Capítulo 35: Una melodía sin partitura

Vamos de nuevo entonces con "¿estrellita donde estás?", ¿Si Isaac?

Su hijo era un prodigio. Era algo que ya sabían desde que la primera lección de piano que tomó. Cualquier madre estaría orgullosa de ello, es decir, un pequeño de cinco años que pudiera tocar el piano desde el primer día era cuestión de noticia.

Lo sé porque nos ocurrió…

Y es que de una simple visita a su amiga a su amiga Gina Euford donde su niño empezó a jugar con su piano terminó tocando una bonita pieza con tan solo los sonidos que había escuchado y aprendido entre las jugarretas en el instrumento, resultando gracias a la recomendación de una excelente, aunque joven profesora de parte de su amiga el estar reunidos en su hogar donde su pequeño desarrollaba su talento todos los días d de la tarde después de la escuela.

Y mientras le siga gustando, Gabriel y yo nos seguiremos esforzando por pagárselas…

La dama de cortos y lacios cabellos rubios admiraba con su azulina mirada a la pequeña y rubia versión de su esposo que seguía la partidura con sus pequeños dedos, los cuales debía estirar toda su manita para poder seguir la partitura designada.

Era tan lindo y tierno…

De seguro de grande robará suspiros…

¡Excelente como siempre Isaac!,…Escuchó aplausos de parte de la chica de largos cabellos rubios platinados, piel pálida y ojos tan oscuros que las pupilas y los iris parecían uno solo, no mayor de 16 años quien cada día parecía más y más fascinada con su niño…¡Es todo por ahora, nos vemos el lunes!

Y tras despedirse y recibir su paga diaria de la progenitora de Isaac, se retiró.

Erina por su parte, abrazó y besó a su primogénito, sintiéndose cada día más y más orgullosa de él. Sabía que a su pequeño le esperaba un gran futuro en el mundo de la música con cualquier instrumento y tema que este quisiera tocar.

Y Gabriel y yo estaremos ahí para él…

¡Mami!...su pequeñito le habló…¡Mami!, ¿Quieres que te enseñe la melodía que hice?

Trató de no derramar lágrimas de orgullo ante esa oración, más que nada para guardarlas tras escuchar dicha melodía de su genio infante, por lo que simplemente asintió con la cabeza y se preparó para prestar atención a la obra de su hijo.

Apenas comenzó la melodía Erina sentía que estaba en un nivel diferente. No era fácil describir lo que era esa canción. Le causaba una sensación de alegría y tranquilidad, y a pesar de no ser crítica o experta en música de piano, podía decir que era la primera vez que una canción le hacía sentir de esa manera. Eso llegaba al grado que en ocasiones Erina podía imaginar que era el piano quien cantaba y su bebé simplemente dirigía su curso.

Como debe ser…

¿Lo hice bien, mami?

Vio entonces a esos hermosos y brillantes ojos esmeraldas que esperaban ansiosos una respuesta de parte de su progenitora, la ilusión que los carcomía era simplemente adorable, no había forma que alguien pudiera ser cruel al momento de criticar su pieza de forma que esta no fuera agradable, por lo que simplemente sonrió con lágrimas de orgullo y alegría.

Es hermosa, mi niño, ¿Cómo se llama?

El rubio simplemente negó con la cabeza.

Aún no tiene nombre mami, la señorita Osiris dijo que siempre se debía crear primero la pieza y después se le daba nombre…

Por la oración que su pequeño pronunció pudo imaginar que semejante obra de arte aún no estaba completa, respondiendo con una cálida sonrisa y unas cuantas caricias en su cabello.

Entonces sigue con ella mi amor, y elige un hermoso nombre, ¿si?

Isaac solo negó con la cabeza.

No puede haber algo más hermoso que tu nombre, mami

Ese fue el último detonador que Erina necesitó para hacerla llorar ese día, abrazando a su primogénito y llenando de besos su cabecita, mientras escuchaba su tan jovial e inocente risa.

¡M-Mami!...Unas cantas risas más…¡Me haces cosquillas, mami!

Pero eso solo la provocó a seguir. Quería quedarse así, con feliz pequeño de cinco años, que le hizo jurar que no le diría a papi de esa melodía hasta que estuviera lista, dado que se la quería tocar completa en su cumpleaños.

