Disclaimer: One Piece es propiedad de Eiichiro Oda. Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling. Yo sólo poseo esta historia llena de clichés.


VIII. La sala misteriosa que viene y va

1

Luffy frunció el ceño con enfado cuando la tercera persona, en menos de tres minutos, los detuvo para pedirle a Ace que le mostrara la cicatriz con forma de V que ocultaba bajo el flequillo. Ace resopló, antes de fulminarlo con una mirada que hizo huir al desventurado niño tan rápido que casi tropezó y cayó por una escalera.

—Vaya, ¿quién lo diría? ¡Realmente eres famoso! —se burló Sabo.

Ace resopló con molestia.

—¡Ace! —se quejó Luffy arrastrando las letras—. Tengo hambre.

Era la mañana del primer día de clases, y Luffy, Ace, Sabo, Usopp y Zoro estaban tratando de llegar al Gran Comedor para el desayuno. El problema, además del hecho de que el castillo era tan grande que era muy fácil perderse —tres veces más para Zoro—, es que eran detenidos cada dos segundos por alguien que quería saludar a Ace.

—No te preocupes, Lu, llegaremos a tiempo —le aseguró Sabo.

Aun así, tardaron veinte minutos en llegar al comedor, y cuando lo hicieron eran los últimos de su casa en llegar.

Luffy no perdió tiempo: llenó su plato con cuanta comida encontró, incluso cosas que ya estaban en los platos de otros alumnos. Esos alumnos no tuvieron tiempo para quejarse, ya que estaban más ocupados viendo sorprendidos como Luffy aspiraba la carne de los platos como si fueran fideos.

—¿Cómo puede una persona comer tanto? —preguntó una alumna de séptimo, mientras dejaba su plato a un lado perdiendo su apetito.

Usopp y Zoro, por su parte, al estar acostumbrados a eso, lo único que hacían era defender sus platos de la mano intrusiva de Luffy. En el caso de Usopp, alterando alguno que otro bocado con su «salsa Tabasco Ultra Picosa», mientras que Zoro prefería hacer uso de sus cubiertos como si bloqueara la estocada de una espada enemiga.

Sabo, con un plato de cereal a medio comer frente a él, se rio entre dientes.

—De verdad, extrañaba esto —dijo, antes de revolver el cabello de Luffy con cariño.

Ace no pudo sino asentir, mientras veía a Luffy con una gran sonrisa en su rostro. Ahora que estaba de nuevo con sus hermanos, nada en el mundo le haría cambiar esos momentos. Lo único que faltaba para que todo fuera perfecta eran sus nakama y el viejo.

«Si hay una vida después de la muerte, espero verlos allí», pensó, luego, mirando a Luffy escupir fuego por la boca al caer en una de las trampas de Usopp, se dio cuenta que antes de eso tenía que esforzarse por vivir esta nueva oportunidad que tenía ante él. Considerando las cosas de esa forma, la idea de recorrer la «vieja ruta de los piratas», como muchos en los Blues llamaban actualmente al Grang Line, con sus hermanos no sonaba tan mala idea.

Luffy suspiró satisfecho cuando devoró la última salchicha y luego se palmeó el estómago.

—¡Ah, delicioso!

La profesora McGonagall apareció en ese momento para entregar los horarios.

—Humm —murmuró Sabo mientras lo leía—. Dos horas de herbología con los Hufflepuff como primera clase.

—Entonces, deben apurarse —intervino Percy—. Tienen treinta minutos para subir por su equipo y su libro, y luego recorrer todo el colegio hasta los invernaderos. Están justo al otro lado del castillo. Si me permite dar un consejo, es preferible que tengan los materiales de su clase en su mochila antes de bajar a desayunar. Se ahorrarán tener que hacer viajes de ida y vuelta entre cada clase.

Sabo asintió y arrastró a sus hermanos, con Usopp haciendo lo propio con Zoro, de regreso a la torre de Gryffindor. Mientras salían, al fondo escucharon como los Gemelos Weasley se burlaban de Percy por ser un «prefecto perfecto».

Un minuto antes de que se cumpliera la media hora, llegaron a las afueras del invernadero No 1. Los hufflepuff, y el resto del grupo de Gryffindor ya estaba allí. Franky entretenía a sus compañeros con historias de lo más extrañas, desde el punto de vista de las personas ordinarias, mientras que Vivi charlaba animadamente con sus nuevas amigas.

