N.A: ¡Volví! Espero que no sea demasiado tedioso la parte de las explicaciones. Con suerte podré colocar una pelea de calidad en el siguiente cap. Hasta entonces, vamos con esto.
Capítulo 10: Robo
Borrador 8:
Departamento de perfiladores
Encargado de generar un estudio del modus operandi de los diferentes villanos de alta importancia, con el fin de generar patrones que puedan predecir sus siguientes delitos y ser capturados.
Proyecto incipiente que comenzaría a gestionarse en seis meses.
.
Izuku se mesó el cabello, revolviendo los rizos obscuros. En sus manos sostenía el octavo borrador para la creación del Departamento de perfilación criminal. Llevaba dos meses revisando el documento, agregando diferentes secciones o necesidades para su funcionamiento. También estaba a cargo de editar los protocolos que el jefe Kudai escribía.
Bostezó y se frotó los ojos cansados. Aburrido del tedioso trabajo de papeleo.
Pensó que cuando utilizó su conocimiento sobre los psicópatas de Musutafu, trabajar en un caso de robo menor en la empresa contratista y ser validado como asesor, tendría más trabajo de analista. No el de recopilador y digitador de información para Naomasa-san; a quien se le estaban dando más casos destacados.
Al menos Izuku estaba generando dinero por la pequeña comisión como asesor y como oficinista junior. Que sumado a los otros beneficios y exigencias pagadas del departamento, como: terminar su educación formal, salud gratuita, dentista, recreación y descuento en el gimnasio. No tenía que gastar su dinero en su manutención.
Algo realmente genial, porque debía invertir en clases de entrenamiento con armas, entrenamiento físico, técnicas de defensa, educación en criminalística, estudio básico forense, psicología criminal y economía; que si bien tienen un descuento, era un asesor y por lo tanto un civil, que pagaba de forma particular.
Además, tenía la terapia con el psicológico designado por orden de Kudai-san, dos veces por semana. La mujer, de ojos blancos y cabello celestes, tenía un quirk relajante que ayudaba aminorar la ansiedad; ambos estaban haciendo progresos con su 'culpa del sobreviviente', 'instinto de sobrevivencia' y 'disociación emocional', como parte de su TEPT.
Estiró su espalda levantando los brazos y sobó el cuello, con la intención de guardar sus cosas y emprender su caminp a la recepción para esperar por Naomasa, impaciente por irse a d que con ese turno terminado, Izuku quedaba libre los siguientes tres días. Tiempo que podría usar para terminar oficialmente con la mudanza.
La sonrisa en sus labios le dio una vista encantadora, que más de un trabajador de la comisaria habría quitado el aliento. Casi se podían ver brillos de colores a su alrededor y, si entre cerrabas los ojos, podías imaginar un traje de conejo verde, debido a los rebotes que Izuku estaba haciendo sobre sus talones al caminar.
¡Es que era muy feliz! Con todo los planes y explicaciones para obtener su identificación, por fin pudo enderezar su vida, obteniendo el arriendo del local para la cafetería y el departamento en el que se estaban mudando Kurogiri, Kurochan y él mismo.
Increíble de imaginar debido a que el acuerdo entre los tres había sido algo forzado, con Kurogiri y Kurochan molestándose entre sí. Al parecer, al gato que camina en dos patas se molestó por que compartían el nombre (Kuro) y se dispuso a llamar al adolescente Kuri-kun (castaña). El joven humano no lo tomó bien, comenzando una campaña para molestar al gato abriendo portales en los momentos más inesperados para aparecerlo en otro lugar; como en el baño, la ducha, o volteando su caja de arena en la cabeza, desapareciendo su comida o su gatling.
Algo nuevo que descubrieron con respecto de su hermano mayor era que podía tener un carácter siniestro y vengativo cuando la ocasión lo ameritaba. También, era el único de entre ellos que podía con el carácter endemoniado de Kurochan cuando se enojaba en serio.
Y no obstante, los tres llegaron a la conclusión que debían quedarse juntos para evitar el peligro de sus pasados.
Izuku recordó como Kurochan se enteró de su viaje dimensional. Habían estado discutiendo esa noche en que el gato les disparó en el salón sobre cuidar a otros y tener cuidado. Hicieron la cena y en medio de los regaños para el gato, a Naomasa se le escapa sobre la responsabilidad de Izuku de cuidar el futuro. Ese simple comentario transformó a Kurochan en un sabueso buscando información.
La situación quedó zanjada después que el gato cyborg sacara de un compartimiento en su pecho una espada larga y mortalmente afilada, con la que apuntó a Izuku. Naomasa, desesperado, contó todo.
"Hum. Eres un buen chico". Dijo Kurochan bajando el arma del cuello del ojiverde. "Y de todos modos, no iba a lastimarlo".
