Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto
█ █ █ █ █ Derechos reservados █ █ █ █
Angiie
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
De las reglas del juego.
"Cerré mi boca, y te hablé de mil maneras silenciosas…"
Ring, ring.
Un molesto ruido cerca de mi me forzó a regresar de la satisfactoria inconsciencia en que el sueño me había enterrado. No sabía qué hora era, no me importaba realmente, porque yo sólo quería seguir durmiendo largo y tendido y que nadie más interrumpiera mi sueño, al menos por un buen rato; ¿acaso era mucho pedir? Apreté los ojos en señal de que mi cuerpo rechazaba por completo el despertar. Me sentía ligeramente agotada y creía que dormir un poco más me vendría de maravilla. Fruncí el ceño al notar que el molesto sonido era tan ruidoso que en verdad impacientaba de sobremanera y sobre todo me irritó un poco el hecho de que mi sueño se haya visto interrumpido de esa forma, aparentemente las cosas no se me pondrían tan fáciles como yo deseaba. Era obvio que a menos de que me levantara a darle solución al problema, mi sueño sería aplazado por más tiempo. ¡Joder! Yo no quería mover ni un maldito musculo en ese momento. Rodé en la cama dándome la vuelta para quedar boca abajo, cubrí mis oídos poniéndome una enorme almohada sobre la cabeza para ignorar el molesto ruido ya que estaba convencida de que ignorarle seria una muy buena solución, pero obviamente no fue así. El ruido no cesó y yo seguía escuchándolo, ahora un poco más leve, pero seguía ahí tratando de arruinarme la mañana. Tener que moverme para levantarme a descubrir el origen del ruido, remediarlo y volver a la cama me daba pereza. ¡Ya había hecho demasiado con formular la idea de lo cansado que sería hacer todo eso! ¿Para qué malgastar energía que podría necesitar más tarde? No, definitivamente no. La idea de tener que mover un musculo más para levantarme de la cama no me agradaba en lo más mínimo. Apreté más la almohada contra mis oídos pensando que en algún momento dejaría de escuchar el ruido y podría volver a dormir.
Y así fue.
Afortunadamente sólo tomó un par de segundos más para que el ruido dejara de molestar. Sonreí victoriosa con el rostro aún escondido en el colchón y me relajé de nuevo decidida a recuperar el sueño. Después de todo, la suerte si estaba de mi lado esa mañana.
Estiré mis brazos y bostecé un par de veces antes de intentar volver a acomodarme para dormir un rato más. Mis parpados comenzaban a cerrarse lentamente y mi cuerpo estaba ya muy relajado, ya estaba a punto de caer profundamente en el sueño… casi podía tocar la inconsciencia con la punta de mis dedos, cuando…
Ring, ring.
El molesto ruido de donde quiera que viniera estaba molestando de nuevo.
-Mierda… – Susurré suspirando. Apreté los dientes realmente enfadada y me quejé. – Maldita sea… – Apoyé mis manos en el colchón y estaba a punto de levantarme a estrellar con furia el aparatejo que me estaba haciendo la vida imposible, cuando sentí un movimiento a mi lado que me impidió moverme. Abrí los ojos de golpe y sentí mi cuerpo ponerse rígido cuando recordé que el movimiento era el de una persona a mi lado. Ese alguien estaba removiéndose y provocaba un leve movimiento en el colchón y en la sabana que apenas me cubría de la cintura para abajo. Giré rápidamente la cabeza encontrándome con la espalda de Sasuke Uchiha. Él estaba sentado en la cama, con los pies en el suelo y ladeando su cabeza de un lado al otro. Traté de no moverme, ni siquiera respirar. No quería interrumpirle en su rutina mañanera, mucho menos cuando yo estaba concentrada en observar con descaro la piel que se me mostraba: Su espalda estaba perlada por sudor y tenía pequeñas marcas en algunos puntos, marcas que obviamente fueron provocadas por mis uñas. Sus músculos se tensaban con cada movimiento que él hacia y sus hombros anchos se movían junto con su respiración. Deseé tocarle y abrazarle, quizá besarle la espalda y provocarle. Después de todo, despertar con un cuerpo así al lado tuyo, quitaba todo el cansancio físico que pudieras tener. Esta era la clase de cosas por las que ahorrar energía física era una buena idea. ¡Damn it! Me apoyé de nuevo en mis manos tratando de levantarme. Al mal tiempo, buen sexo. Pero antes de que siquiera pudiera decidirme a actuar, él se quitó las sabanas de encima y se levantó de la cama tan rápido que no me dio tiempo a prepararme mentalmente para volver a ver ese exquisito trasero.
¡Oh-por-Dios!
Me apoyé con mis codos y antebrazos para elevar mi torso y poder contemplarle mejor mientras él caminaba por la habitación ignorante de que estaba siendo descaradamente observado y de que yo babeaba por su cuerpo. Era definitivamente un digno manjar de los dioses.
No supe en qué momento el ruido que seguía resonando por toda la habitación y el dormir de nuevo habían pasado a segundo término. En ese momento yo ya estaba fantaseando con volver a tocarle el firme trasero y volver a enredar mis piernas en su cintura. Porque el sueño ya no era lo único que quería que 'se viniera' en mi. Debía ser pecado tenerle tantas ganas. ¿Acaso no era muy temprano para fantasear así? Seguro y era un delito sentirme tan excitada un lunes por la mañana. Pero estaba bien, ¿no? Después de todo, ya habíamos experimentado el placer con nuestros cuerpos y desearle así era normal, ahora éramos amantes. Además ese perfecto cuerpo que aquel hombre poseía podía volver loca a cualquier mujer con tan solo verlo, no era culpa mía ser tan débil ante él. Mordí mi labio inferior tratando de contener una risita. Sasuke caminaba por la habitación recogiendo cosas del suelo, hasta que vi entre sus manos el bóxer que la noche anterior había llevado puesto. Ohh, ¿ya tan rápido iba a privarme de tal vista? Él caminó hasta algún punto en que dejó de ser visible para mí por la posición en que estaba acostada. ¡Rayos! Se me hizo muy injusto dejar de verle tan de pronto. Él se paseaba desnudo por la habitación con la intención de ser admirado, ¿no? Entonces era mi deber seguir mirándole sin remordimientos. Y entonces una duda cruzó por mi mente: ¿Yo debería levantarme de la cama también para acompañarle ó esperar a que él volviera? Difíciles decisiones que una chica debe tomar un lunes por la mañana después de haber tenido sexo con su mejor amigo la noche anterior. Por que donde hubo buen sexo, antojos quedan.
Ohh, Sasuke.
-¿Terminaste ya de fantasear conmigo? – Su ronca voz me sobresaltó. Mierda. No le miré, pero si me sentí tan apenada que tuve que enterrar mi rostro en el colchón, de nuevo, y apreté los ojos llevando mis manos a los lados de mi cabeza apretando las sábanas también. Definitivamente yo no era tan sutil ni discreta como creía. Él me había descubierto cuando le miraba con descaro, tal vez el problema era mi falta de sutileza ó el tipo sí que me conocía bien.
-Yo no… – Quise defenderme pero no sabía que decir, después de todo me había descubierto.
-Hmp. – Escuché los pasos de él cada vez más cerca de mí y entonces el 'molesto ruido' dejó de sonar. Ni siquiera había notado que esta vez no se había detenido. El efecto de la satisfacción post coito. – ¿Si? – Le escuché decir. Ladeé el rostro descubriendo que el ruido sólo se trataba del teléfono que estaba en la cómoda a mi lado. Eso explicaba muchas cosas. – Hmp, ¿Quién? – Bajé la mirada por todo su cuerpo. Hmm ya tenía puesto el bóxer, pero bueno… era sólo el bóxer. Nada que no pudiera quitar rápidamente, si quisiera… considerando que ya me sentía demasiado despierta para ello. – Ah, entiendo. – Suspiró. – Gracias. – Colgó el teléfono y contempló algún punto en la cómoda, completamente serio e inmóvil.
Exhalé ruidosamente por la boca antes de rodar en la cama para quedar de nuevo boca arriba, esta vez ocupando el espacio que Sasuke había dejado vacio. Me cubrí por completo con la sábana demasiado consciente de que él estaba cerca y podría mirarme. Me senté en la cama y entonces noté su mirada fija en mí. Parecía que estaba mirando mi cuerpo a través de la sábana, me miraba de la forma en que yo le había visto segundos antes.
Sonreí preguntándome: ¿Y ahora qué?
Se suponía que ya habíamos superado las malditas interrupciones, ya habíamos tenido SEXO 3 veces en una noche y ahora estábamos ahí en la misma habitación mirándonos fijamente el uno al otro y yo no sabía qué rayos hacer. Porque, ¡mierda! Cuando yo tenía sexo con otros hombres me sentía feliz cuando se marchaban después de terminar o al día siguiente a penas se levantaran. Pero ahora la situación era distinta, porque: 1) Sasuke y yo solo habíamos fijado tener sexo y seguir nuestras vidas y amistad normal. 2) Yo estaba en la habitación de él. Por lógica tendría que irme yo. 3) ¿Tendría que irme justo ahora o podría pedirle otra ronda? Sí bien el ambiente estaba un poco tenso, mi cuerpo sí tenía una propuesta interesante para hacerle.
-Buenos días. – Sasuke rompió el silencio deslumbrándome con su primera sonrisa mañanera.
-Buenos días. – Respondí suspirando.
MUY, MUY buenos días. – Debí responder.
-¿Tienes hambre? – Preguntó levantando un par de almohadas del suelo, las acomodó en la cama antes de sentarse en ella y descansar su espalda en las mullidas almohadas.
-Muero de hambre. – Respondí asintiendo. Oh, sí. Estaba hambrienta. En cualquier sentido que quiera ser interpretado. Yo en verdad sentía que la noche anterior me había dejado sin energías, pero pensaba que no me vendría nada mal un pequeño esfuerzo por levantarme y arrojarme sobre él. La posición en que él estaba sentado me dejaba total libertad de actuar. Estaría lista para seguir, claro, sólo sí él estaba dispuesto a otra ronda.
Mordí mi labio inferior mirándole fijamente y tratando de buscar una respuesta de su parte, pero le encontré concentrado revisando su celular.
-¿Pasa algo? – Quise saber haciendo un sutil gesto hacia su celular.
-No. – Negó.
-Oh. – Aparté la mirada de él.
-La llamada era del lobby. – Me informó segundos después.
-… – Le miré confundida. – ¿Porqué…?
-Ino pidió el servicio de despertador para cada habitación. – Respondió interrumpiéndome pero respondiendo la pregunta que quería hacerle. – Son las 8am y el teléfono no dejará de sonar en las habitaciones hasta que respondamos.
¡Oh, vamos! ¿Es que Ino no entendía el concepto de VA-CA-CIO-NES?
-¿En serio? – Bufé. – ¿Acaso no sabe que Naruto y Hinata estarán despertando de su noche de bodas y de que sí la última vez que vi a Shikamaru ya estaba ebrio, quiere decir que ahora mismo debe estar durmiendo y con resaca? –Sasuke se encogió de hombros sonriendo. Seguramente él pensó algo parecido.
-Naruto y Hinata de luna de miel, Shikamaru ebrio, tu y yo tuvimos sexo… muchas cosas fuera de lo normal bajo un mismo techo. – No pude evitar sonrojarme un poco por sus palabras.
-Ni lo menciones. – Suspiré apartando el rostro de su visión. – Aún recuerdo a Hinata y Naruto en el pasillo… fue raro. – Traté de restarle importancia a nuestro asunto.
-Para nada, ya sabes lo que dicen de 'las más calladas'… además, tu y yo hicimos algo parecido dentro del elevador hace 2 noches y no nos importó sí alguien nos veía.
-Supongo… – Mordí mi labio inferior sabiendo que lo mejor probablemente sería ir a mi habitación, la tentación carnal era demasiado grande en esa cama.
