Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto

█ █ █ █ █ Derechos reservados █ █ █ █

Angiie


"No comprendo que es lo que sientes por mí, y en realidad me da miedo descubrirlo… pues creo que no es amor."

De… ¿Es amor?

-Tranquila, Sakura, tranquila. – Susurré por milésima vez para mí misma. – No pasa nada… – Mis ojos estaban cerrados con fuerza y no me atreví a abrirlos aún. – Respira… – Había decidido en los últimos segundos que la única diferencia entre un día bueno y uno malo era la actitud con la que se asume la situación. Y yo, maduramente como siempre, había decidido asumir la situación aferrándome a la negación. – Esto no es real, estas soñando. – Negué sabiendo que no era así. Me sentía infantil y en cierta forma inmadura, pero no importaba. Nadie más que yo podía leer mis pensamientos y ese era mi único escudo para evitar caer en la desesperación. Aferré mis manos en mis piernas y discretamente me di un ligero pellizco pensando que eso provocaría que despertara de una pesadilla. Pero no fue así, estaba despierta. Mierda. Suspiré pesadamente vaciando mis pulmones del aire que les llenaba mientras intentaba decidir mi próximo movimiento. Decidida, me dispuse a abrir lentamente mis ojos.

No estaba soñando, obviamente. Confirmado.

-¿Y bien? – La temblorosa pero fuerte voz de Naruto retumbó por la habitación por sobre el sepulcral silencio que se había formado tras su repentina e indeseada intromisión. Sobre todo 'indeseada'. No podía ser para menos, ser descubierta por tu mejor amigo mientras tienes sexo con otro amigo es… lo más frustrante que seguro me pasará en la vida.

Sin mencionar, que el drama aún no terminaba.

Llevé mi mano derecha a mi frente perlada en sudor por los nervios y traté de conservar la calma. Sin duda alguna era una misión imposible. Como si estuviera al borde de la muerte, vi pasar por mi mente una serie de imágenes que no reflejaban precisamente toda "mi vida frente a mis ojos". Fue exactamente esa mañana la que repasé en mi mente: "Levantándome sonriente, escogiendo la ropa adecuada y mirándome frente al espejo mientras acomodaba mi revuelto cabello, aplicándome un sutil maquillaje, debatiéndome si subir o no al taxi que pasó frente a mí, reencontrándome con Sasuke, brindando con Sasuke, coqueteando con Sasuke, desnudando a Sasuke con la mirada para… coger con Sasuke y ser interrumpidos por…" En ese momento, más que nunca, la estúpida idea de visitar a Sasuke en su oficina me pareció aún más estúpida de lo que me había parecido por la mañana. Sin duda había sido la idea más estúpida que mi mente haya concebido jamás, o quizá era buena y sólo… sólo tuvimos mala suerte. Todo había sido tan rápido. En un momento de la mañana parecía como que el universo y sus habitantes conspiraban para que ese encuentro entre Sasuke y yo se diera sin molestia alguna, y luego… simplemente todo acabara mal. No sé si en realidad las situaciones se habían dado a favor de nuestro encuentro, o a favor de nuestra caída. De cualquier forma, la caja de Pandora ya había sido abierta. Definitivamente no estaba siendo el mejor día de mi vida… al menos no en ese momento. Sin embargo los arrepentimientos ya no se consideraban válidos. Arrepentirse en ese punto de la situación ya no era una opción válida, no cuando Naruto estaba ahí parado mirándome fijamente con recelo mientras yo torpemente evitaba su mirada y jugaba con mi cabello para distraerme. Nunca había sido buena para ocultar la incomodidad, menos ante Naruto. Y a él eso de fingir que no estaba enfadado cuando realmente estaba rojo por la furia y el coraje tampoco se le daba bien, menos conmigo. Me sentía como una criminal de frente a mi verdugo. Era estúpido pero estaba frente a mí el juez más duro, recto y difícil al que me haya enfrentado jamás. Los labios de Naruto temblaban como si le resultara muy difícil separarlos, como sí en su mente ya hubiera pensado a la perfección todo lo que iba a decir, pero aún no podía hacerlo. En su mente, seguramente, ya había repasado la larga lista de crímenes y faltas que yo había cometido. Tal vez decirle que habíamos roto sus 'limites inquebrantables' en más de una ocasión no era tan buena idea, al menos no en ese momento en que él estaba examinando cuidadosamente la situación y analizando mis 'crímenes' cometidos.

Dios, de todas las personas posibles en el mundo, ¿Porqué él? De todas las formas, ¿Por qué se tenía que enterar así?

Naruto era justamente la ÚLTIMA persona que yo quería que lo supiera. Por supuesto que en algún momento lejano, Sasuke o yo, alguno de los dos hablaría de más o quizá sólo lo comunicaríamos porque queríamos. Obviamente no estábamos exentos de posibles sospechas por parte del grupo, después de todo, manejábamos nuestra vida diaria relacionándonos con el mismo grupo de amigos de más de 5 años de antigüedad y en esa clase de relaciones los secretos siempre eran difíciles de mantener. Tarde o temprano todos terminábamos enterándonos del secreto más oscuro del otro y no había problema alguno. Con el tiempo también aprendimos que del último del que siempre nos enterábamos era de la vida intima de Sasuke. Nos enterábamos de ello por él mismo, claro, pero con muy pocos detalles. Él siempre daba a conocer lo que quería que se supiera y nada más. Contrariamente, yo era un libro abierto. Todos se enteraban de todo de mi vida. Era malísima para guardarles secretos a las personas que me rodeaban. Entonces se me ocurrió que quizá las cosas no hubieran resultado así, sí desde un principio hubiera dicho la verdad. Comunicarles a mis mejores amigos con quien me estaba acostando, como siempre… Deseché esa idea, probablemente la negativa respuesta de Naruto me hubiera bajado los ánimos desde un principio. Aunque, claro, era absurdo ahora pensar en ello… Fuera como fuera, no esperaba que de todas las personas que pudieron entrar en ese momento, de todo lo que pudiéramos haber estado haciendo, de todo lo que podía estar pasando… ¡Naruto! Naruto había sido el primero en descubrirlo todo. Antes que Ino, que Shikamaru, ¡antes que Gilbert! De todos… Naruto. ¿Por qué? Cuán mala tuve que haber sido en otra vida para ser castigada en esta de tal manera tan… tan jodida.

Lo hecho está hecho. – Pensé para mí misma.

La silueta de Naruto caminando a pasos breves por la oficina me distrajo momentáneamente pero no quería mirarle a la cara. Lo conocía lo suficiente como para saber que en el momento en que tuviéramos contacto visual, su lengua acusadora se presentaría antes que el resto de su cuerpo. Sin embargo, sabía también que Naruto era débil en cuanto a 'odiar' por mucho tiempo a una persona se refería. Él se llamaba a sí mismo 'compasivo', los demás le llamaban idiota. Decidí correr el riesgo y alcé el rostro pensando que sí le daba la cara reduciría de alguna milagrosa manera el daño y la culpa. Quizá pudiera ver en mi lo avergonzada que estaba y él dejaría a un lado su rencor para consolarme como solía hacer cuando yo le necesitaba. Ciertamente no había nada consolable de la situación, pero estando tan desesperada como estaba eso era lo de menos. Dibujé en mi rostro el gesto más suplicante pero dulce que pude, hasta me aventuré a pensar en algo que hiciera que mis ojos se humedecieran para darle más realismo a mi rostro suplicante. La cruda realidad fue que lo único que encontré al mirarle fueron sus azules ojos entrecerrados ignorando majestuosamente a los míos suplicantes.

Oh, mierda.

No me mires así, por favor. – Supliqué para mis adentros. – No me hagas sentir peor de lo que...

Entonces descubrí que no podía convencerle de que estaba arrepentida porque ciertamente no lo estaba. Me sentía avergonzada, sofocada, oprimida… más no arrepentida. ¿Quién, QUIÉN en su sano juicio podría arrepentirse de acostarse con Sasuke Uchiha? Yo no. Ni en un millón de años. Ni siquiera porque Naruto nos descubrió. La situación consiguió ponerme nerviosa, abochornada y muy apenada, más me hizo darme cuenta de que a pesar de todo esto había sido lo mejor que me había pasado en la vida.

Naruto y yo intercambiamos unas duras miradas un par de largos, y aparentemente interminables, segundos hasta que finalmente Sasuke nos concedió el honor de su presencia en su oficina. Él salió por una puerta que llevaba al baño privado de su oficina. Jamás había visto o siquiera entrado a ese baño, hasta ese día. El ruido que hizo al cerrar la puerta provocó que la guerra de miradas que habíamos tenido Naruto y yo terminara sin ganador. Sasuke había estado encerrado en su baño poco menos de 3 minutos vistiéndose, y ahora estábamos los 3 en la misma habitación, de nuevo. No me decidía aún sí eso era bueno… o malo. Sasuke siempre había sido impredecible en ciertas situaciones. La parte curiosa de mi cerebro moría por saber qué diría a continuación. ¿Algo para calmar a Naruto?, ¿algo para limpiar nuestros nombres?, ¿Diría 'algo' acaso? Pero Sasuke, muy amablemente, me facilitó la decisión: Al solucionar problemas, él… era terrible. Él ni siquiera se tomó la molestia de mirarnos mientras se abrochaba sin prisa alguna los últimos botones de su arrugada camisa blanca. Suspiró adoptando una pose relajada y pasó una mano por sus húmedos cabellos. En ese momento, Sasuke era un claro contrario mío. Mientras mis nervios estaban carcomiéndome la cabeza, él estaba impresionantemente relajado. Se veía tan tranquilo, tan relajado… tan aliviado. Y le envidiaba por eso. No podía dejar de pensar que quizá simplemente a él le daba igual la situación. Le envidiaba por la calma que él aparentaba tener. Ansiaba más que nada que me pasara algo de su calma y seguridad sólo por un rato, sólo mientras buscaba como formular alguna palabra para Naruto, quien ocasionalmente caminaba por la oficina de un lado a otro pero sin soltar la bomba verbal que venía formando. Estaba segura, él estaba esperando que Sasuke y yo estuviéramos sentados y arrepentidos frente a él para que pudiera decir todo lo que quería. Seguramente comenzaría con un: "¿Cómo pudieron? Bla, bla… Los limites inquebrantables, bla bla,…" Ah, mierda. Sasuke no nos facilitaba las cosas con su desesperante manera de demostrar que a él le daba igual.

Naruto se sentó en un sillón frente al de donde yo estaba sentada y me miró con severidad, de nuevo. Casi hubiera deseado que volviera a ese estúpido estado de shock en que estaba metido la primera vez que me atreví a mirarle después de que nos descubrió. Aparté la mirada de ambos y para no seguir jugueteando nerviosamente con mis dedos me puse a rememorar como habíamos llegado a este punto, al menos lo poco que podía recordar.

Flashback

"-Mierda, mierda. – Hiperventilé al darme cuenta de que efectivamente era Naruto quien acababa de llegar. Sasuke y yo seguíamos en la misma posición, aunque obviamente estábamos rígidos por el susto. Yo aún no había sido capaz de voltear a ver por detrás de mi espalda, pero no era necesario. Me había bastado con escuchar su voz llena de tristeza y desilusión al pronunciar mi nombre, había sido suficiente con eso. De alguna manera me sentía perdida, desconcertada. Sentía que mi cuerpo caería en una espiral de perdición en cualquier momento y quizá no tuviera regreso. No, ya no había marcha atrás. Estaba desesperada, anhelante de que algo más malo pasara, algo lo suficientemente llamativo para distraer a Naruto de lo que acababa de presenciar. Pero ni 'superman' podría salvarme. Era estúpido ignorar la mirada punzante de Naruto clavada en mi espalda.

Sasuke movió sus caderas provocando que una cálida sensación surgiera de la parte baja de nuestros cuerpos aún unidos. Claro está, a mi centro eso le había dado un repentino placer, pero el resto de mi cuerpo seguía inmóvil, asustado. Un par de segundos después, en cuanto conseguí conectar mi cerebro con mis ojos, comprendí que Sasuke lo había hecho para llamar mi atención por completo. En cuerpo y mente. No fui consciente hasta ese momento de lo acelerado que estaba mi corazón y de lo increíblemente rápido que mi pecho subía y bajaba. Busqué con desesperación algo a lo que aferrarme, algo nítido y real. Mis uñas se aferraron con fuerza a lo que mis manos atraparon: Los hombros de Sasuke. Mis ojos nublados le buscaron con desesperación. Sasuke llamó mi atención y sentí sus manos aferrarse a mi espalda desnuda.

-Ten calma, estoy contigo. –Susurró claramente en mi oído izquierdo. No sabía exactamente la razón, pero esas palabras relajaron un poco a mi corazón. – Te estoy cubriendo con mi camisa, pero es obvio que él sabe que eres tú. Ahora mismo está shockeado… como tú. Pero no le tomará mucho tiempo así que pasa tus brazos en las mangas de mi camisa y cúbrete con ella. Corre al baño. Es la puerta que está justo junto al librero. En seguida yo te llevaré tu ropa… – Apuntó, sin mirar, a una puerta de madera. Claro, su baño personal. – Ve. – Ordenó.

