Capítulo 34: Isaac y Marina
El teléfono seguía sonando.
Sabía que llamar a Aarón a esas horas de la noche realmente era contraproducente, dado que el aniversario del pueblo estaba muy cercano y los preparativos le tenían exhausto, pero por ahora debía ser un poco egoísta dado que su situación era mucho más importante que cualquier celebración pueblerina.
‒Así tenga que sacrificar unas horas de sueño de mi mejor amigo…
‒Alcalde Euford…‒escuchó después un bostezo en la bocina‒…¿Quién es?
‒Aarón, soy yo, Gabriel…
‒¿Gabriel?... ‒respondió su amigo‒…¿Qué demonios ocurre?, ¿Por qué llamas a estas horas?...
Suspiró pesadamente. A pesar de ser su mejor amigo y la persona en la cual podía confiar cualquier cosa, lo que había ocurrido esa noche no era algo sencillo de describir, por lo que respiró hondo antes de continuar la conversación.
‒Necesito que…me consigas un hotel…necesito que estemos completamente solos…
Hubo unos momentos de silencio, en los cuales el castaño dudó que su amigo estuviera despierto del todo.
‒¿Qué clase de petición es esa, Gabriel?, Sabes que podemos hablar a solas en mi oficina y pedir que nadie nos interrum-…
‒Es que no es solo eso…necesito alojar y aislar a varias personas…
‒¿Son peligrosas?
‒Si lo fueran te estaría pidiendo una cárcel, no un hotel…
‒¿Entonces?, ¿De que se trata todo esto?, puedo hacerlo pero necesito que demonios esta pasando porque me estas empezando a preocupar…
Suspiró pesadamente. Podía confiar en el pero no podía decirle todo por ese medio.
‒Se trata de mi hijo…volvió…
‒¿En verdad?, Son noticias maravillosas, ¿esta bien?, ¿esta completo verdad?...
‒Mas de lo que crees…
‒Oh, es estupendo, Aura estaba tan preocupada, voy a decirle en la mañana que-…
‒Aarón…‒no le gustaba interrumpir, pero no había terminado de darle la noticia completa‒…No es el Isaac que tu piensas…
Unos minutos de completo silencio se hicieron presentes ahora.
‒¿De que estas hablando, Gabriel?, Quiero una explicación lógica para tu llamada…
Suspiró pesadamente a lo que sería tal vez la mayor revelación de su vida.
‒Es Isaac…‒comenzó‒…mi hijo que murió hace 12 años…vive, amigo mío..
Lo veía, lo veía y no lo creía.
Una chica que era extraordinariamente parecida a la princesa Elena de Tellius aunque en una versión más pequeña.
¿Era acaso posible que fuera la contraparte de la princesa Mist?
Veía con toda su concentración a la castaña que tampoco dejaba de abrazar al rubio, como si le reconociera. Tal vez la princesa Elena había logrado llegar a ese mundo con la bebé Mist, murieron ellas o sus contrapartes y ahora estaban ahí.
‒Y si no se desmayó es porque no nos conoce…
…No, eso era demasiado rebuscado, inclusive para alguien como él…
‒¿Qué pasa entonces?...
Vio entonces como todos los presentes miraban impactados y murmurando sobre la recién llegada, eso en cierta manera le alegraba, dado que significaba que no había enloquecido o que ya estuviera alucinando por los golpes que ese hombre tan parecido a él le había dirigido.
‒O mejor dicho que usó a Ghya como arma para noquearme…
‒Vaya, hasta un idiota como tu se dio cuenta, ¿no?
En verdad que le dolía escuchar a Marth manejar ese lenguaje por más real que fuese el hecho que no era el hombre más inteligente en la tierra.
‒Y aún así me las arreglé para casarme con Robin…‒suspiró pesadamente antes de contestar‒…¿Cómo es posible?...es decir, Lord Greil perdió a su esposa y a sus hijos en esa tragedia…
‒¿Y entonces Ike que es?
