Edición Coronavirus
N.A: Aquí de vuelta. ¡Y tengo esta semana cubierta! Un capítulo x día :)
Para aquellos que digan ¿Por qué se demora tanto en llegar Endeavor, o nos demoramos en ver a Aisawa, e ir a UA? Culpen a ¡Tsukauchi Naomasa! Quiere tener TODAS las escenas. Quizás porque aparece poco en le manga y el anime; o que en otros fics apenas aparece. U.u
Aparición de:
Mandalay. Sosaki Shino. Quirk: telepatía. Asociación: Wald Wild Pussy Cat. 14
Capítulo 13: Gatoteca
.
Tras llegar por el portal de su oniisan en el callejón de enfrente, ingresa animado en la comisaría saludando a la secretaria y varios policías, que apenas devuelven el saludo confundidos, en el camino hasta el cubículo de Naomasa.
El cual le observa llegar con una ceja levantada. "¿Tan rápido llegas?".
Izuku se encoge de hombros. "No quise llegar tarde".
Agita la cabeza, revolviendo sus cabellos cortos. "Kurogiri-kun te consiente demasiado".
Izuku se sonroja debajo de su pecas. Momento que es cortado por Naomasa. "Debemos ir con el jefe Kudai".
Juntos se movieron por corredores hasta la conocida oficina. El jefe estaba mirando por la ventana con las manos en la espalda en el momento en que llegan.
"¿Uhm? Llegaron temprano". Apenas se voltea para encararlos. "Yamashita-san, ¿o prefiere Izuku-kun?"
El aludido adolescente traga con fuerza, sintiendo su piel picar por la burla irónica. "Yamashita está bien".
Asintiendo conforme, el jefe camina hasta el fichero, sacando un nuevo dossier. "Tienen un caso nuevo. Será oficial". Acerca el objeto al ojiverde. "Significa que puede hacer usos de los recursos del departamento. También, su desempeño será evaluado y visto por todos. Demás está decir que, se están jugando sus trabajos. Tsukauchi-san, Yamashita-kun". Sus ojos en ambos jóvenes nerviosos. "Espero el máximo de sus capacidades en el desarrollo de la investigación".
"¡Sí, señor!"
"Retírense"
"¿De qué trata el caso?"
Izuku abre la carpeta para revisar. "Se trata de una serie de robos a joyerías; tres por quincena, los últimos dos meses. Perpetrado por cinco sujetos en una furgoneta blanca. No dejan pistas y trabajan a plena luz del día; entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde. Desaparecen tras el robo". Ojeó las fotografía hechas por las cámaras de tráfico. "No veo datos de los quirks".
Naomasa ojea la información de los papeles descartados en la mesa. "Usan técnicas de soldadura para cortar el metal de la puerta de entrada".
"Oxicorte. Rápido y con pocas herramientas. Entran en las tiendas, amenazan a los presentes, sacan todo de los mostradores y roban la caja fuerte".
"Dice aquí que las alarmas no suenan y las cámaras no detectan a los ladrones".
"Los locatarios vecinos tampoco los ven actuando". Se recuesta en la silla, frotando la palma de la mano en los revueltos cabellos. "Tienen que haber muchos quirk siendo utilizados, de lo contrario habrían sido atrapados".
"Los Prohero no los han atrapado. Aquí dice que los han perseguido por media ciudad".
Los ojos verdes de abren con un brillo de inteligencia. "Los persiguen por varios distritos, dices. ¿En un mismo robo?". Se sienta con la espalda recta, atento.
Naomasa da vuelta las hojas, leyéndolo más rápido posible. "Un máximo de tres. Crearon disturbios y varios accidentes automovilísticos antes de desaparecer".
"¿Cuántas veces sucedió eso? Ser perseguidos por largos recorridos".
"Dos veces. El resto del tiempo dan unas vueltas, antes de que los Prohero los pierdan de vista".
Izuku se levantaba de escritorio y va donde una pizarra móvil a varios escritorios de ditancia. "¿Puedo usar esto?". Dice a una atractiva policía trigueña que bebía café en frente de la pizarra.
Ella asiente sorprendida por el pequeño adolescente que usualmente cuchichea con Tsukauchi. ¿Un asesor? Recordó que fue mencionado por el jefe Kudai. ¿Quien permitía a un niño trabajar en una comisaría? Y sobre todo junto a un novato como Tsukauchi.
Tras el asentimiento de la mujer, Izuku mueve el tablero hasta la mesa de Naomasa. "Necesito un mapa".
Tras el comentario, Naomasa corre a otro escritorio por artículos de oficina, sacando tres mapas. "Aquí. Uno de la ciudad, otro de los distritos y este que contiene en detalle el área más afectada". Dijo ayudando a colocarlos con chinches de colores.
Entre ambos fueron colocando los lugares de las joyerías robadas, las calles usadas y los puntos donde les perdieron el rastro.
