Disclaimer: boku no hero academia no es mio. Ni lo será nunca. Solo me divierto escribiendo.


Capítulo 1: viejo mundo con nuevos ojos

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Izuku estuvo 24 horas en el hospital hasta que le dieron de alta, para observación dijeron los médicos.

Midoriya Inko no paraba de mirar a su hijo recostado en la camilla despierto; si no fuera por la palidez de su cara, no notarías algo fuera de lugar en el rostro de su hijo.

Inko sonríe amorosa. "Los médicos dijeron que podrías salir pronto. En una horas. Incluso puedes comer algo de fruta". Acerca trozos de manzana trozadas y con forma de conejitos. "Mira, amor. No los hago desde que eras niño".

Pero Izuku no los miró, ni se movió de su posición mirando el techo blanco. "No gracias mamá, no tengo hambre".

Ella mueve sus dedos ansiosa. "Pero debes comer algo. Aunque podrías estar aún nerviosos por el ataque. ¿Quieres hablarme de eso, amor?".

Izuku parpadea. "No fue tan malo. El villano me tomó desprevenido, no pude correr, he intentó usarme como disfraz matándome y entrando en mi cuerpo". Inko jadeó horrorizada, pero el peliverde no se detuvo. "Estaba por perder el conocimiento cuando escuché a All Might. No sé de dónde vino ni qué hacía ahí, pero él me salvó". Una risa hueca salió de sus labios. "Incluso me dio un autógrafo. Puedo venderlo en internet y ganar dinero ¿Te imaginas cuanto?".

Inko comenzaba a inquietarse por su hijo que estaba agarrando con demasiada fuerza las sábanas. "Pero, tu eres un gran fan de All Migth ¿Por qué venderías su autógrafo?".

Su hijo se dio la vuelta dando la espalda ignorando la pregunta. "Sabes mamá, hoy tuve la respuesta a mi pregunta, ¿puede un quirkless ser un héroe? All Migth fue tan amable de escribirla, incluso. Es por eso que… voy a buscar otra cosa". Inko no podía escuchar los sollozos de Izuku, pero si veía el estremecimiento de sus hombros. "Debí escuchar a todos antes, mamá. Kacchan siempre tuvo razón. Él siempre fue el inteligente".

"Amor". Intentó dar consuelo tocando el hombro menudo, pero fue sacudida por el mismo Izuk. No quería ser tocado. "Izuku". Sin saber qué hacer, se movió por la habitación llegando hasta la mochila de su hijo. Con curiosidad busca el cuaderno en mal cuidado como si viniera del mismo infierno y que contenía el autógrafo. ¿Qué ocurrió? su hijo era muy cuidadoso ¿Fue culpa del villano?. El jadeo angustiado de Izuku la hizo salir, para darle espacio.

Fuera de la habitación, en el pasillo iluminado con focos de luz fría que daban un ambiente estéril, se encuentra sin saber qué hacer por su hijo; observa el objeto entre sus manos dirigiendo sus pasos hasta unas sillas de vista incómodas. Una vez sentada revisó el cuaderno, sonriendo ante los dibujos y escritos de su hijo sobre las formas de usar un quirk. La prosa era fluida e interesante de leer, siendo los diagramas de mejoras en los trajes y equipos lo más detallado, con trazos finos y sombreado perfecto. Como salido de una revista de diseño.

Fue hasta llegar a la última hoja usada para análisis que el corazón se saltó dos latidos.

¡Era horrible! lo que estaba ahí escrito contradecía todo lo que había leído en el cuaderno. Indiferente ante los sentimientos y dedicación de un niño. ¿Y lo escribió All Might?

Las lágrimas no tardaron en caer, ensuciando aún más las hojas. Su pobre hijo.

La mañana siguiente llegó con Izuku listo para volver a casa recuperado, o al menos en lo referente a su salud sin complicaciones originadas por las aguas residuales a las cuales estuvo expuesto, si no fuera por la mirada vacía.

Llenando el silencio entre ambos Inko hablaba sobre la comida de ese día, el permiso para la escuela que daba unos días de descanso; que no se preocupara por perder clases porque Katsuki traería el trabajo escolar y cosas de esa índole. Sin que Izuku mostrara interés real a nada que dijera.

No era su hijo de siempre sino un cascarón. Y todo por culpa del héroe número uno.

No podía a su juicio disculparlo. Con sus palabra insensibles destruyó a Izuku. ¿Y qué podía hacer ella? que jamás se atrevió a negar nada a su hijo por su incapacidad de darle un quirk, pero tampoco hizo micho por el sueño del niño.

