Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto ;D

Él los creo pero espero se haya basado en alguien porque quisiera un Sasuke Uchiha :B

^^ Espero les guste

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

De la noche que lo cambió todo.

"Ven. Desordéname el cabello, la cama, la vida…"

.

El tiempo que hicimos dentro del elevador me pareció, por mucho, más lento que la última vez que estuve ahí con Sasuke. Tal vez esto se debía a que la última vez estuvimos realmente muy entretenidos tocando sin pudor nuestros ansiosos cuerpos. Quién sabe. Lo cierto era que esta vez estábamos separados uno del otro, cada quien en un extremo opuesto y sin aparentes intenciones obvias de romper la distancia. Al menos no por su parte. Con seguridad, tampoco por la mía. No, no cuando ya había conseguido que él diera el primer paso. ¿Por qué recaer de nuevo en el cliché de ser yo quien me le insinuara? Se suponía que él también me deseaba de una manera insana. Él lo había dejado muy en claro. Entonces, ¿Por qué yo y no él justo ahora?

¡Mierda! Definitivamente nada como la noche anterior donde él rompió la distancia. Esto sólo me dejó con un pensamiento en la cabeza: "Estoy, probablemente, en el viaje en ascensor más aburrido de la historia". Es decir, estaba con un hombre, con un muy jodidamente sexy hombre y estábamos solos… ¡y no estaba pasando nada! Quería gritar, gritar y gritar de frustración. No entendía, ¿Como rayos habíamos llegado a eso? Sí a penas unos 10 minutos antes estaba tocándome por debajo del mantel en el festejo por la boda de nuestros amigos. Él mismo me había invitado a levantarnos de la mesa y salir de ahí rumbo a la búsqueda de nuestro placer íntimo... Y entonces, ¿Porque desde que entramos al elevador sentía como que su libido había bajado? Suspiré curvando mis labios en una mueca, decepcionada. Se suponía que esta vez iríamos por todo contra todos y ni siquiera habíamos pronunciado palabra alguna. ¡Re Mierda! ¿En que había fallado yo, en que había fallado él… ¡de quién era la maldita culpa!? Le observé desde el extremo en donde me encontraba. Estaba ahí parado, a unos 3 metros de mi, con los brazos cruzados, el cabello revuelto y la corbata ligeramente aflojada. ¿Cómo era posible que hasta estando callado y distante, le seguía admirando como un hombre deseable? Era inevitable, no importaba como estuviera o que vistiera. Sasuke siempre se veía bien y esa fría noche donde me ignoraba no era la excepción. Y no entendía cómo hasta ese momento en que estábamos a punto de romper nuestra relación de amistad y pasar a una más intima, me daba cuenta de lo apetecible que era ese hombre para las pupilas femeninas. Porque, yo era consciente de que muchas mujeres le deseaban, conocía a algunas de sus antiguas parejas y sabía que ellas matarían por él. Pero yo, precisamente YO, en ese momento le estaba deseando de una manera insana, impura y terriblemente salvaje. Con mayor intensidad de lo que había deseado a alguien más y aún más de lo que le había deseado a él las noches anteriores. En ese momento le estaba deseando duro, fuerte y sin una pizca de suavidad contra y dentro de mí.

Una ligera sacudida bajo nuestros pies me recordó que seguía mirándole sin discreción. El ascensor finalmente abrió sus puertas en el piso número 2, más concretamente el piso donde debíamos bajar. Escuché una rápida exhalación a mis espaldas y sentí una mano en mi espalda obligarme a avanzar fuera del pequeño –Pero aparentemente, no lo suficiente– espacio del ascensor. Sasuke me dio un ligero empujón que me obligó a salir rápido al pasillo. Sin embargo, no fue un empujón que me hiciera sentir ansiosa o que él lo estaba. No era un empujón que tuviera sus ganas contenidas ni mucho menos era algo que me hiciera excitarme por la idea de lo que nos esperaba fuera. Sólo lo había hecho para que no se volvieran a cerrar las puertas y tuviéramos que quedarnos ahí un rato más, un aburridísimo rato más. El largo pasillo frente a nosotros me hizo preguntarme: ¿Y ahora...qué? Es decir, ese pasillo tenía 10 habitaciones contando las nuestras, pero... ¿A cuál debía entrar? A la suya, a la mía... ¿A cuál? Y más importante, ¿realmente íbamos a entrar a tener sexo esa noche? Porque siendo sincera, su falta de palabras me hacía pensar negativamente. Había imaginado que una vez que entráramos al ascensor, lejos de todo el bullicio de nuestros amigos y demás, tendríamos una excitante sesión de jugueteos sensuales antes de llegar a la cama. Digo, ¿acaso eso era mucho pedir?

Caminé por el pasillo apretando con fuerza mi bolso. Quise preguntarle que tenía en mente, pero el ver su expresión apacible, serio, como si estuviera debatiéndose mentalmente entre el bien y el mal, me hizo desistir. Carraspeé tratando de llamar su atención en cuanto me di cuenta de que se había quedado parado en medio del pasillo. Entre mi puerta y su puerta. ¿Y bien?

-Hmp. – Oh, finalmente algo había salido de sus labios. Hubiera deseado que dijera algo más coherente, pero era un avance. – ¿Sakura…? – Se dio la vuelta y tuve que obligarme a pestañear rápidamente antes de verle, tratando de cambiar mi mirada enfadada por una más… sutil.

-¿Si? – Sasuke no respondió. Por el contrario, volvió a mirar fijamente mi puerta cerrada.

-¿Enfadada? – Llevó una mano a mi mejilla izquierda y la acarició suavemente por un breve instante.

-Vaya, no lo sé. – Respondí ya sin disimular mi enfado. – Dímelo tú.

-Yo estoy bien. – Se encogió de hombros.

-¿Entonces sólo has decidido aplicarme la ley de hielo todo el camino… porque si?

-¿Quién ha hecho eso? – Frunció el ceño. No te hagas el inocente conmigo, cariño. No te queda.

-¡Obviamente tú! – Alcé considerablemente mi tono de voz.

-Vamos, no te enfades. Te ves realmente linda hoy.

Suspiré.

-Agradezco el cumplido, pero no es exactamente lo que yo llamo coqueteo antes del sexo. – Sasuke no pudo contener una ligera sonrisa curvarse en sus labios. – ¡No te rías! – Le di un suave golpe en el pecho.

-No lo hago por ti. – Me sonrió de lado. – Es sólo que no sé cómo actuar en estos casos.

¿Estos casos?

-¿A qué te refieres? – ¿Acaso estaba nervioso?

-Vamos a tener sexo. – Llevó una mano a su cabello y se revolvió rápidamente el flequillo. – Creo que sólo tenía miedo de echarlo a perder antes de llegar a la habitación. Después de todo, yo espero que esta vez no haya interrupciones. – Por Dios, ojalá no.

-Casi lo hechas a perder. – Abrí mi bolso rebuscando dónde me había dejado la llave de la habitación.

-¿Aún estás segura de querer hacer esto? – Consideré asentir, pero preferí actuar.

-Entonces… – Basta de rodeos. – ¿En tu cama o en la mía? – Solté.

-Hmp. – Sus labios estaban curvados en una sutilmente sugerente sonrisa. Qué magníficos labios. Moría por probarles de nuevo. – Da igual. – Le escuché responder. – Te haré exactamente lo mismo en cualquier lado… – Sasuke me empujó con una agresividad excitante contra la puerta de mi habitación. Pegó su cuerpo al mío aprisionándome entre la pared y su duro torso. Esto estaba comenzando. Acercó su rostro al mío y pese a que esperé un feroz beso en los labios, él acercó su nariz a mi cabello y me dio un suave beso en la coronilla. – Tenemos toda la noche, Sakura. – Dijo llevando sus provocativos labios a mi oído. – Porque te juro, por en lo que tú creas, – Llevó ambas manos a mi cintura y se aferró a ellas con fuerza. – que sólo saldrás de esa habitación hasta que estemos saciados el uno del otro. – Una de sus manos comenzó a descender con tortuosa lentitud desde mi cintura hasta mi muslo. Su aliento a menta me rozó el rostro provocando que se formara un nudo en mi bajo vientre que me hizo tensar las piernas – Mientras tanto… me importa un carajo sí el hotel se quema o la tercera guerra mundial inicia… – La mano con la que me acariciaba llegó hasta el borde de mi vestido y se coló por debajo de este. Di un respingo ligeramente sorprendida. Esta vez fue directo al grano. Sus largos dedos buscaron con impaciencia mi centro jugueteando un poco conmigo aún con las bragas puestas. Mientras tanto, acercaba su rostro aún más al mío y atrapó mi labio inferior entre sus dientes. – Esta noche seremos imparables.

