Buenas buenas guapuras! Aquí otro capitulo como cada fin de semana :D Está recién salido del horno~ así que, espero que lo disfruten y les guste c: Porque sino... - aparece Undertaker con mirada malévola- me visitará el monstruo de las cosquillas y ¿Saben qué? Lo odio D:!
Dejando de lado mis divagaciones... El capitulo es corto, pero, tiene sus motivos.
Nose si se acuerdan que les había comentario sobre "Un fic único" bueno, sigue en pie \owo/ Solo que... vayan haciéndose la idea de que no habrá un [SebasxOc] - la poca gente que la leía apunta hacia la "x"- uwu/ creo que otros personajes merecen la posibilidad de lucir sus cualidades y, bueno, éste es el momento de ellos - lanza confeti para ella sola-
En fin~ Gracias a los que me apoyan y la gente que seguirá leyendo pues... Bienvenidos a un mundo alterno (?
Ahora que nuestro segundo personaje principal hizo su zukhulenta aparición, comenzará lo bueno 7o7!
Gracias a Slinky-Pink por sus buenos consejos uwu/ Te debo una! Sos una grosa \owo/
A Teddy B ~ Aquí tendrás la respuesta a tu pregunta ¿Dónde está Ruth? Pues en mi casa (?) Oksno... Me alegro que te haya encantado la sorpresita 7o7/
Sin mas preámbulos...
En fin~ AL FIC!
Descargo de Responsabilidad: Kuroshitsuji y sus personajes son de Yana Toboso. [Toda aquella cosa del link, bueno para éste punto ya se lo saben así que para que ponerlo~ Imágenes por aquí \owo Imágenes por allá owo/ Creadas por mi :3 ]
[Conociéndote]
"La lluvia cae porque las nubes no aguantan su peso… Las lágrimas caen porque el corazón no aguanta el dolor."
.~.~.~.~.~.
Libertad…
Era lo que podía pensar en aquel momento, donde nos encontrábamos a solo unos pasos de terminar con aquella pesadilla y poder descansar las tres.
Miedo…
Era lo que sentía al tener cerca a Evangelina. Arriesgó su vida queriéndome encontrar. A fin de cuentas, una parte de mi estaba feliz de poder volver a estar con ella nuevamente, pero, pensándolo cuidadosamente, algo me decía que su intromisión tendría consecuencias.
Algo que aprendí en sus 17 años es que, es demasiado terca para dejar una idea o proyecto, no se detiene hasta llevarlo a cabo. Ésta situación era igual, aunque la reprenda y quiera hacer algo para que se aleje, era demasiado tarde, ya estaba allí…
Fue muy rápido todo lo que ocurrió en aquel momento, Evangelina le dijo unas rápidas palabras a Stella y en cuanto había caído ante la situación, ella ya me estaba jalando hacia un escondite.
¿Cómo estando tan cerca de la libertad puede pasar ésto?
La suerte no estaba de nuestro lado aquella noche.
Las voces de aquellos hombres se escucharon mas alto y me di cuenta que nos estaban pisando los talones.
Pude ver unas luces que me enceguecieron peor de lo que estaba.
Espera...¡Luces!
No lo podía creer, podría haber llorado de felicidad en aquel momento, pero, la situación no lo ameritaba, contuve mis lagrimas lo mas que pude para no llamar la atención.
.- Escuchame Ruth – dijo Stella tomándome por los hombros y susurrándome- tenemos un plan con Evangelina – alguna idea disparatada de mi hermana...- en cuanto nos dé la señal, nosotras tenemos que escapar ¿Entendido?
.- Pero ¿y ella? No la podemos dejar con aquellos hombres… - de ninguna manera se arriesgaría por nosotras, ella tiene más futuro que nosotras dos juntas. - No la dejaremos. - sentencié con voz firme hacia ella, podía verla algo distorsionada.
.- Ella … -comenzó a decir como pensando que dirá – estará bien. Las tres saldremos de ésta Ruth, confiá en tu hermana. Después de todo, gracias a ella hemos llegado hasta aquí. - termino diciendo con una voz dulce. Tenia razón, sin Evangelina, aún estaríamos siendo juguetes de Carlos y sus hombres…
De repente, un casi inaudible quejido de Stella se escuchó cerca mio y voltee hacia todos lados viendo que le había pasado. Allí se encontraba, recostada, inmóvil junto a un árbol a la vista de todos.
Gritos y el sacudido de las múltiples luces se vieron en el lugar y, en cuanto quise reaccionar, alguien me jalo hacia atrás levantándome y alejándose del lugar rápidamente. Quise gritar con todas mis fuerzas pero una mano fría me tapó la boca evitando que cualquier sonido saliese de mi. Patalee intentando soltarme de su agarre pero me fue imposible, era demasiado fuerte.
