Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
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Angiie 3
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Del primer paso.
Hasta ese día, no había conocido algo más complicado que intentar abrir la puerta de mi departamento mientras mi concentración estaba siendo llevada a sus más bajos límites. ¿Cómo concentrarme en meter la llave en el cerrojo para abrir la puerta cuando aquel perfecto cuerpo estaba detrás del mío? Ciertamente estaba más ansiosa porque otras cosas entraran en mí. Porque estaba segura de que nuestros cuerpos encajarían como la llave y el cerrojo.
Su cuerpo estaba demasiado pegado al mío. Podía sentirlo todo muy bien. Su respiración irregular detrás de mí, rozando mi cuello y orejas haciéndome estremecer. Sus finos labios besando mi cuello y acariciando mis hombros. Una de sus grandes manos apartando los mechones de mi cabello que le impedían ver más de mi piel, mientras la otra mano me tomaba con fuerza del abdomen para pegar más mi espalda contra su duro torso y mi trasero contra su ya muy despierto miembro. ¡Mierda! ¿Cómo pudo ocultar todo este tiempo tremenda cosa debajo de los pantalones? Gemí bajito mientras volvía a mi misión imposible.
Cuando por fin conseguí meter la llave, una ligera mordida en el lóbulo de mi oreja me hizo pegar un pequeño brinco. Tomó más de un minuto, pero finalmente conseguí abrir la puerta y entramos al departamento desesperadamente. Caminé por delante de Sasuke guiándolo hasta la sala como si fuese primera vez que él pisaba mi departamento. Ciertamente no supe, ni me importaba saber, si habíamos cerrado la puerta. En ese momento, era lo que menos importaba.
De alguna forma, ambos estábamos haciendo caso omiso a la regla número 'uno' impuesta por Naruto: Los limites inquebrantables.
Las reglas se hicieron para romperse. – pensé mientras me detenía pensando a qué lugar conducirlo. Mi cama, el baño, la cocina… El sillón.
Sasuke me hizo girar para quedar de frente a él. Estaba sonrojado, agitado y jodidamente sensual, pero aún su rostro estaba cargado de seguridad y confianza en sí mismo. ¡Jamás había visto algo más eróticamente sensual y violable en mi puta vida! Mordí mi labio inferior con cierta fuerza mientras trataba de contener el gemido que estaba luchando por salir de lo más bajo de mi garganta. Moría de ganas de tirarme sobre él y ultrajar su cuerpo en cada posición que pudiéramos hasta quedar agotados. Mi piel se sentía caliente y sensible al roce de la más mínima ventisca que entrara por la ventana abierta. De alguna forma, mi respiración estaba locamente desenfrenada. Tenía cierto miedo de que mi corazón no tuviera en ese momento la fuerza necesaria para bombear tanta sangre por mi cuerpo. Jamás hubiera imaginado que en algún punto de mi vida terminaría como en ese momento. Deseando con fuerzas a mí amigo.
Por alguna razón sus ojos negros lucían más oscuros que antes, sus labios entre abiertos dejaban escapar ligeros jadeos y su pecho subía y bajaba erráticamente, de la misma forma en que pensaba yo hacer con su cuerpo. No tardó mucho tiempo para que sintiera sus labios estampándose contra los míos. Sus labios jugueteaban con los míos, primero como un ligero roce, después los apretó con fuerza contra los míos. Sus manos recorrían ansiosas desde mi cintura hasta mi espalda. Mis manos se aferraban con fuerza a él. Pude sentir su lengua a penas acariciando mis labios para después darme una ligera mordida de una forma tan suave y sutil que me dejó ansiosa por más.
Sentí un escalofrío recorrer mi espalda baja y traté de apartarme de él, pero sólo conseguí que ambos cayéramos al frio suelo. Instintivamente elevé mi pecho tratando de no sentir la heladez del suelo en mi espalda. Sasuke aprovechó este insignificante movimiento para subir con desesperación mi blusa dejándome en el sostén rojo de encaje con el que él ya me había visto una vez.
-Sasuke… – Gemí involuntariamente sintiendo sus labios recorrer con desesperación mi cuello y clavícula, hasta llegar al nacimiento de mis pechos. Sus manos me recorrían sin pudor alguno por todas partes: mi rostro, mi abdomen, mi cintura, mis muslos… y aún así necesitaba más de ese toque.
Sucedería en cualquier momento. Mi cuerpo quedaría marcado bajo el sello de Sasuke Uchiha… Y ¡Por Dios! Mentiría si dijera que estaba arrepentida.
Me estremecí sólo de pensar en lo bien que se sentiría tocarle de la forma en que el tocaba mi cuerpo. En un parpadeo, ya tenía a Sasuke sin su estúpida chaqueta y comenzando a abrirse los botones de la camisa dejándome ver lo perfecto de su pecho. Fuerte, blanco, apetecible. Como siempre lo había imaginado. Traté de no babear al tener esa perfecta piel sobre de mi. Permití a mis manos darle un roce ligero por debajo de la camisa. Y fue mi perdición. Se sentía mejor de lo que se veía. Sus perfectos abdominales, la suavidad de su piel y lo caliente que se sentía al tacto. Terminé de desabrochar yo misma su camisa, pero sin quitársela. Cerré mis ojos para disfrutarlo mejor y con mis manos viajé de su pecho a su abdomen llegando hasta su cintura, donde me di a la tarea de asegurarme que tan listo estaba. Palpé con descaro su miembro por sobre sus pantalones. Perfecto. El hombre era P-E-R-F-E-C-T-Í-S-I-M-O-O-O-O-O-O, tan largo como la palabra, tan duro, tan caliente y tan… ¡Lo necesitaba! Lo necesitaba ya dentro de mí. Pude sentir que él se estremeció bajo mi toque, y moví mis piernas intencionalmente buscando que entendiera que ya podía deshacerse de mis jeans. Sasuke me levantó del suelo e hizo que enrollara mis piernas en su cintura. Caminó conmigo hasta la recámara mientras yo besaba y mordía el lóbulo de su oreja. Sasuke me arrojó con desesperación y ligera, pero excitante, brusquedad en la cama mientras él se daba a la tarea de terminar de quitarse la camisa y desabrocharse el cinturón. Me quité apresuradamente los jeans y me senté en la cama invitándolo, queriéndole, como implorándole que se apresurara para apagar el fuego que él había comenzado.
Sasuke se arrojó a la cama sobre mí y en medio de una sonrisa arrogante tocó más de mi piel.
-Ahhh… – Dejé salir un suave gemido de sorpresa en cuanto sentí sus labios atacando de nuevo, esta vez en mi cuello. Con su lengua rozó el lóbulo de mi oreja marcando un camino hasta mi mejilla derecha.
-Espera, espera… eso me hace cosquillas – Reí removiéndome entre las sábanas.
Sasuke hizo caso omiso y sentí la humedad de su saliva en mi mejilla derecha.
-¡Sasuke, para…para! – Grité removiéndome inquieta.
Entonces abrí los ojos asustada. En vez de tener a ese semi Dios sobre de mi, Gilbert estaba a mi lado con la lengua de fuera y dejando caer un poco de su baba en la alfombra.
-¡Mierda! – Me senté confundida.
Aparentemente me había quedado dormida en el suelo mientras veía una película con Gilbert a mi lado. Volví la mirada hacía mi fiel acompañante.
-No habrás sido tú el que me besó, ¿verdad? – Le dije mientras tomaba un par de servilletas y limpiaba mi mejilla ligeramente babeada. Gilbert ladeó su cabeza mirándome confundido.
En ese momento no sabía si reír por lo perfectamente excitante del sueño o llorar por lo jodidamente decepcionante que había sido despertar sin Sasuke.
Giré el rostro para ver la hora. 00:45am.
-Y es así como un lunes más ha comenzado, Gil. – Dije para posteriormente bostezar.
Apagué el televisor y arrastré los pies hasta mi recámara seguida por Gilbert. Cerré la puerta y me metí en la cama tratando de conciliar el sueño.
-¡Por favor, que vuelva a soñar lo mismo! – Recé. – Gil, esta vez no despiertes a mamá. – Nuevamente Gil me vio con confusión en su peludo rostro.
Pero ese sueño no había regresado, al menos no como yo necesitaba.
.
