Hola guapuras~

Éste y su segunda parte son los ante-últimos capítulos de éste Arco denominado "Conociéndote"

He tenido varios problemas en subirlos y editarlos, así que, espero queden satisfechos :3

No tengo mucho más que decir...

En fin~AL FIC! juju~

Descargo de Responsabilidad: Kuroshitsuji y sus personajes son de Yana Toboso. Ni la letra, ni la canción me pertenecen, sino, a sus respectivos autores.


[Conociéndote]

Lo que guardas dentro se ira secando con el tiempo, sacalo
fuera vale mas que condenarlo a callar

y gritar

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8 pm

En la noche se podía sentir el vacío de la casa sin la presencia de mi hermana. Parecía como si la melancolía tomara forma y se expandiera por toda la sala, sin sus risas, ni sus constantes ataques con algún objeto o palabra.

Me sentía inútil estando encerrada y custodiada por Sebastián.

Recordé el mensaje de Ruth "Bosque cerca del vecindario" debería buscar para ver si hubo acontecimientos previos al de ella y ser útil en algo. Decidida, me levante del cómodo sillón donde me encontraba y me encaminé hacia mi habitación para buscar mi laptop. Estaba completamente oscuro, no me fue necesario encender la luz ya que solo la tenia que buscar en la mesita de noche. Entré fijando la mirada en mi objetivo y en cuanto puse un pie en el cuarto, sentí un escalofrió y esa sensación de que alguien me observaba, también, percibí como el ambiente se ensombrecía bajo una silueta negra que se extendía por la pared.

¡¿Qué?!

Inmediatamente me di vuelta hacia la puerta para encontrarme con…

Nadie...

.-Ver aquellas películas de terror altera mi mente- exclame para mi y camine hacia la mesita agarrando la laptop con ambas manos y abrasándola contra mi pecho, me encamine hacia la salida algo "traumatizada" mirando hacia los costados "Qué boba eres Evee" reí levemente ante mis pensamientos absurdos; no me di cuenta cuando choque con algo delante mio, lo que me saco de mi estado de risueña "¿Eh?" mire hacia delante encontrándome con el rostro de Sebástian cerca del mio mirándome como si fuera una mascota que acariciar. Di un pequeño salto hacia atrás sonrojada por el momento incomodo "¡Maldito! Me asusto"

.- ¿Qué ocurre Señorita? Parece como si hubiese visto al mismísimo demonio – emitió una pequeña risa, yo, por mi parte,aún me encontraba queriendo calmar los latidos de mi corazón que parecían a un tren a toda velocidad.

.- ¡No te burles! -me extendió la computadora y yo se la arrebaté de las manos rápidamente pasando por su lado y dirigiéndome hacia la sala nuevamente.

Escuché "La cena está servida" con la voz monótona de él y yo respondí desde mi lugar con la laptop en mi regazo "No tengo hambre".

Terminé sentada en el comedor con un plato de comida delante. ¿Cómo es que llegué aquí? Pues ese hombre, que ahora se encuentra a mi costado, esperando a que yo dé el primer bocado, uso sus armas más efectivas contra mi, haciendo caer mi defensa, mi hermana.

.- Señorita debe comer algo – me dijo parándose delante mio mientras yo me encontraba tecleando en la computadora, se escucho un suspiro de su parte y yo pensé ganada la contienda, pero fue todo lo contrario cuando extendió sus manos hacia mi regazo y me quito la laptop.

.- ¡Devuélvemela! - Quise alcanzarla, pero él se aparto rápidamente sin que yo pudiera siquiera tocarla – Sebástian, que no coma una noche no tiene nada de malo. - exclamé cortante, mirándole fijamente con los brazos cruzados, era completamente cierto, nadie se moría por no comer una noche, aparte ¿Quién tendría ganas de comer en ésta situación?

.- Su madre me dejo a cargo, por lo tanto, debe respetar mis ordenes. - respondió con una sonrisa arrogante sintiéndose el rey de la casa. -ella me ordenó cuidarla y, eso implica en todo aspecto Señorita - ¿Era el momento donde podía tirarle un libro en el rostro para que se callara? Ah no, no tenia ninguno cerca, mala suerte, será para la próxima ocasión.

.- Aún así, no quiero – seguí firme en mi decisión y quise intentar agarra la laptop nuevamente, pero, el hizo su último movimiento.

