Severus estaba haciendo todo el acopio de paciencia para no maldecir a Draco y arrancarle la cabeza.
Por otro lado, darle información con cuentagotas no había servido.
—El hijo de tu novio es guapo, ¿pero qué le pasa? ¿Tiene algún tipo de retraso mental?—Draco no había tenido pelos en la lengua nunca, y no podía esperar que fuera delicado con Harry, sobre todo si no conocía la historia del chico. Aún así, sus palabras le molestaron, porque en ese poco tiempo Severus le había tomado cariño a Harry.
—Él sufrió un accidente, pero mejorará—Sintió como en sus palabras además de esconder un pasado realmente doloroso, le hacía una promesa a Harry, mejorará—Su mente y su magia han sufrido mucho.
—¿Qué tipo de accidente?—preguntó Draco intrigado. No podía revelar demasiados datos, era la intimidad de Harry, y Draco alguien demasiado frívolo para entenderlo. Severus no olvidaba que estaba hablando con el hijo de un exmortífago, al fin y al cabo.
—Hay muchas cosas que Harry no comprende como tú y yo lo hacemos, piensa que es como un niño de 11 años.
—Ya…
—Ven a verlo y habla con él, hemos notado que cuando tú vienes él se "despierta"—le pidió Severus.
—¿Y qué saco yo a cambio?—Llegaría a aquel punto, estaba claro. Estaba hablando con un Malfoy a fin de cuentas.
—¿La satisfacción personal de hacer feliz a alguien?—se cuestionó Severus, reconocía que con Harry estaba perdiendo algo de objetividad.
—Insuficiente, Sev.
—No me llames así—bufó—¿Qué quieres?
Draco sonrió, pequeña alimaña albina.
—Aún no lo sé, pero me deberás una, una muy gorda.
Severus estaba sintiendo que aquello era peor que la promesa de fidelidad que le había hecho al Señor Oscuro en su día. Se cuestionaba cuánto bien podía hacerle en realidad Draco a Harry.
—De acuerdo.
—Vendré los jueves, me gustan las galletas que servían en las tres escobas, hace mucho que no las como.
Severus tragó, tener en su casa a aquel malcriado iba a ser una fuente de problemas.
—Y por cierto, dile a tu novio que si vuelve a mirarme mal, no vuelvo.
Draco hizo bien en irse en aquel momento, la paciencia de Severus estaba en su límite.
En la cocina, Remus preparaba la cena, y Harry estaba sentado en la mesa, mirando sus manos.
¿En qué estaría pensando?
Severus se sentó también.
—¿Lo pasaste bien hoy con Draco?—Harry parecía haber salido de sus pensamientos solo invocado por el nombre del rubio.
—Sí, gracias.
—Si te incomoda en algún momento, sabes que puedes decírnoslo, ¿verdad?—intervino Remus, entendía las reticencias de este sobre el joven Malfoy.
—Él es diferente, ¿verdad?—preguntó Harry.
Severus miró a Remus, como había temido, con Draco y Harry iban a tener problemas.
—¿A qué te refieres, Harry?
—Él…—Aún le costaba darle voz a sus pensamientos, como si estos no debieran salir de la jaula de su mente—Él me trata diferente.
—¿De qué modo?—Remus debía rebajar la animadversión contra Draco, o haría que Harry se guardara lo que pensaba una vez más.
—Él no me trata como vosotros—dijo, sus manos se crisparon—. Tampoco me trata como mi familia.
—¿Cómo sientes que te trata?—Con Harry siempre tenía que lanzar las cuerdas de un puente mental para que diera los pasos hasta ellos para salir de sí mismo.
—Como si fuera—les miró, parecía avergonzado—, normal.
—¿Te gusta que te trate así?
Harry asintió.
—No entiendo casi nada de lo que dice.—Sonrió Harry, y ambos se dieron cuenta de lo que Harry necesitaba—No me mira con pena, ni con asco.
Querían protegerlo tanto que no se daban cuenta de sus cuidados entrañaban también una diferenciación. Obviamente, Harry había sufrido mucho, pero él no conocía mucho más. Habían infravalorado su capacidad de percepción. Notaba la pena en ellos, Draco no la sentía. Solo era un chico de su edad que le trataba de un modo en que Harry se sentía bien.
