Capítulo 2: Cruce de caminos
El permiso del hospital terminó, pero Inko no había enviado a Izuku. Si Katsuki-kun, el único amigo de su hijo, fue capaz de abusar del dulce niño ¿Quien más podía hacerlo en la escuela?
Inko estaba siendo sobrepasada por el dolor propio y la depresión de Izuku. No sabía qué más hacer
Tomó coraje y un día, pidió un préstamo al banco pensando en tentar con eso Izuku. Sacarlo de su depresión con otra forma de estudio. Sin percatarse que estaba siendo seguida por un hombre de mirada turbia.
Alegre, regresó al pequeño departamento. Mil ideas revoloteando en su cabeza.
"¡Izuku! Vamos, el mundo no termina si no eres un héroe. ¡Busquemos algo más!". Dijo abriendo la puerta de la habitación de Izuku. Con energía abrió las cortinas y comenzó a ordenar. Siendo observada por un menos apático peliverde.
"Mamá. Estoy bien. Solo debo pensar diferente a lo que he hecho toda mi vida"
" No. Por el contrario, debes seguir igual". Con la mirada confusa de su hijo, Inko prosiguió, al tiempo que recogía el edredón para cambiarlo. "No eres tú quien debe cambiar, es la forma en que lo haces. ¿Quieres ser un héroe?".
Contagiado por la efervescencia de Inko, Izuku gritó. "¡Siempre!. Como All Might. Que salva a todos con una sonrisa".
"Entonces, hazlo. No dejes que te digan que no se puede. Si no tienes la fuerza de All Might o las llamas de Endeavor, busca tu propia manera. Un héroe es aquel que ayuda a las personas. Y el mejor, trabaja para que la comunidad sienta confianza en que todo estará bien, que pase lo que pase saldrán adelante". Inko miró a su hijo a los ojos. Un héroe que no se queda para ver si estás bien, después de un peligroso ataque de un villano; un hombre que no se preocupa por tus sentimientos y deja escrito esas palabras, no merece tu admiración. Porqué no es un héroe".
"Mamá". Izuku estaba llorando de emoción.
Inko se acercó para abrazarlo. "Vamos Izuku. Puedes ser grande. No como lo pensaban. Si quieres ayudar a las personas, debe haber otro camino". Respiró el aroma del rizado cabello, más verde que el propio. "Puedes buscar cursos en linea o presenciales. Si no quiere continuar en la escuela, podemos contratar un tutor".
"Pero, no tenemos dinero para eso. Papá no ha respondido los mensajes. Podría estar incomunicado por un tiempo".
"Pedí un préstamo al banco hoy. Tenemos más que suficiente. ¡Incluso podemos abrir una tienda pequeña!".
Izuku apretó más fuerte a su madre, sintiendo el calor, la esperanza. "Gracias mamá, eres la mejor". Se abrazaron llorando, compartiendo un momento mágico
"Ven a comer, hice tu favorito".
"¡Katsudon!". Izuko vio a su madre salir de la habitación, y su sonrisa cayó.
No quería molestarla más. Ella incluso pidió dinero prestado, queriendo que hiciera su camino. Tendría que esforzarse para no preocuparla más. Golpeando sus mejillas se ánimo para comer
Se cambió de ropa y con nueva disposición se fue en dirección a la cocina. Quedando paralizado tras abrir la puerta.
La olla de comida en el fuego y la mesa puesta para comer, contrastando violentamente con el hombre enorme que atrapaba a su madre contra la encimera.
Con las pulsaciones acelerándose en milisegundos y el fresco recuerdo del villano de lodo, la parálisis del miedo inicial se cortó, comenzando a ver todo en cámara lenta. "¡Dejala!". Tomó un jarrón y golpeó en la cabeza al asaltante, que siendo tomado por sorpresa soltó a Inko, cayendo al piso.
Izuku, aun con la percepción alterada, volvió a tomar otro objeto para arrojar, siendo la silla de madera. Casi odia ver las astillas de la silla volar tras romperse sobre el desconocido.
Pero el hombre enorme no fue afectado tras activar su quirk, que le dio un aumento en la masa muscular, recibiendo el golpe como si nada
"Mira, un niño atrevido". Izuku vio aterrado el ojo de vidrio, característica física principal del rostro del villano; acorde a la mirada psicópata del ojo normal y la sonrisa con dientes.
Iba a morir, ese era el único pensamiento en la cabeza de Izuku. No murió con el villano de lodo y el destino le trajo éste para terminar el trabajo.
