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NEGRO 6: DESTINO
Alice estaba un poco interesada de los sucesos que se llevaban a cabo conforme los hilos se movían a su alrededor, encontró algo de información de los muñecos de Al-Thamen, pero sentía que era un poco mas allá de su propio poder, eran difíciles de vencer…pero no imposible.
De alguna manera logro hacerse de la verdadera forma de ese mundo, pero aun había cosas que no encajaban del todo, era como si alguien mas allá de su entendimiento lo estuviese observando y que no pudieran hacer nada para detener esa insana diversión.
Pero era algo que no le interesaba del todo, lo único que quería era la venganza de haberla traído en contra de su voluntad…su mundo estaba en caos y su antes enemigo ahora pedía su ayuda, era su momento de recuperar el hogar que tanto recordaba, pero algo la ataba, algo le impedía ver el verdadero objetivo de todo, además de regresar a su hogar, como si no pudieras pelear contra la fuerza del rio y esa parte no le gustaba.
La frustración que le emergía era muy densa, teniendo el presentimiento que no seria simplemente tomar la venganza que quería, si no que el rumbo que estaba tomando ese lugar era interesante y la arrastraba para ver el desenlace…. poniendo a prueba sus propias habilidades y redescubriendo las que ya tenía.
Lo noto cuando peleo la primera vez y mas ahora, atrapada en lo que reconoció un Djiin oscuro…pero al menos entendía que no tendría que levantar sospechas, ni de la luz y la oscuridad…pero era imposible, teniendo en cuenta la situación en la que estaba, ignorando las heridas que ya tenía y que curaban con rapidez.
Mirando ajena a todo, como el Rukh se teñía conforme los ladrones hacían de la suya, ella completamente indiferente de los gritos y el intento de auxilio, concentrada en una cosa….en ver ese flujo que llamaban "destino" y que tenia que ver ella en el asunto….y mas aun, saber mas de ese David.
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Cassim estaba furioso, su amigo y líder actual de las tropas infractoras lo traicionaba, ahora mirándolo cara a cara con miles de pensamientos y recuerdos oscuros, pero luego una sonrisa sardónica se cruzo por su rostro moreno, mientras la apuntaba con su arma recién entregada.
-A poco crees que simplemente es asi de fácil traicionarnos, aun si eres nuestro líder tienes que decidir…o si no la mujer morirá- apunto el chico de rastas a la dama que se encontraba justo atrás de su amigo, Alibaba giro un poco aturdido de la verdad.
Aunque Cassim noto que a pesar de que ella estaba en desventaja, el gesto indiferente no pintaba otro color, esto lo hacia hervir de alguna manera, la tropa estaba completamente rodeando el lugar, estaba atrapada…sin embargo no mostraba nada de incomodidad…un ligero escalofríos recorrió su columna conforme se hundía en la profundidad de esos ojos verdes.
La inseguridad y miedo a pesar de estar atrapada estaba presente, sentía que su herramienta no seria suficiente para detenerla…¿pero porque? Trato de mantener su porte ante la mirada de su amigo, quien no era el único preocupado…en la demás gente si estaba teniendo su efecto necesario.
-Esta bien…iré contigo-resignado el rubio se adelanto, solo dándole una mirada a los que se encontraban atrás, colocándose junto al que era su segundo al mando, Cassim sonrio en victoria.
-Acaben con ellos-ordeno a la tropa en general con un simple gesto, todos ya estaban siendo rodeados, mientras los ladrones ya hacían de la suya en los que se encontraban ahí, robando, saqueando y golpeando….
-Pero solo venias por mi…no hagas esto Cassim-reclamo el rubio a un amigo burlista, no entendía como cambiaron las cosas…pues los gritos de la gente pidiendo ayuda se escuchaban…la tropa estaba empezando a moverse.
-Somos la Tropa de la niebla, robamos a los que tienen mas…además que el enemigo esta entre nosotros-apunto al de cabellos morados que se mostraba sereno a pesar de la situación, aunque no apartaba la mirada con un brillo de interés en la mujer que no se inmutaba –El es el rey de Sindra…Sinbad-reclamo.
-¿Cómo supiste?-Alibaba recordaba que el era ajeno a todo, inclusive Aladdin le tuvo que decir quien estaba ahí.
