Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
█ █ █ █ █ Derechos reservados █ █ █ █
Angiie 3
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
De cómo empezó todo.
Me levanté esa mañana con un dolor de cabeza impresionante. Sin duda, los estragos de la noche anterior estaban haciendo acto de presencia en forma de la siempre inolvidable "cruda". Mi cuerpo dolía como el carajo, como si me hubiera pasado toda la noche anterior en una maratón; y en cierta forma, así había sido. Me estiré sólo lo suficiente como para notar una punzada de dolor en el bajo vientre. Sin duda, había sido un "maratón" salvaje. Me senté en la cama cubriendo lo suficiente de mi cuerpo desnudo con la sábana rosa y desde ahí busqué con la mirada mis ropas regadas en el suelo de aquella desconocida habitación. No fue tan difícil buscarla, considerando que aquella noche anterior sólo llevaba puesto un corto vestido negro y mis bragas y tacones del mismo color.
En cuanto levanté mi ropa del suelo, corrí al baño a tomar una milagrosamente resucitante ducha. Sentía el agua caer por mi cuerpo relajando mis músculos y despejando un poco el dolor de cabeza. Mientras secaba mi cuerpo y me vestía, me dispuse a supervisar los daños en mi cuerpo: Ojeras, labios hinchados, unos chupetones en el cuello y, claro, mi cabello en exceso despeinado. Y eso solo eran las consecuencias físicas notables. Pero las peores consecuencias no eran notables a simple vista. Lo peor se llamaba culpa y estaba aguardándome fuera del baño.
Traté de acomodar solo un poco mi cabello y suspiré varias veces ideando en mi cabeza como resolvería el problema en el que estaba envuelta. Esto era el resultado de haber tenido una maratónica y excitante sesión de sexo después de una jodida abstinencia de casi 5 meses. Y tendría que pagar las consecuencias por esa jodida noche de placer.
Salí del baño esperando encontrar a aquel que la noche anterior compartió cama conmigo aún durmiendo, pero no, él ya estaba despierto, sentado justo en la orilla de la cama y con el pantalón negro puesto hasta las rodillas.
-Buen día - dijo con la voz ronca y asueñada aún.
-Buenos días, Lee - Le miré aborrecida. Ciertamente estaba arrepentida de haberlo hecho con él. Le odiaba profundamente, pero era innegable que el tipo desbordaba una energía que me convenció de que tal vez, y solo tal vez, sería un buen amante. Y no me había equivocado. La sesión maratónica de sexo duro aún causaba ciertas palpitantes y extrañas sensaciones en mi centro. Pero solo eso.
-Acabo de pedir desayuno a la habitación. – Me comunicó cuando me agaché a buscar mis zapatillas debajo de la cama.
-¿Esto es un hotel? – me senté del otro lado de la cama para abrochar las cintas de las zapatillas.
-Si -Respondió sonrojado. – ¿No pensarías que te llevaría a un motel para nuestra primera vez?
Oh, ese comentario me noqueó momentáneamente. No me extrañaba para nada, el tipo estaba enamorado de mí prácticamente desde que entramos a la escuela, pero yo nunca le había correspondido. Ni ahora que éramos compañeros de trabajo.
-Bueno, tal vez sea un buen momento para aclarar que fue la primera y la última, Lee.
La mirada de Lee pasó de estar llena de ilusión a decepción.
-Pero... Sakura...
-Lee, cariño, sabes que no me gustas... – Me acerqué a él y le miré con ternura. Sentía un poco de lástima por él. Sólo un poco.
-Pero, anoche... Sakura... Anoche – Lee se desesperaba cada vez más. Su voz lo delataba.
-Anoche no paso nada, Lee. – Puse una mano sobre su hombro. – Fue solo sexo. – Me encogí de hombros.
-¿Me usaste, Sakura? – Parecía a punto de llorar. Patético.
-Lee... No es eso...
-Me usaste – Afirmó. – Solo querías eso de mí.
-Oh, vamos, Lee – Estuve a punto de tirarme una sonora carcajada. - ¿No me digas que pensaste que quería algo serio contigo?
-¡Mierda! – se levantó de la cama enfadado.
Suspiré. Sinceramente ya me había fastidiado. Este jodido drama me lo habían hecho un par de hombres antes que Lee.
-Lo siento, pero lo del desayuno tampoco podrá ser hoy. – Ni nunca – Me esperan en otra parte.
-¿Podemos vernos después? – Lo intentó una vez más.
-No, Lee. – Le miré tan sería como pude. Tendría que dejárselo en claro de alguna u otra manera.
-¿No?
-Ya te dije, no me interesas.
Tomé mi bolso del sillón que estaba junto a la puerta y me dispuse a salir. Escuché el ruido de unos pasos detrás de mí y casi podía jurar que un sollozo también.
-Estuvo bien, Lee. – Me detuve antes de salir – Búscate una buena mujer, ya tuve lo que necesitaba de ti.
-Podría darte más si me lo permitieras. – Anoche me había dado más y mis caderas adoloridas eran una prueba de ello. Obviamente nuestras definiciones de más no eran las mismas.
-No, se acabó. – Bufé – Es decir, nunca empezó.
Me di la vuelta y salí del cuarto justo cuando un tipo llegaba con un carrito lleno de comida apropiada para el desayuno.