.- Si no se alimenta bien, no podrá cuidar de su hermana cuando regrese, le será completamente inútil.- Maldi… sabia donde me dolía el muy.. No quería serle una carga a Ruth y más ahora , mi rostro cambió completamente agitando mentalmente una bandera en blanco para la rendición.

.- Tu ganas, comeré – suspire sin poderlo evitar y, nos dirigimos hacia el comedor.

Comí obligadamente, pero algo que me llevaré a la tumba es que aquella cena estuvo muy buena en sabor. Mi tutor Sebástian, completamente perfecto hasta ahora ¿Por cuantos errores habrás pasado para llegar a tal perfección?

Luego de aquello, comencé con mi ardía búsqueda sobre aquel bosque que nombro Ruth, tendría que saber todo de el para así aportar algo a la investigación, tal y como dijo aquel comisario, cuanto más tardemos, menos posibilidad de encontrarlos habrá.

Solo espero que mi hermana pueda resistir ¿Pero qué digo? ¡Estamos hablando de Ruth! Ella logrará atravesar cualquier obstáculo, cualquier cosa, siempre, siempre..

Para estar hasta el final juntas…

Encontré un informe policial, donde revelaba el ataque hacia Ruth y sus amigos. No encontré mucho mas.

Después de un tiempo con la laptop y, cuando mis ojos comenzaron a arder por estar tanto usándola, decidí mirar un poco la televisión como para despejarme. Sabia que, si iba a dormirme, no lo haría y en cambio, me quedaría pensando en Ruth y todo lo que estaría pasando. Definitivamente mirar Tv es mejor.

Encontré la película para niños "Como perros y gatos" daba la maratón, así que, me quedaría viendo plácidamente ambas películas para pasar el rato. En cuanto comenzó, Sebástian apareció detrás mio con sus manos en el sillón mirando la televisión concentrado.

.- Siéntate, no quiero que en cualquier momento me caiga tu baba en la cabeza – exclamé, al ver como abría la boca al ver a los gatos de la película. Al decirle aquello, cerro abruptamente su boca y me miro con el ceño ligeramente fruncido. ¡Que divertido! Lo había molestado, momento épico. - anda, ya no es horario de que seas mi profesor, así que, puedes ver televisión tranquilo – tampoco es que seria una maldita todo el tiempo con el, solo odiaba cuando me corregía exageradamente o, cuando siempre buscaba tener la razón. Mejor dejo de pensar en aquello, porque, el odio vuelve y, las ganas de tirarle algún libro regresaran.

La pasamos bien viendo las películas, hubo algunas quejas por parte de él diciendo "Los gatos no tendrían que ser los malos" y otras frases que en cuanto me las acuerdo, me dan ganas de tirarme al piso y reírme. Juro haber escuchado risas de parte de él para cuando a los perros principales les iba mal "¿Qué tiene contra los pobres caninos?"

Luego me fui a mi habitación, ya que, recordé que Sebástian dormiría en el sillón donde yo estaba cómodamente sentada. El sueño llegó rápidamente por suerte.

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Me encontraba en un bosque, con altos arboles que tapaban la luz solar. El cantar de los animales hacia que el lugar fuera cálido. Camine por largo rato entre los animales que no huían de mi, para mi suerte, todo era tan bello… Luego, todo se ensombreció, ya no era de día sino, una nocheoscura, sin luna. Los animales corrieron asustados a esconderse.

Comencé a sentir aquella presencia de antes, aquella mirada encima de mi, si pudiera matarme con la mirada, ya lo estaría. Sombras aparecieron por todos lados, asustándome y me apresuré a correr hacia cualquier lugar, tenia miedo. Las sombras desaparecieron de momento, mi corazón latía fuertemente por la adrenalina corriendo por todo mi cuerpo, mis emociones estaban a flor de piel, por lo que cualquier sonido me alertaba y mi cerebro me decía "Escapa, corre, salvate".