-Tengo mis fuentes-frunció el ceño el moreno para sonreír y ordenar a unos de sus hombres que cargara con el rubio, quien pataleo un poco pero fue noqueado por otro de los servidores, muchos de ellos eran fiel a la idea que el príncipe era su líder.
-Alibaba-kun-grito Aladdin al ver como su amigo era llevado por uno de los maleantes, Morgiana y Maru ya estaban siendo ocupados por alguno de los hombres que ya los tenían rodeados, pero a pesar del ambiente la mirada dorada del morado no se apartaba…Cassim sintió algo en el estomago referente a ese hombre…desconfianza pura.
Alzo su mano con una intensión malsana de apretujar a la mujer que los humillo en general, sabia que su amigo de la infancia era demasiado idiota como para perdonar a alguien como ella…para estar a su lado como hace un momento, pero el no era asi, una sonrisa sardónica se posiciono en su cara, conforme alzaba su arma con saña.
Ella tenia que pagar por eso, tenia que tener sus cuentas saldada, los gritos y el caos aun en aumento, mientras la fuerza de los pocos que se defendían amedrentaban un poco a la tropa, no solo cuando vio volar prácticamente la mesa de mármol que interrumpió su acción, cuando alzo la mirada el gran hombre moreno y de cabello rojo lo miraba.
Cassim gruño por lo bajo al ponerse de pie, el Rey de Sindra ya estaba junto a la mujer, pero cual fue su sorpresa al ver a un gigante azul golpeando a sus aliados, se suponía que la desventaja era mucha…pero no contaba con la fuerza de esos pocos –Retirada-ordeno de inmediato, al menos una parte de su plan había resultado.
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-Una dama no debe estar en ese estado-con su mejor sonrisa Sinbad liberaba a una mujer austera, quien no apartaba la mirada de enfrente, Cassim salía por el agujero hecho, mientras los destrozos aun estaba presentes… solo un arqueo de ceja para seguir su camino -¿Eso es un gracias?-cuestiono, sin embargo el rugir del tigre a lo lejos le indico que aún no apartaba la mirada de si.
-No te rindes-Jafar se acercaba mientras golpeaba a otros compañeros de la tropa, mirando de manera culpable al hombre…además que la mujer no le daba la confianza -¿qué planeas sin?-cuestiono al ver ese interés…en todos los años esos ojos habían cambiado, y sabia cuando tenia algo en mente.
-Nada por el momento-alzo sus manos de manera acusatoria-Por cierto One-san-giro a la mujer quien ya no estaba a su alcance, solo para darse el susto de su vida al verla correr de manera rápida hacia el agujero donde la mayoría de la tropa se fugaba del gigante azul –Tiene prisa-sonrio.
Jafar solo miro por un momento a su líder para suspirar como consecuencia, después de todo lo seguiría aun si es dentro de la misma oscuridad o tuviera un interés militar con la mujer, no confiaba en ella y la tendría vigilada, pues por mas que veía era muy independiente e inmune a los encantos que presume su rey.
Además que a pesar de la sangre que mostraba no mostraba dolor alguno en su gesto, como si estas no existieran, ocasionando no solo en el segundo al mando sospechara…si no que Sinbad brillaba conforme más cosas notaba, queriéndola observar un poco.
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Aladdin estaba preocupado, ahora en la terraza del edificio no encontraba a Alibaba, la multitud enardecida estaba ahí vigilándolos con renuencia mientras extrañas armas lo apuntaban, junto a el diente de sable y sus compañeros Fanalis, Sinbad estaba arribando con interés al no encontrar cierta figura a su lado, pues por mas que juraba…la mujer había ido tras ellos…¿no?
Cassim se mordía los labios con insistencia al ver que no se librarían tan fácilmente de los pequeños problemas a los que se enfrentaron, era de estúpidos el librar una pelea contra ellos…pero teniendo en cuenta que los siguieron, no tenía otra que acabarlos.
La tropa de la niebla estaba expectante de la orden de su líder suplente, Alibaba no se encontraba por ningún lado, pero al menos la mujer monstruosa no estaba en ese tejado, aunque otras molestias si.