No conocía esa rapidez y sumisión en mí, hasta que me encontré obedeciéndole al pie de la letra cada palabra que él había dicho. Levanté mis brazos y Sasuke me ayudó a ponerme su camisa mientras sentía mi cuerpo aún temblar, me levanté de sobre de él y sólo me detuve un par de segundos para levantar del suelo mis bragas y sostén que estaban, gracias a Dios, lo suficientemente cerca de mí como para ignorarles y corrí en dirección a donde él me indicó. En todo el camino fue difícil para mí ignorar la mirada atónita que seguía mi recorrido por la oficina, Naruto estaba realmente shockeado pero no ciego. A penas entré en el baño cerré la puerta y llevé mis manos a mi pecho sintiendo como martilleaba mi corazón sin descanso. Todo fue en cuestión de segundos y aún así vi todo esto pasar lentamente.

¡Mierda!

Realmente, habíamos sido descubiertos… y por Naruto.

-¿Qué mierda hice, qué mierda hice? – Repetía sin pausa para mí misma. ¿Cómo rayos pasó? ¡¿En qué jodido momento todo pasó de una cosa a otra?! – Demonios… – Gemí en frustración mientras aferraba mis manos a mi cabeza. – Nada estaba bien, nada. Oh claro, estas cosas pudieron evitarse de no ser por: "Es mi oficina, Sakura. Puedo hacer lo que quiera aquí. En este piso no hay nadie más que tú y yo… no va a pasar nada" – En mi mente se llevó a cabo una pobre y estúpida imitación de la voz de Sasuke diciéndome las estupideces que fueron detonantes de todo esto. Quizá la culpa fue mía por no insistir… ¡No! No había culpables ahora.

Mierda.

Un suave golpeteó en la puerta me recordó que fuera de ese baño me esperaba algo aún peor y que desgraciadamente no podía evitarse. Abrí la puerta y le arrebaté mis ropas de la mano a Sasuke y me dispuse a vestirme de la forma más rápida que pude. Jamás en mi vida me había vestido tan rápido como esta mañana. Ni siquiera cuando se me hacia tarde para el trabajo me vestía a la velocidad con que lo estaba haciendo. Era ridículo, estúpido. Jamás había sido descubierta, salvo por aquella vez en la universidad cuando Sasori me metió a ese pequeño cuartito y conocí a Sasuke. Claro estaba que en ese entonces él era un desconocido, esta vez era uno de mis mejores amigos quien me había visto. Ni siquiera me hubiera importado si quien entraba en ese momento hubiera sido Karin. Hubiera amado que ella fuera la persona que entró. Pero, por desgracia, ni siquiera ella estaba cerca.

Y se venía lo peor.

Por supuesto, cuando salí del baño, Sasuke ya tenía puesto sus pantalones. Su mirada estaba clavada fijamente en la puerta de su oficina, la cual ya no estaba siendo bloqueada por Naruto. Ahora él estaba de pie frente al escritorio y mirando horrorizado la silla donde Sasuke y yo estuvimos teniendo sexo. No sabía si habían hablado o algo, sólo escuché un leve 'Hmp' y Sasuke tomó camino hacia el baño con rapidez. La mirada de Naruto y la postura a la defensiva que tenía me hizo suponer que Sasuke estaba huyendo de él, tanto como yo."

Fin flashback.

Pero ahora los 3 estábamos en la misma área de la oficina. No había más por hacer. Suspiré fuertemente tratando de llamar la atención de Sasuke, tristemente el único que me miró con la ceja arqueada fue Naruto. Mi corazón ya latía a un ritmo más humano, mis pensamientos ya eran más coherentes y mis sentidos estaban aún agudizados esperando. La Sakura Haruno que yo normalmente era estaba volviendo a la calma y dejando atrás la crisis momentánea que tuvo. Sin embargo esa manía mía de morderme los labios cuando estaba nerviosa, estaba presente. No podía dejar de morder mi labio inferior mientras mis manos temblaban levemente y mis dedos se entrelazaban entre ellos de distintas maneras. Por sobre todo no podía dejar de pensar: ¿En qué estaría pensando Naruto? Su silencio me desconcertaba. Yo, que siempre me quejaba de lo ruidoso que es, estaba suplicando porque ya dijera algo. Era inevitable pero estaba nerviosa, jodida y muy nerviosa. No había permitido que de mis labios saliera palabra o suspiro alguno aún; estaba segura de que a penas separara mis labios un chillido de ahogada desesperación saldría. Ninguno de los 3 había dicho nada hasta el momento pero no podríamos evitarlo por más tiempo. No había nada más que hacer. Sí queríamos enterrar esto y dejarlo en el pasado, debíamos soportar primero lo que se vendría.

En cualquier momento Naruto soltaría todo lo que venía acumulando desde que cruzó esa puerta y ya no habría marcha atrás. Teníamos que ser sinceros. Pero qué diría cuando me preguntara: ¿Qué son exactamente?... Nosotros ahora, ¿Qué éramos? Amantes, folloamigos, amigos con derechos, amigos sexuales… ¿éramos algo?

-Bien… – Naruto tomó aire. Esto se vendría más rápido de lo que esperaba. De repente la enorme oficina de Sasuke se me hizo tan pequeñita… cada vez más y más chiquita. Tomé mi bolso entre mis manos y jugueteé con los cierres y detalles en ella tratando de ocultar mi nerviosismo nuevamente adquirido. – ¿Ninguno piensa decir algo? – El tono acusador en la voz de Naruto sonaba ridículamente estúpido. Me sentía como una niña en la dirección siendo castigada por cometer algo terriblemente indebido. Ciertamente no estábamos muy lejos de eso, pero…

-Hmp. – Sasuke "dijo" algo. Naruto y yo volteamos la cabeza hacía él. Finalmente había 'dicho' algo. No lo que esperábamos, pero era algo. Él no dejaba de mirarme fijamente de pie al lado del sillón en el que estaba Naruto y frente a mí, a escasos 2 metros de distancia. Estaba tan cerca de mí y eso sólo me permitía ver su rostro lleno de confianza y seguridad. Él estaba seguro, satisfecho. Se veía… orgulloso. Probablemente él ya sabía lo que respondería. Oh, Sasuke… eres tan… – ¿Qué quieres que digamos? – Finalmente habló.

-¡¿Qué carajos estaban haciendo?! – Naruto Gritó levantándose del sillón. Uff, en serio le habíamos enfadado. Su gritó había retumbado fuertemente en la oficina provocando que me sobresaltara asustada. Muy pocas veces había escuchado a Naruto hablar de la forma en que lo había hecho. Él solía perder los estribos rara la vez, y casualmente era más controlado y paciente cuando Hinata estaba cerca… claro que, para mi mala o quizá buena suerte, esta vez ella no estaba por ahí para tranquilizarle. – ¿Ustedes… qué…? – Esto era el fin. Nuestra amistad con Naruto dependía de una estratégicamente bien planteada respuesta, ¿pero cuál? No podíamos negar algo que era obvio. ¿Cómo hacerlo? Naruto había entrado a la oficina de Sasuke justo en el momento en que él y yo estábamos en una posición muy cómodamente placentera. ¿Cómo negar lo que era obvio? Él lo había visto todo, no estaba ciego ni era tan estúpido como a veces aparentaba. Y ¿Dónde estaba la estúpida de Karin para impedir la entrada de desconocidos a las oficinas cuando en verdad se le necesitaba?

-Creo que es más que obvio, ¿no? – Sasuke se cruzó de brazos mientras Naruto nos miraba con desesperación. Mierda, Sasuke. No la vayas a… – Estábamos teniendo sexo. – Fue inevitable para mí llevar mi mano derecha a mi frente con un suave golpe en ella por la frustración. ¿Es que podría haber en el planeta un ser humano menos insensible que Sasuke? ¡Mierda! Le dirigí una fría mirada de odio y él simplemente se encogió de hombros antes de darnos la espalda mientras caminaba rumbo a donde tenía el whisky.

Oficialmente declarado: No había en el planeta ser humano más estúpido que Sasuke.

-Respira, Sakura, respira… – Susurré para mí misma.

- …Pero, ¡¿porqué?! – Naruto alzó la voz de nuevo. – Tú…

¿Y ahora qué…?

-Porque teníamos ganas. – Sasuke se adelantó a responder. Imprudentemente, de nuevo.

-¿Tenían…?

-¡Mierda! – Gemí.

-¿Qué? – Sasuke se encogió de hombros mirándome sin una pizca de arrepentimiento por la bomba que acababa de soltar. – Él ya lo sabe… – me las pagaría después.

-Escucha, Naruto… – Traté de hablar por primera vez. Estaba dispuesta a decirle la verdad, a contarle que todo había sido mi idea. Estaba lista a echarme la culpa de todo siempre que eso impidiera que Sasuke abriera la boca de nuevo y lo jodiera todo aún más de lo que ya estaba. – La verdad es que…

-¿Tenían ganas? – Naruto repitió con una mirada llena de pavor hacía Sasuke. Oh, él no iba a escucharme a mí. – Pero…

-He dicho más de lo que debería, no entiendo por qué tenemos que explicar algo tan simple. – Sasuke revolvió entre sus manos el vaso de whisky. – Hasta tú que eres estúpido deberías comprender lo que estaba pasando aquí y que interrumpiste.

-¡Sasuke! – Naruto gritó mientras sus manos se formaban en puños a ambos lados de su cuerpo.

Joder…

-¿Qué? – Sasuke frunció el ceño. – ¿Cuál es el problema? Tú preguntaste que estaba pasando y yo te estoy respondiendo. Lo que estábamos haciendo debería ser obvio hasta para ti.

¡Piedad!, alguien, el que sea, que le cierre la boca a Sasuke antes de que lo haga yo con un puñetazo.

¡Respira, Sakura!... – Mordí el dorso de mi mamo en un intento vago para no gritar.

-Mira, Naruto… – Intenté hablar nuevamente. – Lo que pasó fue que…

-De acuerdo, lo entiendo de ti… – se dirigió a Sasuke, ¿En serio no iban a escucharme? – ¡¿Pero porqué meter a Sakura en esto?!

-¿A qué te refieres? – Sasuke parecía tan confundido como yo.

-¿Cómo pudiste obligarla a…? – ¿En serio? ¿Naruto me veía a mí como una víctima? – Ella no…

-De hecho ella… – Sasuke me miró tratando de contener una risita. Sólo él le buscaba un lado divertido a esto.

-Ella no tiene que… – Naruto me señaló y me dirigió una mirada de compasión. – Tú le lavaste el cerebro y te aprovechaste de ella de una manera tan…

-¡No me he aprovechado de nada…! – Sasuke le miraba con un notable desagrado.

Entre ambos hombres se estaba llevando una absurda disputa por mi 'honor'.

-Ella es…

-No es tan delicada y manipulable como crees… – Sasuke y su poco tacto al hablar.

-Sakura no… – Naruto me defendía.

-Ella sabe… – Sasuke se defendía.

-Ella está confundida… ¡Mírala! – Me apuntó y ambos hombres voltearon a verme. – Es obvio que ella no estaba segura de…

Bueno, esto ya no era tan divertido. Nunca lo fue.

-¡Suficiente!… – Susurré. – ¡Ya CÁLLENSE los dos! – Grité tan fuerte que una punzada de dolor se formó en mi garganta.

Ambos me miraron de nuevo, sólo que esta vez Sasuke era quien tenía formados puños con sus manos.

-Sakura-chan… – Naruto balbuceó. – ¿Estás bien?

Mi pecho subía y bajaba al compás de mi agitada respiración. De repente la atención estaba fija en mi, y yo ya no sabía que decir.

-Todo está bien, Naruto… es sólo que…

-Sakura, ¿qué está pasando? – Ahora la cosa iba en mi contra. – Alguno de los dos va a explicar…

-Las cosas no son como estás pensando, nosotros… – comencé a explicar, sin embargo un tenue golpe en la puerta nos sobresaltó a los 3 al mismo tiempo de forma cómica, sólo que en ese momento no me pareció tan divertido como debía. ¡Gracias a Kami sama! Una oportuna interrupción. Naruto caminó dando pasos hacia atrás de si, de espaldas a la puerta y sin despegar su mirada de nosotros. Como sí al perdernos de su campo de visión, fuéramos a saltar sobre el otro para coger o algo así. Torpemente tanteó la puerta buscando el pomo y finalmente abrió sin inmutarse o perder su concentración de nosotros. No lo pensé tanto en ese momento, pero era obvio que él ya sabía de quien se trataba, o al menos eso pareció porque ni siquiera mostró señales de haber sido sorprendido por la interrupción.

-¿Quién es? – Dijo con voz fuerte a quien fuera que estaba parado detrás de él.

-Soy yo, idiota. – La delicada y grácil voz fue la primera señal del pandemónium que se presentaría ante nosotros. La segunda señal fue el embriagador aroma de su perfume caro llenando todo el ambiente, y por último sus pasos fuertes y seguros mientras se abría paso para entrar. Eso fue todo lo que necesité para convencerme de que no estaba soñando. Ino Yamanaka estaba ahí, de alguna ilógica manera, pero estaba allí. Por si fuera poco, por sí con que Naruto nos hubiera descubierto no bastaba… Ino decidió, extrañamente, darse una visita igualmente por la oficina de Sasuke.

En verdad, Sakura ¿no pudiste escoger otro mejor día? Debí, estaba segura, hacerle caso a las señales que me decían '¡Detente!' en cuanto tuve oportunidad.

Naruto a penas y se apartó para dejar un poco de espacio libre cuando Ino gruñó entrando a la fuerza. Detrás de ella, Sai venía con la cabeza gacha disculpándose con Naruto por los pocos modales de su esposa.