Despertar con un molesto pitido cerca de mi oído, no era algo tan satisfactorio. Prefería 1000 veces ser despertada por Gilbert un sábado por la mañana, que soportar un minuto más de aquel latoso ruido un odioso lunes. Apagué el molesto despertador sólo para comprobar que eran las 6:50. Debía levantarme sí quería salir tranquila y sin prisas rumbo al trabajo. Bostecé un par de veces antes de sentarme en la cama. Miré a mí alrededor tratando de buscar un buen motivo para no tener que ir a trabajar. Tal vez algo en el suelo con que 'tropezar', fracturarme un pie y obtener una considerable incapacidad. Pero sólo estaba Gilbert durmiendo junto a mi cama y un tenis cerca de la puerta. Aparentemente ese día tampoco me salvaría del trabajo. Me levanté de la cama y arrastré los pies hasta el baño. Mientras me desvestía sin prisa, miré mi rostro en el espejo. Fuera de lo poco agraciada que me veía por las mañanas y de que mi cabello lucía un interesante nido de pájaros, mi rostro era un claro ejemplo de lo frustrada que había quedado debido al sueño inconcluso con Sasuke. Bostecé una vez más antes de meter mi cabeza en la regadera con agua tibia. Para cuando mi cuerpo completo ya estaba recibiendo el agua, yo ya me sentía más despierta y relajada. Comprobé que mi piel estaba libre de los chupetones que Lee había dejado deliberadamente en mi piel y enjaboné mi cabello con rapidez mientras trataba de cualquier forma posible no demorarme mucho para poder llegar a buena hora al trabajo. No fue hasta que estaba pasando el jabón sobre mi cuerpo, que recordé el sueño. Mis manos se desaceleraron y mis ojos se abrieron sorprendidos. Mi cuerpo aún sentía los estragos de aquel sueño, y aún necesitaba un final feliz. Suspiré tratando de ignorar el hecho de que mi subconsciente salvaje estaba haciéndome imaginar cosas de nuevo… con Sasuke. No pude evadir a mi imaginación concibiendo lo bien que se sentiría estando en la misma ducha acompañada por el nuevo dueño de mis sueños salvajes. Mordí mi labio inferior mientras imaginaba que eran sus manos las que acariciaban mi piel con lentitud y exactitud deliciosa.
-Ahh… Sasuke… – Casi pude sentir su duro y bien formado pecho pegado a mi espalda mientras frotaba mis pechos entre sus manos llenas de jabón de una forma suave y placentera, moviendo sus manos en forma circular sobre mis pechos, masajeándolos. Su cuerpo húmedo pegado al mío, sus finos labios besando mi cuello y orejas. Una de sus manos descendiendo por mi abdomen hasta llegar a mi pubis. Más y más lento descendería hasta llegar al punto exacto en el cual con un sólo toque yo abriría mis piernas para darle fácil acceso a que me poseyera.
Un leve jadeo proveniente de mis labios me hizo despertar de mi ensoñación.
Esas suaves manos que tocaban descaradamente mis pechos eran las mías propias. Mi pecho subía y bajaba de forma desesperada y mi corazón latía frenéticamente. Mis ensoñaciones me estaban dando mucha lata últimamente. Enjuagué mi cuerpo desesperadamente mientras aún era dueña de mis pensamientos. Abrí aún más la llave pero eso no quitaba el hecho de que la humedad que resbalaba por mis muslos no tenía nada ver con el agua que corría por mi piel. Suspiré agotada pegando mí frente a la pared más cercana.
¿Qué diablos estaba pasando conmigo? ¿Desde cuándo deseo de una manera tan salvaje a Sasuke?
Es decir, desde que le propuse que tuviéramos sexo es porque sentía algo por él, algo físico. Si bien era cierto que le tenía confianza para pedírselo a él, no podía evitar el hecho de que el hombre es demasiado apetecible.
-Sólo fue un sueño. – Me lamenté mientras cerraba la llave del agua y salía de la ducha. – Un muy buen sueño.
Sequé y envolví mi piel en una toalla blanca y salí a mi recámara justo a tiempo para escuchar la alarma sonar. 7:10am.
-Y el lunes comienza así. – Suspiré tratando de secar y acomodar mi cabello lo más pronto posible.
Después de Sasori había intentado tener relaciones amorosas pasajeras en busca de algo bueno que me hiciera cambiar de idea. Estuve por un tiempo en busca de un príncipe azul que me rescatara de mi errónea idea del amor, alguien que me hiciera creer de nuevo. Pero ese príncipe no había llegado. Si bien es cierto que aún soy joven y posiblemente aún estoy a tiempo de encontrar al hombre que sueño… ya estaba cansada de eso. Una parte extraña de mí, había llegado a la conclusión de que debía probar de todo primero y luego buscar el amor por una última vez. Pero al final, tras muchos encuentros casuales, sexuales e intentos vagos de relaciones amorosas… había comprendido que tal vez mi destino no era una relación romántica. Sencillamente no se me daban bien.
Me consideraba demasiado competente en todos los demás ámbitos de la vida. Tenía éxito en mi trabajo, tenía buenos amigos y carecía de vicios terribles. En conjunto, me enorgullecía y satisfacía cómo iban las cosas. Pero, ¿el amor? No. No todos teníamos la suerte de Naruto y Hinata. Mi teoría es que ambos hicieron milagros y rescataron a cientos de gatos y perros en una vida pasada, y por eso en esta se ven recompensados. Yo, por otra parte, debí ganarme la vida maltratando cachorritos. Miré a Gilbert mientras dormía. Tal vez había sido una especie de Cruella de vil. O tal vez encontrar al amor de tu vida era cuestión de suerte, como encontrar un trébol de 4 hojas, sacarte la lotería… o tal vez un talento, como pintar o tener buena voz. Algo genético, como el pelo de otro color o los ojos jade. Después de todo, no era mi culpa ser una completa inútil en elegir hombres. Tal vez estaba haciendo las cosas mal.
En cuanto acepté eso, me vestí apresurada para poder pasar el resto de mi día de forma desapercibida y tranquila.
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La gente suele decir que una verdadera amiga no es la que te dice siempre lo que quieres escuchar, tu mejor amiga te dice la verdad en tu cara porque sabe lo que es mejor para ti.
Ino era un claro ejemplo de ello.
-Luces fatal. – Dijo sin rodeos examinando mi rostro frente al suyo.
-Gracias, también lo creo así. – Le respondí mientras terminaba de cambiarme. Ese día había tenido que realizar una cirugía e Ino "amablemente" me había esperado con paciencia a que terminara la cirugía y ahora esperaba a que me cambiase para poder almorzar juntas. – Sólo necesito dormir bien, es todo.
-¿No has dormido bien? – Indagó.
-No. – Respondí mientras abrochaba los botones de mi blusa.
-¿Por qué?
-Bueno… tuve sueños que no me dejaron descansar como acostumbro… – Traté de restarle importancia. No quería tener que desahogar mis frustraciones sexuales con Ino.
-¿Una pesadilla? – Ino se cruzó de brazos. – Es que luces… no sé, ¿molesta…tal vez…?
-Insatisfecha. – Terminé su frase.
-Bueno… no tanto así, pero… – Ino abrió los ojos y me examinó rápidamente – Un momento… ¿lo estás?
-¿Insatisfecha? –Debía cerciorarme de que había comprendido el mensaje. Ino asintió. – Pues… no te dije de que iba el sueño.
Tomé mi bolso y salí del vestidor de mujeres con Ino pisándome los talones.
-¡Espera… espera! – Me obligó a detenerme y se posicionó frente a mí tapando cualquier vía de escape que pudiera usar. – ¡Dímelo ahora!
Su grado de curiosidad no conocía límites.
-Fue sólo un sueño, Ino.
-Sí, eso lo he comprendido. – Su mirada lucía curiosa. – Pero… ¿de qué trataba?
Por un momento cruzó por mi cabeza decirle:
"Ino, soñé con Sasuke. Estaba a punto de cogérmelo duro contra el suelo y tal vez contra la cama. ¡Era perfecto! Aunque fue un sueño, deberías sentir lo bien dotado que está, y su cuerpo… ¡UFF! y me siento frustrada porque desperté antes de que pudiera sentir su enorme y latente pene dentro de mí… ¿Y sabes porque tuve ese sueño? Bueno, yo creo que significa que estoy deseosa de algo que tal vez pronto suceda, porque… oh, ¿no te lo he dicho? Le propuse, más bien casi, casi, le rogué que tuviéramos sexo. Y, ¿Adivina? Él dijo que si, lo convencí. Pronto tendremos sexo y no puedo esperar para que eso pase" Oh, Joder, no.
Temblé ligeramente por la idea. No, no podía decírselo. Me tacharía de loca, pervertida que no separaba la amistad de lo carnal… No debía enterarse aún de esto.
-¡Sakura! – Ino me sacudió con fuerza por los hombros. – ¿Estás bien? – Le miré confundida. – Por tu expresión parece como que esta vez sí tuviste una pesadilla…
-Ahh… – Acomodé un mechón de mi flequillo detrás de mi oreja y rodeé a Ino para poder seguir avanzando.
