sus acciones era de lo más estúpido que había visto en su vida.

Me sorprendería si el hombre fuera parte del complot…

También era necesario analizar sus ropajes…

No necesitó de mucho tiempo para notar la extraña armadura que vestía. No parecía muy pesada, aunque tampoco podía decir que con ella se pudiera correr una maratón. Al contrario de las que se exhibían en la biblioteca o los museos, esa parecía nueva o en un mejor estado que las que ellos poseían, lo que lo llevó a pensar que podía ser un ladrón de antigüedades de un museo, cosa menos probable porque de ser así habría un reporte en la fiscalía de dicho delito, o, la más probable, que a este idiota se le había heredado por algún familiar.

Lo que lleva a pensar que no es demasiado inteligente en verdad…‒pensó inclinándose en su pésimo clon, buscando en la armadura algún vestigio, firma, registro, cualquier cosa que le pudiera dar el origen de dicho artefacto‒…es decir, si no quieres llamar la atención, ¿Por qué utilizar un vestigio arqueológico?

Al menos en el aspecto de la ropa, la tal "Ghya" era más lista, al usar un traje de motociclista completamente negro nada fuera de lo usual y tratando de pasar desapercibida a toda costa en todo momento.

Aunque claro, aquí en Sholua ya se tenía prevenido ese tipo de personas…

Lo que entonces lo condujo a pensar que Isaac había estado fuera del pueblo, cosa no tan extraña, dado que era una práctica usual entre secuestradores, pero le llamaba la atención que, si era una mujer cuidadosa al momento de llamar la atención, debía estar al pendiente al estar por la zona donde había secuestrado al pelinegro, ¿no?

¿Entonces porque porta el mismo traje con el que se le reportó?

¿Tan lejos del lugar habían estado que no se había enterado del cuidado que en Sholua se tenía?

Posible y mucho.

Lo que en realidad le inquietaba era el motivo por el cual habían decidido volver al perímetro más, ¿es que acaso pensaba torturar en vivo y en directo al comandante?, ¿o ya estaban cerca de encontrarla y buscaba la manera de escapar nuevamente aunque su ruta implicase un movimiento tan estúpido como volver a cruzar por la zona del delito?

Sea como sea, todas las opciones son estúpidas…

Vio entonces de reojo como Reg veía atónito a los presentes, como si les conociera de algún lado, pero más que el de preocupación o de horror, su rostro se veía adolorido, como si su cabeza estuviese apunto de estallar. Preocupado por el estado de su amigo, se puso de pie y se colocó a su lado.

‒¡Reg!.. ‒exclamó colocando suavemente su mano en el hombro, sin obtener ninguna reacción de su amigo‒…¡Reg, ¿Pasa algo?!

‒…Yo…‒tardó demasiado en obtener esa simple palabra de su acompañante, quien parecía que no salía del trance‒…Yo…¡Argh!...

Acto seguido, Reg se llevó una mano a la frente y se dejó caer de rodillas a la carretera. Angustiado se hincó a su lado, desesperándose al ver como el castaño tapó sus oídos y se quejaba con mayor intensidad, al grado que César creía que le explotaría la cabeza.

‒¡Resiste amigo, iré por un doctor!...

Se levantó rápidamente para buscar con la mirada alguna señal de la ambulancia de Ryan…

‒¡ESTO ES POR MI ESPOSO!, ¡THORON!

…Pero tan pronto realizó esa acción y se proclamaron esas palabras, sintió como si un poderoso rayo pasase al lado de su brazo, obligándole a llevar una mano a la zona herida y caer nuevamente a la pista congelada, escuchando a su vez varios gritos de los presentes en la carretera, notando incluso como varios salían de sus vehículos para darse a la fuga de la escena.

Jadeante por el dolor y el frío, el profesor vio entre sus cabellos como una figura se acercaba. Por lo que alcanzaba a ver, eran las piernas de una mujer, que portaba un pantalón blanco y unas largas botas cafés, quien a su vez portaba una extraña capa negra con bordados dorados extraños.

Sentía como era ahora su cabeza la que estallaría. Si esa era otra de las cómplices del secuestro de Isaac estaba perdido, más porque ella poseía un arma que estaba seguro que podía compararse con las pistolas que el capitán McGordon utilizaba.

‒Muy bien…‒ Sintió entonces la bota de la mujer colocarse en su cabeza, presionándola contra el helado suelo, logrando hacerle sacar un fuerte gemido de dolor‒…Será mejor que cooperes si quieres que…‒notó entonces como la mujer hacía una ligera pausa, como si hubiera visto algo que la hubiera hecho parar‒…¡ROB!, ¡DIOSES!

