Hacía años que Severus se había desvinculado del mundo mágico, realizaba pociones, pero desde el más absoluto anonimato.
Aunque su labor como espía había sido valorada, no era una persona grata. Dumbledore le había ofrecido un puesto como profesor de pociones en Hogwarts, pero lo rechazó. Había tenido suficiente, todo había acabado, y jamás pudo ayudar a su amiga de la infancia y a su hijo. Ambos muertos a manos de Voldemort.
Aquella noche en la que todos los Potter murieron también lo hizo el mago oscuro, la profecía había sido cierta. Solo el pequeño hijo de Lily podía acabar con él, ambos debían morir.
Mirando a Harry sobre la cama se daba cuenta de lo ciego que había estado, el chico era una copia escuálida de su padre y sus ojos eran del mismo color que los de su madre. Aquel chico que no aparentaba más de 15 o 16 años en realidad tenía 19, habían pasado 18 años de aquel 31 de octubre de 1981.
Abandonó la habitación, la primera persona a la que hubiera recurrido hubiera sido Albus Dumbledore pero el hombre había muerto hacía diez años, ¿cómo había ocurrido aquello? ¿Cómo nadie había sabido que Harry Potter había sobrevivido?
Los muggles con los que había vivido le había dicho que eran sus tíos, Severus hurgó en su propia mente, a un tiempo que había tratado de olvidar por todos los medios, su propia infancia. Y allí estaba, Lily había tenido una hermana, una hermana que la odiaba por ser una bruja.
¿Podía ser? ¿Podía ser esa mujer seca y abusiva la hermana de Lily?
Subió las escaleras hacía donde tenía su laboratorio, si todos pensaban que Harry había muerto esa noche, el descubrimiento conmocionaría al Mundo Mágico. La piel de su antebrazo comenzó a picarle, sabía que la marca tenebrosa llevaba inactiva esos mismo 18 años, pero si el niño había sobrevivido, si aquello fue una mentira ¿qué más no podría haberlo sido? ¿Por qué ocultar al niño que venció a la oscuridad?
Una persona, y solamente una vino a su mente, no era que confiara en él por un lazo de amistad para con él. Pero sí sabía que si alguien se alegraría de la aparición de Harry Potter sería a él, solo esperaba que estuviera vivo.
Su laboratorio estaba sellado con magia, ningún muggle hubiera podido entrar en él. Los calderos eran removidos con lentitud, pero no tenía tiempo para ellos. Se sentó en su escritorio y tomó un pergamino nuevo, la pluma le temblaba en la mano.
"Ayer recibí algo que perteneció a los Potter, creo que deberías verlo."
No podía arriesgarse a nada más, Oskar, su búho real había vuelto hacía unos días de su último viaje.
―Este puede ser un viaje largo―acarició su plumaje―descansa cuando sea necesario, pero encuéntralo.
El inteligente animal picoteó su mano, siempre podía confiar en él.
―Llévale este mensaje a Remus Lupin.
El animal no necesitó más para desplegar sus alas y emprender el vuelo, mirándolo hasta que no pudo localizarlo Severus esperaba que lo encontrara.
Echó una ojeada a las pócimas que tenía en su botica, él raramente se quedaba con algo más que aquellas comunes para resfriados y jaquecas, pero Harry iba a necesitar muchas más que no tenía en su poder.
Sus pedidos iban a tener que esperar, el chico estaba desnutrido, era mucho más pequeño de lo que debería ser por la negligencia de esos que se hacían llamar parientes. La sangre le hervía al imaginar como había sido abusado durante toda su vida. Y tenía claro que alguien lo había llevado de Godric Hollow con sus familiares, solo podía pensar en una persona, pero ya no podría hablar con él y pedirle explicaciones.
Lo que sí tenía claro era que el animal que lo había estado violando había muerto, pero ella estaba viva e iba a pagar por ese daño causado. Más tarde o más temprano iba a pagarlo.
Revisó los ingredientes que iba a necesitar para las pociones para Harry: desnutrición, musculatura, estirado de huesos. Pero con curar su cuerpo no iba a poder ser suficiente, el daño mental que le habían causado durante años no había poción que pudiera revertirlo.
Apretó un tarro negro que estalló en sus manos, estar enfado no le iba a servir para nada. Severus sabía ser paciente, lo había demostrado incontables veces, era momento de demostrarlo una vez más.
Además, tenía que concentrarse en otras cosas antes, como por ejemplo cómo explicarle a Harry lo que había visto; cómo Severus había usado la magia para limpiar el suelo. Una duda más se abría en ese mar de confusión.