-Ya deja de pelear Cassim-Sinbad se mostraba con una sonrisa amplia pero mirada imperturbable, mientras se adelantaba al gran azul, dándole una mirada a Aladdin, quien solo acepto en silencio.
Morgiana y Maru se miraron querían ser de ayuda, pero al parecer un plan entre las sombras se tejía, conforme el hombre se adelantaba, Jafar y Mazru se quedaron al lado de los jovencitos, pero el primero aun buscaba esa figura que no encontraba, dejando como segundo termino la desaparición de Alibaba.
-Esto no te concierne….-gruño Cassim al ver lo confiado de ese rey, era lo que no le gustaba de la sangre noble, se creía poderosa solo porque lo tenia todo-Crees que todo se arreglara solo porque eres rey…- frustrado espeto mientras apuntaba con su arma a un inmutable Sinbad.
-Entonces lo arreglamos entre dos lideres….¿que tal?-alzo sus manos mientras se colocaba discretamente en guardia, ante la mirada titubeante pero ardiendo en molestia del joven de rastas –Tu y yo-
Cassim lo recibía como una burla, un comentario satírico del propio pelo morado, ¿qué le era tan molesto de este? Se cuestiono, en un inicio le parecía que era mas por su estatus…pero esa sonrisa, confianza y mirada, no le agradaba mucho, como una gran mascara pulcra que esconde una oscuridad mas allá de su comprensión.
El harto de esa mirada inocente se abalanzo para dar un golpe, siendo esquivado con gracia por el hombre quien solo giro un poco para colocarse en su punto ciego, dando un golpecito en la espalda al humillado joven, quien solo gruñía.
Los de la tropa estaban expectantes a esa resolución, manteniéndose a raya de esa acción inesperada por parte del Rey de Sindra, muchos con pensamientos confusos, otros de frustración, mientras el ganador se alzaba inmune a cualquier esfuerzo de su segundo al mando.
Tanto Morgiana se mostraba algo ansiosa, contrastante de la actitud de sus dos compañeros, pues inclusive el tigre paseaba tranquilo al lado del niño de azul, algo miraban que ella no, pues el Rey se mostraba confiado pero serio conforme la pelea se alargaba en esquivos y ataques calculados por parte del hombre y del joven unos desesperados y llenos de ira.
En un golpe certero el joven cayo a los pies del gran gigante azul, estaba cansado y a pesar de esforzarse por tocar al hombre, no lo logro, además de presenciar como su arma no servía ante los trucos extraños del rey de Sindra, gruñendo por lo bajo…pero que fue contestado por el tigre que se acercaba a el de manera interesada y juguetona.
-Sable-la voz de la dama se escucho un poco entre la multitud, mientras los hombres que estaban en ese camino se hacían un lado con temor, Aladdin abrió los ojos por un momento pero luego entendió de quien se trataba.
El Rukh era oscuro por la desgracia que sucedió durante ese tiempo, el ahora pequeño Magi entendía que tal vez no era casualidad que la mujer, cuya presencia repelía el Rukh constantemente lo encontrara, pues ahí lanzado a los pies de Ugo-kun, la figura de un Alibaba inconsciente divisaba.
-Alibaba-kun-dijo el chiquillo al dar un salto y posicionarse junto al joven rubio, Cassim abrió los ojos de sorpresa y luego miro en rencor a la dama, quien solo paso de largo para encararlo, el niño estaba tan agradecido…el inconsciente siendo rodeado por los mas cercanos amigos, mientras Maru y Sable se mantenían en guardia.
Pero habia algo en el ambiente que tenso a todos los presentes, pues la mujer se veía inmutable y juraban que algunos miembros de esa comunidad habia ido a poner en un lugar seguro al chico, cuestionándose ¿Qué habría pasado?, un ligero cosquilleo y molestia les recorrió el cuerpo tan solo en imaginárselo….era molesto pero temible.
Jafar y Mazru vieron con desconfianza a la recién llegada, que pesar de estar en una situación tensa se movía como quería, tan indiferente y confiada, una joya rara de ver, exótica e imposible, cuyas facciones eran dignas de alabanza, pero actitud que rivalizaba con cualquier hombre…incluso con la de un rey, pero uno muy oscuro.