No sabía quien era Rob, solo sabía que gracias a él, la chica le dejaba de prestar atención y había ido a verle. Por los ruidos que se hicieron con su bota, César pudo saber que no se encontraba lejos, logrando recargarse en sus manos para lograr quedar hincado nuevamente y pasar su mano por la zona donde esta mujer le había herido con su pie.

‒¡ROB!, ¡ROB!, ¡DESPIERTA, SOY YO!, ¡ROBIN!, ¡HERMANO, POR FAVOR!

Rodó los ojos al ver como "Robin" era igual de idiota que los otros dos personajes en el piso. Si tienes el enemigo a tus pies, ¿Cómo le dejas ir para ver a alguno de tus aleados?

Vio nuevamente entre sus cabellos un poco más de la mujer. Notó un cabello plateado y dos coletas a los lados. El peinado le era familiar, pero no el color y la ropa, por lo que dedujo que no era alguien que conociese.

Por lo que no estará mal catalogarla como enemiga…

Notó entonces algo interesante en la carretera: una gran rama de árbol caído. Si era cuidadoso y aprovechaba cada segundo que la de pelo plateado estaba distraída tratando de despertar a su compañero, podría ponerle fin a esa locura o mínimo a alguien tan peligroso como lo era el capitán McGordon enojado.

Fúrico, mejor dicho…

Tomó entonces el trozo de madera, y, como pudo, se arrastró con cuidado y sigiloso hasta el lugar donde la mujer se encontraba. Se levantó de la misma manera, apretando con sus dientes sus labios hasta sangrar para que no sospechase de su siguiente movimiento y justo cuando había preparado sus brazos en la trayectoria que estos recorrerían para dejar inconsciente a la mujer vio en el piso de la carretera el reflejo…

…pero no era cualquier reflejo…

…era el de ELLA…

…de aquella mujer con la que había jurado pasar toda la vida y a la cual el destino arrebató cruelmente…

…aquella quien creyó volver a encontrar en un cuerpo diferente y que se había ido hacía ya unos meses…

Rebeca…

‒¡ELWIND!

Ahora el estúpido era él, más por ya no entender que fue lo que lo elevó en el aire y lo alejó varios metros de la mujer que zarandeaba salvajemente a Reg, quien ahora tenía el pelo plateado como ella.

¿Cómo fue tan idiota para bajar su guardia?, se podría decir que solamente ella podía hacer que toda lógica y cuidado que el cerebro de César solía poseer se perdiese en la infinidad, logrando incluso hacerle volar por los aires, solo para ver como otro grupo de personas extrañas se acercaban velozmente a donde había dejado a "Chrom" y "Ghya", logrando notar rostros tan parecidos, que podría jurar que eran los personajes que el conocía pero con diferentes ropajes, complexiones, colores de cabello e incluso de ojos…

…la biblotecaria Alexandra…

…su esposo, el vendedor de libros Samuel…

…la tímida Aura…

…el hermano mayor de Georgia, Terrence…

…la supermodelo Hakira…

…el niño Maximilian…

…la ruda Camilla…

…el Ryan que tanto había buscado…

…el mujeriego Raymond…

… el gurú Senerio…

…varios compañeros suyos de la facultad…

…su hermana Lizeth…

…la boxeadora Mida…

Para ese momento, todo había perdido lógica, más en el momento en el que aterrizó en el piso con violencia, logrando que todo se hubiese vuelto negro casi inmediatamente, logrando captar un sonido que al menos le hacía saber que el haber logrado hacer que todos esos extraños clones de Sholua iban a ser detenidos y que al fin habría algo de tranquilidad y, obviamente, lograr hacer que los crímenes de esa mujer no quedasen impunes…

El capitán Gabriel llegó…


‒¡Ike!, ¡Ike! ¡¿Me escuchas?!, ¡Despierta!...

Todo iba ya bastante mal para Rhys.

Se habían desviado tanto de donde deberían estar ahora, Ike se desmayó por golpes muy severos en la cabeza, se estaban congelando todos, noquearon a Chrom y Ghya, desaparecieron el caballo de Togho y el pegaso de la pelirroja, Robin estaba tratando de despertar a su gemelo recién aparecido, se estaban congelando, no sabían donde estaban, Ike no parecía para nada él hablando físicamente…

¿Acaso debo continuar?