-¡Frentona! – Le escuché gritar a mis espaldas.
Me detuve de nuevo.
-Bueno… – Dudé. – La verdad es que yo…
-¿Si? – Ino se acercó sigilosamente a mí como temiendo de que escapara de nuevo.
-Muero de hambre, ¿puede esperar al almuerzo? – ¿Puede esperar hasta que se me ocurra alguna forma de decírtelo?
-No. – Insistió.
Claro, el día que ella respondiera lo que yo necesitaba escuchar, ese día dejaría de ser Ino Yamanaka.
Giré la cabeza a todos lados comprobando que no hubiera nadie en el pasillo.
-Fue un sueño… sexual. – Le tuve que responder.
-Ohh. – Sonaba sorprendida pero ansiosa porque continuara.
-De hecho, fue bueno… – Sonreí descaradamente. – Demasiado bueno.
-Dime más. – Susurró.
-Fue en mi casa. – Mordí mi labio inferior con fuerza – En el suelo, junto al sillón… después en el cuarto… pero…
-¿Pero…?
-No supe como terminaba.
-¿Por qué?
-Gilbert me despertó.
-Oh, maldito Gilbert. – Ino hizo un puchero.
-Probablemente estaba en la mejor parte del sueño y… sólo desperté. – Suspiré.
-Ya veo el porqué de la frustración. – Llevó una mano a su cabello para acomodarse un mechón detrás de su oreja.
-No es todo.
-¿Hay más? – Alzó la voz sobresaltándonos a ambas.
-Sí. – Susurré – Hay más.
-¿Y bien? – Lucía animada.
-Esta mañana yo… pues quise darme una ducha y… – Susurré – Lo imaginé de nuevo… conmigo en la ducha.
-¡Vaya!, Qué envidia. – Sus ojos destilaban interés por saber más y más. – ¿Y luego? Esta vez sí… ¿acabaron?
-No. – Bajé la mirada al suelo.
-¿Pero entonces…? – Ino cambió su expresión ansiosa por una desencajada. – ¿Gilbert?
-No, esta vez fui yo.
-Oh, Sakura. – Negó con la cabeza. – Necesitas ir a casa y dormir más.
-No esta noche. – Suspiré. – Me espera mucho trabajo.
-Oye, espera, espera. – Puso una mano sobre mi hombro – ¿Y quién era el afortunado?
-Bueno… – ¿Y ahora… cómo le decía que era Sasuke?
Ino ladeó la cabeza y me miró sólo esperando una respuesta.
-¿Era Lee? – Preguntó con una extraña mueca en el rostro.
-¿Lee? – Dije sorprendida. Realmente no esperaba ese cuestionamiento por parte de ella. – ¿Qué te hace pensar que se trata de Lee?
-Bueno… – Dudó – Es que me enteré de algo esta mañana.
-¿De qué?
-Lee está saliendo con alguien. – Oh, eso no me lo esperaba.
-¿Cómo dices?
-Es un rumor que escuché por los pasillos esta mañana, mientras tú estabas en quirófano.
-¿Quién?
-No lo sé. – Se encogió de hombros. – Sólo sé que ahora Lee trabaja en el turno de la noche, por eso no le hemos visto.
-Sorprendente. – En serio me había dejado sin palabras. – Eso explica muchas cosas.
-Así parece. – Rió.
-Así que… ¿Por qué pensaste que hablaba de él?
-Bueno, por un momento pensé que finalmente te habías convencido de buscar a alguien fijo y que te habías decidido por Lee…
-Ni en un millón de años. – Negué con la cabeza con efusividad.
-Bueno, yo pensaba que había conseguido conquistarte con "la llama de su juventud" – Ino se burló de Lee y de paso consiguió que de mi boca escaparan unas cuantas carcajadas que tenía mucho no había mostrado.
-…Oh, Ino... – Sequé unas cuantas lágrimas que escaparon por las risas y rodeé a Ino para seguir avanzando.
Y así, me había librado de contarle mi secreto a la cerda.
-Por cierto… – Me detuvo de nuevo.
-¿Ahora qué?
Oh por favor, que no haya recordado que no le di un nombre del chico con el que soñé.
-El viernes debes probarte el vestido y espero entres a la perfección en él. – Me miró con ligero odio.
-El sábado es la boda, ¿ehh?
-Sí. – Hizo una mueca.
-¿Qué sucede?
-Cuando todo esto pase, ya no tendré más entretenimiento.
-Ayy, Ino, Vayamos a almorzar.
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-¡Gilbert! – Grité entrando en mi departamento. Sabía que él siempre iba a recibirme a la puerta, pero mi visión estaba siendo tapada por una enorme montaña de documentos que llevaba en los brazos. Temía dar un paso hacia adelante sin antes saber donde estaba exactamente, no quería pisarle su hermosa colita o su inocente patita, así que opté por gritar hasta escucharle ladrar en alguna parte cercana a mí. – ¿Gil? – Fue sólo hasta que sentí unas pequeñas patitas apoyarse en mi pierna, que supe que mi amigo estaba ahí desde que llegué.
Caminé hasta la sala y dejé los papeles justo en la mesa de centro. Me dejé caer en el sillón agotada. Me esperaba demasiado trabajo por hacer y disponía de una corta noche para terminarlo. Suspiré mientras me acostaba en el sillón. Mis parpados pesaban. No había hecho nada del trabajo y aún así el simple hecho de ver todo lo que me aguardaba por leer y firmar me dio una completa flojera. Tanta, que no podía esperar por acostarme en mi cama y dormir plácidamente mientras ignoraba por completo a mí lado responsable que me recordara que necesitaba terminar ese trabajo.
Cerré mis ojos esperando que el sueño me ganara, pero no pasó nada. Apreté mis parpados con fuerza y puse mi mente en blanco, pero ni así. Aparentemente mi lado responsable era todo un aguafiestas.
Resignada corrí al baño a darme una rápida ducha con agua fría y salí a la cocina por una copa de vino. Dejé mi cafetera lista para cuando mi organismo necesitara un poco de cafeína para despertar.
-La noche no es tan joven cuando estas ocupada, ¿eh, Gil? – Acaricié a Gilbert en las orejas y me senté en el suelo con la copa de vino a mi lado y el trabajo en la mesita de centro. – 10:50pm. Es una buena hora y si me apresuro terminaré a tiempo para dormir mínimo unas 3 horas. – Encendí la televisión en algún canal de música y me concentré en mi muy aburrido trabajo. Troné mis dedos y separé las hojas en orden de importancia. – Montón 1, 2, 3, 4, 5. 5 montones, 1 montón por hora… terminaría alrededor de las 4 am… dormiría 2 horas y un cachito… ¿Y sí me da hambre, y si voy al baño…? – Mordí mi dedo índice a la expectativa tratando de razonar como podía hacer mi trabajo más rápido, pero observé que sólo estaba perdiendo tiempo.
Así que comencé con el montón #1 a leer y firmar todo tan rápido como pude. Bebía constantemente de mi copa de vino y subía y bajaba el volumen de la televisión dependiendo de la canción que pasaran. Para cuando me encontraba a mitad del montón #1, ya eran las 11:25 y… mi celular sonó repetidamente desde la cocina. Me levanté del suelo con demasiada lentitud y arrastré los pies hasta llegar a la cocina. Aproveché para rellenar mi copa de vino y contesté la llamada sin ver de quien era.
-¿Si? – Dije al responder. Realmente no esperaba ninguna llamada y la única que sabía que tenía un montón de trabajo, era Ino.
-Hola, Sakura. – Sin embargo, la masculina voz al otro lado del teléfono, no se parecía en nada a la de Ino.
-¿Sasuke? – Mordí mi labio inferior. Dios, esa voz. El dueño de mis sueños eróticos estaba hablando conmigo a las 11:25pm, y yo no sabía si sentarme a llorar porque no estaba ahí conmigo o hiperventilar porque por un momento deseé que estuviera ahí conmigo.
-¿Estás bien? – Su voz sonaba preocupada.
-…Si, ¿Por qué lo preguntas?
-Hmp, es que me pareció escuchar que sollozabas.
No me había dado cuenta, pero llevaba un largo rato hiperventilando. Bebí un trago enorme de mi copa.
-Estoy bien – Dije tratando de controlar mi respiración – ¿Qué tal tu?
-De hecho, pensaba ir a verte… pero supongo que ahora es un poco tarde.
-Bueno… – Caminé hasta la sala de nuevo y vi el montón de papeles que me esperaban. – De hecho esta noche no creo dormir.
-Hmp, ¿algún problema?
-Sólo trabajo. – Me senté en el suelo de nuevo. – Montones de trabajo.
-¿Necesitas compañía?
