N.A: ¡Hola! Gracias a los nuevos Review de Max Stark (Espero continuar con capítulos interesantes ;P) y Ecaro (No, lamentablemente es un gato macho. Pero tiene bastante mala leche como para entretener cuando salga ;P )
PREGUNTAS: ¿Alguien está molesto por el EMPAREJAMIENTO IZUKU/SHOUTA (SLASH)? Aún no aparece Aisawa Shouta, por lo que puedo hacer alguna modificación para dejarlos como amigo, creando capítulos paralelos (doble esfuerzo pero todos felices :P) Tenemos hasta el arco del festival deportivo (quiero ver a Aisawa Shouta como estudiante .)
dato: Kurochan es una serie animada de los '90. Su aparición es culpa de Kurogiri. No pude oensar en hacer un nickname a Kurogiri sin pensar en ese gato cyborg (Kurogiri, Kuro-kun, Kuro-chan, Kurochan *_*U ).
Capítulo 9: Familia disfuncional
Título alternativo: Fin de la primera parte
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Por la mañana Izuku se levantó para hacer el desayuno, siendo acompañado por Kurogiri que estaba apoyado en el marco de la puerta, observando a su nuevo acompañante.
"¿Qué crees que comen los cyborg?".
"No lo sé, Izuku-oniisan. Jamás pensé que existían".
Izuku miró al techo, pensando. "La U.A tiene robots que usa para las prácticas. ¿Sabrán sobre gatos cyborg?". Tan ensimismado estaba que sostuvo mal el sartén quemando la piel de su mano por el agarre descuidado.
Kurogiri suspiró. "Déjame hacer los huevos, Izuku-oniisan. Mejor espera a ver despertar a nuestro invitado".
Sin nada más que hacer en la cocina, el peliverde se quedó en el salón mirando la hora; 7:45. Ese día tocaba recibir los primeros casos importantes, junto con la documentación de Kurogiri y la propia. ¡Y Naomasa-san no se levantaba aún! Y el gato de metal dormía en el cojín. ¿Qué podía hacer para matar el tiempo?.
Se acercó al televisor y lo encendió en el canal de las noticias.
La reportera, una mujer con cabellos morados que parecían serpientes, y ojos azules con pupila amarilla llenó la pantalla. "Esta madrugada, en la ciudad de Tokyo, a ocurrido un macabro descubrimiento. Un oficinista de camino al tren que lo llevaría a su trabajo se encontró un perro en un callejón. El cual llevaba en su hocico un pie humano". Se mostró el lugar con vídeos cortos. "La policía está investigando el caso, no obstante, la asociación de héroes quiere pedir la jurisdicción del caso argumentando quirk especializados. De momento, el departamento de policías no descarta la opción. Esto es lo que dijo el jefe de policías de Tokyo". Izuku se acercó para ver la rueda de prensa de Kudai-san. " Estamos haciendo las pesquisas correspondientes. Los técnicos forenses hacen su trabajo con la escena del hallazgo. Esto es parte del trabajo de los detectives y si necesitamos la asesoría de héroes, lo haremos por los canales oficiales". Volvió a salir la presentadora. "Según el médico del hospital general de Tokyo, esperan definir la hora de muerte para contrastar con el registro de personas desaparecidas…". El resto fue la noticia de un atraco y avances en ropa para quirk mutante.
Un pie humano. ¿Dónde estaría el resto del cuerpo?. Se mordió una uña pensando. Un quirk de fuerza para mover el cuerpo o uno para corte. ¿Y el motivo? Dinero, celos, drogas…
"Hum". El ruido de algo moviéndose. Crujir de metal y bisagras. "¿Donde estoy?". Una voz masculina, aguda.
Izuku apagó el televisor para poner toda su atención en el gato que habla.
Después de todo, si un perro/ratón/oso puede ser director de una prestigiosa escuela. ¿Por qué un gato robot podría no hablar?
Naomasa necesitaba café. Despertar y ver al gato de metal apuntando con una gatling a Izuku, no era algo recomendable para su corazón.
"¡Qué quieres de mi, humano!"
"¡Na-nada! Te recogí en el parque después de que unos villanos te atraparan en una jaula". Izuku levantaba sus manos tratando de apaciguar al animal. Sus ojos eran redondos y asustados. El sudor apareció por el borde de su cabello y recorrió su mejilla. "No quiero hacerte daño".