El quejido de su madre en el piso puso los engranajes a trabajar. ¡No iba a morir, dejando a su madre indefensa!.
Revisó rápidamente la apariencia del energúmeno en frente, que casi no cabía en la pequeña cocina. Más alto que Izuko. Su figura era de puro músculo, menos la cabeza.
Resuelto a defenderse, tomó la olla con sopa y tiró el contenido a la rubia cabeza. El villano gritó desaforado al ser quemado.
Sin perder tiempo en observar el resultado, Izuku saltó apoyándose en la encimera, para golpear con la cacerola la cabeza, deformando el metal. El hombre se echó para atrás, topando la mesa con sus piernas en su confusión.
Pensando en otra idea y la adrenalina a mil, arrojó el mantel para tapar la visual del villano que daba manotazos, tratando de alcanzarlo a pesar de no poder verlo.
Se subió a la mesa y continuó golpeando con la cacerola al villano ciego.
Tan inmerso estaba en su ataque, que no notó el brazo del villano que se le vino encima. Fue golpeado con fuerza, cayendo contra un mueble con electrodomésticos guardados. Pero Izuku no se quedó quieto, sino que volvió con un cordón de la batidora; lo enganchó en el cuello del villano, que se encontraba pendiente de sacarse el molesto el mantel, con un nudo estrangulador. Ignoró los movimientos confusos y asustado del hombre tratando de soltarse. Se puso en la espalda y usando su cuerpo como contrapeso, tiró con fuerza, colgando con apenas la punta de los pies tocando el piso.
Tiró sin pensar en las consecuencias ni en el futuro. Tiró con toda la desesperación de años, de sentirse inútil y menospreciado. Tiró incluso después de que el villano cayó de rodillas en el forcejeo, tratando de respirar, permitiendo apoyar los pies en el suelo y cambiar la postura. Tiró incluso con más fuerza, hasta no sentir movimiento alguno de parte del hombre. Cuyo quirk se desactivó, dejando un hombre adulto con un gesto horrorizado quieto de rodillas en la cerámica.
Por su parte, Izuku temblaba lleno de adrenalina con las manos entumecidas por el agarre del cordón que aun sostenía.
Soltó el cable estrangulador dejando que el cuerpo del villano se desparramada a un lado.
E zuku vio su obra, sin saber qué pensar
La cocina era un desastre y los ruidos fuera del pequeño departamento retomaban en los oídos del ojiverde: el refrigerador zumbando o la gotera del grifo en el baño. Por lo demás, el lugar estaba en silencio. El cansancio lo alcanzó súbitamente obligándolo a parpadear para no colapsar.
Un portazo de algún departamento de adjunto lo sacó de su letargo, para buscar a su madre. Ella estaba fuera de la cocina con el teléfono en la mano. Y un camino de sangre detrás de ella
"¡Mamá!". Para horror de Izuku, mucha sangre escapaba por la gran herida en el estómago de su madre
"Mi Izuku. Mi bebé. Fuiste todo un héroe ahí dentro". Inko levantó su mano para tocar la mejilla pecosa.
Izuko intentó tapar la herida en el vientre de su madre con el mantel olvidado, pero Inko llevaba mucho tiempo desangrándose. El villano la atacó con un cuchillo en cuando la vio en la cocina, exigiendo el dinero, hace más de veinte minutos.
"Mi bebé. Siempre fuiste la luz de mi vida. No dejes que nada la extinga". Sus ojos se estaban cerrando.
"Mamá, no. No puedes... ¡No! Por favor".
Ella sonreía. "La policía viene en camino. Estarás bien. Confío en ti".
Izuko abrazó a su madre con todas sus fuerzas, sabiendo que sería la ultima vez
Así fue encontrado por la policía, quince minutos después.
Estaba en la estación de policías, en una habitación de interrogatorios. Al parecer, había hecho algo increíble, además de atacar a un hombre tres veces su tamaño, y por ello no creían en su historia
Estaban esperando a un detective para que se hiciera cargo de la investigación. Dejando a Izuku solo en la sala.
Sin saber cuanto tiempo pasó, Izuku se entretenía contando las machas en la muralla, hasta que el detective con chaqueta café y sombrero, entró con dos tazas de café desechable en las manos. "Hola joven Midoriya. Mi nombre es Tsukauchi Naomasa y estaré a cargo del interrogatorio y la investigación".