Justo en ese momento, Merry atravesó el cielo volando sobre las cabezas de todos, dejando caer dos notas: una sobre Franky y otra Sobre Usopp. Luffy la llamó lechuza se acercó a él y sé posó en su hombro, lo cual atrajo la atención de todos los niños presentes, quienes miraron a la hermosa lechuza de mar blanca con sumo interés.

—¿Por qué todos miran a Merry? —preguntó Luffy inflando los cachetes.

—No es común ver una de esas en East Blue —respondió Usopp—. Son una especie nativa de North Blue.

Usopp abrió la nota, sonrió y luego la arrugó para meterla en el bolsillo de su túnica.

—Reunión, esta noche, en el séptimo piso —le indicó a los otros cuatro en voz baja—. Brook dice que busquemos el tapiz del loco con los trolls.

La profesora Sprout de Herbología llegó en ese momento, por lo cual los alumnos entraron al invernadero. Se quitaron sus capas con los colores de sus casas, y tomaron las batas para la clase.

Neville, Usopp, estaba en su elemento, y no tardó en demostrarlo.

2

Durante el almuerzo, las personas presentes en el Gran Comedor vieron con interés la lechuza blanca que entró por la ventana a una hora inusual. Lo normal era que el correo llegara durante el desayuno. Eso no era todo, la lechuza dejó caer dos notas: una en la mesa Slytherin, y otra en la meza de Ravenclaw, antes de volar hacia la mesa de Gryffindor y posarse en el hombro del «hermano Potter perdido».

Luego de ese acontecimiento inusual, la actividad se reanudó a lo acostumbrado.

Las clases siguieron su rumbo después de eso, llegó la cena, Luffy volvió a robar comida de todos los platos cercanos, aunque con un poquito más de esfuerzo. Los otros Gryffindor comenzaban a entender que, si querían comer, debían defender sus platos.

La cena terminó, y poco a poco los estudiantes comenzaron a abandonar el Gran Comedor. Eran las ocho, por lo que la mayoría se dirigió a las salas comunes. Unos pocos, Ravenclaws en su mayoría, que querían adelantar deberes, aprovecharían la hora y media que les quedaba antes de que la biblioteca cerrara.

Dado que las salidas del comedor eran tan dispersas (el momento después de la cena, era normal que le amigos o familiares en casas distintas aprovecharan para pasar un buen rato con juegos que normalmente eran de las salas comunes de sus casas), no fue difícil para cuatro grupos específicos en las cuatro casas dirigirse al séptimo piso.

—¿Cedric? —preguntó uno de los Hufflepuff de cuarto grado cuando vio a su compañero ponerse pie antes que ellos.

—Adelántense a la Sala Común —les indico—. Tengo algo más que hacer.

Sus amigos se encogieron de hombros y no dijeron más. A veces Cedric necesitaba tomarse un momento de privacidad. Era un chico tranquilo en su mayoría, pero no podían evitar notar que había una suerte de peso invisible sobre sus hombros que a veces lo obligaba a buscar un momento a solas.

Cedric, Jinbe, llegó al séptimo piso. Giró hacia el pasillo poco transitado donde estaba el tapiz del «loco con los trolls», y de inmediato fue recibido por pequeño alboroto. El típico de una tripulación tan animada como lo eran los Piratas del Sombrero de Paja: Nami insultaba a Zoro, el primer oficial le devolvía el insulto, Sanji defendía a Nami, y cocinero y espadachín comenzaban una lucha hasta que Nami lo enviaba al suelo a los dos con enormes chichones en sus cabezas. Al mismo tiempo, Usopp entretenía a los crédulos de Chopper y el Capitán con algún cuento disparatado (en esta ocasión, sobre cómo se perdió en la jungla y luchó contra una planta carnívora gigante).

Franky, por su parte, hacía cosas vergonzosas, hablando de las mejoras que haría a su cuerpo una vez que fuera casi la hora de partir, además de los planes para el nuevo barco, con sus agregados. Robin fingía escuchar en su mayoría, sólo interviniendo para amenazar al ex ciborg cada vez que consideraba que se estaba pasando de la raya.

Respecto a los tres nuevos integrantes, Ace Potter dormía recargado en la pared, y el rubio, Sabo, charlaba animadamente con la pelirroja de su casa: Susan Bones. Sabo parecía especialmente interesado en saber cómo funcionaba el sistema de gobierno del Mundo Mágico. ¿Era de verdad algo justo, o sólo un montón de mierda al servicio de los nobles como lo era el Gobierno Mundial? Pareció decepcionado al escuchar las respuestas, pero se animó un poco cuando Susan le contó sobre el hecho de que había personas, como su tía Amelia, Los Potter o Sirius Black, quienes estaban dispuestas a plantarle cara a las viejas fortunas para traer un cambio al Mundo Mágico hacia uno más justo para todos.