De acuerdo mi pequeño…contestó la rubia entrelazando su dedo meñique con el aprendiz de pianista…Este será nuestro secreto hasta que tu lo desees compartir…

No podía creer lo que ahora hacía.

Sabía que solamente iría a pelear con su exmarido y aún así caminaba entre el frío y la oscuridad con la que Sholua destacaba en esta época del año, abrazándose a sí misma a pesar de traer prácticamente la mitad de sus abrigos encima de ella para evitarle una hipotermia cuando solamente debía estar entre el colchón y sus cobijas.

Sin descartar a mi buen amigo el sistema de calefacción…

Pero esta vez lo ameritaba…

Nunca pudo perdonar a Gabriel el hecho de dejar morir a su adorable hijo como para que ahora se le ocurriera meterle ideas a la cabeza a su Marinita sobre que el Isaac farsante era en realidad su fallecido hermano.

Si yo vi como lo terminaban de diagnosticar…

FLASHBACK:

¡QUITENSE!

De seguro había golpeado a muchas personas en su prisa por llegar a la sala de tratamientos intensivos del hospital donde había recibido la llamada de emergencia de su esposo, pero no le importaba. Estaban hablando de que se podían tratar de los últimos momentos de su inocente niño, por lo que la rapidez y las lágrimas fueron lo primero en venir a su mente tras escuchar la quebradiza voz de Gabriel mientras ella se encontraba de visita junto su pequeña a su amiga Gina, por lo que tras colgar y pedirle apresuradamente que vigilara a su niña, corrió desesperada.

Estaba tan cerca…

No podía bajar la velocidad ahora…

¡SEÑORA NO PUEDE PASAR!

Solamente pudieron detenerla dos guardias que parecían más orangutanes que nada, a los que naturalmente les dio pelea…

¡DEJENME!...Sollozaba al forcejear…¡DEBO VER A MI HIJO!, ¡NO PUEDE MORIR!, ¡DEBE CUMPLIR SU PROMESA!

Intensifico su llanto así como sus enemigos aplicaban mayor fuerza en su agarre.

¡SUELTENME!...Pero no dejó de hacerles la vida imposible…¡NO SABEN QUIEN ES MI MARIDO!, ¡LOS HARÉ PAGAR!

¡ERINA!

Entonces vio al recién nombrado salir de una puerta blanca, cerca de donde estaba su destino. Por su manera de correr, podía deducir que habían tenido que sedarlo porque el también intentó irrumpir en la sala donde Isaac estaba.

¡GABRIEL!...Y ya sin saber si los gorilas la habían soltado al ver de quien era esposa o si su desesperación era tal que su fuerza fue la suficiente para liberarse y correr hacia su marido, quien la abrazó en cuanto estuvieron al alcance, llorando en sus brazos, pudiendo sentir como el también se destruía con cada lágrima que iba dedicada a su delicado rubio.

Erina…Pudo escuchar como entre sollozos, Gabriel pronunciaba su nombre…Isaac….¿Porque nuestro Isaac?...

Negó con la cabeza. Aún era demasiado pronto para perder la esperanza. Su hijo estaba en el hospital y tenía fe que los dioses tendrían piedad de su pequeño y saldría de esta, simplemente contando con el mayor y peor susto de su vida.

N-No Gabriel…respondió de manera ahogada…V-Volverá a casa…intensificó su llanto…Ya verás que si…

Los segundos se volvieron eternidad. Sabía que tanto su pareja como ella no podrían resistir mucho más antes de volver intentar irrumpir en la sala para saber el estado de su primogénito.

Pero no fue necesario, ya que las enormes puertas se abrieron, revelando al doctor que atendía a su hijo acercarse a ellos con lágrimas en los ojos.

Entonces lo supo…

Esa melodía…

Esa hermosa y secreta melodía jamás sería terminada y mucho menos nombrada…

FLASHBACK

Todo fue su culpa…

Nadie le quitaría esa forma de pensar.

Si tan solo Gabriel hubiera llegado antes a la escena, su hijo seguiría con ellos y ahora serían una familia de 4 contando al Isaac adoptivo y a Tobby…

Y aparte le puso su nombre…

Esa fue otra de las cosas que odiaba de él, ¿Acaso el hombre sentía ya tan poco respeto por su primogénito que ahora le ponía ese mismo nombre a otro chico que simplemente encontró por ahí?