No estaba segura de si habían sido sus palabras, el tono ronco de su voz o la forma en la que me miró cuando lo dijo. Yo sólo estaba segura de que me había olvidado de todo a nuestro alrededor y estaba concentrada en él y en las sensaciones que provocaron en mi cuerpo sus palabras. Era vergonzoso pero necesario admitir que me habían 'derretido' sus palabras, literalmente. Literalmente, porqué sus manos jugueteando con mis muslos y mi centro también estaban causando una sensación en mi cuerpo vergonzosamente placentera. Uno de sus dedos, no estaba segura de cuál ni me importaba saber, recorrió sin premura mis pliegues aún con las bragas pero ejerciendo placer justo en el punto exacto que provocaba un temblor en mis piernas. Exhalé con fuerza llevando mis manos a sus hombros y me aferré de él mientras escondía mi avergonzado rostro en su pecho. Sasuke acarició mi espalda con la mano que tenía libre y sentí un suspiro en mi oído que me hizo estremecer y apretar mis manos en un puño.

-Entonces… ¿Entramos?

-Ahh – Traté de ocultar un ligero jadeo inhalando aire y conteniéndolo en mis pulmones. – Do… ¿Dónde? – Mordí mi labio inferior cuando sentí que se separaba un poco de mi cuerpo. Había creado una excitante presión cuando encerró mi cuerpo contra el suyo, que en cuanto se separó de mi me sentí vacía y necesitada de su calor.

-Supongo que mi habitación. – No estaba segura de si acababa de sonreír para mí o su sonrisa no había desaparecido en el tiempo en que estuvimos pegados. – Ahí tengo los condones. – Se dio la vuelta atravesando el pasillo hacia su puerta. Sólo cuando estuve parada detrás de él, me di cuenta de que me había llevado con él, tomados de la mano.

Sasuke rebuscó en los bolsillos de su pantalón, suponía yo que buscando sus llaves, y finalmente metió una mano en el bolsillo de su chaqueta. Sacó de ella una pequeña llave plateada y la llevó a la cerradura sin prisa alguna. Tomó el pomo de la puerta y la abrió con ímpetu. Entré a la habitación justo detrás de él. Con mi pecho subiendo y bajando ansioso, con mis manos picándome por tocarle, con mi centro ligeramente húmedo y mis piernas temblando con anticipación. Le observé mientras sacaba el contenido de sus bolsillos y dejaba todo en una pequeña mesita. Ladeó su cabeza primero hacia un lado, después hacia el otro y finalmente suspiró. Estaba listo. Y, joder, yo nunca había estado más lista. Literal. Di media vuelta buscando algún lugar donde dejar mi bolso y me encontré con mi reflejo en un espejo. Y entonces, sentí esa punzada de pudor en mi cabeza. Por un momento cruzó por mi cabeza el hecho de que estaba a pocos segundos de exponerme ante él. No es como si me avergonzara de mi cuerpo, después de todo pensaba que mi cuerpo estaba demasiado bien considerando toda la comida grasienta que le metía. Ni siquiera lo hacia por temor a no cumplir con sus expectativas, él era ya demasiado consciente de que no estaba muy dotada… como ambos quisiéramos. Era sólo que... Era pena, pudor. Y era raro porque no había experimentado esa clase de vergüenza con ninguno de mis anteriores amantes, ni siquiera con Lee al que siempre había aborrecido. Era sólo que... Se trataba de Sasuke... Mi mejor amigo, el hombre que me iba a buscar cada domingo para desayunar juntos, la única persona con la que experimentaba esos raros momentos de silencio para nada incómodos. La persona que conocía demasiado de mí... Menos mi cuerpo completamente desnudo. Esa misma persona estaba a segundos, minutos quizá de contemplarme sin nada y escucharme gemir. Giré el rostro y contemplé la hermosa cama que nos aguardaba. Era enorme, amplia, con un edredón blanco y almohadas grandes y mullidas. Me imaginé ahí, debajo del perfecto cuerpo de Sasuke, nos imaginé a ambos sudados y deseosos… Sentí una especie de pánico escénico. ¿Realmente estaba lista? Sabía que todo se definiría en ese momento. Después de todo, todo en la vida tenía un punto de partida, uno en medio de retorno y uno de llegada. Estábamos casi por rebasar el punto en el que no podríamos dar marcha atrás. Una vez que ambos diéramos ese paso, no habría más punto de retorno. Y obviamente la única salida sería el punto de llegada que culminaría con la unión de nuestros cuerpos en busca de ese placer que tanto estábamos anhelando. Con anterioridad había estado un poco nerviosa antes de tener sexo con alguien, pero nunca de esa manera. Antes jamás había tenido mucho que perder si las cosas no funcionaban. Pero, ¿y con Sasuke? ¿Y si no se excitaba en cuanto me viera por completo desnuda? ¿Y si detestaba el modo en que me movía? ¿Y sí mis gemidos eran demasiado ruidosos y eso lo enfriaba? Dios, ¿Y si se largaba y me dejaba ahí sola?

Un suave movimiento a mi lado me hizo reaccionar. Sasuke estaba sentado en un pequeño sillón desde el cual me observaba fijamente. Yo no estaba sola. Mi mejor amigo en todo el mundo se hallaba en la misma habitación. Tal vez podía contarle que estaba nerviosa y él probablemente se burlaría de mí, pero quizá lo entendería. ¿Acaso él no tenía miedo? Estaba ahí sentado en una pose tan relajada que quise leer sus pensamientos sólo para saber que pensaba de esto. ¿No le importaba que estábamos a punto de cambiar la relación perfecta que llevábamos conservando durante algunos años? En cuanto me descubrió mirándole, alzó un brazo extendiendo su mano hacia mí.

-¿Vienes? – Dios, mi grado de excitación creció al escuchar su ronca voz. Quise avanzar hacia él, pero mis pies no se movieron. ¡Ahora no!

-Yo…

-¿Pasa algo? – No dije ni una palabra. No me había movido, ni siquiera respirado, pero había percibido la diferencia… y estaba segura de que Sasuke también. Esta vez nadie nos interrumpiría, a pesar de que estábamos lo 7 bajo el mismo techo… nadie nos molestaría, nadie interrumpiría y aún así… – No sé cómo explicarlo – Sasuke comenzó. – Pero, hmm, te notas…

-¿Insegura? – Dije en voz baja, pero aún así él me había escuchado.

-Hmp. – Asintió. Esperé a que dijera algo más, pero no lo hizo. – ¿Cuál es el problema? – Cuestionó. De repente… toda mi seguridad me abandonó. – ¿Tienes dudas?

-Las tengo. – Admití.

-¿Por qué? – Entrecerró los ojos.

-Lo haremos… nos veremos, y yo no sé sí... – Un ligero temblor me recorrió. – Por favor, no te enfades conmigo. – Sasuke se levantó del sillón y caminó lentamente hacía mi. Me tomó de los hombros en cuanto me tuvo de frente y suspiró.

-Yo creo que es normal tener dudas en este punto. Te dije que el sexo implicaría cosas para la cual no estábamos listos… – Me recordó. – Probablemente sea algo difícil puesto que será la primera vez que lo hagamos, – Deslizó su dedo pulgar desde mi hombro hasta el dorso de mi mano derecha. – pero sí tú quieres, podrías desnudarte tu misma. – Se encogió de hombros. – Puede que después haya otra oportunidad para que yo lo haga.

¿Aún no lo habíamos hecho y ya pensaba en alguna otra vez?

-¿Hacerlo yo misma? – Dudé.

-Puedes hacerlo tan rápido o tan lento como te guste. – Continuó – En cuanto sientas dudas te detienes, respiras y me miras fijamente a los ojos. – Se acercó un poco más a mí.

-¿Mirarte?

Sasuke se aceró a mi oído derecho y susurró:

-Estoy seguro de que estaré mirándote con más deseo del que siento ahora por ti, entonces tú sabrás que también me deseas y continuaras ya sin pena alguna. – En cuanto dejó de hablar, sentí la humedad de su lengua rozando el lóbulo de mi oreja y sentí un poco de humedad igualmente en mi centro.