Una sombra se presento delante de mi, no podía ver claramente, solo notaba un par de ojos que parecían escupir fuego de ellos. Todo alrededor se oscureció aún más, haciendo desaparecer los arboles...todo. Solo una cosa quedaba a la vista, aquella sombra abrió su boca mostrando sus colmillos y yo por instinto retrocedí un par de pasos, no me espere que aquel ente dijera

.- Evangelina – me desperté sobresaltada abriendo los ojos de prepo y mirando hacia quien me llamaba, allí estaba Sebástian con su cara de siempre, despertándome – Al fin contesta Señorita, llamaron sus padres, hoy vendrán para acá, así que debe prepararse y esperar su llegada, aparte tiene mucho que hacer. - ya volvió la personalidad de tutor... solté un suspiro y decidí hacerle caso solo por hoy y, luego de un "Ya me levanto, gracias por despertarme" me encamine hacia la ducha y luego a desayunar.

Era raro desayunar sola en el comedor, al parecer Sebástian había desayunado antes, así que no me quedaba de otra.

Mientras comía, pensaba en todo lo que ocurriría hoy. Tener a mis padres aquí, seria como tener a un par de leones cuando pierden a su cachorro. Mi mamá súper desesperada por encontrarla y mi papá siguiéndole la corriente, cuando el sabe muy bien mantener la calma.

Decidí salir un poco de la casa, parecía como que la misma me ahogara mientras más pasaba tiempo dentro de ella. Me vestí como usualmente lo hago, jens negros y una camisa a rayas, mi pelo estaba peinado en una trenza a mi costado y llevaba un gorro gris.

Al abrir la puerta sentí el aire entrar y, pude respirar libremente. Salí de allí y me dispuse a caminar un rato, no había salido desde que había llegado, solo nomas para hacer unas comprar pero no había mirado bien el vecindario.

Allá a lo lejos, detrás de las casas más altas del vecindario, se podía observar las copas de los arboles, donde todo es verde y el aire es más puro aún, donde puedes correr libremente y sentir el viento llenar tus pulmones.

Donde mi hermana estuvo por ultima vez, donde ella dijo que estaba en el momento que mando el mensaje.

Una idea alocada se alojo en mi mente ¿Será que el cambio de aire me afecto?

Ir hacia allá, buscar por todo el bosque ,si es posible, hasta encontrar a Ruth. Ayudar a los policías, a aquel chico que se alteró con el nombre de sus amigos, si podría hacerlo, debo hacerlo. Pero hay un problema…

.- Señorita ¿Qué hace aquí afuera? - mi tutor, se apareció detrás mio mientras me encontraba caminando por la vereda y mirando el paisaje detrás de la ciudad. No conteste, quería seguir sumida en mis pensamientos, aquella tormenta de ilusiones que se iban acumulando mientras más planeaba aquella idea. - Evangelina…-suspiro al no obtener respuesta. Me dejo seguir con mi caminata de medio día, siguiéndome él por detrás.

Podía sentir como el sol que hace tiempo no salia por las recurrentes lluvias calentaba ésta parte del planeta. El calor inundaba mi cuerpo, hacia tiempo no me alejaba de toda la tecnología que me rodeaba. Si me miraba al espejo, podría jurar que tenia color en el rostro, al habitual pálido que siempre me veo en el espejo. Me agrada tener éstas caminatas que remueven mis pensamientos y cambia mi humor, podía poner mis ideas en orden mientras respiraba profundamente y a la vez admiraba el ambiente.

Llegue sin darme cuenta a un gran parque que se extendía por toda una manzana. Era agradable ver a los niños jugar felizmente en los juegos, con sus sonrisas de oreja a oreja gritando y corriendo por todas partes. Luego, había un campo donde se podía ver a personas sentadas en el césped riéndose y escuchando música de fondo. El cielo era de un completo celeste y solo unas pocas nubles blancas se encontraban en el.

Vi unas hamacas vacías en una parte del parque y camine hacia allí, sentándome en una y meciéndome levemente. Caminando hacia mi, venia Sebástian mirando a los niños jugar.

Otra vez aquella idea pasó por mi mente,obligándome a considerarla. Obviamente es algo bobo de mi parte hacerlo, pero, ya no quiero sentirme sola, extraño hablar con ella, reírme, pelear.

Extraño a mi mariposa azul…

Aquella que se fue volando para divertirse y, conocer el mundo para que luego la atraparan en un frasco a, obligarla a estar en un lugar que no quería… Aprisionada.

Unas lagrimas se deslizaron por mis mejillas, liberando aquella opresión que sentía en el pecho, un nudo en la garganta se formó al querer contener las lagrimas. No quería llorar en medio de un parque, menos con Sebástian mirando cuan perro guardián.