—Es maravilloso, ¿verdad? —preguntó Brook a sus espaldas.

Jinbe asintió.

—Mil años —susurró Brook—. Es lo que tuve que esperar para volver a verlos a todos.

Soltó un pequeño suspiro.

—¡De verdad, es maravilloso estar con vida!

Las miradas de todos los niños, con las sombras de lo que fueron antes detrás de sus ojos, se giraron hacia el músico.

El disfraz que ocultaba que era sólo huesos no estaba. El Rey del Soul, Boork, se mostraba ante su tripulación como todos ellos lo conocieron: un esqueleto alto y con un enorme afro. Quizá no tenía labios o globos oculares, pero eso no le impedía derramar lágrimas ni sonreír con felicidad.

El músico camino tres veces, de ida y de regreso frente al tapiz del chiflado con los trolls, y pronto una puerta apareció en la pared frente al tapiz.

—¡Genial! —gritaron Luffy, Usopp y Chopper con los ojos brillando.

Robin enarcó una ceja interesada. Franky examinó la puerta de madera con el ojo crítico de un buen carpintero. Sanji, Sabo y Susan, por su parte, parecían sentir una curiosidad similar a la de Robin por la habitación, aunque un poco menos académica. Zoro y Ace… estaban durmiendo.

Jinbe conocía muy bien ese lugar.

—¡Yohohoho! —se rio Brook mientras abría la puerta—. ¡Bienvenidos a la Sala que Viene y Va! También llamada: Habitación de los Menesteres.

La tripulación, más sus nuevos integrantes, entró en la habitación. Adentro era como estar de nuevo en el Sunny, pero no del todo así: la decoración era similar, pero era más bien como si todas las habitaciones del barco hubieran sido combinadas en una: la cocina de Sanji, la biblioteca de Robin, el estudio de Nami, el gimnasio de Zoro, los talleres de Franky y Usopp, un escenario bien equipado para Brook (con un hermoso piano, guitarras y todo lo necesario), incluso había un trozo de césped como el de la cubierta incluyendo el tobogán que tanto le encantaba al capitán.

Por supuesto, incluía una piscina para él. Era posible que Jinbe ahora fuera humano, pero eso no significaba que no le gustara nadar: siempre tendría una conexión especial con el océano. En secreto, incluso, estaba investigando como convertirse en animago. Estaba seguro que sería un animal marino, específicamente un tiburón ballena como su especie de Gyojin. Según había leído, los animagos se trasformaban en aquel animal con el cual su subconsciente y su magia más se identificaba. No podía identificarse con otro animal que no fuese un tiburón ballena.

—¿Cómo es posible? —preguntó Nami.

—Magia —respondió Brook—. Luego de once años siendo una bruja, ¿no vio venir algo como esto, señorita?

Nami negó con la cabeza.

—No es eso…

—Esta habitación —intervino Robin—, ¿hace real aquello que imaginas?

—Es el sentido más estricto, sí —respondió Jinbe.

Usopp, ya había ido corriendo a revisar el taller. El capitán hizo lo propio, corriendo hacia su amado tobogán. Chopper se debatía entre ir a jugar con él y revisar su enfermería. Sanji inspeccionaba la cocina con ojo crítico. Zoro sonreía de forma casi sádica al ver el equipo de ejercicio. Y Franky recorría la habitación comprobando la calidad de la madera y de la construcción y muebles en general.

—¿Cómo encontraron esto? —preguntó Susan interesada.

—Oh, un cuarteto de estudiantes revoltosos la encontraron hace unos quince años, y ellos me hablaron sobre ella. Pero el nombre lo obtuve de los elfos de Hogwarts.

Robin frunció un poco el ceño al escuchar de eso último. Lo que había leído sobre los elfos no terminaba de convencerla.

—Hemos estado usando este lugar para ponernos al día y discutir lo que haríamos —agregó Jinbe—. No tenemos un barco, pero al menos podemos convertir esta sala en nuestra base de operaciones en el castillo.

Nami y Robin se mostraron de acuerdo.