"Hum". El gato miró alrededor, notando a Naomasa saliendo por la puerta. "¿Quien eres? No te muevas o disparo, hasta dejaron como un colador". Caminó hasta estar más cerca de la ventana. "Responde mis preguntas. ¿Dónde estoy y quienes son?".
"Mi nombres es Mido-eh… Izuku. El hombre es Tsukauchi Naomasa, es policía y este es su departamento".
"Mmm". Olisquea el aire. "Hay alguien más en la cocina". En eso se abre un portal negro a los pies de Izuku. Con el movimiento del peliverde a través de suelo, el gato reaccionó disparando su mini ametralladora.
Los disparos estallaron contra el muro, rompiendo moquetería y revestimiento, dejando una nube de polvo espesa en la habitación.
Naomasa salto a resguardarse de nuevo en su habitación, buscando desesperadamente su arma de servicio y su celular. El corazón latía en su pecho a un ritmo desenfrenado. Chasqueó el seguro y apuntó por el borde del marco de madera. "Soy policía y éstas detenido. Baja el arma lentamente". El celular marcaba la llamada entrante. 'Vamos ¡contesten!'.
"No me dejaré capturar, humano. Me importa un bledo quien seas". El sonido del gatling recargando con una serie de balas siguió su respuesta vulgar. El tono de la llamada conectando seguía sonando por el altoparlante.
Y el sudor cayó por el cuello de Naomasa, que tragó con fuerza para bajar la espesa saliva producto del miedo. El tono de la llamada cambió.
"Estimado ciudadano. En ese momento las líneas están ocupadas. Por favor, se le ruega esperar un momento para que un agente reciba su llamado…". La voz cambió por una canción típicamente usada para las recepciones de las consultas médicas o en algunos restaurante.
"Mierda". Naomasa gimió desesperado.
El gato en el salón se burló. "Hay cosas que nunca cambian. No importa el tiempo que transcurra, nunca contestan cuando se les necesita". El sonido de sus patas resonó por el pasillo.
Naomasa apretó su agarre y salió, apuntando directamente a la cabeza del gato a dos metros de distancia.
"Eres valiente. Te doy eso, humano". Entrecerró los ojos. La gatling apuntando el pecho del policía.
"Es parte de mi trabajo". Le dio una sonrisa arrogante, ignorando la gota sudorosa cayendo por la cien.
Tan enfocado estaba el gato que no reaccionó al sartén cayendo en la cabeza. La acción desconcentró al animal permitiendo que un cuerpo adolescente lo tacleara, perdiendo el equilibrio y terminando desparramado en el suelo.
Izuku, que apareció sin ser notado, logró ponerse sobre el robot inmovilizándolo en la alfombra. Sosteniendo su garra cubierta con la gatling modificada para evitar un tiro letal.
"¡Suéltame humano!". El gato trataba de arañar con sus garras cualquier parte del cuerpo de Izuku, que el ojiverde evitó con maestría. En medio de los forcejeos, acercó un pequeño saquito de tela apretado en su mano, a la nariz del robot para frotarlo con fuerza. El androide, sorprendentemente, comenzó a calmarse e incluso ronroneó a gusto.
Soltando su agarre un poco, se movió para ver al mayor. "¿Estas buen, Naomasa-san?"
El mayor se apresuró a despojar del arma al gato adormecido. "Sí. No puedo decir lo mismo de mi ropa". Dijo mirando las manchas de polvo y restos del muro.
"¿Qué vamos a hacer con él, Naomasa-san, Izuku-oniisan?". El adolescente brumosos apreció desde la cocina.
"Está desarmado". Dijo Naomasa. "¿Si lo amarramos?". Sugirió moviendo al animal para amarrar un cordón de zapato en sus patitas de metal. "Izuku-kun ¿Cómo lograste dejarlo tan dócil?". Preguntó curioso.
"¿Oh? Fue con ayuda de Kurogiri-kun. Le pedí que me diera 'hierba gatera' de la veterinaria al otros lado del parque". Naomasa detuvo sus movimientos para ver fijamente al menor, que se encogió culpable. "Fuimos un día para ver a los cachorros. Y Kurogiri-kun preguntó por las bositas y juguetes con olor raro". Juntó sus manos suplicante. "¡Prometo pagar después!".
El pelinegro mayor se frotó la frente, limpiando la humedad y la suciedad. "¿Cómo se te ocurrió lo de la hierba?".