—Draco vendrá los jueves a tomar el té con nosotros.—Harry sonrió, ellos tenían que empezar a tratarle de otro modo.
Harry solía irse a dormir pronto, las clases le agotaban mentalmente, pero ese día, ambos hombres sabían que Harry estaría pensando en Draco.
Después de la cena, los tres pasaban un rato en el salón, últimamente Remus se iba cuando Harry lo hacía. Ahora, volvían a compartir aquellos momentos a solas.
—Hay que hablarle de sexo—dijo Severus a Remus.
Durante toda la cena ambos se habían estado lanzando miradas cargadas de intención, y Severus quería abandonar el salón para que dejaran de ser intenciones y solo hechos.
—Será una conversación complicada para él.—Pero Remus estaba de acuerdo.
—Tenemos que empezar a tratarle de un modo más normal, pero siento que aún no está preparado.
—Tiene dudas, muchas dudas, y no solo respecto a eso.—Remus se inclinó hacia delante—Durante nuestras clases siento que tiene más preguntas de las que es capaz de realizar. ¿Alguna vez tuvo contacto con otras personas a demás de con esos animales?
—Si fue así, él no es capaz de recordarlo.
El ambiente se tensó, aquel era otro tema que no estaban abordado. Petunia no podía quedar impune, aquellos desgraciados que le habían maltratado seguían sus vidas como si nada. Pero debía agradecerle a la maldita haber puesto a Harry en la calle, de otro modo él nunca lo hubiera encontrado.
—La mataría, a ella y reviviría a la bestia que ya murió, solo para matarle de nuevo—dijo Severus lleno de rabia.
—He pensado sobre ello.—Severus había visto al lobo que habitaba dentro de Remus, al salvaje, no a esa versión drogada que le proporcionaba la poción matalobos. Estaba asomando en los bordes de cada una de aquellas palabras.—No soy partidario de matar a nadie, pero si uno de los dos debe hacerlo, sería yo. Harry te necesita más que a mí.
—Eso ahora no es la prioridad—Solo pensar en que Remus los abandonara le causaba ansiedad—Ahora no.
—Quiero besarte—confesó Remus.
—Hazlo—pidió Severus.
Remus se levantó, y tendió una mano a Severus, cuando se besaron, se sintió bien. Estaba acostumbrado a estar solo, a lidiar con todo solo. Y aunque solo había compartido un par de noches con Remus, unas que él había considerado como meros trámites sexuales entre dos adultos que querían aplacar su soledad. Aquello le sabía a algo más.
Subieron en silencio a la habitación de Severus, ningún sonido salió de aquellas cuatro paredes insonorizadas. Tampoco lo hizo Remus, ni esa ni ninguna noche después.
Él se había enamorado de Lucius cuando era un niño, cuando no sabía nada del amor y creyó que aquello era a cuanto podía aspirar.
Vivió a la sombra de la necesidad y no del amor. No es que aquello que Remus y él tenían lo fuera, pero al menos era algo que los colocaba en igualdad de posiciones. Y eso le gustó, le gustó mucho. Porque Severus no había conocido más que estar a la sombra, y resistir solo. Remus era más un compañero, un compañero que le buscaba para besarle, para excitarle a tal punto que Severus se sentía como un jovencito que ya ninguno de los dos era. Pero estaba bien, después del fulgor sexual, aquel del que no se cansaba, llegaba una especie de calma. Se encontraba bien en ella, se encontraban bien en ella.
Días después tomó valor para enfrentar una conversación que le incomodaba.
—Harry, hay un tema del que te quiero hablar antes de que llegue Draco.
El jueves llegó, y había notado a Harry nervioso, sus días eran todos similares. Aquella visita marcaba la diferencia, y debían acostumbrarse.
—Supongo que nadie te habrá explicado lo que son las relaciones sexuales consensuadas.
Sabía que el tema retraería a Harry, pero el chico había expresado lo bien que le sentaba ser tratado con normalidad. Imaginaba que cualquier padre, por incómodo que aquello pudiera resultar, hablaría de consentimiento y prácticas seguras con sus hijos.
Harry se había encogido sobre sí mismo, no era su hijo, pero él si se sentía como la figura paterna de la que tanto él como Harry habían carecido en sus vidas.
—Las prácticas sexuales pueden ser satisfactorias, lo que tu tío te hacía se llama violación.—Harry perdió todo color—Es cuando alguien abusa sexualmente de otra persona, es un delito, es horrible y desearía que jamás hubieras tenido que pasar por eso.
Quería parar, pero Harry necesitaba oírlo.
—Pero esa no es la única práctica sexual que existe, dos personas puede disfrutar del acto sexual si están preparadas, si se desean y son respetuosas con la otra persona. Entiendo que no debe ser fácil para ti entender a lo que me refiero. Pero la atracción sexual es natural, y puede que alguna vez la sientas por otra persona.
Harry le miró.
—¿Yo?
—Sí, Harry, yo no soy especialista en este tema, y supongo que todo lo que tenga que ver con sexo para ti estará muy distorsionado; sin embargo, puede que en el futuro sientas atracción por otra persona y no sepas cómo manejarla.
—No lo entiendo.
—Lo sé—¿Cuándo había pensado que él estaría cualificado para tener esa conversación con Harry?
—¿Tú y Remus tenéis relaciones sexuales consensuadas?
Aquella pregunta sí que no la esperaba, y por primera vez se sintió el crío de los dos.
—Sí.
—Mi tía decía que lo que hacen dos hombres juntos es una aberración—dijo Harry, parecía más tranquilo—. Yo creo que ella me odiaba porque él me prefería a mí. Yo nunca lo quise, de verdad.
—Lo sé.—El dolor en la voz de Harry le supo a propio.
—Pero no podía hacer otra cosa, yo…
—También lo sé. Harry tú nunca tuviste culpa de recibir ese trato, no era algo que tú provocaras. Era de él, era de ella por consentirlo.
Harry asentía, pero Severus necesitaba consolarle aún más. Abrazarle ya no era algo difícil, y Harry se dejó sostener.
Podía sentir su dolor, era casi palpable. Y por mucho que Severus intentara entender lo que Harry sentía, no era capaz de ponerse completamente en sus zapatos.
A Harry el destino le había puesto en demasiados caminos equivocados, incluso él mismo se sentía inapropiado para Harry, pero había llegado hasta él y trataría de no errar, lo haría con todas sus fuerzas.
—Os vi besaros—dijo Harry después de un tiempo.—A ti y a Remus, y Draco dijo que vosotros tenéis sexo.
—Maldito Draco Malfoy, no puede dejar los asuntos de los demás—bufó Severus.
—¿Draco tiene sexo consensuado?—preguntó Harry.
—Sí.
—¿Duele?—preguntó.
—No tiene porqué doler, suele sentirse bien. Pero no hay obligación en hacerlo si uno no se siente bien.
Severus le separó un poco para poder mirarle, parecía tan pequeño, pero no lo era.
—No soy un experto—continuó Severus—, ni siquiera tengo claro de que lo que te haya dicho te haya aclarado algo, Harry. Pero si alguna vez tiene alguna duda, si te sientes mal, puedes preguntarme. El sexo suele ser algo de lo que no se habla, y se comenten errores en el mejor de los casos.
Harry asintió, aún abrazado a Severus, este acarició su cabello. Luchaba entre el deseo de meterlo dentro de una burbuja y que nadie jamás pudiera herirlo de nuevo, y enseñarle cómo funcionaba el mundo, para que él pudiera hacerle frente.
—Draco no sabe lo que te pasó, ni lo que sufriste. No me corresponde a mí contarle nada de ti. Ni siquiera tú tienes porqué contárselo.
—No quiero hacerlo.
—Está bien, es tu vida, solo tú deberías tener control sobre ella. Pero puede que él te haga comentarios que no entiendas, algunos que te hagan sentir incómodo.
—Dice un montón de cosas—confesó Harry.
—Tiene incontinencia verbal.
—¿Eso qué es?
—Es cuando una persona no puede dejar de hablar, y Draco no para, pero le conozco desde que era pequeño y no es un mal chico.
—Él es divertido.—Y de nuevo sintió el rubor en sus mejillas.
—Es normal que Draco te guste, no es nado malo.—Aquello sí que le estaba costando trabajo de decir—Es un chico muy guapo, atractivo, y ha mostrado interés en ti. Pero eso no significa nada más, no tienes que hacer nada con él que tú no quieras. No quiero que te asustes, pero si Draco no sabe algunas cosas de ti, pueda malinterpretar algunas de tus reacciones.
—Yo no…
—No, no tienes que contar nada, Harry.—Le reconfortó—Pero sí que si alguna vez es demasiado para ti le digas no. No tenéis que ser más que amigos, nada más, con él o con cualquiera.
—No lo entiendo.
Severus se rió.
—Yo tampoco, yo solo he tenido dos relaciones en mi vida, no soy ejemplo de nada. Pero si Draco alguna vez te insinúa algo sexual y tú no te sientes cómodo le dices que no.
—No.
—Exacto. Pero el sexo, no siempre es solo eso, normalmente está relacionado a otros sentimientos, como el amor, con una pareja.
—¿Remus y tu tenéis amor?—preguntó Harry serio.
—Esa es una pregunta que no puedo responder tan fácilmente—¿Desde cuándo él había sido tan abierto con su sentimientos?
—Cuando estáis juntos tú sonríes más, ¿eso es amor?
—Creo que se me da mejor explicarte lo que es el sexo que lo que es el amor, Harry—confesó Severus—. De este sé menos, la verdad.
Las llamas le anunciaban la visita de Draco, y sentía que rompía una especie de atmósfera que había creado con Harry, consigo mismo.
Le dio un último abrazo, solo esperaba haberle despejado algunas dudas, aunque sentía que le había abierto otras nuevas.
Harry se veía más animado que al inicio de la conversación, y los jóvenes se sonrieron al mirarse.
Severus le lanzó una mirada de precaución a Draco, y este solo asintió.
Remus apareció y le dio una mirada poco agradable al recién llegado pero dejó un plato de galletas y un poco de té sobre la mesa.
De nuevo, el parloteo de Draco les hizo dejar a los jóvenes a solas, solo que ahora, en la cocina le esperaban unos brazos y besos que eran mucho más agradables.
—¿Qué tal fue la conversación?—le preguntó Remus.
—Creo que ha entendido el punto, pero le surgieron preguntas que yo no sé responder.
Remus estaba olisqueando su cuello, y haciéndole cosquillas.
—Y nos vio besándonos.
—¿Eso significa que ya no tenemos que escondernos?—preguntó Remus.
Ambos se miraron, ¿sería bueno para Harry ver muestras de afecto entre ellos? Quizás sí, quizás el ejemplo fuera la mejor de las enseñanzas. Pero, ¿sería eso bueno para Severus?
Remus le besó, ¿era aquello amor?
No pudo pensar más en ello, en el salón algo explotó, y ambos salieron con las varitas en alto.
Lo que encontraron les sorprendió.
Sobre la mesa había una serie de cartas saltando unas sobre las otras, y cada poco una de ellas explotaba. Harry lo miraba sorprendido, pero colocó una más sobre le montón con una sonrisa traviesa.
Estaban jugando snap explosivo, y Harry lo estaba pasando bien.
Bajaron las varitas, y Remus acarició su cadera, pidiéndole permiso para dejarla allí.
No estaba en su naturaleza aquellas muestras de afecto públicas, pero muchas cosas habían cambiado en esa casa desde que encontró a Harry. Y no todas eran malas.
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Me cuesta no poner a un Severus más suave con Harry, un poco occ, sí, pero bueno. En esta historia me está saliendo así.
La charla de Severus y Harry me parecía una que debían tener, aún así es insuficiente, lo sabemos, lo sabemos.
¿Qué pedirá a cambio Draco?
Qué raro me está resultado escribir esta historia, espero que el resultado no sea algo tonto.
Besos.
Shimi.