¡Siiiiiii! Sasuke a mi lado, acompañándome. Definitivamente esta noche sería una buena oportunidad para verle y…
-Bueno… – Mordí mi labio inferior mientras observaba a montón 1 casi por terminar.
¿Podía decirle que necesitaba compañía, no? No veía nada malo en decirle: Sasuke tengo mucho trabajo, pero podrías venir a acompañarme… es decir, estoy segura de que estando contigo terminaré esto rápidamente y después podríamos. ¡NO! Seria todo lo contrario, sí yo le pedía a Sasuke que viniera…. Definitivamente este trabajo nunca terminaría. Odiaba reconocer que en otros momentos su compañía hubiera sido agradable, pero en ese momento su presencia representaba para mí algo más sexual. Y sinceramente, conocía tan bien a Sasuke como para saber que en otros momentos él no se hubiese ofrecido a acompañarme. Tal vez su idea de venir era para crear algo más… íntimo entre nosotros, pero no podía permitirme en ese momento una distracción carnal tan fuerte. No por esa noche.
-La verdad es que montón 1, 2, 3, 4 y 5 me esperan… – Solté de repente. – Y no quisiera que te desveles por mi culpa.
-De acuerdo. – Temí por un momento que mi respuesta le causara enojo, pero su tono de voz no sonaba de esa manera. Tal vez sólo había querido ser cortés. – Entonces… ¿almorzamos mañana?
O no.
-Cenemos. – Puse mi celular en altavoz y acomodé mis hojas de nuevo. – Hay una pizzería nueva cerca que dicen es muy buena.
-Hmp, Suena excelente – Casi podía jurar que le escuché reír. – Paso por ti.
-Como siempre. – Sonreí satisfecha al ver que seguía sin hacer nada con montón 1. Definitivamente Sasuke se había vuelto una tentadora distracción.
-Hasta mañana, molesta.
-Hasta mañana, Sasuke… Oh, por cierto… la próxima vez que vuelvas a meterte en mis sueños… ¡termina lo que empezaste! – Dije sabiendo que él ya había colgado sin escuchar nada de lo último que dije.
Llevé una mano a mi cabeza. Definitivamente no era una chica estúpida y enamorada, aún tenía algo de conciencia en cuanto a los límites inquebrantables… es sólo que… lo deseaba. Deseaba a Sasuke y necesitaba que pasara algo ya o moriría de frustración.
Regresé a mi poco emocionante trabajo. 11:40 y el montón #1 estaba listo. Lo acomodé separado del resto y acerqué a mí al montón #2. Me levanté por más vino y algo de comer. Definitivamente había algo bueno en este trabajo. No podía dormir y así no podría volver a soñar con Sasuke tocándome incesantemente por todo el departamento.
Cuando terminé todos los montones y los acomodé en una sola fila, dejé caer la pluma al suelo desde una muy adolorida mano derecha. Definitivamente sentía que podrían amputarme la mano en cualquier momento. Observé el reloj y eran cerca de las 4am. Dejé mis papeles listos, el despertador y dejé un recordatorio en la puerta de que saldría a cenar con Sasuke. Sólo era una vieja costumbre mía para no olvidar las cosas, pero estaba segura de que mi subconsciente no olvidaría eso. Corrí a la cama y me dejé caer sin molestarme en apagar la luz.
Estaba tan cansada, que sí esa noche soñé con Sasuke de nuevo, ni siquiera lo recordé a la mañana siguiente.
Cuando la estúpida alarma sonó por tercera vez, la ignoré de nuevo aún sabiendo que ya era demasiado tarde para ir al trabajo.
Demasiado.
Me senté en la cama con un humor de perros. Sentía mis ojos arder y mi cuerpo flojo y agotado, sin mencionar que mi mano aún dolía. Giré el rostro al despertador y eran exactamente las 7:40. Llegaría tarde al trabajo sí me apresuraba. Pero en lugar de eso, me dejé caer de nuevo en la cama, tapé mi rostro con la almohada y decidí dormir "5 minutitos más" Un ligero peso extra sobre la cama me inquietó un poco. ¿Abría dejado la puerta abierta? Sentí que algo jalaba de la manga de mi camiseta y aparté la almohada de mí.
-Gilbert, deja de morder mi camiseta, no me voy a levantar.
Gilbert me observó un par de segundos y después volvió a jalarme. Había alguien responsable en ese cuarto, y definitivamente no era yo.
-Bien, ya me levanté. – Me senté en la cama y corrí a tomar la ducha más rápida de mi vida con agua fría. Me vestí con lo primero que encontré y me puse los tenis más cómodos que tenía. Le dejé comida a Gilbert y corrí a la esquina del departamento tratando de parar un taxi.
Cuando llegué a mi trabajo, a las 8:10 supe que definitivamente pudo ser peor. Y lo fue. Mi celular sonó justo cuando yo me sentaba en la silla de mi consultorio.
-Sakura. ¿Sabes cuánto te odio? – Ino "saludó" antes de que yo pudiera decir algo.
-¿Por qué?
-¿Cómo que porqué? – Algo pasaba, algo que le hacia enojar. Su tono de voz me lo afirmaba. – No llegaste a tiempo al trabajo y me mandaron a mí a tu área porque aparentemente hubo una emergencia. Sabes que pediatría no es lo mío.
-Ino, eres ginecóloga… ¿Cómo puedes decirme que no es lo tuyo?
-Bueno, yo recibo a los bebés recién nacidos y luego te los entrego a ti… una vez que salen de la vagina de su madre… son tu responsabilidad, Sakura.
-Había conocido gente fina, después te conocí a ti
-… – Ino balbuceó algunas palabras indescifrables. Estaba segura de que me había maldecido.
-Bueno, bueno, lo siento…
-¿Lo sientes? – Protestó – Yo lo siento más, para colmo hoy el área está llena. ¿Cuál es tu excusa?
-Estuve trabajando toda la noche, pero voy para allá en seguida. – Me limité a responder.
-¿Qué? – Le escuché gritar, seguido de un llanto de un niño al que seguro Ino había espantado. ¿Desde cuándo estás aquí?
-Llegué hace un par de minutos. – Tomé mi bolso de nuevo y salí del consultorio rumbo al pabellón de pediatría.
-Que bueno, apresúrate. – sonaba mas tranquila.
Colgué el teléfono y en el camino saqué un café de la máquina expendedora, el cuál tomé tranquilamente mientras usaba las escaleras en lugar del elevador para tardar un poco más.
Para cuando llegué a "Pediatría" Ino lucía despeinada y sin ánimos.
-Largo día, ehh. – Le sonreí.
-Estúpida. – Siseó.
-Vamos, Ino, sólo fueron 20 minutos.
-Lo suficiente para mí. – Gruñó.
Ino se acercó a mí y susurró cerca de mi oído.
-Los niños no son lo mío.
-Lo sé. – Susurré igual. – Pero velo de esta forma, algún día tendrás hijos con Sai, ¿no? Ya tienes 20 minutos de práctica.
-¿Hijos? – Palideció. – Sakura, yo trabajo en el área de gineco-obstetricia, ¿crees que ver a tantas mujeres adoloridas pegar de gritos mientras tienen a sus bebés… me da ganas de tener uno?
-Sí. – Respondí rodeándola para avanzar. – ¿Cuántos son, Chiyo? – Le pregunté a la enfermera a cargo del área.
-5 niños. – Respondió leyendo unas hojas. – Creo que tendrá que ir a quirófano con aquel niño. – Señaló a un niño bastante adolorido que estaba en una cama frente a nosotras. – Apendicitis.
-De acuerdo.
-La doctora Yamanaka ya le comunicó a los padres del niño y ya se avisó en quirófano, sólo necesita firmar estos papeles.
-Gracias, Chiyo. – Leí rápidamente unas hojas y firmé unas cuantas más. Una punzada de dolor en la mano me recordó la 'fantástica' noche anterior, y junto con eso el recuerdo de mi próxima cena con Sasuke.
-Gracias, doctora Yamanaka. – Miré a Ino con burla mientras ella me hizo una mueca. – Le espero en quirófano. – Le avisé a Chiyo.
Salí del área rumbo a quirófano con Ino detrás de mí.
-No estoy segura de eso. – Dijo alcanzándome.
-¿De qué? – No cese mi caminar. – ¿Viste al niño? No luce bien, necesito operarlo ya.
-De eso no, frentona… hablo de los hijos.
-O, pues… tendrás muchos supongo. – Me encogí de hombros.
-No lo sé, no había pensado en ello. – Entre al vestidor y comencé a cambiarme la ropa. Ino hacia lo mismo.
-¿Vas a entrar conmigo? – Pregunté – ¿No te necesitan en tu área?