—Entonces, ¿qué es exactamente lo que sucedió? —preguntó Susan—. Un día estoy muriendo, y al siguiente vuelvo a ser una niña de tres años en una guardería llena de magia.

Los cuatro Sombreros de Paja que participaron en el viaje compartieron una mirada, comunicándose en silencio.

—Vivi… —comenzó Nami—. Lo siento. Creo que lo que hicimos en Laugh Tale tiene que ver con que volvieras.

Vivi, Susan, negó con la cabeza.

—Tengo otra oportunidad, quizá soy una de las pocas personas en todo el mundo que pude decir que la tiene. —Suspiró—. Y me alegra volver a verlos. Fue duro no haber podido despedirme. El mundo estaba en caos, sin el Gobierno Mundial, por más que hizo cosas terribles, nadie sabía cómo seguir. Fueron años de incertidumbre, con toda clase de rumores: qué si habían muerto, que sí alguien los vio en West Blue… —Volvió a suspirar—. Al final, lo que confirmamos fue su muerte tras la batalla de Laugh Tale: una destrucción mutua entre ustedes y los Piratas de Barbanegra.

Vivi se mordió el labio, en un gesto de desesperación que a Nami le recordó ese terrible día de la guerra civil en Arabasta.

—Seguí viviendo con ese dolor hasta los cincuenta y siete años. —Apretó los puños—. Y creo que… morí envenenada. Estaba enferma, es todo lo que los médicos de la corta podían decir, pero no parecía haber una causa. Mandaron llamar a los médicos del Reino Sakura y uno de ellos sugirió esa posibilidad. Pero, morí antes de que pudiera confirmarse el diagnostico.

Nami no supo que decir ante esa revelación. ¿Por qué alguien querría hacerle eso a Vivi?

—Había muchos grupos, en su mayoría apoyados por las riquezas de los nobles cuyos reinos no se rebelaron, que querían la reconstrucción del Gobierno Mundial. Muchos reyes sin escrúpulos deseaban ascender a Mary Geoise para reconstruila y ocupar el lugar de los Nobles Mundiales. Éramos más quienes estábamos en contra, por supuesto.

»Diez años después de la batalla de Laugh Tale y la caída del Gobierno Mundial, el rey Dalton, la reina Rebecca de Dressrosa, el rey Merlín de Weatheria y yo misma llamamos al primer Levely. —Sonrió con tristeza—. No queríamos reconstruir el Gobierno Mundial, sólo firmar un tratado que garantizara la cooperación contra los piratas, además de comprometernos a nunca más permitir que un error como lo fue el Gibierno Mundial se repitiera.

»Muchos no estuvieron de acuerdo. Y, cuando morí, había grupos que estaban ganando cada vez más apoyo. Incluso en Arabasta, los agentes del Palacio descubrieron al menos a tres infiltrados.

»Al parecer, no encontramos a todos.

Esta última declaración hizo caer un silencio incómodo.

—Me gusta pensar que logramos algo —dijo Vivi al final—. Pero, veo que el Mundo Mágico sigue muchos de esos patrones. Hogwarts, sin ir más lejos, fue fundado por descendientes de los sobrevivientes de los Nobles Mundiales.

—Rescatados de una turba furiosa por Donquixote Mjosgard —recordó Robin—. Quien los dejó al cuidado del Rey Merlín antes de morir por sus heridas.

Vivi asintió.

—Durante años, la imagen que se tuvo de los Nobles Mundiales fue que todos eran… la peor clase de personas. Donquixote Mjosgard fue un impulsor a reformar el Mundo, cambiar un sistema obsoleto que sólo perpetuaba la injusticia. Es horrible ver como su nombre se desfigura en la historia: visto como un mártir para los Sangre Pura, que sostienen sin pruebas que era un mago que murió protegiendo a los Fundadores de una turba de muggles «salvajes y rabiosos».

—Deformar la historia para justificar tu agenda impulsada por el miedo es algo repugnante —dijo Robin con una rabia poco habitual en ella—. Dudo mucho que esa turba supiera entonces que era la magia, más allá de como algún cuento o por haber conocido a algún usuario de las Frutas. Suena más a una venganza por las acciones de sus familias.

—Lo fue —confirmó Vivi—. La gente buscaba activamente a cualquiera que estuviera relacionado con los Nobles Mundiales, y los altos mandos de la marina que los apoyaban, en un intento de satisfacer su sed de venganza. Y la isla donde, según registran los Diarios de Rowena Ravenclaw, sucedió esto, era en especial problemática: muchos esclavos y familias de esclavos liberados de Mary Geoise vivían allí. La Fundadora asegura que la razón para intentar ocultarse allí, fue que nadie los buscaría entre los mismos esclavos que alguna vez tuvieron sus familias, pero alguien los reconoció.

