One Piece es propiedad de Eiichiro Oda. Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling. Yo sólo poseo esta historia llena de clichés.
II. La familia Potter
1
La capital del reino de Goa cambió mucho en un milenio respecto a cómo Luffy la recordaba. Tampoco es que él pusiera mucha atención a esas cosas. Aunque su Centro Histórico era básicamente el mismo con respecto a su arquitectura, el resto de la ciudad estaba dominada por altos rascacielos de acero y cristal. Las calles estaban llenas de muchos más de esos molestos coches modernos, como los que había en ciudad Foosha. Y por supuesto, había mucha más gente.
Ya había oscurecido cuando llegaron a la ciudad, y dado que su tiempo era limitado, no pudieron buscar un hotel para pasar la noche. Su única opción era dormir en el tren que los llevaría a Loguetown. Con eso en mente, tomaron el taxi más próximo y se dirigieron directamente a la estación, la cual se ubicaba a un costado del viejo muelle, ahora ocupado por cruceros para turistas, los yates de los más ricos y algunos barcos de pesca en el lado industrial del muelle.
En el mundo moderno la gente no solía emplear los barcos para transportarse de una isla a otra, siendo estos ahora únicamente propiedad de quienes podían pagarlos, empresas que se dedicaban al negocio de los cruceros y los gremios y compañías de pesca. La gente común se transportaba de una isla a otra usando el tren marino, o por los puentes cuando las islas estaban relativamente cerca. Durante esos mil años, la pequeña red comenzada para unir Water 7 con las islas cercanas, creció hasta incluir todo Paraíso, y más tarde se extendió incluso a través de los cuatro Blue. El Nuevo Mundo, por otro lado, seguía siendo ese vasto territorio que pocos se atrevían a explorar.
No fue una tarea fácil, especialmente el idear cómo cruzar el Calm Belt de forma segura, y muchas tragedias sucedieron antes de que por fin el nuevo sistema de transporte quedó completado. Y ni hablar de lo complicado que fue abrir túneles en la roca sólida del Red Line para poder crear rutas más seguras que pasar a través de la Reverse Mountain.
Los magos lo tenían un poco más fácil en ese sentido. Ellos podían viajar por las chimeneas conectadas a la red Floo, aparecerse, usar trasladores o incluso volar en sus escobas de isla a isla. (No es recomendable viajar mediante estos métodos mágicos desde o hacia islas dentro de Grand Line, a causa del efecto adverso que el clima y los campos magnéticos inestables puede tener en las escobas, o la influencia negativa del Calm Belt sobre los otros transportes mágicos.)
Para el momento en que Luffy y Brook llegaron a la estación, apenas si tuvieron tiempo de adquirir los boletos para el último tren de la noche. Si el viaje no tenía muchos contratiempos, estarían llegando a la Isla Polestar la mañana del 3 de agosto.
—Capitán —comenzó Brook en cuanto estuvieron instalados en el compartimiento privado, y una vez que hubo configurado las runas de privacidad que el director le dio para el viaje—, antes de que lleguemos a Loguetown, tengo que decirle algunas cosas respecto a su familia.
El esqueleto se deshizo del encantamiento que ocultaba su verdadero aspecto a las personas que no sabían que en realidad era puro hueso, y miró al niño frente a él con la mayor seriedad que sus cuencas carentes de ojos le permitían.
—Estoy seguro de que sus tíos —escupió la última palabra— no le dijeron, aunque era su derecho.
—¿Tengo tíos? —preguntó Luffy inclinando la cabeza en un gesto de confusión.
Brook se encogió de hombros. Era típico del capitán no saber los nombres de las personas que simplemente no le agradaban, o siquiera molestarse en aprender cuál era su parentesco (si lo había) con esas personas.
—Sí, los Dursley: las personas con las que debería haber estado viviendo.
