Draco vio salir a Harry, se le hizo la boca agua. Tenía algo difícil de evitar querer, no sabía bien qué es lo que era.
Chicos guapos había muchos, él mismo era uno de ellos. No, no era eso. Quizás aquella extraña manera de mirar, la forma en que sonreía tímidamente.
Tenía algo, algo que le apetecía mucho.
Por un momento pensó que no se atrevería, y se sorprendió verlo salir por la ventana. Sonrió satisfecho.
Sus amigos llevaban un buen rato en la fiesta de Blaise, fiesta era un eufemismo a las tremendas orgías que se armaban en la casa de su amigo.
Salvo que esta noche, Draco tenía claro que no tenía más interés que en tener a Harry para él.
Acabó en sus brazos una vez que saltó, se ajustaba bien a él, muy bien. Por un momento lo pensó, quizás aquella fiesta no era lo mejor para Harry.
Parecía demasiado inocente para un lugar así, pero cuando le sonrió y se dejó sostener, Draco no lo pensó.
Los apareció directamente en el salón de la inmensa vivienda.
El ambiente cargado era fácil de notar, Harry seguía completamente pegado a él. Draco le tomó de la mano y lo introdujo.
Sus amigos le miraron curiosos, otros con miradas ávidas. Eso no iba a ocurrir, Harry era suyo.
—Hola, soy Pansy.—Le extendió la mano su amiga—Así que tú eres el que trae loco últimamente a nuestro Draco.
Harry se pegó un poco más a su lado. Realmente la vulnerabilidad no era algo que atrajera a Draco habitualmente, pero en Harry tenía un componente diferente. Pasó su brazo por su cintura, y Harry pareció complacido.
—Vaya, parece un pajarito—dijo Blaise que llevaba la camisa tan abierta que mostraba un pecho liso y oscuro que Draco conocía perfectamente. Theo apareció detrás de Blaise, atrayéndolo hacia él y besando su cuello.
Quizás esos dos fueran la pareja más estable y abierta que Draco había conocido nunca. En cierta modo, les envidiaba. Los padres de Theo habían muerto hacia unos años, y él era el heredero único y libre de su apellido, Blaise no cargaba con esa cruz, su familia no estaba al mismo nivel que el de ellos. La libertad era algo con lo que Draco había soñado toda su vida.
—Así que este es Harry.—No, si había con alguien con el que no compartiría a Harry era con Theo.
Amigos, sí. Rivales, también.
—¿Quieres algo de beber?—le preguntó a Harry, los ojos esmeralda le miraban de un modo en el que pocas veces había sido mirado. Como si Draco fuera todo, la verdad, es que sí, tenía a todo el que quisiera, pero nadie le había mirado como ese chico extraño lo hacía.
Draco apareció dos copas, y le ofreció una a Harry. La conversación se destensó un poco, Draco no es que hubiera estado todo el tiempo hablando de Harry, no mucho, pero sus amigos le conocían. A Draco nadie le importaba lo suficiente como para nombrarlo mucho.
Harry había salido un par de veces.
Le miró beber de su copa, estaba tan fuera de lugar allí. Lo mejor sería no dejarlo a solas.
Pansy no paraba de mirar a Draco, la muy pesada quería hablar con él. Si quisiera sermones, se hubiera quedado a pasar la velada con sus padres.
Se apartó un poco, no le gustaba dejar a Harry con Blaise y Theo, pero les amenazó con la mirada.
—¿Qué?—dijo exasperado a su amiga.
—¿Qué le pasa?—preguntó mirando a Harry.
—Es tímido.—Draco no le iba a perder la pista. En la habitación había otros antiguos compañeros, con un leve recorrido se dio cuenta de que se había acostado ya con la mayoría. Y que muchos tenían los ojos sobre Harry.
Este solo miraba su copa, mientras asentía o negaba con la cabeza lo que fuera que los otros le estuvieran preguntando.
—Ese chico no es normal.
—¿Acaso tú lo eres?—Se quejó Draco, quería volver al lado de Harry.
—¿Es muggle?—El tono despectivo de Pansy, le molestó a Draco. Él nunca saldría con un muggle.
—Tengo límites, Pans. ¿Tienes algo más que preguntarme o puedo disfrutar de la noche?
La chica no paraba de mirar a Harry, como si quisiera desentrañar un rompecabezas. Era cierto que no era el tipo de chico que Draco llevaría allí. A veces un cambio de dieta no era malo, en cualquier caso.
No la dejó seguir preguntando, agarró a Harry de la cintura de nuevo, y le dijo que fueran a bailar un poco.
Rápidamente se dio cuenta que aquello no era para Harry, tenía la movilidad de un autómata. Pero le gustaba agarrarlo y mantenerlo pegado a él, notaba como a poco se relajaba contra él y como las caricias sobre su cuello eran bien recibidas.
Pequeños toques, conociendo su cintura, sus manos, pero lo que llevaba queriendo toda la noche era besarle. Quizás algo más que una noche.
No era su estilo ser remilgado delante de nadie, pero no quería tener espectadores en aquella ocasión.
Cuando sus amigos se acercaron, Draco le susurró al oído que iban a salir corriendo. Harry le miró sin comprender mucho, pero agarró su mano y rápidamente ambos echaron a correr hacia el jardín.
No le llegó lo que Pansy le dijo, no le importaba realmente.
Blaise siempre ampliaba mágicamente el jardín para esas ocasiones, y Draco tenía claro al punto donde quería llevar a Harry.
