NEGRO 10…

Un atardecer espectacular se reflejaba en aquel horizonte marino, la brisa salada de ese ambiente golpeaba el rostro infantil del niño pensante, su cabello azul revoloteaba jugando con su propio aire místico, mientras sus ojos posaban lejanos en sus pensamientos conforme el silencio se hacia mas largo.

Aladdin divagaba toda la verdad que le fue revelada, su edad, su pasado y lazos olvidados de un mundo perdido, un nuevo comienzo en estas tierras fue heredado y el siendo el único vivo con el conocimiento de la voluntad de aquel destino.

¿Qué podría hacer con todo esto? ¿tenia que estar solo con esta verdad? Suspiro cansado mientras se recargaba en aquel barandal de piedra, -¿qué estará haciendo ahora?-susurro medio serio, si ella estuviera con el, tal vez…solo tal vez no se sentiría tan solo.

-Aladdin…¿qué estas haciendo aquí?-cuestiono el segundo al mando de Sindra, Jafar había tomado bajo su cuidado a los invitados de Sinbad, mientras este iba en representación del reino a Kou, por los conflictos en los que estuvieron envueltos en Baldad.

-Oh…nada tío Jafar-recuperando su actitud infantil y alegre giro a encarar a su mayor, sin ningún rastro de los pensamientos que siempre le golpeaban desde que supo la verdad –perdón si les preocupe...solo quería ver el atardecer-explico mientras caminaba alzando sus brazos.

El peliblanco sonrio contestando a la actitud de su menor-no… es solo que Alibaba esta preguntando por ti…el resto esta abajo en la cena-explico el segundo mientras caminaba escoltando al pequeño.

-Oh claro...iré…-se adelantó al ver que Jafar se quedaba atrás -¿no viene tío Jafar?-cuestiono el infante mientras el hombre miraba también ese espacio que empezaba a oscurecer, girando y negando con la cabeza.

-Solo que Sin no tardara en llegar –comento al aire como comenzaba a caminar al lado de su pequeño compañero, ambos platicando de lo que habia sido su estancia desde que llegaron meses anteriores, aun Cassim era renuente a formar parte de los entrenamientos a los que Alibaba asistía con uno de los generales.

Aladdin solo siguió asumiendo su propio papel en ese destino incierto, tantas cosas que sabia y no podía contar con nadie mas…se sentía ajeno conforme mas avanzaba el tiempo, solo esperaba que la persona que lo pudiera entender estuviera con el…pero Alice estaba lejos aun a pesar de la advertencia de Ugo, la sentía mas cercana y que pudiera entenderle, pues el sabia lo que nadie, ella compartía un similar destino…un poco oscuro, pero igual.

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Los meses en Sindra habían sido tan emocionantes, Cassim gruñía el tener que estar bajo el cuidado de un hombre tan sospechosamente amable –Pero porque no confías Cassim-pedía Alibaba una de las noches, ahí todo el grupo reunido ya que compartían una misma recamara, incluso el tigre quien a pesar del miedo que daba a los ajenos…era atendido como si fuera una persona mas.

-Es que no ven que esto es demasiado fácil-frunció el ceño el joven al alzar sus manos, estaban no solo en la torre principal donde se hospedaban los mas importantes extranjeros, que venían a estudiar o entrenar en ese reino –ese viejo no hace esto sin nada a cambio…-

-Pero el es muy amable-Morgiana comento con su gesto estoico siendo una de las Fanalis mas platicadoras a comparación de cualquiera conocido…incluso Maru era demasiado silencioso.

-Si…el tío Sin nos dio hospedaje-Aladdin se recostó en esa cama apoyado en el tigre que estaba recostado con ellos, medio dormido pero con movimientos de orejas alerta…en una constante que no era indiferente para ninguno.

-Es eso…nos dio hospedaje a pesar de lo que paso en Baldad-Cassim negó con la cabeza al verse el único con esos pensamientos –La mujer me comento que estaba en lo cierto-suspiro.

Ninguno supo como con llevar esas cuestiones que Cassim hizo esa noche, era cierto, a pesar de que estaban algo inocentes respecto a la ayuda dada por el rey de Sindra y todos sus súbditos, no podían ir a ninguna parte, esperando que tal vez en un futuro lo pudieran regresar…¿pero cómo?

Insospechado el Rukh corría conforme las acciones se empezaban a hacer, tomando forma de distintos destinos la singularidad oscura y blanca se arremolinaban en esa tierra…los ojos mas sabios y sensibles lo sabían, pero no podían hacer más que observar y esperar cuando reaccionar.