La realidad era que para todos había sido una sorpresa que Harry Potter no estuviera con sus parientes no mágicos, como se suponía que debía ser. Aunque, si esas personas eran tan desagradables como la profesora McGonagall le había confiado un tiempo atrás, no le sorprendía para nada que el capitán un día hubiera decidido simplemente salir por la puerta y no volver. Sin duda estaba mucho mejor viviendo por su cuenta en la selva, más en una selva que conocía tan bien como la misma cubierta del Sunny.
Luffy cerró los ojos un momento.
—Te refieres a la jirafa, al papá cerdo y al hijo cerdo.
—Sí, supongo. De cualquier forma, debe saber que sus padres nos están esperando en Loguetown.
—¿Tengo padres?
—Sí, es usted hijo de Lord James Potter y su esposa, Lady Lily Potter, de la Casa más Antigua y Noble Potter.
Una mueca se dibujó en el rostro de Luffy al escuchar lo último.
—¡No quiero ser un noble! —refunfuñó—. ¡Soy un pirata!
—Bueno, se puede ser un noble y un pirata. Conocimos a muchos.
—Sí, pero ser un noble apesta. Por eso Sabo huyó, y Sanji hizo lo mismo. Los nobles no pueden ser libres.
—Tampoco es que deba quedarse a vivir con ellos toda su vida. Sólo mientras termina la escuela.
No pareció que esto convenciera del todo al capitán, tomando en cuenta que la idea de ir a una escuela tampoco le entusiasmaba, así que dejó pasar el asunto por el momento.
—De todas formas, hasta donde sé, sus padres están deseando conocerlo. Han pasado casi diez años desde que lo vieron por última vez, después de todo.
Luffy giró la mirada hacia la ventana, donde una manada de delfines parecía tratar de competir en una carrera de velocidad con el tren marino.
—Está bien —aceptó sin mucha emoción en su voz.
—Hay otras cosas que debe saber. No puede entrar al Mundo Mágico sin estar al tanto. Su familia es importante, no sólo por ser una de las Casas Nobles y Antiguas. Según los registros, los Potter descienden de una rama menor de una familia que fue parte de los Dragones Celestiales. En un tiempo lejano, gobernaron varias islas de East Blue.
Luffy arrugó más la nariz ante esto. Detestaba la idea de estar relacionado con los Nobles Mundiales.
—Y, por supuesto, está su hermano mayor: Ace Potter, el Niño-que-vivió.
Tan pronto como el nombre salió de los labios (aunque él no tiene labios) de Brook, Luffy sintió que una llama se encendía en su pecho.
—¿Ace?
El esqueleto miró atentamente a su capitán. Esperaba esa reacción al descubrir que su hermano gemelo de hecho tenía el mismo nombre que su difunto hermano, Portgas D. Ace.
—Bueno, sí, pero sólo es una coincidencia. Su padre, Lord James Potter, es un gran aficionado de los piratas. Cuando era estudiante en Hogwarts, hace más de una década, siempre decía que al graduarse compraría un barco e iría a conquistar Grand Line con sus preciados nakama. No es extraño que pusiera el nombre de un pirata famoso a uno de sus hijos.
No ayudaba, por supuesto, que James y sus amigos hubieran descubierto en su quinto año, gracias a un desliz de Hagrid, que Brook de hecho era un superviviente de la Gran Era Pirata. Durante sus últimos tres años en Hogwarts, la tripulación de los Piratas Merodeadores, como se llamaban, se la pasó acosándolo para que les contara historias sobre sus aventuras y como era el navegar Grand Line, en especial el Nuevo Mundo. Tampoco es que él se resistiera mucho a hablar sobre esos días, en los que realmente había sido muy feliz. En especial cuando miraba a James Potter y veía en sus ojos el mismo brillo ardiente y la sed de aventuras que tenía su capitán.
—Entonces, ¿mi padre es un pirata?
—No. James tuvo que renunciar a esos sueños debido a la guerra…
—Entonces es un cobarde —declaró Luffy—. Nadie que no sea un cobarde puede renunciar a sus sueños.