Sin embargo sus miradas eran cautelosas, como si en cualquier momento un cazador atacara a su presa, tomando a detalle cada movimiento, Jafar colocando sus manos en las mangas y Mazru a pesar de lo serio, sus ojos brillaban con cierto peligro, algo que los mas jóvenes no notaron por su inexperiencia, pero que el más chico, el Magi presenciaba con igual de seriedad.
Sinbad miraba todo desde su posición, muchas preguntas venían a su mente de cómo era esa mujer, mientras más tiempo pasaba con ellos, más preguntas tenia, además que era algo valioso que empezaba a armar en su mente, siempre atento para el bien de su reino.
Sus botas resonaban con cada paso, su gabardina aun puesta se hondeaba con ese aire misterioso con tintes rojos, tanto Jafar como los más sensibles, ya estaban tensos con esa sed de sangre…una sonrisa imperceptible para todos, menos para el rey de Sindra que se encontraba interesado por lo que sucedería, una oportunidad única de ver lo que en verdad la mujer ocultaba.
-Creo que perdiste-alzo sus cejas con frialdad al un chico humillado, ignorando la tensión a su alrededor, el joven aun tirado frunció el ceño al ver lo que era obvio, pero no se dejaría vencer por nadie, menos por ella.
-Pero esto no se quedara asi-alzo su arma a la que aún se aferró a pesar de la breve pelea que tuvo, sin embargo con una patada seca fue lanzada muy lejos de su alcance, sin siquiera darse cuenta, la Tropa reacciono de inmediato para salvar a sus dos lideres…pero la oscuridad fue su respuesta…al caer la mayoría en inconciencia, incluso unos que se encontraban en las orillas del edificio, cayendo al vacío.
Todos se quedaron tensos al ver que solamente la tropa de la niebla caía desmayados, como si una fuerza silenciosa hubiese tomado de victimas al mismo tiempo, de manera calculada y exacta, con solo el viento como respuesta ante los ojos bien abiertos de los más observadores –Maldición-gruño Sinbad al ser el más cercano a una orilla y tratar de salvar a algunos desafortunados miembros que estaban en tan mala situación, pero algo le hacía tener la alerta al máximo, maldiciendo su suerte al ser despojado de su armamento Djiin.
Cassim abrió sus ojos con amplitud mientras aun estaba en una posición no favorable, mirando a cada cuerpo en el suelo, apretó los puños y miro a los que estaban despiertos –Quien fue…que le hicieron a mi gente-cuestiono aturdido pero tomando valor, Alibaba y el enfrentamiento pasaba a segundo termino, al ver como eran eliminados de una manera extraña.
Miro a Sinbad siendo el primer sospechoso, pero de igual manera se miraba sorprendido, además que trato de ayudar a los que estaban al filo, solo unos pocos siendo salvados por lo repentino del suceso, pero en sus ojos diviso algo que le hizo ver que no era el culpable, sin embargo eran diferentes a los que mostro en un inicio, giro a los demás consientes.
El pequeño Magi no era el culpable, pues a pesar de su cara seria no se mostraba asustado pero en sus ojos vio la duda y desconcierto al igual que el de los demás, tampoco asimilando el momento, pero al menos le dio indicios de quien fue el culpable…girando con lentitud hacia la alta figura femenina que se mostraba inmune…el punto que el niño seguía con sus ojos.
-Aun crees que esto esta en tu contra….Cassim- la mujer era igual de fría, pero más pesada, solo colocando su extraña bota en el cuello de un joven ahora asustado, ante la mirada atónita de todos, que por extraña razón no se podían mover, inclusive el Rey de Sindra hizo el esfuerzo, pero aun con su ki no logro hacer mucho, más que avanzar unos pasos a lo que creía seria la muerte segura del chico, quien era la clave para sus planes a futuro.
Cassim veía su muerte en los ojos de la mujer, si antes tenia ese temor que era opacado por su venganza, ahora era diferente…sentía como si fuera a ser destazado poco a poco de una manera lenta, esos ojos verdes no los sentía tan fríos como ahora –Yo-yo-sus palabras se quedaban en su garganta mientras la presión de la bota hacia lo suyo.