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En el imperio Reim tantas cosas habían pasado durante esas fechas…el caos reino en lo que prometía ser un dia muy alegre y ajeno a cualquier peligro, el coliseo estaba repleto de gente esperando un espectáculo digno de ver, pero ahora las piedras, humo y tierra hacían correr a cualquiera, con temor en ser envueltos y que su vida fueran arrebatadas.

Mu Alexius se esforzó por que todos salieran a salvo, buscando de manera frenética al culpable de todo ese desastre, sus ojos agiles analizaron con puntualidad cada rincón de aquel coliseo ahora casi vacío…solo la figura frágil de una chica se asomo por el polvo que se empezaba a asentar, su cabellos verde pálido y porte noble le hacia entender que era alguien a quien debía observar.

Sus ojos inocentes con una reverencia leve a su persona le indico que tenia que hacer lo mismo –Señorita temo que este es un lugar peligroso…es mejor que salga como los demás lo han hecho-bajo de aquel palco para dar un salto fuerte pero asertivo, aterrizando con agilidad en aquel campo ahora solo.

La chica solo le sonrio débilmente, su gesto amable le indicaba que tal vez estaba perdida o solo por confusión termino en el centro del caos, aun los gritos aturdían a lo lejos…sin embargo aun no identificaba quien fue el causante de todo eso.

-Gracias por su preocupación joven-se inclino de nuevo al verlo mas de cerca-Mu Alexius si no me equivoco-esto hizo que el medio Fanali se alertara, aunque era conocido por todo el reino algo le hizo parar…pues detrás de la figura frágil de la mujer un hombre alto y sereno, pero con aura intimidadora apareció, colocándose en guardia de la frágil dama.

-Quienes son ustedes-demando con su espada empuñada, ahora no la veía como ciudadana en peligro…era algo mas peligroso, pues su sonrisa aun si mostraba su delicadeza y nobleza…algo le indicaba que no era lo que parecía.

-Oh, que grosería por mi parte-tomo su vestido rosa pálido para volverse a inclinar en forma ahora de saludo –Mi nombre es Dunya Musta´sim-se colocó en un lado para presentar a su acompañante –Él es Isaac-

Mu no sabia si esto era extraño, por mas que notaba era sospechoso que la mujer no se alertara por todo lo que sucedió –Ustedes hicieron esto-era mas una demanda que una cuestión…la dama solo se cubrió la boca en forma señorial.

-Bueno...esto era nuestra llamada –se excuso –no tenemos asuntos con Reim si es lo que cuestiona…solo venimos a buscar a una pequeña singularidad que esta causando problemas a mis planes-se jacto.

-Como que no es problema de Reim…han hecho que nuestra gente este en peligro-por primera vez el rostro sereno de aquel medio Fanali se frunció, conforme la dama solo sonreía como si no hubiera hecho nada –y a quien buscan-

-Esto ya le dije joven Mu…asi que será mejor que se aparte de nuestro camino-un extraño objeto negro le presto atención por fin, una varita o algo similar le causaba conmocion, la dama solo mostro unos ojos mas llenos de locura que los que anteriormente había mostrado, haciendo que el hombre sacara su espada por fin…mientras el guardia de la princesa se colocaba frente a ella.

Mu entendió que tal vez no seria fácil al ver arremolinarse la arena a su alrededor, no sabia a quien buscaba pero lo que hicieron no podía pasar desapercibido, era su deber ver que nadie resultara herido y por la seguridad del propio imperio…su primera estocada hizo un corte en aquel hombre negro…pero su gesto no mostro dolor por este hecho.

-Bien –Alexius se alejo conforme el ataque se regreso, cada parte de si veía que la arena se acumulaba, pero la dama detrás del hombre se veía calmada y ajena a la labor física que estaba llevando a cabo, pero esa vara negra…esa sensación era similar a un contenedor…pero algo le molestaba, concentrándose mejor en la pelea que llevaba a cabo.

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Ithnan veía a lo lejos las acciones de sus aliados –la princesita ha hecho de las suyas de nuevo-inquebrantable comento conforme toda la ciudad se alejaba del coliseo, pero a pesar de todo…de los gritos y la alarma lo que quería no aparecía, ¿era acaso que no le importaba? frunció el ceño al recordar que tipo de singularidad era.