‒Bueno yo se que no es un fantasma-…
‒Evidentemente no es un fantasma, Chrom, trabaja esa materia gris aunque te duela, por Naga…
Tragó saliva al escuchar eso. En verdad que era como lidiar cuando Cornelius estaba enfurecido por algo.
‒Entonces…‒comentó haciendo un esfuerzo‒…¿Crees que quien quiera que haya dado esa información a Lord Greil, creyera en verdad que estaban muertos?
Le sorprendió a Marth negar la cabeza.
‒No…no le das una noticia tan impactante a un padre sin saber si es cierto…
No le gustó la siguiente oración de Marth.
‒…Esto quiere decir que quien le haya dado esta información, tiene algo que ver con lo que pasó esa noche…
Veía a ambos lados como todos habían notado algo que ella no esperaba en verdad. Creía que las contrapartes de ellas estaban en algún otro lado, dado la situación en la que se encontraban en Tellius.
‒Parece ser que no todo es exactamente igual en los universos paralelos…
¿Qué diría su empleadora si esto lo supieran antes de lo planeado?, Mas que ella, ¿Qué pasaría si alguien más supiera de el estado de las princesas antes de Lord Greil o Ike?
‒Sería el fin sin siquiera haber comenzado la verdadera acción…
‒¿También piensas en esa chica, Aquita?
Volteó a ver a su amiga, quien le veía curiosa.
Le era difícil ocultar cualquier cosa de Andra, se conocían demasiado bien, y aunque sabía que de entre todos los presentes en el cuarto era la única en quién podía confiar una confesión tan obvia ahora, no podía decir lo mismo de quienes les acompañaban en la habitación, sobre todo de dos individuos, que si mal no olvidaba, sus nombres eran Henry y Tharja, quienes no habían tardado en dejar de ver fascinados a la recién llegada y a su hermano mayor, añadiendo a sus extrañas reacciones una serie de cuchicheos y extrañas rizas de parte del peliblanco.
‒No creo que planeen nada bueno…‒suspiró pesadamente antes de contestarle a su amiga‒Andra, nunca puedo ocultarte nada, nos conocemos demasiado bien, a veces me pregunto si eso es perjudicial para nuestra clase de trabajo…
‒¡¿Eh?!... ‒en verdad la conocía tan bien que ya estaba esperando la oración que su amiga diría a continuación‒…¡¿No crees que es mejor tener a alguien en quien apoyarte?!
‒Debo admitir, que concuerdo con ojitos, ombligo. Esta clase de cosas es a veces mejor hacerlo por la cuenta…
Quería darle una buena bofetada a Gaius no solo por meterse en su conversación, si no por la clase de apodo que le había dedicado a su amiga.
‒¡Solo yo puedo hablar así de su ropa!
‒¡Oye!, ¡¿De donde crees poder apodarme así?!
Debió suponer que su amiga reclamaría esa parte…
‒¡Además, ¿Qué no te enseñaron que no es de caballeros escabullirse así en una conversación entre damas?! ‒añadió.
‒Calma ojitos, soy de los tuyos…‒eso no le decía nada‒…no pensaría hacer nada contra sus altezas…
Apretó los puños al escuchar eso, tratando de no romperle la nariz en el acto, pues solo llamaría más la atención y tendría que explicar a todos lo que precisamente trataba de guardar.
‒Solo por el bien de ellas…‒respiró un par de veces fúrica antes de dirigirle la palabra nuevamente al peli naranja‒…Tú…¿Cómo?
Este le dirigió una ligera sonrisa, así como dejaría su cara después de el buen golpe que se merecía de parte de las asesinas.