—Fueron tiempos complicados, capitán. Había un mago oscuro que intentaba apoderarse de todo. Cuando sus padres estudiaban su último año en Hogwarts, sus abuelos paternos fueron asesinados por oponerse a este mago. James renunció a sus sueños para tomar el título de Lord Potter y unirse a la guerra. Se casó con su madre, una bruja nacida de personas sin magia, en cuanto terminaron la escuela. Y unos años después, nacieron usted y su hermano, Ace Potter.
Luffy volvió a sentir la llama en su pecho al escuchar el nombre de su hermano, y su enorme sonrisa volvió a dibujarse en su rostro.
—Y entonces, la noche de Halloween de 1081[1], este mago oscuro, Lord Voldemort, apareció en su casa e intentó matar a su hermano.
La mirada de Luffy se ensombreció ante esto, y requirió todo su autocontrol para no liberar toda la potencia de su Haki del Rey.
—Y aquí está el gran misterio, y porque su hermano es llamado el Niño-que-vivió: la maldición que debía matarlo, de alguna manera, se volvió contra Lord Voldemort y lo destruyó, o al menos, esa es la historia oficial. No es posible que quede lo suficiente de humano en ese ser como para morir.
—Entonces, ¿ese tal Voldymort está vivo?
—Eso es lo que algunos piensan. Aunque, oficialmente, el Ministerio de Magia del East Blue jamás aceptará que esta posibilidad es real.
—No importa, si está vivo y vuelve a intentar ir tras Ace, entonces sólo debo patearle el trasero.
—Por supuesto —masculló Brook entre dientes mientras se reía de la respuesta típica del capitán.
Brook se tomó un momento para sacar su termo y servirse una taza de té.
—Luego de esa noche —continuó—, el Mundo Mágico se volvió un caos. Alguien, posiblemente del Ministerio, filtró lo que sucedió esa noche al público en general. Aclamaron a su hermano como un héroe y las celebraciones se salieron de control, al grado que por poco los no-mágicos descubrieron todo.
—¿Los no-mágicos?
—Bueno, las cosas no son como antes. La gente no expone sus habilidades mágicas libremente. Después de La Batalla de Laugh Tale y la desaparición de las Frutas del Diablo, la gente común comenzó a sospechar y, eventualmente, perseguir a quienes demostraron «talentos» fuera de lo ordinario. En algún punto, las familias que poseían estas habilidades, decidieron que lo mejor era separarse de la gente ordinaria. Y desde entonces, el mundo se divide en dos: el llamado Mundo Muggle, o como yo prefiero, No-Mágico, y el Mundo Mágico, donde las viejas peculiaridades y costumbres de la Era del Gobierno Mundial siguen existiendo.
Brook terminó de hablar, sólo para descubrir que el capitán había dejado de escuchar en algún punto y se había quedado dormido.
Al poco tiempo, Luffy volvió a despertar y Brook pudo terminar su historia.
Le habló de los Mortífagos, los seguidores de Lord Voldemort, y cómo en la desesperación por saber si los rumores sobre la desaparición de su Maestro eran ciertos comenzaron a cometer errores. Como apuntaron a su familia, tanto mágica como no-mágica, para buscar venganza sobre la desaparición de su Señor; razón por la cual sus padres tomaron la decisión de enviarlo a vivir lejos.
Durante el resto del viaje, sus conversaciones fueron sobre cosas más amables. Principalmente sobre lo que había estado haciendo Brook durante los últimos años. No le gustaba hablar mucho sobre lo que fue su tiempo solitario en Laugh Tale. Aunque, a diferencia de los cincuenta años a la deriva en Florian Triangle, al menos durante ese milenio había tenido la esperanza que la promesa de la Dama Muerte de volver a ver a toda la tripulación le daba.
