Descargo de Responsabilidad: Kuroshitsuji y sus personajes son de Yana Toboso.
Aquí se encontraran las ilustraciones sobre las escenas de cada capitulo. Espero sea de su agrado : [[ es .pinterest yohacasco /recordando -a - un-mayordomo /]] No se olviden de unir los espacios( Ya que el hermoso Fanfiction~Notese mi sarcasmo~ No me deja poner el link en sí )
Oscuridad...
Oscuridad era todo lo que lograba ver a mi alrededor...
Luego, una leve música comienza a sonar en mis oídos, podía reconocerla. Esa tonada. Si estaba segura, el calmante sonido del piano elegantemente tocado con otros instrumentos, esa melodía donde el instrumento principal era aquel. Mi mente se aclaró y reconoció la balada como la sinfonía de Beethoven "Cisza". Silencio...
De momento, aquella oscuridad en el lugar donde me encontraba fue desvaneciéndose, convirtiéndose en un lugar, en un recuerdo,quizás. Me pude dar cuenta que me encontraba recostada sobre algo duro e incomodo, los colores fueron aclarándose y mi vision también. ¿Así es como se sentía cuando los ciegos ven por primera vez? La melodía seguía sonando en el lugar.
Para cuando mi vision se aclaró completamente, me di cuenta que donde mi cuerpo descansaba era un suelo verde. El aroma a naturaleza inundó mi olfato haciendo que respire profundamente y exhale cerrando nuevamente los ojos. Había un gran árbol frondoso, alto y hermoso a mi parecer, las hojas se mecían al compás de la canción, parecía todo calculado, pensé un momento.
Rosas perladas se extendían por el lugar, formando un circulo alrededor del árbol y de mi. Aquellas flores, parecían tener brillo propio en la oscuridad de la noche, tener un alma pura dentro que en los anocheceres despertaban para bailar al compás del viento, todas juntas.
De repente, una sombra celestina pasa por en frente de mi, yo aun recostada intento enfocar aquella sombra. Con curiosidad me levanto y quedo sentada en el suelo. Aquella sombra, era una mariposa que revoloteaba alrededor del árbol y por ende, de mi. Me transmitió nostalgia y un nudo en la garganta apareció en el momento.
Me levanté completamente, seguí a la mariposa pareciendo que quisiera llevarme a algún lugar. Solo para darme cuenta que estábamos dando vuelta por el árbol allí.
Entonces, la sinfonía llego a su punto algído y vi con mis propios ojos como todos los petalos de los rosales volaban con el viento, elevándose y bailando entre ellas. Era algo... mágico. Éstas comenzaron a formar un remolino a mi izquierda y yo, quería avanzar hacia allí, pero la mariposa se interpuso entre mi camino. Ella era de un azul medianoche que parecía brillar y aclararse con la oscuridad, con brillo propio, con vida propia. Se encontraba frente mis ojos y obstaculizaba mi vision hacia el remolino detrás de ella. Instintivamente levante mi brazo derecho y ella, se poso en el, aleteando lentamente sus par de alas, que hermosas eran...
El viento comenzó a ser más fuerte, mas brusco he hizo que la mariposa saliera volando de mi brazo. Yo la seguí con la mirada, olvidandome de todo, no podía dejarme, no cuando todo era perfecto. Corrí detrás de ella, pero el viento me lo impidió y me comenzó a faltar el aire. Caí al frió césped de rodillas, posando ambas manos en mi pecho, como si eso pudiera ayudarme a respirar.
Desesperación...
Aquel sentimiento que hace mucho no revotaba en mi ser.
Agache la cabeza, solo podía ver perifericamente las cosas borrosas a mi alrededor, aquel árbol frondoso ahora se estaba marchitando frente mio. ¿Cómo? No... Aquellos petalos ya no eran blancos y puros sino que perdían ese tono.
Morían... Estaban muriendo a mi alrededor y yo también lo hacia.
Entre la desesperación de mi alma, pude ver aquella mariposa, mi oportunidad de estar junto a ella estaba frente a mis ojos, a unos cuantos pasos. Me levanté, sintiendo arder mis pulmones, no me importaba, tenia que llegar con ella y protegerla. Proteger su luz y vida...
Comencé a caminar lentamente, el viento no iba a ganarme. Detrás de ella pude ver claramente como una aurora boreal aparecía. Hermoso, simplemente hermoso.
Al llegar a ella, nuevamente se poso sobre mi brazo, estaba feliz. No me importaba otra cosa que su seguridad.
Pero... nada dura para siempre.
Se desintegró, en miles de partículas. Éstas volaron lejos con el viento y se dirigieron hacia mi nuevamente, llenando mi rostro con ella. Se estaba despidiendo... Un par de lágrimas rodaron por mis mejillas. Sentía el mundo irse abajo, desaparecer y esos petalos que antes eran perlados, ahora se encontraban negros como la misma oscuridad.
Mi vista se nublo y sentí desfallecer. Lo ultimo que pude ver eran un par de manos, con guantes blancos viniendo sobre mi. Me sujetaron fuertemente y allí fue donde la sinfonía terminó, escuchando lo ultimo que mis oídos pudieron oír.
-Evangelina!
Mi nombre...