Busqué desde la cama mi ropa encontrándola en el suelo, en aquel punto frente a la cama donde sasuke me había desnudado la noche anterior. Y ahora debía ponerme yo sola esa ropa para ir a mi habitación. Después de todo, gracias a los 'despertadores' no habíamos tenido un despertar muy cómodo que se diga, además… tal vez no estábamos listos para hacerlo de nuevo, no sin antes hablar de ello. Observé mi ropa de nuevo. Estaba a unos 3 metros de distancia cuando mucho y yo sólo pensaba: Bien, no tendremos sexo pero, ¿Debería cubrirme con la sábana e ir por mi ropa ó simplemente levantarme a buscarla sin nada que me cubriera? Después de todo nos habíamos 'conocido' bien Sasuke y yo la noche anterior, aunque debía reconocer que si era un poco pudorosa y… ¿No se suponía que seguiríamos siendo amigos? Los amigos no se tienen por qué ver de más después del sexo porque siguen siendo amigos y si yo me paseara desnuda frente a él sería muy indecoroso y… ¡Un momento! Él se acababa de pasear por la habitación mostrándome el trasero obviamente para provocarme, tal vez yo también podría hacerlo… ¡NO! No podía hacer eso, no podía insinuármele así de repente porque él pensaría que me aprovecho de la situación a mi antojo… Pero yo SÍ quería aprovecharme de él otra vez… ¡Pero no! Debía aguardar a la próxima vez que tuviéramos sexo, eso crearía una especie de expectación que… ¡Al carajo! Ya tenía guardada en mi memoria cada fragmento de su anatomía con énfasis en algunas partes y él también me había visto de más… Aunque anoche estaba excitado y posiblemente vio cosas mejor de lo que en realidad son por la sangre abandonando su cerebro y corriendo hacia su erección. Sí me ahora con 0 gramos de excitación, podría notar más a fondo mis defectos y no volvería a cogerme… Bueno, sí queríamos seguir con esta clase de tratos el pudor estaba de más en nuestra relación. Sólo sexo, pero… Pero… ¡MIERRRRRRRRDA! ¿Desde cuándo se me daban estos debates internos tan dramáticos y bipolares? Sólo debía levantarme de esa cama y ya. Bien. Aquí vamos. Suspiré y me levanté de la cama con torpe elegancia de recién despertada y sostuve la sábana contra mi pecho pero dejando mi espalda y trasero al aire libre. Sacudí un poco mi cabello ahora enredado y caminé la distancia hasta mi ropa. Podía sentir la fija y atenta mirada de Sasuke en mi espalda así que dejé salir a mi lado lascivo y altamente sexual que yo amaba tanto y pensando en él dejé caer la sábana a mis pies. Aún dándole la espalda, carraspeé un poco antes de agacharme a recoger mi ropa dándole una vista de mi trasero. ¡Dios! No podría encararle por un rato al menos hasta que mis mejillas dejaran de arder como lo hacían en ese momento. Tomé mis bragas primero y me incliné un poco para pasarlas debajo de mis pies. Las subí lentamente por mis piernas, sabiendo que alguien disfrutaba más que yo por la inusual lentitud al vestirme, rozaba mi piel con los dedos mientras acomodaba las bragas en mis muslos y finalmente llevé mis manos a mi cintura terminando de acomodarme la prenda. Me incliné de nuevo tomando mi sostén y tuve la intención de quedar de frente a él pero decidí hacerle sufrir un poquito, así que sólo me paré casi hacia un lado y pasé los tirantes del sostén por mis brazos hasta los hombros. Tomé ambos lados que se unían y acomodé mis pechos antes de escuchar el 'click' que me aseguraba que estaban ahora 'bien resguardados'. Todo esto fingiendo desinterés, como si estuviera sola y nadie me estuviera mirando. Llevé ambas manos a mis pechos y los apreté con sutileza fingiendo que sólo estaba asegurando que todo estuviera bien acomodado. Un inesperado gemido salió de mis labios entreabiertos y sentí mis mejillas arder un poco más. Eso no lo había planeado, pero me había gustado. Aparentemente mi cuerpo seguía sensible por la noche anterior. Me encogí de hombros y finalmente tomé el vestido coral y suspiré sabiendo que tras ponerme esto debía salir de la habitación sin un poco de sexo mañanero, pero con la provocación previa que me aseguraba otro buen sexo por la noche.
-No tienes porque ponértelo si no quieres. – Sentí el cálido aliento de Sasuke rozarme el lóbulo de la oreja. ¿En qué momento se había levantado de la cama y llegado hasta mí? Su sigiles, como la de un ninja, me sorprendió. Estaba parado justo detrás de mí con su torso rozando mi espalda. Mis piernas temblaron un poco al recodar la calidez de su cuerpo contra el mío y mi corazón comenzó a bombear desesperado. No pude evitar recordar que la última vez que lo tuve pegado a mí espalda me había levantado del suelo para tener sexo, de nuevo. Mi cuerpo tembló ligeramente.
-¿Ah, no? – susurré nerviosa.
-No. – Posó sus manos frías en mis hombros y sentí como con sus dedos apartaba un poco de cabello para tener acceso a mi oreja en la cual depositó suaves besos.
-¿Por qué no? – Tragué saliva. Después de todo si tendría algo.
-Tu habitación está cruzando el pasillo. – Le escuché sonreír antes de morder mi oreja derecha con suavidad. – No necesitas más que asegurarte de que no haya nadie fuera y cruzar corriendo.
-Si quisiera exponerme, habría hecho eso antes de ponerme las bragas. ¿No crees? – Respondí.
-Sí hubieras hecho eso yo no habría disfrutado viendo cómo te vestías lentamente para provocarme. – Susurró provocando una cálida sensación en mi bajo vientre.
-No sé de que hablas. – Me hice la inocente. No me quedaba ese papel, pero eso él y yo lo sabíamos bien.
Sasuke me obligó a darme la vuelta quedando de frente a él.
-Hmp. ¿Ya te vas? – En verdad no estaba segura de la respuesta.
-El teléfono no dejará de sonar hasta que respondamos. – Le recordé apoyando una mano en su torso y trazando círculos invisibles en él con mi dedo índice. – Sí yo no estoy en mi habitación para responder seguirá sonando y quizá alguien le informé a Ino pensando que estoy muerta o inconsciente, ella tan chismosa como es entrará forzosamente y encontrará mi habitación vacía y yo no sabré que responderle a ella y demás cuando pregunten dónde pasé la noche. – Lo dije tan rápido que terminado de decir todo esto, inhalé por la boca el aire perdido y resoplé. Sasuke me observaba cómo si yo hubiera enloquecido.
-¿Realmente te afecta pasar todo el día con niños, cierto? Tu imaginación es tan… infantil, cuando te lo propones.
Me encogí de hombros.
-Gajes del oficio. – Respondí separándome un poco de él. – Además si Ino pidió el despertador para todos, los chicos no tardaran en salir al pasillo y temo que alguien me vea y empiecen a cuestionar y eso arruinaría el perfecto fin de semana. Así que… creo que es hora de irme. – Dicho esto tomé el vestido por los bordes y dejé que cayera sobre mi cabeza y brazos. Lo acomodé lo mejor que pude sin subirme el cierre ya que no podría hacerlo sola y no quería que sasuke me rozara con sus finos dedos como la noche anterior mientras lo bajaba, sabía que sí lo hacia no saldría de esa habitación. Llevé ambas manos a mi cabeza y sacudí mi cabello tratando de acomodarlo un poco. Tomé mi bolso que había dejado en un mueble de la habitación frente a un espejo y me encontré con mi reflejo. Cielos, no tenía un aspecto realmente bueno. Ni pizca del maquillaje que Ino había puesto en mi rostro, mis labios hinchados, mi cabello sin un solo rulo y completamente despeinado y enredado. Pasé una mano por el largo de mi cabello enredando mis dedos en él comprobando que enserio estaba hecho un desastre desde la raíz hasta las puntas que llegaban casi hasta mi cintura. Por otra parte me sentía demasiado bien como para preocuparme por ello. Regresé frente a Sasuke y le miré tratando de irradiar seguridad. – Bueno, supongo que ya me voy. – Anuncié mirándole fijamente.
¡Rayos, ¿qué estaba haciendo?! Se suponía que lo bueno de nuestro trato es que sería sexo sin caer en las trivialidades matutinas que odiábamos de algunas de nuestras antiguas parejas sexuales. Lo mejor sería sólo irme sin esperar más por el momento.
-Ehmm… – Bajé la mirada pensando qué decirle. – Gracias… amm…
-¿Si? – Agachó la cabeza buscándome para que nuestras miradas se encontraran, pero yo no cedí.
-Gracias por lo de anoche. – Solté cerrando los ojos con fuerza. Sentía que mínimo debía agradecerle por haber aceptado el trato y no haberse echado para atrás. Y también despedirme; aunque no quería sonar melancólica al hacerlo, pero no sabía hasta cuándo volvería a tener una buena noche de sexo con él. No era como sí ahora cada que nos viéramos fuera para tener sexo pero habíamos olvidado aclarar esa clase de asunto acerca de qué pasaría después dé y cuando lo volveríamos a hacer.
-Hmp. Fue un placer. – Le escuché responder. – En verdad lo fue.
Lo irónico de sus palabras era que en verdad había sido un placer para mí. Anoche nos habíamos vuelto amantes, pero ahora era de mañana y volvíamos a ser amigos, amigos que ahora torpemente no sabían qué hacer y sólo estaban parados uno frente a otro.
-Sakura… – Cortó el breve silencio.
-¿Si?
-En verdad fue bueno… – Asentí.
-Lo fue. –Acepté. – Y lo mejor de todo, Sasuke, es que seguimos siendo amigos.
-¿Ah sí? – Una sonrisa curva se formó en sus delgados labios pero su mirada era distinta. No supe interpretarla pero sólo creí ver complicidad en ella.
-¿Lo ves? Todo salió bien.
-Nosotros lo volveremos a hacer, ¿cierto? – Su voz irradiaba duda.
Volví a mirarle con una sonrisa amplia y cargada de tranquilidad. Él tampoco estaba satisfecho, él también quería más.
-Podríamos ahora mismo… – Susurré. – Dijiste que pararíamos hasta estar saciados…
-Pero no hay que comer ansias. – Me cortó.
-¿Ah, no? – Estaba confundida, ¿él también había adoptado tendencias bipolares? Ó ¿yo le habría parecido muy desesperada? Seguramente ya la había cagado. ¡Mierda, Sakura!
-No me malentiendas. – Se apresuró a decir. – Es sólo que sí te vuelvo a tomar ahora mismo, probablemente nos tomaría toda la mañana y no saldríamos hasta la noche de la habitación… – Me advirtió. – Y no sé tú… pero anoche me dejaste tan agotado que muero de hambre.
-¿En serio, Uchiha? – Me burlé. – Creí que aguantabas más.
-Te consta que sí. – Respondió sin inmutarse. – Creo que te dejé muy claro anoche que esto será tan bueno como los 2 cooperemos.
-¿Sabes? Es de mala educación quedarse con las ganas de acostarse con alguien.
-Sólo será por un rato. – Tomó un mechón de mi cabello y deslizó sus dedos por él hasta la punta. – Lo prometo.
-Jamás volveré a dudar de ti. – Le aseguré sonriéndole. En algún momento en que nuestras miradas chocaron fijamente me di cuenta de que Sasuke me miraba como siempre, como si nada hubiese cambiado pero eso sólo me hacía pensar que había algo diferente en su mirada. Y aunque no quería, tuve que preguntar. –… ¿Nosotros estaremos bien, cierto?
-Sigues siendo una molestia. – Se encogió de hombros. – Nada ha cambiado excepto que ahora eres una molestia con la que tengo sexo.
-Muy buen sexo. – Dijimos al mismo tiempo.
La sonrisa de Sasuke se ensanchó, pero algo seguía metido dentro de mi cabeza.
-Entonces, molestia mía… – Sasuke enfatizó sensualmente sus palabras – ¿te veo más tarde para desayunar?
-Por supuesto. – Asentí tomando el pomo de la puerta lista para salir.
-Podemos seguir platicando de esto más tarde. – Hizo un gesto de despedida con las manos. – Te veo en una hora.
Asentí antes de abrir la puerta. Asomé primero la cabeza por el marco de la puerta examinando si había alguien en el pasillo que pudiera verme saliendo del cuarto de Sasuke, pero para mí buena suerte el pasillo estaba completamente vacío.
-Bien. – Salí del cuarto y corrí hasta mi puerta. Abrí mi bolso rebuscando las llaves con las manos y alerta con la mirada por sí alguien pasaba. Cuando encontré mi llave abrí la puerta casi empujándola de golpe por la prisa de entrar. Cerré la puerta detrás de mi suspirando al encontrarme completamente sola en esa enorme habitación. La idea no me molestaba en lo absoluto, después de todo necesitaba más que nunca un momento en el cual mi cerebro y mi cordura funcionarán de igual manera y el silencio podría favorecer notablemente en ello. Yo sabía que necesitaba por un momento hacerle caso a la voz de mi razón y no a mi cuerpo deseoso de más sexo. Sola en esa habitación, la cordura llegó a mí de una forma abrumadora.