Mas molesto era cada que tenía que verlo, dado que por alguna razón cada que veía a los ojos del peli negro sin sentir cosquilleos en el estómago y una extraña necesidad por abrazarlo, la cual de milagro apenas podía resistir.

Tal vez por eso firmé para que se quedarse con él…

FLASHBACK:

‒…Póngale a Marinita dos gotas en cada oído cada 8 horas por toda una semana y estará mejor…

Detestaba ver a su hija sufriendo por una infección del oído, por lo cual al más mínimo síntoma fue a llevarlo con Ryan.

De algo tiene que servir haber estado casada con el jefe de la policía…Sonrió un poco tomando la receta y a su niña…Entiendo, muchas gracias Ryan…

Espera, Erina…Escuchó de parte del médico cuando disponía irse…hay algo que…le acercó unos papeles de manera temerosa, como si fuera un lobo dispuesto a comerse a un corderito…quiero que firmes…

No había entendido porque el comportamiento del médico hasta leer el título del documento…

¿Certificado de adopción…?...Pero el verdadero problema era quien lo solicitaba…¡¿Gabriel McGordon?!, ¡¿Esto es en serio?!, ¡¿No pudo con su hijo y ya le van a dar a otra inocente criatura?!

El escuchar los llantos de su pequeña le hizo reaccionar que había alzado demasiado su voz, ocasionando que se asustara y que tal vez hasta le doliera por su infección, abrazándola inmediatamente…

Esto es culpa de Gabriel…

Erina, Gabriel lo ha perdido todo desde la muerte de Isaac…escuchó a Ryan…eso te incluye a ti y a su hija, ¿no crees que alguien como el merece un poco de alegría después de todo esto?

No

Erina…

No Ryan, ese hombre me hizo perder a mi hijo, no permitiré que un niño huérfano pierda la oportunidad de tener una vida gracias a ese hombre…

Sabes que eso no es verdad…le sorprendió ver a Ryan tan molesto y decidido en defender a su anterior marido…el capitán Gabriel les dio todo a sus hijos y a ti…necesita soporte moral o terminará peor, ¿Por qué te empeñas en quitárselo todo?...

¡El me quitó mi mundo!

¿Y por eso debes divorciarte de el y quitarle todo?

¡No le quité todo!

Le quitaste su casa, el carro, a su hija y aparte debe pagarte por la crianza de Marina…

Marina es su responsabilidad…

No parecía que eso quisieras después del juicio…

No es algo que debas meterte…

Ese niño está solo, como lo está tu esposo, estoy seguro que se pueden ayudar mutuamente…

Ese pequeño está mejor solo que con Gabriel…

Y sin permitir que el médico le dirigiera una palabra más, se retiró de su oficina. En verdad no sabía quien se creía para volverse uno más del séquito de "Gabriel no hizo nada malo"

Aunque es su jefe, no debería sorprenderme…

Vas a ver que todo estará bien…

Para empeorar las cosas la voz de ese irritante hombre perforó sus oídos. Se iba a disponer a irse, pero entonces notó por el rabillo del ojo en la cama de una habitación a un pequeño, no mayor de cinco años, peli negro y de unos enormes y brillantes ojos azules veían con felicidad al castaño frente a él, quien también parecía feliz…

Y extrañamente sentía la necesidad de ir a consolar al pequeño…

De estar con el como si de su anterior hijo se tratase…

¿Pero por que?...

Los de servicios infantiles vendrán por el en la mañana…De la nada Ryan apareció a su lado, viendo con melancolía al feliz par…Tendré que buscar la manera de que él niño olvide a Gabriel, porque el piensa que es su padre…y él no se lo pudo negar…

Eso le desgarró el corazón.

Más que nada porque no volvería a saber del niño, además que al ser divorciada ahora sería más difícil el hecho que se lo den en adopción.

Gabriel era muchas cosas, entre ellas tenía mucha influencia y sabía que en parte por eso la corte accedería rápidamente a su caso y fallaría en su favor lo más seguro…

Además que lo vería más seguido cada que lleve a Marina en sus días de custodia con Gabriel…Suspiró pesadamente antes de volver a dirigirle la palabra a Ryan…Si firmo…¿Le dejarán a Gabriel conservar al pequeño?