Ninguno de los Sombreros de Paja apreciaba a los Nobles Mundiales, habiendo visto lo que su existencia provocó al mundo, pero eso no significaba que desearan mal a esos niños. La ejecución de Ace, y la persecución de su Capitán, motivadas más por de quienes eran hijos que por sus acciones como piratas, en su opinión había sido suficientes. Y los fanáticos sangre pura estaban repitiendo el mismo camino.

—No he estado muy al tanto de lo que sucede en el mundo muggle —dijo Vivi—. ¿El mundo es cómo era?

—No hay un Gobierno Mundial, si te refieres a eso —respondió Robin—. Existe una Sociedad de Cooperación Entre Naciones, y una Corte Internacional para crímenes de escala global, pero los países son completamente soberanos. Aunque, tienden a quedarse juntos. Por ejemplo, East Blue oficialmente es la Unión de Naciones Soberanas del East Blue, y es más una sociedad comercial que política. Al menos es así en la actualidad. Hace doscientos años, todavía era el Imperio de East Blue.

Vivi asintió. La conquista de todo East Blue por parte de la familia Outlook del Reino de Goa era la razón por la que el East Blue Mágico se consideraba una sola nación. El imperio había existido desde el 268, y cuando se comenzó a aplicar el Estatuto de Protección del Secreto Mágico en el 692, todavía era un imperio que parecía nunca desaparecería.

—Te prestare algunos libros de historia —le prometió Robin—. Hay algunos autores en el mundo muggle que son confiables y ecuánimes en su estudio de la historia. Es un buen comienzo para aprender como cambió el mundo estos mil años.

Vivi le sonrió agradecida. Incluso con todo lo que había pasado en Arabasta, había acertado al creer que Luffy no la habría admitido si no fuera de verdad una buena persona.

Así era el capitán, después de todo.

Acordado eso, se dividieron para revisar la habitación.

3

Toda la tripulación, más Sabo y Ace, estaban sentados en la mesa del comedor que la Sala de Menesteres creó para ellos.

—¿Cuál es el plan? —preguntó Zoro.

—¡Conquistar Grand Line de nuevo, por supuesto! —dijo Luffy.

Sanji sonrió.

—Oh, definitivamente, esta vez disfrutare más del All Blue.

—Tengo que reclamar mi título del mejor espadachín —agregó Zoro.

—¿Todavía queda algo que cartografiar? —preguntó Nami—. He visto esos mapas modernos hechos con los satélites muggles…

—Las cámaras satelitales no pueden captar bien lo que hay en Grand Line, en especial el Nuevo Mundo —le aclaró Robin—. Se estima que más de la mitad de sus islas no han sido cartografiadas aún.

La mirada de Nami brilló con interés.

—Tengo un mapa que completar.

Usopp cruzó los brazos sobre su pecho, adoptando una actitud confiable y segura.

—No podría estar tranquilo conmigo mismo si no vuelvo allá. Hay una promesa pendiente de visitar Elbaf. Como un valiente guerrero de los mares, el Dios Usopp no puede romper esa promesa.

—Mi deber es asegurarme de que todos estén bien —dijo Chopper con desición.

Robin sonrió y le revolvió el cabello.

—¡Debo construir un Súper Barco capaz de llevarnos allá!

—Oh, eso me recuerda… —dijo Brook mientras comenzaba a rebuscar en su bolsillo encantado. Sacó un montón de basura que dejo sobre el comedor, para el disgusto de Sanji, y al final encontró una pequeña botella.

Era una de esas botellas dentro de las cuales se construían barcos a escala. El barco dentro de ella no era cualquier barco: era una réplica perfecta del Thousand Sunny.

—Dumbledore dijo que bastaba con abrir la botella frente al mar, o algún otro cuerpo de agua lo bastante grande, para que recupere su verdadero tamaño.

—¡Sunny! —gritó Luffy y estiró la mano para tomar la botella. Nami se le adelantó.

—Yo guardaré esto. Si lo dejo en tus manos eres capaz de romperlo.

Luffy hizo un puchero, pero no se quejó en voz alta. Todos allí estaban de acuerdo con Nami.

