N.A: hola a todas y todos. ¡Seguimos creciendo! nuevos lectores apoyando esta historia ¡Soy feliz!

datos: 21 años en el pasado, cuando Izuku tenía 14 años. Kurogiri:15 años. Personaje nuevo: gato negro con la panza blanca.

PREGUNTA: ¿Quieren leer algún caso de detectives? o prefieren que avancemos a UA


Olor metálico. Rojo. Sangre. El espacio es pequeño. Una sombra gigante se alza sobre él. Huele a desagüe. Cloacas. Limo verde que corta la respiración.

No puede respirar. Intenta gritar pero el aire no entra a sus pulmones. Sabor nauseabundo. Intenta vomitar, siendo detenido por el limo verde. Tuvo que tragar. Parte de eso entró a su pecho. Se ahoga.

'¡Sálvenme!'

Deku. Sin valor. Inútil. Débil.

'¿Quien es? ¡Por favor, ayuda! Quiero vivir'

Lánzate desde el techo. Pérdida de espacio. Escoria

'¿Por favor?'

Sangre. En su ropa y en sus manos.

Inútil. Quirkless.

'¿Se me permite vivir?'

Un cable en sus manos rojas, dejando marcas en la piel. Un cuello atado. Ojos desorbitados pidiendo respirar.

Muere. '¿Moriré?'. Muerte. ¡Mataste!. 'Asesino'.

'¿Puedo vivir aquí? ¿Tengo permitido quedarme aquí?'

¡Asesino!. Muere. Muere. MUERE.

'No puede respirar. ¿Vale la pena luchar?' Si se queda ahí, ¿alguien vendrá a buscarlo?

Te amo. Sangre. Lágrimas. Último aliento.

'Asesino'.


Jadeó buscando aire. Las lágrimas mojaban sus pecas. Se levantó asustado tropezando con un pliego de tela. ¿Dónde estaba?. Humo negro lo envolvió, la tela desapareció entre la niebla.

"Izuku-oniisan. Fue una pesadilla".

Manos enguantadas. Voz suave, calmada. ¿Quién era?

Sangre. Muerte. asesino

Su cuerpo se estremeció con el sollozo. Se abrazó dejando correr el agua de sus ojos. El corazón dolía, derramando su sentir en las saladas lágrimas. Le faltaba el aire.

"Era un sueño. Izuku-oniisan". Brazos vestidos en una camisa para dormir lo rodearon. Transmitían calidez a pesar de ser frío al tacto.

"¿Kuro...giri-kun?"

"Estoy aquí. Ya pasó el sueño. Estamos en el departamento de Tsukauchi-san. Hacen 24°C, el día será nublado. En las noticias dicen que la mascota del departamento legal de Japón, el loro azul llamado Contralorito, fue demandado por los senadores(1), por incentivar a la violencia. El dólar subió su precio y el cobre bajó su valor…"

Izuku comenzó a reírse en el hombro del oscuro adolescente. "¿Enserio dices eso para animarme?". Sintió al otro encogerse de hombros.

"No sé cómo consolar a la gente. ¿Funcionó?".

"Sí. Gracias". Izuku miró al joven de oscura nebulosa con sus ojos rojos y húmedos por las lágrimas, enmarcados con una mirada agradecida y una sonrisa suave. Kurogiri respondió con una caricia en su esponjoso cabello y ojos amarillos curvados, mostrando de alguna manera su estado alegre.

Se quedaron en esa posición hasta que Naomasa salió del baño vestido y preparado para el trabajo, dispuesto a hacer su turno con el desayuno. "¿Pasó algo?".

"Malos sueños". Izuku respondió exhausto, dejando que la mano enguantada cayera a un lado. Se separó de su congénere para huir hacia el baño, escuchando el tono preocupado en la voz de Kurogiri que hablaba con Naomasa.

"No era nada". Se cruzó de brazos en su asiento del copiloto.