-¿Este es el cuarto de los señores Lee? – Me preguntó mientras disimuladamente miraba mis piernas.
-Lo es – respondí mordiendo mi labio inferior. Moría de hambre. – Soy la ex señora Lee, así que tomaré estos – Tomé unos panquecitos de chocolate del carrito y mordí una manzana que se veía deliciosa. – Gracias.
Seguí mi camino hacia el elevador y oprimí el botón mientras en mi cabeza daba vueltas la misma pregunta: ¿Desde cuándo me había vuelto así de… puta? Inclusive podía recordarme a mi misma como una mojigata y puritana persona. La Sakura de antes era esa típica chica que, literal, se persignaba cuando escuchaba la palabra "sexo". Bueno, no, realmente no era así. Pero después de Sasori muchas cosas habían cambiado.
Habíamos crecido, nos habíamos graduado y habíamos madurado.
Nuestro pequeño grupo de 6, ahora era un pequeño grupo de 7. Sasuke Uchiha se había unido a nuestro grupo después de haberme ayudado enormemente tras la ruptura con Sasori. Aún lo recordaba como la mejor experiencia de la universidad.
Flashback.
"-Entonces, ¿estás libre al rato?
-No, Kiba, no estoy libre al rato.
-Pero tu…
-No, Kiba, no estoy disponible. – Repetí alzando considerablemente el tono de mi voz – Adiós.
Me levanté de la banca en la que estuve sentada y caminé rápidamente tratando de alejarme lo más posible de él. Aparentemente había entrado en una categoría de "dejada" y "desesperada por buscar a alguien para restregárselo en la cara a mi ex novio" Así que eso hacia que toda clase de sujetos que ni siquiera habían hablado conmigo antes, lo hicieran oliendo la supuesta "desesperación" en mi persona.
-Oye, Sakura-chan. – Unos grandes brazos me rodearon los hombros. – ¿Ya saliste de clase?
-Hola, Naruto. – Respondí al 'saludo' sin detener mi rápido andar. – Si, solo estoy esperando a Ino.
-¿Y dónde está?
-En el salón, esperando que el profesor le diga su promedio final.
-Oh… ¿a ti como te fue? – Apartó su brazo de mí pero siguió caminando a la misma velocidad que yo.
-Pues, supongo que bien. Sólo voy a presentar un examen final y ya.
-Vaya, una buena noticia después de… – Naruto suspiró y se quedó callado por un buen rato. "Después de Sasori". Era casi seguro lo que estaba pensando. – ¿Cómo estás? – Naruto preguntó justo antes de que pudiera recordar el dolor.
-Jodida – No me molesté en mentir. No con él.
-Escucha, sé que no soy bueno dando consejos… pero…
-Me gustaría escuchar un consejo tuyo, Naruto. – Mordí mi labio inferior.
-Bien – Le escuché sonreír. – Mereces algo mejor.
¿Sólo eso? Ese viejo cliché.
-No es la primera vez que escucho eso. – Me encogí de hombros.
-Sí, pero… – Detuvo por un par de segundos su andar. – Quien te lo está diciendo esta vez soy yo. Y eso, Sakura, es la pura verdad.
Y estaba segura de eso. Nunca había conocido a una persona más sincera que Naruto. Por algo él y yo éramos mejores amigos. Sí creía que Ino era la persona más sincera del planeta, Naruto era brutalmente honesto. Y sabía lo que yo me había aferrado a negar en todos estos días. Sasori era demasiada basura para mí.
-Gracias. – Y pesé a que no volví la mirada para verle, sabía que él estaba sonriendo para mí.
-¡Naruto…! – Escuchamos que alguien gritó a nuestras espaldas. La voz se me había hecho conocida. Ambos nos dimos la vuelta. Naruto con seguridad, yo con curiosidad.
Y, claro, para acabar mi día el tipo frente a nosotros era el estúpido amigo de Naruto. Cuyo nombre no…
-Sasuke. – Naruto le respondió. – ¿Qué pasa?
-¿Podrías…? – Sasuke dejó la frase abierta y me miró fijamente. – Molesta, ¿Qué haces aquí? – Rodé los ojos enfadada. – Hmp, ¿amiga tuya, Naruto?
-Mi mejor amiga, Sakura. – Naruto respondió pero yo me di la vuelta fingiendo que algo me había distraído. – Sakura, él es Sasuke.
Al mal paso darle prisa, de nuevo.
Así que estiré la mano derecha para saludarle. Él estrechó su mano con la mía. Traté de ignorar el hecho de que era cálida y suave al contacto y que por alguna razón la sensación me pareció curiosa.
-Los chicos están en la cafetería. – Naruto revisaba su celular. – ¿Vienes, Sasuke? Ahí podrías decirme lo que sea que querías decirme.
-En realidad no era nada importante, pero vamos. – Sasuke nos siguió a Naruto y a mí a través del estacionamiento.
- Le diré a Ino que ahí nos vea. – Saqué mi celular y tecleé un mensaje rápido para nuestra amiga.
-Bien. – Naruto me volvió a abrazar mientras caminábamos rumbo a la cafetería.