Se esforzó los suficiente para cazarla como para perderla en un descuido, era lo que mas le daba en el orgullo, rascándose esa corta barba siguió desde lo alto…Mu Alexius lograba entretener un poco a la vista, analizando con frialdad cualquier movimiento, sin embargo algo le saco de sus pensamientos.

Un estruendo lo sacudió seguido por un ardor que se extendía por su pierna, haciéndolo caer de rodillas por la sensación que lo hacía sentir, imposibilitado para seguir observando la pelea lejana, otro sonido raro le hizo ahora tomarse el brazo.

-¿Qué?-se miro ambas extremidad brazo izquierdo inmovilizado y empezando a sangrar al igual que su pie derecho, alzo su mirada de nuevo buscando al culpable de esa sensación…no era magia ni cualquier herida normal de ese mundo, un agujero era lo único que podía observar.

Unos pasos se escucharon detrás de el…ahí la mirada fría de la mujer cuyas manos estaban ocupados por lo que parecía ser un bastón, el Rukh negro empezaba a salir de sus lesión, culpables de lo que fuera ingreso –El cazador cazado-arqueo su ceja de manera retadora.

Ithnan trato de levantarse sin éxito al ser golpeado en la frente por lo que fuera trajera en sus manos, ahora no solo sus extremidades ardían…su cabeza empezaba a tener la evidencia de lo fuerte que fue agredido, no logro decir palabra alguna cuando los ojos de la mujer ya estaban frente a el.

Sus ojos rojos chocaron con esos verdes profundos, por un momento no supo que hacer conforme imágenes se venían a su mente, recuerdos que sentía arrancados con cada segundo que pasaba.

La sangre empezaba a adornar todo el suelo y se extendía, amenazando la vida de aquel mago a merced de Al-Thamen, se trato de alejar en un intento infructuoso al ser tomado por su mano…la cual usaría para hacer un ataque.

El Rukh no respondía a sus ideales, ya que era mas la fuerza de la singularidad que la propia, fue tomado del rostro para volver encarar esos ojos verdes, mientras sus heridas eran apretadas para inmovilizarlo.

-El amor a tu hermano fue aprovechado-susurro de la voz femenina lo dejo en seco, el dolor se extendía pero esas palabras le hicieron olvidar al dar un empuje que solo empeoro su estado…al ser enterrado el dedo de la mujer en la herida en su brazo…haciéndolo gritar –Que estupidez –

Ithnan logro dar un manotazo para acumular algo de Rukh…un poco de magia de calor empezaba a verse envolviendo el área cercana, si moría…no lo haría solo, mas si esa mujer sabia mas de lo que debería, una patada lo hizo caer en su propia espalda, y de nuevo tanto su pie y brazo heridos….eran puestos a prueba.

La singularidad estaba encima de el…cada bota extranjera posaba sobre los agujeros que seguían sangrando…¿en que momento cambio todo? No temía a la muerte, ni mucho menos enfrentar a Salomón…pero el recuerdo de su hermano fue revelado y lo sabia alguien quien no lo merecía.

-¿Por qué peleas?-la chica comento sin quitar sus ojos verdes –crees que culpando a alguien recuperaras lo que perdiste- El enviado de Al-Thamen solo la miro en silencio, sus extremidades ya estaban adormecidas y sentía los efectos de la perdida…el siendo un vestigio de un mundo perdido eligió su destino al momento de que Salomón abandono sus principios y pilares.

Un gesto estoico y mirada alocada fue lo que se asomo por aquel manto que cubría su boca, como ella era capaz de hacer esas preguntas…como era capaz de echarle en cara lo que perdió, no estuvo ahí como para decirle esas palabras, que a pesar de lo simple, pesaron mucho en su corazón.

-Tu que sabes criatura de padre…mi camino esta atado, el mundo que creo Salomón no es mas que un error…una arrogancia –manteniendo aun su gesto maniaco, no tenia nada que perder, solo una sonrisa en la mujer le hizo centrarse un poco.

Ithnan por primera vez después de mucho tiempo sentía su sangre hervir, no solo estaba herido, pero la mujer tenia algo mas planeado…pues sabia que si quería ya hubiera muerto, solo el silencio y sus ojos fríos se estrecharon por un rato, era cierto…era mas peligrosa de lo que imagino, solo una sonrisa leve se extendió en su rostro…sorprendiéndolo al no sentir mas su peso.

-Crees que es una arrogancia el salvar a su gente…el pedir y crear una paz imaginaria, los hombres son conflictivos por naturaleza…si alguien dice blanco otra persona dirá negro o tal vez lo conviertan en gris-la mujer se inclino a su lado, el enviado de Al-Thamen ya no sentía sus extremidades…imposibilitándolo en moverse.