Caminé por la habitación hasta llegar al baño, entré sin preocuparme por buscar ropa y me miré fijamente en el enorme espejo cuadrado frente a mí. En algún momento mi sonrisa había desaparecido de mis labios y un solo pensamiento inundaba mi mente mientras observaba mi cuerpo:
Estoy en graves problemas. – pensé encontrándome con una versión de mí más pálida y asustada en el espejo.
Desde que la idea se había planteado, yo era ya demasiado consciente de que el sexo con Sasuke iba a ser bueno… por algo le había elegido a él. Porque era sasuke Uchiha, era el chico del que todas las que habían estudiado en la misma universidad hablaban, deseado por muchas mujeres conocidas y otras de las que sólo conocíamos el nombre. Yo le conocía bien y estos antecedentes suyos me hicieron saber inconscientemente que tener sexo con él iba a ser fabuloso. Pero me había equivocado… tener sexo con él había sido más. ¡Mierda! No fue para nada como imaginé. Había pensando en muchos posibles resultados de tener sexo con él, lo había imaginado como algo bueno. Excitante. Interesante. Normal. Sexo. Pero ninguna se había acercado a lo que en verdad fue. Ni en un millón de fantasías había corrido por mi mente que se convertiría en la experiencia más poderosamente abrasante, intensa y devastadora de mi vida. Jamás cruzó por mi mente que sasuke me pudiera hacer sentir tanto placer como lo hizo, él en verdad me había sacudido el mundo como sí nadie más existiera en el planeta tierra. Y pese a todo esto no podía ignorar esa especie de opresión en el pecho que estaba sintiendo. Sasuke era mi mejor amigo y eso no había cambiado, ambos estábamos de acuerdo en que habíamos creado una pequeña modificación en nuestro trato, pero nada más… Yo le quería de la misma forma y él a mí, amigos. Un amigo que me había dado el mayor placer de toda mi vida sexual. Por que por más que intentaba pensar en alguno de mis amantes que me hubiera hecho sentir algo tan fuerte como él… no podía. Tampoco era como que mi historial sexual estuviera muy amplio… sinceramente lo mejor que me había llevado a la cama hasta entonces había sido Sasori, quizá Lee también, Deidara -aquel amigo de Sasori con el que me acosté un tiempo después de graduarnos sólo para que le vaya con el chisme-, y un pariente lejano de Hinata, -la cual nunca se enteró- Neji. Él era un genio, realmente había hecho que mi cuerpo despertara y aprendiera más cosas, pero nada más… no pasó de un revolcón de una noche y lo último que sabía era que estaba comprometido.
No pude evitar curvar mis labios en una mueca de fastidio y desagrado al recordar mi lista de amantes. Ninguno ya le llegaba a los talones a Sasuke. Pese a todo, había descubierto lo que era el verdadero y abrasante placer la noche anterior cuando tuve a sasuke dentro, muy dentro, de mí… una y otra vez.
Me quité la ropa con rapidez mientras abría la llave del agua buscando que se nivelara la temperatura y en cuanto la sentí agradable me metí bajo el chorro de agua tratando de que eso me devolviera un rato a la cordura.
Nadie como Sasuke.
Lo irreal del asunto era que se suponía que la idea de tener sexo con Sasuke era para que mi vida dejara de ser tan complicada, al menos en el ámbito sexual, pero contrario a eso sentía que había comprometido hasta mi vida emocional en cierto punto.
-Uff – Bufé. – Qué absurda, Sakura. – Me regañé a mí misma. – Todo está bien ahora. – Tomé un poco de shampoo en mis manos y masajeé mi cabello suavemente. – Esto definitivamente será bueno y… ¡mierda!... Que cuerpo… – Mordí mi labio inferior recordando las maravillas que Sasuke ocultaba bajo la ropa. – No eches a perder esto… fue idea tuya.
Hay errores que cogen rico y locuras que merecen repetición.
Enjuagué mi cabello mientras recordaba brevemente la dureza de su abdomen y su espalda ancha. El saberme ya poseedora de una noche con aquel espécimen me hizo sentir orgullosa, Jodidamente orgullosa. ¡Joder que malditamente afortunada era! Me había tirado toda la noche anterior a Sasuke. Definitivamente al volver a mi departamento le prendería una veladora a todos los santos que conocía, porque ¡Dios!, ¿Qué había hecho para merecer tanto placer en una noche?
-Todo está bien ahora. – Repetí perdida en los recuerdos de la noche anterior y me di cuenta de que en serio me estaba preocupando por nada.
Lo confirmé cuando le encontré exactamente 45 minutos después en una mesa esperándome con 2 tazas de café y panecillos. Pero al verle ahí, con una camisa blanca abierta de los 2 botones superiores me hizo sentir hambrienta y no de comida. En ese momento 'comer' no era algo que deseaba mucho comparado con el ansia que tenia de abrazarle, tocarle de nuevo y volver a sentir ese placer que nos había arrastrado a ambos. Sasuke se levantó de la mesa en cuanto me vio llegar. Yo llevaba un fresco vestido blanco y unas cómodas sandalias porque pretendía recorrer la playa después. Me senté a su lado notando que nuestra mesa tenía 6 sillas desocupadas junto a las nuestras.
-Ellos bajan en un momento. – Me informó adivinando mi duda.
-¿Todos?
-Hmp. – Asintió. – Naruto y Hinata están recorriendo la playa y vendrán a desayunar con nosotros. Ino y Sai en una tienda de recuerdos del hotel y Temari fue a conseguir aspirinas para Shikamaru, ya no deben tardar en venir.
-Bien. – Sonreí satisfecha. Todo normal. Un desayuno entre amigos como siempre. Aquella trivialidad en esa mañana me hizo sentir un poco más relajada.
-¿Te encuentras bien? – Sasuke preguntó bebiendo de su taza.
-Claro. – Respondí tomando mi taza entre mis manos.
-Siento que te conozco tan bien que podría apostar que estas pensando alguna cosa extraña en este preciso momento.
-¿Algo extraño? – Me hice la ofendida. – ¿Yo, cuándo?
-Cuando no. – Respondió. – ¿Qué pasa? – Me miró fijamente. – ¿Te has arrepentido?
-En lo absoluto. – Negué sin pensarlo. – Jamás.
-Hmp, ¿Entonces…?
-No lo sé. – Me encogí de hombros mientras destapaba un sobre de endulzante para el café.
-Puedes decírmelo, se supone que seguimos siendo amigos, ¿no? – Me recordó. – Nada ha cambiado, lo sabes.
-Absolutamente. – Asentí. – Es sólo que…
-Tienes dudas. – Aseguró.
-Tal vez… hace rato pensé algunas cosas. – Reconocí. – Creo que ahora ya estoy bien. – Le aseguré.
-Hmp. Te dije que cuando tuvieras dudas… sólo me mires a mí. – Me recordó.
Mirarle a él.
Entonces subí el rostro para mirarle directamente a los ojos. Tan seguro de sí mismo, tan perfecto y sin una pizca de arrepentimientos o dudas. Él estaba seguro de todo lo que estaba pasando y lo estaba afrontando de una manera perfecta. Era mi mejor amigo sonriendo para mí y decidí que todo iría mejor ahora. Luego tendría tiempo para preocuparme, sí es que había algo de que hacerlo.
-¿Mejor? – Asentó su taza vacía en la mesa.
-Gracias – Asentí sonriéndole con sinceridad.
Él definitivamente sabía cómo tranquilizarme. ¿Cómo había podido ser tan estúpida? De todos los hombres del mundo, había escogido a Sasuke porque sabía que él no estaba listo para un compromiso mayor, y yo tampoco. Me lo había repetido tantas veces y él no dudaba en demostrarlo con cada mujer con la que había salido. No querer compromisos era lo mejor de él. Podíamos darnos placer a sabiendas que no pasaríamos de ahí y que aún así todo sería normal entre nosotros. Me sentí ridícula por haber tenido dudas minutos atrás, pero ya me sentía mejor. Más despejada. Por supuesto que debíamos seguir con nuestro trato.
-El truco está en no tomar el sexo como un compromiso. Recuerda que es un juego y debes procurar que sea divertido. – Guiñó rápidamente el ojo derecho y volvió a concentrarse en su café.
Aunque no fuese la persona más sutil del mundo, algo era claro. Sasuke era todo un 'caballero' ante la sociedad, un perverso en la cama. Y eso me gustaba.
-Olvidado ese asunto… y antes de que llegue alguien a interrumpir esta plática… – Me miró fijamente. – ¿Dudas, quejas o sugerencias? – Soltó para sorpresa mía.
-¿Disculpa? – Traté de disimular que tenía ganas de reír. – ¿Eso qué quiere decir?
-Hmp. Tuvimos un buen sexo, pero somos amigos y sí queremos seguir haciendo esto… podríamos ser sinceros con el otro antes de continuar. – Se encogió de hombros. – Aunque sinceramente dudo mucho que algo no te haya gustado. – Se alabó.
-Pues no. No tengo nada de qué quejarme, sinceramente. – Respondí.
-Lo sabía. – Hizo un gesto de superioridad. – Aunque…
-¿Si? – Le miré amenazante. Más le convenía no quejarse, por su bien, o yo misma me vería en la penosa necesidad de encargarme de que su 'amigo' no tuviera trabajo en un buen tiempo. – Di algo y eres hombre muerto. – Formé un puño con mi mano derecha.
-Es importante. – Ignoró mi gesto agresivo. – En verdad.
-Bien. – Bufé. – ¿Qué no le gustó al señor Uchiha de mi? – Rodé los ojos esperando que no se tratara de algo de mi físico o moriría ahí mismo.
-Sólo una cosa. – Posó suavemente su mano contra mi puño haciendo que relajara la mano. Acarició el dorso de mi mano derecha haciendo que estirara mis dedos por el contacto. Tomó mi mano entre la suya y me la mostró. – Esto. – Señaló mis uñas.
-¿Qué? – Alejé mi mano de la suya. – ¿Qué tienen? – Las observé fijamente tratando de buscar algún desperfecto o algo. Su respuesta me había parecido ridícula y más porque no le entendía.
-No me vendría nada mal si las recortas un poco. – Hizo una seña para que un camarero se acercara. – Más café, por favor. – Pidió.
-Cor… ¿cortar mis uñas? – Repetí confundida. – ¿Cuál es el problema? – Hice una mueca. – ¿Tienes alguna clase de fetiche con las uñas cortas o algo así? – Sasuke negó perplejo.
-¿Cómo puedes trabajar con ellas? – Preguntó. El camarero volvió y rellenó ambas tazas con más café. – Gracias. – Bebió un sorbo sin apartar la mirada de mí.
-No son tan largas. – Me quejé. – A penas y tengo uñas.
-Bueno, es verdad que no son las más largas que he visto… – Concedió. – Pero me han dejado más marcas en la espalda que todas las chicas con las que he estado, juntas.
-¿Y no deberías estar orgulloso de eso? – Tomé un panecillo y mordí un pedazo.
-Podría, si no dolieran tanto.
-No seas quejica. – Le miré con fastidio.
-Ni que fuera Shikamaru. – volvió a beber de su café.
-Voy a intentar recortarlas sólo un poco. – Acepté. – Pero no prometo nada. – Sin embargo mi voz seguía sonando indignada.
-Hmp.
-¿Algo más? – Le miré con enfado.
-No. – Respondió en seguida. – En lo demás eres buena. – Limpió la comisura de sus labios con la servilleta. – En todo lo que me gusta.
-¿En qué? – Le cuestioné.
-En todo. – Repitió. – En la forma en que me montaste y como me la…
-¡Uchiha! – Me exalté. – Omite esas palabras fuera de la cama, por favor. – Me sonrojé.
-Bien… – Sonrió burlonamente. – Pero fue un buen sexo oral. – Dijo rápida y tortuosamente.
Llevé mis manos a mi cabeza y froté mi sien. Una parte de mi estaba saltando de alegría y orgullo por sus palabras, y la otra tenía miedo de ellas.
-Mierda. – Me quejé tratando de contener una sonrisa lasciva. – No sabes callarte.
-¿Qué, no deberías estar orgullosa de eso? – Se burló por completo de mí.
-Muy gracioso.
-Soy sincero contigo, molestia. – Me advirtió. – Eres buena.
-Gracias… supongo. – Le respondí.
-Deberías repetirlo la próxima vez. – Volvió a sonreír cínicamente. – Y cada que puedas.
-Me encantaría. – Fingí emoción. Sasuke realmente disfrutaba burlarse de mí y a mí no me molestaba eso. – Entonces… – Carraspeé. – ¿Cuándo volveremos a…?