Ahora que lo pensaba, puede que fuese el momento que iniciara la competencia de embromarse entre su oniisan y Kurochan, porque el joven oscuro abrió un portal en ese momento en el brazo que sostiene la espada y, si no fuera por los reflejos del cyborgcat, habría cortado algo más que la punta de la espada tras cerrar el portal.
Kurochan se volvió rabiosos, lanzándose contra Kurogiri.
"¡Vasta los dos! Hemos tenido suficiente este día ¡he dicho que paren!. Izuku se metió entre medio recibiendo un doloroso rasguño de las garras metálicas.
El filo abrió cuatro heridas que sangraban mucho. La sangre derramada calmó a los dos peleadores, originando una compleja maniobra de primeros auxilios. Y la extraña relación entre Kurochan y Kurogiri oniisan.
Otra revelación fue el pasado de Kurogiri. Fue gracias a la ayuda del jefe Kudai-san, que pudieron hacer un cruce de información y encontrar su verdadero nombre: Shirakumo Oboro.
Servicios sociales y el departamento de personas desaparecidas tenían al joven como extraviado, tras desaparecer después del hallazgo de su familia muerta. El parte policial de la investigación señalaba una fuga de gas seguida de una explosión. Pero el informe del departamento de bomberos no era concluyente.
Se enteraron que el quirk original se llamaba 'Nube', el cual consistía en crear nubes. Que mutara tan extrañamente a Ward gate, puso nerviosos a Izuku y Naomasa, e incluso Kurochan, que comenzaron a teorizar sobre experimentos o sustancias ilícitas.
Naomasa e Izuku hablaron con Kudai-san, prefiriendo ocultar los orígenes de Kurogiri, por miedo a que el responsable volviera a por Kurogiri. Algo el mismo joven quería mantener en secreto. No sabía si la masacre fue por su quirk mutante u otra razón. Mas, se negaba a traer a su nueva familia el mismo peligro.
Con los tres temiendo a que un villano u organización criminal los encontrara para utilizarlos, quedaron en que Kurochan cuidaría la casa para evitar una infiltración, Kurogiri vería el frente en la cafetería e Izuku reuniría información desde dentro del departamento de investigaciones; dejando conforme a los tres en sus respectivos lugares.
Si bien Izuku había esperado hacer tiempo con su nuevo negocio para estabilizar su vida. Lograr un espacio para poder meditar y encontrar la paz que hace tiempo perdió. Con una rutina establecida entre estudiar, atender la tienda y su acondicionamiento físico. El hecho que necesitara trabajar para la policía cuatro días de la semana, lo tenía estresado.
Otra cosa era que la cafetería estaba en marcha dos semanas después de la reunión con los dueños del local, sorprendiendo a Naomasa al ponerla en funcionamiento con todo incluyendo permisos, generaba ingresos suficientes para costear lo invertido y pagar el alquiler.
"Hey, Izuku. ¿Llevas esperando mucho?".
Con un respingo Izuku volvió al presente. "No tanto, Naomasa-san".
"Bienvenidos a la cafetería 'Duaokazo' ". Los recibió Kurogiri cuando entraron a la tienda.
"Hola Kurogiri-kun".
"Hola, Kurogiri-oniisan. ¿Cómo estuvo el día?".
"Movido. Por suerte puedo manejar todo los pasteles preparados en la cocina, las cajas de refresco o los ingredientes para el café y tenerlos en la barra listos en por medios de portales. También es bueno que sea autoservicio. Evita que me dedique a cada mesa".
"No es tan bueno para las propinas". Dijo Izuku haciendo un mohín.
Naomasa, que se sentó en un taburete dispuesto a un lado de la barra, se quitó la gorra para rascarse la cabeza. "Es lo mejor si quieren mantener el quirk de Kurogiri-kun oculto. Entre menos ostente su habilidad, dificulta a los posibles villanos que experimentaron con él".
"Que 'teóricamente experimentaron'. No está ni remotamente confirmado, Naomasa-san". Repuso el menor.
"Gracias por su preocupación, Naomasa-san". Se inclina Kurogiri. " También contamos con el cambio en mi apariencia. Cuando me hallé sólo en la calle, aún tenía rasgos de mi antiguo yo. Ahora, soy completamente diferente".
Izuku observa los clientes. "Si seguimos así de abarrotados, necesitaremos más trabajadores. Que limpien las mesas y los baños. Kurogiri-oniisan, ¿te llamaron los técnicos de internet, para poner WiFi? ".
"Negativo. Izu-chan. Están retrasados. ¿Llamamos a la compañía?.
"No. Esperemos hasta mañana". Respondió el peliverde que timaba un a bandeja y una libreta. "Voy a la mesa siete. Donde está la señora mayor". Con paso apurado llegó donde la mujer. "Buena tarde, señora. Le recuerdo que es un autoservicio". Sonríe con dientes brillantes.
"¡Oh! Lo siento. No sabía". La señora se tapó la boca alarmada en su error.