Naomasa dio unos pasos retrocediendo para admirar su trabajo manual. "Tienen una linea de robos".
"Se están expandiendo. Pero aquí se ve como comienzan sus rutas de escape". Dijo sonriendo el ojiverde.
Naomasa se frota la frente, viendo el patrón. "¿Qué hay en esos lugares, que les permiten esconderse?". Mira confundido al peliverde que teclea en el celular.
"Son comida congelada: mariscos y verduras".
Abre los ojos marrones asombrado. Corre a su computadora de torre, con la pantalla grande y pesada, para buscar tecleando más detalles de los puntos de desaparición. "Mira. El sistema de tránsito detalla que el día de los robos que fueron perseguidos por varios distritos, las distribuidoras de mariscos congelados estaban bloqueadas por un accidente y una constructora".
"Me parece que con esto tenemos el inició de la investigación". Dijo con una alegre sonrisa que mostraba sus dientes blancos. "¿Vamos a pedir los vídeos de tránsito?".
El axioma de un detective es gastar suela para buscar pistas y avanzar en la investigación.
Y, a pesar de tener un vehículo y acceso a las fuentes para trabajar el caso, Naomasa estaba reventado.
Cinco días inmerso en revisar denuncias de locatarios relacionados con los robos y declaraciones de testigos que tuvieron que confirmar presencialmente; horas de vídeos de tránsito, en el área de la policía de Tráfico, para constatar físico de los asaltantes; quirk usados (que aun no podían identificar con precisión), movimientos de la furgoneta y el lugar exacto en el cual se dejaba de ver; crear listas de sospechosos posibles relacionado con los empleados, trabajadores externos, clientes frecuentes y nuevos.
Era una suerte que Izuku-kun fuera un apasionado en el análisis, y que contarán con excriminales para poder hacer parte del trabajo.
Sato-san y Kasuya-kun fueron puestos a revisar los vídeos en el departamento; mientras que Reiko-san preguntaba como clienta en los locales de comida congelada de varios distritos, tratando de adelantarse a los ladrones en su próximo asalto.
Gracias por los pequeños favores, hoy es sábado, pensó Naomasa recostado en su sillón con las piernas colgando por el costado.
Makoto-chan salió temprano para trabajar en la cafetería, dejándolo sólo en el departamento el resto del día para descansar.
Estaba pensando en ir a revisar qué había para desayunar y sobretodo, si valía el esfuerzo moverse de la cómoda posición en el sillón. Siendo anulada cualquier opción por el vibrar del móvil.
A pura determinación fuerza su cansado cerebro a recordar donde lo lanzó la noche anterior, tras volver de una breve refriega con un propietario mutante con cuerpo de rinoceronte. El civil estaba enojado con la policía por el destrozó de su local debido a una patrulla estrellada, tras la última persecución de los ladrones.
Tras arrastrarse unos segundos, encontró el aparato al lado de los zapatos en la entrada. "Mochi michi". Responde medio recostado en el piso de madera plástica, oliendo el desagradable hedór de unos zapatos viejos.
"Buen día, Naomasa-san". Era Izuku-kun. Su voz dulce hacía pensar que estaba sonriendo del otro lado de la línea. "¿Puede ayudarme con algunas cosas? Debo llevar un encargo a una tienda en el centro".
Se fregó desganado el rostro. "¿Y los demás?".
"Están ocupados". En el fondo se alcanzaban a escuchar gritos y metal golpeando contra metal. Y si el vibrar del piso era una pista, podía adivinar en el departamento de arriba, los dos Kuros estaba siendo una molestia para el menor. "¿Me puede ayudar?".
Con esfuerzo hizo una lista mental de la alacena, sintiendo un nudo en el estómago: no había hecho las compras.
"Voy si me acompañas a la tienda de comestibles".
"¡Trato!".
...
"Un café gato. Vinimos a una cafetería que tiene gatos dentro". Un leve tic nervioso apreció en la mejilla de Naomasa. "Eres el dueño de una cafetería y me haces traerte a otra cafetería, con gatos, llamada Gatoteca. Teniendo un gato en casa".
Ojos grandes y redondos, enmarcados por pecas, cabello verde oscuro que se decolora en las puntas, le devolvió la mirada. "¡Tenia que venir a ver! Y Kurochan no es el mejor ejemplo de gato doméstico". Abrió la puerta cargando el pedido de comida, siendo seguido por el molesto adulto hasta el mesón. "Hola. Vengo de Duaokazo con…"
"¡Shino-chan! Deja la hierba gatera o vas acabar perseguida por Colitas y los demás". una mujer de mediana edad grita a una adolescente que aparece por un costado del largo mesón con una lata, cuyo exterior estaba adornado con hierbas verdes. La niña, que tenía el cabello marrón y ojos a juego, se tropieza con Naomasa, soltando el tarro abierto que vierte su contenido sobre Izuku.