-Que quieres decir –gruño el mago aturdido –¿qué es lo que pretendes?-esa pregunta por fin salía, deteniéndose un momento a pensar lo que en verdad sucedía…la singularidad de padre era algo mas….¿que era?, solo recibiendo de contestación una risa estoica.

-Bien…escucharas- solo un ruido salió de aquel arma, Ithnan ahora entendió que tal vez no era lo que parecía, algo estaba tramando, pues el Rukh empezaba a moverse a su voluntad –tengo unos asuntos con tu orden…pero requiero de algo a cambio-

-Crees que te daré lo que pidas… -se burlo el mago con firmeza, mirando ese cielo azul que alguna vez amo, tantas imágenes venían a su mente conforme sentía el fin…ya no tardaba mucho en darle la estocada final…quedándose en silencio en el charco de su propia sangre.

-No es lo que me darás…es lo que me ofrecerás- sonrió la mujer con su gesto perdido y severo, entonando las palabras con mas dureza que se clavaron en el frio corazón perdido del enviado de Al-Thamen, pues el estaba seguro que no haría nada y menos que saliera de el mismo, fue cuando la mano de la mujer atravesó su pecho.

Su mirada se perdió en la frialdad de su enemigo, cada centímetro de su cuerpo se encogía, como si la energía se reuniera en ese punto, sangre…dolor, una corriente eléctrica acumulándose…solo un grito salió de su garganta, fue cuando lo vio después de mucho tiempo…ahí la figura de alguien a quien extraño.

-Hermano-susurro por primera vez al reconocer, el Rukh aun era negro y esa figura se volvía lejana, conforme algunas palabras explayo aquel fantasma, sus lágrimas guardadas corrían después de tanto tiempo…hace mucho que habia dejado a un lado el camino de Salomón.

Otro movimiento y de nuevo sintió el ardor, volviéndolo a la realidad, mirando de nuevo esa mano que aun estaba dentro…el mundo se oscurecían y por primera vez se sentía ligero –Setta-fue lo último que dijo al perderse por completo, solo los ojos de su contrincante se quedaron grabados.

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-¡NO!-Dunya sentía su mundo derrumbarse conforme la figura de metal de su amigo se desfiguraba ante la ultima estocada de aquel enemigo, era imposible que se volviera a quedar sola…no de nuevo -¡Tu!-sus ojos inundados de locura miraba a quien fue el culpable.

El Fanali retrocedió al darse cuenta de lo que hizo y lo que era la persona que tantos problemas le ocasiono, su mirada era seria pero sus ojos mostraban algo de culpabilidad al notar el enorme dolor que le ocasionaba la mujer, a pesar de ser el enemigo.

Todo el Rukh negro se arremolino conforme la cabeza de la chica se estremecía con cada grito de dolor, sus lágrimas corrían con manantiales inundándose de locura y sed de venganza, su objetivo era el Fanali…quien aun mostrando heridas y cortes, ella sabía que no tenía su equipamiento Djiin activado.

-¡Pagaras por lo que le hiciste a Isaac!...¡Pagaras por dejarme otra vez sola!-alzo aquel báculo para hacer correr su propia venganza, él no se escaparía aun si fuera lo ultimo que hiciera, solo tenia que ofrecer su propia vida a cambio, pero valía la pena por el objetivo que tenia en mente.

La estocada que le daría la fuerza para matar al pelirrojo estaba ahí, un movimiento de mano y su sangre seria el pago perfecto para tener el poder que se le ofreció a cambio de ser parte de esa organización, sin embargo ese corte no llego, su mano fue detenida por otra que llego de improviso -¿Qué?-alcanzo a decir cuando cayó en inconciencia, ante la mirada cautelosa de un espectador.

-Porque lo hiciste –Mu balbuceo conforme aun empuñaba su propia arma, la figura femenina solo lo miro de reojo sin mostrar ninguna intención de dar explicaciones – ¿Eres la sombra?-cuestiono con duda, pues no sabia porque ese nombre salía de su boca.

-¿Sombra?-La mujer cuestiono con levedad, su vestimenta era rustica pero solo Mu alcanzo a notar esas botas extrañas con incrustaciones metálicas –Nada mal para el perro de la Magi-con frialdad susurro.