Izuku asintió sin tocar la bebida ofrecida. Algo recordó sobre que una confesión se tragaba con agua, o algo así. ¿Donde lo escuchó? ¿Un manga, un anime? (1)
"Dime, joven Midoriya, ¿que sucedió?". Izuku apuntó los documentos en la mesa. "Eso es lo que mis compañeros escribieron. Yo quiero tu versión".
"Mi… mamá estaba en la cocina. Yo en mi habitación, a punto de seguirla para cenar. Al entrar, el villano estaba sobre mi mamá. Reaccioné lanzando cosas. El villano uso su quirk. Yo, la olla con sopa hirviendo. Después, lo ataqué con la olla. Tapé su vista con un mantel y continúe atacando. Me lanzó a un lado y tomé la batidora, para estrangularlo con el cable. Después de dejarlo inconsciente, fui a ver a mamá. Ella… sangraba mucho. No lo note al principio. Había sido… apuñalada. Ella… ella…". La voz se cortó por los sollozos.
"Esta bien". Lo detuvo Naomasa. "Gracias por tu esfuerzo, al relatarme todo". Revisó los papeles. "¿Conocías al hombre?". Izuko movió la cabeza, en negación. "¿Alguna vez tu madre había dicho el nombre de Muscular o…?".
"Ella no lo conocía. Tampoco yo".
Tsukauchi-san anotó algo más en los papeles.
"¿Cuál crees que era el motivo de su… intromisión a tu casa?".
"Dinero. Mi mamá pidió un préstamo hoy. Para mi… educación. Íbamos a decidir mi carrera. Mi primera opción no es… era factible".
Tsukauchi-san anota más cosas, erizando los deshilachados nervios de Izuku. Dejó el lápiz en la mesa y juntó sus manos entrelazando los dedos. "Joven Midoriya, seré sincero. No sabemos que hacer con usted. El villano que los atacó tenía un alto perfil, siendo buscado por hurto con violencia y asesinato, incluyendo a héroes. Y usted, lo a matado". Izuku inspiró con fuerza ¿no había quedado inconsciente?¿Ahora era un asesino?. "No estas en problemas legales". Dijo Tsukauchi-san, tratando de calmarlo. "Porque fuiste atacado. Aun si 'defensa propia' no te exonera del asesinato, tu condición como quirkless, sí".
Tratando de respirar a pesar de el nudo en la garganta, pregunta. "¿Por que no me dejan ir?".
"Porque nadie creé que tú lo hicieras. Creen que fue una riña entre villanos o algún vigilante. Que entraron a tu casa y que, por algún motivo, estas protegiendo".
"Nadie más estaba ahí". Izuku apretó sus manos sobre su regazo. "Estábamos sólos. ¡Mama no estaría muerta, si alguien más peleara con ese tipo cuando entró!".
"Te creo, Midoriya-kun". Se acercó con un semblante amable. "Creo que te defendiste a ti y tu madre"
Izuko levantó la cabeza para analizar a Tsukauchi-san. "No me crees a mi. Sino a tu quirk". El detective dio un respingo. "Algún poder sobre las mentiras, supongo". Bajó los ojos hacia la superficie de la mesa, sin notar la mirada asombrada del hombre. "Por eso esperaron a que llegaras". Movió los pies sobre el piso de cerámica. "¿Me puedo ir ya? Tengo… que ir a casa". Las lágrimas recorrieron sin descanso por sus mejillas.
Tsukauchi-san tosió un par de veces. "¿Tienes otro lugar a donde ir?". Izuko negó. "Te dejo mi número de teléfono, por si necesitas ayuda". Le acercó un tarjeta.
El código antes de los números era uno viejo, llamando la atención del ojiverde entre lágrimas. "Es un número viejo".
Tsukauchi-san se río algo incómodo. "Es mi número de siempre. Lo tengo desde que me uní al cuerpo, siendo un policía. Muchos informantes y amigos tienen este número, por eso no lo cambio.
Izuku asintió, guardando la tarjetita en el bolsillo del pantalón. Se levantó algo inestable.
"¡Te llevó en mi auto!". Saltó de su propio asiento, casi olvidando los papeles. "Espérame en el pasillo, dejo esto y nos vamos".
Izuko apenas lo escuchó. De hecho, apenas notó todo lo que sucedía a su alrededor. Su cabeza estaba como bloqueada. No se sentía pesada ni envuelta en algodones, sólo bloqueada.
No quería pensar, no quería saber nada. Quizás así pueda pasar esa noche como una pesadilla. Una de la que puede despertar por la mañana.
En algún momento Tsukauchi-san lo dejó en el departamento. Algún balbuceo para convencerlo debió decir Izuku, porque el detective se fue, dejándolo solo ante aquel lugar
Izuku entró en el salón ignorando el desorden y el olor a metal que flotaba en el aire. Llegó hasta la puerta de su habitación y dudo de entrar. Se dio la vuelta hasta ponerse frente a otra puerta.
Entró como un ladrón sin hacer ruido ni encender la luz. Se acostó sobre la cama sin cambiarse de ropa y se durmió, entre lágrimas y el olor a hogar, que desprendía la almohada de su madre.
La mañana siguiente fue horrible. Izuku debió limpiar la sangre y ordenar la cocina, en completo silencio y soledad.
El agua se iba tiñendo mientras limpiando el trapo. Pasar sobre el piso, mojar, lavar, estrujar y repetir. Casi como un baile. Los pasos predeterminados en una danza que desgarraba los sentimientos. Lavar, estrujar y repetir. El corazón doliendo por los que no volveríamos a ver. Así estuvo todo el día. Ordenar, lavar, estrujar y repetir. Que si se limpia todo, podremos hacer de cuenta que nada pasó. Lavar… estrujar.
Izuko tiró el paño. Y en un arrebato, también el balde con agua sucia. Apoyó su espalda en el muro para esconder su cara en las rodillas, que abrazaba contra el pecho.
No es justo, pensó. No debía ser así. Su madre y él iban a pensar en el futuro. Algo nuevo, nuevos sueños.
No esto.
No el dolor y la soledad.
¿Que iba a ser de su vida? Su madre quería que siguiera sus sueños. Y sin embargo ¿qué podía hacer? ¿Convertirse en un héroe?.
Apretó sus manos en puños. No quería que nadie más pasara por esto. Si debía convertirse en detective o vigilante, que así sea. ¡Ningún héroe llegó! Ninguno fue a ese pequeño departamento a salvarlo. Ahora era un asesino, a pesar de lo que dijeran las leyes.
Revisó su alrededor, los recuerdos contenidos en esos muros, iluminado por la nostálgica luz del atardecer.
Su nuevo camino partiría de sus anteriores pasos. Pero, no se quedaría en esa casa. La vendería y buscaría otra parte. No soportaba estar en el mismo lugar donde la sangre inocente se derramó, o donde las sus manos se mancharon con el color de la muerte.
Recordó el dinero que su madre pidió. Lo usaría para pagar algo por mientras buscaba cursos en línea.
Se fue a su habitación para recoger un bolso que lleno de ropa, libros y fotografías. Los juguetes coleccionables de All Might los vendería todos. Algunos eran de colección y ayudarían con la renta del nuevo lugar.
Fue a la habitación de su madre para recoger papeles importantes y más recuerdos. El dinero, guardado en una cajonera, lo dividió entre el bolso y una billetera que puede colocar amarrada bajo la camisa.
Con todo listo, llamó a un servicio de limpieza, pagó por adelantado y se fue del departamento. Dejó la llave con el conserje y se marchó.
Recorrió a pie el vecindario escuchando los ecos del pasado. Sombras de dos niños que jugaron felices, una madre riendo, un niño con ilusiones.
Tan metido en sus recuerdos que no prestó atención por donde iba, siendo traicionado por sus pasos, que lo llevaron por enfrente del parque que frecuentaba de pequeño, donde tantas cosas buenas y malas sucedieron. Katsuki siendo amable, impaciente, enojado y después la risa pasó a ser llanto, y dolor por quemaduras. Todo envuelto en soledad. Iluminado tenuemente por los primeros rayos del sol.
El amanecer estaba por rompiendo en el toda la noche caminado. Necesita un lugar donde quedarse. Estaba sólo y tenía que hacer su vida.
Con un objetivo encendiendo su convicción: no más víctimas.
Se estiró desperezándose y avanzó un paso, cuando una niebla negra se levantó de la nada.
Izuku gritó asustado e intento salir de ahí, pero la niebla era más rápida, engullendo al adolescente sin dejar rastro en la solitaria plaza.
(1) Detective Conan. Lo dice la detective Sato
N.A: hola de nuevo. ¡por fin! dirán ustedes, ¡se cumple la promesa del viaje en el tiempo!.
Me confieso, hay 50 páginas de word escritas. Tengo que ordenarlas y revisarlas, ¿Lo malo? estoy con bloqueo de escritor. Tengo el argumento pero no la trama, y me está costando horrores avanzar en éste y otros proyectos, intuyendo mi historia original.
En fin. siguiente cap: kurogiri y Naomasa. ¡21 años en el pasado!
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(*u*)