"Kurogiri-kun no piensa lo mismo. Estabas como en un ataque de pánico. Te estabas poniendo azul y no dejabas de llorar".

"Fue una pesadilla". En cuanto lo dijo, Izuku supo que estaba siendo terco. "Estoy bien".

"Debo estar de acuerdo con Kurogiri-kun. Con todo sobre el viaje en el tiempo y buscar encontrar estabilidad aquí, hemos ignorado tu situación como víctima de un robo". Giró el volante para aparcar el vehículo en su espacio en la comisaría. "Perdiste a tu madre y todo lo que conocías. Fuiste agredido en un espacio público y en tu casa. ¿Y quieres que crea que estás bien?. Me sorprende que puedas parecerlo". Apagó el motor sacando las llaves, volteando su cara para mirar de frente al adolescente. "Piensa en si fuese Kurogiri-kun ¿qué le dirías?".

Cerró los ojos. Estaba a atrapado por la lógica de Naomasa. "No recuerda su pasado. No es lo mismo".

"¿Qué le dirías?". Repuso.

Apenas separó los labios. "Tienes que ver a un terapeuta".

"No te quiero presionar, Izuku-kun. Piensa en ello". Sonrió y abrió la puerta, permitiendo que Izuku rearmara sus pensamientos. Después de todo, tenía la cita con el jefe Kudai por lo de su ingreso al sistema de protección.

Algo que había pensado mucho la noche anterior, el cómo desarrollar la charla. Iniciando varias simulaciones en su cabeza, decantándose por dos posibles escenarios. De ahí que cargaba el maletín con sus papeles reales.

Salió del auto siendo recibido por el olor a humo y gasolina del estacionamiento.

"¿Listo?". Naomasa apareció a su lado abriendo la puerta del coche.

"Tanto como puedo estarlo". Suspiró, saliendo por la puerta abierta.

Naomasa estuvo fuera de la puerta de la oficina del jefe Kudai. Llevaba dos tazas de café bebidas y varios trozos de papel triturado por su nerviosismo. Llevaban más de cuarenta minutos dentro.

El chasquido de un picaporte sonó en el silencio del corredor, previo a la puerta que se abrió, revelando a un cansado Izuku. El peliverde vio a Naomasa de pie rodeado de papeles arrugados. "¿Llevas mucho tiempo aquí, Naomasa-san?". Sus labios se curvaron en una mueca agotada.

"Izuku. ¿Cómo te fue?". Se acercó con preocupación el mayor.

Naomasa lo vio suspirar, frotándose el puente de la nariz. "Tenemos problemas, en realidad". El corazón de Naomasa se saltó un latido al mismo tiempo que la sangre se congelaba en las venas. "Tuve que decirle todo a Kudai-san. Era lo mejor. No podíamos ocultar algo como el viaje dimensional del jefe de policías. Sobre todo si necesitamos su colaboración con las identificaciones".

El labio inferior de Naomasa tembló como resultado de su ansiedad. "¿Qué pasará contigo? ¿O Kurogiri-kun? Él…"

"Kurogiri-kun estará dentro del programa de protección, debido a que me vio llegar". Detuvo Izuku el balbuceo del mayor. "Le conté a Kudai-san que un villano, con su quirk deformado por alguna droga experimental, colapsó en frente mío abriendo la ruptura de espacio-temporal". Dijo con una mirada penetrante y una ceja alzada, justo cuando tres policías pasaban en la dirección contraria.

Naomasa tragó saliva y asintió, siguiendo el plan de izuku. Esa era una de la teorías que habían propuesto con respecto a la situación amnésica de Kurogiri y su quirk mutante. No se le había ocurrido que el ojiverde lo usaría como tapadera para su viaje en el tiempo.

"¿Y cómo reaccionó el jefe?". Susurró al llegar a una zona con más flujo de gente.