Izuku se encogió de hombros a pesar del agarre de Kurogiri en ellos, que trataba de darle apoyo para levantarse. "Es un gato. Era mi mejor apuesta para confundirlo. Funcionó mejor de lo esperado". El susodicho animal volvía poco a poco de su estado adormecido. "Ahora que éstas calmado, podemos hablar". Los ojos entrecerrados del sometido gato se concentraron en la cara de Izuku. "Te encontré golpeado y enjaulado por villanos. Te traje aquí y esperamos a que despertaras. Nuestra intención es ayudarte. Si aún no quieres eso, te soltamos y te dejamos solo".
"Entonces ¿no éstas con la mafia?".
Los tres residentes intercambiaron una mirada confundida.
"No". Dijo Naomasa mostrando su placa. "No pertenezco a la mafia ni a un grupo corrupto".
"¿Y pretendes ser el primer policía corrupto en jurar eso?".
Se puso la mano libre en el pecho. "Mi quirk me permite identificar la falacia y me impide decir mentiras".
Tras un breve silencio, el gato se movió incómodo. "Hum. Les creo entonces". Dijo el gato sentándose pese a sus restricciones. "Si me quieren ayudar, pueden comenzar explicando ¿qué diantres es un quirk?".
"¡Oh! Ahora entiendo. Muchas cosas ha pasado en estos años". Dijo el gato cyborg frotando sus patitas, libres de la amarra.
Izuku bebió del té servido por Kurogiri. "Es más sorprendente saber que eres de la era antes de los quirk".
Los cuatro estaban sentados en la pequeña mesa de madera, cada uno con una taza.
El oscuro adolescente tomó con una mano su bebida y con la otra a una galleta. "Que fueras capaz de sobrevivir a una cámara de congelación por tanto tiempo y escaparte de donde la mafia tenía el tanque, es algo increíble, Kuro-san".
"Mi nombre es Kurochan, ¡Kurochan!, nada de sufijos adornados". A diferencia de los humanos presentes, su oscura bebida no era otra cosa que gasolina del auto de Naomasa.
Adulto que estaba a mitad de su tercera taza de café. "Es bueno que los vecinos se estén mudando. Siendo los dueños de la tienda que cerró en el primer piso, dejan el edificio junto con el local. De otro modo, estaríamos rodeados de agentes especiales por los disparos de hace rato". Miró de reojo su móvil. El estómago se le revolvió con bilis por el mal intento de mentira que tuvo que decir para justificar su retraso.
Con lo tarde que estaban, debió inventar una excusa sobre que Izuku estaba enfermo, algo que Naomasa apenas pudo hacer debido a su quirk. Por fortuna, el héroe Nighteye pasó por la comisaría a entregar su informe de anoche y la responsabilidad de Izuku en la pelea, dando apoyo al mal mentiroso de Tsukauchi.
La voz dulce de Izuku regresó al mayor a la conversación. "¿Qué vas a a hacer ahora, Kurochan? ¿Piensas ir a buscar a tu familia?".
"No". Dijo deprimido. "Mis dueños, los abuelos, murieron hace mucho tiempo. Y mis amigos, a menos que sea Mi-kun u otro gato cibernético, también pasaron". Se rascó la mejilla, jugando con un bigote. "Quiero saber sobre estos tipos que me quieren atrapar. ¿Por qué les intereso?". Tomó el resto del combustible, secándose la barbilla con la mano en una actitud rebelde.
Izuku abrió sus ojos, queriendo ofrecerle un lugar, pero inmediatamente apretó los labios. Él mismo era un alojado, no le corresponde invitar a un desconocido.
Y no obstante, miró esperanzado a Naomasa, que se removió incómodo. "Es tarde y debemos ir a la estación de policías. ¿Por qué no terminamos de hablar por la noche?". Esperó a que todos asintieran a su propuesta para poder levantarse. "Pido la ducha primero". Se fue a paso veloz, esquivando escombros y polvo.
Al recordar el estado del hogar, el peliverde brincó de su asiento para buscar los implementos de limpieza, pala y escoba, comenzando a barrer y ordenar los resultados de la balacera.
En tantol gato de metal miró al joven trabajar, hablando sin ver al adolescente brumoso a su lado. "Es extraño pensar que los humanos ganaran poderes. Súper fuerza, súper velocidad o invisibilidad. Incluso la capacidad para detectar mentiras o hacer portales para teletrasportar cosas". Apunta a Izuku con su aoata de metal. "¿Qué puede hacer él?"