Los dos días en el tren marino fueron de lo más aburrido en opinión de Luffy. No había mucho que hacer, salvo ir al vagón restaurante a comer toda la carne posible y contemplar el océano. Cada vez que el tren se detenía en una estación, Luffy intentaba bajar para explorar, pero Brook siempre lo detenía. El tren nunca paraba más de media hora por estación, así que no podían permitirse el riesgo de perderlo y tener que esperar al siguiente. La impaciencia que tenía por llegar a su destino y ver a Ace (por más que Brook insistiera que el nombre era una simple coincidencia) fue una buena palanca para mantenerlo quieto.
Por fortuna, el viaje de dos días finalmente terminó, y el tren marino se detuvo en la estación de Loguetown, la capital oficial de East Blue, a las siete y media de la mañana del día 3 de agosto.
2
La estación del tren marino de Loguetown, como es obvio, era al menos diez veces más grande que la de Edge Town. Brook guio a su capitán con maestría entre los montones de personas que entraban y salían de la estación. Ayudaba que no llevaran mucho equipaje: tan sólo una mochila, que en realidad tenía un encantamiento de extensión y otro de peso pluma (no que fuera necesario, Luffy no tenía muchas pertenencias propias, e incluso si las tuviera, era un niño capaz de cargar animales de al menos una tonelada de peso).
Una vez fuera de la estación, tomaron un taxi que los llevó al centro de la ciudad.
Treinta minutos más tarde, se encontraron frente a un destartalado bar que recordaba a muchos de los que habían visto en sus días de viaje por el Grand Line.
—Este lugar es El Caldero Chorreante —explicó Brook mientras abría la puerta para que entraran—. Es una de las principales entradas entre el Mundo Mágico y el Mundo No-Mágico, dado que es la puerta de entrada al Callejón Diagon: el más importante barrio comercial para magos en el East Blue.
—Ya veo, es un callejón misterioso.
—Yohohoho, básicamente.
El bar era un lugar polvoriento, que parecía estar mil años atrasado a su tiempo. Un hombre de edad avanzada, y muy calvo, atendía la barra mientras unos pocos comensales desayunaban en las mesas dispersas de forma irregular por la habitación. En una esquina, un viejo radio transmitía un programa matutino de música.
—Buenos días, Tom —saludó Brook acercándose al hombre en la barra.
—Ah, Brook, ¿lo de siempre?
—Es muy temprano. Solamente dame una mesa y envíame un elfo doméstico para poder pedir el desayuno.
Tom lo miró con extrañeza. Por lo general la gente sólo pedía que le sirviera el desayuno del menú del día. Claro, él no sabía que Luffy podía comer en una sentada suficiente carne para alimentar a toda una clase de Hogwarts durante la cena. Al final simplemente se encogió de hombros y llevó a ambos a su mesa, una de las del fondo.
Pronto Luffy se encontró pidiendo plato tras plato de salchichas y tocino, mientras Brook, por su parte, sorbía su vaso de leche con mucha más tranquilidad y de vez en cuando miraba su reloj. Se suponía que los Potter estarían allí a las nueve de la mañana, la hora en la que abrían la mayoría de los negocios del callejón.
Quince minutos antes de las nueve, mientras Tom y el resto de los sorprendidos comensales veían a Luffy devorar lo que hasta ahora era el equivalente a todas las comidas que el bar servía en una mañana promedio, la chimenea se iluminó con las conocidas llamas verdes del floo.
Un hombre alto, de alborotado cabello color negro y gafas de armazón metálico cuadrado, salió de las llamas. Dio un paso a un lado para dejar pasar a su hijo, al tiempo que usaba su varita mágica para desaparecer los restos de cenizas del viaje.
Su hijo era muy parecido a él: un niño de unos once años, con cabello negro y alborotado. Vestía a la moda no-mágica actual. Y, cuando su padre lo hizo a un lado y pasó de igual forma su varita para limpiar la ceniza, su rostro se distorsionó en una mueca de fastidio.
