[Conociéndote]
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El contarme todo lo que habían pasado en aquel lugar, aumentaba mi odio hacia aquellos hombres y más ganas de usar aquella pistola me daban. ¿Cómo es que los humanos podríamos ser tan mierdas?
Al parecer, aquellos hombres habían salido porque ésta noche vendrá el jefe para ver la "mercancía" que tienen aquellos tipos para él.
Era nuestra oportunidad para escapar.
Múltiples intentos en caminar de las chicas fueron ajustando y acostumbrándose a hacerlo nuevamente, no sabría si podrían correr pero algo es algo. El plan era simple, Stella ayudaría a Ruth a movilizarse ya que no tenia la vista para guiarse por si sola, yo por mi parte estaría delante suyos con el arma cuidándolas y atacando a quien se interpondría en mi camino.
No dejare que lastimen más a mi hermana, si tenia un arma de defensa en mis manos, la usaría por el bien de las tres.
Le di mi camisa a Ruth para que se tapara al menos con eso, de igual manera ambas, agarraron las pequeñas mantas que estaban en ambas camas y se taparon con eso.
Stella vio mi espalda cuando me termine de quitarme la prenda y quiso decir algo ,pero, una seña miá de que no diga nada, la hizo callar. No quería que Ruth se preocupara por mi, en cuanto a eso, el que no pudiera ver era una ventaja para mi, respecto a eso.
Puedo hablar por las tres al decir que, lo que estábamos por hacer era totalmente descabellado y que no se sabia si era más seguro el quedarnos o arriesgarnos a salir afuera. Vi duda en el rostro de Stella pero al momento de mirarme trato de sonreírme y así, le regale el mismo gesto.
El momento había llegado, con mi hermana nos dimos un abrazo consolador, de esos que sin palabras nos decimos "Todo estará bien".
Nos posicionamos como íbamos a salir, podía ver como Stella temblaba al agarrar la mano de Ruth, y yo estaba en la misma situación pero no era a mi hermana a quien agarraba la mano, sino a un arma, el cual con solo jalar el gatillo, podía matar a alguien.
Respire hondo, la adrenalina corría por mis venas, sentía algo así como "mariposas en el estomago" pero para mi eran murciélagos que luego de esto, vomitaría para dejarlos volar. Una ultima exhalación y abrí la puerta rápidamente para luego posicionar el arma delante mio.
El salir de la habitación con vida ya lo sentía como un logro, uno pequeño, pero en fin. Comenzamos a caminar por el largo pasillo escuchando el sonar de mis zapatos contra el piso de piedra, sentía la presencia de las dos chicas detrás mio y eso, de alguna manera, me tranquilizaba y me daba fuerzas para cualquier cosa.
Llegamos hacia la escalera, comenzamos a subir lentamente, yo atenta ante cualquier sonido proveniente de adelante mio. "Todo saldrá bien, todo saldrá bien" me repetía ami misma en mi mente para mantener la calma y el temor controlado. Ya podía ver el final de los escalones hacia la planta. Mi respiración se acelero de la emoción, sentía escalofríos a cada momento con cada paso.
Al llegar todo estaba igual de oscuro que allá abajo, solo que la luz de la luna se colaba por las ventanas que se encontraban en el lugar, con un paso apresurado nos dirigimos hacia la puerta de salida, la emoción se sentía en cada centímetro de mi cuerpo.
Una luz se encendió a mi costado dejándome con la vista nublada un momento y un "Hey! ¿Qué hacen afuera?" se escucho al momento.
"ABAJO"
Grite para Ruth y Stella y ellas hicieron caso inmediatamente, ya podía ver claramente.
Un hombre mucho más alto que yo, se encontraba delante mio apuntándome con una linterna y un arma, vestía de negro completamente y sus ojos rojos por la falta de sueño y el alcohol se notaba en su mirada.