-Cuando me quite había sólo una paciente en espera y había un doctor ahí. – Me informó. – Además si me necesitaran ya habrían llamado.
-Eso creo. – Terminé de acomodar mi ropa y entramos a la sala.
-¿Crees que sería una buena madre?
-Un poco cerda, pero si.
-Doctora Yamanaka… ¿Usted por aquí? – Una enfermera nos recibió.
-Sólo… quiero ver cómo está el niño. – Se excusó. – Fue mi paciente 20 minutos, quiero saber. – Ino se volteó hacia mí colocándose un cubrebocas. – Frentona, ¿Qué harás esta noche?
-Oh, estoy ocupada. – Tragué saliva mientras me ponía guantes.
-¿De pesca? – Ino me observó mientras indicaba que empezaríamos la operación.
-¿Pesca?
-Una de esas que llamas… 'cita'
-Guarda silencio. – Le pedí. – Sólo cenaré con un amigo.
-¿Con quién? – No se molestó en ocultar su curiosidad.
-Alguien, y ya cállate. – Susurré mientras trataba de concentrarme.
Cuando finalmente salí, Ino seguía detrás de mí siguiéndome a todas partes peor que Gilbert cuando necesitaba que llenara su platón de comida.
-Nunca te había visto en acción. – Ino se terminó de acomodar su blusa.
-Bien… Entonces, ¿ya lo pensaste? – Quise saber su conclusión acerca de tener hijos.
-No. – Hizo una mueca. – Aún es… muy pronto.
-Sí, eso es cierto.
-Entonces… suerte en tu cena. – Ambas salimos del vestidor y vi que aún era muy temprano para ir a casa.
-¿Ya te vas?
-Voy a mi consultorio a ver sí pasó algo.
-Bien. – Me despedí de ella con un fuerte abrazo.
.
Cuando llegué al departamento suspiré satisfecha de que esta vez sólo llevaba un pequeño montón de papeles. Gilbert ladró pegando pequeños brincos cerca de mí, su forma de decirme: bienvenida. Dejé los papeles en mi mesita de centro y me acosté en el sillón. Bostecé un par de veces y decidí que podría empezar mi trabajo antes de que Sasuke llamara, con suerte terminaría antes de que él diera señales de vida. Y empezar mi trabajo temprano, me permitiría dormir temprano. Corrí a la cocina y encontré la botella de vino que había destapado la noche anterior, a más de la mitad. Me serví un poco y justo cuando volvía a la sala, el timbre sonó.
Corrí hacia la puerta esperando a cualquiera, menos a Sasuke. Él aun tenía la costumbre de llamar antes para confirmar una reunión. A excepción de los domingos, que era ya una costumbre irremplazable.
-¿Si? – Abrí la puerta sólo un poco. Realmente no esperaba a nadie y temía que fuera alguien extraño.
-Hola. – Sasuke saludó con una suave sonrisa de lado en sus labios.
El dueño de mis fantasías estaba parado en la puerta de mi departamento. Justo en el lugar donde mi sueño erótico había comenzado. Sí esto se trataba de otra mala jugada de mi subconsciente cansado por tanto trabajo, de la puerta iríamos a la sala y de ahí a mi recamara, o tal vez al baño.
Pero era él, en realidad.
Y cuando me di cuenta de que en verdad se trataba de él frente a mí, el primer pensamiento que vino a mi cabeza fue sobre sexo.
Sasuke movió su mano izquierda justo frente a mis ojos.
-¿Estás bien? – Tenía un gesto de preocupación en el rostro.
-Ehh… si… – Murmuré abriendo por completo la puerta. – No llamaste.
-Creí que anoche habíamos quedado en algo, no sentí necesidad de llamar.
-Tienes razón. – Me hice a un lado para dejarle pasar. – Hola.
-Hola. – Sonrió de nuevo. – ¿Ocupada? – Preguntó cerrando la puerta detrás de él.
-De hecho, no mucho. – Respondí caminando hacia la sala. Me dejé caer en el suelo de nuevo y acomodé unos papeles – Ayer estuvo peor. – Carraspeé.
-Podemos quedarnos a cenar aquí. – Me dio la opción. – Pedimos una pizza… bebemos más vino. – Agarró mi copa entre sus largos dedos y se tomó el restante de vino. – Y vemos alguna película.
-Suena bien – Murmuré tratando de conservar mi concentración.
-Hmp, ¿Así que…? – Se sentó a mi lado en el suelo. – ¿Te sirvo más vino? – Señaló mi copa ya vacía.
-Sería maravilloso. – Reí al ver como se llevaba mi copa de la cual él había tomado.
Tomé el celular en mis manos y busqué en mi directorio el número que había guardado de la nueva pizzería, y me dediqué a observar su espalda ancha por los breves segundos que le tomó llegar a la cocina. Sacudí efusivamente la cabeza para despejar mi mente y me concentré de nuevo en el pitido del teléfono hasta que me respondieron.
Pedí la pizza favorita de Sasuke, una que tenía mucho tomate. Cuando colgué, regresé mi concentración a la cocina. Le escuché remover algunas cosas, acomodar algunas otras y finalmente volvió con 2 copas llenas de vino y unas frituras en un tazón.
-Encontré algo de botana. – Dijo sentándose a mi lado. Me dio la copa llena y tomó el control para encender la televisión.
-Ordené la pizza. – Le anuncié. – Tu favorita.
-Perfecto. – Se quitó su chaqueta y abrió 2 botones de su camisa mientras aflojaba su corbata.
Era extraño, pero por primera vez me sentía incomoda a su lado. Estaba demasiado cerca de mí, algo que no era nuevo. La cercanía entre nosotros nunca me había parecido perturbadora ni inquieta o desagradable, pero esta vez era algo raro, diferente, incomodo. Inclusive podía sentir el ambiente que nos rodeaba más tenso y pesado, muy al contrario de mi cuerpo por el cual cruzó una sensación como un cosquilleo y yo no sabía sí era normal o no. A la única conclusión a la que pude llegar era que desde que se me ocurrió la idea de añadir sexo a nuestra relación, Sasuke había dejado de ser sólo Sasuke.
Bebí un par de tragos del vino y traté de concentrarme aún con Sasuke en el suelo, junto al sillón, donde lo realmente erótico de mi fantasía había empezado.
-¿Aún te falta todo eso? – Sasuke apuntó mis papeles y me miró con compasión.
-Te presento a montón 1. – Bromeé. – Ayer tenía más, pero es un alivio tener sólo 1.
-Vaya. – Suspiró con desagrado.
-Lo terminaré rápido.
-De acuerdo. – Cambió de canal la televisión.
Leí rápidamente los papeles y firmé algunos otros, tratando de olvidar quien estaba a mi lado. Cuando el timbre sonó, Sasuke se levantó a abrir la puerta.
-Yo me encargo. – Dijo cuando hice el intento de levantarme del suelo. – Sigue en lo tuyo.
-Claro. – Terminé de leer un par de hojas y acomodé algunas otras. Suspiré satisfecha. Mis niveles de concentración al lado de Sasuke estaban regresando a su normalidad.
Sasuke se sentó de nuevo a mi lado y abrió la caja de pizza para que ambos comiéramos.
-¿Terminaste?
-Ya casi. – Le sonreí mientras apartaba unos papeles y tomaba una rebanada de pizza. – Por cierto, ¿de qué querías hablar conmigo?
-¿Yo, cuando? – Por unos breves instantes me sostuvo la mirada y luego la desvió a su copa de vino.
-Bueno, ayer hasta te ofreciste a acompañarme… nunca has hecho algo así. – Reí. – Ni siquiera cuando necesitaba ayuda con mi tesis en la universidad.
Sasuke rió junto conmigo recordando que era algo muy característico de él, hacerme maldad.
-Entonces… – Su expresión cambió notablemente. De repente se puso serio y temí que al igual que yo, la cercanía hubiera cambiado. Por un momento pensé que seguramente él se sentía igual de incomodo a mi lado y odiaba la idea de soportar compartir esos momentos conmigo.
-Tienes razón, quería hablar contigo. – Respondió mientras llevaba la copa a sus labios.
-Te escucho. – Tomé mi copa e imité su acción sólo para disimular un poco el ligero temblor en mis manos.
No necesitaba decirlo. Sasuke se había arrepentido de nuestro trato. Su expresión seria y su voz distante lo dejaban claro. No podía tener sexo conmigo y no sabía si sentirme aliviada o decepcionada.
-Tal vez en otra ocasión. – Regresó su vista a la televisión.
-Sólo habla. – Hice una mueca de fastidio.
¡Sólo dilo ya! Déjate de rodeos y habla.
-Preferiría que no. – Respondió con un tono de voz que decía con exactitud: No, y FIN de la discusión.