En algún punto de nuestro trayecto me encontré con mi querido Sasori a unos cuantos metros de nosotros abrazando a la insípida rubia que ahora tenía por novia. Detuve abruptamente mi andar provocando que Naruto se detuviera también ya que aún me rodeaba con su brazo. Naruto miró hacia donde yo estaba mirando y suspiró.
-¿Quieres ir por otro lado?
-¿Y ahora qué? – Sasuke preguntó confundido.
-Sakura olvidó algo en su salón, iremos por ello y luego iremos a la cafetería por la otra entrada. – Naruto mintió para justificarnos mientras jalaba discretamente de mí para que regresáramos. Pero entonces mis pies no respondieron. Mi mirada seguía fija en Sasori y sentí mis ojos pesados y húmedos. Mi corazón latía desbocado, pero ya no de la misma forma en que latía cuando estaba con Sasori, cuando estábamos juntos. Latía de una forma diferente, de una forma que dolía. Mis pulmones ardían, mi garganta quería gritar y mis piernas temblaban pidiéndome que me dejara caer al piso a llorar.
No era la primera vez que le veía. Aparentemente mi estúpido ex novio se recuperaba rápido. Es decir, supongo que a penas se le había quitado el dolor de testículos por la ligera y nada dolorosa patada que le metí, se dedicó a seguir con la estúpida chica con la que me había engañado. Había pasado una semana de nuestro último encuentro y él ya se paseaba con la chica. La tomaba de la mano, la iba a buscar a su facultad y obviamente se sentaba lo más lejos posible de mí… y de Ino, quien quería darle a probar su tacón de aguja con una patada justo como yo. Pero aún así, aún dolía. La patada que me había dado él en el corazón, dolía aún más.
Fue en cuestión de un parpadeo en el que la imagen de Sasori metiéndole la lengua en la boca a la rubia, fue reemplazada por la cara de idiota de Sasuke. Me sobresalté ante su sonrisa
-Oh, ¿aún sigues clavada con ese idiota? – Dijo con burla en la voz.
-¿Y tú qué demonios sabes? – Dije mirándole con todo el odio que había guardado para Sasori.
-Vamos, ¿olvidas quien les vio en aquel cuartito?
-¿Cuartito? – Naruto me miró confundido.
-No es lo que crees. – Me justifiqué.
-Pudo haber sido lo que crees, pero… fueron interrumpidos. – Sasuke se estaba pasando de la línea de tolerancia. Ni siquiera nos conocíamos lo suficiente y ya se creía quien para burlarse de mí. Ni en sus sueños.
-¿Quieres cerrar la boca? – El tipo acababa de ingresar en mi lista de personas que se merecían una patada en los testículos. – Idiota.
Oh, vamos. Ya lo había hecho una vez. Podía, tal vez…
-¿Ahora quieres darme una patada en los huevos, como aquella noche?
-¿Cómo…? – Me quedé helada. ¿Ahora también leía mi mente?
-Aquella noche dijiste que querías patearme, ¿ahora quieres hacerlo enserio, no?
Sonreí.
-No, yo dije que 'podría' darte una patada. – Aclaré – Pero para tu buena suerte, dejaste de ser una molestia en ese momento y tu descendencia está aún asegurada. Por ahora.
-Oh si, aún podría molestarte, molesta. – Se acercó aún más a mí.
-Te creo, tengo 5 minutos conociéndote y siento deseos de darte una muerte lenta y dolorosa.
-Sólo inténtalo.
-¿Me estas retando? – Crucé mis brazos sobre mi pecho poniéndome en una actitud defensiva.
La mítica sonrisa de Sasuke se ensanchó.
-En serio me estás retando. – Afirmé.
Sasuke giró la cabeza para mirar sobre su hombro izquierdo.
-Bien, se fueron. – Susurró.
Miré detrás de él y ciertamente ya no había nadie conocido cerca. Sasori se había ido.
-Ahora podemos seguir nuestro camino.
Se dio la vuelta y siguió caminando por delante de nosotros. Volteé a ver a Naruto, quien se veía confundido. De alguna manera, yo también lo estaba. Corrí para alcanzar a Sasuke por la poca ventaja que había creado de distancia.
-¿Quieres explicarme qué pasó?
-Hmp, ¿no es obvio? – Siguió con su vista al frente – ¿No creerías que me iba a tragar el cuento de: 'Sakura olvidó algo, iremos a buscarlo' No es una buena excusa, debes admitirlo.
-Pensé que serviría – Naruto se rascó la nuca nervioso.
-No podía esperar a que dieran toda la vuelta sólo para evitar al idiota de tu ex novio. – Sasuke se encogió de hombros.
-Entonces, ¿se te ocurrió la maravillosa idea de distraerme?
-Funcionó, ¿no?
-Ja. – Ciertamente no podía negarle algo obvio. – Ya lo creo. Pero no esperes un 'gracias' de mi parte. – Le rebasé – Sigo pensando que eres un idiota.
Justo cuando estaba a punto de abrir la puerta de la cafetería, una mano se me adelantó.
-Hmp, y yo sigo pensando que eres molesta… y que seremos buenos amigos. – Sasuke entró antes que yo y le vi dirigirse a una mesa en donde ya estaban mis amigos.
-¿Qué fue exactamente lo que pasó? – Naruto detrás de mi preguntó. – Me perdí casi de toda la historia, ¿ya le conocías?