.- Mira que tenemos aquí, una mocosa, una llorona y por ultimo una ciega buena para nada jajaja – su risa hizo eco en todo el lugar, me produjo escalofríos verlo reírse maniáticamente. - un nuevo juguete llego a nosotros sin tener que andar buscando, pero que belleza – dijo acercándose hacia mi, yo me entre puse entre él y las chicas apuntándole con el arma hacia su pecho – Jajaja mira a la pequeña mocosa, ¡tiene un arma! Pero que miedo me da – se estaba burlando de mi, no me creía capas de dispararle, mis manos temblaban mientras trataba de sujetar fuertemente el arma – ¡Dispárame, si te atreves pequeña zorra! - apunto el arma hacia mi hermana y un odio comenzó a crecer en mi en cuanto lo vi hacer aquello, no dejaría que haber llegado aquí fuera en mano, rápidamente dirigí el cañón hacia él gritándole "¡No te atrevas! o morirás" mi voz sonó tétrica ante aquel comentario, el hombre solo se rio de mi. - JAJAJAJAJA mira, te quieres hacer la valiente pero no serias capas de dispararme, tu lo sabes – sus palabras me dolían, eran ciertas. No podría dispararle a ningún ser vivo.
Escuche como preparaba el arma para disparar y cualquier pensamiento de duda se alejo de mi inmediatamente. No matará a mi hermana, no lo permitiré.
Todo sucedió muy rápido, solo apreté el gatillo y el hombre reacciono en el momento, vi como la bala iba a pegarle en el brazo, pero no entendí como en vez de llegar allí, se dirigió directamente hacia la cabeza, atravesando su cráneo justo en medio de la frente haciendo que caiga al suelo, como un saco de papas. Mire mis manos y allí estaba el arma, la había disparado, HABIA MATADO a aquel hombre… Sentí como toda inocencia se iba de mi cuerpo…
Quedé paralizada un momento pensando en todo lo que implica haber asesinado a una persona.
Sentí una mano en mi hombro y, al mirar hacia quien le pertenecía vi a Stella con una mirada comprensiva en su rostro.
.- Es hora de salir de éste infierno – musitó ella sacándome de mis pensamientos, tenia razón, luego pelearía conmigo misma, era momento de salir de allí lo antes posible.
Abrí la puerta y, vi la luz de la luna alumbrándonos el camino de salida, nunca me había alegrado tanto ver a aquel satélite en toda mi vida.
Salí primera asegurándome de que no había nadie afuera y así era, le hice señas a Stella y comenzamos a caminar hacia los frondosos arboles, una vez más estaba en medio de ellos.
Caminamos por un buen tiempo bajo la fría noche, el sonido que emiten los búhos me ponía los pelos de punta apuntando hacia todos lados como una maniática. Las chicas no la estaban pasando mejor que yo, ambas temblaban por el frio que hacia y me sentía inútil al no poder hacer nada, era un pequeño sacrificio más, antes de terminar completamente con ésta pesadilla.
Llegamos hacia un sendero del cual Stella reconoció de inmediato, aceleró su paso por delante mio y quise protestar, pero era demasiado tarde. Ella se encontraba delante de un auto volcado, ayude a mi hermana a ir hacia allí sujetándola por la cintura.
.- E-este es… el auto de Alexis.. - dijo ella casi como un susurro, Ruth al escuchar aquello se desespero soltándose de mi agarre y queriendo ir a tocar el vehículo.
.- ¿Alexis? - dije confundida, en realidad nunca habíamos hablado con mi hermana sobre sus nuevas amistades así que no sabia nada de ellos.
.- Alexis.. si, él era el que conducía, antes de.. su muerte. - a Ruth le dolió decir aquello – era líder de su cuadrilla.. - termino de decir aquello agachando la cabeza – No.. no quiero estar aquí, por favor ¿Nos vamos?
.- Solo dejame agarrar nuestros abrigos y lo que nos sea útil y nos vamos – dijo Stella metiéndose dentro del auto por un costado, sentía una opresión en el pecho, al igual que Ruth, no quería seguir estando allí.
Al rato salio Stella con unos abrigos y una caja en sus manos. Dándole las gracias me puse un abrigo de hombre y ella hicieron lo mismo, al menos el frio seria más aguantable. Ella me entregó la caja y en ese momento la abrí.
Allí estaban un cuchillo, otra arma con sus cartuchos y una linterna "¡Gracias Dios! Dije en mi mente agradeciendo la pequeña suerte de nosotras.
Seguimos caminando por el costado del sendero, no íbamos por en medio de el porque capas aquellos hombres aparecerían y la verdad mis fuerzas iban disminuyendo con cada paso.
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No sabría decir cuanto tiempo llevábamos caminando pero algo era seguro.
No esperaba encontrarme con aquel árbol nuevamente.