¡Inclusive Sai estaba ahí!

Eso no era para nada normal. Volví el rostro hacía Sasuke. Por un momento la confianza que tenía en sí mismo desapareció. Su rostro estaba tan contrariado como seguramente estaba el mío. Había sido una desafortunada coincidencia el que Naruto haya llegado en mal momento, pero Ino y Sai… ellos, ¿Por qué estaban allí?

-¡Quítate de mi camino! – Ino le metió un fuerte empujón a Naruto que le hizo trastabillar y mirarla con recelo. Naruto no estaba de humor, Ino no estaba de humor… nosotros tampoco. – ¿Qué pasó? – Cuestionó mirándonos a Sasuke y a mí, después miró a Naruto como sí el hubiera enloquecido. – ¡Mierda! ¿Qué fue lo que…?

-Los encontré aquí… haciendo… – Naruto hizo una expresión ligeramente horrorizada. – Ya sabes… yo…

-¿Haciendo qué? – Gritó enfurruñada.

-¿Qué hacen aquí? – Murmuré a Ino. Pero ella ni siquiera tuvo oportunidad de responder.

-Naruto, mi dulce y delicada esposa no ha desayunado. – Sai dijo, informándole a un muy confundido Naruto pero con la voz tan fuerte para que la escucháramos Sasuke y yo. – Le interrumpiste cuando estaba decidiendo entre un té o un jugo de naranja… y cuando ella tiene hambre se pone de mal humor y yo pago las consecuencias por ello… por favor, escoge bien tus palabras. – Quizá en otro momento y en otras circunstancias el comentario me hubiera causado risa… pero algo me decía que Sai hablaba muy en serio. En todos esos años había conocido las distintas facetas de Ino, y ella hambrienta y enojada no era algo que quisiera ver en ese momento.

-Gracias, cariño. – Ino le sonrió tiernamente a su esposo antes de volver a mirar duramente a Naruto. – Ya escuchaste, idiota. Habla rápido… que tengo hambre.

-Bueno… lo que pasó fue que...

-Hmp. Déjame ahorrarte las palabras… – Sasuke le interrumpió.

-Sasuke, no… – Traté de distraerle para que no volviera a cometer una imprudencia. Alguien que le callara, por favor. Ya había hecho suficiente.

-Naruto nos vio teniendo sexo. – Terminó su oración señalándonos con un gesto de la mano a él y a mí. Removió despreocupadamente su vaso con hielo y whisky y de pronto había regresado a su postura seria. De nuevo, mostrándose seguro y orgulloso de la situación. – ¿Alguien quiere? – Ofreció el vaso hacia Ino y Sai.

Ino chilló y abrió los ojos demasiado sorprendida en cuanto asimiló la noticia recién dada. Intercaló miradas entre Sasuke y mi persona, y finalmente asintió hacia mí antes de dejar salir un largo suspiro de sus labios y caminar hacia Sasuke. Tomó el vaso que él tenía en las manos antes de que pudiera beber siquiera un sorbo de su contenido y me miró interesada mientras yo me hacía más y más pequeñita en ese lugar.

-¿A quiénes? – Sai preguntó algo que ya no era cuestión para Ino. Ella le miró con ternura antes de negar con la cabeza.

-Es obvio, cariño.

-A Sasuke y a mí. – Respondí avergonzada antes de que Sasuke volviera a abrir la boca. ¿Qué más daba ya? No podíamos estar ya en más problemas.

Ahora también Ino y Sai… Más bien, Sai.

-Oh… – Sai abrió los ojos y nos observó de la misma forma que Ino lo había hecho. Fueron unos pocos segundos, al momento, su compostura despreocupada ya estaba allí de nuevo.

-Así que… – Ino caminó hacia mí y lentamente se fue sentando en el sillón, a mi lado. De repente, como si se hubiera lastimado al sentarse o algo parecido, ella se levantó, apresurada como un resorte del sillón. – ¡¿En donde dices que estaban teniendo sexo?! – Preguntó a Naruto mientras no dejaba de mirar al sillón con cierto desagrado en su rostro.

-En la silla. – Naruto señaló el mueble con irritación. – En la silla que está frente al escritorio.

-Uff… – Ino suspiró aliviada y se sentó de nuevo en el sillón. Me miró tratando de disimular una sonrisa, pero no le fue nada fácil. – Entonces… Se han acostado ya. – Confirmó. Fría, directa y calculadora. No le tomó mucho tiempo llegar al meollo del asunto. No fue necesario responder, sentí mis mejillas ardiendo violentamente como si estuviera febril. Con seguridad, ella comprendió la respuesta no dicha.

-Ino, no ahora. – Susurré esperando que sólo ella me escuchara. Recé internamente con mucho fervor para que Sasuke no notara que no había sido una sorpresa para Ino lo que había estado pasando entre nosotros. Estaba segura de que Sai no sabía nada de nada del asunto, pero él no era de las personas que se tomaban las cosas tan a pecho. En cambio, con Ino era diferente. Ciertamente ella se había sorprendido porque pensaba que no lo habíamos hecho aún, pero ella sabía que en algún momento lo haríamos. Aparentemente Sasuke no lo notó o al menos lo disimuló.

-Aquí tienes… – Ino me ofreció el vaso que le había quitado a Sasuke. – Necesitas esto más que yo.

-Gracias. – No me hice del rogar ante el gesto de Ino, en verdad sabía que necesitaba ese trago. Naruto se dejó caer de nuevo en el sillón aparentemente más tranquilo. Tal vez porque ya no tendría que lidiar con esto solo o algo así, pero después de la llegada de Ino y de su reciente conocimiento acerca del asunto, Naruto se veía más relajado pero igualmente enfadado.

-Entonces... ¿Qué viste exactamente, Naruto? – La voz de Ino estaba cargada de una curiosidad para nada agradable. Su estúpida sonrisa estaba llena de burla.

-¡Ino! – Le reprendí.

-No interrumpas, frentona. – Ino me hizo un gesto para que guardara silencio. – Naruto va a decirme algo. – Avergonzada, subí el vaso que Ino me había dado a la altura de mi cara y traté de concentrarme en ello por unos segundos. Aparentemente mi vida sexual se había vuelto un tema de conversación para mis amigos, y no me hacia gracia. En lo absoluto. Me avergonzaba el hecho de que se pusieran a discutir acerca de lo que pasó. Relamí mis labios rápidamente y llevé el vaso a mi boca. Subí el vaso para que todo el líquido cayera directo a mi garganta. No me había dado cuenta de lo sedienta que estaba, hasta que sentí el liquido relajarme. Seguramente estaba así desde el grito que di para callar a Naruto y Sasuke. Fue cuestión de segundos, hasta que me acabé todo el contenido del pequeño vaso de cristal y aun sentía que me había hecho falta más.

-Yo no... – Naruto dudó. – Preferiría no hablar de eso... – en cuestión de segundos el rostro de Naruto obtuvo un tenue tinte de rojo sobre sus mejillas. Ino rodó los ojos mientras le escuchaba mascullar "mojigato" tan bajo que sólo yo lo noté. – Por Sakura…

-Vamos a aclarar algo antes que nada, Naruto. – Traté de sonar tranquila, pero el ligero temblor de mi mandíbula no me ponía las cosas sencillas. – Para empezar, Sasuke no me forzó o lavó el cerebro.

-¿Qué? – Sai abrió los ojos, asustado.

-Pero entonces… – Naruto seguía confundido.

-Ambos decidimos hacerlo. – Aseguré. – Lo que viste no fue algo en lo que me haya forzado, Sasuke.

-Ambos estaban de acuerdo…, entonces estaban… teniendo sexo. – Naruto asimiló poco a poco.

-Hmp. – Sasuke asintió. – Tenía una cara de fastidio que me hizo notar que la situación le disgustaba tanto como a mí, pero su paciencia estaba llegando al límite más rápido de lo normal. – Qué más da. – Sasuke habló sarcásticamente y rodó los ojos antes de mirar a nuestros amigos con expresión severa. – Realmente, dobe, no entiendo cuál es el maldito problema.

-¿Y todavía preguntas porque, teme? Aún si fue como Sakura dice no tienes derecho a estar enfadado…

-¡Claro que lo tiene! – Ino intervino antes de que Sasuke dijera algo. – ¡Les interrumpiste mientras tenían sexo!, apuesto a que ni siquiera les dejaste terminar… – Me miró con cierta pena en el rostro. – Cualquiera estaría molesto si le interrumpen mientras está... ya sabes, pasándola bien. – Rodó los ojos enfadada.

-Bueno, es que yo… sólo venía a ver a mis amigos y no puedo creer que… los encontré teniendo sexo.

-Una desafortunada coincidencia. – Sai se sentó al lado de su esposa. Ciertamente. Realmente lo era.

-Es que no entiendo, Sasuke ¿Cómo pudieron hacerlo? – Naruto se quejó, de nuevo.

-Es algo fácil de entender. – Sai le interrumpió y le miró como sí fuera un idiota. – Supongo que se quitaron la ropa y Sasuke introdujo repetidas veces su…

-Cariño… – Ino posó suavemente su mano en el hombro de Sai para detenerle. – hmm… Naruto no hablaba de eso.

-Definitivamente no. – Asentí aún atontada por el comentario no terminado pero claramente captado de Sai.

-Hmp. – Sasuke gruñó. – Tuvimos sexo, Naruto, no es la primera vez… – Dijo rodando los ojos, como si nada. – Supéralo.

Exhalé aire y apreté mis ojos buscando hacer de cuenta que no estaba ahí escuchando la sarta de idioteces que se le ocurría responder a Sasuke. No planeaba mortificarme más. Sasuke la cagaba cada que abría la boca y ya no podía evitarse.

-¡Rayos, teme! El problema es que ustedes… – Naruto se quedó pasmado, mirando a la nada por unos intimidantes segundos. – No es la primera vez… – Repitió volviendo su mirada hacia mi. – No es la… ¡Mierda, Sasuke! Dime que es broma. – Naruto volvió la mirada hacia mí, esta vez esperando una respuesta correcta de mi parte. Una respuesta correcta que yo no podría darle.

Mis labios se curvaron cínicamente en una sonrisa mientras pensaba: Así es. Gracias a Dios lo hicimos muchas veces antes de que nos descubrieran.Mis labios formaron una mueca que intentaba disimular mi sonrisa cínica mientras yo asentía avergonzada.

Ino, quien estaba distraída contemplando los cuadros en la oficina de Sasuke y enrollando un mechón de su cabello con el dedo índice, cambió de postura sobresaltándome a mí, sentada a su lado. Como si le hubiera dado un espasmo, de repente se inquietó y su expresión cambió por una de susto enorme en sólo 5 segundos, pero no dijo nada. A veces su lentitud para comprender las cosas era exageradamente torpe. Sai le tomó del brazo asustado. Sin embargo, Ino no soltó palabra alguna.

-Naruto… – Susurré. Tenía que decir algo, pronto mientras Ino estaba absorta. – Escucha. Esto fue mutuo acuerdo... De echo fue mi...

-¿QUÉ COSA? – Ino gritó de repente. Los tres centramos nuestra atención en Ino quizá preguntándonos cuál era el motivo por el cual ella había gritado como lo había hecho. Yo ya la sabía.

-¿Y ahora qué? – Sasuke bufó.

-Ustedes ya… – Me miró con un ligero sonrojo debido al enfado. – ¿No era la primera vez? Quiere decir que… – Balbuceaba pero sólo dejaba salir palabras atropelladas y sin sentido. Ino estaba terriblemente sobresaltada.

-Otra que entra en Shock. – Sasuke se recargó contra la pared y se cruzó de brazos mientras concentraba su mirada en mí.

¿Qué vamos a hacer? – Articulé con mis labios.

Irnos a… – Sasuke quiso responder, pero la puerta de entrada se abrió de golpe y sin previo aviso alguien entró.

¿Otra vez?

-¿Hay alguna problemática razón para la que me hayan obligado a venir hasta aquí? – Escuchamos la voz de Shikamaru desde la puerta. Hinata estaba parada junto a él.

¡TIENE QUE SER UNA BROMA!

-Buenos días, chicos. – Hinata saludó. – Hanabi y mi padre les mandan saludos.

-Sepan que sus gritos se escuchan desde fuera. Sobre todo tu jodida voz, Ino. – Shikamaru nos observó a todos.

-A la mierda contigo, vago... – Ino respondió enseñándole el dedo medio. – No estoy de humor.

¿Y ahora qué? De repente a todo el mundo se le había ocurrido venir a la oficina de Sasuke. ¡ESO ERA RIDICULO!

-¡Mierda, Naruto! – Grité ya bastante furica. – ¿Llamaste a todo el país para que vinieran a reprocharnos el haber tenido sexo? – Mis mejillas seguían ardiendo, sólo que ya no de vergüenza si no de coraje.

-Lo siento, yo sólo… – Naruto se sonrojó. – Tuve que decir que llegaríamos tarde a desayunar y…

-Tú… ¡NARUTO! – Sasuke gritó y caminó hacía Naruto mostrándose bastante enfadado.

-¡Tranquilos, chicos! – Sai se levantó y rápidamente impidió que Sasuke llegara a su cometido. Hinata llevó ambas manos a su boca mostrándose bastante sorprendida. Shikamaru y el resto de nosotros, simplemente observamos sin siquiera meternos entre ellos. Nada que empezara mal, terminaba bien. No con ellos. – Hablemos.