La chimenea se encendió de nuevo, y esta vez aparecieron dos personas. La primera, y la más alta, era una mujer de estatura promedio, delgada y de una brillante cabellera de color rojo. La segunda era una niña, de unos nueve o diez años. Tenía el cabello del mismo color rojo intenso que su madre y usaba gafas similares a las de su padre.
—Bienvenidos —saludó Tom a los recién llegados—. ¿Sirvo lo de siempre, Lord Potter?
—Por ahora no, Tom —respondió el hombre que sin duda era Lord James Potter—. Estamos aquí para reunirnos con alguien. Quizá esta tarde, cuando volvamos de hacer las compras. Mientras, ¿podríamos usar una de las habitaciones privadas?
—Por supuesto, Lord Potter —asintió Tom y luego fue a hacer los arreglos para cumplir la petición de su distinguido cliente.
Mientras esta conversación se desarrollaba, Lily Potter dirigió su mirada hacia una de las mesas del fondo, donde un niño bronceado y de desordenado cabello negro parecía absorber, más que comer, toda la carne que los elfos domésticos del bar ponían frente a él. Aunque muchas veces había pensado en que podría hacer cuando este momento llegara, ahora se encontró incapaz de decir o hacer nada.
—¿Mamá? —escuchó la voz preocupada de su hija—. ¿Estás bien?
La mujer le dirigió una sonrisa, que más que tranquilizarla pareció hacerla fruncir más el ceño.
Brook notó entonces la llegada de los Potter y se puso de pie.
Caminó hasta James Potter y lo saludó respetuosamente, según los protocolos.
—He pedido una habitación privada, podemos llevar a cabo la reunión allí.
—Por supuesto, Lord Potter —estuvo de acuerdo Brook antes de ir a buscar a su capitán.
Pronto toda la familia, más el músico, iba en camino a una de las habitaciones de la primera planta. Mientras avanzaban, Luffy mantenía la mirada fija en Ace Potter, quién tenía una expresión aburrida, la cual rápidamente cambiaba a una sonrisa cuando le saludaba uno de sus muchos admiradores.
La hermana menor, por su parte, pasaba su mirada de un chico a otro.
—Se parecen mucho —dijo sorprendida.
Luffy pareció entonces reparar en ella. Le dedicó una mirada curiosa, que luego se transformó en una sonrisa muy amplia.
—Aquí está su habitación, Lord Potter —dijo Tom mientras abría la puerta para que el grupo pudiera entrar.
Era un pequeño comedor privado, el cual también hacía de sala de reuniones. En general, esas habitaciones eran empleadas por las familias antiguas que deseaban tener más privacidad para comer con su familia o hablar con algunos de sus socios. La habitación tenía toda clase de protecciones y encantamientos de privacidad para este fin.
—Si necesita algo más, simplemente diga «Servicio» y uno de los elfos aparecerá para ocuparse de sus necesidades.
Con eso, Tom salió de la habitación.
Antes de que se sentaran, Brook se colocó detrás de Luffy, poniendo sus manos sobre sus hombros y lo presentó:
—Lord Potter, Lady Potter, este es su hijo: Harry James Potter.
James Potter parecía verlo de forma analítica, mientras que Lily tenía una mirada llorosa. Ace, por su parte, entrecerró los ojos y lo miró con sospecha. La niña pelirroja junto a él demostraba más curiosidad que otra cosa.
Brook continuó, al ver que ninguno de los Potter se movía o decía algo:
—Joven Harry, es un placer presentarle a sus padres: Lord James Charlus Potter y Lady Lily Potter; así como a su hermano mayor: Ace Daniel Potter, y su hermana menor, Ann Lily Potter.
Luffy los miró a todos, uno a uno, deteniéndose un poco más en Ace Potter, luego (inclinándose como Makino le había enseñado tanto tiempo atrás), se presentó por sí mismo:
—¡Mucho gusto, soy Monkey D. Luffy, el Rey de los Piratas!