Fue por un fugaz momento, que Izuku se sintió observado por una decena de ojos de pupila alargada, como el silencio previo a la tormenta.
Segundo de un ronroneo que retumbó dentro de la cafetería de al menos catorce gatos, que corrieron en dirección del caído adolescente, sumergiéndolo en esponjoso pelo de colores.
"¡Ayuda!". Dijo con una mano levantada.
"¡Izuku-kun!". Naomasa se acerca con dificultad entre los felinos tratando de llegar al ojiverde. Tomando la mano alzada para ponerlo en pie y hacer distancia de los efusivos animales.
"¡Gracias!
"¡Lo lamento!". La mujer del mostrador se acercó presurosa, apartando a los gatos y ayudando a limpiar la ropa con un paño perfumado. "Disculpa. Shino-chan no lo hizo con intención".
Mareado por los sucesos Izuku se sacude los restos de pelos. "Estoy bien. No fue tan malo". Estaba algo confundido por el nuevo olor que sentía en su ropa: menta y chocolate negro.
La mujer apartó su vista del atribulado peliverde, buscando a la castaña iniciadora de los problemas. "¡Shino-chan, ven a disculparte!".
"¡Lo lamento, Cliente-san!". Dijo haciendo una reverencia.
"Está bien. Fue un accidente".
Naomasa suelta el suspiro que estuvo conteniendo. "Este es uno de los motivos por los que no vas a tener una cafetería gato".
Izuku mira triste el piso. "Pero, quería tener uno".
La adolescente observó la interacción. "¿Te gustan los gatos?"
"Sí. Tengo uno en casa". Pensó incómodo en Kurochan y su dedo en la nariz, sus palabras soeces y su malhumor general con Kurogiri-oniisan. " Quería ver si podía hacer una cafetería como ésta".
La mujer mayor miró inquisitivamente a Naomasa con una ceja alzada. A lo que él tuvo que explicar. "Duaokazo es un cafetería y Yamashita Izuku-kun es el dueño".
"¡Tan joven! Si eres casi de mi edad".
"Debes ser alguien muy responsable, joven"'
"No trabajo solo. Tengo ayuda de mi hermano mayor".
Impaciente por ir a hacer las compras y volver a su casa a descansar, Naomasa corta la conversación abruptamente, sin dejar de ser amable. " Izuku-kun, es hora de irnos. Tenemos otros asuntos que atender". Dijo apuntando su reloj de pulsera.
"¡Es verdad!". Se inclina un poco ante las dos féminas. "Lamento la molestias. Espero que disfruten de la comida".
"Por el contrario. Gracias a ustedes por venir. Nos han salvado el almuerzo. Mi habitual proveedor tuvo un incidente y nosotros aquí no servimos más que galletas, tortas y té. Poco saludable para la comida".
"A mi no me importa"
"Usted tiene muchos problema hoy, señorita".
Naomasa e Izuku salen del local, dejando a la madre lidiar con las travesuras de su hija.
"¿Sabes? Me recuerda a mi madre. Es una señora muy cálida". La nostalgia afloraba en al tono del peliverde.
"Un día podrás volver a verla, sin problema de arruinar líneas temporales".
"Es otra dimensión, no otro tiempo". Dice negando con la cabeza. Los recuerdos dulces de su infancia llenaron sus pensamientos, perdiendo el interés en lo que tenía enfrente, chocando con el cuerpo de otro cliente que estaba entrando. "¡Lo lamento!". Parecía de su misma edad, aunque ligeramente más alto. De cabellos negros azabache y ojos a juego, rodeados de leves ojeras. La penetrante mirada de las dos obsidianas negras le quitó el aliento. Tan fijos e intensos como los ojos de los gatos, antes de caerle encima por la hierba gatera.
La breve burbuja fue rota por el un gruñido molesto del otro. De golpe vuelve a ser consciente del resto de sonidos. Apenado por su comportamiento se ruboriza. ¡Necesitaba romper la situación incómoda! ¡Ayuda!.
Y como escuchando sus plegarias escuchó poco más allá. "¡Izuku-kun! Vamos".
"Oh". Ve a Naomasa hacer gestos par aque se apura, Se vuelve a disculpar con el otro adolescente para irse corriendo hasta al automóvil.
"Me llegó una notificación sobre el caso. La presa comienza a mostrar interés".
El resto del viaje se dedicaron a pensar en formas para aplacar a la opinión pública. Dejando olvidando el extraño encuentro.
Continuará...
N.A: ¡Advertí sobre Naomasa! Quiere estar en todas partes .
Me divertí escribiendo sobre el café de gatos n.n Y espero que disfrutaran de esta breve aparición de Aisawa Shota. No pude esperar a verlo en U.A
¡Nos leemos mañana!
()()
(n.n)