-Ellos están aquí. – Me cortó fingiendo que estaba revisando su celular.
-Buenos días. – Sai llegó con un par de enormes bolsas en las manos y se sentó en una silla frente a nosotros.
-Buenos días, Sai. – Le respondí. – ¿Dónde está Ino?
-Ahora viene. – Contestó. – Sólo fue al baño.
-Veo que tuvieron una mañana muy productiva. – Sasuke señaló las bolsas que Sai había dejado en el suelo junto a su silla.
-Ino prácticamente asaltó la tienda. – Suspiró y llamó al camarero para ordenar su desayuno. – Muero de hambre.
-Esa mujer te dejará en la ruina. – Me burlé.
-Me hace feliz verle feliz. – Se encogió de hombros. La palabra "Hijo" cruzó por mi mente fugazmente junto con las palabras de Ino. ¿Ya le habría convencido? Según veía, sí no era así, no le costaría mucho trabajo convencerle. Él exhalaba amor por su esposa y se notaba a leguas. Ellos merecían tener hijos, y los hijos les merecían a ellos. Serían perfectos.
-Ya llegué. – Ino rodeó el cuello de Sai con sus largos brazos en un delicado abrazo antes de depositar un suave beso en su mejilla. Definitivamente ellos igual habían tenido sexo.
Ino se sentó al lado de Sasuke y nos sonrió alegre.
-Buenos días, chicos. – Saludó. – Qué lindo día.
Poco le duraría el gusto.
-Oye, Ino. – Le llamé. – ¿Qué mierda cruzaba por tu cabeza cuando pediste que nos despertaran a las 8am? – Grité.
-Oh, ¿si lo hicieron? – Sonaba burlona.
-Por supuesto que lo hicieron. – Sasuke se unió a mi campaña de mirarle feo. – No estaríamos aquí de no ser así. – Claro que no, de no ser por su despertador yo hubiera seguido en esa habitación y no me hubiera ido a la mía sola donde me llené de dudas y a esta hora ya habríamos terminado la segunda ronda, quizá.
-Bien, es nuestro último día aquí así que pensaba disfrutarlo. – Se excusó.
-No se suponía que TÚ si tenías que ir a trabajar hoy. – Le cuestioné.
-¡NO! – Negó. – Bueno… si. – Desvió la mirada hacia Sai buscando apoyo. Él le dio un suave apretón de manos y le dedicó una enorme sonrisa. Ino volvió a mirarnos más relajada. – Hablé con el jefe esta mañana, muy temprano, y le pedí permiso para quedarme un día más… – Se encogió de hombros. – Le dije que no había conseguido boleto de avión hasta para la tarde y me creyó. – El camarero dejó una taza de café frente a ella y la tomó entre sus pálidas manos aparentando apatía.
-¡Qué cerda irresponsable que eres! – Dramaticé.
-Bueno, no todos los días despiertas en una hermosa playa como esta y con tus mejores amigos. – Gruñó.
-Amigos a los que, por cierto, despertaste muy temprano. – Le reproché de nuevo.
-¡Ushh! olvidé que si no te dejan dormir tus 12 horas diarias, te la pasas de mal humor todo el día. – Sorbió un poco de su café. – Hace un lindo día, sal a la playa o piérdete con algún turista del hotel… yo que sé. – Hizo un gesto antes de tomar entre sus dedos un endulzante para su café.
-Tal vez lo haga. – Me encogí de hombros sintiendo la atenta mirada de Sasuke en mí. Perderme de nuevo con Sasuke ahora no sonaba tan mal.
-Y yo iré de compras. – Anunció emocionada.
-¿Piensas seguir asaltando las tiendas? – Sasuke se burló.
-Oh, sólo he comprado nimiedades. – removió su café con una cucharilla. – ¿Dónde están los demás?
-No deben tardar en venir. – Respondí relajándome de nuevo.
-Allí están. – Escuchamos un fuerte grito y vimos a Naruto caminando apresurado entre las mesas tomado de la mano de Hinata quien trataba de seguirle el paso. – Muy buenos días, chicos. – Saludó en cuanto estuvo con nosotros.
Ambos tenían felicidad en la mirada. Tenían un ligero aura de cansancio, satisfacción y felicidad, todo mezclado en una perfecta armonía que envidié levemente.
-Buenos días. – Respondí sonriendo al recordar la escena que había visto la noche anterior en el pasillo. Ellos sí habían tenido sus 'buenos días'.
-Buen día. – Hinata se sentó junto a Naruto – ¿Durmieron bien?
-Excelente. – Sasuke respondió con una sonrisa descarada que aparentemente sólo yo supe interpretar.
-Me alegro de verles mejor que Shikamaru. – Naruto sonreía burlonamente.
-¿Le has visto ya? – Pregunté.
-Sí, hace poco. – Respondió. – No deben tardar en venir.
-Sasuke-kun. – Hinata le llamó. – No te vi anoche después de la recepción.
-Yo… andaba por ahí… – Se inventó. – Probablemente sólo no coincidimos.
-Probablemente. – Hinata asintió.
-Buenas. – Shikamaru llegó de la nada con Temari y se sentó a mi lado. Llevaba unos lentes de sol y su ceño fruncido. La resaca le estaba dando fuerte.
-¿Cómo estás? – Sasuke y yo le observamos fijamente.
-Bien. – Se limitó a responder. –…He estado mejor.
-¡Buenos días, vago! – Ino gritó sobresaltándonos y a los que estaban a nuestro alrededor. – ¿Qué tal tu día? – No disminuyó el volumen de su voz. – Hace una mañana linda, ¿no lo crees? – Su sonrisa burlona daba miedo, porque sabíamos que ella estaba disfrutando torturando a Shikamaru.
-Mierda, Ino. – Shikamaru se llevó una mano a la cabeza. – ¿Quisieras dejar de gritar? Eres muy molesta.
-Lo siento. – Fingió pena. – No todos los días te encuentro tan vulnerable como para fastidiarte. Además me toca, tú siempre me molestas a mí.
Temari sólo reía.
-Bla, bla, bla. – Shikamaru balbuceó. – Hay días en que te soporto menos de lo normal, Ino.
-Tú eres una princesa. – Ino se burló de nuevo. – No aguantas nada.
-Sólo no te aguanto a ti. – Shikamaru bebió de golpe un vaso de agua que había en la mesa.
-La verdad es que yo te aprecio tanto que pedí que te despertaran especialmente temprano… – Le miró con fingida ternura. – ya sabes, para que disfrutaras este soleado día.
Vaya, así que lo de los despertadores había sido para molestar a Shikamaru. Y sasuke decía que la infantil era yo.
-Hablando de eso… gracias por el despertador, Ino. – Temari sonaba en verdad agradecida. ¿Es en serio? Shikamaru también le miró como si hubiera enloquecido. – De no ser por ti me hubiera quedado dormida y no hubiera conseguido las pastillas de ALGUIEN – Enfatizó señalando con la mirada a Shikamaru. – que se levanta de mal humor cuando tiene resaca.
-Lo sé. – Ino asintió. – Soy una buena persona, lástima que no todos me lo agradecen. – Me miró con recelo antes de sacar su lengua en un gesto burlón hacia mí.
Oh, Ino, eres tan linda… a veces.
El viejo grupo de siempre, sólo que esa mañana con un cambio de lugar para desayunar y de 'estado civil'. Por primera vez en esa mañana debía reconocer que tenía mucho, mucho tiempo, sin sentirme completa y absolutamente satisfecha como en ese momento. Sin embargo, un silencio inesperado se formó entre nosotros como pocas veces. Cada quien concentrado en su desayuno y maravillados por la hermosa vista que teníamos fuera de la cafetería. La playa se veía especialmente preciosa y yo moría de ganas por ir a relajarme un poco. Observé a todos los presentes en la mesa preguntándome quién querría ir conmigo. Sai e Ino seguirían de compras, Shikamaru descartado, Temari posiblemente acompañaría a su problemático novio… los únicos que se veían de verdad entusiasmados como para un paseo eran Naruto y Hinata; sin embargo, ellos se veían sumamente contentos con sonrisas de oreja a oreja y encerrados en una pequeña burbuja de felicidad que nadie podría romper. Típicos recién casados enamorados. Miré a sasuke rápidamente. Probablemente podría descartarlo anticipadamente.
-Así que... Finalmente, ¿No? – Sasuke cortó el silencio preguntándole a Naruto. – Eres un señor ahora.
-Orgullosamente. – Naruto le respondió sonriendo con entusiasmo.
-Bienvenido al club. – Sai le mostró su puño derecho para que Naruto lo chocara con el suyo.
-Todo fue muy hermoso, Hinata. – Busqué sacar un agradable tema de conversación y me pareció que la boda sería algo cómodo. Después de todo, finalmente había acabado y todos los allí presentes en la mesa estábamos sumamente agradecidos por ello.
-Gracias. – Ino se interpuso en la conversación sonriendo con satisfacción.
-Todo fue mejor de lo que soñaba. – Hinata le miraba agradecida. – Gracias, Ino.
-Por nada. – Ino se sonrojó mientras comía un panecillo. Tendría que admitir que la cerda había hecho un excelente trabajo. Aunque sasuke y yo nos habíamos perdido de gran parte de la recepción, lo poco que había presenciando me había resultado encantador en muchos aspectos.
-Aún no lo puedo creer. – Comenté. – Es decir, era algo que todos esperábamos pero fue… sorprendente.
-Lo sé. – Hinata chilló de emoción.
-Fue muy linda la boda y todo... – Sai también se entrometió – pero... ¿Qué hacen aquí? – Preguntó a Naruto y Hinata.
-¿A qué te refieres? – Naruto le observó confundido, al igual que el resto de la mesa.
-Se casaron hace poco más de 12 horas... – Recordó. – Deberían estar en su habitación aún.
-Oh. – Hinata tomó apresurada la taza de té entre sus pequeñas manos ocultando el rubor de sus mejillas con mechones de su cabello.
-Pues… teníamos hambre. – Naruto se encogió de hombros. Hinata asintió.
Mala respuesta, Naruto. – Le miré con lástima. Supe por la mirada de Sai que ahora se burlarían aún más de ellos. Naruto y Hinata siempre habían sido víctimas fáciles de Sai, Ino y ocasionalmente Shikamaru -cuando estaba sobrio, claro- debido a que aparentaban llevar una relación extremadamente romántica, inocente y nada sexosa. Ahora que estaban casados, con seguridad se volverían las víctimas perfectas de bullying.
-Necesitan recobrar fuerzas. – Sai comenzó.
-Así es. – Shikamaru se colocó una pastilla sobre la lengua y bebió un poco de su jugo de naranja. – Están recién casados. Aún deben acostumbrarse a eso del sexo y demás...
-Sólo necesitan más práctica. – Sai decía mientras jugueteaba con su cucharilla.
-No... – Hinata se sonrojó violentamente. – Por favor, chicos, ya...
-Deben estar agotados. – Ni la resaca de Shikamaru parecía ser un impedimento en ese momento para molestarles.
-Chicos... – Naruto lo intentó también. – Por favor... – Comenzaba a sonrojarse.
-Oh, Hinata. – Ino pareció recordar algo repentinamente. – ¿Te pusiste la lencería que escogimos?
Uff Hinata estaba casi como un tomate y aumentando...
-¡INO! – Hinata gritó apenada.
-¿Qué? – Ino aparentaba desinterés o simplemente disfrutaba viendo cambiar de color a Hinata.
-Aquí vamos de nuevo. – Susurré tratando de contener la risa por el rumbo que tomó la conversación.
-Ino deja de entrometerte. – Shikamaru le regañó. – Sólo falta que quieras meterte a su recámara para saber que hicieron y que no.
-¡Cállate vago! – Ino gritó. – Estoy hablando con Hinata.
-¡Mierda, Ino! – Shikamaru cubrió sus oídos. – Espera 15 minutos más a que me haga efecto la pastilla, tus gritos ya no me molestarán.
-Pero mientras tanto... – Ino carraspeó – ¡¿Cómo está tu cabeza vago?! – Gritó de nuevo.
-¡Mierda, Ino! – Ella sonrió antes de volver a mirar a una indefensa y confiada Hinata.
-Volviendo a lo nuestro... – Volvió a la tarea de molestarle. – Era una lencería muy linda y te quedaba de maravilla aunque te apenes. Te veías fabulosa en él.
-Estoy totalmente de acuerdo con ello. – Sai susurró pero todos le escuchamos.
Oh-oh. Todos en la mesa, menos Sai, observamos a Naruto a la expectativa de qué diría. Alguien había faltado a sus maravillosos límites inquebrantables.