Dios, ¿Cómo le explicaba que después de eso, ya le estaba deseando sin penas ni dudas?

No me había equivocado en nada. Mi elección cobró lógica. Se trataba de Sasuke, el tipo que conocía los peores defectos de mí y aún así me aceptaba tal cual. Le deseaba y él lo sabía.

-Ahora que si después de todo te has arrepentido… – sasuke volvió a pararse de frente a mi – créeme que no estaré furioso… Tal vez ahora sea un poco tarde para negar que tanto mi cuerpo como yo nos sentíamos preparados para todo. – Sasuke bajó la cabeza provocando que yo siguiera el rumbo de su mirada para toparme con un prominente bulto luchando por ser liberado de la tela. ¿Yo había provocado eso, después de todo? Si. Había sido yo, y la noche anterior y aquella vez en mi departamento. Yo podría hacerlo… lo deseaba. Estaba 100% segura de que deseaba a ese hombre como no podría explicarlo y él a mí, que el deseo que sentía por él era mayor a mis miedos y que seguramente valía la pena mandar al carajo a mis demonios por una noche para poder disfrutar un rato del ser puramente sexual que estaba frente a mí. A la mierda lo demás, sólo seríamos él y yo teniendo un muy buen sexo y no dejaría que mis estupideces mentales me detuvieran.

-Sasuke... – Llamé su atención, no más tonterías. Tomé su corbata entre mis dedos jalándolo hacia mí con brusquedad. Era ahora o nunca. Choqué mis labios contra los suyos agresivamente y le besé con todas las ganas que había estado conteniendo. Olvidaría por esa noche todo. Sólo era Sasuke, mi mejor amigo, regalándome un poco de placer, intercambiaríamos fluidos corporales sanamente y buscaríamos la manera de satisfacernos mutuamente a través de nuestros cuerpos teniendo sexo sin la necesidad de tener una relación de por medio más que nuestra amistad… la cual, por cierto, habíamos acordado que no se vería arruinada por nada de lo que en el sexo pasara. Sería sólo sexo, un muy buen sexo entre amigos.

Olvidados todos mis temores, me concentré en degustar sus labios mientras yo dominaba por primera vez el beso. Dejé que mis labios saborearan los suyos con una placentera lentitud. Sasuke siguió el ritmo que le impuse y me tomó de la cintura atrayéndome a él con más fuerza. Definitivamente él tenía razón. Aunque quisiéramos, no pararíamos por nada del mundo. Nos deseábamos mutuamente y así mismo nos tomaríamos sin arrepentimientos. Mis manos ahora agarraban con firmeza su rostro para que supiera que lo necesitaba en serio. Besé y mordisqueé su labio inferior sin delicadeza alguna. La suavidad de sus labios era exquisita. Un gemido bajo hizo que de repente él tuviera el control sobre mí. Mis entrañas se removían de alegría, mi pecho latía a un ritmo suave y mi respiración acompañaba a la suya. Ya había cambiado todo. Desde el momento en el que me relajé en sus brazos supe que ya habíamos rebasado el punto de retorno y no había vuelta atrás. Así que me entregué al momento, a las fuerzas que nos atraían de forma inexorable a los brazos del otro y le permití que recorriera con sus manos cada parte de mí. Le probé con la punta de mi lengua rozando sus labios para que dejara a nuestras lenguas unirse al erótico juego que habíamos empezado. Sasuke entendió la idea y profundizó más el beso de una manera deliciosa. Mientras nuestro beso subía de tono y nuestras ásperas lenguas danzaban a un ritmo frenético, una mano se deslizaba por su espalda y la otra halaba con fuerza de su cabello atrayéndolo más a mí. Las suyas, se deslizaron sin pena por mis caderas para terminar sobre mi trasero. Pero eso sólo provocó que mi pelvis chocara más contra la de él y sentí la humedad crecer entre mis pliegues. Sasuke se separó de mi tratando de recuperar oxigeno, no me había dado cuenta hasta entonces que mi respiración había bajado de intensidad y que mi pecho ardía necesitado de aire. Nos miramos por unos segundos. Ambos agitados, ambos jadeando, ambos mirándonos con el deseo de continuar sin detenernos ya. Llevé mis manos a su pecho y las fui subiendo lentamente hasta sus hombros. Decidida a no detenerme, deslicé la chaqueta fuera de sus hombros y le obligué a separar sus brazos de mí sólo por el tiempo en que tardó la chaqueta en deslizarse por sus largos brazos hasta que escuchamos como caía al suelo. Sasuke me miraba fijamente mientras aflojaba su corbata. Cuando se la quitó, la aventó en alguna parte detrás de él. Subió una mano a mi rostro y delineó mis labios con el dedo pulgar mientras mordía su labio inferior. Su mirada desbordaba deseo y sentí la necesidad de pedirle que se desvistiera rápido, que me desvistiera y me hiciera gemir sin descanso. Acerqué mis manos a él y comencé a desabrocharle la camisa bajo la atenta mirada de él, por momentos rozaba 'accidentalmente' mis uñas por cada parte que iba descubriendo de su perfecto torso. Uno, dos, tres…5 botones después le tuve ya sin nada cubriéndole el torso.

-Nada mal. – Sonreí lujuriosamente.

-Nada que no hayas visto antes. – Respondió el gesto. Por supuesto, no era la primera vez que le veía sin camisa.

-Quiero ver más. – Mordí mi labio inferior. – ¿Puedo?

-Lo harás. – Sonrió de lado.

Y aunque ya lo había hecho antes, mi cabeza se llenó con la cuestión: ¿Cómo sería sentir al tacto su duro abdomen? No tocarlo como 'accidentalmente' o un roce. Mis manos picaban por saber cómo sería tocarle en serio. Delinear con los dedos su abdomen, sentir la firmeza de sus músculos, descubrir un pedacito de gloria acompañada del placer de explorar su cuerpo con las manos. Quería tocarle, tocarle sexualmente en serio.

-Tócame, Sakura. – Susurró. Me sorprendió el hecho de que me lo dijo como sí hubiera adivinado justamente lo que pensaba. Tal vez mi sonrojo me había delatado, o la mirada lasciva con la que observaba su cuerpo. Lo que fuese que me evidenció, no estaba arrepentida.

Llevé ambas manos hacía su cuerpo. Las dejé rozar sus pectorales cubiertos con una fina capa de sudor. Las separé de su cuerpo a penas un milímetro, cuando sentí que él tomaba mis manos entre las suyas obligándome a tocarle en serio. Las pegó con brusquedad hacía sí mismo y las guió permitiéndome sentirle aún más. Mis manos descendieron lentamente por todo su abdomen, temblando sutilmente mientras le acariciaba. Doblé un poco mis dedos para que mis uñas largas delinearan también el contorno de su piel. Sasuke apartó sus manos de sobre las mías dejándome continuar sola el recorrido por sus abdominales, ese perfecto six-pack que me había enloquecido. Le recorrí maravillándome por la suavidad de su piel y la dureza de sus músculos. Descendí hasta su ombligo el cuál jugueteé con mi dedo índice. Llegué hasta el contorno de su pantalón beige y mojé mis labios sabiendo lo que quería. Con una rapidez digna de un reconocimiento, tomé la hebilla con ambas manos y desabroché su cinturón. Le miré con curiosidad… ¿debía continuar o mi desesperación le había intimidado ya? Al principio había querido que fuera lento como él había propuesto, no quería que me viera desesperada, urgida… pero sí lo estaba ya. Estaba desesperada y hambrienta de su cuerpo. Lo necesitaba en todas partes y de muchas formas humanamente imposibles.

-No te detengas ahora. – Sasuke llevó sus manos a su pantalón y él mismo se lo desabrochó pero no se lo quitó.