"No importa". Guiñó un ojo y dijo en tono conspirador. "Voy a ser su mesero por esta vez. ¿Qué le apetece?". Mientras la señora revisaba los letreros sobre el mostrador, Izuku se dedicó a detallar el aspecto de la dama. Estaba en torno a los cincuenta, de baja estatura y complexión delgada. El cabello, veteado de blanco, estaba completamente amarrado sobre la cabeza en un bollo pulcramente peinado, despejando un rostro con poco maquillaje, dando a su semblante más naturalidad.
"Quiero un té chai, un bollo de canela y cinco galletas con chocolate".
"A la orden". Anotó en la libreta la orden, dejando el lápiz suspendido tras escribir. "¿Su nombre?".
"Shuzenji Chiyo".
Se fue donde Kurogiri y Naomasa estaban. "Tengo una orden". Despegó la hoja con las anotaciones.
Kurogiri toma el papel. "Vas a consentir a los clientes ¿Izu-chan?. Recuerda que no tenemos meseros". Entrecerró los grandes ojos amarillos
"¡Es una señora mayor!". Puso su mejor 'ojos de cachorro', tratando de convencer a su hermano mayor; el cual, con un suspiro, se rindió dispuesto a hacer el pedido al otro lado de la barra, derrotado por esas esmeraldas brillantes.
En tanto el policía, con la cara apoyada en la mano levantada, sonreía de lado. "Kurogiri-kun es un suave".
"Sólo porque no lo has visto pelear recientemente con Kurochan. Casi le cortó la cola anoche". Forzó su voz para asemejarse a la de su oniisan. "Merece ser cercenado. Se atrevió a llenar de pelusas mi ropa". Naomasa rió imaginando la escena. "¿Cuando llega tu hermana?".
"La próxima semana. ¿Por qué?"
"¿Crees que le gustaría trabajar de medio tiempo aquí? Kurogiri-oniisan necesita ayuda. No puedo estar aquí todo el tiempo y se estresará para tenerlo todo funcionando, al mismo tiempo que se pone a día con los estudios".
"También debes estudiar. ¿Cómo te va con el régimen en casa?". Inquirió Naomasa.
"Vamos bien. No me había dado cuenta de lo fácil que era la escuela". Dijo rascándose la nuca avergonzado. Continuar con los estudios fue una norma dada por Kudai-san para mantenerse como asensor. Con la experiencia dada por Bakugo Katsuki y los matones de su época, sumado a su trabajo de asesor, Izuku decidió por el estudio en casa tres por uno y exámenes libres. De ese modo, para fines de año se habría graduado de secundaria, dejándolo libre como adulto quirless. También metió a Kurogiri, pero el adolescente mayor tuvo que hacer toda la enseñanza de cero, al no recordar nada de su pasado, terminado la secundaria para final del año siguiente.
"¿A pesar de estar trabajando en los informes policíacos y ayudar en la cafetería?".
"Los informes son aburridos, pero fáciles de trabajar y Kurogiri oniisan se encarga de la mayor parte de la cafetería". Se tocó las pecas, deslizando el dedo por el cuello hasta la clavícula derecha, delineando una pequeña cicatriz. "Tuve un… matón. Que muchas veces destruyó mis cuadernos con la tarea. Me molestaba en los descansos y cuando iba a la biblioteca; también tenía amigos que lo seguían y me perseguían. Supongo que por eso no daba todo de mí en la escuela".
"¿Nadie te ayudó?". Preguntó Kurogiri con el pedido en las manos, arreglando a bandeja para entregarlo.
El peliverde se encogió de hombros recibiendo la bandeja con la orden de la señora. "Tenía un quirk llamativo y quería ser héroe. Nadie lo detuvo por miedo a ser olvidados cuando alcance la fama". Se fue dejando por su parte la conversación del pasado (futuro) zanjada. Después de todo, no volvería a vivir así.
Lastima para los futura matones, porque tanto Naomasa como Kurogiri se juraron internamente dar caza a los niños matones. Aún si primero, debían nacer.
No era un gran problema. Tenían mucho tiempo y eran un dúo paciente.
"Llegué". Izuku se sacó los zapatos para dejar descansar sus pies en la mullida alfombra.
"Bienvenido a casa". Kurochan estaba leyendo una revista en el suelo, con una pierna flectada y un dedo en la nariz.
"¿Tienes que era tan vulgar?". Izuku acercó un trozo de papel al gato con malos modales.
"Es parte de mi encanto". Repuso a pesar de tomar el papel y usarlo correctamente. "¿Vas a hacer la cena? Tengo hambre".
"Tú sólo necesitas combustible, no comida. ¿Para qué me dices eso?".
El gato negro bostezó cambiando de posición, recostándose sobre la espalda. "Tengo flojera. No quiero prepararme yo mismo mi gasolina".