-¡¿Qué?! – Naruto le miró con cierta furia.
-¿Cómo sabes eso? – Temari cuestionó tratando de no sonar tan curiosa.
-Mi esposa tiene buen gusto con la lencería. – Respondió ajeno a la mirada furica de Naruto. – Sí ella ayudó a Hinata, seguramente escogió algo bueno. – Se encogió de hombros antes de tomar una cucharada de gelatina.
-Oh. – Naruto suspiró.
-¿Y qué pensaban? – Sai preguntó inocentemente y nos miró a todos.
-Cariño, come tu gelatina y no hables hasta que termines. – Ino le ordenó. Sai asintió y le dio un casto beso en la mejilla a su esposa antes de concentrarse de nuevo en su desayuno.
-Bueno, van 2 y quedan 2. – Shikamaru cambió el tema de conversación buscando que Naruto se tranquilizara. – ¿Quién será el siguiente? – Preguntó señalándose y a Sasuke.
-Yo apuesto por Shikamaru. – Sasuke había recalcado muchas veces al matrimonio como algo muy lejano en su futuro.
Temari hizo un gesto al casi atragantarse con su té.
-Pues es el único con novia. – Ino secundó mi propuesta.
-Sí, Sasuke. – Naruto asintió. – ¿No has considerado…?
-No. – Sasuke le cortó antes de que pudiera terminar de hablar.
-Pero, yo… – Naruto lo intentó de nuevo.
-No.
-Definitivamente Shikamaru será el primero. – Hinata sonreía a pesar de que Naruto apoyó la frente en su hombro buscando consuelo.
-Es maravillosa la vida de casado. – Sai volvió a hablar.
-Lo sé. – Naruto recobró sus ánimos repentinamente.
-Que problemático, Naruto. – Shikamaru frunció el ceño. – Sólo llevas unas cuantas horas casado…
-Las mejores horas de mi vida. – Le respondió apretando la mano de Hinata. Ella le sonrió con ternura.
-Están recién casados, después quizá no piensen igual. – Temari intervino en una discusión grupal por primera vez.
-No dejes que pase eso, Hina. – Ino le miró con suplica. – No quisiera que mis esfuerzos porque su boda fuera la mejor, después de la mía, termine en un divorcio… no lo soportaría.
-Ino… – Hinata se notaba ligeramente asustada.
-No le eches más drama, Ino. – Shikamaru reclamó con exasperación. – Se traumaran.
-Oh, vago. ¿Tú qué sabes de esto? – Ino rodó los ojos – Cuando te cases podrás opinar al respecto.
-Sasuke y Sakura tampoco están casados y mucho menos son pareja, ¿Porque ellos si pueden opinar? – Sasuke y yo nos miramos con complicidad por unos breves segundos.
No éramos nada… pero nos teníamos unas ganas de todo.
-No he comentado nada al respecto. – Fingí ser ajena a esa mesa.
-Hmp. Ni yo. – Sasuke desvío la mirada a otra parte.
-¿Lo ves? – Ino se notaba visiblemente satisfecha pos nuestra respuesta. Sí nos hubiésemos puesto de acuerdo contra Shikamaru, no nos hubiera salido mejor.
-Aun así eres muy molesta y entrometida... – Shikamaru y ella siguieron discutiendo.
-Pero nosotros… – Hinata seguía atenta esperando un momento en que le dejaran hablar.
-Así que... ¿Ustedes no fueron víctimas del 'servicio' de despertador? – Sasuke preguntó a Naruto para ignorar la discusión que seguía y seguía entre Ino y Shikamaru.
-¿Servicio de despertador? – Naruto repitió. – ¿De qué hablas?
-Del que decía así: – Carraspeé – Buenos días, señorita. Este es su servicio de despertador a la habitación, – Imité pobremente la voz de la recepcionista. – Son las 8:00am y le deseamos que tenga un buen día.
-Excelente imitación. – Sai me aplaudió sonriendo.
-De hecho no pedí despertador para ellos. – Ino le mostró el dedo medio a Shikamaru, poniendo 'pausa' a su discusión. – Se acaban de casar, ¿Cómo creen que interrumpiría su… – se lo pensó un poco. – primera mañana como esposos?
Pues sí que interrumpió mi primera mañana como amante de Sasuke.
Seguí la mirada de Sasuke, él miraba a Hinata fijamente. Ella se notaba aún consternada y ligeramente oprimida. Quise decirle algo, pero Sasuke se me adelantó.
-Escucha, Hinata. – Sasuke llamó su atención con su imponente voz, tan fuerte y grave que hasta Ino tuvo que contener lo que estuviera pensando decir – Que no te afecten las estadísticas del divorcio, sé que tú puedes con Naruto. – Hinata sonrió sonrojada. – Ahora, por si acaso, te daré el mejor consejo que te podrían dar…
-Sa… Sasuke-kun… – Tartamudeó.
-Un hombre también necesita detalles… mensajes… desayuno en la cama – Todos le mirábamos atentos. Naruto había dejado a un lado su sopa y le observaba pasmado. – Ser escuchados… Y… – Hizo una pausa dramática. – Hmp. – Su sonrisa curva apareció. – Sexo mínimo 2 veces al día y un poco de sexo oral de vez en cuando. Y no olvides que a los hombres nos gusta mirar… ¿Por qué privarle de ese placer? No apagues la luz y déjate ver. – Abrí la boca sorprendida en cuanto terminó de hablar. De repente la risa de Sai retumbó por toda la cafetería, acompañada de la suave risa de Ino. Shikamaru y Temari le siguieron muy de cerca y yo tuve que fingir que tosía para contener la risa pero fue casi imposible. Los rostros de Hinata y Naruto habían cambiado de tonalidad y eso era demasiado cómico.
-A todo eso súmale el Ramen, tal vez a Naruto le guste verte un día cubierta de Ramen. – Ino dijo entre risas.
-Exacto. – Shikamaru estuvo de acuerdo.
-Eso… lo acabas de inventar. – Hinata comenzó a soplar su rostro con una servilleta mirando a Sasuke apenada.
-Sí, pero te di ideas. – Sasuke respondió satisfecho. – Todo está en la imaginación, Hinata. – Guiñó el ojo antes de mirarme. El resto de la mesa reía sonoramente. – Eso también va para ti. – Susurró sabiendo que sólo yo, a su lado, le escucharía.
-Claro que sí. – Mascullé concentrándome de nuevo en la playa a algunos cuantos metros de distancia y ocultando el rubor que amenazó con aparecer en mis mejillas.
Pasados uno minutos en los que la charla se había vuelto de cosas más triviales como la comida, el hotel y el trabajo, la pareja de recién casados rompió con la conversación.
-Nosotros debemos irnos. – Hinata se levantó de la mesa entrelazando sus dedos con los de Naruto.
-¿Van a su recámara? – Shikamaru estaba del todo repuesto.
-Con mi padre. – Hinata respondió tratando de contener su pena. – Mi familia viaja hoy de regreso y nosotros nos vamos a nuestra luna de miel.
-Oh, es verdad. – Recordé. – Ustedes van a viajar, ¿Cuándo se van?
-Por la tarde, como ustedes. – Naruto respondió.
-Sai, debemos irnos ahora si queremos llegar a tiempo al aeropuerto. – Ino tomó del brazo a Sai dándole tiempo sólo a que recogiera las bolsas del suelo. – Necesito comprar algunas cosas más y después volver al cuarto a acomodar todo en la maleta… ¡El vuelo es a las 6!
-Hasta después. – Sai se despidió mientras corría tratando de alcanzar a Ino quien ya estaba caminando apresurada hacia la salida.
Me levanté de la silla igualmente decidida a disfrutar lo que restaba de mi estancia en aquel hermoso lugar.
-Ustedes regresan en tu auto – Shikamaru se levantó y juntos caminamos hacia la salida que daba a la playa.
-Sí.
-Les tomará más tiempo, ¿no? – Asentí. – ¿Saldrán antes?
-Saldremos junto con ustedes. – Sasuke respondió. – De camino hacia acá vimos un restaurante de mariscos que se veía excelente para cenar. Sakura y yo queremos probarlos.
¿En verdad? No podía estar segura ya que dormí todo el camino, pero ¿Qué estaba pensando exactamente sasuke? Él sabía que yo no era fanática de los mariscos precisamente y yo recordaba que él tampoco.
-Que bien. – Temari se unió a la plática. – ¿Qué harán ahora?
-Voy a caminar por la playa. – Respondí esperanzada en que sasuke respondiera: "¿te acompaño?" Pero no pasó.
-¿Los dos? – Shikamaru nos señaló a Sasuke y a mí.
-Sólo… – 'Voy sola', quise decir.
-Yo no voy. – Sasuke se me adelantó respondiéndole a Shikamaru. – Tengo un par de llamadas que hacer a mi trabajo.
-Oh, ¿estarás bien sola, Sakura? – Temari lucía preocupada.
-Perfectamente. – Le mostré mi pulgar. – Nos vemos más tarde.
Me despedí y emprendí camino a la playa… sola.
Estúpido Sasuke, ya sabía que no iba a querer pasear conmigo por la playa pero aún así me desilusionó un poco escucharle decirlo. Así que me dediqué a disfrutar el día caluroso y soleado que se me presentaba. La playa era realmente hermosa y lo mejor es que había poca gente en ella, por lo cual pude disfrutar de la maravillosa vista. Disfrutaba especialmente la sensación de sentir la arena colándose por mis sandalias y rozando mis pies. La sensación de calma y la brisa rozándome el rostro me parecían de lo más memorable de ese lugar y definitivamente estaba considerando que tendría que volver en mis próximas vacaciones. Me relajé sintiendo la 'vitamina D' del sol dando de golpe en mi pálida piel y tuve que amarrar mi cabello en una cola alta cuando sentí pequeñas gotas de sudor resbalando por mi espalda.
Entre la poca gente que había en la playa, tuve que detenerme a observar a algunos surfistas con perfectos cuerpos aceitados buscando grandes olas. Detuve mi andar recargando mi espalda en una enorme palmera para fingir que observaba el mar, pero en realidad estaba concentrada en sus atléticos cuerpos.
-Nada mal. – Susurré.
Un par de ellos a simple vista parecían ser extranjeros. Había uno cuyo cabello rojizo llamó mi atención. Su físico era admirable de lejos y su espalda ancha se veía demasiado perfecta. Sin embargo, no me parecía para nada espectacular, no cuando ya tenía grabado en mi memoria la perfección anatómica de sasuke. El recuerdo de Sasuke me hizo negar repetidamente con la cabeza para desechar la lujuria de mi mente. Ahora tenía un compromiso, una relación -sólo sexual- pero algo realmente bueno.
-Bueno… no es como si fuera a acostarme con él. – Me dije a mi misma. – Sólo voy a observar un poco…
Y así hice, sólo que sin disimulo. Mordí mi labio inferior mientras observaba atenta cada paso que el chico daba. Su caminar torpe por las olas batiendo contra sus piernas me recordó por un instante a Sasuke caminando hacia mí. La forma en que paseaba sus manos para acomodar su húmedo cabello me pareció coincidentemente la misma forma en que Sasuke lo hacia y era perfecto.
¿Era normal que estuve deseando todo el día un momento a solas para no pensar en nosotros, y ahora lo único que hacia era pensar y pensar en él?
-Hola. – Escuché una voz masculina fuerte y confiada cerca de mí.
-¿Si? – Respondí mordiendo mi labio inferior ahora concentrada en un surfista que estaba saliendo de la playa. Ladeé un poco la cabeza para obtener una vista de todos sus ángulos… no se le acercaba en nada a Sasuke.
-¿Estás sola? – Su voz 'seductora' no me resultaba conocida y sentía curiosidad, pero aún seguía concentrada en el atlético cuerpo cubierto de arena a unos 10 metros de mí.
-Ajá… – Hice un gesto con el rostro y entorné más la vista para no perder detalle alguno, comparándole.
-No por mucho tiempo. – Mierda, quien quiera que seas, ¡silencio! – ¿Hola? – Una mano se pasó rápidamente frente a mi rostro tomando por completo mi atención.
-¡¿Qué?! – Tuve que voltear a mirar al dueño de la mano para reclamarle por haber hecho tal tontería. El tipo parado al lado mío era más alto que yo por una cabeza, de cuerpo atlético y enormes brazos. Parecía atractivo pero no me temblaron las piernas de deseo al mirarle. Ya no. – Discúlpame. – Le sonreí amablemente y me di la vuelta dispuesta a marcharme de allí.