-No pensaba hacerlo. – Llevé una mano a mi espalda en busca del molesto cierre del vestido y con un poco de dificultad comencé a bajarlo. A penas y había llegado hasta la mitad cuando me di cuenta de que sasuke ya no estaba frente a mí, ahora él estaba a mi espalda con sus dedos sustituyendo los míos en la laboriosa tarea. Sasuke rozó mi cuello con una mano mientras apartaba mi cabello y lo hacía a un lado. Sentí su respiración errada en mi nuca, a penas rozando mis orejas. Sus manos descendían junto con el cierre y en cuanto llegó al tope, subió ambas manos a mis hombros. Deslizó con suavidad el vestido fuera de mis hombros y saqué mis brazos de él. Al instante, el vestido cayó al suelo y yo ya estaba en ropa interior con Sasuke detrás de mí. Sentí sus labios chocar contra mi cuello marcando un camino húmedo hasta mi oído derecho. Sus manos se aferraron a mi cintura y me atrajeron hacía él pegando mi trasero contra su miembro erecto. Traté de contener un gemido pero fue difícil. Mis caderas comenzaron a moverse por instinto contra su miembro mientras el lamía con la punta de su lengua mi oreja. Ladeé la cabeza hacia el lado contrario a él para darle más acceso a mí. Besó mis hombros y mi cuello, mientras sus dedos se colaban en la parte elástica de mis bragas. Se agarró con brusquedad a mis caderas y él mismo marcó un ritmo placentero. Una de sus manos descendió más que la otra y llegó a mi centro el cual ya estaba ansioso por recibir atenciones.

-Sasuke… – Susurré sin dejar de mover mis caderas.

-Quiero tocarte. – Susurró en mi oído. Él acarició mi centro con una mano, de arriba abajo como si estuviera intentándolo, sintiéndolo. Ejerció presión en donde debía y fue suave contra lo que pudo.

-Ahh… – Exhalé desesperada. Sentí mi centro humedecerse más y sabia que él se daría cuenta por mis bragas húmedas. El movimiento que había empezado con mis caderas sólo estaba intensificando la fricción contra su mano y se sentía jodidamente bien. Su otra mano subió lentamente por mi abdomen y se coló por debajo del sostén. Tomó uno de mis pechos entre su enorme mano y apretó un pezón entre la mitad de sus dedos índice y medio. Mis manos estaban hechas un puño, no sabía qué hacer… no sabía dónde meter las manos, dónde tocar. Él estaba detrás de mí aún besando mis hombros y yo no sabía dónde meter las manos.

-No están mal. – Le escuché susurrar roncamente.

-¿El qué? – Dije en medio de un jadeo.

-Tus pechos. – Sentí su barbilla clavarse en mi hombro derecho. Seguramente me estaba observando, tenía una buena vista de mi, después de todo él de por sí era más alto.

-No te emociones. – Respondí. – Puede que el sujetador tenga relleno.

-Hmp, déjame corroborarlo. – Sentí un dedo descender desde mi nuca siguiendo una línea recta por mi columna hasta llegar al punto en el que el sostén se debía unir. – ¿Por qué…? – Detuve el movimiento de mis caderas y él dejó de mover su mano contra mí. Traté de contener la risa, no quería matar sus ansias. – ¿Dónde carajos está el maldito…?

-Bueno… – Una pequeña risa salió de mis labios. – Ocurre que se abrocha por delante.

-Hmp. – Sasuke me tomó por los hombros y me dio la vuelta bruscamente haciendo que quedáramos frente a frente de nuevo. – Mejor aún. – Llevó sus manos con rapidez y precisión al punto medio entre mis senos y jaló el pequeño broche abriendo el sostén y dejándome expuesta a él. Mordí mi labio inferior mientras terminaba de quitarme el sostén y este caía al suelo junto al vestido. Sentí mis mejillas arder. Lo que más me acomplejaba de mi cuerpo estaba ahí frente a él siendo examinado bajo sus penetrantes ojos sin discreción alguna. Sasuke mojó sus labios y el movimiento en su garganta me hizo notar que había tragado saliva. Por un breve instante sentí mi piel erizarse por el frio que sentía al estar desnuda ante su mirada, pero fue tan breve, ya que como él me había dicho, le busqué con la mirada. Él me miraba con deseo y lujuria. Llevó ambas manos a mis pechos, una en cada uno, cubriéndolos todo. – Si, están bien. – Gruñó. – Demasiado bien. – Los apretujó entre las palmas de sus manos sintiéndolo, explorándome.

-Hmm. – Un gemido salió de mis labios. Pese a que me estaba tocando con algo de rudeza, se sentía demasiado bien.

La temperatura corporal que ambos desprendíamos en ese momento casi podía palparse en el viento. Esto se estaba poniendo en extremo caliente. Llevé mis manos a sus hombros y me sostuve para recordarme que eso era real y que no era sólo una fantasía mía o un sueño que Gilbert podría arruinar.

Sasuke se agachó un poco y me tomó por el trasero sobresaltándome para así poder alzarme. No sé cómo, pero consiguió que rodeara mis piernas en su cadera y sin separar sus manos de mi trasero. Caminó conmigo aferrada a su pecho. Por un momento pensé que me dejaría sobre la cama, hasta que se sentó en el borde conmigo sobre de él. Y sin darme tiempo a actuar, él volvió a darle atención a mis pechos. Bajó su rostro a mis pechos y un improperio fuerte salió de mis labios.

¡Ahh! – Gemí.

Sasuke tomó uno de mis pechos entre sus labios, rodeando mi ya erecto pezón izquierdo con sus labios y jugueteando con él con su lengua.

-Hmm…– ¡Oh, maldición! ese hombre podía hacerme delirar con algo tan…

Con una mano acariciaba mi espalda y con la otra tomó mi pecho derecho para no dejarle sin atenciones, lo envolvió entre sus dedos pellizcándolo y halándolo sin lastimarme. Ese hombre me estaba matando. Mordía levemente mi pezón y después lo acariciaba con su lengua, el definitivamente sabía hacer maravillas con su lengua y no sólo cuando me besaba. Sabía lo que hacía, y lo hacía muy bien. Mis manos se aferraron con fuerza a sus hombros al tiempo que él se separó un instante de mi pecho y sopló en él erizándome por lo placentero que se había sentido aquello. Instintivamente comencé a mover mis caderas tratando de buscar un poco de roce en mi centro. Lo necesitaba. Estaba deseosa de atenciones, deseosa de más, de sentir más de lo que ese hombre pudiese darme.

-Ahh. – Gemí llevando mis manos a su cabeza y enterrando mis uñas entre sus cabellos. Cambió de pecho rodeando ahora mi pezón derecho con sus labios jugueteando con él con su lengua, enrollándola y succionando con fuerza de mí. – Más – Gemí tratando de atraerlo más a mí. Me estaba volviendo adicta a su contacto. –…Más. – Su jodida lengua me estaba matando, me estaba causando sensaciones tan jodidamente placenteras. Se separó de mis pechos para soplar levemente sobre ellos dejando mis pezones más erectos de lo que ya estaban.

-¿Más? – Volvió a mordisquear levemente mi pezón derecho sacándome leves gemidos de placer. Mordía suave pero placenteramente y me estaba dejando jodidamente húmeda. Tomó ambos pechos entre sus manos y los masajeó con fuerza mientras yo mordía mis labios tratando de contener un gritito de placer. – Yo quiero pasar ya a otras cosas, Sa-ku-ra. – Se levantó sólo un poco conmigo entre sus brazos y se bajó el pantalón. Se sacó los zapatos sin soltarme y los aventó de una patada. Por un momento, creí que iba a volver a sentarse en la orilla de la cama e íbamos a seguir con la fricción de nuestros cuerpos, pero cuando sentí mi espalda impactarse contra la suave cama me di cuenta de que él en verdad quería pasar a otras cosas. Pegué mi cabeza a la almohada en cuanto lo sentí sobre mí. La visión resultó más placentera de lo que había imaginado. Podía escuchar nuestras respiraciones agitadas y hasta pude sentir su corazón latiendo con fuerza, su pecho estaba perlado de sudor, los músculos de sus brazos tensos por la posición y su cabello cayendo a ambos lados de su rostro, enmarcándolo. Bajó sus labios a los míos y me besó lenta y tortuosamente rozando mis labios, jugando con mi lengua. Se separó un poco de mi para besar mis mejillas, mi cuello en donde succionó y, estaba segura, dejaría una marca.