Maru se mostraba indiferente a la situación, aunque la tensión se dibujo en el rostro de Morgiana, pero ninguno con la intención de hacer algo por el joven, confiando plenamente en lo que haría la dama, Aladdin aun al lado de un inconsciente rubio, atento al camino del Rukh, que ahora se teñía de negro conforme One-san quería, atrayendo lo que antes desecho…como antes vio en algunos momentos, pero más de cerca y pesado.
Alice frunció el ceño –estúpido títere…no ves que estas siendo utilizado-sonrio burlonamente, alzo su mirada en lo alto….la bruja estaba haciendo algo que aun no llegaba a esa información…encontró la manera de bloquear su telequinesis.
-Alice-llamo el niño Magi al ver a el amigo de Alibaba temblar de manera descontrolada, mirándola de manera seria…siendo el único que pudo hacer algo para detener lo que sería una tragedia para su recién encontrado amigo –no podemos dejar a Alibaba-kun sin alguien más de su familia- su mirada triste hizo que Alice suspirara.
-Bien-sonrio al quitar la bota de su presa, mirando al niño que también le correspondió de esa manera, volviendo a repeler el Rukh que tiño de negro – Piensa bien lo que harás pequeño muñeco estúpido-volviendo a su gesto estoico, ante mirada asustada de un Cassim (que se aterrorizo más por la sonrisa) no mostrando un sentimiento de culpa alguna –acaso crees que es casualidad todo esto…tus armas…tu información y ese extraño contacto-sonrio.
-Que quieres decir con eso, ¿Cómo sabes?-se armó de valor en cuestionar, aunque no era le único con esa incógnita, pues incluso Sinbad, Jafar y Mazru se miraron mutuamente, aunque los últimos dos ya estaban preparados para atacar a la mujer, si era el caso que algo malo ocurriera, pero una fuerza invisible les impidió hacer algo de manera rápida, agradeciendo al niño por su intervención, pero teniendo más dudas de ese "algo", no confirmando si la mujer era la culpable.
-Piénsalo- se giró para marcharse –ojos oscuros están posados en estas tierras Cassim, si quieres remediar lo que has hecho, es ahora el momento…el espera eso de ti-miro a Alibaba que apenas se removía en signos de levantarse, con una mirada perdida pero que apunto al joven tirado.
-¡Cassim!-llamo de manera de inmediata, aun teniendo presente que todos corrían peligro, aunque alzo la mirada y la tropa por completo estaba inconsciente-¿Alice?-cuestiono al ver esa escena aterradora, recordando la entrada en la carpa antes, pero un poco preocupado por lo que recordaba de ella, aunque sabiendo de quien era de la que hablaban, no sabía si ese sentimiento era del todo correspondido.
-Bien…esto depende de ustedes- se cubrió el rostro con la capucha, para empezar a caminar, la gente empezaba a levantarse con signos de confusión…aunque los gritos de otros (los que cayeron) por las heridas hechas-este mundo no necesita mas problemas…menos que hagas lo que esperan Cassim, no seas idiota-
Cassim le dio un gesto lleno de desprecio, pero aceptando a regañadientes, Alibaba temía preguntar, pero el sudor de su amigo dio a entender que algo terrorífico le paso –Supongo que ya tuviste una plática con ella-acuso con sus ojos entrecerrados.
-Tú también la tuviste-también dijo con sorpresa el joven, recordando esa desaparición, donde no hicieron mucho, pero luego girando su cabeza hacia otro punto, pues ambos tenían cosas serias que platicar, en lugar de traumas que empezaban a brotar alrededor de la amiga de Aladdin.
-Alice-corrió el niño peli azul a la mujer que ya habia avanzado unos pasos –te iras de nuevo, pero tus heridas-cuestiono un poco triste de que la dama partía sin decirles nada, pero la mano en la cabeza le dio a entender que no sería por mucho tiempo y que estaba bien, pues el Rukh blanco bailaba frente a sus ojos…cuando alzo la mirada de nuevo ya se encontraba un poco más lejos.
-Volverá-Maru hablaba cortante y serio, Aladdin solo asentando la cabeza mientras ambos observaban el punto donde la mujer caminaba segura de sí, mientras Morgiana servía de chaperona de una plática algo movida entre los dos amigos de la infancia, pues no confiaba en Cassim y viceversa, aunque el primero tuvo que dar órdenes de retirada por los heridos y muertos (por seguridad no reclamo a Alice, pero esto no lo olvidaría fácilmente).