Izuku se resignó y preparó todo para cuando Kurogiri-oniisan suba a comer. "Te dejo el vaso hermético en la mesa". Sacó su computadora y revisó los correos, abriendo los que fueron enviados para su estudio en casa.
El departamento se quedó en silencio, con el peliverde leyendo y Kurochan bebiendo por medio de un popote el combustible.
"¿Cómo va la planificación del nuevo departamento de perfilación criminal?". Preguntó sorbiendo de su vaso.
"Lento. Kudai-san quiere que ayude a planear todo porque, y cito: 'Tengo tiempo, soy inteligente y vengo del futuro. Una mezcla maravillosa'. Pero no sé qué quiere exactamente. no hay referencias o protocolos preestablecidos"
"Es un explotador de menores". Dejó el vaso vacío al lado de los papelitos en la mesa. "¿Qué quieres tú que sea?". El ojiverde lo miró confundido. "Kudai-san te está dejando el peso de todo. Eso no lo hace cualquier adulto con un niño de 14 años. Tal vez piensa que podrás escribir descripciones o cosas por el estilo, que después dejará en manos de otra persona. Es tu oportunidad para hacer lo que quieras. ¿Quieres un grupo de asalto? ¿Quieres un equipo de estudio y logística? ¿O prefieres varias secciones que trabajen en conjunto?".
Izuku recostó su espalda en el respaldo de la silla. "Pienso en un grupo de personas que… cataloguen quirks para analizar sus posibilidades. El uso de esa información puede ser para… analizar a los villanos y…. contener a los héroes más violentos o con tendencias agresivas".
"Eso me suena más que la creación de perfiles. ¿Para qué necesitas analizar héroes y villanos? ¿No te vasta con solo los malos?".
"Los Prohero en mi tiempo se dejan llevar por la fama. Y la policía les deja mucho del trabajo. Si podemos hacer una fuerza capaz de trabajar a la par de los Proheros, sin temor por los quirk poderosos que los villanos usen, podríamos equilibrar la balanza social". Se puso a teclear con entusiasmo. "Las patrullas de Prohéroes son un intento de ser reactivos ante los delitos, pero son insuficientes. Si creamos un grupo que estudie el comportamiento del quirk y su inclusión social, podríamos atacar el problema de raíz: mayor aceptación a quirk 'villanos', aumento de trabajos que permitan el uso de quirks; mejoras laborales, educacionales y salud".
"¿Lo último lo estás pensando en Kurogiri-kun?
El furiosos tecleado se detiene abruptamente. Izuku apretó los dedos en puños. "No es justo que los hospitales se nieguen a tratar a Kurogiri, porque su clasificación en su identificación es quirk mutante". Las lágrimas comenzaron a surgir por la comisura de sus ojos. "No sabía que era tan fuerte la discriminación en esta época contra ellos. En mi tiempo son más permisivos, igualitarios".
"El racismo y la discriminación siempre existe. Es una mierda". Aburrido de ver los papeles en la mesa, Kurochan se mueve hasta llegar a la ventana, saltando para poder acomodarse en el marco. "El ser humano es un crisol de formas y colores (1). Y aun así, prefieren generar categorías y definirse como mejores o peores que otros".
Izuku volvió a trabajar en el documento. "Espero que una mayor comprensión de los quirk y la integración de leyes que permitan el uso civil de estos, desdibuje esas categorías".
"Apuntas alto, chico". Una sonrisa cálida se escapó por los bordes de su boca antes de poder esconderla. "Tienes un largo camino".
Su oyente se encogió de hombros. "Cumplo 15 en unos meses. Tengo toda la vida para hacer lo que quiero".
Izuku se relajó oliendo el café de grano caliente y el sonido de un chelo tocando una balda en los parlantes. Era una tarde lenta en la cafetería y su segundo día libre de la semana. Estaba por quedarse dormido que es llamado por la campanita sobre la puerta, revelando a su nueva cliente frecuente desde hace quince días. "¡Hola, señora Shuzenji-san! Es bueno verla otra vez".
"¡Oh! lindo Yamashita-kun. Me has hecho una fan de los muffin de aquí. Y te he dicho que me llames Chiyo".
"Chiyo-san, entonces llámeme Izuku. Así no se confunde con mi hermano. ¿Lo de siempre?". Dice moviéndose por la barra.
"Sí, por favor Izuku-kun". Revisó el local, que apenas tenía tres comensales sentados. "¿Día lento?
Suspira frente a la tetera para el té de hierbas. "Aburrido. Con los nuevos asesinatos del cegador, las personas evitan estar mucho tiempo en la calle".
"Es terrible lo que hace ese…. monstruo". Se estremece asqueada. "Matar así a esas jóvenes mujeres".
Izuku se incomoda por la melancolía de la mujer mayor. "¿Quiere que lleve esto hasta su mesa? Puedo acompañarla un rato". Se rascó la nuca nerviosos.