Allí estaba, en todo su esplendor como la primera vez, con sus hojas relucientes bajo la luz de la luna. Sentí miedo al verlo, tanta belleza y allí… allí me había pasado aquello, mi espalda ardió en aquel momento, al recordar toda la situación que había pasado hace unas cuantas horas en el mismo lugar. Stella se dio cuenta de mi expresión y quiso decir algo, pero yo solo le dedique una sonrisa para tranquilizarla, no quería pensar en aquellas cosas en esos momentos.
Escuche muchos pasos acercarse hacia nosotras y el miedo floreció como las flores en primavera. Hice señas a Stella para que se escondiera entre los arboles y así lo hizo junto con Ruth, yo por mi parte fui detrás de aquel árbol, aproveche que su tronco era lo suficientemente grueso para esconderme detrás de el.
Mis temores se habían vuelto realidad, una banda de unos 12 hombres estaban allí, cada uno con armas y linternas en sus manos. El miedo que sentía en aquellos momentos era tanto que pensé algo totalmente suicida para mi.
Podría distraerlos y así las chicas podrían tener la ventaja de escapar y encontrar la salida, como dije un pensamiento totalmente loco.
Pero ¿Qué otra cosa podría hacer? La razón de la que yo éste aquí yo es mi hermana, para rescatarla del infierno que estaba viviendo, mi objetivo estaba casi cumplido, si no fuera por aquellos hombres, todo seria diferente.
Lamentablemente alguien debe hacer el sacrificio y esa persona seria yo.
Ya podría imaginarme a mi hermana graduándose de medicina y siendo lo que ella siempre soñó. Su vida seria como ella siempre quiso. ¿Podría vivir luego de lo ocurrido? Si, yo se que si. Si pudo aguantar hasta éstas instancias, podrá superar cualquier cosa.
Mi instinto de supervivencia me decía que no lo haga, que buscara la forma de seguir viviendo, pero mi mente tenia otra cosa en mente y esa era..
Que la vida de mi hermana tiene prioridad…
Hice señas a Stella y ésta asintió para luego, al final, mostrarme una mirada de tristeza, no había otra opción…
El cuchillo se encontraba escondido dentro de mi ropa, tenia una de las armas en mis manos, la otra se la había dado a Stella, ya sabes "mas seguridad". Tome aire varias veces para mantener la calma por décima cuarta vez en el día y pensar claramente lo que haría.
Los hombres se estaban por separar, debía apresurarme a llevar a cabo mi idea.
Salí de mi escondite llamando la atención de todos, en ese mismo momento las linternas apuntaron hacia mi rostro así como sus armas, mi vista quedó cegada por la luz. El miedo me dejo paralizada "Maldición..." no podía creerlo, me había congelado completamente, todo lo que había planeado se echaría a perder si no hacia algo pronto, escuchaba gritos por todas partes y a aquellos hombres acercarse a mi.
Mire hacia mi costado para ver si Stella y Ruth ya se habían marchado, lo que me encontré me hizo querer morirme en ese mismo momento.
Allí, tirada en el suelo, se encontraba la joven morocha recostada en un árbol, inmóvil. Mi desesperación se hizo presente y quise echarme a correr hacia aquel lugar. Lo que más me dejo impactada fue…
Que mi hermana no se encontraba por ningún lado…
Sentí un golpe en mi nuca y luego
Todo se volvió negro…
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Los gritos de personas me despertaron bruscamente, en cuanto recobré la memoria, el dolor en mi espalda era insoportable, parecía como si estuviera acostada encima de carbón encendido. También, un fuerte dolor en la nuca me hizo recordar todo lo que había pasado, tenia miedo de abrir los ojos y ver donde me encontraba, aunque, lo sabia perfectamente.
Ahora yo no era la salvadora, sino que era la victima en ésta cárcel de piedra que tanto me había costado alejar de mi. Las voces de hombres se escuchaban por todo el lugar, al parecer, estaban peleando por todo lo que les había causado. Claro el perder a un "trofeo" como era mi hermana para su querido jefe les cayo como una piedra encima de sus cabezas. Quise reír al escucharlos maldecirme y pelearse entre ellos, culpando al que tenia al lado.
Quise mover mis manos, pero se encontraban atrapadas con algo así como mis pies. Abrí los ojos, la habitación estaba iluminada como me imaginaba, con velas en todos los lugares. Al mirar hacia mis costados, me encontré con que estaba atada a una camilla metálica. Pareciera como si fuera una paciente loca a punto de ser sacrificada para que estudien su cerebro.