Baje la vista para secarme con la manga de mi camisa, no debería ser débil en éstos momentos, tenia que demostrar que podía afrontarlo y que, cuando Ruth volviera, yo estaría ahí para cuidarla y ayudarla a sobrepasar aquellos hechos.

De repente, sentí un tironeo en mi hamaca y como se comenzaba a mover hacia delante y elevarse. Me sujete firmemente de las cadenas para no caer por el repentino movimiento, allí estaba él, me había empujado y ahora, me encontraba yendo de atrás para delante en aquel juego "Espero no romperlo" pensé rápidamente.

.- ¿Qu-qué haces? - otra vez se posicionó detrás mio para empujarme ligeramente y llegar más alto, "si sigue así daré la vuelta entera"… - ¡Ya dejame Sebástian! - llegue a lo más alto, logrando ver el cielo y las copas de los arboles de aquel bosque ¡estaba muy cerca! Oh ¡detrás del parque comienza el bosque! Una sonrisa se formó en mi rostro por saber que estaba a unos pasos, podría ir y encontrar a mi hermana y terminar con su pesadilla y así podremos seguir viviendo felices como lo eramos antes que todo aquello pasara.

Pensamientos de una niña con esperanza. Baje de mi nube de felicidad, no era algo fácil tal y como las palabras lo hacían parecer.

Pero podía intentarlo...

Tal vez sea una perdida de tiempo, algo tenia que hacer sino, me volvería loca.

Baje la velocidad de la que iba, para luego bajarme y seguir caminando hacia donde había un grupo de jóvenes divirtiéndose. Me hacen recordar a Mai y Fran, cuando íbamos al parque a jugar voley con los demás, en esos momentos Mai y yo nos convertíamos en fieras para ganarles a los varones, si, que buenos tiempos. Al parecer, éste grupo tenia pensado lo mismo, ya que, pude ver el balón en una de las manos de los jóvenes.

Escuche detrás mio un "Debería ir a jugar con ellos Señorita" de Sebástian, volteé para verlo con mirada asesina,, como quien propone robar un banco en medio del día y, con los Power Rangers dentro.

.- ¡Oye Kat! Deja de correr al pobre chico y ven a jugar, necesitamos a una más para el equipo. - decía una chica con cabellos negros y más alta que yo, con una pelota de voley en sus manos. Seguí con su mirada de guiá hacia quien se refería. Era a una joven con cabello castaño corto, hasta los hombros , vestía una remera negra que casi dejaba ver su ombligo y un saco ligero del mismo color y un jean azul. Se acerco hacia la joven y, pude ver más de cerca que tenia unos pircings en la nariz y un par en uno de los costados de su rostro. Sus ojos verdes hacían lucir su mirada, junto con una piel bronceada. - Vamos gatita, reúne tus fuerzas y ganemosle a estos – la primera joven le dio el balón a "Kat" para que empiecen el partido.

.- Claro zorra, ¿No puedes ganar sin mi cierto? - se echo a reír abrasando a su amiga. - Bueno, un partido, ya tengo que irme a lo de mi abuela, ya saben, niña buena – al decir aquello ultimo puso una cara inocente y los demás se rieron haciendo eco en el lugar. Luego "Kat" puso una cara ¿melancólica? Bajando su rostro para luego darse cuenta que la estaba mirando fijamente "Oh Dios, me descubrió, vendrá a encararme y... no quiero problemas" pero solo puso su dedo indice en su boca en un gesto de "silencio" guiñándome un ojo "¿Eh?"

.- Estos jóvenes de ahora, maldiciendo e insultando como si fuera algo bueno – escuche detrás mio la voz de mi tutor.

.- Así es ahora, decirle "zorra" a alguien, es tan común como llamarle por su nombre – me di vuelta hacia él y, pude ver su rostro de decepción.

El teléfono de Sebastián sonó y contesto rápidamente. Se alejo dejándome sola, viendo como jugaban aquellos jóvenes, en un momento, el balón salió disparado dirigiéndose directamente hacia mi, por costumbre, le pegue con "manos altas" y voló nuevamente hacia ellos. Un "Gracias" se escucho en coro por su parte y asentí con la cabeza.

Miré a mi alrededor y no podía ver a Sebástian cerca, decidí ir un poco más lejos, hacia la entrada del bosque y echar un vistazo.