-¡Espera! – Tomó mi mano deteniéndome abruptamente. – Te he estado observando desde hace rato. – Me aseguró.
-¿Ah, sí? – Halé mi mano tratando de separarme de él, sin éxito.
-Eres muy hermosa. – Me sonrió de lado pero lejos de parecerme atractivo, me dieron ganas de reírme y después apartarme todo lo posible de él.
-Gracias. – Di un fuerte tirón de mi mano y conseguí soltarme. – Hasta luego.
-Oh, vamos… – Esta vez me tomó del brazo. – Te he visto observar a esos chicos… – Su tono de voz aterciopelado cambió por uno rudo. – Les mirabas deseosa de que alguno se acercara a…
-¿A qué? – Le reté apretando mis manos en puños, preparada a hacer que me soltara aunque sea por las malas.
-A que alguno se acercara a coger contigo. – Su agarre de repente fue más fuerte. Mi mente actuó rápido, no así mi cuerpo. Consideré darle una dura patada, una cachetada o quizá escupirle. – ¿Por qué no vienes conmigo? Te ves acalorada… quizá yo pueda ayudarte a quitarte ese horrible vestido.
Entrecerré los ojos mirándole incrédula. ¿Por quién me tomaba ese idiota?
-¿Por qué no mejor simplemente te vas? – Siseé.
-Sólo si vienes conmigo.
-Ocurre que sólo yo elijo como vestirme y con quien desvestirme. – Preparé mi pierna para darle un fuerte rodillazo. Podría, tal vez, darle un golpe en la entrepierna.
-Disculpa… – Ambos escuchamos una fuerte voz detrás del idiota que me tenia sujeta.
-¿Qué? – El tipejo se volteó a ver quién le interrumpió en su 'romántico' intento de coquetear. Aprovechando su distracción, busqué un hueco entre sus piernas e inhalé con fuerza antes de darle una patada de la misma magnitud que le había hecho a Sasori, quizá más fuerte. – Oww…– el tipo llevó ambas manos a su entrepierna y cayó de rodillas en medio de mi rescator y yo.
-Hmp. Esa es mi molesta. – Escuché la orgullosa voz de alguien conocido. Alcé el rostro y me encontré con Sasuke mirándome con orgullo y sonriendo sólo para mí.
-Sasuke… – Susurré aún agitada.
-Buena patada. – Ambos le miramos removerse en la arena.
-Algunos viejos hábitos nunca se pierden. – Me encogí de hombros.
El tipo seguía en el suelo. Sasuke clavó su pie en la espalda del sujeto haciendo que cayera de boca contra la arena.
-¿Estás bien? – Sasuke me preguntó. Yo asentí varias veces. – Vámonos de aquí.
Rodeé al tipo aún tirado en el suelo chillando de dolor y me sentí un poco apenada, pero más que nada satisfecha al verlo en el suelo. La misma sensación que cuando le frustré su nochecita a Sasori algunos años atrás. Deberían proponer la patada en la entrepierna como deporte femenino. Era algo realmente estimulante cuando el tipo en cuestión se lo merecía.
-Mejor suerte para la próxima, sí es que puedes volver a usar esa… 'Cosa'. – Le susurré al chico.
-¿Sakura? –Sasuke me llevaba ya algunos pasos de distancia y se detuvo a esperarme.
-Sasuke… pensé que estabas en tu habitación… – Le dije en cuanto le alcancé.
-Hmp, si. – Respondió volviendo a andar. – Pero me quedé un rato viéndote marchar… me preocupé un poco por ti y bueno… Te seguí a distancia. – Bufó algo enfadado, tal vez decepcionado. – Casi regreso a mi habitación en cuanto te vi deteniéndote a observar a esos tipos. – Por alguna razón la vergüenza y culpa se apoderaron de mí.
-Lamento eso. – Agaché el rostro.
-No tienes porqué. – Se encogió de hombros. – Después de todo fuera de la habitación sólo somos amigos y como tal no puedo impedir que mires lo que desees.
¡Pero no era así!
-Pero… – Susurré. – Sasuke… yo desde anoche sólo… – Él me miró con encorvando una ceja. – desde anoche sólo pienso en ti, porque te deseo a ti… de nuevo. – Mascullé.
-Hmp. – No quise voltear a verlo para saber sí reía o estaba enfadado. No me sentía mentalmente preparada para encararle en ese momento. Era muy probable que estuviera enfadado, muy enfadado. – Los chicos nos esperan para comer más tarde… – Se hizo a un lado para que yo caminara por delante de él.
-¿Qué sugieres? – Hice un torpe intento de usar un tono seductor.
-Tú sabes… – Se encogió de hombros mientras entrabamos de nuevo al lobby del hotel. – ¿Por qué no tenemos sexo? – Repitió mis palabras, las que nos llevaron a la habitación. Lo que inició todo.
…
.
La sensación era indescriptiblemente placentera. Me sentía de alguna manera poderosa, enérgica, como… yo, pero mucho mejor. Estábamos llevando una batalla sin ganador por ver quién sucumbía primero al placer que el otro podría darle. Sasuke me había tomado con su ágil lengua justo momentos después de que entramos a mi habitación. Me había quitado el estorboso vestido desde que puse un pie dentro de la recámara, me desnudó por completo sin demora alguna y sin dejar de mirarme ni por un segundo. Me tumbó con una violencia excitante en la cama y me tomó con su hábil lengua con desesperación. 1 orgasmo y muchos gemidos míos después, él me creyó lista para entrar en mí, pero esta vez yo quería participar también. Así que decidí actuar.Invertí las cosas, dejándolo a él boca arriba y yo metida en el hueco entre sus piernas decidida a enseñarle que yo también podía hacerle suspirar. Después de todo yo tenía tanta experiencia como Sasuke y ya sabía un poco de lo que a él le gustaba y sí quería aprender más debía actuar más. El sexo no se explica, se practica.
Mi pecho subía y bajaba agitado, mi respiración era intensa y de mis labios salían graciosos sonidos por la acción que estaba llevando a cabo. No había demorado nada en probar su erección. La noche anterior lo había hecho de forma lenta y sólo buscando excitarle para que me tomara, pero esta vez quería verle terminar. Quería ver que se removiera sobre las sabanas y que gimiera MI nombre. Sasuke me había prometido en nuestra primera noche que no descansaríamos hasta estar saciados el uno del otro. Ya habíamos salido de la habitación, e inclusive del hotel, pero aún no estábamos del todo saciados. Yo definitivamente no estaba para nada saciada de él. Ni él de mí. Al menos eso decía su rostro tras sus gestos involuntarios y las muecas de placer que trataba de ocultar mientras yo tenía su miembro entre mis labios. No había podido dejar de mirarlo mientras lo hacía. Mis ojos estaban clavados fijamente en su rostro mientras trataba de hacer que aquél pedazo de carne, que tanto placer nos daba, entrara más y más en mi boca. Sasuke también me miraba fijamente con la frente perlada en sudor y con las manos arrugando las sábanas debajo de él. De su pecho escapaban pequeños gruñidos y en su garganta se formaban jadeos involuntarios.
-Ahh… Sakura. – Gimió cerrando los ojos con fuerza cuando apreté la base de su pene con delicada presión. Mi mano libre jugaba ansiosa con sus testículos y con la parte de su pene que no entraba en mi boca. – ¡…Mierda! – Le escuché gruñir mientras llevaba una de sus manos a mi cabello para hacer que aumentara el ritmo con el que mis labios se movían por todo el largo de su miembro. Sentí sus dedos enredándose entre mis cabellos y no pude ignorar la presión que ejerció para incitarme a que introdujera más de él en mi. Relajé mi garganta y dejé que entrara lo suficiente sin provocarme molestia alguna. – ¡Ahh! – Dejó caer su cabeza contra la almohada. Me apremié mentalmente. No sólo él podía llevarme a los rincones más prohibidos del placer, aparentemente yo también podía hacer que el Sasuke 'todo lo puedo' Uchiha explotara de goce. Bajé mi cabeza permitiendo que entrara un poco más hasta mi garganta, de nuevo, y retiré lentamente su miembro de mis labios. Besé suave y rápidamente la punta y le acaricié los muslos suavemente tratando de llamar su atención. Escuché las sabanas arrugarse bajo sus manos y le vi levantar la cabeza de la almohada al mismo tiempo. – ¿Por qué mierda te detuviste? – Gruñó. Nuestros ojos se encontraron por un momento. Sus ojos estaban oscurecidos y llenos de deseo. Sonreí levemente y humedecí mis labios muy lentamente con la punta de mi lengua mientras él me seguía mirando fijamente. – Hmm. – Jadeó.
-Lo siento. – Traté de sonar en verdad arrepentida mientras llevaba mi dedo índice cerca de mis labios. Sasuke me miraba fijamente con las cejas curvadas y los labios semi abiertos. Deslicé mi dedo por mi labio inferior y lo introduje con rapidez dentro de mi boca apretándole entre mis labios y mordiéndolo con ligera brusquedad. Metí y saqué mi dedo de mi boca empapándolo cada vez más con mi saliva sin dejar de mirarle fijamente. Sasuke dejó caer la cabeza de nuevo contra la almohada por mi provocación y cerró los ojos por un instante. Le escuché respirar con violencia y desde ahí me miró de nuevo.
-Por favor… No me hagas rogarte, Sa-ku-ra. – Susurró. Retiré mi dedo de mis labios para responderle.
-Me parece que acabas de hacerlo, Sasuke. – Le guiñe un ojo mientras discretamente llevaba mi dedo índice ya húmedo a la base de su miembro. Escuché un jadeo desde la garganta de sasuke y no pude evitar reír discretamente. – ¿Qué quieres que haga? – Susurré deslizando mi dedo por todo el largo de su erección a penas y rozándole con mis uñas. Gemí involuntariamente al sentir como palpitaba bajo mi roce. El miembro de sasuke era grande, pero erecto era toda una delicia que no quería ignorar.
Me encantaba ese hombre. Era como el café: Bueno, fuerte y caliente.
-Molesta, creo que sabes bien lo que quiero… no me hagas decirte vulgaridades que nunca te he dicho.
-No seas amargado, Sasuke. – Le sonreí.
-Sakura… ¿Qué esperas? – Susurró con los ojos entrecerrados. – ¿Vas a hacer algún movimiento o puedo hacerlo yo?
-Nada, en realidad. – Reí mientras mi mano derecha acarició suavemente sus testículos. Sasuke cerró sus ojos con fuerza. – Déjamelo a mí.
-Hmp. – Gimió.
Entonces volví a la tarea de darle placer. Besé de nuevo su punta con fingida ternura y después tuve que morder mi labio inferior al verle sisear de placer. Recorrí con mi lengua todo el largo como si estuviera chupando una paleta, una larga y deliciosa paleta. Gemí cuando llegué a la punta sabiendo que eso hacía que apretara con más fuerza sus puños en la sábana. Masajeé sin pausa la base de su erección preguntándome cuánto podría resistir antes de suplicarme de nuevo. Le sentí tensarse cuando una de mis manos bajó a juguetear de nuevo con sus testículos y supe que necesitaba probarle de nuevo.
-¡Molesta! – Gruñó en cuanto aleteé mi lengua desde la base de su miembro hasta la punta sobre la cual sople sintiendo como sasuke se estremeció.
Sólo bastó con verle a los ojos para saber lo que él quería, lo que él deseaba tanto como yo. Después de todo, el sexo oral seguramente era una de las mejores conversaciones entre un hombre y una mujer sin importar quién se lo hiciera a quien.
Amoldé mis labios a su grosor y lo adentré de nuevo en mi boca subiendo de arriba abajo con lentitud y tomándome más tiempo del necesario cuando llegaba a la punta. Me gustaba escucharle gruñir mientras una de mis manos subía por su abdomen sin que mi boca perdiera el ritmo, descendí mi mano de nuevo rozándole con mis uñas con una lentitud que hasta a mi me causaba frustración. No quería dejar sin atenciones a nada de él. El sudor se acumuló como perlas pequeñas en su frente, cuello y en partes de su pecho. Aumenté de a poco el ritmo de mis movimientos irregulares buscando que sintiera el placer que él me daba.
Sentí mi centro palpitar necesitado de atenciones. El tener a Sasuke dentro de mi boca solo había provocado que mi centro anhelara sentir su largo y grosor dentro de mí. Me sentía ya húmeda, más que lista y necesitada de sentir su cuerpo embistiendo contra mí con rudeza. Podía sentir en mi cuerpo la humedad y un extraño picor que necesitaba ser atendido. Mi respiración se volvió más irregular y apreté mis ojos con fuerza debatiéndome internamente sobre sí debía auto complacerme un poco con la mano que tenía libre, o rogarle porque entrara en mi sin contemplaciones. Decidí esperarle, después de todo sabía que nadie me podría dar placer como él, tal vez ni siquiera yo misma.