Kurogiri limpió la mesa de los platos y tazas del desayuno. "Izuku-oniisan es quirkless. No tiene quirk".
"¿Es alguien normal?".
"Eh. Normal para tu época, quizás. Actualmente, es una anomalía. Sólo el 20% de la población no tiene quirk".
"¡Qué extraño! ¿Y no tiene miedo? Digo, vivir con gente capaz de matarlo o lastimarlo en cualquier momento, sin poder defenderse, es algo aterrador".
"Hum. Nunca lo pensé así". Llevó por medio de un portal las cosas hasta la cocina, después lavaría todo. "Izuku-oniisan es genial. Siempre que ve a alguien en problemas intenta ayudar, a pesar de estar indefenso la mayor parte el tiempo. Y de algún modo, logra ganar contra todo pronóstico. Es un héroe".
" Hum"
Naomasa salió refrescado y preparado para un nuevo día, seguido de Izuku y Kurogiri. "Kurochan, nos vemos en la cena".
El cyborg, vestido con su traje gatuno de color negro y panza blanca, movió una mano despectivo desde su posición recostada frente al rayo de sol proyectado por la ventana. "Vayan tranquilos. Y recuerden que no sé cocinar. Deberán traer algo para la cena".
Naomasa cerró la puerta cabizbajo. "¿Cuando mi vida se convirtió en una broma?". Sintió como el par de adolescentes apretaban sus labios para no reír, cosa que decidió ignorar en favor de llegar al automóvil.
Agradeció el viaje sin incidentes y la llegada a su estacionamiento en la comisaría.
"El jefe Kudai-san nos va a matar en cuanto nos vea".
"Tranquilo, Naomasa-san. Podremos manejarlo". Fue el valiente intento de Izuku por animar la mayor.
Los tres avanzaban por el pasillo en dirección a la oficina, dos de ellos asustados por la reprimenda que recibirían, conociendo al jefe con anterioridad. Siendo confirmado con el grito del dueño de la oficina.
"¡Tsukauchi! Cómo llegas tarde un día importante. Esto marca un mal precedente en tu historial. ¡Y tú, Izuku! Cuando por fin logras tu objetivo ¿te vuelves perezoso?".
"¡No, señor!".
"O es acaso, que meterte en peleas te hace arrogante"
"¡No, señor!. Había una víctima y actúe en defensa personal tras ser atacado. Seguí todo procedimiento, señor".
"Aún así, eres un civil. ¡Civil! Tu trabajo no es meterte en peleas contra narcotraficantes o ladrones. Sino ayudar a los policías o en su defecto, héroes".
"Lo siento". Murmuró agachando la cabeza.
En cuanto a Kudai-san, el hombre mayor tomó varios papeles del interior de un cajón. "Volviendo a los negocios, aquí tengo sus documentos".
De inmediato Izuku se acerca a revisarlos, seguidos por un silencioso Kurogiri.
"Yamashita...Izuku". Leyó en su identificación. "Yamashita-kun, Yamashita Izuku". Probó el sonido de su nuevo apellido. "Es extraño tener un nuevo nombre".
Por su parte, Kurogiri se dedicó a ver su propio papel. "Yamashita Kurogiri".
"¡Tenemos el mismo apellido!". Revisó sobre el hombro la información del otro adolescente. "Dice que somos primos".
"Es lo mejor para todos. Así las preguntas serán al mínimo". Comentó Naomasa.
Izuku, preocupado por el chico lo miró con sus ojos grandes. "¿Está bien, Kurogiri-kun? Podemos cambiarlo".
Las manos de aura negra se aferraron la papel de manera inconsciente. "No. Está bien. Me gusta compartir el apellido". Posó sus ojos amarillos intensos en los verdes. "Es un honor ser considerado de tu misma familia, Izuku-oniisan". Entre su mirada y su voz suave, logró hacer que las pecas del peliverde resaltaran por el rubor.
"Hum, aquí dice que Kurogiri-kun es mayor que Izuku por un año". Apuntó incómodamente Naomasa. Los dos chicos miraron con ojos de búho al pelinegro, para mirar simultáneamente a Kudai-san.
"No hoy a arreglar los papeles por esa nimiedad".
Kurogiri tenia la espalda rígida. ¿Seria incorrecto continuar llamando a Izuku como hermano mayor, a pesar de la edad en sus identificaciones?. No estaba seguro.