Al menos parecía ser que su bastón aún funcionaba, pues las heridas del pelinegro estaban cerrándose, así que una buena noticia sobre todas las cosas era posible…

Eso fue hasta que notó como lentamente las raíces del chico empezaban a ser trastornadas en un color dorado y que no importaba que hiciera, estas no paraban…

¿Qué clase de magia oscura es esa?...

‒¡POLICÍA, MANOS ARRIBA!, ¡ALEJENSE DEL MUCHACHO!

No sabía que era un "policía" pero no sonaba nada amigable. Notó como todos se colocaban en posición ofensiva a medida que estos extraños hombres y mujeres les rodeaban y amenazaban con extrañas armas. Parecían arcos muy muy pequeños, tanto que cabían en las manos de sus enemigos.

‒¡Bah, ¿esas son armas?!... ‒Pero una cosa era pensarlo y no decirlo, aunque a Shinon no parecía importarle‒…¡Eso si que es un mal chis-…!

Pero antes de que el de pelo rosa pudiera decir algo más, uno de sus enemigos activó su arma. No vio una flecha salir, pero si vio como el tirador caía con una herida en el hombro. Corrió hacia él, un poco más tranquilo de al menos saber que Ike ya no sangraba por la cabeza.

Ya sabré después que le pasó en el cabello…

‒¡NADIE MÁS SE MUEVA!

Justo cuando terminó de curar a Shinon, esa voz le hizo parar. Imponía demasiado respeto y obedencia. Escuchó algunos gritillos de sorpresa al oír como esta figura se acercaba poco a poco a su posición, inclusive la mirada del tirador parecía aterrada por la persona ante ellos.

Suena casi al comandante Greil…

‒¡TODAS SUS ARMAS AL SUELO!

Nuevamente todos obedecieron, incluso él, quien en teoría estaba desarmado.

Pero no sabemos si aquí un bastón sea un arma…

‒¡MANOS DETRÁS DE LA NUCA!

Otra vez.

‒¡HINCADOS AL SUELO Y CON LOS OJOS EN EL PISO!

Y otra vez obedecían a Simón. Rhys podía ver como las botas pesadas de aquel a quien obedecía caminaba a su alrededor, vigilando su respiración al parecer. Con cuidado aprovechó un poco de la helada ventisca que cubrió su cabello para ver a "Simón dice", quedándose helado del horror al ver quien era…

¡¿COMANDANTE GREIL?!


Los tenía a todos a sus pies…

¿Todos ellos habían estado involucrados en el secuestro de su hijo?, por el comportamiento que estaban mostrando, eso parecía lo más viable. Había visto como todos ellos le veían aterrorizado y eso le gustaba. Le gustaba ver cuando los malvados entendían quien era el que mandaba y quienes eran la escoria de la humanidad.

Más cuando ruegan por salir por buena conducta…

Escuchó unos quejidos de mujer provenientes de la pelirroja en el piso. Vio entonces el traje y sintió todas las ganas del mundo de golpear su cabeza contra la puerta de alguno de los automóviles abandonados por el desastre que ellos estaban ocasionando, pero para placer suyo, esa mujer no vería la luz del sol hasta el día de su entierro…

Y eso si tiene suerte…

Sin perder ni un solo segundo y aprovechado su desorientación, esposó a la pelirroja de ambas manos y se empezó a dirigir a su patrulla, sin obtener resistencia de su parte, recitando los derechos que todo criminal tenía tras ser capturado.

Aunque después de lo que hizo ella no merece nada de eso…

Escuchó entonces otros quejidos, y estos le eran demasiado familiares…

‒Mi Isaac…

Dejó caer a la secuestradora al piso y volvió a correr al lado de su recién recuperada peli negro, aunque por alguna razón ya era rubio al llegar. Tenía tantas dudas de porque su muchacho tenía el cabello diferente, pero estaba bien, al menos respiraba y su corazón latía normal…

…Y el de él por fin podía estar tranquilo…

Tomó con cuidado las mejillas del joven, quien empezó a mostrar señales de querer abrir sus ojos…

…Todo iba tan bien…

…Hasta que vio que su hijo también tenía ahora ojos verdes, logrando que su corazón se retorciera con una extraña sensación con la primera palabra que el chico pronunció…

‒Padre….


Soy cruel y mala y aquí le dejo (?)

A ver si adivinan de quienes son las frases del principio xD

Les invito a dejar review y a leer mis otras historias.

Nos leemos :D