Tras dejar a Izuku en casa recorrió diferentes librerías buscando orientación vocacional. Si no podía ser un héroe, buscaría ofrecerle otro sueño con nuevos horizontes en los que su niño brillara; motivo por el cual cargaba tantos folletos de carreras profesionales y áreas técnicas, con esperanza de encaminar a su hijo en una nueva dirección. También compró muchos libros para hacer negocios e iniciar de cero tiendas, restaurantes, juegos, editoriales, costura, entre otros temas. Incluso llevaba algunos libros que hablaban sobre la creación de foros y páginas web.

Al llegar a casa mostró todo al peliverde, pero Izuko apenas los leyó dejando de lado los libros favoreciendo mirar el aire de su habitación, saliendo de ahí sólo para comer e ir al baño. Así fueron los siguientes tres días, que una visita llegó al pequeño departamento.

"¡Katsuki-kun! Bienvenido". Dejó pasar al chico rubio alegre, pensando que con él, Izuku podría cambiar de ánimos. "¿Vienes a darle la tarea a Izuku?".

"Sí, Inko-obasan. ¿Está en su cuarto?"

"Sí. No se preocupen que no los voy a molestar". Vio al joven caminar por el pasillo y entrar por la puerta cerrada. Se frotó las manos nerviosa. Katsuki tenía que ayudar.

Se palmeó las mejillas, teniendo la idea de ofrecer bebidas y galletas. Ordenó las cosas en la bandeja, que estaban listas en tiempo record, y partió con aire positivo a la habitación donde estaban los niños. Los murmullos se escuchaban a través de la puerta y sonrojándose por su curiosidad, acercó el oído, diciendo que era para calmar su corazón apesadumbrado.

"Ya era hora que te dieras cuenta, Deku. No eres material de héroe. Eres un inútil".

"Lo sé, Kacchan". La voz de Izuku era plana y sin emoción real.

El rubio bufa arrogante, sabedor de la realidad del peliverde. "Era un sueño ridículo. Es mejor si trabajas en algo menos peligroso. No es como si pudieses encontrar algo para empezar. ¿Quien contrataría a un quirkless? no puedes hacer nada".

"Tienes razón, Kacchan".

"¿Me estas dando por mi lado? Deku idiota". Se escuchó el sonido de una explosión y un gemido. "Es bueno que no llores como antes. Sabes que te lo mereces".

"Si Kacchan. ¿Te quedas a comer?".

"No. Voy a salir con unos amigos ¿Te imaginas si se enteran que estuve con un deku como tú? sería el hazmerreír de la escuela. Despídeme de Inko-obasan".

Inko logró esconderse en su habitación antes de que Katsuki saliera raudo. Se quedó congelada incluso después de escuchar la puerta de la entrada cerrarse ¿él era el amigo de la infancia de Izuku? Ese… niño se atrevió a decir esas cosas ¿Por cuánto tiempo?.

Sus brazos y piernas perdieron fuerzas de pronto, terminando en el suelo junto con la bandeja y todo lo que contenía.

Pasos resuenan tras la puerta de la habitación de Izuku, que se abre abruptamente revelando aun preocupado peliverde. "¡Mamá! ¿Estás bien?".

Cómo ida, Inko ve a Izuku acercarse, su apatía olvidada en favor de la preocupación por ella. "¿Qué pasó? ¿Te sientes mal?". Tocó con su mano la frente de ella para revisar la temperatura, siendo el olor a carne quemada más que la marca roja en la muñeca lo que llama la atención de Inko.

El estómago se removió por la náusea repentina. "¡Izuku! ¡Tu brazo!".

"¿Ah?". Miró la marca para taparla con la otra mano, que mostraba heridas parecidas, de más edad. "No es nada. Me preocupaste. ¿Realmente estas bien?"

No, no lo estaba ¿qué había hecho? ¿cuando dejó de prestar atención a su hijo, que no vio las quemaduras antes?

'¿Desde cuando, he dejado de lado a mi hijo?'

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Continuará...


N.A: Trabajando para editar hasta el cap 20 x.x

Debo decir que el rol de Inko como personaje, al comienzo de la serie, fue decepcionante; sentí que estaba fuera de la realidad; ya para cuando estamos en el arco del festival es que se siente mejor trabajada, al entender el peligro al cual está expuesto su hijo. Y me encantó cuando se niega a dejar que vaya a los dormitorios. Ahí estaba la madre que debió ser desde el comienzo: apoyando el sueño de su hijo pero con los pies en la tierra. Si fuera más dedicada al desarrollo de su hijo, Izuku podría haber hecho otro camino. No creo que Japón, con lo tradicionalista que es, dejara de lado los dojos de artes marciales y el kendo. Izuku podría haber hecho algo con eso.

En fin. Eso fue un descargo.

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(n.n)

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