-¿Qué está pasando? – Shikamaru fijó su mirada en mí. – Naruto me mandó un mensaje diciendo que estaban aquí y que estaban metidos en problemas – Lucía más confundido y desconcertado de lo normal. – ¿Qué ha pasado?

-Has dicho ¿…Sexo…? – Hinata balbuceó sonrojada. – ¿Quiénes…? – Su mirada se paseó por todo el cuarto buscando culpables. Siguió de largo cuando llegó a mí y se posó fijamente en Ino y Sai.

-Culpables. – Respondí señalándome y a Sasuke.

-Oh. – Shikamaru nos observó entrecerrando los ojos, pero tampoco se veía demasiado sorprendido.

-Sasuke-kun, Sakura-chan… – Hinata nos miraba confundida con los labios entreabiertos. – ¿Ustedes…?

-Qué sorpresa. – Shikamaru se acercó al resto del grupo. – Y yo que pensaba que no iba a suceder pronto. – Bostezó.

-¿Lo sabías? – Miré a Shikamaru, sorprendida antes de fijar mi vista rencorosa en Ino. Ella por supuesto que lo sabía. Pero, ¿le habría dicho algo a Shikamaru? Sin embargo, Ino parecía tan sorprendida como yo.

-Era demasiado obvia la tensión sexual entre ustedes. – Shikamaru se encogió de hombros. – Todo el tiempo he pensado que tarde o temprano terminarían juntos…

¿En verdad? Pero ellos no lo entendían así… Oh, ese era el detalle. Ellos pensaban que nosotros estábamos... Juntos. Como pareja de novios, con corazones, flores, haciendo el amor y esas cosas. Quizá era todo lo contrario.

-No, no. – Negué apresurada. – Se equivocan, nosotros no estamos en una relación.

-Al menos no… sentimental. – Sasuke terminó por mí. Se veía ya más calmado, pero seguía dirigiendo miradas asesinas hacía Naruto. Quizá el también se había rendido, o quizá sólo quería aclararlo para que no nos relacionaran equivocadamente. Daba igual.

-¿Pero cómo? – Naruto frunció el ceño. – Acaban de decir que fue mutuo acuerdo y no la primera vez…

-¿Entonces…? – Hinata llevó una mano a sus labios. Ella ya se habría dado cuenta de a dónde iba la situación antes que los demás… como siempre.

-Une las oraciones, Naruto idiota. – Ino rodó los ojos como sí todo fuera más sencillo de entender para ella que para el resto. – Ellos tienen sexo, no tienen una relación sentimental. ¿A qué te suena eso?

-Sólo tenemos sexo. – Sasuke respondió. Los ojos de Naruto se abrieron, realmente estaba consternado… de nuevo.

-¿Ustedes…?

-Sólo tenemos sexo. – Repitió. – No somos pareja.

-¿Entonces…?

-Es como todas sus relaciones, sólo que entre ellos mismos. – Hinata se acercó a Naruto y dejó caer su mano derecha sobre el hombro de su esposo tratando de infundirle apoyo.

-Menos mal. – Sai finalmente habló. – Finalmente dejarán la promiscua vida, justo como ustedes les aconsejaban. ¿No era eso lo que les decían? "Búsquense a alguien fijo para tener sexo"…Lo hicieron. ¿No es así? – Asentí.

-¿No lo entiendes? – Naruto gritó, de nuevo. – ¡No son pareja! – Le recordó. – Sólo tienen sexo.

-Sí, pero sólo con el otro… ¿no? – Sai nos miró a Sasuke y a mí. – ¿O siguen viendo a otras personas?

-Sólo entre nosotros. – Sasuke fue quien respondió. Una oleada de alivio se acumuló en mi pecho.

-Menos mal. – Ino se cruzó de piernas.

-¡Pero ustedes…! – Nadie hizo caso a la queja de Naruto.

-Yo sigo impresionado. – Shikamaru se sentó en el sillón frente a mí, Sasuke se sentó a su lado. – Y un poco asustado.

-No más que Naruto. – Ino se abanicaba a sí misma.

-Pero Naruto sólo es un exagerado. – Shikamaru miró con desdén a Naruto. – No tenías porque hacer un show de esto. Quien complicó las cosas fuiste tú, idiota.

-Lo siento, me agarró… desprevenido. – Bajó la voz. – No sabía que ellos… no sabía qué hacer o como…

-No tendrías porque saberlo ni hacer escándalo por ello. – Shikamaru le reprendió. – Es su vida.

-Gracias. – Sonreí a Shikamaru agradecida.

-El punto es que ahora que lo sabemos… ¿Nos contaran que pasó? – Ino miró a Sasuke, curiosa.

-No. – El respondió sin pensarlo. – No hay nada que explicar…

-Pero me preocupa esto. – Ino no parecía bromear. – ¿A dónde les está llevando esto?

Y entonces venía el momento de hablar acerca de mi duda momentáneamente existencial. ¿Qué éramos exactamente en esos momentos?

-Nosotros sólo… – Traté de explicarlo. – Sólo estamos… seguimos siendo amigos, pero ahora como...

-Amantes. – Sasuke finalizó con confianza.

-Y... ¿Nada más? – Ino tenia la mirada fija en Sasuke, yo estaba más concentrada en ver sus reacciones.

-Escuchen, nadie tiene por qué estar preocupado. – Intervino Hinata. – Todo el asunto se puede arreglar con una explicación rápida y sensata. – Naruto miró a su esposa con el ceño fruncido. – Es la mejor forma.

-Cariño… – comentó Naruto –, no creo que deban arriesgar algo tan importante como su amistad por algo momentáneo como la calentura.

-Que definición tan anticuada. – Ino le miró con desaprobación. – Ellos tiene sexo, ¿y?

-Espera… – Shikamaru señaló a Hinata. – Me gustaría saber a qué te refieres con 'una forma rápida y sensata'

-A mí no. – Sasuke miró su reloj en su muñeca tratando de ignorarnos. La conversacion se había vuelto más íntima de lo que él hubiera querido. Ciertamente nadie le estaba haciendo mucho caso en esos momentos.

-Bueno, ambos son muy buenos amigos, sí ya está decidido que esto es lo que harán, estoy segura de que podrán sobrellevar esto de una forma madura y responsable. – Hinata prosiguió. – Estoy segura de que ambos acordaron siempre mantenerse firmes en su postura y sé que son lo suficientemente maduros para saber cuándo parar.

-Creo que Hina tiene razón – Afirmó Sai.

-Nos consta que eso de tener una relación estable… simplemente no se les da. – Shikamaru agregó. – Es lógico que los dos estén juntos.

-¿Podemos ir a desayunar ya? – Sasuke gritó. Nuevamente nadie le hizo caso.

-Eso no responde a mi pregunta… – Ino carraspeó. – Tienen sexo, ¿y?

-Aquí el punto es que según la postura de Naruto el crimen que cometieron fue tener sexo siendo amigos… – Sai y Shikamaru rodaron los ojos al mismo tiempo que Naruto asintió.

-Si, bueno... – Traté de explicarlo.

-Eso es una mierda – Ino alzó la voz. – Lo que debería de ser debatido es que Sasuke dijo que no era la primera vez que lo hacían. – Naruto volvió a agitarse.

-¡Cierto! – Gritó alarmado. – ¿Desde cuándo?

-No mucho... – Respondí tímidamente, pero tampoco me hacían mucho caso. Mi temor estaba volviéndose un hecho. Mis amigos estaban debatiéndose los pros y contras de algo que ya estaba más que discutido entre Sasuke y yo, pero ellos parecían disfrutar hablando de nuestra vida sexual. Gracias a Kami-sama, ellos soltaban las preguntas una tras otra sin darme tiempo a responder alguna. Y no parecían darse cuenta.

-Que alguien me pida una ensalada, por favor. – Sasuke se frotaba la sien con una mano y con la otra buscaba algo en sus bolsillos. Sin embargo, aparentemente el enfado ya no estaba tan presente en él.

-Seamos sinceros… – Ino se cruzó de brazos – Sakura tiene un gusto terrible en hombres.

-Gracias. – Sasuke habló mientras marcaba algo en su celular.

-Excluyendo a los presentes, claro. – Ino rodó los ojos. – En fin, creo que esto le vendría bien a ambos, al menos en lo que deciden que harán con sus vidas.

-Pero ellos no deberían. – Naruto contradijo a Ino.

-No creo que esto dure para siempre. – Sai se encogió de hombros.

Dios, yo esperaba que sí.

-No tengo malos gustos, Ino. – Le corregí. – Sólo malos ratos.

-De nuevo, gracias. – Sasuke miró con fastidio hacia ningún lugar en específico mientras pegaba su celular a su oreja izquierda.

-Bueno, debes aceptar que después de Sasori no has tenido buenas relaciones estables. ¿Qué ocurre? – Ino interrogó. – ¿Es que acaso ves a todos los hombres como Sasori en potencia?

-Sabes que no. – Dejé caer mi cabeza en el respaldo del sillón.

-¿Entonces…?

-Ustedes definitivamente no pensaban terminar con esto, no ahora. – Sai afirmó.

Quise ser yo quien respondiera, pero sabía que mi respuesta era personal y quería saber la opinión de Sasuke. Sin embargo, él estaba distraído murmurando algo por teléfono, ignorándonos.

-No. – Finalmente respondí. Para sorpresa mía, Sasuke se giró a mirarme en cuanto respondí. Me dedicó una corta sonrisa retorcida antes de volver a perderse en quién sabe dónde.

-Ni siquiera ahora que lo sabemos. – No era una pregunta. Shikamaru estaba afirmando lo que era obvio.

-No. – Dije segura de mis palabras. Ya las pensaría mejor después. – Ni siquiera ahora que lo saben.

-Es aceptable. – Shikamaru movió su cabeza de un lado, y después del otro.

-Lo gracioso aquí es, que él único alarmado por esto fue Naruto. – Sai se burló.

-Como siempre, inoportuno. – Ino rodó los ojos.

-Tengan compasión de mí, no esperaba ver a mis mejores amigos… así. – Posiblemente el recuerdo de cómo se dieron las cosas, hizo sonrojar a Naruto.

-Aún siendo tus mejores amigos… son hombre y mujer. – Shikamaru bostezó.

-Pero no creo que ellos deban relacionarse así. – Protestó.

-Hinata y tú también son amigos… Y tienen sexo. – Sai les recordó, haciendo sonrojar a la recién casada pareja.

-Pero… – Hinata se mostró abochornada.

-Nosotros estamos casados. – Naruto respondió.

-Ellos no. – Ino obvió. – Pero estamos en la edad de quedarnos con la culpa, no con las ganas. Deberías saber eso. – Volvió a la tarea de abanicarse.

Un silencio bastante cómodo hizo acto de presencia por unos segundos. Por primera vez volvía a escuchar sólo mis pensamientos, aunque sea por un instante. Me relajé mientras me debatia sobre pedirle o no más Whisky a Sasuke.

-¿Han terminado de discutir ya mi vida sexual? – Sasuke cortó el placer del mutismo en la oficina.

-No exactamente. – Ino le respondió.

-Terminen con esto de una vez. – Sasuke alzó la voz 3 cuartos más de lo normal.

-Yo aún tengo una duda… – Hinata dijo tímidamente.

-Adelante. – Suspiré, derrotada. La idea de pedir un llenado de mi vaso estaba martillando con fuerza en mi cabeza.

-¿Por qué con Sasuke, Sakura? Sasuke, ¿Por qué Sakura?

-Una buena pregunta. – Sai asintió y el resto me miró fijamente, incluyendo a Sasuke.

-¿Yo les voy a decir? – Miraba a Sasuke con recelo mientras me apuntaba a mí misma.

-Fue tu idea. – Se encogió de hombros.

-¿Es eso cierto? – Naruto preguntó desconcertado. Asentí. – Tú idea…

Bien, ahora debía repetirles a ellos lo que me había dicho a mi misma en un tiempo atrás. Ya había respondido esa pregunta antes. A Sasuke en cuanto se lo propuse, a Ino cuando se enteró, a mí misma un montón de veces antes y después de hacerlo. Sólo debía decir lo que… Pero por alguna razón ya no me sentía tan segura de la respuesta. Me había dicho muchas veces a mí misma que todo era por la confianza y demás, pero ahora, después de haber probado el placer de estar con Sasuke, el porqué lo escogí a él ya no era una respuesta decente que decir a mis amigos.

-Porque… – Lo intenté. – La verdad es que yo pensé que es… – Titubeé. – Es mi amigo y…

Como siempre, cuando más necesitaba que mi cerebro formulara ideas coherentes y correctas, él parecía desconectarse y dejarle el trabajo a mi lengua que realmente no ayudaba mucho. ¡Maldita perra!

-Yo creo… – Ino alzó la voz lo suficiente para callar mis balbuceos. – que fue una buena idea. Supongo que ella lo hizo porque sabe que tanto ella como Sasuke no están interesados en un romance, sólo en el placer físico. Y es perfecto porque ambos se conocen bien… realmente, fue la mejor opción que pudieron tener. – Mi amor por Ino creció una decima más. – ¿No es así? – Me miró con complicidad. Sólo debía responder adecuadamente y listo.

-Exactamente. – Asentí. – Por todo lo que Ino dijo. – Volví la mirada hacia Ino. – Gracias. – Susurré para ella.