"Quiere que mantenga un perfil bajo por el momento. Dijo que arreglaría la situación para darnos nuevos papeles a Kurogiri y a mi. Debido a mis conocimientos de quirk, héroes y casos policiales, me quiere como asesor directo en algunos casos". Llegaron a donde estaban las máquinas de café y galletas. Naomasa se adelantó a poner el dinero, dejando que el menor pidiera algo para comer y beber. "Mencionó también, una especie de nuevo departamento de investigación que quieren implementar, el cual desconozco. Pensó que en mi… hogar, no había resultado por algún motivo, y que sería increíble si él podía ponerlo en funcionamiento. Como un legado o algo así". Se encogió de hombros antes de tomar su taza de café caliente. "Me dijo que pensaba en mi en ese lugar". Sopló el vaho sobre la taza de café desechable.

Naomasa se revolvió el cabello estresado. Quería estar en casa para poder entender todos los nuevos panoramas que se abrían para ellos. "¿Te vas a casa ahora?".

"No aún. Kudai-san me ordenó quedarme en el precinto hasta que termine de hacer llamados. Creo que te va a asignar mi custodia temporalmente, hasta que tenga mis papeles".

"Entonces sígueme hasta mi escritorio, debo revisar unos papeles"

Izuku se quedó con el policía hasta la hora de almuerzo, ayudando en la redacción de los informes que debía entregar. De tanto en tanto, paseaba su vista por los demás escritorios.

Un hombre con el quirk mutante de gato se acercó. "Hola, Tsukauchi-san. ¿Tienes el informe de Horitsu-san?"

"Sí. Aquí lo tengo". Sacó de su gabinete una carpeta amarilla con varios papeles dentro.

Los ojos naranja de pupila vertical observaron al pequeño ojiverde "¿Quien es tu nuevo amigo? ¿Un sobrino que viene a ver el trabajo de su tío?".

"¡No! mi hermana es muy joven para tener un hijo de la edad de Izuku. Está aquí para dar testimonio de un robo".

"¡Oh! valiente niño. Espero que les vaya bien". Se fue saludando y moviendo su cola atigrada.

Izuku esperó hasta que el otro se fuera. "¿De qué se trata el caso?". Preguntó curioso

"Sabes que es confidencial. Eres un civil que intenta convertirse en asesor. Mejor dejamos de saltarnos las leyes y esperamos a que el jefe Kudai te autorice"

"Eso es un buen consejo, Tsukauchi-san". Dijo una voz profund a espaldas del joven policía. Naomasa e Izuku se quedaron de piedra al escuchar al jefe Kudai detrás de ellos. "Es excelente saber que logras poner los límites, Tsukauchi-san. ¿Que tal si vana a mi oficina? tengo que daros los detalles para la… curiosa situación en la que estamos". Caminaron de vuelta a la oficina, llamando la atención de muchos de los miembros policíacos que se encontraban en el precinto. El jefe Kudai cerró la puerta tras el ingreso de los otros dos. "Debo decir que jamás creí llegar a estar frente a la posibilidad de un viajero del tiempo. Sí estoy informado de quirk adivinos y proféticos, pero no algo tan tangible como usted, Izuku-kun. Esto abre muchas posibilidades, que usted ya ha señalado como posibles o no. Con eso de ser de una dimensión diferente y con sucesos cambiados en su visión única de nuestro futuro. Sin embargo, debo decir que la información del caso de los psicópatas de Musutafu dio buenos resultados, afirmando su historia". Puso ambas manos en el escritorio y agachó la cabeza, sorprendiendo a su audiencia. "Le agradezco como jefe de policías que confíe en mí con su situación especial".

Izuku mueve sus manos velozmente tratando de quitar intensidad en la escena. "N-no es necesario, jefe Kudai-san. Era lo correcto".