-A donde iras, tenemos que tratarte tus heridas-Sinbad se atravesaba de inmediato al ver que la mujer más cerca, aunque por su gesto no mostraba dolor alguno, notando solo las huellas de sangre en su ropa y su cara, pero sin ningún corte, sorprendiéndolo un poco–no debes estar asi caminando y preocupándolos- regaño cruzado de brazos.
El cómo rey de Sindra, siempre vio mujeres a lo largo de su vida, aunque esta, aun con su extraña capucha y habilidades que quería explorar, era igual de fría a pesar de sus intentos de acercarse y ser de ayuda (siendo ignorando por completo), mostrando de nuevo su gran sonrisa y su actitud despreocupada…
Quería descubrir si era la culpable de lo que ocurrió antes.
-No pretendas que te interesa Sinbad- fueron las palabras de la mujer a un atónito rey por lo dicho, que se encajaron en su corazón, como una pieza fría de hielo atravesara su cuerpo –no tengo porque darte explicaciones ni seguir tus palabras-siguió su paso, sus ropas estaban manchadas pero ya no eran problemas, para alguien como ella solo era una pérdida de tiempo.
-Como no me interesaría, soy el Rey de Sindra y eres amiga de mis amigos-sonrió aun tratando de mantener su porte, pero ahora más serio que antes, solo la burla de la mujer se escuchó.
-Crees que eso me lo trago Sinbad…. Eh visto hombres de tu tipo- sin dirigirle la mirada comento con severidad-tu no haces nada sin un motivo-acuso –esa mascara no servirá conmigo….Rey de Sindra-esto último lo carraspeo para seguir su camino, demasiada luz le daba un dolor de cabeza, pero descubriendo lo que en verdad escondía esa mirada siempre feliz.
Sinbad se quedó en silencio al ver a la mujer partir, sin detenerla, sin hacer un movimiento, solo el ruido de los hombres recogiendo a sus aliados y la gente aturdida recuperando lo que habían perdido, les hacía no notar esa mirada del hombre siempre alegre, cuyos ojos dorados mostraban la luz que muchos esperaban ver.
-Con que una máscara- sus gestos oscuros y una mirada más retadora se divisaba en las facciones sutiles del hombre de Sindra, mientras un pequeño Rukh del blanco que lo rodeaba se teñía imperceptible en negro, conforme ese disfraz descubría, no dándose cuenta si era en verdad eso.
Jafar estuvo en silencio al ver como su rey aun miraba el punto donde esa extranjera desapareció, mientras Alibaba discutía con Cassim respecto a los planes a futuro, algo estaba mal….ese sentimiento antes lo tuvo, pues cuando su rey volteo su mirada era esa….la oscuridad de nuevo la podía notar, pero este al darse cuenta simplemente sonrio.
Jafar negó con la cabeza con un gesto oscuro, apretando los puños al sentirse impotente de ver como su rey cambiaba, pero él lo dijo siempre lo seguiría aun si sus movimientos eran a favor de su reino, aunque algunos no le agradaban del todo, pero más la duda por esa mujer, que no se resolvió debido a los sucesos que pasarían adelante.
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Un gran Rukh oscuro bailaban en lo alto de la ciudadela, Judal estaba emocionado por tanto poder, pero habia algo que le molestaba-Como que no saben nada inútiles-reclamaba a dos de los sacerdotes que lo miraban con paciencia.
-Ha habido inconvenientes Judal-san-aclaro uno al alzarse- la singularidad de nuestro padre se ha salido de control-
-Tch, estupideces-dijo mientras se limpiaba el oído con interés, no prestando atención a cosas sin sentidos- pero entonces ese estúpido rey está aquí…verdad-giro emocionado al pensar en un encuentro divertido con su interés.
Los sacerdotes se miraron, sabiendo cómo se comportaba el sumo sacerdote de dicho reino al que servían y donde se escondían, pues aunque no lo quisieran admitir el chico sabía que era verdad, Sinbad estaba entre ellos, pues la singularidad no contaba como parte de sus prioridades.
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Fin del capitulo…..