—¿Puedo? —preguntó Franky. Nami asintió y le pasó la botella.

El carpintero examinó el barco dentro de la botella minuciosamente.

—Es como si el tiempo no hubiera pasado, pero los daños de la última batalla todavía están allí. Necesita una reparación urgente. Hay que sacarlo de la botella cuanto antes y trabajar en él.

—Eso significa un lugar para almacenarlo donde no llame la atención —suspiró Nami—. El Lago Negro podría servir, pero eso sería dejarlo a la vista de todos.

—Diría que en el estanque de Longbotton Manor, pero no quiero que la abuela vea al Sunny. Es capaz de mandar que lo desmantelen.

Usopp suspiró desanimado.

—Mi casa es pequeña, y vivo lejos del mar —dijo Chopper decepcionado.

Nadie más tenía un lugar donde almacenarlo, o de mantenerlo en secreto.

—Podemos usar Potter Manor, en la Isla de Goat tiene una playa privada —dijo Ace de pronto—. No creo que a papá le moleste dejarlo allí, incluso tenemos un astillero. A papá le gusta coleccionar viejos barcos pirata y junto con mi padrino Sirius intentan restaurarlos. Comienzan sin magia, pero al final hacen un desastre y tienen que usar reparos.

La mirada de Luffy se iluminó ante la perspectiva. Los demás parecían igual de felices.

—Muy bien, ahora el problema es cómo conseguir madera de Adam.

—Las plantaciones de mi familia, por supuesto —dijo Usopp con orgullo—. La madera de Adam es muy valorada por los magos, al nivel de la piel de dragón, así que los Longbotton, como los principales proveedores de plantas mágicas de los Cuatro Blues, tenemos una isla entera con una plantación de estos árboles.

—¡Supér! —gritó Franky—. Durante las vacaciones de invierno iremos a Potter Manor. Revisaré si el astillero es suficiente Súper para el Barco de los Sueños, y comenzaré a trabajar en repararlo.

—La madera de Adam es muy cara —se quejó Nami—. Y no creo que haya otra ciudad de oro por allí en donde podamos conseguir tanto oro. —Dejó caer su cabeza sobre la mesa, pero entonces recordó algo—: Potter, Longbotton, Malfoy, Bones… dos de las Muy Nobles y Antiguas Casas, y dos de las Grandes Casas, todas con fortunas, las dos primeras viejas, muy viejas. ¡Podemos pagarla!

Sanji, pareció pensarlo un poco.

—Si dependiera del bastardo, no obtendría dinero para eso. Pero, creo que podría encontrar una laguna para vaciar mi bóveda escolar de ser necesario. De todas formas, sólo pensaba usar lo estrictamente necesario.

—Además, sin duda el tío Algie nos hará un descuento —agregó Usopp—. Dado que no puede tener hijo, y papá y mamá… bueno, no están bien, él prácticamente me adoptó. Y dado que dirige las plantaciones Longbotton, seguro que nos ayudara con eso.

—¡Eres genial, Usopp! —gritó Nami con signos de Beri por ojos.

—¡Por supuesto, soy el único e insuperable Capitán Usopp!

—Entonces, es oficial —dijo Luffy—. ¡Volvemos al mar!

Vivi miró a sus nakama, a quienes la ayudaron, y a quienes sólo conoció por los relatos de Rebecca y Shirahoshi, además de leyendo entre líneas las noticias deformadas de los diarios, habría renunciado a ese viaje una vez por el amor a su país. ¿Podía hacer lo mismo? ¿Amaba al East Blue Mágico tanto como amó a Arabasta?

Su tía hacia lo posible para mejorar las cosas, enfrentándose todo el tiempo a las familias antiguas que se creían con el derecho de hacer lo que quisieran por ser familias viejas. Tenía tíos, primos y otros familiares que murieron en la última guerra. Pero no se sentía tan unida a East Blue Mágico como lo estaba con Arabasta, principalmente porque no había en realidad mucho que pudiera hacer sin el apoyo de las familias viejas que estaban del lado de mejorar las cosas y hacer un lado lo peor de las viejas costumbres.

Con todo eso, ¿podía hacer por fin ese viaje con el que tanto soñó?

—Esta vez, voy con ustedes —la mesa quedó en silencio.

—Vivi —susurró Nami.

—¡Sí! —gritó Usopp, antes de saltar a festejar junto con Chopper.

—¡Sanji, carne! ¡Hay que hacer una fiesta! ¡Vivi viene con nosotros!