"¡Gracias, Izuku-kun!. Será por poco tiempo, un amigo mio llega dentro de poco". Izuku sirvió dos tazas de té que puso en una bandeja, junto con el muffin y un plato de galletas.
Una vez listo, tanto la mujer mayor como el camarero de ojos esmeralda se sentaron en una de las mesas de madera y mullido asiento.
"¿Dónde está tu hermano, Izuku-kun? Suele estar aquí a esta hora"
"No se siente bien".
Chiyo-san deja la taza en la mesa. "¿Está enfermo?"
Lo primero que piensa es en mentir. En cubrir la verdadera dolencia de Kurogiri-oniisan, pero la preocupación verdadera en los ojos de la mujer sueltan su lengua. "Es su quirk. Tiene… una anomalía, que lo debilita cada pocos días".
"¿Se va a recuperar?".
"Lo más probable. Pero necesitas ser atendido por especialistas quirk". Siente un nudo en la garganta y la mirada de lástima de Chiyo-san no ayuda, por lo que se distrae jugando con las migajas de las galletas. "Los hospitales locales no quieren recibirlo por su quirk mutante. Y sé que después, necesitará alguna clase de articulo soporte, que no podremos conseguir porque los equipos están fuertemente regulados y necesitamos la orden de un médico titular que haga seguimiento". Para su sorpresa, la humedad comienza a recorrer sus mejillas.
"Y sus padres están haciendo todo lo que pueden para ayudarlo".
Negó con la cabeza baja. "No… Somos huérfanos. Esta cafetería es todo lo que tenemos". Por su posición no vio la mirada de horror de la mayor.
"¡Oh, querido!". Las manos algo arrugadas aprietan las jóvenes para brindar confort. "Las cosas se solucionaran. Ya lo verás. No están solos".
Se limpió la cara con la manga, tratando de cambiar el estado de ánimo. Los problemas de Kurogiri no se resolverán con lágrimas, así como las cuentas y el alquiler. Un paso a la vez. Después de todo, Chiyo-san tenía razón: no estaban solos. Naomasa estaba ayudando, Kurochan protegía la casa y Kudai-san lo apoyaba como asesor. Y su terapeuta también se lo recordaba: debía avanzar sin sobrecargarse.
Con mejor humor cambió de tema por los descuentos en el supermercado y las nuevas variedades de acondicionadores para el cabello que estaban saliendo al mercado. Uno sobre todo que interesaba a Chiyo-san, el que prometía definir rizos rebeldes dejando un peinado juvenil y elegante.
El ambiente relajado y la ausencia del amigo de Chiyo-san, los dejaron continuar con la charla por más tiempo del que pensó Izuku en un comienzo, terminando poco antes de la hora de cierre. Con unos cuantos clientes más que atendió rápidamente antes de volver a sentarse, siempre con más galletas y té.
Cerró la puerta de la tienda dando por terminada la jornada del día; limpió y ordenó todo para volver al departamento que comparte con los otros dos inquilinos, por la escalera de servicio detrás de la tienda.
En su camino, pasó a ver si Naomasa-san había vuelto de la comisaría, encontrando en silencio el hogar del policía.
"Debe estar ocupado. Con lo del 'Cegador' y todo eso. Pensé que tras cerrar el caso de los 'psicópatas de Musutafu', los asesinos en serie saldrían de los informes por un tiempo". Empujó la llave en la puerta sorprendiéndose de la oscuridad dentro. ¿Están dormidos?. Con cuidado cerró la puerta y buscó con la mano libre el interruptor de la luz.
Siendo detenido por una pata pequeña. intentó preguntar qué pasaba, pero otra se encontró con sus labios, callando su voz.
En el silencio los oídos de Izuku comenzaron a zumbar con un molesto pitido. Estaba por sacudir la cabeza que escuchó unos pasos pesados, cuidadosos. No eran los de Kurogiri, fue su primer pensamiento. El segundo se mezcló con alarma: un ladrón. Estaban siendo robados.
Y como un mazo rompiendo vidrio, los recuerdos se acercaron brillando detrás de sus ojos, generando un dolor agudo en su mente y corazón. Sangre y muerte. Ojos vacíos y manos manchadas en rojo.
Comenzó a ahogarse. El aire no llegaba a sus pulmones. Las rodillas temblaron amenazando con ceder. Una punzada en su mano, un dolor agudo dividido en cuatro partes rompió su ataque de pánico.
Sintió en su mano el líquido que instintivamente supo que era sangre, pero no lo llevó por otro flash back, todo lo contrario, lo devolvió al presente. Kurochan lo mordió al notar que hiperventilba y sus cuatro colmillos se enterraron hasta abrir la piel.
Respiró con fuerza evitando hacer más ruido, agachándose para acercarse a las orejas del felino. "¿Qué hacemos?". Dijo con voz baja y decidida. No iba a dejar que su pasado obstaculzara su presente, sobre todo si corrían peligro.