El hombre levanta la vista. "No entiendes el poder que tienes y lo importante que es tu presencia aquí. Puedes destruir todo en lo que por años esta sociedad se ha esforzado en hacer. Muchas compañías te ofrecerían lo que quisieras para comprar tu visión de la ventas y objetos, para ganar en la competencia de mercado. Muchas organizaciones criminales matarían por tener el privilegio de tu información, adelantándose a los héroes que vendrán. Muchos países matarían por tenerte a buen recaudo, utilizándose como experimento, incluyendo éste. Confiar en mí significa que te expones a que te puedan atrapar".

El menor movió sus manos para jugar con sus dedos. "Busqué información sobre su trayectoria. Pensé que era mejor tenerlo de mi lado".

Suspiró con fuerza. "No creas que no estoy de tu lado, pero yo también tengo mis propios objetivos. Y lucharé por alcanzarlos". Cruzó los dedos sobre la mesa. "Quiero dejar mi marca en la historia. Ser recordado. No creo que pueda limpiar la ciudad de villanos, eso es imposible. Y al mismo tiempo, competimos con los proheroes por los casos importantes". Miró al peliverde fijamente, descruzando los dedos. "Quiero crear un departamento de seguimiento de criminales de alto perfil. Quiero el poder desmantelar actividades ilícitas de gran escala, sin importar los quirk involucrados ni depender de los proheroes. Mi objetivo es volver a colocar a la fuerza policíaca como elemento de orden para la sociedad. Y tú me ayudaras con eso, Izuku-kun, a cambio de darte un lugar en este mundo".

"Estoy de acuerdo con eso, Kudai-san. Usted sabe cuales son mis peticiones".

"Identidades para ti y tu amigo, protección por cualquier investigación de sus pasados, libertad para hacer tu vida privada". Movió una hoja por la mesa. "Este es un permiso preliminar para comenzar con tu ingreso a protección. Tendré todo listo al terminar la semana, incluyendo tu contrato como asesor. Con respecto al nuevo departamento de investigación, aún faltan un par de meses para tener la idea en papel. Por el momento, te asignaré a Tsukauchi-san como compañero. Trabajaran en casos especiales que yo mismo les dé". Dijo esperando a que Izuku terminara de leer el papel.

Naomasa miraba a ambos con ojos desorbitados. ¿Casos especiales? ¡Era un policía de bajo rango! Esperaba trabajar un par de años más para poder obtener permiso a esas investigaciones y cumplir su sueño de ser detective ¿Cuanto de su vida se vería aún más trastocada por el peliverde?.

"Y eso es lo que pasó, Kurogiri-kun"

"Estamos en manos del jefe de policías". Dijo secando con un paño las tazas en la cocina. "Izuku-oniisan ¿Confías en él?"

"No es un mal hombre y no recuerdo que se metiera en algún escándalo".

Naomasa se estiró en el sofá. "A nuestro favor está el hecho que también fue olvidable su trabajo. Algo que no puede soportar su ambición. Nos favorecerá si piensa que puede conseguir sus metas".

Kurogiri se acercó a ellos en la sala. "También pidió que Izuku-oniisan fuera a un terapeuta".

El mencionado se enfurruño, levantando sus piernas en la silla para abrazarlas. En tanto que el mayor del grupo se rascaba el cuello.

"Es bueno que sea una exigencia suya y por lo tanto, lo pague como parte del sistema de protección. Y no me mires con esos ojos tristes, Izuku. Hablamos en la mañana de eso".

Izuku se levantó molesto. "Lo sé. Aun pienso que no lo necesito". Tomó su billetera y contó el dinero dentro. "Voy a salir a comprar para la cena. Los veo en un rato". Salió sin esperar respuestas. Necesitaba aire y espacio para pensar.

La tarde se convertía en noche con rapidez. El cielo cambiaba el color anaranjado por tonos más oscuros, hasta llegar al negro con lentejuelas de estrellas. Izuku se perdió en el cambio mientras caminaba por las calles, iluminadas por las farolas.