"No… No me importa si me llamas… hermano menor". El viajero del tiempo dijo con sus manos juntas, avergonzado. "Nunca tuve un hermano antes. Y me gustó que me llamaras hermano mayor, pero no me importa si me dices hermano menor". Sus mejillas parecían frutillas maduras por el sonrojo intenso que las cubría.
Kurogiri actuó de forma espontánea, encerrando a Izuku entre sus brazos. "Gracias, Izuku-otouto". De sus ojos sin pupila salieron escurridizas lágrimas que se perdieron en la niebla.
"Kurogiri-oniisan". La sonrisa en los labios de Izuku era imborrable.
O lo pareció. "¡Cof, cof!. Hum". Interrumpió el momento dice Kudai-san. "Lamento interrumpir, pero necesito terminar con el contrato de asesoría de Yamashita-kun. Tengo mucho trabajo y quiero terminar esto cuanto antes".
Los chicos se soltaron para ponerse hombro con hombro, espalda rígida. "¡SÍ!".
"Lo siento, Kurogiri-kun por hacerte esperar en la comisaría". Se lamentó Naomasa. "No imaginé que nos asignaran tres reportes de casos para trabajar, así como ordenar la evidencia".
"No te preocupes, Naomasa-san. Si quisiera irme, habría usado mi quirk. Fue algo educativo ver el trabajo que tú e Izuku-otouto harán.
"Es extraño que alguien me llame otouto. Me gusta". Dijo sonriendo el menor del grupo.
Naomasa se reclinó en la incómoda silla de madera, aprovechando que en ese momento estaba solos en la oficina. "No puedo creer todo lo que a pasado en tres día. Izuku habla con el jefe; recibe su primer caso y lo resuelve en un día; lucha con villanos y trae un gato, con mal genio y una gatling. Me voy a hacer viejo y con el cabello canoso antes de tiempo".
Izuku tomó un cuaderno de notas, mirando la hoja en blanco mientras mordía el lapicero. "Tres días. Tres días. ¿No había algo que hacer hoy? Algo importante. ¿Una reunión?".
Naomasa cerró sus ojos sin moverse. "No lo recuerdo". Tal era su desinterés que se balanceó sobre dos de las patas de su silla, con las piernas en el escritorio para mantener el equilibrio, y las manos detrás de la nuca para su comodidad. Hasta que una sombra negra como un remolino de oscura niebla se formó debajo."¡QUÉ DEMONIOS!".
Lo mismo ocurrió con Izuku a su lado. "¡Kurogiri-kun! ¿Qué haces?"
"¡Estamos atrasados para la cita con el dueño del local!".
Izuku se enderezó, a medio camino de atravesar el portal. "¡La cafetería!
¡LA REUNIÓN ERA HOY!". Lo siguiente que supo fue que estaba en medio del departamento, siendo apuntado por una gatling verde y el sonido de disparos.
"PERO QUÉ DEMONIOS CREES QUE HACES DISPARÁNDONOS, GATO ASURA". Gritó fuera de sí Naomasa. "PUDISTE MATAR A ALGUIEN"
"¡Ustedes fueron los que me pegaron un susto de muerte al aparecer de la nada!".
Estando los dos ocupados girándose, Izuku se palpaba el pecho preocupado. Todo fue demasiado rápido para procesar.
"Izuku-otouto". Kurogiri tomó las manos nerviosas. "No pasó nada. Alcancé a abrir un portal en el frente y por la espalda, las balas fueron directamente al muro". Apuntó a la pobre muralla, completamente deshecha con su segunda ronda de disparos de metralleta.
"Vamos a tener que diseñar una forma para que Kurochan no destruya el edificio cada vez que usemos un portal". Con piernas temblorosas buscó en el bolso ropa limpia. "¿Podemos continuar después? Estamos atrasados para la junta por el arriendo del local". Eso detuvo la pelea entre Naomasa y Kurochan, este último colgando del pescuezo por la mano de un enojado humano, que a su vez estaba siendo apuntado por la gatling descargada. "Naomasa-san, ve a cambiarte. Tu ropa tiene escombros. Y Kurochan, limpia el desorden".
" ¡Pero..!"
"Tú lo hiciese, tú lo limpias y arreglas".
En medio de los gruñidos de molestia y gritos, Kurogiri vio a todos moverse según las indicaciones de Izuku con un sentimiento cálido en el pecho. Este era el comienzo de su disfuncional familia.
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Continuará...
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