-Por desgracia sí, pero nada de importancia realmente.
-Yo no lo vi así.
-¿Qué sabes tú? – Me burlé – Te perdiste de toda la historia.
Caminé rápidamente hacia la mesa y me senté frente a Sasuke.
-Sakura, al fin llegas – Ino saludó. – Por sí quieres saber, el profesor me exentó. – Sonrió mostrando su perfecta dentadura y acomodó su cabello.
-¿Y cómo lo conseguiste, Ino? – Shikamaru le miró con burla.
-Estudiando, ¿no es obvio? – Ino se miró en el espejo de su polvo compacto.
-No será que te quedaste sola con el profesor…
Antes de que Shikamaru pudiera terminar su broma, Ino ya le había lanzado una botella de plástico vacía.
-Mmm, hubiera preferido que sea de vidrio y se rompiera en tu cabeza, idiota.
-Buena tirada. – Sasuke le sonrió.
-Gracias – Ino devolvió el gesto y volvió a acomodarse el cabello detrás de sus hombros.
-Ella está en los límites, Sasuke. – Naruto dijo sentándose al lado de Shikamaru. – ¿Dónde está Hinata?
-Ella está comprando un refresco. – Shikamaru le respondió.
-¿A qué te refieres con que Ino está 'en los límites'? – Quise saber.
-En los límites inquebrantables. – Naruto sacó el celular de su bolsillo.
-Sigo sin entender. – Ironicé.
-Bueno, quiere decir que Ino es mi amiga, igual que tu. – Naruto me miró como si la explicación fuera innecesaria. – Él no debe tratar de propasarse con alguna de ustedes, no de la forma con que se propasa con las demás chicas. No se lo perdonaría.
-Oh, entiendo.
-Además, Ino tiene novio. – Naruto señaló a un Sai que estaba en la entrada de la cafetería buscándonos.
-No, no es así. – Ino negó apurada. – Sabes bien que nos estamos dando un tiempo y…
-Eso es una completa estupidez. – Le interrumpí. – Ya te lo dijimos todos.
-¿Qué es una estupidez, que nos esté buscando cuando sabe que siempre nos sentamos en esta mesa o qué se estén dando un tiempo? – Shikamaru bostezó.
-¿Cuándo les he hecho caso? – Ino suspiró enfadada.
-Nunca – Shikamaru no se molestó en considerar su respuesta.
-Tú le quieres y él a ti. – Naruto le señaló.
-Pero teníamos problemas.
-No es verdad, hiciste una tormenta en un vaso de agua. – Shikamaru como siempre llevándole la contraria a Ino.
-Bueno, no todos podemos llevar una relación perfecta como Naruto y Hinata. – Ino hizo una mueca de dolor.
-No es perfecta, pero no dejamos que eso sea un problema.
-Pero, coincido con tus amigos. – Sasuke agregó. – No es para nada bueno eso de 'darse un tiempo'. Sí quieres al sujeto anda con él, si no terminen de una vez. Es patético.
-Lo sé, gracias. – Ino refunfuñó.
-Hola chicos. – Sai llegó y se sentó junto a nosotros.
-Hola, Sai. – Ino fue la primera en saludar. No pude evitar sonreírle a mi amiga en señal de aprobación.
-¿De qué me perdí? – Hinata se sentó frente a Naruto. – Oh, Sasuke-kun, bienvenido al grupo.
-Hmp, gracias.
-Supongo que no necesito recordarte, Sasuke, que… – Naruto miró con odio a Sasuke.
-No te preocupes – Sasuke le interrumpió. – Ya sé que ella está más que prohibida.
-Bien.
-Y… ¿Siempre se sientan aquí? – Sasuke recorrió con la mirada a todos los presentes.
-Casi siempre, si – Ino respondió.
-Excepto cuando hay mucho frio – Naruto puntualizó. – Entonces nos sentamos más cerca de la cocina.
-Pero estamos en verano – Ino rodó los ojos – Creo que es obvio que no habrá frio en un largo rato.
-Bien, en ese caso les veo mañana. – Se levantó de la mesa y se marchó."
Pero Sasuke no sólo volvió al día siguiente, su presencia se volvió extrañamente regular el resto del semestre. Y del siguiente semestre. Y cuando ya estábamos en el último semestre nuestro pequeño grupo de 6, ahora era oficialmente un pequeño grupo de 7.
"-Ese es mi lugar – Le dije a Sasuke quien estaba distraído platicando con una pelirroja muy hueca a mi parecer.
-Oh, lo siento – Dijo tomando del brazo a la chica para que se levante.
-¿A dónde vamos? – Preguntó ella levantándose de la silla. Pero Sasuke siguió sentado.
-Tú no sé, yo me quedo aquí. – La chica hizo el intento de sentarse de nuevo. – Lo siento. – Sasuke le detuvo – Ese es el lugar de la molesta, y en serio se enoja si no lo respetan.
-Oh, entonces…
-Te veo luego, ¿sí? – Sasuke le interrumpió.
-Bien. – La chica se acercó esperando que Sasuke le besara, pero él sólo se giró para verme. – Hasta luego.
-Necesitamos hablar de algo importante. – Sasuke le ignoró.
-¿De tus tácticas románticas para enamorar?