No era que no quisiera ir al terapeuta. Porque si fuera a la cita ¿qué le diría? Todos sus problemas estaban a más de 20 años en el futuro.

Aquí no estaba Kacchan para molestarlo, ni sus compañeros del colegio. No había conocido al villano de Lodo ni a Muscular. Incluso su madre debía estar viva en alguna parte disfrutando su vida, al igual que su padre. Izuku era el único que no correspondía. El único que sobra. ¿Se le puede decir eso a un terapeuta?

Movió una piedra con el zapato al llegar al parque. ¿Qué debería hacer?

El viento trajo el maullido de un gato, acompañado de metal golpeado y risas humanas.

Sus pies se movieron solos.

En un espacio apartado entre los árboles, encontró un grupo de cinco hombres adultos en torno a algo en el suelo. Se escondió tras un arbusto apenas 20 metros de distancia.

Un dejavu. Como la noche que encontró a Kurogiri. Buscó su teléfono para poder llamar a Naomasa, hallando su bolsillo vacío.

"¿Lo tienes Jhon?"

"Está rendido, lleva mucho tiempo sin descanso. Trae la jaula".

Izuku se mantuvo agachado prestando atención al grupo. Estaban metiendo lo que parecía un gato negro dentro de una jaula. Estrujó su cerebro para poder dar contexto a la escena.

Una suposición era que el naumal poseía algún quirk que lo hace valioso para ese grupo. Y en cuanto a los hombres, no eran de una agencia gubernamental o incluso científicos. Eran casi con toda probabilidad Villanos.

Uno de los adultos pateó al animal, e Izuku reaccionó mordiendo su labio.

En eso se escucharon pasos calmados.

"¿Acaso no están muy grandes como para torturar a un gatito de este modo? Supongo que sus madres nunca les dieron una tunda por este, deplorable comportamiento". Chasqueó la lengua. "Mi mal. Entonces me toca a mi educarlos".

Izuku vio un joven unos años mayor aparecer. Si traje mostraba su trabajo: prohero. El cabello bien peinado y los lentes de marco cuadrado, que enmarcaban una mirada penetrante.

"Miren. ¡Tenemos un héroe bebé!"

"¿Eres un héroe en entrenamiento? Mejor vuelve a tu escuela, niño o te encontrarás con el mundo de los adultos". Se rieron de sus propias bromas.

"Debo deciros que terminé mi educación. Y mi debut fue hace un tiempo. Lamento que estén tan ajenos a ese tipo de noticias". Se preparó para la lucha. "Mi nombre es Nigtheye. Recuerdenlo de camino a la cárcel".

En un parpadeo, redujo la distancia llenando de golpes los rostros de los villanos. Quienes jadeaban confundidos por la fiereza del ataque y precisión. Casi como si supiera por dónde iban a contraatacar.

En otras circunstancias podría haber estado pendiente de la pelea, pero Izuku tenía otro objetivo: la jaula con el gatito.

Vio el momento de apertura que dejaron los delincuentes y corrió. Se deslizó en sus zapatos al derrapa, buscando usar el menor tiempo posible para abrir la puerta. Masculló un improperio bajo su aliento al tocar el candado cerrado. Miró alrededor para buscar una piedra de buen tamaño para golpear el seguro.

Sudaba con cada segundo que pasaba, el corazón tronando en su oídos por cada grito o golpe de los luchadores. '¡Vamos! Ábrete. ¡VAMOS!'. Otro toc. Uno más. '¡Se abrió!'.

Con cuidado sacó al animal inconsciente, sosteniéndolo en sus brazos.

"¡Suelta al gato!"

Oh no. La pelea se movió a varios metros permitiendo a ese hombre apartarse para recoger la jaula, ahora vacía.

"No"

"Lo que faltaba. Otro héroe". Levantó el pie para darle una patada, que no pudo esquivar. Protegiendo al animal descuidó el costado recibiendo toda la fuerza del impacto, que o tiró al piso. "Debiste meterte en tus asuntos, chico".