Lo peor que podía pensar en aquel momento es que, aquellos hombres nos encontraron, nos llevarían de regreso hacia aquel mugroso lugar y nos matarían por escaparnos y querernos burlarnos de ellos. Aun luchando por querer escapar lagrimas de desesperación caían por mis mejillas.
No había que pensar mucho para deducir que quien me estaba cargando era un hombre, ya que, bajo mi espalda y mis piernas ( me encontraba en una posición digamos… como príncipe llevando a su princesa -vomita mentalmente ante aquel pensamiento-) sus brazos se notaban musculosos.
El forcejeo era inútil y me rendí, si éste era mi fin, que así sea. Ya no quería seguir sufriendo y ahora que estaba recuperando la vista, ver la cara del traidor de Carlos delante mio, sonriendo por su victoria.
Mi vista… ¡Eso es!
Miré hacia el rostro de quien me cargaba, aunque todo era difícil de ver y forzaba de mas mi vista para que se aclare inútilmente.
Cabello negro y liso, era lo primero y mas notable. Piel pálida o, eso es lo que creía ver. El contorno de su rostro me era familiar y, lo que me dejo paralizada en ese momento fue que en lo que debían ser sus ojos, se podían observar, al menos lo que podía, eran unos destellos rojos-violáceos.
Se-Sebástian…
Aquel nombre salio de mis labios inconscientemente al recordar a quien se parecía aquella persona.
El hombre, me miro en cuanto pronuncié aquella palabra y luego.. Todo se volvió oscuro.
.~.~.~.~.~.
En cuanto abrí los ojos sobresaltada, miré hacia todos lados para ver donde me encontraba. Mi visión ahora era mejor y podía distinguir mejor las cosa, podía describir aquello como un milagro solamente…
Me encontraba en lo que parecía ser el final del bosque, ya había amanecido así que la mañana era helada, una larga carretera se veía si mirabas derecho.
Miré mi cuerpo para ver en que estado me encontraba, todavía llevaba la camisa de Evangelina. raspones, cortaduras, moretones, era todo lo que lograba ver. En cada parte de mi cuerpo que intentaba mover o tocaba, un gemido se escapaba de mis labios. Espero que no queden hematomas de ésto…
Una persona vino a mi mente…
Evangelina…
¡Oh no! Mire hacia todos lados nuevamente, no la veía en ningún lado, mi corazón se aceleró incontrolablemente y mi respiración era entrecortada. La perdí… es mi culpa, no la pude proteger.
El recuerdo de lo ultimo que vi apareció delante de mis ojos haciéndome reaccionar.
Aquella persona, me había dejado aquí por algún motivo. Pero… dejando atrás a Stella y a mi hermana. ¿Por qué? Aquella pregunta se alojo en mi mente y no la podía sacar de allí.
Algo tenia que hacer, tengo que salir de aquí lo antes posible y encontrar a Evangelina.
Levanté mi vista hacia la carretera y, me levanté como pude abrazándome a mi misma. Me dirigí hacia la salida mirando hacia todos lados, aún el temor me quedaba y me ponía los pelos de puntas estar allí.
El sereno de la mañana caía sobre mi y poco a poco mojaba mi rostro mancillado. La verdad, nose muy bien cuanto camine, pero sabia una cosa. Aquella carretera en donde ahora me encontraba caminando, era la misma que había transitado días atrás en el coche junto a Alex y los demás, junto a Carlos…
Comencé a ver luces azules y rojas al tiempo que mi vista se aclaraba y dejaba ver coches policíacos delante mio. Por fin, había encontrado a los policías…
Ya podía dejarme caer..
Un grupo de ellos dirigió su vista hacia mi y comenzaron a correr, al mismo tiempo que yo me caía al suelo con lagrimas en mis ojos y perdiendo la consciencia con el único pensamiento en mi mente…
Libertad…
.- Mi trabajo está hecho. - dijo aquel ser que se encontraba en uno de los altos pinos del lugar. Embozo una sonrisa y se fue de allí saltando del árbol y caminando hacia el lado opuesto del bosque con su figura sombría.
.~.~.~.~.~.
Un gran hospital de blanco se encontraba en uno de los lugares de Hampstead, conocido por su atención de primera calidad hacia sus pacientes. Un gran revuelo había en el lugar por la llegada de una muchacha en una patrulla, que fue atendida rápidamente por los doctores del lugar. Nada mas se sabia de ella solo que, había regresado del mismísimo infierno que había vivido en aquel bosque. Sus padres que, ante el llamado de la policía, llegaron rápidamente hacia el lugar. Se encontraban en la sala de espera, impacientes por la salud de su hija y la desaparición de la menor. La madre envuelta en llanto por lo ocurrido a sus jóvenes hijas decidió salir a tomar aire y despejar su mente. Debía traer pensamientos buenos...Su hija menor estaría de vuelta con su familia.
El día era frio y, una leve llovizna caía sobre el lugar mojando los coches que se encontraban estacionados en el hospital. Allí, donde estaba deshabitado y solo se escuchaba la caída de las gotas de lluvia, se encontraba aquella madre esperando un milagro.