Sasuke rió.
-No realmente.
-¿Y entonces?
-Verás, la chica que estaba aquí conmigo es amiga de la nueva chica de tu ex novio.
-Se llama Sasori, no mi 'ex novio'.
-Da igual, es amiga de la novia del idiota ese.
-¿Y?
-Bueno le acabo de convencer para que me contara algunas cosas.
-No me digas como la convenciste, por favor.
-Si… no pensaba hacerlo.
-¿Entonces que te dijo?
-Bien, ella me dijo que Kin, así se llama la chica, es muy… ¿Cómo decirlo?
-¿Es muy… puta?
-Muy Zorra, si.
-Nada que no sepa. – Suspiré – Escucha, ya superé eso… no me interesa en lo absoluto.
-Sí, pero es nuestro último semestre. – Sasuke se encogió de hombros – Necesitamos venganza.
-¿Necesitamos?
-Él no me dejó coger en el cuartito aquella vez. Necesito desquitarme por eso.
-Oye, oye – Le callé – Yo también estaba ahí, ¿también quieres vengarte de mí?
-No, sólo de él.
-¿Por qué? – Pregunté en Verdad confundida.
-Pues es diferente ahora – Sasuke respondió – Ahora eres mi amiga.
-¿Y cómo vas a vengarte?
-Ya verás. – Sasuke se levantó de la silla mientras el resto del grupo comenzaba a sentarse.
-¿Y a donde va con tanta prisa? – Ino cuestionó mientras destapaba su hamburguesa.
-A vengarse. – Me limité a responder.
-¿De quién?
-No tengo idea. – Me encogí de hombros.
-Pero…
-No lo sé, Ino. ¡Traga tu hamburguesa!"
Y era verdad, en ese momento ni siquiera lo imaginaba. Pero no tardó demasiado tiempo para que nos enteráramos. Junto con el resto de la universidad.
"-Y eso fue todo. – Llegué justo cuando Sasuke estaba terminando de contar la historia.
-¿La repites? – Me senté a su lado.
-Ya te debiste de haber enterado, molesta. – Me sonrió.
-¿Cómo pudiste? – Reí casi a carcajadas.
-La seduje, hice que me deseara y le mandé a Sasori anónimamente las fotos, mensajes y demás que ella me mandaba.
-Y cuéntale lo que pasó hace 5 minutos – Sai reía como pocas veces le había visto.
-Sasori le gritó en frente de todos y terminaron.
-Obviamente. – Ino chilló emocionada.
-¿Pero qué va a pasar si Sasori se entera de que fuiste tú el que le mandó eso? – Shikamaru puntualizó.
-Ella no va a hablar. – Sasuke aseguró. – No creo que sea tan tonta.
-Yo creo que sí. – Ino afirmó – Tonta sí es.
-Sasori es fuerte.
-¿Y qué? – Sasuke rió – ¿Creen que yo no tengo manos para defenderme? Ella no va a hablar, no soy el único con el que coqueteaba.
-Así que no puede asegurar que eso lo mandaste tú u otra persona. – Hinata concluyó.
-Así es."
Fin Flashback.
Para cuando salimos de la universidad, Sasori ya me había llamado y rogado innumerables veces para que regresáramos. Me había llevado un enorme ramo de rosas el cual aventé sin consideración por la ventana.
Y ahora, todos nos habíamos graduado y llevábamos ya un par de años siendo profesionistas. Todos estábamos en nuestros 26's, con los 30's pisándonos los talones.
Ahora yo, me había vuelto una médica especialista en pediatría e Ino en ginecología. Casi siempre trabajábamos juntas y no había nada más satisfactorio que ver como mi vida había mejorado considerablemente de cuanto tenía 21 y estaba con el idiota de Sasori. Ahora tenía un buen departamento, un buen trabajo, un perro, unos amigos excelentes y… muchos hombres. Sí, mi vida amorosa no era nada presumible, pero al menos era consciente de que no era por falta de atributos físicos. Es decir, no me había vuelto en una zorra o algo parecido. Seguía en la búsqueda del amor, pero siempre cometiendo pequeños deslices que me hacían dudar. A veces era mi culpa, a veces la de mi pareja. Pero seguía sin encontrar al hombre perfecto. Mi príncipe azul aparentemente cabalgaba hacia mí en una tortuga.
Mientras tanto, era consciente de que estaba cerca de finalizar los 20's y que debía disfrutar plenamente de la vida hasta encontrar al chico ideal. Así que, mi vida amorosa se podía resumir en una simple frase: "¿Por qué llorar por alguien que no te quiere?, sí puedes estar cogiendo con alguien… que tampoco te quiere, pero bueno, al menos estás cogiendo."
Un clásico "Tin" retumbó en mis oídos. El elevador había abierto sus puertas frente a mí. Mientras esperaba a que la gente bajara de él, marqué el número que me sabía de memoria, más que el mío propio.
-Sasuke…
-Hmp, ¿Dónde estás molesta? – Sasuke "respondió". – Se te está haciendo tarde para el desayuno.
-Creo que estoy en un hotel, pero no sé exactamente en cuál. – Reconocí – ¿Puedes rastrear la llamada o algo?
-Hmp, no es necesario. –Escuché su voz detrás de mí. Me giré para verle mientras oprimía la tecla de 'cortar llamada'.