En algún momento él bajó sus labios de mis pechos hasta mi abdomen el cual besó y lamió hasta mi ombligo. Jamás me había imaginado que los besos en esa parte también se sentían placenteros. Pero joder, vaya que lo era. Bajé la mirada sólo para verle descender cada vez más. Mientras besaba despacio la piel sobre mis bragas, llevó una mano al borde de esta prenda y comenzó a deslizarla hacia abajo. Siguió la trayectoria con sus labios y se irguió un poco para deshacerse de ella, las bajó lentamente mirándome fijamente. Mis labios estaban entreabiertos dejando escapar pequeños suspiros y mis piernas temblaban por la excitación. Mordí con fuerza mi labio inferior y dejé caer mi cabeza con fuerza al colchón cuando sentí como alzaba una de mis piernas para que mis bragas salieran por completo. Cuando terminó de sacarla por ambas pies, besó una de mis piernas mientras me quitaba los tacones que, no me había dado cuenta, pero aún llevaba puestos. Los aventó en alguna parte de la habitación y acarició levemente mis piernas y muslos internos mientras subía por mi cuerpo de nuevo, se acercó a mí tomándome por las rodillas para separar mis piernas. Gemí inevitablemente mirándole actuar. Una parte pudorosa de mi quería apartar la mirada por decencia, por pudor. Pero la parte lasciva y pervertida que sólo yo conocía, me incitó a seguir mirando. Quería mirarle, mirarle hasta el cansancio el cómo me llevaba a los rincones más bajos de la cordura. Bajó su rostro a mis piernas besándolas y lamiéndolas con la punta de su lengua dejando un rastro húmedo de él hacia mi entrepierna y entonces supe que su lengua hacía magia.

-¡Joder! – Jadeé cuando Sasuke separó aún más mis piernas para dejarme completamente expuesta para él. Bajó el rostro entre mis piernas y se lamió los labios con absoluta lentitud.

-…Húmeda. – Susurró.

Contuve la respiración unos segundos hasta que le sentí recorrer con su lengua mis pliegues. Me besaba, lamia y ambas cosas con tanta habilidad que me estaba matando. Arriba, abajo. Arriba, abajo. El movía su exquisito musculo por toda mi parte sensible. No quise pensar cuantas mujeres se había cogido para volverse tan hábil, pero ciertamente me importaba un comino sí eso le había hecho tan experto.

Y vaya que lo era.

Me acariciaba, me torturaba… me estaba volviendo loca. Mi boca no profería sonido lógico alguno. De mi garganta escapaban gemidos desesperados y jadeos, unos tras otros. Tiré mi cabeza hacia atrás tratando de contener aire en mis pulmones, estaba gimiendo cada vez más fuerte y sin ritmo. De la misma forma en que él me estaba lamiendo y mordiendo.

-¡Ahh! Sa… Sasuke… – Gemí por primera vez en la noche su nombre. ¡Dios no fue tan malo como pensaba! Enterré mis dedos en su cabello guiándolo más a mi centro, el muy maldito comenzó una danza más lenta pero igual de placentera. Se separó de mí y me miró directamente a los ojos, mi mirada estaba nublada por el placer y la de él no estaba mejor.

-Eres deliciosa – Susurró lamiendo sus labios. No supe en qué momento, pero mientras seguía mirándome fijamente adentró el dedo medio en mi interior. Lo metía y sacaba de una manera tan lenta, pero placentera que me hizo jadear. Su ritmo era desconcertantemente, maravilloso.

-¡Mierda! – Grité clavando mis pies en la cama. Sasuke bajó de nuevo y pasó su lengua por mi clítoris provocando que un chillido se escapara desde mi pecho. Clavé una de mis manos en la sabana revuelta debajo de mi y traté de retener aire en mis pulmones, pero era imposible, él me lo hacia imposible por el ritmo irregular que había adoptado. – ¡Ahh! Sa… Sasuke… más. – Mordió suavemente mi clítoris y después le dio una fuerte lamida que me hizo removerme sobre la sábana. – ¡Aahh! – Grité cuando sentí que algo en mi bajo vientre se acumulaba con lentitud. Estaba llegando, casi podía tocarlo con la punta de mis dedos. Y el parecía saberlo, parecía no cansarse de darme placer y su lengua parecía no cansarse de llevarme a la locura. En ese momento su lengua tomó un ritmo aún más rápido y firme. Todo lo que él tocaba en ese punto, estaba ardiendo y pidiendo por más. Comencé a mover las caderas en busca de más contacto. Quería más. – ¡Sasuke! – grité. – Ma… más. – mi voz sonaba tan distinta. Sentí como adentró otro dedo en mi interior y aumentó el ritmo, me estaba llevando a ese placentero punto de no retorno y yo tomaría el viaje sin dudarlo. Necesitaba llegar, no podía quedarme así después de esas veces que casi lo conseguía y no pude por ser interrumpida por Ino. Lo necesitaba, yo quería que el supiera que era maravilloso. Subí mis piernas a sus hombros empujándolo más contra mí. Eso fue suficiente para que yo moviera las caderas más rápido y apretara más fuerte las sábanas entre mis dedos. Los ojos cerrados con fuerza, mi cabeza estaba en blanco, y yo estaba sintiendo ese placer exquisito en todo mi cuerpo, ese placer maravilloso que se experimentaba rara vez.

Entonces me dejé llevar en el placentero y fuerte orgasmo que él había provocado en mí. Fue como una llama avanzando con rapidez por todo mi cuerpo hasta que en algún momento explotó en mi bajo vientre. Mi cuerpo se tensó recibiéndolo, mis uñas se clavaron en las sabanas y mi cabeza parecía dar vueltas rápidas, mareándome. Cuando abrí los ojos, me di cuenta de mi cuerpo temblando ligeramente por el placer que su lengua me había dado.

Había sido estupendo, increíble, estaba resultando un buen experimento y lo mejor es que aún no acababa.

Sasuke alzó el rostro de mi entrepierna y regresó a mi altura mirándome satisfecho. Se llevó los dedos que había introducido en mi a la boca y los chupó de una forma tan erótica que provocó que un leve jadeo escapara de mis labios. Mi respiración aún se encontraba irregular, casi me impedía llevar el suficiente aire que necesitaba, así que inhalaba por la boca también. Mi pecho se alzaba violentamente a la par de mi respiración. Llevé una mano a mi rostro y sentí lo caliente que me encontraba.

-¿Y bien? – Preguntó besando mi cuello. Me abalancé con desesperación sus labios besándole con furia y urgencia. – ¿Continuamos? – Asentí sonriéndole. Mordí mi labio inferior sabiendo lo que seguía. No podía imaginar cómo sería, ya nada tenía sentido. Estaba en esa habitación teniendo sexo con mi mejor amigo y lo estaba disfrutando.

Joder, si no.

Sasuke se levantó un poco de mi y estiró su mano a alguna parte junto a la cama. Escuché un ruido sordo como de un cajón cerrándose y lo próximo que vi fue como destapaba una bolsita plateada con sus dientes. Me besó de nuevo uniendo nuestras lenguas de una manera exquisita, mientras llevaba una mano a su entrepierna. Su lengua recorrió toda mi boca como lo había hecho en mi centro, como sí le estuviera haciendo el amor a mi cavidad bucal.

No habría vuelta atrás. Estábamos a punto, ya casi…

Sasuke me tomó de la cintura y me miró fijamente. Sus ojos negros nublados por el deseo y sus labios entreabiertos dejando escapar pequeños jadeos. Le miré con los ojos entrecerrados.

Hazlo. – Quise decirle.

Mordí mi labio inferior esperando el momento.

Sasuke apoyó una mano en el colchón, justo al lado de mi cabeza, y la otra mano la dejó en mi cadera. Sentí sus dedos clavarse en mi piel y cerró los ojos mientras una mueca se formaba en su rostro. Rozó con su pene mi centro. Había llegado aquel momento que nuestros cuerpos tanto habían ansiado. Sasuke dejó que la punta se pegara a mi centro pero sin entrar aún en mí. Sólo separaba mis pliegues con el largo de su miembro consiguiendo excitarme y mojarme más.

-Hmm. – Jadeé. – Mierda, hazlo ya.

-No hay prisa, Sakura. – Susurró con una sonrisa burlona.

-Por favor. – Rogué.

Dejé caer mi cabeza contra la almohada e instintivamente subí mis caderas buscando la penetración profunda que necesitaba.

-¿Por favor, qué? – Me tomó con fuerza para que cesara mis insistentes movimientos, pero él no cesó su tortura.

-¡Hazlo ya! – grité cerrando los ojos.