A pesar de la preocupación por el adolescente, el gato apretó los dientes, aceptando la tersidad del peliverde, "Son dos. Uno está en mi pieza y el otro en la tuya. Dejé con pestillo la de Kurogiri-kun cuando salí a revisar, después de despertar. No me han notado, puedo hacerme pasar por un gato y encargarme del que está en tu habitación, es el más grande".
"Voy por el otro". Acepta Izuku, caminando por el departamento hasta alcanzar la habitación, escuchando el trasteo del desconocido, esperando a la señal para atacar en simultaneo. Apenas escuchó a Kurochan maullar cerró los ojos con fuerza y encendió la luz.
El desconocido gritó e Izuku abrió los ojos esperando que durará el efecto de encandilado unos segundos para atrapar al ladrón. Le dio una patada en el estómago sacando el aire de la figura más alta; seguido de un golpe con palma extendida en los oídos tan fuerte como pudo, para aumentar el estado aturdido. Se movió en tres pasos para quedar a su espalda, golpeando las corvas provocando que las rodillas se doblen, botando el cuerpo de improviso al suelo. Buscó alrededor por un paño o un cordón, encontrando un juguete de gato con un lazo fuerte que usó para amarrar las manos, seguido de los pies. Terminado todo en diez segundos.
Pasado el momento de tensión, se dedicó a darle un vistazo rápido al ladrón. Una joven menor de veinte años, delgada; cabello rubio y ojos azules, aún aturdida por el ataque sorpresa. "¡Kurochan! ¿Estás bien?". Escuchó un ruido de un objeto ser arrastrado.
"Aquí todo bien, Izu-chan".
Al asomarse por la puerta vio al gato cyborg llevar el cuerpo del desconocido más alto, un hombre inconsciente en sus cuarenta, corto cabello marrón oscuro, hasta el salón.
La joven soltó un jadeo al ver al hombre. "¡Papá! Suéltenlo. No es su culpa ¡Yo lo obligué!".
Izuku y Kurochan intercambiaron una mirada y un ceja alzada.
Kuroda Sato (46 años): Ladrón. Robo en inmuebles deshabitados, a vehículos estacionados y tiendas vacías.
Quirk: detección de falla. Puede señalar el lugar más débil de un objeto, con un 80% de posibilidad de ruptura o debilidad severa.
Peligrosidad: Moderada
Estado: Libertad condicional.
Observación: Sin víctimas heridas.
.
Kuroda Kasuya (19 años):Hija de Kuroda Sato. Revendedora de bienes robados, se encarga de los contactos y de establecer los lugares de intercambio.
Quirk: zona de paz. Puede crear un espacio con un radio de 10 metros, en donde no pueda ocurrir ningún hecho violento. Efecto secundario: sensación de calma dentro del área; puede influir en el comportamiento de los afectados. Tiempo máximo 10min y necesidad de recarga (indeterminado).
Peligrosidad: baja
Estado: Investigación.
Observación: Sin antecedentes. No se han podido demostrar sus crímenes.
.
Izuku terminó de leer en voz alta los datos en la intranet de la policía en la pantalla del computador, tratando y fallando estrepitosamente de ignorar el pulsante dolor en sus sienes, resultados de los gritos en la sala. Controlando su respiración, revisó el celular esperando un mensaje o llamada de Naomasa-san, tratando de ignorar los gritos indignados de Kurochan.
"Son unos ladrones ¿Por que debemos tener compasión por ustedes? ¡Entraron sin permiso queriendo robar nuestras cosas!". Mostró sus afiladas garras el gato recidente. "Debería marcarles las caras para que recuerden sus errores".
El hombre miraba el suelo cabizbajo en una lamentable postura arrodillada, con los hombros bajos como si llevara el peso del mundo en sus hombros. En contraste, la rubia de cabello largo miraba desafiante desde su posición arrodillada al felino negro.
"Haz lo que quieras conmigo, pero deja a mi padre fuera. ¡No quiso hacerlo, lo obligué a…!"
"¡¿ROBAR?! Ha. ¿Escuchaste la ficha que leyó mi compañero? ¡Es un ladrón! Y tú no eres mejor, niña".
"¡Es por eso, yo soy la que le obligó a robar este lugar ¡Tiene libertad condicional, no se acercaría a robar una casa de lo contrario".
"Hablando de eso ¿Por qué nuestra casa? La de al lado está vacía"
"¡Ja! esa la robamos hace una hora". Se jactó estúpidamente la adolescente. Que recién se dio cuenta cuando su padre le dio un golpe con el codo a pesar de sus restricciones. La expresión de la muchacha cambió a uno de completo horror.