.- Oh vamos ¿Cómo pudieron perder contra una niña manga de idiotas? - dijo uno de los hombres que se encontraba sentado en una silla de madera – ¿ Ahora que haremos con esta pequeña zorra? -preguntó otro que estaba en una de las esquinas de la habitación – Podríamos… entregársela al jefe.. como ofrenda de disculpa.. - dijo otro y yo me sentí como un objeto al escuchar "ofrenda de disculpa" - Nah, es una chiquilla, no servirá y terminaremos muertos todos – exclamó el primero señalándome y dándose cuenta que los estaba mirando.
.- Mira quien se despertó, la pequeña niña problemática – dijo sonriéndome, sentí asco al solo mirarlo - ¿Sabes todos los problemas que nos has causado mocosa? - al decir esto comenzó a caminar hacia mi y los demás lo imitaron, quedando justo alrededor de todo mi cuerpo. - ¿Qué haremos con ella? Jeje – esa risa no significaba nada bueno para mi… - Podríamos castigarla por ser una niña mala ¿Qué dicen chicos? - exclamó mirando a todos y se escucharon los gritos acalorados de todos los hombres aceptando aquella propuesta.
Malditos…
Agarraron cuchillos y comenzaron a pasarlo por todo mi cuerpo, lastimando tras su paso y haciendo sangrar mi piel. El dolor era insoportable, no podía aguantar aquello, me retorcí todo lo que podía queriéndome librar de aquellas ataduras y poder escapar. Lagrimas salían sin permiso de mis ojos, cayendo por los costados de mi rostro, todo se nublaba con cada cuchillada que pasaban por mi.
Mis ropas estaban completamente destruidas, me encontraba indefensa ante ellos, desnuda ante la mirada de estos malditos desgraciados…
En un momento donde casi estaba por la inconsciencia y la muerte, sentí como era liberada de mis ataduras y mi cuerpo era dado vuelta quedando boca para abajo. Los pequeños cortes no eran profundos pero ardían demasiado, estaba perdiendo mis fuerzas.
¡NO! ¡DEJENLA! ES UNA NIÑA
Escuche a lo lejos y al dirigir mi mirada hacia la voz, pude ver a Stella totalmente golpeada y aprisionada en una jaula siendo una simple espectadora de mi momento de tortura.
Lo que siguió no me lo espere…
Algo caliente que hizo que soltara un grito toco la parte baja de mi espalda, se podía oler la carne quemada proviniendo de aquel lugar.
Mas lagrimas
Mas gritos
Quería que acabaran con aquel sufrimiento, si tenían que matarme, que lo hagan en ese momento, comencé a ver doble y nublado y, me pareció ver por todos lados arañas que se encontraban en las paredes encima de aquellos hombres, que se reían y aplaudían lo que me estaban haciendo.
Los gritos de Stella se hicieron más fuerte, las risas se escucharon aun más, todo era demasiado y en mi estado de inconsciencia grite aquellas palabras que me condenarían para siempre, al tiempo que una araña se presentaba adelante mio mostrándome sus largos colmillos llenos de veneno.
"¡Que alguien,quien sea, nos ayude!"
La habitación se oscureció completamente, haciendo que todos se detuvieran y, digan maldiciones a ciegas lo que había causado el apagón. Todo a mi alrededor era oscuridad y silencio, me asustaba aun más que no hubiera gritos, sonidos, nada…
.- Humana – dijo una voz completamente sombría, la escuchaba justo delante de mi, me senté en aquella camilla quedando en frente de una sombra que a medida que pasaba el tiempo se distinguía la figura de..
Una enorme araña con ojos dorados...
.- Has atrevido a invocarme ami, dime ¿Cuál es tu deseo? - no entendía completamente nada ¿Acaso ésta era la presencia que me había atacado en aquel árbol? No, definitivamente no, ésta presencia era diferente. No podía dejar de mirar aquellos ojos, que me imitaban sin inmutarse ni moverse, esperando mi respuesta.
.- ¿Per-perdón? - solo pude decir, no tenia palabras para lo que estaban viendo mis ojos, todos aquellos hombres se encontraban en una esquina, temiendo a aquella sombra que me hablaba.