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Camine como unos 15 minutos alejándome de las personas,poco a poco me iba adentrando a sitios completamente vacíos. Se podía ver donde empezaba la carretera que llevaba hacia las afueras de la ciudad.

Los frondosos pinos indicaban la entrada y, el cantar de los pájaros era como una invitación para entrar.

¿Dar un recorrido por aquí cerca no seria tan malo, no?

Mire hacia atrás, donde a lo lejos se podía ver al grupo de jóvenes estar divirtiéndose, sin rastros de Sebástian.

Tomé coraje y comencé a adentrarme en aquel ambiente, se sentía raro tocar la corteza de los arboles, uno se olvida de los pequeños placeres de la vida cuando pasa gran parte del tiempo rodeada de tecnología.

Mirabas hacia arriba y solo podías ver las altas copas de los arboles tapando el sol y uno que otro pájaro revolotear por allí, el lugar era pacifico tal y como me gusta.

Seguí caminando en linea recta hasta un árbol en particular, éste estaba alejado de los demás. Parecía mucho más viejo que todos los otros que había visto, era muy frondoso y sus ramas estaban llenas de hojas que brillaban pareciéndose a plástico, era muy perfecto para tener aquella edad ¿Cómo lose? La vida de un árbol se puede medir por muchas cosas…

Lo que más llamó mi atención fue, que una enredadera de rosas se extendía por todo su tronco, el color de aquellas flores podría describirse como violáceo y carmesí, algo muy raro de ver para mi. La savia del árbol brotaba y se aferraba a los tallos de la planta manteniéndola firme y bella.

Como una compañía eterna para aquel árbol ,el cual, se aferraba a su joven amiga.

Me acerque más para ver más de cerca aquellas rosas, pero cuando quise tocarlas, me acabe pinchando con sus espinas "Tks, que boba" dije para mi misma mirando como brotaba sangre de mi dedo indice.

Un viento se levanto en el lugar de repente, haciendo mover bruscamente mi cabello y por ende, a todos los arboles cerca. La tierra que volaba por los aires entro en mis ojos y los tuve que cerrar al no ver nada.

Sentí como alguien me empujaba hacia atrás chocando con el tronco y haciendo que las espinas se clavaran en mi espalda, solté un quejido por el dolor y escuche muy cerca en mi oído algo que me heló la sangre.

"Desaparece"

Aquella palabra retumbó en mi mente e hizo sentir temor dentro de mi, como nunca antes lo había sentido ¿Cómo podría ser posible? Nadie podría estar cerca de aquí, aparte, ¿Quien podría moverse libremente con ésta tierra? Mi mente daba vueltas y mil pensamientos corrieron por mi mente "Calmate Evangelina" mi respiración entrecortada demostraba lo asustada que me encontraba y, aquella presencia que sentí en mi habitación, volvió nuevamente. Lo tenia enfrente mio, hablándome al oído. Pareciera como si se llevara mi vida estando cerca de mi, eso me asustaba terriblemente.

Paralizada y, sin abrir los ojos por miedo de ver lo que tenia enfrente mio, escuché nuevamente aquella voz sombría en mi oído.

"Alejate de aquí"

Definitivamente no me quería aquí, sentí las espinas clavarse más profundamente en mi espalda,era insoportable. Del miedo, mi cuerpo no respondía y cada vez, se sentía más adormecido del dolor.

"Escapa"

Aquella palabra fue la ultima que escuche, mi cuerpo no pudo más y se rindió, perdiendo así la conciencia en ese momento, escuchando el respirar ruidoso perteneciente a aquella voz en mi oído.

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Me desperté sobresaltada en medio de la oscuridad, no podía ver claramente. Parpadeé para recuperar completamente mi visión y, lo que me encontré no era lo que me esperaba.

Lo primero que pensé fue un "esto es un sueño" luego, recordé mi caminata por el bosque y la situación extraña en la que me encontré, momentos antes de perder la conciencia.

Me encontraba recostada sobre el tronco de aquel árbol, mi camisa estaba toda rasgada. Ya era de noche, la luna brillaba en lo alto del cielo, completamente estrellado. En cuanto intenté levantarme la primera vez, un dolor agudo en mi espalda hizo que volviera a mi lugar sin poder hacer nada. Recordé que me había lastimado con las espinas, gire mi cabeza, para ver las rosas, pero estas, estaban completamente marchitadas, excepto una, a la que corte y sentí su aroma, nunca olvidaré aquella fragancia...