‒…Habrá un par de auditorías, pero con tu consentimiento y el mío no hay manera de que le nieguen la custodia completa al capitán…

Eso era todo lo que necesitaba oír.

Dame entonces los papeles antes de que me arrepienta…

FLASHBACK

Y a decir verdad nunca se arrepintió. Cada que veía al joven esa extraña sensación de vacío se llenaba por alguna razón. Incluso escucharle tocar el violín o el piano le hacían recordar mucho a su pequeño rubio que debió haber vivido mucho más que eso…

Seguro hubieran sido grandes amigos…

Después de una larga caminata y sin importarle realmente que hacían varias camionetas negras a los pies de los departamentos donde Gabriel vivía, subió con prisa las escaleras, empujando gente que por algún motivo vestía extraño y evadiendo todos sus comentarios, subió hasta la puerta donde el capitán de policía vivía, entrando sin permiso, dado que la puerta estaba abierta.

‒¡Mamá!... ‒escuchó exclamar de parte de su hija. Vio entonces a su lado al chico que había adoptado, que ahora era completamente rubio y de ojos verdes, haciéndola correr rápidamente las lágrimas de sus ojos, pensando en que Gabriel había sobrepasado los límites entre nombrar en "honor" a su hijo y hacerle parecer algo que no era.

Ahora si me va a escuchar…

‒Erina, se que luce imposible…‒lo vio como le sonreía y se acercaba a ella‒…pero te aseguro que el es nuestro Isa-…

Y le abofeteó antes de que blasfemara más, sin importarle realmente la reacción de su hija y del otro presente…

…Su furia era incalculable…

…Y pensar que sería parte de esa mentira que Gabriel solo se había ideado con la idea de este "nuevo Isaac" era una buena razón para alejar a Marina de ese horrible ser y sus atrocidades…

‒Con que a esto has llegado Gabriel…‒Ya no podía seguir manteniendo la compostura ante las acciones del hombre, dejando paso a todo el llanto de dolor y furia que una madre que había perdido a su pequeño podía poseer‒…pasaste de hacer un "simple homenaje" a querer hacer una copia de él…¡CÓMO SI ISAAC SOLAMENTE HUBIERA SIDO UNO MÁS!

‒¡MAMÁ!... ‒Escuchó sollozar a su hija‒…¡PAPÁ NO HIZO NADA!, ¡LO ENCONTRÓ ASÍ EN LA CARRETERA AL SALVARLO!

‒No es contigo, Marina…‒Le dolía hablarle de esa manera a su pequeña, pero simplemente no iba a dejar que Gabriel pudiera volver a lastimarla más de lo que ya había hecho. Antes de dirigirse de nuevo al castaño que se sobaba la mejilla herida y que daba paso al llanto en silencio, notó como "Isaac" le decía algo a Marina y se la llevaba lejos de la escena, pensando que era lo más sensato que ese niño podía hacer por ella‒…Gabriel…No permitiré que le tengas tan poco respeto a nuestro difunto hijo…‒el hombre la vio a los ojos con aquellos ojos verdes que Isaac había heredado. Dejando de lado la posibilidad de haberlos visto otra vez en ese joven, prosiguió‒…y que hagas que Marina lo crea también es despreciable…

‒Solo dime…¿Qué quieres decir ahora?...

Tomó aire, preparada para darle en donde más le dolería a Gabriel.

‒Voy a quitarte tu derecho de seguir viendo a Marina…

‒¡Rápido Marina, conecta ese cable ahí!

Apenas podía seguir el ritmo de las instrucciones de su hermano mayor. Le alteraba el hecho de que sus padres peleaban por algo que simplemente se trataba de la verdad. Cierto que no esperaba que su madre le creyese a la primera, pero abofetear a su padre también era sobrepasar los límites…

Sobre todo cuando le decía la verdad…

‒¡NO ME PUEDES HACER ESO!, ¡NO TE LLEVARÁS A MARINA LEJOS DE MÍ!

Se cubrió la boca al escuchar eso, llorando aún más de lo que ya había hecho esa noche. No parecía haber manera de que Isaac lograse probarle a su mamá quien era, sobre todo al escuchar esa declaración de su parte.