.- Tks… Tienes las agallas para pronunciar aquellas palabras pero no sabes su significado. - definitivamente se estaba enojando, pero.. yo no tenia la culpa… - ¿Tienes idea al menos de lo que soy? - exclamó acercándose peligrosamente hacia mi, lo tenia a unos centímetros de distancia, yo me encontraba tan lastimada e ida que solo pude contestar una cosa...
Un demonio…
.- Así es. - dijo aquello, dando unos pasos hacia atrás ignorando a los hombres en la esquina – Un demonio que puede hacer un contrato contigo, dándote lo que más quieras a cambio de algo – exclamó monótono sin quitar su vista de mi.
¿Un contrato? ¿Darme lo que más quería? Parecía una propuesta muy buena en aquellos momentos, donde me encontraba literalmente casi al borde del sufrimiento y posteriormente de mi muerte. ¿Habrá valido tanto mi esfuerzo? ¿Tenia que terminar así mi vida? Tenia la posibilidad de que no fuera así. De tomar cartas en el asunto y hacer sufrir a cada una de las personas responsables de estos actos, de que ahora mi hermana no tenga visión y este traumatizada.
De la muerte de sus amigos…
De deshonrar mi nombre…
.- ¿A cambio de qué? - pregunté con mi voz temblorosa, mi cabeza daba vueltas y ya no me quedaba fuerzas para seguir, en cualquier tiempo terminaría por desmayarme. Las heridas en mi cuerpo no paraban de sangrar y sentía como me ardía la carne quemada…
.- A cambio de – vi como mostraba sus largos colmillos aquella araña y, de ella caía algo verde "Veneno" pensé para mi misma deduciendo sola - tu alma…
Mi alma…
Repetí para mi misma quedándome helada.
.-Tú has dado un gran sacrificio, ahora es tu opción si haces un contrato con un demonio y consigues cumplir tus deseos o no… El precio para cruzar el rio ya ha sido cancelado. - aquellas preguntas me las repetía en mi mente ¿Estaba dispuesta a todo aquello? El recuerdo de haberle disparado a aquel hombre vino a mi mente, ya no tenia nada que perder… Mi inocencia, aquella Evangelina, había muerto una parte de ella al jalar el gatillo. - Así que dime humana ¿Estas preparada para formar un contrato conmigo?
Mientras pueda proteger a mi hermana… a mi familia.
Mataría a aquella otra parte, terminaría de asesinar a la anterior Evangelina.
De repente el disfraz de un soldado valiente te queda
pintado das un paso al frente, por que son urgente las
cosas que siempre has callado
.- Demonio.. - exclamé fríamente mirándole de frente, toda expresión en mi rostro se había esfumado, todo miedo se había desvanecido. Evangelina moriría aquella noche.
Y gritar y gritar y gritar y cederle al coraje un lugar
Y ponerle nombre al miedo
y arrancarle un rayo al cielo ser feliz aunque pueda fallar
por que un nudo en la garganta no se suelta si se aguanta
las espinas no se deben tragar
Las palabras tienen filo y a mi nadie me a prohibido gritar
¡Quiero hacer un contrato contigo!
La habitación se oscureció aún mas, solo quedando iluminado el espacio entre aquel demonio y yo.
Miré hacia los alrededores y ver algo era imposible, solo quedábamos nosotros dos…
Para cerrar aquel contrato.
.- Y dime ¿Cuál es tu deseo? - exclamó ladeando la cabeza de lado, esperando pacientemente mi respuesta.
Debería pensarlo bien, un contrato es irrompible, si cometía algún error, seguramente aquel demonio me jugaría una trampa y todo habría sido en vano.
.- Yo quiero… - "Vamos Evangelina" - Poder ¡El poder para tomar venganza de aquellos que nos hicieron ésto a mi hermana y a mi! - grite aquellas palabras cerrando los ojos y golpeando la camilla con mis puños, nunca sentí tanto odio en mi vida. Eso haría, les haría pagar todo lo que habían hecho con nosotras, aunque tuviera que dar mi alma a cambio, las pagarían, uno por uno, de la forma más dolorosa posible… Malditos..
.- Así sera, te ayudaré en tu venganza tal y como quieras, seré tu pieza en éste juego, para que al final, el ganador seas tú – dijo acercándose a mi y tocándome con una de sus patas, sentía que si quitaba mis ojos de su mirada, el demonio lo tomaría como signo de debilidad y, terminaría por irse. No.. ya había tomado aquella decisión, no podía dejarme.