Subí y bajé una vez más, 2, 3, 4. Saqué su miembro de mi boca y mordí con suavidad su punta sintiendo como en mis manos se ponía más caliente, más rígido. Volví a adentrarlo en mi boca sabiendo que no faltaría mucho, él estaba listo. Sasuke llevó de nuevo sus manos a mi cabeza haciendo que mis movimientos fueran rápidos y precisos. Él estaba cerca. Su respiración se tornó irregular, jadeos desesperados salieron de sus labios y sus manos se tensaron. Y lo hizo. Sasuke gimió mi nombre con desesperación cuando se libró en mi boca. Sólo sentí algo cálido entrar directo a mi garganta, lo cual no me dio opción a decidir si quería tragarlo todo o no. Simplemente dejé que descendiera por mi garganta a penas y sintiendo su sabor 'suave' que no me resultó en lo absoluto desagradable. Me separé de él y le observé mientras buscaba que su respiración se regulara.
Me acosté a su lado y llevé una mano a su pecho sintiendo como subía y bajaba.
-Mierda… en serio eres buena. – Jadeó.
-Tú también. – Le aseguré en doble sentido.
Sasuke me tomó con brusquedad por la nuca y me atrajo hacía él besándome desenfrenada y erráticamente. Su beso era demandante y placentero mientras mi centro palpitaba con locura. Lo necesitaba ya. Su lengua jugueteó con la mía como torturándome, probándose. Besó con devoción mis labios y me dejó caer en la cama poniéndose él sobre mí.
-Sí no te importa… – Susurró apretando entre sus manos un pequeño paquete plateado. – necesito estar dentro de ti… ya. – Protestó con desesperación.
Gemí al escucharle decir eso tan desesperadamente. Instintivamente separé mis piernas permitiéndole que entrara en mí, pero no lo hizo. En su lugar descendió con sus labios por todo mi pecho y abdomen. Acarició con lentitud mis piernas y acercó su peligrosa lengua a mi clítoris probándolo de nuevo y masajeándolo lentamente con su lengua.
-Mmm… – Gemí torciendo los dedos de mis pies al sentirle tocarme arrítmicamente. Con las yemas de sus dedos masajeaba mis muslos y con su lengua se dedicó a probarme sin reparo. Subió mis piernas a sus hombros aumentando el ritmo de su musculo entre mis pliegues. Mis manos se aferraron, como él, a los lados de mi cuerpo y mi espalda se arqueaba buscando recibir más. – ¡Sasuke…! – Gemí. – ¡Ahh! – En mi bajo vientre sentí acumularse algo grande, fuerte, que explotaría en cualquier segundo. Yo ya estaba más que lista, sólo deseaba sentirlo a él de nuevo en mi interior. – ¡Sasuke! – Volví a gemir y entonces dejé que se liberara toda esa tención que se había acumulado en mi interior en un segundo orgasmo que me hizo estremecerme por completo. Mi cuerpo se tensó mientras la electricidad me recorría desde la cabeza hasta la punta de mis pies. Fue justo ahí, en medio del placer que estaba sintiendo, cuando sasuke entró en mi con la fuerza y velocidad exacta que me hicieron estremecer. – ¡Ahh!
La rápida y placentera intromisión hizo que ambos gimiéramos al mismo tiempo. Moví mis caderas con desesperación buscando que no hiciera pausas y se moviera con fuerza en mi interior. Aún tenía mis piernas en sus hombros y sentía que su miembro estaba muy dentro de mí.
Sasuke puso ambas manos a los lados de mi cabeza y se impulsó para entrar de nuevo, más fuerte y certeramente en mí.
-Sasuke… – Gemí al sentir como bajaba sus manos a mis caderas. Mi cuerpo tembló de satisfacción al sentirle de nuevo en mi interior. Le había estado añorando, deseando toda la mañana. – Ahh… sasuke – No quería creerlo, pero era cierto… Sasuke me llenaba de una forma maravillosa. Mi centro le recibía gustosa de saber que él podría liberarle de la tensión que había estado acumulando.
-Hmm. –Jadeó. Mis paredes se cerraban en torno a él, encajando como piezas de rompecabezas listo para ser armado y desarmado sin parar. En algún punto entre mi satisfacción sentí las yemas de sus dedos clavarse en mi cintura y su respiración errada rozándome el rostro mientras comenzaba un ritmo lento. Sasuke mecía suavemente sus caderas contra las mías pero no por eso eran menos placenteras. Sus estocadas eran suaves pero precisas, llegaban justo a un punto que provocaba placer.
-Más… – Clavé mis uñas en las sabanas cada que su pelvis y la mía chocaban. Tenía mis ojos cerrados, mis manos hechas puño y mis talones clavándose en su espalda buscando más de él. Sasuke dejaba escapar ligeros jadeos de sus labios y sentía su cuerpo por completo caliente, rígido, delicioso. ¿Cómo me pude haber preocupado esa misma mañana de que esto saliera mal? Por Dios, el hombre me estaba llenando por completo de una forma indescriptible, apenas comparada con la perfección. Los dedos de sasuke seguían clavados en mis caderas y pronto su ritmo se fue volviendo más fuerte, cada vez más profundo y certero.
-Sakura… – Jadeó. Le busqué con la mirada, con mis ojos entrecerrados y nublados de placer. – mierda… – Murmuró por lo bajo. Tenía los ojos cerrados, sus músculos se contraían con cada estocada y en algún momento la cercanía sólo me dejó escuchar lo acelerado de su corazón, tal vez el mío estaba peor. Mis pechos se movían al ritmo de sus embestidas y mi respiración se volvía cada vez más frenética.
Sasuke bajó el rostro a mis pechos y metió uno entre sus labios haciéndome jadear y apartar la mirada de él.
-Aahh. – Gemí desesperada al sentir la humedad de su boca contrastando con lo caliente que estaba mi piel. – ¡Más…! – Sasuke iba aumentando cada vez más el ritmo y sentía la humedad abarcando mi frente con sudor. Mi flequillo se pegaba a mi frente y a los lados de mi rostro pero no me importó. – ¡Sasuke… más!
-Hmp. – Le escuché sonreír sobre mi piel.
-Ahh. – Y de nuevo él me estaba dejando fuera de combate.
¡Mierda no!
Llevé mis manos temblorosas a su pecho y le empujé débilmente, a penas y llamando su atención.
-¿Qué? – Gruñó roncamente. Dejé caer mis piernas al colchón y le sonreí con ligero cansancio.
-Me cansé de esa postura. – Mentí. Era deliciosa, permitía que entrara perfectamente hasta lo más íntimo de mí. Pero yo no quería sólo ser tomada por él, yo también quería darle más.
-¿Qué propones? – Se quedó quieto por un instante mientras trataba de contener jadeos.
-Ayúdame. – Susurré en su oído. Ya me había quedado claro que no tenía una fuerza bruta como para empujarle. Así que le hice un gesto sugerente con la cabeza dándole a entender que quería quedar sobre él.
-Hmp. – Sasuke me tomó por la cintura y rodó por la cama sin perder el contacto, dejándome encima de él. – Soy todo tuyo. – Dijo con voz ronca.
Por supuesto que lo era.
Mordí mi labio inferior tratando de contener una risa de satisfacción. Llevé mis manos a su pecho aún sin moverme sobre su erección. Recorrí con mis uñas su abdomen perfecto y relamí mis labios al verle tan desesperado porque me moviera.
Aferré mis manos en alguna parte de su abdomen y me impulsé para subir por su miembro casi hasta sacarlo, pero no lo suficiente para realmente hacerlo. Sólo cuando le vi debajo de mi, desesperado y ansioso, supe que también estaba torturándome a mí misma. Descendí rápidamente por su largo sin buscar lastimarle. Su erección me recibió y sentí mis paredes apretarle gustosas.
-Mierda… – Gimió.
Clavé mejor mis rodillas en el colchón y me impulsé de nuevo sintiendo como entraba aún más profundamente en mí para placer de ambos. Estaba en la gloria, casi sintiendo el paraíso con la punta de mis dedos.
Sasuke llevó sus manos a mi cintura buscando que aumentara el ritmo de mis movimientos.
-Ahh. – Jadeé.
-…Sa…kura. – Gimió.
-Hmm. – Un gemido salió de mis labios provocando que aferrara con fuerza sus dedos a mi cintura marcando un ritmo más rápido y placentero.
Con su ayuda, comencé a pegar pequeños brincos por su erección sintiendo como me llenaba por completo. La humedad de mi centro provocaba que entrara cada vez más profundamente en mí.
-Ahh. – En algún punto, ambos comenzamos a gemir al mismo tiempo. Mis pechos subían y bajaban conforme a mis rebotes y sus dedos se aferraban más a mí.
Sasuke levantó un poco su torso y con sus labios volvió a tomar uno de mis pechos mientras yo no dejaba de jadear ni de moverme.
-Sasuke… – Ronroneé aferrándome a su cuerpo, diciéndome a mi misma que todo era real y que era deliciosamente perfecto.
Sasuke dejó caer su cabeza contra la almohada y su pecho subía y bajaba buscando llenarse de oxigeno. Mis ojos estaban entrecerrados y mis labios no habían dejado de liberar jadeos con cada rebote de mi cuerpo. Me dediqué a acariciarle el pecho con las manos sintiendo lo maravilloso de su piel caliente y sudada por el contacto físico, mientras Sasuke llevó una de sus manos a mi trasero acariciándome y estimulándome.
-Sakura… – Sus dedos se clavaron con fuerza en mi cintura en cuanto empecé a mover mis caderas en círculos. – No te detengas…
Mis ojos se nublaron y mi garganta pese a estar seca, no dejaba de liberar jadeos. Mi cabeza me daba vueltas, mis pulmones reclamaban oxigeno y pese a sentirme agotada no podía dejar de moverme.
Sasuke llevó una de sus manos a mi centro acariciando mi clítoris mientras yo seguía moviéndome sin parar sobre él.
-…Sasuke.
Entonces mi cuerpo comenzó a tensarse, sentí mis paredes cerrarse alrededor de él con violencia. Un jadeo me permitió contener en mis pulmones aire necesario para recibir la fuerza del orgasmo que nos llevó a ambos al paraíso sin retorno.
No pude saber exactamente cuánto nos tomó, quizá un par de brinquitos más sobre él fue lo que bastó para que ambos llegáramos. Esta vez al mismo tiempo. Juntos saboreamos el orgasmo al mismo tiempo, envueltos en un mar de placer y sensaciones fabulosas. Ambos gemimos el nombre del otro y nos entregamos a los movimientos arrítmicos que el orgasmo nos provocó. Mis paredes le apretaron y ordeñaron con fuerza mientras nuestra respiración desenfrenada y jadeos indescifrables retumbaron por la habitación. Mis manos seguían aferradas a él, al igual que las suyas en mí. No sé exactamente en qué momento m dejé llevar y cerré mis ojos con fuerza, sólo fui consciente cuando los abrí de nuevo y lo primero que vi fue a él, jadeante, sudado, perfecto debajo de mí.
Me dejé caer agotada sobre su pecho, sintiéndome libre, satisfecha… completa. Sasuke me estrujó entre sus brazos mientras sentía como su pecho subía y bajaba y su corazón martillaba con fuerza en mis oídos. Definitivamente sí era un buen ejercicio. Había sido algo maravilloso, nuevamente Sasuke me había sacudido el mundo y yo no podía sentirme mejor que ahora. Cerré los ojos sintiendo mis parpados pesados, estaba agotada y no podía dormir sobre de él.
-…Sasuke – Le llamé, sorprendiéndome de lo melosa que sonó mi voz.
-Hmp. – "Respondió".
-Ayúdame… – Dije con timidez.
-¿Cansada?
-No tienes idea. – Susurré.
Sentí el pecho de Sasuke subir al compas de su risa y después de unos segundos me ayudó a quedar acostada sobre él.
Me acomodé a su lado sintiendo mi cuerpo agotado pero demasiado bien. No me preocupó mucho en ese momento buscar algo con que tapar mi desnudez, sólo me dediqué a buscar que mi cuerpo se relajara. Observaba fijamente algún punto en el techo sin prestar demasiada atención mientras sentía la suavidad de las sabanas debajo de mí. Muy suaves y tentadoras, pero justo como en la mañana, me daba pereza levantarme para taparme con ellas.