‒¡Marina!... ‒pero sintió su abrazo, al cual correspondió de inmediato, sollozando. Ese simple gesto de su hermano mayor le hacía sentir que no estaría sola a pesar de que su madre cumpliese con su amenaza‒…Te prometí que haría razonar a mamá, ¿no?... ‒Justamente eso le había susurrado, pero, ¿funcionaría con alguien como su madre? ‒…Necesito que confíes en lo que haré…

Aunque aún no entendía como un viejo y olvidado plano y unas bocinas ayudarían, asintió con la cabeza, dispuesta a preparar todo para el plan de su hermano.

Igual no tengo nada más que perder…

‒¡NO PUEDES HACER ESO!, ¡NO TE LLEVARÁS A MARINA LEJOS DE MÍ!

‒Puedo y lo haré…‒contestó con simpleza aunque sin frenar el llanto. Tenía todas las de ganar simple y sencillamente por ser la madre de Marina, cosa a la que alguien como Gabriel McGordon, "la amenaza" debía aplicar más que nadie‒…sabes que tengo todo en mi favor para quitarte todo el derecho de ver a Marina, para que seas feliz con tu arremedo de Isaac…

‒¡Erina no estas escuchando!... ‒nunca lo había visto tan enojado. Al menos quería decir que aún tenía unas cuantas buenas neuronas‒…¡¿Qué tengo que hacer para que abras los ojos y veas a nuestro hijo?!

‒Ahí está Gabriel…‒continuó con seriedad‒…Estas alucinando…¡Enterramos a nuestro hijo hace casi 13 años ya!, ¡No puede simple y sencillamente volver de la tumba!, ¡Que le pintes el cabello a un joven y le coloques lentes de contacto no lo hace nuestro hijo perdido y no hace que lo hayas encontrado!, ¡Esto no es ese cuento del hijo pródigo, es la realidad!... ‒intensificó su llanto, en verdad no podía más con sus insolencias‒…¡Isaac McGordon está muerto!, ¡Muerto a sus inocentes cinco años, muerto cuando aún tenía una gran vida adelante, muerto cuando tenía un gran talento para el piano, muerto por un incendio!... ‒se preparó para la última oración, que estaba segura que Gabriel McGordon ya había escuchado tanto durante todo ese tiempo‒…¡MUERTO POR TU CULPA!...

Lo vio entonces como caía al piso de rodillas. Sabía que lo había debilitado y herido, pero no le importaba, pues estaba segura que no era ni la mitad del dolor que ella sentía en ese momento. Tras limpiarse las lágrimas y asegurarse que Gabriel mantenía su mirada en el suelo le dirigió lo que para ella sería la conclusión de esa pelea que por algún milagro no había hecho despertar al bebé Tobby.

‒Espera el aviso de la corte, y vete despidiendo de ella…

Y justo cuando se disponía a dejar a su ex marido completamente destrozado en el suelo, algo llamó la atención de sus oídos.

Una, dos, tres notas en una secuencia ya conocida…

¡¿Qué?!

Sus pies siguieron automáticamente la fuente del sonido que se iba intensificando conforme se iba acercando a un cuarto que estaba un poco retirado de la entrada. Al llegar a la puerta, sentía que su corazón explotaría, pues al estar ahí, podía identificar sin lugar a dudas cual melodía era y el mensaje que seguro quien la tocaba le quería transmitir.

No puede…No puede ser verdad…

Con la temblorina y el sudor invadiendo su mano, abrió la puerta, sintiendo que el corazón le iba a estallar al presenciar al joven rubio de ojos verdes entonando esa única melodía sin ninguna clase de guía más que su propia memoria…

Solamente había una persona en todo el mundo que conocía tal exquisita pieza…

Mi…Isaac…

Sentía como si un lente de cristal se hubiera colocado ante ella…

…¿En verdad se había sumido tanto en su dolor que simplemente no había querido ver que ese joven era exactamente como había imaginado que su pequeño de cinco años debía lucir a los dieciocho años?...

…¿Cómo no notar que era el mismo tono de rubio, la misma piel pálida y los mismos ojos verdes por los cuales alguna vez había suspirado?...