-Nada de Gracias. Quiero detalles mañana. – Amenazó en mi oído. Por supuesto, ella no hacía un favor tan grande desinteresadamente.

-Estoy de acuerdo. – Shikamaru asintió hacia Sasuke. – Es problemático, pero… sigan con lo suyo. Si ya saben que relacionarse con otras personas no se les da… ¿para qué siguen haciéndolo? – Nos recriminó. – Se tardaron mucho, quizá.

-Yo sólo sé que todos aquí hemos sido testigo de que después de cada salida, cogida, pesca o lo que sea que tienen por separado… terminan contándole al otro y quejándose de sus citas. – Ino nos recordó. Tenía razón. Al final de una 'pesca' solía quejarme con mis amigos, en especial con Sasuke.

-Bueno, entre más rápido sigan con esto… más tiempo tendrán para echarlo a perder. – Sai se relajó de nuevo.

-… ¿llevan mucho haciéndolo? – Ino cuestionó, de nuevo.

-No. – Mi voz sonaba más relajada, de alguna extraña manera.

Nuevamente, alguien golpeó la puerta justo cuando nadie lo esperaba.

-¿Más invitados, Naruto? – Gruñí. Pero sólo Sasuke se tomó la molestia de levantarse a abrir.

-Fui yo. – Explicó mientras daba largos pasos por la oficina hasta su puerta.

-Sigo creyendo que es algo que no deben tomarse a la ligera. – Naruto volvió a atacar.

-Nada en esta vida debe ser tomado a la ligera, – Shikamaru farfulló – Pero míranos, sí fuéramos un poquito más cuerdos no estaríamos aquí.

-No lo sé. – Ino suspiró. – No puedo pensar más con el estómago vacío.

-Yo creo que… – Sai hizo ademán de levantarse.

-Yo creo que todos deberían callarse, dedicarse a comer y a hablar de otra cosa. – Sasuke cerró la puerta con un fuerte portazo. – Ya ordené algo al Ichiraku. La sala de juntas está aquí al lado, vayamos a desayunar allí.

-Pero yo aún quiero escuchar lo que Sakura tiene que decir. – A pesar de que Naruto se veía hambriento, no dejaba de sofocarme.

-No tengo nada más que decir. – Me levanté del sillón. – Salvo que… muero de hambre. ¿Pediste panecillos? – Pregunté a Sasuke agradeciéndole mentalmente por su interrupción. No estaba tan hambrienta, realmente. Pero el instinto básico de supervivencia me rogaban que escapara tan pronto como pudiera, y eso estaba haciendo.

-Panecillos de mantequilla, claro. – Sasuke abrió la puerta para mí y me siguió caminando detrás de mí.

-¡Esperen! – Naruto gritó.

-¿Y ahora qué? – Asomé sólo mi cabeza por la puerta y le miré, ligeramente enfadada.

-Yo sólo quiero saber…

-Joder, Naruto, ¡corta ya con esto! – Le grité. – Morimos de hambre. – Les señalé a todos.

-Sí, pero…

-Termina con esto de una vez, Naruto. – Sasuke salió con los brazos cruzados a la altura de su pecho. – Una vez que estemos desayunando no quiero escuchar nada relacionado con el tema, ¿de acuerdo? – Sentenció con la mirada al resto del grupo.

-Bien. – Naruto asintió. – ¿Ustedes están seguros de lo que están haciendo? – Intercalaba su mirada entre Sasuke y yo. – ¿No les preocupa que esto arruine las cosas? – Obviamente no. – Se ven tan… relajados.

-Lo estamos. – Respondí. – Al menos yo estoy segura de esto. – Sasuke asintió ante mi respuesta, de acuerdo con ella.

-¿Qué es lo que buscan de verdad? – Naruto continuó. – ¿Están seguros de que esto no les traerá más tensión a sus vidas? – Como si anticipara el peso de sus palabras, ningún ruido se escuchó en toda la habitación. Por esos segundos de silencio, sentí mi cuerpo tensarse sin saber realmente por qué.

-Todo lo contrario. – Sasuke se encogió de hombros. – No es como si fuera el jodido asunto de alguno de ustedes pero nosotros tenemos buen sexo. No estamos haciendo nada malo. Ambos somos adultos y estamos de acuerdo en que necesitábamos algo más fijo pero sin las molestias de un compromiso. Como ya han escuchado, fue idea de Sakura. Yo no le lavé el cerebro o algo parecido. Ustedes saben que no me resulta complicado buscar... alguien para pasar el rato. Para Sakura tampoco es difícil. Pero queremos hacerlo con el otro porque nos conocemos, hay confianza y sabemos que en cuanto uno de los se canse, esto terminará en "buenos términos". Por eso no estamos preocupados, ni tememos que esto complique 'las cosas' porque sabemos bien cuando parar. Sólo es sexo. Placentero y bueno, pero sexo. ¿Contento?

¿Qué tan bueno? – Ino gesticuló para mí. Rodé los ojos y le hice señas con los dedos.

Después – Fue mi respuesta, igualmente gesticulada con los labios.

-Están haciendo un drama de esto – Shikamaru explicó. – Son Sasuke y Sakura, siempre han sido ellos. Ellos salen juntos, almuerzan juntos, beben juntos… ahora duermen juntos. ¿Qué hay de malo en eso? Yo los apoyo. – se encogió de hombros. – Habrán tenido sus razones para hacerlo y creo que les debió costar trabajo tomar esa decisión. Estoy seguro que lo que acaba de preguntar Naruto se lo han preguntado ustedes mismos en más de una ocasión antes de hacer esto. – Asentí. – También habrán tenido sus motivos para no decirle a nadie y no debemos juzgarles. – Lo último lo dijo lanzándole una fría mirada a Naruto. Al final de cuentas, él había sido quien terminó regañado.

-Igual yo les apoyo. – Ino asintió aferrando una mano sobre la mía. Miré a Ino con una mirada de esas que dicen: "Claro que si, después de todo tu ya lo sabías".

-Igual yo. – Sai estaba sonriente.

No tienen nada que ver en esto. –Quise decir. – Les guste o no, ya lo hicimos… y lo tendríamos que volver a hacer. – Sin embargo, no pude decir nada. Físicamente nada me impedía hablar, pero sabía que hacia falta una palabra más para que el debate entre ellos diera inicio, de nuevo. Y ya no estábamos de humor para eso.

-Bien… entonces. – Hice ademán de darme la vuelta de nuevo, pero no llegué a hacerlo. – Vamos a...

-¿Qué pasa si uno o los dos se enamoran? – Hinata cuestionó de repente haciéndome volver a verles.

-¿El uno del otro? – Pregunté.

-Si – Hinata asintió. – ¿Lo han considerado?

-Están prácticamente metidos en un terreno emocional… – Sai tomó una mano de Ino entre la suya. – Todas las barreras que han puesto, están derrumbándolas. La intimidad es algo poderoso y fuerte, puede cambiar las cosas en un abrir y cerrar de ojos.

Miré a Sasuke fijamente por un par de segundos. Él me devolvió la mirada, parpadeando, como si el concepto de enamorarse fuera algo que había considerado.

-No creo que ocurra. – sasuke respondió y se encogió de hombros. – Es parte de la situación. Sería como caer en algo de lo que huimos.

Sasuke y yo ya habíamos hablado de eso y habíamos decidido decirle al otro en caso de que eso ocurriera. Pero lo cierto es que yo no estaba siendo sincera ni conmigo misma, por eso no me aventuré a responder. El 30% de mi razonamiento me estaba confundiendo y me hacia pensar que tal vez era tarde para mí. No quería engañarme o algo, pero preferí no hablar hasta tener una conclusión asegurada.

-¿Entonces…?

-Acordamos decirnos todo. – Les informé a los demás. – No se preocupen por nosotros. – Pedí.

-¿Entonces sí lo han considerado? – Sai preguntó de nuevo.

-No pasará. – Sasuke respondió de inmediato. – No te preocupes – Llamó mi atención. – Te quiero demasiado para enamorarme de ti. No le haría eso ni a mi peor enemigo, menos a mi mejor amiga. – La tranquilidad con que sus palabras salieron fue desconcertante en cierta forma. ¿Qué clase de respuesta era esa? Por un milisegundo, mi corazón dejó de latir, mi cabeza se puso en blanco y mis cejas se unieron en un gesto de completo enfado. Él no se enamoraría de mí, definitivamente. Y no sabía si la confianza de sus palabras había sido porque así era él o porque estaba tratando de zafarnos ya de las absurdas interrogantes del grupo. Y aunque no fuera así, vagamente recordaba que yo fui la primera en decir que no me enamoraría, no de él, yo misma había establecido que no debía haber amor o romance. Él sólo había dicho que él tampoco, pero... Fue raro sentir esa opresión en mi pecho. Justo en ese momento cuando había decidido pensar… Justo cuando comenzaba a dudar sobre mi misma y todo lo que creía… La rapidez y seguridad con que lo dijo… No podía ignorar lo que era obvio. Sasuke había conseguido que sintiera lo que nunca imaginé sentir con él. Había sacudido mi mundo con la unión de nuestros cuerpos, había hecho que viera las estrellas y escuchara el coro de Viena por una fracción de segundos. Había conocido el placer en su máxima representación. Pero el amor aún no cuadraba entre todos esos sentimientos. No, él no me amaba.

-Bien, no se hablará más de esto. – Shikamaru suspiró sacándome de mis pensamientos.

Si, no debía pensar en mi problema tampoco. Después de todo, era absurdo y sin sentido agregarle una revolución más fuerte a mi vida.

-¿Podemos desayunar ya? – Nuevamente Sasuke abrió la puerta para mí y esta vez nadie nos detuvo, por el contrario, me sorprendió ver al resto del grupo caminando detrás de nosotros hacia donde el desayuno aguardaba.

Fácilmente entraban en la dichosa sala de juntas unas 20 personas o quizá más, no me molesté en contar las sillas vacías. Las paredes eran blancas y el lugar era espacioso. Al centro se encontraba una lujosa y brillante mesa de madera, en la cuál habían algunos platillos de comida y tazas de humeante café aguardando por nosotros.

-Pedí lo de siempre. – Sasuke informó. – Café, té y un jugo de naranja para Ino. Gelatinas, sopas y panecillos.

-Te lo agradezco, Uchiha. – Ino le sonrió cuando pasó a su lado.

-Qué buena memoria. – Sai le felicitó.

-Comen lo mismo desde hace 5 años, cómo iba a olvidarlo. – Los hombros de Sasuke estaban ligeramente tensos. Sí la situación había logrado que me estresara hasta el punto de tener un dolor de cabeza, no quería imaginarme como estaba él que siempre era taaaaan reservado con su vida íntima. Sus límites de paciencia eran como los limites inquebrantables de Naruto, estaba prohibido abusar de ello, pero no era imposible de hacer.

-¿Ramen? – Naruto observó impaciente la mesa mientras se sentaba en una de las enormes sillas.

-Lo siento, 'olvidé' pedir ramen para ti. – Sasuke se sentó en la silla más grande y adoptó una postura relajada, como sí hubiese extrañado estar ahí. Supongo, era su lugar habitual o simplemente estaba hambriento.

No pude evitar reír ante la cara asustada de Naruto. Era obvio que el 'descuido' de Sasuke había sido adrede. Una venganza hacia Naruto por el show que se había montado esa mañana.

Cada quien ocupó un lugar en la mesa. Curiosamente no fue necesario preguntar dónde se sentaría cada quien. Lo sabíamos, nos sentamos tal y como lo hacíamos en el Ichiraku. Y justo como ellos habían prometido, no se tocó el tema por el resto del día que estuvimos juntos. Sin embargo, quisiera decir que el silencio abundó en la sala y todo estuvo pacifico. Pero no.

-¿Y… – Ino carraspeó mientras despedazaba un panecillo con las manos. – donde fue la luna de miel, Hina?

-Oh… fue en un lugar llamado Monte Myōboku.

-¿Dónde? – Preguntó Sasuke. – Nunca había escuchado de ese lugar.

-Monte Myōboku – Repitió. – Naruto iba de viaje ahí con su familia cuando pequeño. – Naruto asintió mientras jugueteaba con una cucharilla.

-Oh, claro. – Sai comentó – Recuerdo haberlo visto en una de las revistas que compra Ino.

-Mucha vegetación y perfecto para meditar, ¿Es así? – Ino cuestionó.

-Así es. – Hinata asintió.

-Es muy tranquilo. – Naruto concordó. – Además se pueden ver hermosos atardeceres desde cualquier montaña.

-Suena bien. – Shikamaru le animó a seguir.

-Es muy hermoso. – Hinata sonrió nostálgica y por un segundo pareció perderse de nosotros para regresar a aquel lugar. – Pero hay muchos sapos ahí. – Soltó mientras en sus labios se formaba una mueca graciosa.

-Ugh – Ino hizo una mueca. – Que desagradable, Naruto. Llevaste a tu esposa a un lugar lleno de sapos...

-Hay mucha vegetación... Seguro hay muchos insectos. – Sai se burló.

-Para nada. – Hinata negó. – Es muy lindo, y cálido.

-¿Hay insectos? – Sai enarcó una ceja.

-Y muchos sapos. – Hinata rió. – Pero es muy hermoso.

-Entones… ¿escogí bien la lencería? – Ino mordió con discreción su labio inferior.

-Absolutamente. – Hinata susurró para Ino, pero con el típico sonrojo en sus mejillas.