‒Solo cálmate o entonces será un verdadero problema…‒frunció su ceño e intentó no hacer tan obvio su enojo, a pesar de que sabía por la sangre que empezaba a correr por las uñas de las manos que tanto apretaba. Gaius volvió a sonreírle un poco‒…No es realmente a lo que me refería, pero me conformo con esto. Mira, no es difícil de deducir lo que todos hemos visto ya, conociendo a mis compañeros no tardarán en dudar de la veracidad de la noticia de la muerte de las princesas…
‒Dinos algo que no sepamos…‒vió por el rabillo del ojo como Andra se cruzaba de brazos, podía notar en ella las ganas de atravesar el cuello con una de sus dagas como ella las tenía de rebanarle con Índigo.
‒Al final de cuentas, solo tendríamos que buscar su contraparte en el peor de los casos…
Vio como el ladrón sonreía astutamente.
‒Que si es así, pronto todos aquí sabrán y las pondremos en peligro…
‒Dijo algo que no supiéramos, no lo más obvio de la situación…
Vio como al hombre se le borró su sonrisa del rostro y cuando pensó que se había calmado…
‒…Ah, no eres una mujer fácil de impresionar ojitos…
Solamente sintió como Andra la tomó con fuerza y lo más discreta posible. En verdad empezaba a detestar ese absurdo apodo, sintiendo como Andra la empezaba a alejar un poco de los aún impactados presentes, notando como el señor Gabriel se había alejado de todos con una extraña caja que brillaba, mientras era casi cargada por su amiga a un pequeño pasillo semi oscuro, donde finalmente fue liberada.
‒¡Agh!, ¡Te juro que lo voy a-…!
‒Yo se Aqua, pero si lo vas a matar, al menos que no haya testigos…
‒Ojitos, ¿Cómo voy a creer que olvidaste lo básico?
Ese hombre en verdad empezaba a hacer que perdiera su temperamento. Si no fuera una dama, ya le hubiera mostrado por donde podía usar su tonto apodo…
‒Eso y Andra de seguro me detendría de nuevo…
‒¡¿Por qué no te callas y nos apoyas de una vez?! ‒le espetó Andra.
El adicto a llevar una paleta en su boca solo negó con la cabeza.
‒Escucha, mis compañeros a excepción de Robin y Rob lo dejarán de lado hasta que vuelva a ser relevante, estamos en un mundo nuevo, no será difícil hacer que olviden a princesita…
‒¿Y con princesita te refieres a…?
‒Esa chica parecida a la princesa Elena, ombligo…
‒¡Si serás!
‒Andra, basta…‒después pelearía con el la cuestión de tan molestos sobrenombres, ahora le empezaban a interesar las palabras de Gaius‒…¿Y que hay del príncipe de Ylisse?
‒¿Por qué, te interesa?
Alzó la ceja al no comprender el porqué de la pregunta.
‒Porque es necesario conocer la situación de todos los miembros del equipo…
Empezó a sentirse incómoda con la sonrisa y las miradas que Gaius le empezaba a dirigir.
‒Pero de entre todos los hombres que pudiste decir de aquí, elegiste a azul…
Azul le quedaría la cara si seguía hablando.
‒Como sea, solamente ten cuidado que Robin no te vea, ojitos…
Alzó la ceja ante aquella oración, ¿Quién se creía que era para decirle que podía hacer y que no?
‒Se ve que en verdad no sabe con quien está hablando…‒se cruzó de brazos frunciendo el ceño antes de dirigirle la palabra‒…¿O si no que?
El peli naranja se encogió de hombros.
‒Cosas malas te pasarán…
En verdad le sorprendía que no le hubiera roto los dientes en ese punto.
‒Ash, vamos Aquita, ya no está diciendo nada que nos sirva, debemos ir por una garza de Tellius…
Decidió hacer caso a su amiga y alejarse del ladrón ante ella. Le escuchó murmurar algo, pero ya había perdido bastante los cabales en esa ocasión y por ahora solo confiaría en Andra, a quien siguió hasta volver a encontrar a Ghya, quien miraba perpleja a la pequeña castaña que se aferraba a Isaac. Tal vez se debía a lo mismo por lo que los demás le veían, aunque en verdad no esperaba la siguiente oración.