.- Me protegerás por sobre todo los medios – exclamé como primer requerimiento – ¡Nunca me traicionaras hasta que el contrato esté cumplido! -sentía que mi cuerpo ya no daba más – Obedecerás mis ordenes incondicionalmente y nunca, pero nunca escucha atentamente demonio..Me mentirás… - sentí una falta de aire en mi pecho "Oh no..."
Y gritar y gritar y gritar y cederle al coraje un lugar
Y ponerle nombre al miedo
y arrancarle un rayo al cielo ser feliz aunque pueda fallar
por que un nudo en la garganta no se suelta si se aguanta
las espinas no se deben tragar
Las palabras tienen filo y a mi nadie me a prohibido gritar
.- Como usted diga – dijo musitando una pequeña risa tenebrosa que hizo eco en el lugar – Ahora ¿Dónde quiere la marca? Éste será prueba de nuestro contrato, si es en un lugar visible, más poder tendrá el contratista y ademas – creo que vi que la araña sonrió – éste nunca podrá escapar del demonio… - un escalofrió corrió por mi espina dorsal al escuchar aquello "Nunca podre escapar de mi destino trágico" …
.- En mi mano izquierda… -dije sin mucho esfuerzo, ya me comenzaba a tambalear del esfuerzo sobre humano que estaba haciendo al mantenerme despierta.
Vi como la gran sombra desaparecía y se transformaba en una más pequeña que se posaba en mi mano, la observé, allí estaría la marca que me condenaría para toda la vida.
La araña brillo y mi mano comenzó a arder transmitiendo todo ese dolor por todo mi brazo. Sangre salio de ella y no pude evitar gritar con todas mis fuerzas por el ardor. Tire mi cabeza hacia atrás gritando más fuerte y luego… nada
Mire hacia mi mano y allí estaba, una estrella invertida dentro de un circulo en mi mano, la sangre brotaba de la marca y caía sobre la camilla.
Una sombra apareció en frente mio, haciendo que mire hacia el frente y lo vea.
Allí, parado, se encontraba aquel demonio, con ojos violacios, vistiendo completamente de negro y una piel pálida que parecía de porcelana.
El demonio disfrazado de humano….
.- El contrato está hecho, seré su fiel sirviente hasta que éste esté completo. Hasta que recibas tu corona decorada desesperación y tu alma sea completamente miá. -dijo con voz monótona el demonio, que me miraba fijamente convirtiendo aquellos ojos carmesí en unos dorados detrás de un par de lentes. .- Dígame, joven ama ¿Cuál es su primera orden?
"Mata a aquellos hombres"
"Yes, My Queen"
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La luna era testigo de mi pecado, el cielo parecía llorar con aquellas estrellas acompañando aquel satélite. Allí estaba yo, a las afueras del fuerte, con una Stella desmayada en los brazos de aquel ser.
Mi cuerpo estaba totalmente lastimado y las heridas me dolían con cada movimiento que hacia.
No podía evitar suspirar sin dejar de mirar el cielo; en aquella habitación había muerto todo de mi. Ya no quedaba nada que pudiera rescatar de éste cuerpo, ni mi alma, porque, ésta le pertenecía al demonio que tenia al lado.
.- ¿Cómo te llamas? - pregunté sin dejar de mirar el cielo estrellado y como las copas de los arboles bailaban con el viento – no puedo ir por la vida llamándote "demonio".- exclamé sin mucho esfuerzo, mi cuerpo maltratado me pedía a gritos que me dejara caer al suelo.
.- Yo tendré el nombre que mi ama me quiera dar – exclamo monótono mientras seguía cargando a Stella "Uh… tengo que ver que haré con ella, espero que éste demonio pueda hacer algo" - ¿Su alteza?
.- Ah.. si..- ¿Cómo me llamó?- Digamos... que, no estoy en condiciones de pensar claramente en estos momentos ,así que,te llamarascomo el nombre que más te haya gustado entre los que tuviste. - solté un suspiro "Ésto dolerá en la mañana" pensé al ver todas las heridas- ¿Y bien?
.- Mi nombre... - todo quedó en silencio un momento, al parecer, el demonio estaba pensando, ya que en su rostro ningún gesto se mostraba y, entonces, aún cargando a Stella y con la mirada hacia la luna exclamó – me llamo...
Claude Faustus