-Lo sabía. – Ino sonrió satisfecha para sí misma.

El resto de la mañana fue prácticamente tranquilo. Salvo por alguna que otra vez que sorprendía a Naruto observándome indiscretamente con mucha curiosidad. Aún tenía dudas, aún tenía cosas que decir. En cierta forma, no habíamos explicado algo. Pero no podía dar respuestas, cuando yo tenía una duda cuya respuesta me estaba atormentando. No podía ignorar el 'crush' que se escuchó en mi interior cuando Sasuke aseguró que jamás se enamoraría. No me dolía tanto porque era algo que yo sabía, incluso antes de que la idea surgiera… simplemente, me tenía perturbada de una forma que aún meditaba el porqué. Por la tarde, valientemente, preferí tomar un taxi para volver al departamento. Anuncié que debía pasar a algún lugar antes, apresurándome a levantarme de la silla en la que estuve sentada mientras conversábamos de asuntos triviales, antes de que Sasuke se ofreciese a llevarme. Sabía que eso provocaría que el grupo se inquietase, igual que yo. Naruto, por supuesto, se ofreció a dejarme cerca pero me negué asegurando que me las arreglaría sola. La idea no fue buena en lo absoluto. La lluvia que cayó mientras estuvimos en la oficina de Sasuke había dejado un clima bastante fresco y yo no había llevado un abrigo o algo que me protegiera de la heladez que estaba cayendo. Esperé por unos minutos hasta que un taxi paró frente a mi. Entré al vehículo agradecida de que tuviera calefacción y froté mis manos buscando que se calentaran mientras daba mi dirección al conductor. Recargué mi cabeza contra el vidrio y cerré mis ojos preguntándome sí el dejar a Sasuke solo con el grupo había sido buena idea. Quizá no lo era, pero yo necesitaba un descanso con urgencia. Y lo más probable es que Sasuke se haya quedado en su oficina, trabajando. Cuando llegué al departamento, Gilbert se apresuró a saludarme mientras daba pequeños brinquitos hacía mi. Siempre había pensado que él conocía mis estados de ánimo mejor que yo y que me animaba cuando sabía que lo necesitaba. Me dejé caer pesadamente en el sillón y estiré mis piernas sobre la mesita de centro. Pensé sobre mandarle algún mensaje a Sasuke, pero realmente estaba mentalmente agotada. Sabía que no me tomaría mucho tiempo dormirme en cuanto mi cuerpo cayera sobre mi cama. Así que opté por matar el resto del día haciendo cosas cansadas que me hicieran ansiar con más fervor estar en mi cama. Acomodé algunos viejos libros y me preparé una cena en vez de pedir por ella. Cerré las ventanas y me aseguré de buscar mantas gruesas por sí el frio aumentaba por la madrugada. Tomé una toalla y me metí a la ducha caliente por un buen rato. No me molesté en ver la hora ni cuánto tiempo tenía. Sólo supe que estuve metida bajo la ducha más tiempo de lo que acostumbraba. Poco a poco mis músculos se fueron relajando mientras lavaba todo mi cuerpo con el jabón de café y cerré mis ojos tratando de prolongar mi momento de relajación. Bastó un torpe movimiento para tirar una botella vacía de shampoo y al recogerla darme cuenta de lo arrugados que estaban los dedos de mis manos.

-Hora de salir. – Me dije a mí misma mientras cerraba la llave y envolvía mi cuerpo en una toalla grande y cómoda. Cepillé efusivamente mis dientes mientras me preguntaba sí había el suficiente frio como para dormir con un pijama grueso. Para cuando estuve fuera del baño, poniéndome mi pijama favorito, tomé mi celular y lo puse en mi mesita de noche como siempre hacía. Al revisar si tenía la alarma para el otro día activada, me di cuenta de que tenía 2 mensajes: Uno de Sasuke, el otro de Ino.

Suspiré. Realmente no sabía qué dirían, pero me estresaba pensarlo. ¿Por qué no mejor leerlo al día siguiente? No, podía ser importante. Así que inhalé aire y abrí primero el mensaje de Ino.

Frentona, prepárate porque mañana tienes MUCHO que contarme ;D

Oprimí el botón de responder: Creí que Sasuke había aclarado que no se tocaría más el tema.

Miré el reloj. Eran pasadas las 9 de la noche, a penas.

Antes de que pudiera leer el mensaje de Sasuke, Ino ya había respondido: A mí me vale lo que Sasuke diga. B Noches, nos vemos mañana :*

Por supuesto. No era una petición, era una amenaza. Nos vemos mañana. Con seguridad no me la quitaría de encima por un buen rato. Sí no es que en todo el día.

El siguiente mensaje, el de Sasuke era más breve: ¿Todo bien?

Necesitaba responderle. Sin embargo, no creía que un mensaje como respuesta pudiera hacerle llegar lo que pensaba. Así que oprimí la opción de 'Llamada', probablemente, debíamos hablar él y yo más de lo que necesitaba.

-Sakura… – Escuché su voz al otro lado de la línea.

-Estoy bien. – Aseguré respondiendo a la pregunta del mensaje. – Es sólo que…

-Dime…

-No dejo de pensar que fue mala suerte que Naruto nos haya descubierto… así.

-Hmp. Lo fue.

-No sé si fue lo mejor, ya sabes, que ellos se enteren es como… – ¿Con qué palabra podría expresarlo…? Ahora que sabían la relación que teníamos, probablemente si terminaba también debían saberlo para evitar comentarios incómodos. Como si ahora fueran parte de esto.

-¿Un compromiso? – Terminó por mí.

-Sí, no sé… es como sí ellos ahora fueran parte de esto.

-Siempre ha sido así.

-No lo sé, Sasuke… me preocupa…

-Velo por este punto. – Me interrumpió. – Ahora que lo saben, no tendremos que mentir…

-¿Ah, no?

-Simplemente, en vez de decirles que estamos en algún otro lugar, les diremos que estaremos ocupados en mi departamento y ellos comprenderán.

-¿Lo harán? – Dudé.

-Eso ya no importa.

-Entonces, ¿esto seguirá? – Necesitaba escucharlo de él.

-Tú misma lo dijiste: Ni siquiera ahora que lo saben. – Me recordó. – Prometo… no olvidar cerrar la puerta, la próxima vez. – No pude evitar reír ante su comentario. No quedaba de otra más que reír.

-Gracias.

-Bueno… – Suspiró.

-Pero no crees que debemos… dejar pasar, no sé, unos días para seguir…

-¿Porqué?

-No sé, ahora que ellos saben…

-A la mierda con eso. – Se quejó. – Creo que estos días descubrimos que no vernos por un tiempo es… jodido.

-Realmente lo fue. – Concorde con él.

Realmente lo es.

Cuando nos despedimos, no pude evitar pensar que quizá debía aclarar más cosas con él. Quizá, pero no lo hice.

Habían quedado pendientes muchas cosas que decir, no sólo para los chicos sí no también entre Sasuke y yo. El plan que habíamos llevado había tenido una pequeña falla que podría complicar las cosas, o no. Todo dependiendo de cómo lleváramos esta relación al nivel que las personas que nos rodeaban comprendieran, o no.

Envolví mi cuerpo entre las sabanas y supe que no me tomaría mucho tiempo para que el sueño y cansancio llegaran a mí. Después de todo lo que había pasado, el volver a sentirme entre mi cómoda cama fue algo perfecto. Había tenido sin duda un día agotador y la necesidad de cerrar mis ojos y descansar era grande. Me envolví entre mis sabanas y parpadeé un par de veces viendo a Gilbert acurrucándose a mi lado. Eran pasadas las 10 de la noche y había catalogado ese día como el más largo de mi vida. Definitivamente no había terminado tan mal como yo esperaba pero había sido largo y más desesperante de lo que yo necesitaba. Muchas emociones en un día. En algún momento, entre pasados 10 o 15 minutos, me quedé dormida. Afortunadamente.

Cuando me desperté, no habían dado ni siquiera las 7 de la mañana. En cuanto comprobé la hora supe que ya no podría volver a dormir. No porque no tuviera tiempo, era buena hora para mí, aún tenía el tiempo suficiente como para estirarme un buen rato más y quizá dormir los típicos "5 minutitos más" que se convertían en minutotes, y aún así estaría a tiempo. Yo solía aprovechar cada minuto, hasta el último, si de dormir se trataba. El detalle aquí era… que ya no tenía sueño. Raro. Atribuí aquello al hecho de que me había dormido un poco más temprano de lo que acostumbraba y por ello el sueño me estaba traicionando. Decidida a que estar en la cama sin sueño era inútil, aparté las sabanas de mi cuerpo y me senté en la cama. Estiré mis brazos y di un pequeño bostezo antes de sacar mis pies de la cama. Me levanté y rodeé a Gilbert aún durmiendo. Arrastré mis pies hasta el baño y me aseé un poco antes de ir a preparar mi desayuno. En cuanto entré a la cocina me di cuenta de que tenía el tiempo suficiente como para desayunar fuera y llegar a tiempo al trabajo. Así que en lugar de prepararme algo, me dediqué a buscar la ropa que llevaría al trabajo. Planché mi bata y decidí peinar mi cabello en una cola alta, apliqué un sutil maquillaje sobre mis parpados y un poco de labial. Por primera vez antes de salir al trabajo me sentía segura de cómo me veía. Normalmente por la prisa siempre salía como el tiempo me lo permitía, pero esa vez no. Dejé comida en el tazón de Gil y tomé mi bolso del sillón antes de salir del departamento. Cerré mi puerta con llave y agradecí que en menos de 5 minutos un taxi se detuviera frente a mí. En vez de decirle que me llevara al hospital, pedí ir al Ichiraku por mi desayuno.

Un lunes por la mañana después de un fin de semana que me resistía a recordar, y supe que todo lo que necesitaba era una taza de café.

-Un capuchino, por favor. – Pedí a quien me atendía. Me senté en la barra sabiendo que era estúpido elegir una mesa estando yo sola. Agradecí que mi café estuviera rápido entre mis fríos dedos. La mañana estaba resultando más fría de lo que pensaba.

-Un americano, por favor. – Escuché que alguien pedía a mi lado. No pude evitar pensar: A Sasuke le gusta el café americano. Fue estúpido e infantil, pero fue inevitable. La colonia fuerte de quien fuera que estaba a mi lado inundó mis fosas nasales aún más de lo que el café había hecho. Delicioso.

Observé por milésima vez el reloj. Aún había tiempo.

-De hecho, este café, por alguna razón ahora me recuerda a ti. – Fue en cuestión de segundos. Mi cuerpo reconoció esa voz, esa colonia, ese roce involuntario y el calor emanando de su cuerpo contra el mío.

-…Sasuke. – Tuve que voltear a verle para comprobarlo. – Bue…nos días. – Saludé nerviosa.

Sasuke tenía puesta una camisa de mangas blancas y un pantalón negro. Su cabello, como siempre, ligeramente revuelto pero naturalmente se veía bien. su rostro estaba inmutable, serio, no parecía sorprendido de verme allí, no obstante yo sí estaba sorprendida de encontrarlo ahí un lunes temprano.

-Buenos días. – Llevó la taza que le ofrecieron a sus labios.

-No sabía que… desayunabas aquí. – El nerviosismo repentino me hizo sentir torpe.

-Hmp, nunca lo hago. – Respondió con una semi sonrisa.

-Entonces, ¿qué…? – Curiosa, quise saber.

-Digamos que hoy sólo necesitaba un café.

-También yo. – Carraspeé antes de tomar un enorme sorbo de mi taza. Nada como una taza de café, un lunes por la mañana. Sentí mi lengua quemarse y antes de que él lo notara también, aparté la taza de mis labios. Mierda, que torpe.

-Entonces… ¿Lista? – Preguntó.

-¿Para qué…?

-No lo sé, sólo… – Dudó. – Ya sabes, para tu trabajo y esas cosas…

-Claro. – Le sonreí. – Me espera un largo día… considerando que Ino está a 4 consultorios de mí.

-Bueno… – Se tensó. – Hmp, supongo que debo sentirme afortunado de no trabajar con nadie cercano a mí.

-Lo eres. – Asentí completamente de acuerdo y envidiándole por ello. Volví a tomar mi taza y esta vez pude tomar un enorme trago sin problemas.

-Y… ¿Quieres que te lleve al trabajo? – Se ofreció.

-Estoy bien. – Respondí limpiando la espuma que dejó el capuchino en mis labios con una servilleta. – Aún tengo tiempo.

-Igual yo. – Dejó la taza a un lado y se levantó de la silla. – ¿Vamos? – Extendió su mano hacía mi, ofreciéndomela. Dudé por un momento. Tal vez sólo podría levantarme y nada más, o podría tomar su mano y caminar con él. Me di un golpe mental. No seas ridícula.

-Por supuesto. – Tomé su mano y caminé con el rumbo a la salida. El auto de Sasuke estaba estacionado a unos cuantos pasos de distancia y él abrió la puerta para mí. – Gracias. – Le sonreí. Sasuke rodeó el auto y entró en el, se puso su cinturón y arrancó.

-Te noto tensa. – Dijo en una parada en rojo del semáforo.

-Para nada. –Sin embargo, giré mi rostro hacia la ventanilla, evitando su mirada. No sabía por qué.

-Hmp, si tú lo dices… – No dijo nada más por unos breves segundos. Realmente me sentía tensa, lo curioso era que no estaba así por su presencia, si no por la mía cerca de él.