-De mi podrás decir cosas…pero a Mi Señora no-Eran pocas las veces en las que Alexius perdía la paciencia y uno de los principales incentivos para hacerlo era el hecho que mencionaran despectivamente el nombre de su protectora, sin embargo no pudo hacer mucho al notar esa presencia detrás de el, incapaz de moverse y girar a su contrincante -¿Pero que?-balbuceo a duras penas.

-No tengo interés de ser parte de Reim si es por lo que me buscabas ese dia en la casa de apuestas-la mujer susurro, en su hombro cargaba la figura delgada de la que antes fue contendiente del medio Fanali –Solo estoy de paso si es lo que preguntas…solo envía este mensaje a tu Magi… no quiero ser buscada, y mientras menos me encuentren mejor-

Un viento incomodo se diviso en aquel lugar conforme esa esencia desapareció, Mu se movió por fin después de un momento lleno de impotencia, solo limpiándose la frente para sorprenderse de aquella agua que corría, era fría…tenía miedo, pero ¿miedo a que?

-Ahora entiendo maestro-frunció el ceño al recordar la advertencia del entrenador el dia anterior, no sabía que era lo que le transmitía y aun sin verle la cara a la mujer entendió que si era la que buscaba, un estado complicado al verse detenido de la misión que tomo como suya…pero sus instintos pedían a grito el estar alejado de aquel peligro.

¿Cómo una mujer transmitía eso? ¿quién era o que era? Cuestiones que inundaron su mente conforme la multitud y guardias venían a su camino, cerrando el puño para respirar profundo, esa sensación no le ganaría…no ahora, y si en un futuro la encontrara tendría un par de asuntos que decirle…pues no solo sintió su amenaza, si no que se llevo a la mujer culpable de todo el caos.

-Mi Señor-unos soldados se encuadraron al notar el silencio de aquel capitán suyo, este solo sonrio levemente para dar unas indicaciones, era algo que tenia que hablar con Scheherazade, después de toda tenía un mensaje para ella.

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La mirada serena de una figura a lo lejos de aquel coliseo, su pequeño cuerpo y larga cabellera rubia le hacían ver imponente, ahí la Magi de Reim noto esa esencia y disturbios en el Rukh mas de cerca que ninguna vez.

Un largo suspiro salió de su boca conforme notaba que sería más difícil de lo que imagino, solo el sonido de la puerta le saco de aquel pensamiento sereno y preocupante –Pasa Mu –ordeno al notar la presencia de su fiel seguidor –traes malas noticias-acertó.

-Si y un mensaje – dijo al inclinarse y relatar todo lo sucedido, pues cosas extrañas estaban sucediendo y lo que pareció ser un contenedor, quedando en duda pues no fue utilizado en su plenitud…..la sospecha de que tal vez era un equipamiento Djiin…pero con una anomalía compleja.

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Al-Thamen estaba reunido, el rostro desfigurado de una mujer al darse cuenta de un faltante–Hemos perdido a Ithnan –gruño al apretar con fuerza aquel báculo que tenía tiempo de no poseer…no estaba fallando, y no era un error…ya no podía sentir la presencia de aquel seguidor.

-Creo que es mas difícil de cazar-la voz serena de uno de los seguidores se escucho, siendo asesinado por la misma Gyoken al notar lo mas obvio del mundo, no podía permitirse eso…no ahora, pues esto no podía estarse saliendo de sus manos, no siendo un regalo de padre.

-Bien…quieres jugar Alice-sonrio de nuevo componiéndose a si misma, tramando un plan, pues ahora que el rey caía enfermo su mundo tomaba otro rumbo –que pasara si todo un reino te caza –sonrio de medio lado al poner sobre esa mesa un dibujo…después de todo habia hecho destrozos dentro de su propio palacio.

La risa de toda la orden se escucho al notar lo que pasaría de ahora en adelante, estaban seguros que solo era cuestión de tiempo para que el mundo apuntara hacia donde estaba la oveja descarriada de aquel rebaño, no podían perder a tan precioso poder…pues de algo estaban seguros, es de su fuerza, ignorando por completo lo que esto desencadenaría.

Pues no solo esta cacería involucraría a Al-Thamen, si no a aquellos que estar en cacería y exilio de toda la oscuridad que estos representaban, los ojos dorados de cierto rey que aun se mostraban renuentes de dejar esa figura femenina que se volvió su propio obsesión, al ser expuesto como lo que era en verdad…mas aun al saber que Kou la perseguía, algo que podía tomar a su favor, guardando para si esa nota.

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FIN DEL CAPITULO

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