-Sakura… – Me llamó. Abrí los ojos y parpadeé observándole fijamente. – Mírame mientras lo hago. – Su profunda voz me hizo sentir más excitada. – Quiero que veas fijamente a la persona que te da placer. – Asentí. Sasuke acercó sus labios a mi rostro y besó suavemente mis labios antes de separarse de nuevo. – Yo no soy como tus anteriores amantes. Yo soy sasuke Uchiha, y nunca nadie te dará más placer como lo haré yo.

-¿Es una amenaza? – susurré.

-Es una afirmación. – Su sonrisa me hizo sentir en otro planeta. Era tan perfecto. No podía creer que ese maravilloso cuerpo estaba sobre mi y dándome tanto placer. –Entonces…

Subió sus manos hasta mis muslos y entró en mí.

Lo hizo tan rápido, tan duro y tan profundo que sólo pude abrir la boca en una 'O' y mis ojos se cerraron con fuerza, pero eso no me impidió sentir que estaba viendo las estrellas. Todo aquello que yo había estado esperando lo obtuve.

Ambos jadeamos audiblemente de una forma jodidamente excitante. Rogué internamente por qué no hubiese nadie cerca de la puerta, sabíamos que nuestros amigos eran vecinos de habitación y no quería que alguno de ellos reconociera nuestra voz. Pero en ese momento, eso era lo de menos. Yo ya me encontraba hundida en un delirante placer que no me permitió concentrarme en nada más. Encajé mis uñas en su espalda y las deslicé por todo el largo hasta su espalda baja.

Sasuke me llenó por completo mitigando la necesidad que mi parte íntima había sentido. Ni siquiera había alcanzado a ver en qué momento se había quitado el bóxer o cuán rápido se puso el condón. Eso no importaba ya. Él me había penetrado de una forma rápida, deliciosa, y mi cuerpo le recibió satisfecha, deseosa de más. Él me llenaba, encajaba perfectamente en mi centro y yo sentía que podría correrme sólo con la sensación tan maravillosa que tenia entre las piernas aún cuando ni siquiera nos habíamos movido. Eso era mejor de lo que había imaginado, mejor de lo que había esperado.

-¡Ahh! – Dejé escapar un jadeo de mis labios. El miembro de Sasuke era grande, estaba duro, grueso, caliente y estaba dentro, muy dentro de mí. Sentí mis paredes internas apretarle con gozo. Aún con los ojos cerrados pude escuchar un 'Hmp' proveniente de sus labios pegados en mi cuello. Los dedos de sasuke seguían clavados en mis caderas y escuché como deslizaba la otra mano por las sábanas hasta que lo sentí clavarse en mi piel. Me tomó con fuerza y arremetió en mi interior, de nuevo. Con más fuerza que la vez anterior. – ¡Sasuke! – Gemí. Abrí los ojos y le observé mirándome fijamente, sin parpadear. Su rostro era una perfecta máscara de lujuria, su mirada revelaba todo lo que yo sentía también. Placer. – Por favor – Susurré. – No te detengas.

Un gruñido salió de su pecho y dejando a un lado las pausas volvió a embestirme con fuerza una y otra vez. Mi pecho subía y bajaba tratando de llenarse de oxigeno, mis labios estaban tenuemente abiertos y mi corazón latiendo con prisa. Se sentía placentero. Cada centímetro de su miembro entrando y saliendo de mí, no estaba segura de sí alguna vez había sentido algo tan maravilloso.

-¡Ahh! – Jadeé. Dejé caer mis manos a los lados de mi cuerpo. Apreté las sabanas entre mis dedos y sentí los dedos de mis pies arquearse por el placer que mi cuerpo estaba recibiendo. – ¡Sasuke! – Regresé la mirada a él, en ningún momento había apartado los ojos de mi mientras me embestía una y otra vez a un ritmo creciente. Estaba entrando con tanta fuerza que por un instante me provocó cerrar los ojos para sentir el placer invadir mi cuerpo. Mi centro temblaba, apretaba y succionaba ansiando más de él, deseando hacer que entrara más y más dentro de mi cuerpo. – ¡Ahh! – Llevé una mano a su nuca y enredé su cabello entre mis dedos.

-Sakura… – Sasuke acercó su rostro a mío tratando de ocultar un gemido que murió en mi boca. Este beso era más demandante, más posesivo., más excitante que las veces anteriores. – Mierda… – Me aferré a su espalda y clavé mis uñas en él mientras las penetraciones aumentaban en fuerza y velocidad. Sasuke tiró su cabeza hacia atrás mientras entraba y salía, sus estocadas eran notablemente cada vez más fuertes, cada vez más profundas y certeras. Todo mi cuerpo se movía al ritmo de las embestidas. Él estaba sobre mí, mirándome con profundidad mientras me obligaba a enrollar las piernas alrededor de su cadera para entrar más profundo en mí.

-Joder… – Apreté los dientes tratando de aferrarme a esa habitación para no perderme en el placer.

-¡Mierda! – Gruñó aferrando una de sus manos en mi muslo. Me tomó con tanta fuerza que estaba segura de que dejaría marcados sus dedos en mi piel y como sí eso le sirviera de impulso me penetró con más fuerza y rapidez.

Pronto llenamos toda la habitación con nuestros gemidos y jadeos mezclados. Él estaba marcando el ritmo y se lo agradecía, porque nos estaba llevando a ambos a una pequeña parte del paraíso. Sasuke se dedicó a besar todo lo que alcanzase de mi piel sin perder el ritmo y la profundidad. Me estaba volviendo loca.

-¡Ahh!... no pares. – Gemía.

-Hmp… nunca… mo… molestia.

Sólo un par de embestidas más sentí como exploté de nuevo envuelta en una oleada de placer y dejé salir más gemidos envueltos en palabras inentendibles saliendo con fuerza de mi garganta. Mis paredes le apretaron con fuerza y él mordió mi hombro mientras su respiración desenfrenada retumbaba en mi oído. Llevé mis manos a su trasero empujándole con más fuerza en mi interior para prolongar el placer.

Era malditamente delicioso.

Sasuke alzó mis piernas hasta sus hombros entrando más certeramente en mí. Sus caderas embestían con aspereza, más plenamente. Nuestros cuerpos destilando la energía que habíamos estado guardando.

-Sakura… – Gimió sin apartar su mirada de mi. Él también estaba cerca de alcanzar su propio orgasmo. Por más que trataba de acallar sus gemidos besando mi piel, su rostro crispado de placer era la prueba máxima de que no le tomaría mucho correrse. Podía sentirlo en su ritmo irregular palpitante, en su respiración alocada y el ritmo frenético de su corazón.

Acerqué mis labios a su oído y gemí lo más sensual que pude para provocarle placer. Sasuke cerró los ojos con fuerza y estampó sus labios en los míos ocultando el gruñido de placer que le provocó el momento de su liberación.

Finalmente ambos lo habíamos conseguido. Tocar el cielo a través del cuerpo del otro.

Sasuke quebró el beso para ocultar su rostro en mi cuello mientras jadeaba con desesperación.

Mierda. Había sido bueno. Casi llegamos a experimentar el orgasmo al mismo tiempo. Un conjunto de oleada tras oleada de placer estremecedor, de contracciones frenéticas y una relajación que tensó nuestros cuerpos. Había sido por mucho la mejor sesión de sexo que había tenido. El clímax más esperado y disfrutado de mi vida. La tierra entera se había movido y el universo nos había regalado el mayor placer que habíamos sentido. Cuando todo a nuestro alrededor volvió a ser normal, abrí los ojos encontrando a sasuke aún recostado sobre mí, con la cabeza oculta en el hueco de mis hombros. Su cabello estaba húmedo, sus manos clavadas aún en mi, su respiración irregular. Hmm, aún después de haber tenido esos orgasmos, Sasuke conseguía ponerme excitada con sólo ver su cuerpo post-coito.

Sasuke salió de mi interior y se recostó a mi lado aún dando bocanadas de aire. Llevó una mano a su cabello húmedo y lo echó hacia atrás con brusquedad. Yo llevé una mano a mi pecho sintiendo mi corazón latir aún frenéticamente. Mi cuerpo se sentía cansado, cosa extraña porque realmente no había hecho gran esfuerzo, yo no. Lo cierto era que mis piernas estaban cansadas, mis brazos me pesaban y mi pecho aún ardía.