-Sasuke, dime… – Se supone que nos diríamos todo sin pena, ¿no? Se supone que podríamos decirnos lo que fuera sin temor alguno.

-¿Si?

-Tú… ¿estás bien con lo que pasó? – Sasuke no respondió en seguida. Curvó sus cejas y pareció pensar un poco en ello. Por unos breves segundos pensé que él estaría pensando en una respuesta apropiada que darme, pero no pareció ser así.

-No entiendo… – Finalmente dijo. – ¿Qué fue lo que pasó?

-Ya sabes, nos descubrieron… – Ironicé.

-¿Y? – Se encogió de hombros. – Sinceramente no encuentro el problema.

-¿En verdad?

-Somos seres humanos, ellos también follan, Sakura. – La dureza de sus palabras pudo haberme tensado aún más, pero de cierta forme me relajó. – Tal vez el error fue pensar que podríamos mantenerlo como un secreto, ya sabes que nunca falta el estúpido que lo descubre accidentalmente y caga todo.

-Naruto. – Reí. – Por Dios, ¿viste su cara? – Recordé. – Pensé que iba a matarnos o algo.

-A él se le da muy bien el papel de víctima, – Se burló. – pero no es un santo.

-Cierto. – Suspiré. – En fin, ya sabes lo que dicen. – Sasuke me miró unos breves segundos dándome a entender que estaba prestando atención. – Sí alguien dice que no le gusta el sexo es porque nunca le han dado una de esas cogidas donde uno queda con las piernas temblando y sin poder caminar… O en el caso de Naruto… es una fortuna que se haya casado ya.

-Sin duda. – Su perfecta sonrisa de lado me cautivó por unos segundos. – No sé tú… – Dudó. – Pero me siento más… libre, de alguna manera.

-¿Libre?

-Ya no puede pasar nada peor, nada puede arruinar más esto. – Te equivocas. – Y me gusta lo que tenemos y me da igual lo que ellos piensen. Me gusta tal y como es. Llegamos. – Anunció.

-Te lo agradezco. – Aferré mis manos en el bolso que llevaba y me quité el cinturón de seguridad, pero no salí del auto. – Sasuke… Tengo otra pregunta…

-¿Si? – Se volvió para mirarme.

-Lo que dijiste hace rato del café… ¿Porqué?

-¿Cuándo dije que el café me recordaba a ti? – Asentí. – Tú hueles a café. – Se quitó el cinturón de seguridad y se acercó a mí tanto que fue inevitable hacerme instintivamente hacia atrás, chocando mi espalda con el vidrio. Con una mano retiró algunos mechones de cabello que colgaban sobre mis hombros. Apreté mis ojos con fuerza 'temiendo' a que lo que fuera que estuviera haciendo.

-Sasuke… – Siseé cuando sentí sus dedos helados contra la piel desnuda de mi cuello. Sentí mi piel erizarse con el roce de su cálido aliento contra mi piel. Tuve que aferrarme al asiento para saber que estaba allí, despierta, y no soñándolo. Contuve la respiración cuando sentí los fríos labios de Sasuke en mi cuello y bajando hacia mi clavícula. Madre mía, ¿Por qué ese hombre era tan irresistible? Mordí mi labio inferior mientras sentía como instintivamente apretaba mis muslos y mis piernas temblaban ligeramente. Sus dedos se clavaron en mi costado y me obligó encorvarme un poco, dejando mi espalda arqueada y con el pecho hacía él. Sentí cosquillas bajando desde mi estomago hasta mi bajo vientre, en cuanto él besó mi barbilla acercándose cada vez más a mis labios entre abiertos, y después… nada. – En verdad, hueles delicioso. – Abrí mis ojos en cuanto me di cuenta de que su voz había sonado lejana, distante. Me tomó un par de segundos volver a mirarle, pero de reojo me di cuenta de que él ya no estaba ni un poquito cerca de mí.

-¿Qué pasó? – Cuestioné sintiéndome agitada por su repentino alejamiento de mi piel erizada.

-Se te hará tarde. – Una sonrisa burlona se formó en sus labios tan rápido como un sonrojo apareció en mi rostro.

¡¿En serio?! ¿Sólo estaba jugando conmigo? Es que acaso no sabía lo frustrante que sería mi día ahora que él ya me había provocado como lo había hecho. ¡Jódete, Uchiha! Mis cejas estaban unidas en un gesto de enfado y luego… me desquité.

-Tengo tiempo. – Dije acomodándome mejor en el asiento y apartando los mechones de cabello que él no había terminado de apartar de mí. Ladeé mi cabeza de un lado, después del otro y llevé lentamente mis manos a mi blusa sin mangas que llevaba puesta. Dejé que mis dedos juguetearan por un instante con uno de los botones y abrí lentamente mi blusa sólo de los 2 primeros botones para exponerle el inicio de mis pequeños pechos envueltos en el sostén negro que llevaba puesto. Traté de sonreír lo más sensual que pude mientras hacía todo esto, pero claro, eso nunca se me había dado bien. Sasuke me miró con los ojos abiertos, estaba sorprendido. Llevé mis manos a mis pechos, acunando uno en cada mano y le di un sutil apretón como él hacía cuando los tenía entre sus manos. Eso me resultó desagradable en un principio. El tacto rudo de mis manos me pareció tosco y sin una pizca de provocación para mí, sin embargo, lo estaba haciendo con el fin de provocarle a él y que pudiera reemplazar mis manos con las suyas. Eso sería completa y jodidamente placentero. Lo estaba consiguiendo. Juzgando el aspecto blanquecino de sus nudillos por haber estado apretando sus manos contra el volante, fue todo lo que necesité. Él ahora se estaba conteniendo.

-No olvides meterle seguro a la puerta, cariño. – Le recordé. – Alguien podría vernos justo… ahora. – Dejé caer mis manos a ambos lados de mi cuerpo y me levanté del asiento lo suficiente como para llegar a su rostro. La forma en que mi cuerpo se aproximaba a él, le dio de paso una buena vista de mis pechos. Mordí mi labio inferior mientras vi los suyos separarse y dejar escapar pequeños y disimulados jadeos. Una de mis manos se posó en su hombro derecho y me acerqué a sus labios para darle un tentador beso en la comisura de sus labios. Sentí una de sus manos en mi cintura, mientras la otra seguía aferrada al volante. – ¡Bien! Creo que si no me voy ahora, llegaré tarde. – Dije separándome de él, rompiendo todo contacto físico. Abroché los botones de mi blusa y llevé una de mis manos a mi cabello para acomodarle. No quería verle. Sabía que estaría enojado hasta los huesos.

Bien hecho, Sakura. – Me felicité.

-¿Te veré luego? – Pregunté mientras tomaba de nuevo el bolso y abría la puerta del auto. No me pude contener más, tenía que ver su expresión. Sasuke estaba con la cabeza pegada al volante y dando pequeñas bocanadas de aire.

-Me las vas a pagar, molesta. – Ladeó su cabeza sólo lo suficiente como para mirarme. – Lo sabes, ¿no?

-Eso espero… – Asentí dedicándole una sonrisa de satisfacción. – Hasta luego.

-Te llamaré. – Se despidió de mí. Por el tono amenazante de su voz, sabía que no tardaría mucho en volver a tener noticias suyas.

Salí del auto y caminé apresurada hacia la entrada del hospital, mientras me ponía la bata y acomodaba mi cabello. Saludé a algunas personas que encontré en la entrada y corrí hasta mi consultorio sabiendo que estaba llegando justo a tiempo. Cerré la puerta detrás de mí y suspiré aliviada. Por primera vez llegaba puntual y la idea me hizo sonreír satisfecha.

-Buenos días. – ¿Cómo era posible que no reconocí ese perfume a penas crucé la puerta?

-Ino, este no es tu consultorio. – Sin embargo, la encontré en mi silla, tamborileando sus uñas recién pintadas contra mi escritorio y con una taza de humeante café frente a ella.

-Siéntate. – Señaló con el dedo índice la silla frente a ella. La que estaba reservada para mis pacientes, no para mí.

-Ese es mi lugar. – Me crucé de brazos. – Estás en mi lugar. – Repetí.

-Oh, vamos, no seas egoísta. – Cruzó sus piernas adoptando una postura más relajada y sin aparentes ganas de quitarse de mi lugar. – Ya hasta te estás pareciendo a Sasuke.

-Ino. – Rodé los ojos sabiendo a donde nos llevaría eso. – Por favor, es muy temprano aún.

-Oh, y hablando de Sasuke… – Ignoró mi evasiva excusa.

-Ahora no. – Tiré mi cabeza hacia atrás. – Fuera. ¿No tienes trabajo?

-Lo tengo. – Asintió. – Pero me levanté muy temprano hoy y…

-Disculpen… – Una conocida voz nos sorprendió a ambas. – Lamento la interrupción, Doctora Haruno, Yamanaka.

-No se preocupe, Chiyoo. – Negué observándola asomando a penas su cabeza para poder hablar. – ¿Pasa algo?

-Uno de los niños en pediatría se puso grave durante la noche. – Me informó. – El doctor en turno lo estabilizó, pero sería conveniente que usted vaya… sólo para estar seguros de que está mejor.

-Voy en seguida. – Acepté. – Sólo permítame 2 minutos y estaré ahí.

-Gracias, doctora. – Chiyoo salió cerrando la puerta.

-Bien, como puedes ver tengo trabajo, así que…

-Que te quede claro, que vendré más tarde… – Ino se levantó de mi silla tomando su taza de café entre sus manos al mismo tiempo. Sacudió su cabello y salió por la puerta con pasos firmes.

-Claro que lo harás. – Dije a la puerta ya cerrada. Sí fuera alguien distinto y tuviera que apostarle a alguien, apostaría siempre por Ino. Ella nunca amenazaba, sólo prometía.

Ino Yamanaka se paseó un par de veces por el área de pediatría.

-Estoy ocupada, Ino. – Dije mientras me concentraba en un pequeño que necesitaba ser operado.

-Lo sé. – Se encogió de hombros. – Sólo quería ver, ya que no tengo muchas consultas hoy.

Cuando quise voltear a verle, ya estaba saliendo del área con el rostro serio.

Ni bien habían pasados 30 minutos cuando me encontró en el vestidor del quirófano.

-Que coincidencia encontrarte aquí, Sakura. – Dijo sonriéndome. –… Sola.

-Voy a operar. – Le informé mientras me ponía un gorro que cubriera mi cabello en su totalidad. – ¿Vienes?

-No. – Se dio la vuelta y salió por donde entró.

Curiosamente la tercera vez que la vi, yo fui quien dio con ella en el área de recién nacidos. Ella no me había visto aún, así que pensé en darle un pequeño susto. Esa idea la deseché cuando descubrí a 2 bebés durmiendo, cada uno en sus respectivos cuneros. De repente, uno de ellos comenzó a llorar efusivamente sin razón aparente. Ino, quien seguía sin verme, tomó con cuidado al bebé entre sus brazos y lo meció con delicadeza mostrándose preocupada por él.

-Disculpa, – Llamé con voz baja a la enfermera a cargo. – ¿Esa es la doctora Yamanaka? – Tenía que comprobarlo. Era demasiado extraño para ser verdad.

La enfermera asintió.

-La doctora Yamanaka viene cada día, desde la semana pasada. – Me respondió. – Se queda un rato y a veces pregunta acerca de los cuidados, como sí ella no supiera nada al respecto.

-Entiendo, gracias.

-¡Oh, Sakura! – Ino me había descubierto. – Gracias al cielo que estás aquí. – Suspiró. – Debes decirme que tiene este bebé. – Me exigió.

-No lo sé, Ino. – Me encogí de hombros. – ¿Qué haces aquí? – Pregunté.

-Eres pediatra, ¿no? – Ignoró mi pregunta. – Vamos, dime… – Se notaba verdaderamente preocupada y muy interesada por saber mi respuesta.

-Tranquilízate, Ino. Déjame verlo. – Extendí mis brazos para que pudiera cargar al bebé, pero Ino negó. Se acercó a mí y sin palabras pedía que revisara al bebé aún entre sus brazos sin separarlo de ella.

-Él sólo tiene hambre. – La suave voz de la enfermera nos sorprendió a ambas. – Ya es hora de llevarlo con su mamá para que le alimente.

-¿Podría llevarle yo? – Ino casi rogó.

-¿Porqué? – Quise saber.

-… – Ino dudó. – Su mamá, naturalmente, fue mi paciente. Me encantaría saber cómo está.

Sí, claro.

-Ella está en el cuarto 390. – La enfermera lo confirmó en unas hojas y después se hizo a un lado para que Ino saliera con bebé en brazos.

-Ella es tan linda. – La enfermera lucía conmocionada.

-Lo es. – No pude negarlo. Por un momento, el brillo en los ojos de Ino fue hermoso. El tener al bebé en sus brazos fue algo tierno y alentador. Ella sería una buena madre.

Regresé a mi consultorio y di un par de consultas que me tomaron casi una hora por cada una. El clima había provocado que las consultas fueran pocas y ambas por enfermedades respiratorias.

Me estiré un poco y me acomodé para llenar un poco de papeleo que tenía pendiente, antes de que se acumulara y regresarán montón 1, 2, 3.

Sin embargo, pegué un exagerado brinco cuando se abrió la puerta casi aporreándose contra la pared y me encontré a Ino mirándome fijamente, con rudeza.