Brook sintió que se atragantaba. Mientras que una de las cejas de James Potter se elevó en un claro gesto de intriga. Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de Lily, recordando un poco los días de escuela, cuando James mismo se presentaba como futuro Rey de los Piratas. Ace lo miró con genuina sorpresa, como si debatiera con sí mismo como debía reaccionar a una declaración tan repentina. Finalmente, optó sólo por fruncir el ceño y siguió analizando a su gemelo. La pequeña Ann, por otra parte, lo miraba como si le acabara de salir una segunda cabeza.
—¿Eres un pirata?
—Por favor —interrumpió Ace a su hermana, tras salir de su estupor al escucharla hablar—, este enano debilucho nunca podría ser un pirata.
—¡No soy un enano! —gritó Luffy—. Y tampoco un debilucho. ¡Mis puños son tan rápidos y poderosos como el disparo de una pistola!
Dicho esto, el niño dio un puñetazo al aire que de verdad fue lo suficientemente veloz como para generar una corriente que levantó los mechones de la frente de Ace.
—¿Cómo puedes ser el Rey de los Piratas? —volvió a preguntar Ann—. ¿No se supone que para eso debes cruzar Grand Line y reclamar un gran tesoro? Es lo que mi papá siempre dice. ¿Tienes ese tesoro?
—Bueno, no. Pero el tesoro sólo es una parte de ser Rey de los Piratas. Hay algo más importante.
—¿Qué podría ser más importante que un tesoro?
—Tu barco, tus nakama y la libertad de cruzar el océano con ellos en busca de aventuras.
La mirada de Ann se llenó de sorpresa al escuchar esas palabras. Ace, por otra parte, miró al niño frente a él analizando cada uno de sus movimientos y los gestos de su rostro.
Brook no pudo evitar que una gran sonrisa se dibujara en su rostro (aunque él no tiene rostro) ante las palabras de su capitán.
Para sorpresa de todos, la risa alegre de James Potter interrumpió el breve momento de silencio que se formó en la habitación tras las últimas palabras de Luffy.
—Entonces, supongo que debo mostrar mis respetos a su majestad, de un pirata a otro —dijo.
—Pero papá, ¡no eres un pirata! —dijo Ann con inocencia.
—Lo soy en el corazón —respondió James a su hija mientras le guiñaba un ojo.
Ann volvió a mirar a Luffy, al parecer todavía no creyendo que fuera el Rey de los Piratas.
—Bueno, si no tienes un tesoro, ¿al menos tienes una corona?
—¿Una corona? —resopló Ace—. ¿Para qué querría un pirata una corona?
—Todos los reyes deben tener una corona —le explicó Ann como si fuera lo más obvio del mundo—, de oro y con muchas gemas.
—La corona del Rey Pirata no está hecha de oro —respondió Luffy, igualmente como si fuera lo más obvio del mundo.
—¿Entonces de qué está hecha? —preguntó Ann de nuevo con el ceño fruncido.
—Está hecha de paja.
—¿Por qué harías una corona de paja?
—Porque la corona del Rey Pirata es un sombrero: un sombrero de paja.
Ann inclinó la cabeza, como si no entendiera lo que el niño decía.
—Bueno, niños, déjenlo ya —les pidió Lily Potter. Llamó al elfo doméstico y le pidió que sirviera té y bocadillos.
—Espero que hayan tenido un buen viaje —dijo James mientras procedía a sentarse a la mesa. El resto de su familia hizo lo mismo. Brook se sentó justo al lado de Luffy.
—Fue muy aburrido —respondió el niño.
—Yohohoho, el capitán se aburre con facilidad.
Lily pareció intrigada por esa respuesta. No era la única.
—¿Capitán? —preguntó James Potter enarcando una ceja de forma inquisitiva.
—Brook es mi músico —explicó Luffy.