-¿Qué haces aquí? – Reí asombrada de encontrarle.
-Hmp, no quiero hablar de esto. – Quizá él se veía un poco más crudo que yo, pero conocía bien sus facciones. Casi 5 años conociéndole, sabía que cuando mostraba esa cara de amargado–Más que la de costumbre–Significaba que algo no andaba bien.
Ambos subimos al elevador en completo silencio.
Suspiré relajada. Realmente había sido un buen sexo, pero estaba segura de que le había roto el corazón a Lee. No podía decir lo mismo de su orgullo, sabía que insistiría, así que estaba meditando que opciones tendría para zafarme de él por un tiempo.
-¡Sasuke! - Escuché una femenina voz que me regreso de mis pensamientos.
De repente, aquella femenina voz tuvo rostro y cabello pelirrojo alborotado. Corría apresurada hacia el elevador en el aparentemente interminable pasillo y cubriéndose sólo con una sábana.
-Ohh. – Murmuré.
-¡Mierda! – Sasuke sonaba enfadado. Apretó desesperadamente el botón que cerraría la puerta, pero sin éxito.
-¡Sasuke! – Ella gritó cuando alcanzó el elevador abierto. - Bebé, no me hagas esto, por favor. – Lucía justo a punto de llorar y sus manos impedía que el elevador se pusiera en marcha.
-Karin, no seas ridícula... Por favor, ya lo hablamos.
-No, bebé. Tú me dijiste que no podíamos ser nada, pero no quiero... Te quiero, no me dejes.
Oh, vamos. Rodé los ojos recordando a Lee y sus patéticas palabras en el cuarto.
-Karin, no te quiero... – Sasuke se agachó un poco quedando a la altura de su oído para decirle algo que supuestamente solo ambos escucharían, pero aún así le escuché susurrar. – Fue solo sexo y lo sabías. Deja de fastidiarme.
Sasuke se enderezó de nuevo y mientras ella estaba petrificada por sus palabras, aprovechó para volver a apretar el botón que cerraría la puerta.
Vaya. Mordí mi labio inferior.
-¡Sakura! - Nuevamente alguien gritó al final del pasillo.
-No, por favor. - Bufé.
Lee corría velozmente hacia mí. Y la chica volteó a mirarle aturdida.
-Hmp. – Sasuke bufó. – ¿Le conoces?
-Es Lee – Le empujé para que yo pudiera apretar el botón varias veces.
-¡Sakura te amo! - Lee gritó.
En cuanto vi que la puerta del elevador comenzó a cerrarse suspiré aliviada.
-Fue sólo sexo, Lee. Supéralo. - Grité con una cínica sonrisa adornando mi rostro. Mi reflejo en la puerta de cristal del elevador ya cerrada me hizo casi chillar de alegría. Hasta que recordé que había alguien a mi lado.
-Vaya – le escuché decir.
-Lo siento - dije apenada.
-Está bien. Sé que también escuchaste lo que dije.
-Algo así. - Admití.
Volví la mirada hacia mi amigo. Él era de las principales cosas que habían cambiado en esos años.
Sasuke Uchiha. Más alto. Más maduro. Más sexy.
Pero de las pocas cosas que no habían cambiado de él, era esa sonrisa de lado que me dejaba atónita, a pesar de que trataba de no demostrarlo.
La puerta del elevador se abrió y Sasuke se acercó a un tipo para pedirle las llaves de su auto. En cuanto volvió junto a mí, me abrazó por los hombros con su brazo derecho.
-Mi querida molesta, toda una rompecorazones.
-Por favor – Aparté su brazo de mi.
Ambos caminamos hacia la salida apresurados. Por mi parte, quería estar demasiado lejos de ese lugar. Tanto como se pudiera. En cuanto estuvimos fuera, un convertible rojo aguardaba. Sasuke me abrió la puerta del copiloto y rodeó el coche para arrancar apresurado..
-¿A dónde vamos? - Sasuke me preguntó saliendo del estacionamiento del hotel rumbo a la carretera.
-A mi departamento, necesito cambiarme.
-Y yo una ducha – suspiró. – ¿Puedo es tu departamento?
-Sí, creo que tengo una camisa tuya que dejaste hace tiempo olvidada en mi departamento. – Le informé.
-¿Mía?
-Una naranja…
-No – Respondió con una mueca en el rostro – Seguro es de Naruto, sólo el usa ese color.
-No creo que le importe si la usas. – Me encogí de hombros.
-Olvídalo, Tengo una chaqueta en la maletera. – Paró ante un semáforo – Además, hace fresco. – Giró el rostro para verme, a mí y a mi muy descarado escote.
-Hmp – Sonrió – Tu pareces acalorada.
-Cierra el pico. – Me desabroché los tacones. Los pies podrían matarme.
-Así que… Lee. – Sasuke arrancó de nuevo. – ¿Es el sujeto que te acosaba en el trabajo?
-Si – Respondí.
-¿Y…?
-Nada. – Gruñí.
-Fue sólo sexo – Le escuché resoplar.
-Yo me ando sin rodeos – le dije – Más con él, fue un error estar con él en ese lugar, pero... – dejé de hablar por un par de segundos. – nada que deba contar y que te interese escuchar.