"¿Le robaste a Naomasa?". Kurochan soltó una carcajada. "¡Esa es buena! acabas de admitir robarle a un policía!". Tras el comentario el rostro de ambos delincuentes se desprendió de todo color
"Hum. Veré cómo está Kurogiri-oniisan". El dolor de cabeza estaba agravándose conforme pasaba el tiempo. Con la idea de buscar confort en un ambiente menos bullicioso, se dirigió a la habitación de su nebuloso hermano mayor, con movimientos lentos. "¿Kurogiri-oniisan?". Tocó la puerta cerrada con pestillo. "¿Estas bien?". El sonido de cosas moviéndose calmó la ansiedad que apretaba su estómago por la salud de su hermano mayor.
El pestillo fue quitado y se abrió la puerta dejando ver a un Kurogiri sin camisa, solo con pantalones. El cuerpo brumoso sin forma estaba expandiéndose como una mancha de pintura, aumentando la preocupación de Izuku. "Me siento mejor". Su voz sonaba más ronca y baja de lo habitual.
"Debemos buscar un médico que te atienda cuanto antes". Dijo preocupado Izuku, tratando de mover de vuelta al mayor al interior de la habitación sin luz.
"No estoy tan mal. Puedo aguantar unas semanas más, Izu-chan". Trató de confortar al menor, pero cargar su peso en el hombro de Izuku desmintió lo dicho como polvo soplado por una ventisca. "¿Qué sucede afuera con el pulgoso? Grita demasiado". Se dejó llevar hasta la cama en dónde ambos se recostaron.
"Entraron a robar y Kurochan se está haciendo cargo. Esperemos a Naomasa-san para que se los lleve"
Los amarillos ojos se extendieron preocupados. "¿Estás bien?".
"Me duele la cabeza". Se apoyó en el hombro de negra bruma. La consistencia era diferente a la habitual, siendo menos densa. Apretó los párpados para no llorar por la preocupación de que el quirk de Kurogiri estaba perdiendo su estabilidad, esparciendo su cuerpo hasta perder toda consistencia.
"¡ES MI CULPA! ¿CUANTAS VECES QUIERES QUE LO REPITA! ¡DÉJALO LIBRE!".
"¡RATERA MENTIROSA! LOS DOS VAN A IR A LA CÁRCEL!".
"Me parece que el pulgoso se está pasando. No suena a una persona peligrosa"
"Los crímenes de la chica no parecen ser graves. Pero los de su padre sí lo son. Ha entrado a lugares para robar, antes".
Kurogiri tarareó mientras acaricia los rizos rebeldes del menor. "¿Qué te ronda por la cabeza?"
"Que ella quiera echarse la culpa a como dé lugar y su padre no diga nada. Es extraño".
"Él sabe que irá a la cárcel de todos modos".
"¿Por qué entonces, ella lo quiere exculpar? ¿Por romper su libertad condicional? Ese era un riesgo que tomaron desde un principio".
Kurogiri se acomodó entre sus almohadones. "Pregúntale. Si lo dejas así te quedarás con la duda y Kurochan te molestara después". Se estaba volviendo a quedar dormido, acompasando su respiración junto a la del ojiverde.
Lástima que que ruido de cosas siendo destrozadas hiciera saltar el corazón de Izuku. Se levantó hecho una furia, con el pulsante dolor agriando su genio y minando su paciencia. "¿Qué demonios, Kurochan?". Frente a él, el panorama era completamente opuesto al que dejó hace poco. La rubia ladrona libre de sus ataduras y el cyborcat a pocos metros, se enfrentaban con sillas de madera en las manos como si fueran espadas.
"Ella usó su cosa mágica y me obligó a soltarla". Se quejó Kurochan
La rubia, Kuroba Kasuya si mal no recordaba Izuku, bufó molesta. "Lo siento, pero nosotros ¡nos vamos!". Apuntó con las patas de la silla.
Perdiendo la paciencia y con una migraña de proporciones épicas, Izuku miró a los tres. "O bajan el volumen o los tiro por la ventana". Casi un susurro que sin embargo, fue escuchado fuerte y claro. Su aura se había oscurecido hasta crear un ambiente denso y peligroso. Con su cerebro trabajaba a marchas forzadas por el dolor, apuntó con un dedo a la rubia, entrecerrando los ojos. "¿Por qué quieres tener toda a la culpa, diciendo que obligaste a tu padre?".
Sin saberlo su mirada obtuvo una expresión fría y carente de empatía, que congeló la sangre en las venas de Kuroda Kasuya. Sintiéndose derrotada y sin salida, respondió con la verdad. "No pude hacer el dinero del mes. Nos van a sacar de esta casa. Nadie contrata a villanos que buscan reformarse, por eso necesitamos el efectivo de las cosas robadas".
"Quizás, si no fueran villanos primero". Dijo insensible Kurochan
"¡SI nos dieran empleo, no tendríamos que robar!"
"¿Oh? ¿entonces es la falta de trabajo la que te obligó a ser villana, niña? o fueron tus malas decisiones".
Izuku se sentó en la mesa jugueteando con el celular, dejando colgar libres sus pies en un intento por calmar su malestar, mientras veía las mojadas mejillas de la joven.
"¡Nadie quiso ayudar a mi padre! un quirk basura le dijeron. Con notas mediocres y un quirk débil, los trabajos se redujeron. ¡Mi madre enfermó y mi padre se rompió la espalda tratando de pagar las cuentas médicas!".
Como respuesta, Kurochan se metió un dedo en la nariz. "Qué pena, niña. La vida es injusta. Aprende de ello y continua".
Kasuya apretó los dientes, enfurecida por el animal parlante. "Eso hicimos. Logramos sobrevivir haciendo cosas malas, evitando a la policía y la ley ¡Pero nunca herimos a nadie!".
El cyborcat se sacó un residuo que tiró con desidia al piso. "¿Eso los exculpa?"
"No". Una voz que no se había escuchado antes resonó, dejando en silencio a los otros hablantes. "Es nuestra culpa y debemos responsabilizarnos".
"¡Papá!"
"Nos atraparon. Game over, Kasuya. Es lo que tiene que pasar". El mayor miró a su hija acongojado. "Lamento haberte arrastrado a esto".
"¡No! yo te pedí que me trajeras. Necesitas ayuda, papá"
"¿Por qué necesitaba ayuda?"
Los dos ladrones dieron un respingo al escuchar a Izuku, tan imbuidos en su recuento de culpas y frases hirientes del gato negro, que olvidaron al niño de aura tenebrosa.
"Hum… sufro de la espalda y la cadera. No puedo levantar cosas pesadas".
Con semblante curioso, Izuku inquirió. "¿Qué objetos robaron del otro departamento?"
La rubia miró el techo tratando de recordar. "Una laptop, un juego de gemelos elegantes, un cuchillo abrecartas de oro, el DVD, el microondas, un hervidor, tres mantas nuevas y un microcomponente".
Tanto Kurochan como Izuku sintieron caer una enorme gota por sus nucas ¿Qué clase de ladrones se llevan un hervidor y tres mantas, en lugar del televisor o la caja fuerte?.
"¿Nada más?".
El hombre atado dijo. "El arma y el pasaporte dentro de la caja fuerte los dejamos donde estaban".
'Entonce sí abrieron la caja fuerte', pensaron al mismo tiempo sin saberlo.
Izuku dejó el teléfono en la mesa concentrando una vez más en el computador, ignorando el gesto de sorpresa de los demás al ser abierta a puerta de entrada. "Hey, Naomasa-san ¿Estás de acuerdo con todo lo que han dicho?"
"Sí. No parecen ser de los villanos que dicen mentiras para salir de problema"
"Tsukauchi-san, ¿Desde cuando está detrás de la puerta?". De un manotazo quita la silla de manos de Kasuya, dejándola desarmada y con ojos espantados.
El policía vestido de servicio se acerca a los ladrones. "No estaba escuchando a escondidas, Kurochan. Izuku-kun me llamó. Escuché todo por el móvil". Levantó el aparato.
"¿Qué hacemos con ellos? ¿Llamaste a tus compañeros?". Sacó su gatling del pecho, apuntando a Kasuya, cuyas piernas cedieron ante el arma; dejándola al lado de su padre en el suelo, mirando a sus captores.
Naomasa se acercó a donde estaba Izuku, llevando un bolso que dejó apoyado en el muro, lejos de los villanos. "Recuperé todas mis cosas y no destruyeron nada, por mi parte no estoy agravado". Apuntó el bolso con desgana. "Pero aquí, nuestro amigo me envió un mensaje porque quiere hacerse cargo de ellos. Por lo que no llamé a nadie en la comisaría".
"¿Qué piensas, Izu-chan?"
"Que hay un departamento desocupado en el tercer piso. El arriendo está cubierto hasta fin del próximo mes y hay una vacante para transportista en la cafetería. Acabo de implementar el delivery de pasteles y café para las oficinas cercanas". Cuatro pares de ojos centraron su atención con diferentes grados de incredulidad, a lo que Izuku sonrió con una sonrisa tranquila, pero que nadie interpretó como simple amabilidad por el aura oscura a su alrededor. "Bienvenidos los dos como empleados de Duaokazo. Comienzan a las siete de la mañana".
"¡¿QUÉ CARAJOS?!"
"¡¿POR QUÉ?!"
"¿Mañana?"
"Me voy a dormir. Me estoy haciendo viejo para esto y debo ordenar mi departamento".
Continuará...
N.A: Capítulo puente. Espero que al ser más largo que los anteriores, me perdonen el retraso.
Básicamente es para poder integrar a la banda de Izuku que viene más adelante. Espero que en cuatro cap más podamos llegar a U.A, con todos los problemas de oficina resueltos.
Saludos