-¡Sakura…! – Gruñó desde la puerta.

-Ino. – Suspiré observándola cerrar la puerta con la misma fuerza con que la abrió. Caminó hacía mi con enormes y ruidosos pasos azotando el suelo con sus tacones de 9cm. – Adelante, por favor. – Ironicé.

-Me distrajiste esta mañana, pequeña tramposa. – Ino refunfuñó ignorando mi sarcasmo.

-No lo hice. – Alcé una ceja confundida, tratando de buscar relación a sus palabras con algo que pude haber hecho cuando le vi.

-¡Me has evadido toda la mañana! – Se dejó caer en la silla frente a mi escritorio. – ¡No me has contado nada! – Gritó. – ¡Habla ya! – Le observé fijamente tratando de deducir sí ella estaba enloqueciendo o yo era de lento razonamiento. – Sakura… – Amenazó.

-¿Qué quieres que te diga? – Bufé. – Explícamelo, porque es obvio que yo no te entiendo.

-Uchiha. – Soltó, al fin.

-Ahhh. – Suspiré. Sasuke.

Mierda.

-¿Qué pasó con él? – Me acomodé mejor en mi silla y decidí hacer a un lado mi trabajo, momentáneamente. Esto me llevaría tiempo.

-¿Qué pasó de qué? – Curvé una ceja, de nuevo.

-Ustedes no bajaron a comer el último día en el hotel. – Me recordó. – Sasuke mandó un mensaje diciendo que habían ido a turistear y después a comer algo por ahí… – Inhaló aire con fuerza y después lo dejó salir en palabras, tan rápido que me asustó. – ¡Sí yo no te conociera tan bien como lo hago, frentona mentirosa, me la hubiera creído! Pero te conozco bien, y sé que salir a "turistear" y pasear por ahí entre tanta gente no es lo tuyo. Y sasuke menos. – Aporreó sus manos en el escritorio. – Ustedes odian estar rodeados de demasiada gente. Por eso viajan en auto, eso de de ir en un avión les engenta. Ustedes no estaban paseando… ustedes no salieron jamás del hotel… – Aseguró – Lo que quiero saber es: ¿en qué cuarto se mantuvieron… en el tuyo o en el de él?

Observé fijamente a Ino. No supe en qué momento yo había abierto la boca por la sorpresa, hasta que sentí un ligero dolor en mi mandíbula. Ella lo sabía toooodo.

-¿Te tomó toda la mañana llegar a esa deducción?

-Casi toda. – Sonrió satisfecha cuando yo no negué nada. Mordí mi labio inferior sabiéndome descubierta – ¿Y bien? – Ino acercó su rostro aún más al mío.

Nos miramos fijamente por unos breves segundos. Su sonrisa se ensanchaba más con cada pestañeó nervioso que yo daba. Ino había ganado.

-En el mío. – Dije leyendo unas líneas de mis papeles y tratando de ignorarle.

-¡¿Y bien…?! – Repitió efusivamente dando un pequeño brinco.

-¿Qué quieres, Ino? – Rodé los ojos y dejé caer la pluma en el escritorio. Aparentemente 'alguien' no me dejaría seguir trabajando a menos que le haga caso. – Ya lo sabes, ¿ahora qué?

-¿Qué fue lo que pasó? – Chilló emocionada como si yo tuviera escondido el secreto de la belleza y juventud eterna.

-¿Qué fue lo que pasó de qué?

-¡Con Sasuke, frentona! – Gritó.

-Ahhh… eso. – Suspiré poniendo un rostro de lamentable y fingida pena. – Lo siento, Ino… – Mi voz sonaba suave y arrepentida. – No puedo contarte.

‑Si no empiezas a hablar pronto, habrá derramamiento de sangre. – Me amenazó aporreando su puño contra mi escritorio.

-Joder, ¿No tienes a nadie más a quien fastidiar, Ino? – Hice una mueca.

-¡Habla ya! – Rogó.

Suspiré mientras pensaba como decirle…

‑Fue agradable – Dije en voz baja como sí alguien fuera del consultorio pudiera escuchar de lo que hablábamos, aún cuando sabía que no había nadie más por ver esa tarde y que posiblemente no había nadie cerca, porque era la hora en que todo el personal salía a almorzar.

-¿Agradable? – Ino me miró confundida. – ¿Agradable… – Repitió – y ya? – Asentí, sorprendiéndome a mi misma del adjetivo tan flojo que había usado. Ino era mí mejor amiga en todo el mundo, desde la universidad lo habíamos compartido todo: lo bueno, lo malo y lo feo... pero no sabía si quería compartir con ella las maravillas sexuales que había experimentado el fin de semana. No era como si tuviera miedo de que ella se interesara en probarlas, era que no quería compartirlo con nadie porque temía que al final le contara más de lo que estaba yo dispuesta a admitir. Cerré mis ojos con fuerza y froté mi sien con los dedos de mi mano derecha. Pensándolo mejor, Ino era amiga de Sasuke también. Probablemente ella podría ayudarme. – ¿Qué pasó? – repitió Ino.

-Es sólo que…

-No me digas que no se le paró… – Ino dijo con pena en su voz.

¡¿Sasuke impotente?! Mierda, jamás. El hombre sabía de la herramienta que tenía y la usaba jodidamente bien.

-Sasuke no es impotente. – Le aseguré contenta de no haber estado comiendo nada en ese momento; de lo contrario me habría atragantado. – ¡Mierda, Ino! ¿De dónde sacas tanta…?

-¿Entonces? – me miró con confusión.

-¿Qué pasó con las amigas que dicen: "Si no quieres contármelo, no tienes por qué hacerlo"? – Bromeé.

-No existen. – Ignoró mi broma. – Dime, ya.

Cerré los ojos y dejé caer mi cabeza hacia atrás en el respaldo de la silla.

-Fue fabuloso. – Suspiré rindiéndome a ella.

-No jodas. – Silbó graciosamente. – ¿Qué más?

-Fue más que eso. – Escondí mi rostro con mis manos. – Fue el mejor y más delicioso sexo de toda mi vida. – Le aseguré. – La experiencia más placentera y fantástica de mi vida… ¿Te basta con saber eso?

-Naturalmente, no. – Me miró con satisfacción en la sonrisa. – Pero no entiendo porque tan renuente a contarlo… ¿pasó algo malo?

-Porque sigo sin entender cómo pudo ser tan… maravilloso con él. – Me encogí de hombros. – No entiendo cómo es que ninguno de mis anteriores amantes le llega a los talones a Sasuke.

-Ohh…

-Es decir, Sasuke es como… tal vez unos 2 o 3cm más grande que Sasori… y ya sabes a que me refiero. – Mordí mi labio inferior. – Pero… la diferencia fue…

-Entiendo. – Suspiró.

‑No me quejo – Expliqué. – De verdad. Fue mejor que en mis sueños más descabellados. Pero...

Ino apoyó su mano sobre la mía.

-¿Pero…? – Me animó a seguir.

-La cagué, Ino. – Le aseguré. – Fui yo quien tuvo la idea, yo se lo propuse y yo… me he metido hasta el cuello en… no sé como decirlo.

-Sólo dilo, quizá pueda ayudarte. – En su rostro ya no había más curiosidad, sólo me miraba como si pudiera infundirme valor con la mirada.

-Es que fue… perfecto. – Suspiré. – No contaba con que él me hiciera sentir tan…

-¿Tan qué? – instó Ino con la voz al borde de la desesperación.

‑Maravilloso. – Finalmente, lo dije.

-Creo que no lo entiendo. – Ino se apartó de mí y me contempló durante breves segundos como sí yo hubiera enloquecido.

-¿No lo entiendes? – Me quejé. – Se suponía que solo iba a ser sexo. Puro y simple Sexo.

‑¿Y resultó ser qué? – Ino insistió.

-Fue como… – Mordí mi labio inferior mientras decidía las palabras que diría. – Sacudió mi mundo. Sasuke hizo que viera las estrellas y escuchara el coro de Viena… y nunca me había sentido así.

Ino suspiró, se reclinó en la silla y meneó la cabeza.

‑Vaya – Musitó – Hablamos de Sasuke Uchiha, ¿verdad? – Asentí viéndole con fastidio. – ¿El mismo Sasuke que conocemos y muchas veces aborrecemos?

-Desde luego, maldita sea.

-Seamos claras. – Ino pidió. – ¿Qué es lo que esperabas sentir si no ese placer maravilloso que describes?

-Nada. – Respondí. – No esperaba sentir nada.

-Eso es absurdo. – Me reprendió. – No puedes acostarte con alguien como Uchiha y no sentir… nada.

-No me refiero a eso, Ino. – Contradije. – Hablo de forma… emocional.

-Oh, emocionalmente… ¿También sentiste algo? – Asentí – Entonces si estas jodida, amiga mía.

-Lo sé. – No pude soportarlo más y dejé caer mi cabeza contra el escritorio.

‑Sigo sin ver dónde está el problema. – Ino recargó su rostro contra el escritorio, también. – Lo quieres, él te quiere. Fue estupendo en la cama... Deberías estar feliz.

-¿Debería?

-Claro. – Ino suspiró. – ¿No era eso lo que esperabas desde un principio?

-Todo lo del sexo, menos lo emocional. – Respondí de inmediato levantando mi cabeza. Ino hizo lo mismo. – No esperaba tener que llegar a esto y sentirme confundida.

-Deberías estar feliz.

‑Debería tener una talla más prominente de sostén, y no lo tengo, Ino. – Fruncí el ceño. – Y no debería estar enamorada de Sasuke. No quiero estar enamorada de Sasuke. ¿Lo entiendes?

-Sí el sintiera lo mismo no sería un problema. – Se encogió de hombros.

-Si lo hiciera, pero no lo hace. – Obvié. – Ni lo hará, ¿recuerdas? Lo dijo ayer.

-Ahora entiendo el problema. – Se cruzó de brazos.

‑Sasuke no quiere una relación – Meneé la cabeza.

-Tú tampoco. – Ino me recordó.

-Es cierto. – Asentí. – Quiero decir, si quisiera una relación, no lo habría hecho con él. Se suponía que ese era el plan.

-Pero… ¿Vas a volver a acostarte con él? – preguntó Ino mordiendo su labio inferior.

-Dios, espero que si… – Respondí sin pensar.

-Quizá debas darte algo de tiempo. – Me aconsejó.

-Hm hm. – Negué. – No funciona.

-Entonces… ¿es amor? – Ino apoyó de nuevo su mano en el escritorio.

Pensé por unos segundos en ello. En sasuke. Resultaba tentador como el infierno. Era tan perfecto y yo le quería mucho, demasiado. No necesitaba saber dónde estaba yo a cada minuto del día, y a mí no me molestaba fingir que a mí tampoco me importaba… sobre todo después de mis dramas internos en las horas en que no supe nada de él. Él era más de lo que yo quería, ni siquiera me importaba mucho su extraño gusto en música. Lo que teníamos era estupendo. Lo mejor de mi vida. Pero era obvio que las cosas habían cambiado, al menos para mí. Nosotros ya estábamos un paso más lejos de la rutinaria vida. Le añoraba más que de costumbre, le necesitaba. Lejos de seguir viéndole como lo que era, mi amigo, comenzaba a verle de otra forma. Como sí todo el tiempo hubiera estado cegada y ahora, finalmente, veía con claridad algunas cosas. Él era perfecto, deseable… eso ya lo sabía. Pero ahora se me hacía de una manera más jodidamente perfecta. Él estaba metiéndose debajo de mi piel como nunca nadie había conseguido, y ya no sólo como un amigo.

-Estoy jodida. – Respondí asintiendo.


Yo lo sé, lo sé. ¡NO SON HORAS!

Juro que esta vez recibí el doble de mensajes privados romantico-amenazantes y tuve miedo. Mucho miedo.

De cualquier forma, los he hechos inmunes a mis excusas TT_TT pero en verdad tuve poco tiempo esta vez. Proyectos finales, exámenes finales, guardias nocturnas y cambio de residencia. Adaptarme a ello provocó un caos temporal en mi espacio-tiempo pero juro que no podía dormir sin escribir aunque fuese un renglón del capítulo.

¿Qué les pareció? Esto ya estaba planeado que así seria. Naruto, el resto del grupo, la charla con Ino.

¿Es amor? Yo sé que saben la respuesta. Y siguen complicándose las cosas.

Estoy muy apenada por mi tardanza y juro que es mi propósito de año nuevo ser más aplicada. Sobre todo porque los he hecho esperar demasiado.

Gracias a quienes me alentaron a no dejar la historia inconclusa ni cederle mi cuenta a alguien para que la termine por mí. Realmente no saben lo relajante que suele ser hacer esto, aunque me manden el: VAGA INMUNDA, SUBE CAPITULO Y DEJA DE ESTAR ECHADA SIN ESCRIBIR, con amor.

JAJAJA amé eso.

Gracias por la espera, y espero disfruten de este capítulo largo como Sasuke 'Ifu know what i mean' JAJA Sólo ténganme paciencia, que no puedo dejar esta historia así.

Porfis reviewwseenme diciendo que tal este capítulo, si les gustó, si no les gustó, si lo odiaron, si me odiaron, si lo amodiaron….

Así que ya saben ;)

Nos estamos leyendo. Reviewseenme y como siempre espero sus consejos y críticas constructivas.

Besos :*

Una muy apenada AngelliH.