—¿El señor Brook es un pirata? —preguntó Ann con sorpresa.
—¿Por qué querría ser el músico en el barco de un debilucho?
—¡Qué no soy débil!
Ace y Luffy se miraron por un largo rato, cada cual parecía estar perdido en sus pensamientos.
—De cualquier forma —la voz de Lily los hizo reaccionar—, me alegra ver que estas bien, Harry.
—Luffy.
Una sonrisa triste apenas disimulada se dibujó en el rostro de Lily Potter.
—Luffy, entonces —dijo tratando de reprimir las lágrimas—. No te lastimaste, ¿verdad?
Luffy inclinó la cabeza mirándola con curiosidad.
—¿Por qué iba a lastimarme? —preguntó con un tono un poco ingenuo.
La mujer no parecía capaz de responder esa pregunta. Apartó la vista del niño y sacó un pañuelo para limpiarse las lágrimas.
—Viviste por años solo en la jungla… —aclaró James Potter, pareció dudar un poco, y al final agregó casi en un susurro—: hijo.
—Pero la jungla no es un lugar peligroso —replicó Luffy. En su voz había un claro deje de confusión.
—Para la gente normal y corriente, lo es —espetó Ace.
—¿Cómo se puede vivir en la jungla? —preguntó Ann—. No hay nada allí. ¿Dónde duermes y qué comes?
—Bueno, para dormir juntas muchas hojas y haces un nido, como el de los pájaros —le aclaró Luffy—. Y hay mucha comida. Puedes comer serpiente, oso, jabalí, pescado, tigre o cocodrilo.
—¿Los tigres se comen?
—Están hechos de carne —respondió Luffy encogiéndose de hombros, nuevamente como si fuera algo que debería resultar obvio para cualquier persona.
—¡El que estén hechos de carne no significa que puedas comerlos! —espetó Ace.
—Pero, Ace, saben deliciosos. Incluso más que esos ciervos que siempre cazabas antes de que Sabo se mudara a casa de Dadan.
De nueva cuenta, el comentario de Luffy consiguió sacar de balance a todos los presentes. La mirada analítica de James regresó, mientras que Lily miraba con sorpresa a su hijo recién recuperado. Ann no parecía enterarse de nada, salvo que esas palabras parecieron a sacudir a su hermano mayor.
Por un momento, Ace abandonó su mirada estoica, y en cambio pareció perderse nuevamente en sus pensamientos, como si de pronto Ace Potter ya no estuviera allí, sino otra persona, alguien mucho mayor.
—Capitán, ya lo habíamos discutido…
Brook fue interrumpido por Ace cuando, con voz calmada y baja, dijo:
—Te extrañé, Luffy.
Luffy volvió a sonreír.
—También te extrañé.
—¿Puedes perdonarme? —pidió Ace bajando la cabeza y apenas conteniendo los hipidos y las lágrimas que amenazaban con salir.
La sonrisa de Luffy desapareció, y de pronto se puso muy serio. Una seriedad que Brook sólo había visto antes de que el capitán tuviera una resolución, la cual comúnmente significaba que era momento de dejar los juegos y ponerse serios para enfrentar el siguiente gran reto en su viaje.
—Estaba muy triste y casi lo perdí todo —dijo—. Pero Jinbe me recordó que tenía a mis nakama. Y luego, también tenía a Sabo.
Ace levantó la mirada ante las últimas palabras de Luffy, esta vez apenas conteniendo las lágrimas.
—¿Sabo? —preguntó con voz temblorosa.
La mirada de Luffy se intensificó.
—Estaba vivo.
Y con esas dos simples palabras, Ace Potter hizo algo que no había hecho desde que era un bebé recién separado de su gemelo, y los recuerdos de la guerra que lo había matado en su última vida lo abrumaban con pesadillas: se echó a llorar de forma desconsolada.
[1] El calendario que utilizan comienza tras la caída del Gobierno Mundial.