Cerré mis ojos mientras un suspiro de cansancio abandonaba mis labios. Estiré mis brazos sobre mi cabeza y rodé en la cama quedando boca abajo.
Un movimiento irregular en el colchón me hizo abrir los ojos para comprobar que era terriblemente descuidada. En algún momento Sasuke había salido de la cama y ahora ya hasta estaba de regreso. Tomó una parte de la sabana y se cubrió con ella antes de acomodar su cabeza debajo de unas mullidas almohadas.
-¿Estas despierta? – Susurró.
-Claro. – Dije apoyando mi cabeza entre mis brazos.
-Hmp.
-Me alegro de que seas tú… – Musité.
-¿Qué? – Ladeó su cabeza y se acomodó de lado para verme fijamente.
-Sí no fueras tú… tal vez yo no habría tenido el valor de continuar con esto.
-Hmp, ¿entonces esto del sexo y todo fue por mí? – Enarcó una ceja.
-Sí y no… – Respondí. – De alguna forma tu me haces sentir mejor y no me arrepiento… esto que hacemos es… lo máximo. – suspiré. – ¿No lo crees?
-Desde luego. – Asintió.
-Esto no se quedará aquí, ¿verdad? – Susurré. – Cuando lleguemos a casa… ¿podremos continuar? – suspiré. – Aquí hemos tenido el tiempo a nuestro favor pero cuando volvamos a casa, a nuestras ajetreadas vidas…
-Funcionará. – Me aseguró. – Siempre que tu y yo queramos seguir con esto. Quizá te sientas más cómoda sí ponemos algunas… reglas.
-¿Cómo qué? – Me apoyé en mis brazos para verle mejor.
-No tenemos porque hacerlo cada que nos veamos… ya sabes, sí ambos queremos no veo porqué no hacerlo…
-Pero sí uno de los dos no quiere… – Dejé abierta la oración esperando que él la terminara.
-…Aunque veo difícil no querer hacerlo cuando te vea y podamos. No sabiendo lo fabulosa que eres en lo que haces.
-Igual yo. – Admití completamente segura. – Continúa…
-Hay que admitir que no estamos exentos a que pase algo trascendental y que debemos decírnoslo en seguida.
-¿Algo de qué? – Cuestioné.
-Pues acabamos de tener sexo, pero… ¿qué pasaría si al salir de la habitación, de la nada, conoces al 'príncipe' que tanto has buscado?
-Te lo diría de inmediato. – Sonreí completamente segura de que eso no pasaría, al menos no pronto. Lo que él y yo teníamos era perfecto y no quería pararlo por nada del mundo. – ¿Y si tú conoces a la mujer de tus sueños?
-¿Es una broma? – Frunció el ceño.
-No. – Negué. – Tú también puede que saliendo de esta habitación conozcas a la chica que te haga cambiar de idea acerca de nunca casarte.
-No creo encontrar a alguien así, nunca. – Admitió desviando su mirada al techo. – Ahora mismo lo más cercano a un compromiso… lo tengo contigo y me gusta esto.
Abrí los ojos por completo observándole fijamente.
-Te tengo a ti. – Me miró de nuevo. – Eres todo lo puedo pedir por ahora. Atractiva, la mayor parte del tiempo divertida y eres estupenda en la cama. ¿Quién necesita buscar una mujer para casarse sí te tengo a ti?
-Eso es lo mejor de mí, ¿no? – Le sonreí. – Yo no te quiero para casarnos, sólo para tener sexo. – Sasuke hizo una mueca que no supe interpretar.
-Cierto. – Asintió. – Y por eso… lo que hacemos es perfecto.
-Pero ahora… – Hice ademán de levantarme de la cama. – Nos esperan para almorzar. – La realidad volvía.
-Ó podríamos llamar y decir que ya almorzamos y estamos… turisteando por algún lado. – Llevó una de sus manos a mi espalda y deslizó sus dedos por mi espalda haciéndome estremecer.
-Podríamos. – Asentí.
Sasuke sonrió y buscó su celular.
Gracias a Dios, ese hombre era más de acción y menos palabras. Yo no estaba lista para que terminara ese fin de semana, no estaba lista en lo absoluto para dejar de sentir todo lo que él me daba.
…
.
-Mueve ese delicioso trasero fuera de la cama, molesta. – La ronca voz de Sasuke me sobresaltó. En algún momento después de nuestra segunda ronda, caímos exhaustos en la cama y mi brazo derecho había quedado sobre su cuerpo apretándole a mí con fuerza.
-Lo siento. – Me senté en la cama y tallé efusivamente mis ojos. Estaba muy agotada.
-Ya casi es hora de irnos. – Me informó. – Creo que debería ir a mi habitación a empacar.
-Claro. – Suspiré sacando mis pies de la cama con pesadez.
Sasuke se levantó y estiró sus brazos, ladeó su cabeza primero de un lado y luego del otro y finalmente tomó su ropa entre sus manos encaminándose a la ducha.
-Tomaré una ducha aquí. – Dijo poco antes de cerrar la puerta con fuerza.
-Claro. – Repetí aún adormilada. Me agaché a recoger mi ropa y me puse sólo mis bragas y sostén sabiendo que también necesitaba una ducha para despertar por completo. Más tarde, estaba segura, caería como un tronco en el auto de Sasuke.
Aventé mi enorme maleta sobre el colchón y saqué de ella la ropa que me pondría para el regreso. Quería algo cómodo que no fuera una molestia al acomodarme a dormir en el asiento del auto, pero sólo busqué una falda y una camiseta blanca. Saqué mi ropa interior y acomodé un poco mi maleta. Cuando Sasuke salió de la ducha, yo ya estaba casi lista, sólo faltaban las cosas de aseo que tenía en la ducha. Sasuke estaba completamente vestido y con su cabello a penas húmedo. Caminó lentamente hacia mí, estando yo en ropa interior no era difícil pensar que él se acercaba a mí en busca de algo más, pero no. Deseché esa idea porque no vi en su mirada ese deseo que me hacia estremecer, sólo su sonrisa de lado que me dejaba sonrojada y la satisfacción impresa en su cuerpo. Además, yo sabía que él detestaba por completo llegar tarde, era puntual y era de los que no permitía que el placer sobrepusiera el deber. Me relajé cuando quedó frente a mí, me puso de pie y olisqueó mi hombro izquierdo y cuello.
-Hmp. Eso explica muchas cosas. – Sasuke rió.
-¿De qué hablas? –Tomé mi ropa lista para ducharme.
-Tu jabón es de café.
-Si, Ino ya me criticó eso también.
-Me gusta como hueles. – Me guiñó el ojo. – Es imposible olvidarte cuando hueles maravillosamente a café.
-Misión cumplida. – Dije sarcásticamente entrando al baño. – Ten cuidado cuando salgas. – Le advertí.
-Hmp. – Pero sasuke sólo abrió la puerta y salió sin antes asomarse en busca de algún curioso por el pasillo.
-Prr. – Bufé entrando al baño.
Para cuando estuve lista y con mis maletas en el lobby, tuve que buscar una máquina expendedora para comer algo. Después de todo, no me había dado tiempo de comer. Sasuke y yo habíamos aprovechado ese tiempo en cosas más provechosas pero menos llenadoras, al menos para mí estomago. Saqué unas galletas y un jugo de la maquina, los cuales devoré sin demora. Tan hambrienta como me encontraba, todo me sabía delicioso.
No tomó mucho tiempo, cuando Sasuke bajó con su maleta y el resto del grupo detrás de él. El barullo que se armó mientras ellos caminaban hacia mí, distraía graciosamente. Ino discutía, como no, con Shikamaru. Naruto y Hinata platicaban tranquilamente con Sai. Sasuke y Temari venían por delante ajenos al resto del grupo.
-¿Lista? – Sasuke se puso sus lentes de sol.
-Claro. – Asentí antes de fijar mi vista en el resto del grupo. – ¿No olvidan algo? – Observé rápidamente al grupo sorprendiéndome que en su mayoría, las maletas eran de Ino.
-Lo tengo todo. – Ino suspiró satisfecha tomando la mano de Sai.
-Me consta. – Le respondí.
-Nos vemos en un par de semanas. – Temari me dio un suave beso en la mejilla y un ligero abrazo.
-¿Ya te vas a tu casa?
-Claro. – Asintió. – Pero volveré a visitarles pronto.
-Vámonos, mujer. – Shikamaru llevó una mano a la espalda de Temari incitándola a avanzar. – Tu avión sale antes que el nuestro, debemos irnos ya.
-Nosotros también debemos irnos, Sai. – Ino se observaba vanidosamente en un pequeño espejo. – Tengo que ver que acomoden bien nuestras maletas antes de abordar. Tú sabes que las revisiones y demás toman su tiempo. – Sai asintió y suspiró antes de cargar todas las maletas que pudo.
-Buen viaje. – Naruto se despidió.
-¿Cuándo volverán ustedes? – Quise saber.
-En un par de semanas. – Hinata confesó. – Les avisaremos tan pronto estemos de regreso.
-No olvides mis consejos, Hinata. – Sasuke se 'despidió'.
-No lo haré, Sasuke-kun. – Ella trató de sonreír, con seguridad prefirió seguir el juego para no verse afectada por el recuerdo del consejo. – Nos vemos pronto.
Ino y Sai ocuparon un taxi para ellos solos por las maletas enormes que Ino llevaba. El resto se fue en un solo taxi.
-¿Nos vamos ya? – Dije aún batiendo mis manos en un gesto de despedida hacia los taxis, ya alejándose.
-No. – Sasuke se acercó a mi oído derecho y susurró: – ¿Cuál es la prisa?
-Ah, cierto. – Recordé una plática que tuvo con Shikamaru. – Y, ¿Cuál es el dichoso restaurante de mariscos? Creí que no eran precisamente tus favoritos.
-No existe. – Me sonrió.
-¿Entonces…?
-Estaba pensando que sería una buena excusa para tardar.
-¿Por qué quieres tardar?
-Pensaba en perderme en algún lugar contigo, claro… eso fue antes de que pasara lo que pasó en tu habitación. – Mordí mi labio inferior. – Ahora pienso que en serio deberíamos parar a buscar donde almorzar.
-Lo sé. – Asentí aún hambrienta.
Sasuke suspiró.
-No quiero volver a casa. – Susurró mientras tomaba su maleta y las mías y caminaba hacia el estacionamiento en busca de su auto.
-No tenemos por qué hacerlo. – Le recordé siguiéndole el paso.
-No, pero deberíamos. – Contraataco.
Esta vez yo suspiré.
-¿Almorzamos mañana? – Pregunté en cuanto el abrió el maletero del auto y dejó caer nuestras maletas en él.
-Hmp. ¿Sólo almorzar? – Me preguntó tratando de no sonreír.
-Pues… pidamos una pizza y después… que pase lo que tenga que pasar. – Sonreí viéndole abrir las puertas del auto.
-Hmp. Suena excelente. – Entró en su auto.
Era hora de volver a la realidad, a casa. Pero no me sentía para nada triste, después de todo éramos lo suficientemente conscientes de que ahora las cosas saldrían mejor… debían salir mejor.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Yo sé que me odian y repudian poquito por haberme tardado 3 semanas jaja pero mis vagaciones se prolongaron \O/ y Justo cuando estaba lista para continuar escribiendo, algo me distraía (Una playa a la que fui obligada a ir por mis amigos, un paseo 'rapidito' con mi hermano que nos tomó casi todo el día y finalmente me enfermé del estomago por haber pasado casi todas las vacaciones comiendo cosas grasosas sin descanso :() Así que quise subir un capitulo ya antes de que tenga que (por desgracia) volver a la escuela :C
Porfis reviewwseenme diciendo que tal voy, ya saben: si les gustó, si no les gustó, si lo odiaron, si me odiaron, si lo amodiaron.
Jaja Cada review de los que dicen: "apresúrate, o continua, o el ¡siguiente capítulo!" que me llega es como un: "Vaga inmunda apresúrate a subir capitulo, ¿qué esperas?" y Así, es como me meten presión para que me apresure jaja se los agradezco :*
Así que espero sus reviews contándome como les fue en sus vagaciones, que les pareció el capi y finalmente un: VAGA INMUNDA, SUBE CAPITULO Y DEJA DE ESTAR ECHADA SIN ESCRIBIR! pero con amor. JAJAJA 3
Nos estamos leyendo y me aplicaré más para el siguiente capítulo. Reviewseenme y como siempre espero sus consejos y críticas constructivas acerca del lemmon.
Besos :*
Angelli H.~