Pero, ¿Qué sería de mí si hiciera las cosas como debía?
-Es por el sexo, ¿no? – Solté de repente sin separar mí vista de la televisión frente a mí.
-Hmp. – Sasuke asintió.
Giré el rostro para verle. Tal vez su expresión corporal fuera más fácil de leer, pero en vez de fijarme si temblaba o si se apartaba odiando la cercanía conmigo… Observé todo de él.
Era como si lo viera por primera vez.
Traté de ser discreta, pero tenía un buen torso, de hombros anchos y cintura estrecha. Era esbelto, fuerte y musculoso. Su rostro, tan familiar como el mío propio. Era demasiado consciente de que Sasuke siempre había sido guapo, aunque eso no era lo importante sobre él. Podría haber sido feo y aún así lo habría querido. Sin embargo, por alguna razón, el verlo ahí después de tanto… su aspecto tuvo un impacto que me sorprendió. Su pelo oscuro, levemente despeinado, le iba a la perfección. Siempre había admirado sus ojos. Eran negros, negros muy intensos. Pero, ¿Cómo es que nunca había visto sus hermosas pestañas? Eran ridículamente largas para un hombre. Deberían ser mías y no de él. Luego, por supuesto, estaba su boca. Su sonrisa siempre me había causado un gran placer, pero nunca había considerado el porqué. Tenía unos labios perfectamente formados sobre unos dientes blancos. Definitivamente tenía una boca que daban ganas de besar hasta quedarse sin aire. Tantos años y no me había dado cuenta hasta entonces... el hombre era perfecto. Todo un espécimen notable. ¿Quién lo habría pensado? No era de extrañarse ahora el por qué todo tipo de mujeres lo invitaban a salir. Inteligente, atractivo… un poco gruñón y ocasionalmente soportable… era todo lo que una persona podía desear en un amigo.
Y en un amante.
Más no como pareja.
-Quizás no fue una buena idea – indicó.
-¿Qué? – Fruncí el ceño.
-El sexo. – Respondió.
-Oh, sí – Me obligué a mirar algo que no me recordara la forma en que le había pensado todo el día anterior. – ¿Quieres olvidarlo? – Pregunté con un ligero temblor en la voz.
-Eres demasiado importante para mí. No me gusta la idea de arriesgar eso. – Sentí una ligera decepción en mi pecho. Joder, ¿y ahora?
-Lo sé. Fue una locura. Quiero decir, tenemos algo especial… Odiaría estropearlo. – Me obligué a fingir que estaba todo bien.
- Sí, era lo mismo que me preocupaba a mí.
- Lo sé – Sonreí un poco. – Olvidémoslo. Fue una locura.
-No. – Respondió.
Dejé nuevamente la pluma en la mesa y le miré confundida.
¿Qué?
-No quiero olvidarlo. – Sasuke alargó la mano a mi rostro para acariciar un mechón de cabello que se había escapado de mi coleta y rozó mi mejilla con las yemas de los dedos. – Dije que quizá no fue una buena idea y de que me preocupaba nuestra amistad… no que ya no quería hacerlo.
-Creo que no entiendo. – Sentí mis mejillas arder. – ¿Tu quieres hacerlo… en serio?
-Escucha, necesito tener una respuesta clara de tu parte. – De repente se puso serio y pude sentir como todo a su alrededor se tensaba. – cuando esto suceda… ¿Qué seremos exactamente?
-¿A… Amantes? – Me encogí de hombros.
-Sí, sí… ¿Pero cómo exactamente?
-¿A dónde quieres llegar? – Le miré confundida – Sí me lo explicaras esto sería más fácil.
-Bueno… ¿yo que sería de ti? Es decir, sólo serviré para darte placer, ¿Y luego qué?
-Bueno, para empezar… ambos nos daríamos placer. – Sasuke rodó los ojos. Era obvio que eso ya lo sabía. – No porque seamos amigos nos tendríamos que… contener. Habrá un sano intercambio de fluidos corporales…
-Y partes corporales… – Complementó.
-Exacto. – Me encogí de hombros – Nos daremos placer, nos vestiremos e iremos a desayunar a la cafetería con los chicos como si nada.
-Sin amor…
Solté un pequeño bufido tratando de esconder una risa ahogada.
-No creo enamorarme de ti, sin embargo. – Era algo de lo que estaba completamente segura.
-¿Por qué lo dices? – Alzó una ceja, curioso.
-Bueno… te conozco bien y sé que… eres Sasuke Uchiha. Sería muy estúpido de mi parte enamorarme de ti sabiendo cómo eres.
-¿Y cómo soy, Sakura? – Y pese a que sus ojos demostraban curiosidad, su sonrisa denotaba burla. Él sabía exactamente lo que estaba pensando, pero quería que saliera de mis labios.
-Un fornicador sin sentimientos. – Me encogí de hombros y me levanté del suelo dejándolo helado en la misma postura.
-¿Cómo dices? – Soltó en medio de una risa.
-Bueno, no te tomas las relaciones en serio. – Dije regresando con la botella.
-¿Bromeas?
-No. – Volví a sentarme frente a él mientras llenaba mi copa, de nuevo. – Y es por eso que se que funcionará.
-¿Ah sí? – Parecía sorprendido – ¿No es porque te atraigo?
-Ya te dije que sólo físicamente… y muy de vez en cuando. – Bromeé. – Como sea, te quiero pero no creo enamorarme de ti porque te conozco lo suficiente como para saber que el sexo siempre será sexo para ti.
-Como debe ser. – Se burló.
-Además, nunca te tomas nada en serio.
-¡Eso no es verdad! – Se quejó. – He tenido relaciones serias.
-¡Claro que no! – Contraataqué. – Siempre son serias para ti hasta que tienen sexo y entonces… ¡Bum! Hay lágrimas, corazones rotos y, ocasionalmente, Ino o yo tenemos que esquivar a chicas desesperadas por saber de ti mientras hacemos las compras en el súper… Nunca tendrás una relación seria, lo sabes.
-¡Oye! – Exclamó dolido. – Las he tenido.
- ¡Por favor! ¿Recuerdas a Tayuya "no sé qué"? Ni siquiera te gustaba mucho. – Hizo una mueca de desagrado – Y esa otra rubia… ¿Kim? Tú mismo me contaste que lo único que había con ellas era sexo. ¿Y qué hay de Karin?
-Ya, ya. – Me detuvo – No necesito que me recuerdes los nombres de todas mis antiguas relaciones… Además… ellas fueron excepciones.
-Como yo. – Le sonreí.
-¿Cómo dices?
- Bueno, pues yo también lo seré.
-No te compares con ellas, "ellas" no eran mis mejores amigas.
-Y por eso yo soy especial. – Mi sonrisa se ensanchó. – Como una excepción excepcional. Lo tenemos todo, ¿Lo has notado? Somos los mejores amigos y probablemente los mejores amantes… el único modo en que esto se podría ir al caño es si no nos decimos la verdad… que no creo que sea el caso, porque siempre nos hemos dicho la verdad. – Traté de convencerme más a mí, que a él.
-Cierto.
-Tu sinceridad es en extremo… molesta.
-Como tú. – Sonrió.
-Hablo en serio.
-Igual yo.
-En fin… – Suspiré. – Ahora cambiemos de tema…
-¿Cómo rayos quieres cambiar de tema, molesta? – Se exaltó un poco – No creo que seas consciente de lo que le has hecho a mi sistema nervioso.
-No, pero podrías explicármelo o pedir una cita en mi consultorio. – Traté de suavizar el asunto de nuevo.
-Hablo en serio.
-Así parece.
-No estoy confundido respecto a tener sexo, sería muy… 'raro' de mi parte negarme a esto.
-¿Por qué lo dices? – No comprendía.
-Bueno, eres mi amiga, pero eres sumamente más sensual que en la universidad y joder… por supuesto que te lo habría hecho desde muchísimo antes o en este momento, pero… ¡Me has vuelto loco! Se supone que por orgullo yo debería pedirle a una chica sexo, y me lo has pedido tú… ¡Sakura! Sinceramente no me lo esperaba, no así.
-Ya lo creo. – Reí. Ni siquiera yo habría pensado alguna vez hacer algo así. – Pero seremos tú y yo, un secreto de ambos y, bueno, creo que vale la pena experimentar cosas así… Por cierto, te ves jodidamente sensual cuando estás tenso. – Traté de controlar sus ánimos con una verdad que acababa de notar.
-Hmp, Gracias. – No supe si era el vino o qué, pero lo noté acalorado.
-¿Ves? Hay confianza.
-¿Esto fue un ejercicio de confianza?
-Mmm… sí y no. – Le sonreí – En verdad, luces sensual.