¿Qué había ocurrido con la magia del muchacho? ¿Era capaz de ocultarla o carecía de ella?
Debería de hacerle un control de magia previamente, miró de nuevo por la ventaba, Oskar tenía una dura misión, solo esperaba que el hombre lobo acudiera a su encuentro.
o0o
Había dejado que Harry durmiera por horas, parecía que realmente lo necesitaba, pero en una cama como tal y no tirado en el suelo como un animal.
Lo despertó con el uso de su magia y esperó a que el joven recuperara la consciencia.
Sus verdes ojos parpadearon desenfocados, y de nuevo se asustaron al verlo, se temía que aquello no era más que una respuesta condicionada de su antigua vida.
―No tienes de que preocuparte, soy Severus. Todo está bien―dijo tratando de sonar relajado.
El chico miró al rededor asustado, pero no se movió.
―¿Cómo te encuentras?―le preguntó.
―Bien, señor―contestó rápidamente, parecía que se hubiera quedado mortalmente rígido.
―¿Recuerdas algo de lo que pasó allá arriba?―le preguntó de nuevo Severus. El chico frunció su ceño, parecía estar intentando recordar algo, pero no parecía lograrlo.
―No te preocupes, Harry, no es importante―le calmó.―He estado pensando si te gustaría quedarte una temporada conmigo, tengo sitio de sobra en casa.
Harry se encogió un poco más en la cama, pero le miraba con los ojos muy abiertos.
―Yo no tengo nada para darle...
―No quiero nada, hay personas que hacen cosas por otras personas sin esperar nada a cambio, ¿lo entiendes?―. El muchacho no parecía entenderlo.
Harry se miró las manos que apretaban las sábanas, parecía que era incapaz de entender el concepto.
Hasta que su gesto cambió.
―¿Como tía Petunia con Dudley?―preguntó intrigado.
―¿Quién es Dudley?
―Era mi primo, él siempre tenía lo que quería cuando lo quería y nunca tenía que dar nada a cambio.
―Algo parecido, yo solo te voy a pedir una cosa.
Harry tragó, sus ojos parecían tristes, y Severus habló rápido.
―No me tengas miedo, no voy a pegarte, ni a pedirte nada físico, ¿lo entiendes? Solo te pido que seas sincero conmigo, si algo te duele, te sientes mal o tienes hambre, tienes que decírmelo.
Harry asintió, pero Severus sabía que no lo entendía, a él le costó mucho llegar a confiar en alguien cuando era niño y su infancia, aunque había sido muy mala no podía compararse con del niño delante de él.
No quedaba más remedio que se lo fuera demostrando con el tiempo, esperaba que así el chico llegara a confiar en él.
―Otra cosa―dijo antes de irse de la habitación―, dormirás en esta cama, no quiero volverte a ver durmiendo en el suelo de la cocina. No es bueno para tu espalda, por favor, no lo hagas.
Harry asintió con las mejillas sonrojadas, no le había visto color en la piel desde que llegó y con esas palabras le había hecho sonrojar. No podía entender como funcionaba la mente de aquel niño, pero tenía que hacer que comprendiera poco a poco las cosas.
―Te he dejado toallas limpias en el baño por si quieres bañarte, es la tercera puerta de la izquierda.―Más rubor en sus mejillas, Severus tuvo que contener un bufido―Yo iré preparando algo de comer, cuando estés listo ven a la cocina.
Esperó el asentimiento de Harry para salir por la puerta, se dirigió a la cocina y comenzó a preparar un almuerzo contundente, si Harry iba a vivir con él tendría que empezar a realizar comidas más nutritivas. Reconocía que no llevaba una dieta completamente saludable, cocinar para uno era algo que llevaba demasiado tiempo, y por pura desgana había días donde no comía más que bocadillos fríos.
Preparó un poco de té y sacó algo de carne y legumbres. Escuchó las puertas abrirse y cerrarse, y el agua de la ducha caer.
Sonrió para sí mismo, por un momento pensó que el chico no se sentiría seguro para desnudarse y ducharse, aunque fuera él mismo el que se había ofrecido sexualmente el día anterior.
El ruido del agua correr fuer realmente breve, al poco apareció Harry con el cabello húmedo y luciendo un conjunto de ropas igual de ajado que el que llevaba antes.
Estaba quieto en la puerta de la cocina sin atreverse a entrar.
―Ven, siéntate y tómate el té―le propuso Severus mientras él terminaba de preparar la comida.
Harry obedeció y se sentó, a Severus le costaba entablar una conversación.