Simplemente, no lo podía creer…

…No había dudas y esa melodía era lo único que necesitaba para creer lo que se le decía…

‒Me alegra que lo hayas notado…

Sintió un escalofrío al sentir como los fuertes brazos de Gabriel la rodeaban en manera de consuelo, sintiéndose la peor de las personas en el mundo por haberlo herido de esa forma tan cruel y despiadada, no hablando solamente de lo que hace no más de cinco minutos acababa de amenazar, si no con todo lo que había ocasionado durante tantos años por negarse a dejar ir la muerte de su hijo…

…Fue un golpe duro ese momento…

…tanto así que no sabía como estaba viva…

No podía hacer más que llorar, suplicar por perdón y aferrarse al gran hombre que había logrado seguir adelante y que aparte con todo y obstáculos crío a Isaac solo…

A nuestro Isaac…

No lo culparía si ninguno de ellos la perdonaba por sus horridas acciones, pero debía admitir que pudo sentirse mejor al sentir no solo un beso en su frente de parte del castaño y aparte sus poderosos brazos abrazarle aún más fuerte, si no que sal escuchar esta oración mientras sus otros dos hijos los acompañaban en el abrazo…

‒No hay nada que perdonar…

…Supo cual fue su mayor error de toda su vida…

…dejar ir a un hombre tan maravilloso como Gabriel McGordon…


‒¡No te sueltes, Aqua!

Aunque era evidente que era algo ella ya había pensado, no había imaginado que tan difícil iba a ser para Ghya el aterrizar a Ichta en las islas de Phoenics.

Básicamente si no vuelas, no puedes estar aquí…

Y no solo volar, si no que la montura solamente tuviera un pasajero en ella, dado la dificultad de lo que se le estaba requiriendo y podía verlo, sintiendo que en cualquier momento caería a las furiosas olas de los mares de Phoenics bajo ellas.

‒¡Ghya!... ‒espetó a la jinete pegaso‒…¡Olvídalo, jamás lo lograremos si ambas ponemos presión en Ichta!

Los relinchos del animal que se acercaba lentamente al cuerpo de agua solo hacían que su corazón se acelerase.

‒¡¿Qué tienes en mente entonces?!... ‒contestó la pelirroja, tratando de controlar al corcel alado.

Vio entonces las Erosian que adornaban las botas de su amiga, ocurriéndosele una buena pero algo desesperada idea que no solo podría poner en peligro toda su misión…

‒…También mi verdadera identidad…

Pero cada que veía como las olas empezaban a acercarse cada vez más al pegaso y sus pasajeras, supo que esta vez no era una opción, además, si se descubría algo, sería solamente Ghya quien lo descubriera y sabía que podía confiar en ella algo tan importante, por lo que estirándose como pudo tomó una de esas piedras, y mientras la lanzaba gritó:

‒¡BENETNASH!

Y aunque estaba segura que Ghya estaba bastante confundida con su movimiento, no dudo en hacer entrar a su pegaso al portal, sobre todo porque estaba segura que su principal motivo era el sobrevivir, aunque solamente se quedó tranquila cuando después de que los rayos del sol hubieran molestado sus ojos por unos momentos, la hermosa capital de su país natal que se encontraba a los pies de un enorme y antiguo castillo de piedra, el cual se veía rodeado de un amplio pastizal verde, que era invadido en algunos puntos por exquisitas y envidiables flores que debían a un río que decoraba la parte trasera del hogar del rey.

‒¡Bien Aqua, ¿ahora a donde?!

Se concentró nuevamente a lo que había venido, por lo que una sonrisa en el rostro comentó:

‒Necesito un wyvern…y se de muy buena fuente que el palacio de Benetnash hay unos excelentes…

No necesitó ver la cara de Ghya tras escuchar como gritaba:

‒¡¿DE QUE DEMONIOS ESTAS HABLANDO?!

Pero ella le contestó con simpleza:

‒Será mejor que Ichta sea veloz…Si nos atrapan, Ike estará muerto…


Y aquí le dejo porque si xD espero les haya gustado, iba a subir antes, pero….las infecciones del estómago son muy fuertes :'v….eso y jugar smash ultimate mientras te duele el estómago bien feo XD

PINKDIAMOND4000: en verdad eran 3000 xD aquí son mas de 4000, así que espero te duren :v Gaius poniendo sobrenombres en el peor de los momentos xD no es buena idea hacer enojar a Aqua, menos cuando se trata del bienestar de su misión xD Andra y ella son cómplices con solo verse :v Marth vs Soren sería la batalla del siglo xD ay dios, tendría que ver eso…oh si :v fue bastante mal.

Espero les haya gustado /._. / les invito a dejar review y a leer mis otras historias

Nos leemos! :D