-Bien. Tú te ves en extremo cogible cuando hablas de sexo con toda la seguridad y confianza del mundo.
-Gracias. – Traté de ocultarlo, pero pude sentir un ligero sonrojo.
-Sí. – Asintió mientras terminaba de beber de su copa. – Definitivamente si lo haremos.
-Oh.
-Pero… Tengo condiciones.
Espera, ¡¿Qué?!
-¿Cómo dices? – Le miré sorprendida.
-Iremos pasó a pasó para que esto funcione.
-No entiendo… – Me acomodé mejor para quedar por completo de frente a él.
-Esto será como un experimento y como tal debemos ir paso a paso.
-Sí, pero ¿a qué te refieres?
-No es como sí… ¿planeas tener sexo a si nada más? – Rellenó su copa.
-Como siempre hemos hecho. – Le resté importancia.
-Sí, pero… No podemos llegar y hacerlo de repente.
-¿Qué propones?
-Cuando el momento llegue, tendremos confianza mutua y sin arrepentirnos de lo que haremos.
-De acuerdo. – Asentí.
-Por ello… paso a paso.
-¿Cómo lo haremos?
-Primero nos besaremos… si podemos con eso, seguiremos… pero no enseguida.
-Ya entiendo. – Asentí. – Es como si fuera un día un beso, al otro otra cosa y después…
-Sí. – Me interrumpió. – Entonces cuando lo hagamos por primera vez ya no abra temor o arrepentimientos.
-¿Ahora? – Ahora si estaba segura de que estaba sonrojada hasta las orejas. – ¿Ahora nos besaremos?
-No hay prisas. – Cambió nuevamente el canal de la televisión y yo seguía sin apartar mi mirada de él.
Suspiré, incapaz de hablar debido al nudo que tenía en la garganta.
-No, no hay prisa. – Le quité el control de las manos y de un rápido movimiento me senté a horcajadas sobre él, sorprendiéndonos a ambos. – Sólo…
Lo necesitaba. Lo deseaba. Acerqué mis labios a los suyos a penas en un suave roce. Suave como la seda. Me arrepentí al instante. Sasuke me miraba sorprendido, con las manos a los lados de su cuerpo y la mirada fija por completo en mí. ¿Qué rayos estuve a punto de hacer? Dejé escapar una bocanada de aire por la sorpresa. Lo había arruinado todo. Le tomé de sus hombros, buscando un apoyo para poder levantarme de sobre de él con la poca dignidad y cordura que quedaba en mí. Pero él me sostuvo de las caderas reteniéndome ahí. Nos mirábamos fijamente, no pude, ni quise apartar mi mirada de la de él. Mi boca estaba abierta dejando escapar pequeños jadeos y él desvió su mirada a mis labios.
Me tomó por sorpresa, pero esta vez fue él quien desvió la mirada a mis labios. Los acarició suavemente con el pulgar mientras yo trataba de contener un leve jadeo, y después llevó su mano a mi nuca atrayéndome de nuevo cerca de él. Estampó con fuerza sus labios contra los míos. No fue un beso suave, tentativo… era ese beso que había estado deseando probar y que nunca pensé que él me daría. El beso era demandante; atrapó mi boca con fuerza, como si él también lo hubiera estando deseando desde mucho tiempo antes. ¿Qué más daba ya? Me entregué al momento, a las fuerzas que nos atraían de forma irremediable y lo probé, utilizando la punta de la lengua para incitar sus labios a que profundizaran el beso que de por sí ya era demasiado excitante. Sasuke gimió, quise pensar que de placer, al entender cuáles eran mis intenciones al tiempo que con la mano en mi espalda me acercaba más a él. Forzó mis labios para empujar su lengua dentro, mi cuerpo entero se aferraba a él. Era dulce y caliente como había imaginado. Y estaba dispuesta a llegar a las últimas consecuencias.
-S… Sasuke. – Gemí cuando nos separamos para tomar aire. Pero él tampoco tenía intenciones de detenerse.
Sí eso conseguía con un beso, no podía esperar a comprobar que tan placenteros serían nuestros encuentros sexuales.
Volvió a tomar mis labios entre los suyos, demandantemente. Era todo lo que necesitaba. Yo no necesitaba de más pruebas… deseaba a Sasuke y estaba completamente segura de que ese acuerdo sería completamente favorecedor para ambos.
Nuestras lenguas danzaban a un ritmo errático. Se enredaban contra la otra y se separaban para volver a enredarse paulatinamente. Eran los primeros fluidos y partes corporales que intercambiábamos y yo me sentía lista para seguir. Mis piernas temblaban a los lados de su cintura y mis manos se aferraban con fuerza a sus hombros por sobre su camiseta. Su mano descendió hasta mi trasero y lo frotó suavemente, atrayendo mis caderas a él. Ingle contra ingle. Nos separamos de nuevo y con las respiraciones agitadas nos vimos fijamente pegando nuestras frentes.
-Entonces… – Murmuró. – Creo que estamos de acuerdo en que esto podría funcionar. – Asentí sin sentirme lista para hablar. Mi garganta estaba seca y mis pulmones pedían demandantemente ser llenados de aire. – Bien.
Sasuke seguía con una mano sobre mi trasero y la otra en mi cintura. Yo seguía aferrada a él y sentía mis piernas aún débiles.
-Por mi parte… es un sí. – Susurré.
Sasuke sonrió de lado mientras bajaba la mirada. Me tomó de la barbilla obligándome a mirarle también. No lo había notado o sentido… pero él tenía una enorme erección, mejor que en mis sueños.
-Creo que es obvio que por mi parte también. – Acarició mi mejilla con el dorso de su mano.
Mordí mi labio inferior preguntándome si debía hacer algo con ello. Sasuke mi obligó a mirarle de nuevo, como si hubiese leído mis pensamientos.
-Hmp… Hoy no, molestia… Paso a paso.
Bajé la mirada de nuevo y muy en contra de mis principios morales, me bajé de sobre de él y me senté de nuevo a su lado. Estaba tensa, pero extrañamente el ambiente no estaba más cargado de tensión o molestia… el ambiente tenía una pesadez sexual que me fascinó.
-Bueno… creo que esto sólo prueba que podemos hacerlo… bien – Susurré antes de tomar mi copa y beber del vino como si de agua se tratase.
-Sí, fue excelente.
-Y seguimos siendo amigos. – Terminé.
-Claro.
No pude evitar reír siendo acompañada por él.
-Los mejores amigos. – Susurró tomando un mechón de mi cabello y llevándolo detrás de mi oreja.
Regresé mi vista al televisor tratando de ocultar la vergüenza que sentí. Sasuke se levantó del suelo con la copa en la mano y la dejó en la mesita de centro.
-Debo irme. – se despidió.
-Sí, claro. – Me levanté del suelo igual y le seguí hacia la puerta. – Ten cuidado.
Abrió la puerta pero no salió, se dio la vuelta y me miró fijamente.
-… Sakura... – Vi como jugaba nervioso con sus llaves. – Yo…
-¿Si?
-Me voy de viaje. – Me anunció.
-Oh, ¿Cuándo?
-Mañana. – Respondió.
-Pero la boda es este fin de semana…
-Sí, regresaré el viernes para la despedida de soltero de Naruto.
-Está bien. – Me acerqué a él y le di un abrazo fuerte de despedida.
-Vendré a verte cuando regrese. – Me dio un corto beso en la frente.
-Eso espero.
Cerré la puerta y suspiré relajándome por completo. El vino empezaba a hacer estragos en mí y decidí terminar mi trabajo antes de que las incoherencias llenaran mi cabeza.
.
Ten un buen viaje. – Le mandé un texto a Sasuke al día siguiente mientras almorzaba con Ino en un viejo restaurante de comida china.
-… Falta confirmar la comida para la despedida de Hina y nuestro desayuno del sábado.
-Ajá. – Dije sin prestarle mucha atención. Estaba más concentrada en rememorar en mi cabeza el beso de Sasuke.
-Estas algo distraída, ¿no? – Ino se quejó.
-Lo normal.
-Ya lo creo.
Le miré fijamente. Mi mejor amiga, la que sabía mucho de mí y yo de ella. Tan fastidiosa y malcriada como siempre.
-No me terminaste de contar acerca de tus sueños… perturbadores. – Llamó mi atención, de nuevo. – Ni de la cena con aquel misterioso sujeto.
-¿No lo hice?
-No.
Por un momento pensé en esquivar la plática contándole otra cosa o distrayéndola, pero la idea del sexo con Sasuke seguía y seguía fija en mi cabeza y yo no podía sacarla de ahí. Necesitaba sacarlo de mi mente. Necesitaba un punto de vista diferente pero sin revelar nada conciso.