-Uff… – Sasuke a mi lado, exhaló.

-Fue bueno… – Mi voz sonó ronca.

-Hmm… – Asintió.

-No imaginaba que en verdad…

-¿Sí? – Sasuke giró el rostro para verme.

-No pensé que en verdad fueras tan bueno.

-Te advertí que podrías enviciarte. – Alardeó.

-No esperaba que en verdad fuera así.

- Yo tampoco. – Hizo una mueca. – Eres realmente buena.

-¿En qué sentido? – Pregunté. – ¿Físicamente o en el sexo?

-Ambas. – Respondió.

-Hmm. – Desvié mi mirada hacía el techo. – Tú tendrías una medalla de oro en cuanto a proezas sexuales.

-Hmp. – Trató de contener una risa. – Entonces…

-¿Si?

-Ambos estamos de acuerdo en que fue bueno.

-Totalmente. – Asentí estremeciéndome.

-¿Qué haremos entonces?

-No estoy segura. – Le miré a los ojos. – Pero creo que me gustaría repetir la experiencia en cada oportunidad que se nos presente.

-Estoy de acuerdo. – Asintió. – ¿Entonces? – Sasuke giró el rostro para verme – Tú…

Un ruido en la puerta nos sobresaltó. Tomé una de las grandes almohadas y la aferré a mi pecho buscando cubrirme con ella.

-¿Qué fue eso? – Soné preocupada.

-No lo sé. – Respondió.

Ambos nos miramos sorprendidos en cuanto el ruido se repitió. ¿Será que nuestros gemidos habían sobrepasado la habitación y ahora estábamos en problemas? Me levanté de la cama sintiendo mis piernas débiles y corrí a la puerta pegando mi oído para escuchar algo.

-Dudo mucho que consigas escuchar algo… – La voz grave de sasuke me espantó. Él estaba de pie, detrás de mí y con una mano en el pomo de la puerta. – Sólo hay una forma de averiguar qué pasó… – Sasuke abrió la puerta y nos asomamos un poco. Naruto y Hinata estaban del otro lado del pasillo besándose desenfrenadamente.

Oh…

Ellos…

Naruto estampó el cuerpo de Hinata contra la puerta de mi habitación mientras sus manos tocaban cada parte del cuerpo de Hina.

-Hmp. – Escuché a sasuke cerca de mi oído y entonces recordé que estábamos los 2 desnudos, y él detrás…

-Deberíamos cerrar la puerta... – Susurré justo cuando Naruto estrujó uno de los prominentes pechos de Hinata. Empujé la puerta tratando de que no hiciera tanto ruido y me di la vuelta encontrándome con Sasuke sonrojado.

Parado frente a mí, desnudo. El ya se había quitado el condón y aparentemente, al igual que yo, se había dado cuenta de la posición en la que estuvimos segundos atrás.

-¿Cansada? – Preguntó ladeando la cabeza.

-N… no.

-Hmp.

Sasuke sonrió de lado y con un rápido movimiento me sostuvo del trasero para que enrollara mis piernas en su cintura. Estampó mi cuerpo contra una pared sin delicadeza alguna y se dedicó a besar mi cuello con vehemencia.

-¿Estás de acuerdo en que podemos continuar? – Caminó conmigo hasta la cómoda de madera que estaba junto a su cama. Abrió un cajón y sacó de ella un preservativo.

-Por favor, si…

-Después de todo nuestro experimento dio resultado. – Me pegó de nuevo contra una pared y me soltó unos segundos mientras se ponía el condón. Yo me agarré de sus hombros mientras mordía mi labio, ansiosa. – Para serte sincero… – Volvió a tomarme de la cintura. – Me contuve mucho hace unos momentos.

-¿Cómo dices?

-Era la primera vez y necesitaba saber que tan fuerte o rápido te gusta. – Acarició mi trasero con la mano izquierda. – Ahora que sé cómo te gusta… estoy seguro de que podré hacerlo mejor.

-Oh. – ¿Sería cierto? Sasuke en verdad, ¿se había contenido? Porque si resultaba cierto, no imaginaba como podría hacerme sentir más placer de lo que había sentido antes. Entonces, ¿Cómo sería el sexo rudo con él?

Mi centro comenzó a sentirse húmedo a la expectativa de sus palabras. Sentía ya en mí la necesidad de ser invadida de nuevo por su duro miembro. Moví mis caderas contra su pubis y mordí suavemente el lóbulo de su oreja.

-Adelante. – Susurré. Sasuke sonrió de lado y me tomó del trasero para poder entrar con fuerza en mí. – ¡Ahh! – Un gemido fuerte salió de mí. Su estocada había sido dura, precisa y placentera. Me aferré a su espalda incitándole a continuar.

-Eres perfecta. – Besó mi frente y entonces las embestidas duras empezaron.

Sasuke se agarró de mis piernas para poder entrar y salir de mí con más rudeza. Sus movimientos eran certeros, fuertes y placenteros. Mi centro palpitaba sensible por los movimientos.

-¡Más! – Grité hasta el punto de ruborizarme – ¡Ahhh! ¡Sa… Sasuke!

Sasuke bajó una mano a la unión de nuestros cuerpos y acarició mi clítoris con el dedo pulgar con movimientos circulares.

Mi cuerpo ya estaba sensible por el encuentro anterior y aún así sentía mi centro arder y buscar más de él.

-…Más… Sasuke… Sasuke. – Gemía sin cordura en su oído y él respondía moviéndose aún más en mi interior. – ¡Ahhh!

Sasuke llevó sus labios a mi pecho y lamió indecentemente mis pezones sin apartar la mirada de mí. Aceleró el ritmo de sus embestidas de una forma brutal. Definitivamente el tipo si se había estado conteniendo, contrabajo le estaba entrando oxigeno a mis pulmones porque él no le daba tregua a mi cuerpo cuando ya volvía a embestirme. Con una mano me torturaba y con la otra mano masajeaba mi trasero. Era bueno, mierda, muy bueno.

-¡Ahh! – Con unas embestidas más, mis paredes comenzaron a cerrarse apretando el miembro de Sasuke mientras me aferraba a su espalda ancha.

Sasuke nos separó de la pared y se sentó en el borde de la cama deteniendo por unos segundos sus movimientos.

-Móntame. – Susurró en mi oído.

¡Mierda! Mi pecho palpitó de excitación.

Oh querido, será un placer.

Asentí ligeramente sonrojada mientras me aferraba a sus hombros y le besé con toda la pasión que pude. Sasuke clavó sus uñas en mi trasero y mordió mi labio inferior. Me levanté un poco impulsada por sus manos y descendí lentamente sobre su potente erección.

Ambos gemimos al mismo tiempo. Sasuke dejó caer su cabeza hacia atrás y eso me dio acceso a besar su cuello mientras volvía a moverme sobre él. Besé y mordisqueé cerca de su clavícula mientras él me tomaba por el trasero para que aumentara mis movimientos. Así que apoyada en él, comencé a pegar pequeños brincos sobre su erección. Mis senos saltaban al ritmo de mis movimientos y mis manos marcaban su espalda. Estábamos tan cerca del paraíso y cada vez que sentía que llegaba más profundo. Mi cuerpo subía y bajaba y volvía a subir buscando su propio placer, pero sabiendo que sasuke estaba extasiado.

-Hmm. – Un ronco gemido salió de sus labios y se aferró con fuerza a mi cintura marcando un ritmo más rápido y placentero.

Llevé mis manos a mis pechos, sin perder el ritmo de los movimientos, y los apretujé con fuerza.

-Ahh. – Jadeé.

Sasuke apartó mis manos y las reemplazó con las suyas cubriéndolos por completo.

Mi cabeza daba vueltas, el aire me faltaba y mis movimientos no cesaban. Apoyada en él, cambié el rumbo de mis caderas y comencé a moverme en círculos sobre él.

-…Sa…kura. – Gimió.

-¡Sasuke…! – Escondí mi rostro en el hueco de su hombro y le mordí suavemente cuando sentí el nudo que se había formado en mi centro liberándose. Esta vez, ambos lo habíamos logrado al mismo tiempo.

-¡Sa… Sakura! – jadeó apretándome más contra él y tensando su cuerpo. Sasuke bajó su cabeza enterrándola en mis pechos.

Luego de un par de minutos en los que trató de regular su respiración, salió de mí y me abrazó provocando que ambos cayéramos sobre el colchón.