Cuando llegó a un cenador tremendamente cursi, paró. Blaise lo había creado especialmente para él, sabía que era uno de sus lugares favoritos de Malfoy Manor, una licencia a la primera vez que ellos estuvieron juntos.
Harry lo miró, sí, era el lugar ideal.
—¿Te gusta?—preguntó.
Harry asintió, no se había equivocado, Draco no le había soltado la mano después de llegar.
La pequeña carrera le había dejado el corazón acelerado. La iluminación artificial del lugar era ideal para crear una atmósfera íntima.
Lo llevó a uno de lo bancos blancos de hierro forjado, él se sentó y acercó a Harry para que lo hiciera encima de él.
Notó como aquello hizo que el moreno bajara la mirada tímidamente.
Le tomó de la barbilla para que le mirara, sin darse cuenta Draco pasó su lengua por sus labios. Relamiéndose ante la vista.
Acarició la piel de su mejilla, captando la mirada esmeralda.
—¿Quieres que te bese?—le preguntó sabiendo la respuesta de antemano.
Harry le miró los labios, y volvió a esconder su mirada. Draco le obligó a mirarle.
—Si no me dices que sí, no te besaré.—De ese modo se ganó un leve sí de su boca.
No necesitó más para besarle, había querido hacerlo desde que le conoció. Pero se encontró siendo el único besando de los dos.
—¿Qué pasa?—preguntó.
—Lo siento.
—¿Es tu primer beso?—Se imaginaba que Harry era virgen, pero que al menos sabría lo que era un beso.
Harry negó, y Draco lo entendió aún menos.
Draco volvió a besarle, atrayéndolo más hacia él. Para de nuevo encontrarse solo invadiendo su boca.
—Tienes que mover la lengua, devolverme el beso, así.—Probó de nuevo intentando que Harry le siguiera, pero de nuevo se encontró solo, con Harry temblando entre sus brazos.
—Perdón—se excusó de nuevo cuando Draco lo levantó de sus piernas para ponerse de pie.
Harry se quedó callado mirándose los pies. Draco comenzaba a darse cuenta de que sí, que Harry tenía algo, había llegado a creer que solo era timidez. Quería creer que solo era eso.
Se separó de él. Así no le gustaban las cosas.
—Volvamos a la fiesta.—Por mucho que quiso hacer como si nada hubiera pasado, no era así.
Harry le miró desesperado.
—No.
—Mira, lo siento, esto no va a salir bien, no sé qué te pasa, ¿prefieres que te acompañe a casa?
Harry cambió ante sus ojos, se acercó a él, intentó besarle. Draco trató de apartarle, pero estaba decidido. El beso no era bueno, pero era algo mejor de lo que antes habían tenido.
El problema era que Harry no paraba de temblar y le hacía sentir como si estuvieran haciendo algo malo. Como si le estuviera obligando, solo era un beso y se sentía así de mal, no quería ni pensar lo que sería acostarse con él.
—No tienes porque hacerlo, no pasa nada.—Le abrazó. No era muy dado a otorgar consuelo a nadie, no al menos de ese modo.
No le gustaban las cosas intensas, los sentimentalismos, no quería lidiar con lo que fuera que le pasara, la verdad. Pero no era tan insensible para dejarlo tirado.
Ambos se sentaron en el banco que antes ocupaban, Draco suspiró, ¿qué hacía ahora con él? Parecía que Harry no quería separarse, le miró, volvía a parecer mucho más pequeño.
Problemas, muchos problemas, no lo había querido ver porque, sinceramente, quería acostarse con él.
Extendió un brazo, y abrazó a Harry, este se apoyó contra él, ese lugar había visto otro tipo de encuentros por parte de Draco. Suspiró sin saber cómo se había complicado hasta ese punto.
—¿Quieres ir a casa o quieres volver a la fiesta?—No sabía cuanto tiempo llevaban así, no sabía qué había sido más raro si los besos o tener a alguien abrazado de ese modo tanto tiempo.
—Quiero estar contigo.—Harry no había levantado la cabeza, pero Draco sonrió.
Le levantó la cabeza para mirarlo, si sus amigos le vieran de esa manera creerían que Harry le había lanzado alguna maldición idiotizante.
Draco le acarició la espalda, no le frenó cuando Harry volvió a besarle, eso era como volver a tercer grado. Salvo que Blaise había sido bastante más ardiente incluso entonces.
—Mucho mejor—le dijo cuando se separaron, al menos el temblor era mucho menor, Harry sonrió. Y Draco apartó la mirada cuando una simple sonrisa le hacía sentir así, problemas, Draco odiaba los problemas pero se sentía demasiado blando con Harry.
Esa noche no iba a acabar con ellos dos teniendo sexo, difícilmente iba a acabar con ellos dándose besos más apasionados. Y contra toda lógica a Draco no le pareció mal.
Quizás no se necesitara de hechizos idiotizantes para parecerlo.
Volvieron a la fiesta, con Harry muy pegado a él, con sus amigos mirándolos sorprendidos, con Draco lanzando miradas asesinas a quien tratara de mofarse de los besos que habían empezado a darse, tan tímidos que a Draco le parecían mucho más íntimos que Theo y Blaise enrollándose con cualquiera que encontraran mínimamente interesante en esa fiesta.
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Sí, todo podría haber salido mal, que se lo cuenten a Harry con su espantosa vida, pero cuando Severus decía que Draco en el fondo era una buena persona, no se equivocaba. No podemos darle tan poca credibilidad a todo el mundo, ¿verdad?
Buena semana.
Besos.
Shimi.