‒Si ellas viven…¿será posible que mi madre también?
La tomó del brazo y se la volvió a llevar entre los pasillos con Andra, sin levantar sospechas, como ella solo sabía.
‒Pero claro, eso no es de extrañarse…
‒¡¿Qué demonios contigo, Aqua?!... ‒exclamó su víctima una vez la dejó libre y lejos de todos los demás.
‒¿De quienes sospechabas?... ‒pero ella no tenía tiempo que perder, por lo que se dirigió a donde quería llevar su conversación.
Ghya le vio confundida.
‒Solo pensaba en que tan probable era que las princesas Elena y Mist estuvieran en verdad vivas…
‒¿Por qué?
‒¿No viste acaso a la niña con la fusión de Ike?
‒¿Qué tiene?
‒¿Nunca supiste de la tragedia de la familia real de Tellius?, Todos murieron a excepción de Lord Greil…
‒Cualquiera con oídos sabe de eso
‒¿Entonces?
‒¿Entonces porque piensas que esta niña simboliza que la princesa vive?
‒¡¿Qué no la viste?!
‒¿No te has encontrado gente parecida a ti?
‒Bueno, aún no veo a mi contraparte de aquí…
‒No hablo de tu contra parte, hablo de cualquier otra persona que pueda parecerse a ti…
‒¿Te ha ocurrido?
‒Claro que no, nadie es como yo…
‒¿Y porque lo aplicas conmigo?
‒¿Me seguirás cambiando el tema o vas a responder?
La vio suspirar frustradamente antes de contestar.
‒Alguna vez mi hermano dijo que vio una chica parecida en Pales, pero-…
‒¿Ves?, Aquí puede ser un caso similar…
Sonrió al ver como hacerle pensar a Ghya de que solo podía ser alguien más que se pareciera a ella funcionaría por ahora. Más aún que no relacionaba el hecho de que si eran hermanos biológicos, esa posibilidad no iba y el que estuviesen fusionadas no era un opción, ya que si había puesto atención a su clase, sabría que de ser así la princesa Mist ya habría reaccionado.
‒Cosa que espero que nadie más allá notado por estar viendo a Ike…
‒Entonces, ¿era todo lo que querías de mí?
Alegre que por el momento esa niña no sería un problema decidió comentarle a Ghya por el asunto que iba originalmente.
‒Necesito ir ahora mismo por una garza de Tellius…
Notó como la veía confundida.
‒¿No vamos a esperar a que los estrategas terminen?
‒¿Qué parte de "la vida del príncipe peligra" no fue clara?
La vio suspirar pesadamente.
‒Bien, iré por Ichta, las veo en 5 minutos…
Y la pelirroja se alejó, perdiéndose entre todos los aleados que seguían confundidos por todo lo que habían pasado.
‒En verdad que olvidaron el tema rápido…
Entonces notó como Andra hablaba con algunos de ellos. Logrando descifrar un poco de la conversación leyendo sus labios supo que precisamente repetía las palabras que le acababa de dirigir a la pelirroja, esbozando una ligera sonrisa al ver como su amiga se había vuelto en su cómplice aún sin saber del todo que ocurría.
‒Por ahora solo debo preparme para ir a Tellius…‒pensó escabulléndose por el mismo camino que Ghya había seguido, tomando un fuerte respiro al volver a toparse con el frío, bajando esas extrañas escaleras una vez Andra cerrase la puerta de ese altísimo lugar para cubrirle, no tardando en alcanzar a Ghya y subirse en eso que ella llamó "moto" para alejarse a toda velocidad mientras la jinete exclamaba "¡Phoenics!" abriéndose inmediatamente un portal azul que las llevaría a su nuevo destino‒…el rey halcón es un hombre duro con el cual dialogar…
No podía dejar de abrazarlo y llorar en el proceso. Su hermano, Isaac no solo había vuelto a casa, si no del más allá para regresar con su familia a pesar de estar separada, y no solo eso, si no que todos esos años siempre fue él y no ningún otro chico.