-Bueno… ¿Recuerdas que me dijiste que debía buscar a alguien para tener sexo y así…? – Ino asintió. – Lo busqué.
-Oh… – Tal vez no se lo esperaba, o tal vez no era lo que quería escuchar, pero de repente fijó su mirada en mi tratando de disimular su curiosidad. – ¿Quién?
Por un momento, su nombre se coló a la punta de mi lengua, listo para ser disparado.
-Da igual. – Respondí girando mi rostro hacia el cuadro dorado de la pared. – Cenamos juntos anoche y… soñé con él.
-¿De nuevo?
-Cada noche.
-Interesante. – Se concentró por unos breves momentos en su celular y después me miró de nuevo.
-Sabes, creo que esto de entrarle a la monogamia puede ser…
-Así que… ¿ya le dijiste a Sasuke que tenga sexo contigo? – Ino hizo una mueca sin apartar la mirada de mí. Habló tan rápido que no me di cuenta de lo que había dicho exactamente hasta que Ino me miró de esa forma que me decía a gritos: "Estas en problemas". Abrí la boca más de lo necesario, sentí mi mandíbula tensarse y mis mejillas teñirse de rojo.
¡Mierda…!
El camarero se acercó a nuestra mesa con lo que Ino había encargado y para cuando se marchó, yo seguía como congelada en la misma posición y con los ojos bien abiertos y fijos en mi amiga.
-¿Cómo… cómo lo sabes?
Ino tomó una cucharada de arroz y suspiró.
-Shikamaru invitó a Sasuke anoche a cenar para pedirle un consejo sobre Temari…
-¿Oh, qué consejo…? – Quise interrumpirle.
-Cállate. – Me reprendió. Bajé la cabeza como niña acabada de ser regañada. – Entonces Sasuke le dijo que lo lamentaba, pero que tendría una cena contigo.
-Bueno… – Me rasqué la cabeza tratando de disimular el temblor en mis brazos provocados por el nerviosismo. – Él no…
-¿Se trata de Sasuke? – Preguntó antes de que pudiera cambiarle el tema.
Asentí.
-¿Entonces es él? – Me miró frunciendo el ceño. Asentí de nuevo. – ¿Tienes sexo con Sasuke?
-…No – Negué nerviosa. – Yo sólo le pregunté el por qué no teníamos sexo.
-¿Y?
-Quedó sorprendido. – Minimicé el asunto.
-Vale, pero… ¿qué dijo? – Insistió.
-Que lo pensaría.
-Bien… – Ino suspiró y esta vez ella fue la que giró el rostro para contemplar el cuadro en la pared.
-Ino… – Le escuché chasquear la lengua. – Bueno, yo sólo lo veo como un experimento, pero ahora… bueno, creo que sería bueno ya que… ¡Ino, mírame! – Alcé considerablemente el tono de mi voz.
Ino giró el rostro hacia mí. No supe interpretar su expresión. Estaba molesta, enfadada, o tal vez desilusionada. ¿Qué pensaría de mí ahora?
-Lo que quiero saber es… ¿Cómo sacaste el tema? – Oh, era sólo Ino curiosa.
- Se lo pregunté mientras tomábamos café. – Respondí sintiéndome un poco más aliviada en cuanto la expresión de Ino se suavizó.
- ¿Así nada más? – Preguntó con voz chillona.
- Hmm.
- Oh, Dios, frentona… ¿Y qué dijo él?
-Al principio le preocupaba que se estropee nuestra amistad.
-¿Y porque no pasaría eso?
-Sólo quiero su cuerpo. – Me encogí de hombros. – Es decir, ya somos muy unidos como amigos y esas cosas. Yo solo creo que podemos dar ese paso adicional, eso es todo.
-Cariño, creo que es bueno que te busques una pareja fija para tener sexo y eso. En verdad me preocupaba tu salud emocional y demás… Pero… ¿Por qué Sasuke?
-Porque lo conozco demasiado bien como para saber que esto no involucrará sentimientos ni amor de por medio.
-De manera que no habrá amor. – Adivinó.
-No. Sólo sexo. – Tomé mis palillos chinos y comencé a saborear el arroz sobre mi plato.
-¿No es esto aún más complicado de llevar que tu comportamiento anterior?
-No, Ino. – Negué con la cabeza repetidas veces. – Yo sólo… Estoy cansada.
-Suéltalo. – Ino imitó mi acción probando de su arroz pero sin apartar la mirada de mí.
-Verás, cada que intento tener pareja… termina mal. Siempre hay amor e ilusiones de por medio… al menos de mi parte. Entonces viene la terrible decepción que conlleva despertar a la terrible realidad… Ahí tienes a Sasori, un claro ejemplo.
-¡Por Dios! No lo has podido superar… hace más de 5 años de eso.
-Sí que lo he superado – Me justifiqué. – Es sólo que en verdad no dejo de pensar que… siempre doy todo de mí sin recibir nada a cambio.
-Pero eso no es respuesta a… ¿Por qué Sasuke?
-Porque puedo seguir llevando la vida que llevo, sin preocupaciones de tener una pareja estable. Sé todo de él y él de mí, como una pareja de ancianos. – Bebí un trago del refresco. – Y… ambos sabemos del sexo por experiencia y creo que tal vez…
-…Tal vez… – Me animó a seguir.
-Tal vez él sea tan buen amante como necesito.
-¿Entonces…?
-Nos veremos, tendremos sexo y no habrá amor ni nada de lo que eso conlleva. – Ino me miró con duda en el rostro. – No habrán celos, reclamos, o algo que se le parezca. Sólo seremos una vieja pareja de amigos teniendo sexo y compartiendo un café los domingos, como siempre. Nada cambiará. – Dije tratando de convencerme más a mí que a Ino.
-Sólo le añadirán ese "plus" a su relación. – Ino probó un pedazo de carne y suspiró satisfecha. – Delicioso. – Metió otro pedazo pequeño en su boca. – Eres genial.
-¿Es sarcasmo?
-No, no. – Negó mirándome fijamente. – Nunca hubiera pensado que algo así pasaría.
-Ni yo.
-Con Sasuke "súper hot" Uchiha.
-¿Puedes creerlo?
-¿Cómo no se me ocurrió a mi?
-¡Ino, cerda! – Grité. – Eres una cerda y casada.
-Felizmente casada. – Sonrió de oreja a oreja. – Así que… No más pesca para ustedes.
-¿Pesca?
-Ya sabes, eso… a lo que Sasuke y tú llaman cita y termina en un hotel.
-Oh.
-Bueno, supongo que podría ser divertido ver como intentan mantener a flote su amistad mientras comparten algo más que su cama.
-Funcionará.
-No lo dudo, pero no dejo de pensar que…
-¿Qué…?
-Estas cosas no suelen ser tan fáciles.
-¿Por qué lo dices?
-Siempre algo se complica. – Apoyó su mentón en la palma de su mano derecha. – Sí las cosas fueran así de fáciles como:"Sólo tendremos sexo, nos vestiremos y tomaremos café…" – Trató de imitarme – Habrían muchas parejas así y el mundo no estaría tan frustrado.
-Tal vez las hay, pero no lo gritan a los cuatro vientos…
-¿Qué hay de los chicos? – Ignoró mi comentario.
-¿Qué pasa con ellos?
-¿Lo sabrán?
-¡Diablos, no! – Le miré con suplica. – Tú lo sabes por accidente y bueno, lo agradezco porque necesitaba ya que alguien me escuchara…
-Será un secreto para ellos. – Me aseguró. – Y como sé que sabes que mi querido Sai no puede mantener la boca cerrada… también se lo ocultaré a él.
-Gracias. – Suspiré aliviada. – Eres un sol.
-Lo sé. – Terminó con su arroz. – Sasuke… – Me miró con una sonrisa de oreja a oreja.
-Sasuke. – Asentí sonriendo.
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¿Y qué les pareció?
¿Voy muy lento, voy bien? A partir de ahora iré más rápido porque bueno… lo bueno, bueno del fic es lo que todos esperamos ( y sakura también) y debe pasar algo ya! Jaja ya hasta siento la frustración de sakura.
Espero que me digan que les pareció, como ven el fic y todo eso. Sí me odian, sí les gustó.
Reviewwsenme. Mucha Gracias a quienes me dejan sus opiniones y a Gaby (Tú sabes quién eres, aunque yo no lo sé) Gracias (: Leo sus reviews y tomo en cuenta sus opiniones, por eso trato de hacer capítulos largos.
Tal vez me demore un poco ya que posiblemente sea obligada a tomar un curso en las mañanas, pero prometo aférrame en las tardes para tener los capis a tiempo :D
Besos y gracias por acompañarme en esta locura (:
