Severus odiaba las visitas, por algo se había apartado del mundo. Y eran muy pocas las personas a las que toleraba en su vida.
Harry había entrado a ser una de ellas a la fuerza. Ahora, con Lupin tenía a dos personas que si por él fuera mandaría lejos a resolver sus problemas.
Realmente le había avisado porque sentía que ocuparse de Harry, cuando por su culpa había originado que quedara huérfano, no era lo correcto.
Pero tampoco confiaba en nadie a quien pudiera avisar del descubrimiento.
Lupin fue la única opción que encontró que quizás tuviera sentimientos reales por el chico. Al menos, lo conoció por un año.
—¿Solo lo encontraste en la calle?—dijo después de que Severus le ofreció una taza de té; con gusto le hubiera ofrecido también una ducha, pero a pesar de todo, no quiso ser irrespetuoso.
—Exactamente—volvió a repetir Severus.
—Y nunca antes supiste de su existencia teniéndolo al parecer bastante cerca.
—Lupin, ¿crees que si yo lo hubiera tenido encerrado todos estos años te avisaría a ti? Si hubiera intenciones ocultas en mis acciones se lo hubiera dado a los mortífagos.
—¿No está con uno?
Otros de los motivos por los que Severus se apartó del mundo fue ese, muchos seguían viéndole como un mortífago; y tenía suficiente con su conciencia para que el resto le juzgara.
—Lo siento, Snape—se disculpó el hombre lobo cuando se dio cuenta que con las suspicacias no iban a llegar a ningún lado.
—Está vivo, está aquí, y es un squib.
La última noticia dejó realmente sorprendido a su visitante.
Había mandado a Harry a su habitación, y el chico había salido corriendo hacia ella. Estaba claro que a duras penas estaba bien con Severus, Lupin solo le incomodaba profundamente.
—¿Cómo es posible?—preguntó conmocionado.
—No lo sé, esperaba que tú tuvieras alguna información.
—Solo supe que habían muerto, todos. Sirius los traicionó.—En su voz había dolor y también ira, esa la conocía bien Severus.
—Alguien tuvo que llevárselo de allí—sentenció Severus.
—¿Quizás nunca estuvo allí aquella noche?—propuso Remus.—Quizás James y Lily lo ocultaron para protegerlo.
—No lo creo.—Severus miró su taza, lo que iba a decir no iba a ser fácil—Entré en sus recuerdos, Harry no sabe quién es, y vi como El Que No Debe Ser Nombrado le atacó con la maldición asesina, mató a Lily. Y dejó una cicatriz en la frente del chico.
Remus le miraba sorprendido, no era para menos. La versión oficial fue que al matar a Harry, el Señor Oscuro firmó su propia muerte.
Esas habían sido las palabras de Dumbledore. Aquel hombre nunca le había gustado. Ciego ante los abusos que se cometían bajo el techo de su escuela; sobornando a Severus para que trabajara como espía doble.
—¿Pudo haber sido ... Sirius?—Sabía reconocer la esperanza cuando la oía—¿Pudo apiadarse de él en el último momento?
—Fuera quien fuese quien se lo llevó, te puedo asegurar que en el lugar en el que acabó no recibió piedad.
Ver a Remus Lupin pasar de hombre inofensivo a bestia agresiva era una de las paradojas de su vida.
Cuando le relató las calamidades, abusos y maltrato que había recibido Harry, Severus temió que Remus se transformara en licántropo en la mitad de su salón.
—El hombre murió y la mujer, su tía, le echó a la calle—terminó el relato Severus—. Fue ahí donde lo encontré.
—Los mataré—prometió.
—Por supuesto, y yo te ayudaré.
Ambos hombres se miraron, acababan de sellar un pacto, uno por el que ambos acabarían en Azkaban.
Extrañas circunstancias hacen de viejos enemigos aliados.
—Harry está profundamente dañado—concluyó Severus—. Fabrico pociones para diferentes boticas, puedo sanar su cuerpo. Pero su mente está destrozada.
—Necesita un psicomago—llegó Remus a la misma conclusión que él mismo.
—Lupin, si Harry está vivo, ¿no te entra otra duda?
—Voldemort.—Hacía años que no escuchaba ese nombre, el de su amo, y Severus se odió por temblar ante él.
—Exacto.
—¿Qué vamos a hacer?—preguntó Remus, pero ninguno de los dos tenían respuestas para esa pregunta.
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La pregunta seguía en el aire días después, y ninguno de los dos era capaz de decidir qué pasos tomar.
Severus llevaba fuera del mundo mágico casi dos décadas, y Remus era un hombre lobo defenestrado por la sociedad, que cargaba sus propias heridas.
La relación entre el licántropo y Harry era complicada, el chico había empezado a confiar tímidamente en Severus. Pero se sentía completamente en tensión cuando Remus estaba presente.
Si ya era casi invisible, Harry intentaba hacerse más pequeño aún cuando el hombre le hablaba.
Y ambos decidieron que de momento solo iban a poder centrarse en Harry, no le harían ningún favor al chico si le exponían en el estado actual.
Un héroe que todos creían muerto sería acosado por toda la comunidad mágica, y Harry difícilmente podía soportar estar con Severus y Remus.
—Harry no era Squib durante su primer año de vida—aseguró Remus una de las noches siguientes.
Reconocía que pensaba que tenerle en su casa sería mucho peor, pero una vez lavado y afeitado, era una persona tranquila.
Aquella dualidad que habitaba en su antiguo compañero de escuela volvía a salir a flote.
—Harry poseía una magia natural que a James y Lily les costaba controlar.—La tristeza saltaba de su voz llegando hasta Severus.
—Tengo la teoría de que su estado actual es consecuencia del ataque que sufrió.—Era algo a lo que Severus llevaba tiempo dándole vueltas—Pero creo que deberíamos hacerle pruebas mágicas para detectar algún tipo de sellado de su magia.
—¿Y si alguien lo hizo a propósito?—Aquello también lo había pensado Severus, y solo un nombre le volvía a la mente una y otra vez.
Ambos quedaron en silencio, la tónica habitual cuando estaban juntos.
Severus era incapaz de cambiar hábitos tan profundamente instaurados en él.
—Gracias.—Hubiera esperado cualquier cosa, pero no un agradecimiento.
La cara de escepticismo de Severus hizo continuar a Remus. Su rostro estaba cubierto de cicatrices, algunas solo eran líneas blanquecinas sobre su piel, pero otras se veían muy recientes.
—Gracias por acoger a Harry, y gracias por avisarme a mí.
Severus iba a contestar que qué otra cosa podía hacer, pero era lo suficientemente inteligente para saber cuando debía permanecer callado. Tan solo asintió.
—Me gustaría permanecer a su lado, aunque noto que apenas me tolera—continuó Remus—. Me gustaría contribuir con el gasto de sus pociones, su manutención y la mía propia.
—No te ofendas, Lupin—aclaró Severus—¿Acaso tienes para mantenerte a ti mismo?
La mirada de Remus se tiñó de vergüenza, pero también de una especia de orgullo.
—Escasamente, pero sé ganarme la vida.
Ambos hombres se miraron, y Severus supo que cualquier cosa dicha en ese momento afectaría a su invitado.
—Harry no necesita solo pociones, necesita a alguien que le enseñe las materias más básicas.—La mirada de Remus se volvió curiosa—A penas he sido capaz de enseñarle el abecedario, no creo tener la paciencia suficiente como profesor de nada.
—Yo lo haré.—Severus sonrió, pero no estaba ante un chiquillo—No creas que por eso olvidaré el resto.
—Estoy seguro.
Pero ambos tenía ante ellos otro reto, que Harry fuera capaz de estar a solas en la misma habitación que Remus Lupin.
A día siguiente, Harry ya estaba en la cocina preparando el desayuno, aunque asustado no olvidaba las obligaciones que se había impuesto. Preparaba el desayuno para los tres, se sentaba mucho más cerca de Severus que de Remus y comía en silencio sin levantar la vista de su plato.
—Harry, tengo mucho trabajo y no voy a poder seguir con nuestras clases—dijo Severus con tono liguero, cosa que realmente no era sencilla para él—. He pensado que Remus podría enseñarte más cosas que yo.
No pudieron evitar ver el encogimiento que sufrió el muchacho, pero como si en su ADN aún estuviera escrito, era incapaz de negarse a algo y asintió.
Remus se quedó pendiente de la reacción de Harry, no iba a poder hacer mucho con el chico si le temía hasta médula.
—Cuando íbamos a la escuela le tenía que hacer los repasos a tu padre y nuestros amigos—explicó el hombre sonriendo recordando aquellos tiempos. Harry levantó la mirada del plato por primera vez—. James era rápido pero pasaba más tiempo pendiente de lo que hacía tu madre que de atender en clase.
Severus sintió que aquello abría una vieja herida, Lily había sido su única amiga hasta que habían entrado en Hogwarts, una vez dentro las cosas se habían ido complicando, no diría que él no había contribuido a ello. Pero lo que para Remus eran viejas y adorables anécdotas, para él era el recuerdo de sus traumas infantiles. Y lo que aún era peor, el recuerdo de la amiga a la que había expuesto y fue incapaz de salvar.
Sin embargo, eso le estaba ayudando a Harry a abrirse, lo notaba, era mínimo pero un ojo audaz vería la leve inclinación hacia adelante, algo impensable en él, que siempre estaba encorvado sobre sí mismo.
—Sirius era otra tema.—Su gesto se ensombreció, pero rápidamente cambio-¿Sabías que Lily, tu madre, era la mejor estudiante de nuestro curso?
Poco a poco estaba captado el interés de Harry, y Remus miró a Severus sonriendo, un pequeño guiño de ojo hizo que Severus sintiera un pequeño nudo en su propio estómago, por una vez no tuvo nada que ver con Lily, con James, o con Harry.
—Remus era de los mejores alumnos de nuestra promoción.—Severus se levantó intentando olvidar lo que acababa de sentir; estaba claro que Harry le estaba haciendo más blando de lo que él lo era, eso debía ser—Y nadie conocía tanto a tu padre como él, estoy seguro de que no solo aprenderás, sino que te contará historias sobre él.
Harry asintió, y la diferencia era sutil, pero para él que llevaba con el chico varias semanas, era significativo. Harry quería saber más.
Severus asintió a Remus y de nuevo este le sonrió, Severus apartó la mirada y anunció que tenía que subir a trabajar.
Subió a su laboratorio que cerró con magia, no solía necesitarla en exceso, pero desde que Harry vivía con él, extremaba las precauciones.
Él era un hombre solitario, y ahora habitaba con dos personas más, cuando uno deja de practicar algo no significa que lo haya olvidado, y aquel pellizco en su estómago lo delataba. También le había cogido con la guardia baja, porque no pensaba que pudiera sentirse atraído por Lupin.
Lo sumó a su lista de cosas en las que no pensar, que cada día al parecer se hacía más larga. Pero algo que siempre había resaltado en su personalidad era su nivel de concentración cuando lo necesitaba.
La mañana de trabajo fue realmente productiva, y dejó preparándose dos pócimas para Harry, y algunos encargos que tenía pendiente para una de las boticas con las que trabajaba. No podía desatender su negocio ya que era su medio de subsistencia, y aunque tenía dinero ahorrado debido a su poca costumbre de gastar en algo que no fuera básico, ahora también tenía que pensar en las necesidades de Harry.
Nadie había dependido jamás de él, y a pesar de que podría suponerle una carga, nunca había querido gastar de otro modo su dinero que dándole a ese chico todo lo que pudiera.
Cuando salió sumido en sus propias ideas, casi no tuvo tiempo de esconder su varita, Harry estaba de pie esperando en el pasillo. La hizo desaparecer en la manga de su camisa, y le sorprendió ver al chico allí, raramente subía.
—¿Qué ocurre, Harry?—La expresión del muchacho no le gustó, parecía entristecido, y normalmente su mueca más común era la del temor. ¿Qué le había estado contado Remus?
—Es solo...
Severus se acercó a él, y se alegraba de que su reacción ya no fuera encogerse, solo le miró, y sintió la misma angustia que el chico estaba sufriendo.
—Sé que me ha dicho que debo confiar en él.—Al final no se había equivocado y tenía que ver con Lupin—Pero yo... yo no quiero tener que volver a hacer esas... esas cosas...
—¿A qué te refieres?—Severus empezó a notar su sangre helarse, no podía ser cierto, ¿había Lupin tratado de aprovecharse de Harry?
—Él es bueno, me ha contado muchas cosas de mis padres, me ha estado enseñado a identificar las letras... yo...
—¿Te ha tocado?
—Sí.—Harry miraba el suelo viéndose claramente culpable—Y he salido corriendo, yo ... yo solo quería preguntar si tengo que hacerlo, si usted me dice que lo haga, lo haré.
Severus comenzó a verlo todo rojo y bajó las escaleras dispuesto a cruciar al hombre que había acogido para proteger al chico de todo aquello.
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He descubierto un cierto placer en dejar los capítulos en el borde de una acción. Creo que he visto demasiadas series de televisión, jajajaja.
Ya lo he puesto en un aviso, y espero que la situación no dure mucho, pero desde ayer desaparecieron casi la mitad de mis historias de aquí, Wattpad me ha devuelto un par más, y ojalá estén todas de vuelta en breve.
Podéis encontrarme en otras plataformas como Fanfiction, Ao3, Amor Yaoi y Slasheaven.
Hasta la semana que viene.
Besitos