El bosque daba miedo de noche. De día, parecía un hermoso lugar donde quisieras quedarte y pasar un rato agradable, ahora, era todo era lo contrario. Donde miraba veía alguna sombra vigilándome y los ojos de aquellos lindos animales, ahora parecían de fieras acechando a su presa.

"Oh pero que miedosa Evangelina" pensé para mi misma.

Algo llamo mi atención, una sombra paso por detrás de unos arboles para luego quedarse inmóvil en dirección lineal hacia mi "Éste es mi fin" volví a razonar en mis pensamientos. Aquella aparición se comenzó a alejar, sin pensarlo, me levanté apretando los dientes aguantando el dolor y comencé a seguirla, otra vez adentrándome entre los arboles.

Ya no podía reconocer nada, no estaba segura donde quedaba la linea de salida para volver a mi casa "Oh.. no, mis padres" me había olvidado completamente de ellos, seguramente estarían en estos momento súper desesperados buscando por doquier y más aun con la desaparición de mi hermana "ambas hermanas perdidas" que desgracia. Aunque, seguramente en cuanto vea a mis padres, no recibiré ningún abrazo ni un "te extrañamos hija" sino un "¿DÓNDE TE METISTE EVANGELINA? Y unos cuantos más regaños por parte de ellos.

Las palabras que escuché momentos antes de desmayarme volvieron a mi mente de inmediato "Escapa" ¿De qué? Es una buena sugerencia, cualquier persona que haya escuchado aquella palabra, hubiera salido a correr con los ojos cerrados y terminando por chocarse con un árbol en la cara.

De cualquier modo, toda aquella situación fue completamente extraña… me agarra escalofríos de solo pensar cosas espiritista o de alguna otra índole. La verdad, mi fuerte no es la valentía en aquellas cosas, podría enfrentarme a la gente, pero en estas cosas, las evito rotundamente.

No pude seguir con mi debate mental ya que, al prestar atención a la sombra, ésta desapareció delante de ¿Un fuerte abandonado? Al menos así parecía, estaba en muy mal estado y todo estaba completamente apagado, unas cuantas jaulas estaban en una de los costados de ella y unas herramientas de excavación. Había leído que éste bosque tiene unas ruinas de una antigua Mansión que fue destruida por el tiempo y se convirtió en parte de éste bosque para explorar.

Pronto vi como un par de hombres salían del lugar y se acercaban hacia donde yo me encontraba, rápidamente me metí entre unos arbustos que estaban detrás mio y rogaba que no me encontraran. Conteniendo mi respiración, vi como pasaban por en frente mio y se alejaban del lugar, pude escuchar unas cuantas palabras de su conversación.

.- Al parecer encontramos a la chica adecuada para el Señor, se vé que aguanta mucho jajaja – comenzó a reír uno de los hombres.

.- Si pudo con todos nosotros sin descansar, es perfecta para el jefe ¡justo lo que estábamos buscando! Aquella rubia será nuestro boleto de salida de ésta mugre, al menos podremos quedarnos con la morocha, aunque parece una llorona, seguro le podremos enseñar a callar la boca a la zorra. - el otro hombre llevaba unas prendas en sus manos, pude ver como una camiseta azul se notaba entre ellas y la reconocí de inmediato.

Aquella prenda, se la había regalado para su ultimo cumpleaños a Ruth, es algo mezquina con la ropa, así que nunca la había usado sino para ocasiones especiales. Ahora se encontraba toda destrozada y mugrienta.

Algo cayó como un balde de agua fría arriba mio.

Aquella rubia que mencionaron los hombres seguramente era Ruth…

Sentí un nudo en la garganta, tenia que contener las ganas de llorar, no sabia si era de felicidad por encontrar su paradero o, de tristeza al escuchar lo que le hicieron..

Pobre… debe ser un infierno lo que estará pasando…

No te preocupes Ruth, sea como sea , saldrás de allí.

El entrar no me fue difícil, el lugar estaba deshabitado, pareciera como si fuera una mala broma el que, teniendo secuestradas personas dejaran el lugar como abandonado. El olor a humedad por las paredes llenaba el lugar, me ahogaba de solo estar allí. Mi condición en cuanto a mis pulmones no es la mejor digamos, así que estos lugares estaban definitivamente prohibidos para mi.

"Todo sea por Ruth" me di ánimos para convencerme de que valía la pena el riesgo.

El lugar tenia pisos superiores, así también como inferiores, llevando al subsuelo que estaba solamente iluminado por velas "Que tenebroso". Solo un pasillo llevaba hacia abajo así que seguramente me cruzaría con alguien y seria mi fin.

Mi solución se encontraba arriba de una mesa, allí mirándome, parecía como si me hablara y me dijera "Hey! Aquí estoy~ tu salvación, solo tienes que sostenerme y apretarme" Si, aquella arma me hablaba. Nunca había usado una, salvo en los videojuegos, no creo que sea tan distinto, solo que con ésta mataría a alguien de verdad. El pensar en aquello me revolvió el estomago, no quería matar a nadie , yo solo quería salvar a Ruth…

La tomé por precaución y me dirigí hacia el subsuelo, agachándome y poniéndome alerta con cada sonido que escuchaba de cualquier lado. Parece una película de terror, donde sabes que la protagonista morirá sea como sea.

Al llegar un largo pasillo con múltiples puertas se extendía en frente mio, todas con barrotes en sus ventanas, parecía una vieja cárcel de la época victoriana. Escuché pasos detrás de mi y la adrenalina llego al mismo tiempo que ya me encontraba corriendo a todo velocidad, adentrándome más en el pasillo y la oscuridad. Llegue a la ultima puerta que quedaba del lugar y me metí tan rápido como pude, mi respiración era entrecortada y sentía el miedo correr por mis venas. Mis manos temblaban mientras sujetaban el arma.

La habitación estaba completamente a oscuras, difícilmente podía ver algo.

Enfoque mis ojos en el lugar para ver donde me encontraba y de repente algo tiro de mi pierna haciéndome caer y tuve que contener un grito para no llamar la atención afuera.

Sentí como si mi vida se me fuera del cuerpo del susto, si así de dramática soy.

Arriba mio se encontraba alguien, llorando y gimiendo, sus brazos a mis costados sosteniendo los míos temblaban en su agarre. Largos cabellos tocaban mi rostro haciéndome cosquillas.

.- ¿Qu-quién eres? ¡Contesta! - sus uñas se clavaron en mi piel y emití un gemido de dolor por aquello, era una mujer la que estaba arriba mio tan asustada como una pequeña niña.

.- Tranquila – exclamé mirando hacia su rostro del cual no podía ver rasgo alguno por la oscuridad - no soy de ellos – fue lo único que pude decir para que me soltara – créeme, si lo fuera, no estaría aquí en ésta posición. - seguí explicando y por ultimo – tengo un arma en una de mis manos ¿No crees que ya lo hubiera usado contra ti si fuera enemiga? - mi voz sonó sin emoción alguna, hasta ami me asusto de lo sombría que se escucho aquello, pero al fin y al cabo, era verdad.

Pareció creerme ya que, soltó su agarre y se bajo de arriba mio, quedando sentadas ambas en el duro suelo. En cuanto lo hizo, comenzó a llorar débilmente, se me partió el alma verla arrodillada en el suelo tan débil, quien sabrá cuantas cosas le hicieron a la probé joven.

.- Si me respondes algunas preguntas, podremos salir de aquí tan pronto como resuelva algo que tengo que hacer- pude escuchar un casi inaudible "Adelante" y comencé con mi interrogatorio, la adrenalina que sentía por estar en una situación tan peligrosa aceleraba mi corazón rápidamente y sentía que podría vomitar en aquel momento, me contuve y trate de parecer lo más tranquila posible para no asustarla más de lo que ya estaba- Primero ¿Cómo te llamas?

.- Me llamo Stella… - su voz sonaba tan apagada que comenzó a contestar la pregunta automáticamente como una grabadora – yy- tú? - preguntó aquello con miedo.

.- Mi nombre es Evangelina, estoy aquí buscando a mi hermana Ruth, ¿La conoces? - pregunté aceleradamente sin poder evitar y vi como la chica se tensaba completamente al escuchar el nombre de mi hermana.

- S-si la conozco… ella y yo estamos aquí desde.. desde – se quebró en ese momento sin poder seguir con lo que iba a decir, escuche tomo tomaba aire y se decidió a proseguir – desde, que mataron a nuestros.. amigos .- termino de decir aquello fríamente y agacho la cabeza.

.- ¿Dónde está ella? ¿Cómo que los demás murieron? ¿Los mataron? ¿Qué les hicieron a ustedes? - pregunte acercándome a ella inmediatamente y sacudiéndola por los hombros para que conteste todas mis preguntas, no podía creer… mataron a casi todos, solo las dejaron a ellas, malditos…

Ella solamente apunto hacia una esquina de la habitación oscura y yo la seguí con la mirada, me levanté lentamente, tratando de ver algo pero, desde aquella distancia no podía. Sujete el arma con mis manos y camine despacio hacia el lugar.

Lo que vi hizo que el alma se me fuera a los pies, sentí como se me iba el aire y lagrimas brotaban de mis ojos instantáneamente.

Allí, tirada como una muñeca, aprisionada y casi completamente desnuda se encontraba mi hermana… Ruth..

Caí al suelo en frente de aquella cama llorando al lado de ella. El arma cayó de mis manos y rápidamente sujete una de sus manos en las mías, estaba tan fría…

Solo podía ver marcas negras por todo su cuerpo, la habían maltratado hasta el cansancio.

Entre mi lamento, sentí como su mano se movió y apretó las mías. Levanté la vista y mire su rostro, sin poderlo creer. Aun después de todo estaba viva, había aguantado todo éste infierno, lo sabia, ella es realmente fuerte. Ahora lloraba de alegría, estábamos nuevamente juntas, nadie más podría separarnos, saldríamos de aquí sea como sea y todo se solucionará.

Abrió sus ojos y asustada se sentó sacando su manos de entre las miá, yéndose hacia la esquina de la cama y mirando hacia todos lados sin reconocerme.

.- ¡DEJAME NO ME TOQUES MALDITO BASTARDO! - comenzó a gritar a la nada y yo agarre y le tapé la boca con mi mano, si aquellos hombres llegaran a escucharla, sin duda vendrían hacia aquí y terminarían por encontrarme.

-. Calla Ruth, me encontraran y no podremos escapar – le dije en su oído mientras pataleaba por librarse de mi agarre, en cuanto escucho mi voz se quedo quieta completamente escuchándome atentamente - ahora, te soltaré, pero no debes gritar en ningún momento ¿Si? - inmediatamente asintió repetidamente con su cabeza y hice lo que le dije.

.- ¿Ev-Evangelina? ¿Qué haces aquí? ¿Te secuestraron a ti también? Oh Dios estamos perdidas, ¡No quiero que te hagan nada! - sentí al tocar su rostro como estaba todo humedecido y se quejo ante mi tacto, no pude ver que tenia todo moretones en su rostro – No quiero que te hagan lo mismo, lo mismo que me hicieron a mi – decía entre llantos y me abrazo inmediatamente apretándome contra ella, el dolor en mi espalda se extendió por todo mi cuerpo, pero lo soporte por ella. "Está viva" sonreí al decir eso en mi mente.

.- He venido por mi cuenta Ruth, vine aquí para rescatarte, no pensé que te encontraría, menos éste lugar, solo… - recordé todo aquella situación en aquel árbol y respondí – me alegro de volver a verte, ahora, solo hay que planear bien como escaparnos y … - fui interrumpida por Stella que se acerco hasta mi lado.

.- ¿Cómo piensas sacarnos de aquí? Estamos gravemente heridas, Ruth está ciega – comencé a desesperarme al escuchar aquellas palabras – aceptalo, has venido inútilmente, moriremos aquí las tres.

Mi hermana ¿Ciega? No…

Me quede congelada por un pequeño tiempo, pensando aquello, habían pasado demasiadas cosas hoy y me costaba digerir todo completamente.

Decidí no decaer, ya había llegado hasta aquí. Había logrado encontrar a mi hermana, cosa que hasta ahora los policías ni siquiera sabrán en estos momentos. No podía rendirme solo porque así, al menos el intentar, al menos… no perder las esperanzas. Son estos momentos y otros en los que debo comportarme como "la hermana mayor" salvando a mi hermana y obviamente a Stella ahora. Miles de ideas desechables pasaban por mi mente en ese momento, con la incapacidad de mi hermana seria mucho más difícil sacarlas de allí.

Nada es imposible…

Con aquel pensamiento tomé las manos de las chicas y exclamé segura, tomando aire y parándome en frente de ellas.

"Saldremos de aquí, lo prometo."

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