-Eres perfecta – Susurró sin voltear a verme.

-Sí te habías contenido. – Susurré evitando mirarle también.

-Hmp. – Respondió. – Te lo dije.

..

.

Me encontraba acostada boca abajo en la enorme cama. Sola. Debajo de mi pecho y rostro había puesto un par de enormes almohadas para sentirme más cómoda. Estaba ligeramente exhausta. Mis parpados se cerraban por el cansancio y mi cabeza daba vueltas sin control. Cerré los ojos apenas unos segundos para relajarme un poco. Mi cuerpo estaba sudado, un poco pegajoso y gracias a que nada me cubría pude sentir la brisa del mar entrar por la ventana abierta. En verdad necesitaba algo de aire, quizá una ducha. Deslicé las yemas de mis dedos por las sabanas arrugadas, se encontraban ligeramente húmedas y aún algo tibias. Realmente habíamos quedado exhaustos. Mordí levemente mi labio inferior cuando recordé la última sesión que habíamos tenido apenas unos 30 minutos atrás. Mi cuerpo entero se estremeció con sólo recordar el cómo me había tomado por la cintura para embestirme con una fuerza brutal, como dejó sus dedos marcados en mis muslos y la forma vergonzosamente placentera en que me había hecho gritar de placer. Aún podía escuchar en mi cabeza nuestros gemidos mezclados en una dulce y placentera melodía. Con cada embestida, mi cuerpo había reclamado más de él y con cada jadeo de Sasuke yo me sentía lista para darle más de mí.

Suspiré.

En ese momento, todos mis temores y dudas acerca de que algo de esto fallaría se me hicieron patéticos. Todas mis dudas, todos mis enojos por las interrupciones, todo… todo lo había mandado al carajo. Sasuke me había regalado, por mucho, una de las mejores sesiones de mi vida sexual. Había estado increíble, maravilloso, digno de reclamar una repetición y después otra, y otra…

En cuanto escuché un ruido leve cerca de la ventana y dejé de sentir la brisa rozar mis muslos y espalda, abrí los ojos lentamente encontrándome con Sasuke dándome la espalda. Se encontraba cerrando las cortinas del ventanal. Estaba desnudo, regalándome una perfecta visión de su trasero. Había tenido ya la oportunidad de tocarlo con mis dedos, de empujarlo con mis uñas hacía lo más profundo de mi y podía asegurar de que al tacto era mejor que a la vista. Aunque, no podía negar lo placentero que era verle. Su espalda ancha llena de pequeños arañones míos, sus largos y formados brazos que me habían estrujado, sus manos suaves pero poco amables que me habían estrujado sin decencia y finalmente sus largos dedos que me habían provocado tanto placer que era indescriptible y que ahora también llevaba como recuerdo tatuados como pequeños moretones en los muslos y caderas. Me había tomado duro y sin delicadeza, justo como prometió.

Un gemido saliendo de mis labios me hizo darme cuenta de que me había perdido por unos momentos del mundo para dejarme llevar por mi mente fantasiosa. Enterré mi rostro en una de las almohadas sintiéndome torpe por el poco control que estaba teniendo, pero me resultaba imposible. Ahora que había probado el dulce néctar de la tentación, sentía que necesitaba probar de ella cada que se me diera la oportunidad. ¡Y qué demonios! Aún no veía el sol asomándose por la ventaba, lo cual significaba que estábamos aún a tiempo de hacerlo una o dos veces más. Ciertamente me sentía un poco agotada, lo normal, pero aún no me sentía con ganas de seguir probando hasta dónde podríamos llegar antes de entender la locura que estábamos cometiendo. Estaba exhausta, más no satisfecha. A pesar de que lo habíamos hecho 2 veces, aun que él ya me había llevado a tener 4 jodidos y muy, muy, muy, demasiados muy, placenteros orgasmos. ¡CUATRO! Mis mejillas se colorearon con sólo recordar que seguía ahí. Yo estaba lista, y estaba segura de que él también. Lo sabía por qué me atreví a abrir los ojos sólo un poco, ocultando mi mirada con mi cabello ahora atado en una cola alta, y le observé. Él ya no estaba cerrando una ventada, ya no estaba de pie dándome la espalda, ya no. Él estaba sentado en un enorme sillón de cuero rojo, observándome lascivamente. Sabía que él ya estaba enterado de mi nada discreta mirada. Sus ojos estaban fijos en los míos.

Negros vs jades.

Se encontraba sentado en una cómoda posición, con ambos brazos descansando en los reposabrazos, con una semi despierta erección que estaba ahí, esperando por mí. ¡No podía hacerle esperar, no quería hacerle esperar! No por él, si no por mí. Por mi cuerpo que ya se encontraba listo para seguir. Por mi centro que estaba ya listo y necesitado de las atenciones que él le daba. Porque sabía que, aunque no quisiera aceptarlo, nunca podría darle algo tan bueno como el enorme miembro de Uchiha. Sonreí mientras estiraba mis piernas un poco, rodé en la cama quedando boca arriba y de un rápido brinquito me levanté de la cama sintiendo mis piernas flaquear en cuanto mis pies tocaron el piso. Oh-oh. Mis piernas estaban cansadas y sin fuerza. Escuché a sasuke reír un poco y me encogí de hombros devolviéndole el gesto con una sutil sonrisa. Di un par de pasos largos y antes de llegar a él tropecé torpemente –Cómo no– cayendo al suelo justo delante de él. Sasuke hizo ademán de querer levantarse y le hice una seña con mi mano derecha para que se detuviera. La interrupción no me había molestado en lo absoluto, por el contrario sabía que debía tomar esa oportunidad como algo más que beneficioso para los 2. Decidida, me puse a gatas y llegué hasta él gateando. Sasuke sonrió de lado siguiendo fijamente cada uno de mis movimientos. Mis mejillas estaban rojas y ardían por el calor que en ese momento desprendía mi cuerpo, mis rodillas se sentían algo incomodaos, la alfombra no había resultado tan suave como había pensado. Lo cierto era que en cuanto llegué frente a él, me senté justo frente a sus pies.

-¿Qué estás haciendo? – Agachó un poco su cuerpo quedando a mi altura pero sin levantarse del sillón.

-Acompañándote. – Llevé una de mis manos a su rodilla derecha.

-Hmp.

-¿"Hmp" qué? – Imité su estúpido monosílabo.

-¿Estás tratando de provocarme? – Regresó a su posición inicial relajando su cuerpo en el sillón.

-No lo sé. – Dicho esto, mi mano subió por su muslo interior buscando estimularle. – ¿Lo estoy consiguiendo? – Susurré.

-Tal vez… – Suspiró al sentir como rozaba con una de mis uñas el largo de su miembro.

-Aún no amanece. – No podía apartar la mirada de él. – Aún podemos seguir…– Mojé mis labios esperando una respuesta.

-Hmp. – Respondió dejando caer su cabeza hacia atrás cuando apreté sin reparo la punta de su miembro.

La noche era joven, y nosotros también.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Por favor, no odien a esta persona por haberles dejado picados muchas veces JAJA Tenían que sentir la frustración de Sakura. Pero, no más Sakura frustrada \O/ espero que al igual que con ella, la espera haya valido la pena para ustedes.

Por favor (uniendo mis manos en un ruego) coméntenme que les pareció este capítulo. Sí lo odiaron, si lo amaron, si lo amodiaron.

Espero haber llenado sus expectativas acerca de su primera vez… pero recuerden. ¡Fue sólo la primera vez! ¿O tercera? :B jajajaja el caso es, que aún tienen chance de echarlo a perder MUAJAJA

Tuve que hacerlo un poco rápido ya que aprobé mi curso satisfactoriamente O/ (aplausos) y me voy de vagaciones. Así que quise subir el capitulo antes de irme para que no me odiaran más por mis retrasos. Así que al igual que Saku, era ahora o nunca (okno, ahora o hasta dentro de 1 semana) aprovecho esto para decir que tal vez me demore un poco con el siguiente capítulo por dichas razones, pero procuraré escribir cada que tenga oportunidad.

Reviewseenme y como siempre espero sus consejos y críticas constructivas acerca del lemmon.

Me encantan sus teorías y predicciones para esta historia, Gracias (:

Diviértanse mucho si están de vacaciones.

Besos :*

Angelli H.~