Izuku jadeaba buscando aire, sintiendo su impotencia. El pecho se apretaba y la ansiedad nublaba su juicio. Memorias dolorosas aprovecharon para flotar por sus ojos desenfocados.

Sangre. Gritos. Lodo. Se ahogaba. Moría. Mataba.

¡No! Ni era el momento para tener flash back o visiones macabras ¡debía salir de eso!. Soltó al gato, sosteniendo su peso en sus pies en una posición de defensa básica.

"¿Quieres pelear?. No tengo tiempo". El tipo arremetió.

Izuku esperó hasta el último segundo para lanzar la piedra que usó antes y que recogió al dejar al gato. No se tentó el corazón al apuntar al ojo del villano, reventando el órgano con un ruido líquido. El adulto gritó en agonía llevando ambas manos a la lesión. El ojiverde devolvió la patada en el estómago dejando de rodillas al villano. Otra más en la cabeza y quedó fuera de combate.

"Un civil no debería meterse en éstas situaciones".

Asustado vivió a levantar la guardias, relajándose al identificar la prohero Nigtheye. "¿debo superar a ver a que se cometa un crimen?"

"Por su seguridad, no intervenga". Se acercó al villano y ató sus manos en la espalda. "Tendré que reportarte por esta herida. Espere una notificación a declarar con la policía".

Cansado, recogió a gato negro. "Deje todo en la comisaría central, con el jefe Kudai como receptor. Iré mañana a declarar". Dio unos cuantos pasos alejándose.

La voz del héroe se distorsionó, volviendo tan rara y grave, que detuvo el andar del ojiverde. "Se rompió la cadena del destino, con la ausencia total del indicador. Cronos lo arregló, cambiando los caminos en las encrucijadas". Izuku vio los ojos blancos del héroe que estaba en estado de transe. "Lo que debió ser no será, e igualmente se hará". Nighteye se tambaleó, par parpadeando continuamente.

"¿Qué acaba de pasar?". Pensó en voz alta.

Como si nada Nighteye se sacudió la ropa. "Ignore lo que acaba de escuchar, civil-san. Mi quirk puede ser… imprevisible a veces".

Tantas preguntas aparecieron en la mente de Izuku, y no obstante, prefirió ignorarlas. Estaba exhausto y adolorido. Y su nuevo acompañante peludo necesitaba ser atendido.

Con pasos lentos regresó al departamento de Naomasa. Y por si no fueran pocas las sorpresas, descubrió que su nuevo amigo no era lo que parecía en un comienzo.

"¡Un cyborg! Es un gato robot. ¿De donde lo sacaste Izuku-kun?". Naomasa se jalaba los cabellos.

Kurogiri en tanto jugaba con el pelaje del gato, que al parecer era un a cubierta hecha de tela y pelos sintéticos.

Por su parte, Izuku apretaba un paño húmedo en la zona adolorida del estómago. "Lo querían capturar unos villanos".

"Y tú vas, y lo traes". Se quejó el mayor.

Ignorando las quejas de Naomasa, el ojiverde acarició la oreja triangular hecha de metal. El gato era básicamente un animal de acero brillante y plateado con una 'k' negra en el pecho. Piezas del metal estaban abolladas, supuso que por la paliza recibida.

"Voy a ir a la terapia". Dos pares de ojos se centraron en él. "Durante la pelea me congelé. No puedo esperar a que ocurra en un momento peor". Negó con la cabeza. "Aún no sé cómo voy a explicarle al terapeuta mis problemas, pero debo hacer un esfuerzo".

Con un gesto exasperado Naomasa apunta a los dos adolescentes. "Mañana será otro día. A dormir".

Izuku volvió a acomodarse en el futón junto a Kurogiri. El gato fue dejado en un cojín mullido sobre el sillón.

'Mañana será otro día'


Continuará...