‒Eso explica porque me sentía conectada a él…
‒Oh Marina no llores…‒pero no podía evitarlo. Recuperó a su querido hermano, aquel que podría ayudarle a pasar por cada una de las rabietas de su madre, ¿Cómo volvió a ser rubio y de ojos verdes si es que siempre lo vio como pelinegro de ojos azules?, Eso no le importaba ahora. Era él y su corazón no tenía dudas y no necesitaba que nadie más, ninguna prueba de sangre o genética se lo probase, pues los latidos de su corazón, su voz, su aroma, su presencia eran exactamente las del hermano que hace tantos años había perdido.
‒Y solo necesito estar a su lado para saberlo…
‒Ay Marinita…‒el abrazo de Isaac se volvió más fuerte, así como su llanto. En verdad era demasiado bueno para ser real…
…¿Y si despertaba de nuevo en esa habitación en la gran casa de su madre?...
…¿Y si Isaac seguía perdido así fuese el peli negro que su padre había estado cuidando por tantos años?
Pero cada que el rubio le limpiaba las lágrimas de sus mejillas solamente le hacían despejar todas esas dudas…
…Eso era verdad y todo volvería a la normalidad…
…Bueno, casi…
¿Qué haría su madre al saber que Isaac, su hijo biológico, era quien realmente su padre había cuidado solo?
De seguro no lo creería y diría que es solo una cruel broma de parte de los hombres, pero si tan solo lo veía, si tan solo estaba cerca de él, entendería…
‒Ella entendería que si es él…
Podía simplemente decirle que había vuelto Isaac pelinegro y todo estaría solucionado por ahora, pero, ¿Qué pasaría cuando en una vuelta ella lo viera rubio y ojos verdes?, tarde o temprano ocurriría ese fatal resultado que la llevaría a evitar cualquier contacto de su padre…
‒E incluso evitar que yo lo siga viendo…‒presionó su cara contra el pecho de su hermano, sintiendo que si llamaba a su madre por esas razones sería como culpar a un inocente de alguna clase de asesinato, ¿Habría alguna manera de hacerla ver lo que todos ya sabían?
Entonces recordó un relato de los tantos que su progenitora…
…Uno que, si su hermano lograba probar en vivo y directo, tal vez lograría disipar cualquier duda que su madre llegase a formularse sobre el muchacho, por lo que, energética y aún sin soltar a su hermano, tomó su celular y le llamó a su progenitora.
‒¿Marina?... ‒no tardó en contestar, más tras decir su nombre, la mujer dio un largo bostezo, aunque para lo que debía decirle, valía la pena interrumpir su sueño‒…Mi vida, ¿estas bien?, Es casi la una de la mañana, ¿Por qué me ha-…?...
‒Mamá, necesito que vengas ahora mismo al departamento de papá…
‒¿Por qué?, ¿Estas bien?...
Escuchó en el fondo el ruido de Erina levantándose apresurada de la cama, por lo que intentó calmarla un poco antes de seguir.
‒Es que Isaac apareció…
No escuchó nada tras esa frase, hasta se había preocupado que se hubiera cortado la llamada.
‒Oh, ese niño adoptivo, ¿no?
Entonces tomó aire tratando de calmar los latidos de su corazón ante la revelación que le haría a su madre…
‒No mamá…tu sabes a que Isaac me refiero…
Me tardé! Pero ya quedó uvu no me golpeen! Golpeen a mi universidad que no me deja ser feliz :'v como sea…
PINKDIAMOD4000: este es de 3000 así que no se queje :v déjalo vivir en la ignorancia por ahora xD TwT les duele
Espero no tardar más para los siguientes :'v la universidad es del mal.
Les invito a dejar review y a leer mis otras historias.
Nos leemos :D