Su día a día transcurría en la más absoluta de las soledades, su única compañía era Oskar. Casi todas sus transacciones no requerían de prolongadas charlas, muchas de ellas ni siquiera debía realizarlas en persona.
Hablar no era lo suyo, y al parecer tampoco era lo de Harry. Unido a la rabia y desconcierto por el pasado del muchacho, no hacían una buena mezcla.
Ambos comieron en silencio, normalmente Severus leía mientras comía, así que si entre ellos difícilmente iban a hablar le pareció bien seguir con sus rutinas.
―¿Te importa que lea, Harry?―le preguntó.
El chico levantó la vista de su plato y negó.
Severus se levantó a por el libro de pociones que había cogido rato antes de su librería, pociones nutritivas, ese iba a tener que ser de las primeras.
Sumergido en su lectura, casi se olvidó del chico. Si no fuera porque a veces escuchaba sus cubierto rozar contra la loza hubiera pensado que comía solo.
Pilló una mirada del joven hacia el libro.
―¿Te gustaría leer algo?―le preguntó― Tengo novelas que podrían gustarte.
Harry le miró horrorizado, y bajó la mirada.
―No hace falta, señor.
―Puedes llamarme Severus.
―Gracias, Severus.
―No soy alguien muy hablador, Harry, te dejaré algunos libros para que no te aburras, ¿vale?
―No hace falta que hable conmigo, yo tampoco hablo mucho. No quiero estropear sus cosas, de todas maneras no sé leer, solo arruinaría sus páginas.
―¿Fuiste a la escuela?
―Creo que no.
―¿Crees?
―Creo que cuando era muy pequeño fui alguna vez, recuerdo a más niños, pero no sé si eso pasó en realidad.
Severus asintió, no había rastro de autocompasión en su voz, verdaderamente creía que él podría estropear sus libros por tocarlos.
―Yo trabajo en casa, hago ... medicinas―comentó Severus―.Por lo que paso mucho tiempo en casa, ¿te gustaría que te enseñara a leer?
Harry le miraba, sin palabras.
―¿Por qué quiere ayudarme? Yo... no lo entiendo.
―¿Recuerdas algo de tus padres?―le tanteó, más tarde o más temprano iba a tener que abordar aquel tema con él.
―No―dijo avergonzado―. Eran unos delincuentes, murieron por eso y mis tíos tuvieron que cargar conmigo. Mi tío decía que yo acabaría como ellos porque mi sangre está corrompida.
Severus apretó su cubierto, pero trató de no mostrar su tremendo enfado, tenía la sensación de que eso solo asustaría a Harry.
―Yo conocí a tus padres, fuimos compañeros de escuela.―Esos ojos tan parecidos a los de Lily se abrieron llenos de curiosidad―Y te aseguro que no eran ningunos delincuentes, eran buenas personas―De nada servía que sacara a relucir la enemistad con James Potter en esos momentos.
―¿Usted conoció a mis padres?―Harry había olvidado la comida y su cuerpo estaba completamente inclinado hacia adelante.―¿Cómo es posible? ¿Cómo lo sabe?
―Te pareces muchísimo a ellos, cuando te vi en la calle me resultaste familiar.―No le iba a contar que le había drogado para que le contara toda la verdad―La cicatriz de tu frente, tu nombre y tu parecido son inconfundibles. Solo que todos pensamos que tú también habías muerto en ese... accidente.
―¿Ellos eran buenos?―preguntó al borde de las lágrimas―¿Ellos... me... ellos me... que...?
―Ellos te querían mucho, muchísmo.
La lágrimas no se contuvieron más en sus ojos y rodaron por sus mejillas.
―Me querían... me querían...―gemía el chiquillo al que Severus no sabía cómo consolar.
―Sí, Harry―palmeó su mano y el niño la retiró al instante como si quemara.
―Lo siento, lo siento, lo limpiaré―se disculpaba.
―Ssss― agarró la mano de nuevo―, no pasa nada, no has ensuciado nada. Te he dicho algo bueno y tú te has emocionado, no es nada malo.
Harry le miraba a través de las lágrimas, y asentía levemente.
―Nada malo, Harry―volvió a repetirle.
―Nada malo―le imitó.
oooooooooooo
Segundo capítulo, y poco a poco vamos conociendo algo más de Harry a través de Severus.
Es un tanto turbio este gusto mío por esta pareja, ya sea de modo romántico o paternal, como será este caso.
Cartitas a Lupin, ¿seguirá vivo?
Gracias por la buena acogida de la historia.
Nos vemos en el siguiente capítulo.
Besitos.