-Bueno, digamos que anoche ambos cometimos muchos errores en ese hotel.
-Así parece – asentí. – Aparentemente caíste ante los encantos de Karin, tu secretaria.
-Lo cierto es, – Sasuke siguió ignorando mi comentario – que me sorprendieron tus palabras en el elevador... – Frunció el ceño – Generalmente escuchó esas palabras salir de mi boca o de la de algún hombre hacia una chica, no de una chica a un hombre.
-El tipo es un idiota – Me exalté recordando que ahora debía esconderme de él en el trabajo. – Tenía que dejárselo en claro.
-Lo entiendo, pero... ¿Fue sólo sexo? – Su pregunta me confundió. ¿A donde quería llegar preguntándome eso?
-Bueno... No te interesa realmente.
-Oh, vamos molesta – Podía escuchar la suplica en su voz. – Sabes que terminaras contándomelo.
Y era cierto. Se había vuelto mi confidente junto con el resto de los chicos. Sí alguien salía con alguna persona o alguien tenía sexo con otra… tarde o temprano todos nos enterábamos. Era un muy reducido grupo casi transparente, sin secretos ni mentiras. Y entonces los amigos se habían convertido en una especie de familia. Era más allegada a ellos que a mis propios padres.
-Entonces aguarda al desayuno – Abrí la puerta de su coche apenas él se detuvo en mi departamento.
Abría la puerta y la dejé abierta para que Sasuke entrara. Corrí a la cocina y saqué un gran vaso de jugo de naranja del refrigerador. Lo bebí en 3 tragos y limpié la comisura de mis labios por la cual había resbalado una pequeña gota. Escuché la puerta cerrase y regresé a la sala.
-Estaré en tu baño. – Informó caminando con paso firme por mi departamento con una camisa y una chaqueta en el brazo.
-Bien – Asentí.
Caminé detrás de Sasuke, ya que mi baño estaba dentro de mi recámara. Saqué una blusa de mangas largas del clóset y unos jeans. En cuanto escuché el agua de la regadera me despojé de mi vestido y bragas negras. Cubrí el frente de mi cuerpo con el vestido y saqué ropa interior de un cajón frente a mi cama. Busqué un sujetador y unas bragas rojas a juego y me coloqué las bragas apresuradamente. Entonces, sin querer me vi en el espejo de cuerpo completo que adornaba mi habitación.
-Vaya. – Suspiré.
De alguna manera Lee también había hecho un chupetón en uno de mis pechos, uno que no había notado en la mañana. Me observé con énfasis en las partes, que sabía, la ropa no podría ocultar. Necesitaba saber que ropa debería ponerme durante los días siguientes. Pero el silencio que se presentó a continuación me dejó helada. ¡Sasuke había terminado de ducharse y yo estaba en bragas!
Tomé el sujetador y me lo puse apresuradamente. En cuanto traté de abrocharlo por mi espalda, pero algo me lo impedía. Genial, el brochecito se había atorado con algún hilillo suelto. Me giré tratando de ver mi espalda en el espejo. Tras un pequeño jalón, me pude abrochar el sujetador.
Suspiré aliviada.
-Vaya, gracias por la vista.
Me quedé casi helada por aquella voz. Sasuke estaba parado en la puerta de mi baño, justo detrás de mí.
-Lencería roja, y unas bragas negras tiradas a medio cuarto. Qué poco pudorosa eres, molestia. – Sasuke se burló. – ¿Acaso usas relleno en el sostén? No te recuerdo así a los 21.
-Muy gracioso – Dije dándome la vuelta encarando a un Sasuke que me miraba de pies a cabeza. Recogí del suelo el vestido negro y volví a cubrirme con él. – ¿Nos dejarías solos un momento?
-"¿Nos?"
-A mi relleno y a mí.
El celular de Sasuke comenzó a sonar dentro de su pantalón y Sasuke me guiñó el ojo mientras salía del cuarto.
Esta vez, me vestí apresurada.
-Sakura, nos esperan. – Sasuke asomó la cabeza dentro del cuarto – Y, por cierto, no cerraste la puerta… Pero creo que ya no lo necesitas.
Miré a Sasuke con burla. Yo ya estaba amarrando las agujetas de mi tenis cuando él entró.
-Vamos. – Recogí mi ropa del suelo y la dejé en el cesto de ropa sucia. Tomé mi bolso y celular de la cocina y salí de nuevo con Sasuke delante de mí.
.
Sasuke ocupó su lugar en la mesa redonda de la pequeña cafetería. Siempre era igual: Naruto, Hinata, Sai, Ino, Shikamaru, Sasuke y yo. Siempre en el mismo orden, siempre en el mismo lugar. El desayuno de los domingos se había convertido en un ritual sagrado. Era un crimen faltar a él.
Cuando salimos de la universidad y nos hicimos de vidas laborales, coincidimos en que necesitábamos un nuevo punto de reunión. El "Ichiraku", era un lugar perfecto para todos. Se encontraba justo en el centro de la ciudad. Justo a pocas cuadras del trabajo de todos y a no más de 30 minutos en auto del departamento de cada quien. Los encargados nos saludaban como viejos amigos, los camareros conocían nuestros gustos y exigencias. Alrededor de 5 años desayunando cada fin de semana sin falta ahí, era algo asombroso.
Yo amaba esa vida. Nunca nos habíamos separado y eso era fascinante. Me encantaba, hasta cierto punto esa monotonía, porque siempre había algo nuevo que contar.
.
El camarero nos llenó la primera taza de café y me relajé por primera vez en esa mañana.
-Alguien se ve terrible. – Ino me examinó mientras colocaba una servilleta en su regazo. Poco me había durado el gusto.
-"Alguienes", mejor dicho. – Sai le siguió el juego observando a Sasuke.
-¿Se fueron de fiesta juntos sin decirnos? – Ino continuó.
-No fue así. – Respondí mordiendo un pedazo de pan que estaba en una canasta frente a mí.
-¿Y entonces? – Shikamaru bebió de su café al tiempo que Hinata regresaba del baño.
-Tuve una noche de sexo con alguien de quien prefiero no hablar. – Respondí secamente.
-¿Tuvieron sexo? – Naruto gritó señalándonos a Sasuke y a mí. Hinata se sonrojó y se sopló el rostro con una servilleta. Mientras yo me tapé el rostro con la mano derecha tratando de ocultar la vergüenza.
-No – Sasuke respondió. – Yo tuve sexo con Karin y ella… – Se detuvo. – ¿Lo puedo decir?
-Adelante – Le mostré mi pulgar en aprobación. – A mi déjenme comer.
-Bien, ella tuvo sexo con Lee.
Todos en la mesa, excepto Sasuke, me miraron sorprendidos.
-¿Los cuatro? – El rostro de Ino mostraba sorpresa.
-Obvio no – Rodé los ojos. – Como sea, nos encontramos esta mañana y aquí estamos. – Traté de poner fin a la plática.
-¡No me jodas! – Ino alzó la voz – ¿¡Con Lee!?
-Sí, y eso fue todo, Ino.
El camarero se acercó con diversos bocadillos que dejó en la mesa y rellenó mi taza de café. A penas se dio la vuelta, el grupo se exaltó de nuevo.
-¿Y bien? – Shikamaru fue el primero en hablar. – Cuenten.
No podía evitar lo inevitable.
-Anoche salí a tomar y por alguna razón me encontré a Lee…
-El tipo te acosa, eso no es relevante – Ino hizo una mueca – Cuéntanos lo que queremos saber.
-Tuvimos sexo, Ino. – Me encogí de hombros.
-¿Y?
-¿Por qué no lo trajiste? – Naruto cuestionó.
-¡Porque no somos pareja! – Respondí – Sólo fue sexo.
-Ohh. – Hinata mordió una galleta. – ¿Qué diferencia hay de las veces anteriores?
-¡Exacto! – Miré a Hinata agradecida. Había dado en el clavo. – No hay diferencia alguna con ninguno de los tipos con los que me he acostado… ¿Entienden? Sólo sexo.
-¿Y como se lo tomó? – Ino dejó a un lado su desayuno para no perderse detalle alguno. – El tipo muere por ti.
-No muy bien – Respondí restándole importancia.
-¿Y Karin? – Sai miró a Sasuke.
-Igual que las demás, creen que fue especial. – Sasuke leyó el menú.
-Vaya – Naruto resopló – Ustedes dos sí que son todo un caso. Deberían pensar en algo serio. Es decir, de Sasuke lo entiendo… su promiscuidad no tiene límites, pero tu Saku…
-Estoy bien, Naruto. – Me encogí de hombros.
-Además, tú lo dices porque tienes a Hinata, Ino a Sai y Shikamaru a la chica extranjera. – Sasuke señaló a Naruto.
-Ella sólo vive a 2 horas de aquí… y se llama Temari. – Shikamaru le miró con fastidio.
-Entonces deberían juntarse – Ino le ofreció una cucharada de gelatina a Sai.
-¿Cómo dices? – Le miré fijamente.
-Tengan sexo o algo, pero dejen de ser tan promiscuos.
-¿Sexo… nosotros? – Dudé.
-Sólo bromeo. – Ino me sonrió. – ¿Alguien quiere saber lo nuevo que compré? Una pista: es un cuadro antiguo. – Cambió abruptamente el tema.
-Vaya, Ino, no imagino que pueda ser. – Shikamaru seguía con la costumbre de hacerla enojar.
Suspiré mientras tomaba una gran cucharada de la sopa que estaba frente a mí. Alcé el rostro y lo primero que vi fue a Sasuke mirándome de una forma curiosa.
Algo estaba maquinándose dentro de esa estúpida cabeza.
.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Yo de nuevo por aquí O/
¡Un nuevo cap! Estoy muy apenada por tardar tanto, pero los exámenes finales me atacaron sin piedad. Afortunadamente… ¡Libre soy, libre soy!
Lista para dedicarme a escribir y dormir (:
Reviewseenme contándome que les parece la historia hasta ahora.
Acepto críticas constructivas, abrazos, amigos nuevos (forever alone), besos de sasuke's uchihas… JAJA
¿Alguien quiere ser mi amigo/a? Nadie, bueno :(
xDD
Cuéntenme qué tal y disfruten sus vacaciones (los que ya estén en ellas) como yo \O/
Háganme feliz con sus comentarios.
Beshos :*
Angelli 3