La mujer, no pudo evitar comenzar a llorar nuevamente al recordar cuando sus dos hijas estaban bien, días antes de viajar hacia aquel lugar. Se culpaba como madre el que no haya podido protegerlas como se debía, que ahora en aquellos momentos, una de ellas se encontraba desaparecida y no había dejado rastro alguno.
Por cuantas cosas habrán pasado mis niñas…
Decía la madre en voz baja, mientras se secaba sus lagrimas con un pañuelo. Solo tenia una esperanza, un anhelo en aquel momento…
Que todo vuelva a ser como era antes…
Un barullo se comenzó a escuchar en la entrada del hospital, justo al lado del estacionamiento. La madre miro confundida hacia aquel lugar "Otra persona en estado grave" pensó para sus adentros.
Un grupo de enfermeros y médicos salio del establecimiento a toda prisa al ver lo que ocurría.
Una esperanza brillo entre toda aquella lluvia y, ella, comenzó a correr dirigiéndose hacia la entrada.
Allí, caminando hacia la entrada del lugar, junto a un hombre sosteniendo a una chica, se encontraba su hija menor.
La madre quiso correr hacia ella y, abrasarla,pero, al mirarla a los ojos y, que ésta lo haga también, noto un dejo de brillo en sus ojos, su cuerpo completamente lastimado y lleno de heridas a flor de piel.
La miro a los ojos nuevamente, buscando a su querida hija, esperando a que ésta corriera a sus brazos, pero, nada ocurrió. En cambio, la joven parpadeó varias veces y, perdió la consciencia en ese momento, siendo sostenida a tiempo por aquel hombre que se encontraba con ella.
La gente del lugar, corrió hacia ellos llevando unas camillas para acomodar a las jóvenes desmayadas. Todo era un remolino en la mente de la madre que se quedo paralizada en su lugar.
Su marido, salio del hospital a toda prisa viendo como transportaban a su hija menor hacia dentro, junto a la otra muchacha.
Ambos padres cruzaron miradas conmocionados por el momento. La madre corrió hacia los brazos de su esposo y, comenzó a llorar nuevamente, pero esta vez de alegría. Ambas hijas estaban con ellos nuevamente, se recuperarían y volverían con ellos. Aquel era el pensamiento nuevo que tenia la mujer.
Soltó al padre de sus hijas y volteo hacia atrás para encontrarse con aquel hombre que había sujetado justo a tiempo a Evangelina.
Allí estaba él, con una mirada seria. Vestía unos pantalones negros y un saco del mismo color que contrastaba con su piel pálida y mojada por la lluvia que se había abalanzado sobre ellos. La madre, camino hacia él con confianza, secándose las lagrimas con sus manos. El hombre, le miro fijamente así como lo hacia ella y, quedo algo anonadada por aquellos ojos ambarinos.
Su esposo llego detrás de ella al pararse delante del sujeto y, ambos solo pudieron decir una única palabra que diría todo en si.
Gracias...
.~.~.~.~.~.
El olor típico de hospital y suero en el ambiente me hizo despertarme. Al querer abrir los ojos, las luces blancas nublaron mi vista y me obligaron a cerrarlos.
Parece hecho apropósito, para que los pacientes crean que se murieron y, que se encuentran en el celestial cielo para encontrarse con sus seres queridos fallecidos.
Algo que ami, por obvias razones, se me fue arrebatado de mis manos.
Quise mover mi brazo izquierdo para taparme los ojos, pero aquello me fue imposible porque, ambos brazos estaban adormecidos por tener tantas agujas. El paso del suero por mi venas se sentía en cada centímetro de mi ser, haciendo que suspire de vez en cuando por aguantar el dolor.
Lo último que puedo recordar, antes de despertarme en aquel lugar, fue, el rostro de mi madre mirándome como si fuera una aparición y luego sentir como alguien me sujetaba para evitar mi inminente caída hacia el suelo.
Claude…
Susurre su nombre al pensar que indudablemente fue él el que evitó mi caída.
Todo aquello me parecía irreal, completamente todo. Desde el secuestro de mi hermana, la muerte de todos sus amigos. El que yo haya matado a una persona… mi cabeza daba vueltas al pensar en aquello ¿Cómo superar todo aquello?
Nose si pensar que el intento de rescate a Ruth fue, heroico o, estúpido.
¡¿Ruth?!
La puerta se abrió lentamente dejando ver al demonio en el marco de éste. Todo él me parecía irreal, como ya había dicho. ¿Cómo esa que llegue a hacer un contrato con un demonio? El recuerdo del peligro y el temor que sentía en aquellos momentos llego a mi mente como un golpe seco en mi rostro y lo supe.
En la desesperación, cualquier ayuda le viene bien al ser humano.
.- ¿Me llamo Su Alteza? - exclamó con tono monótono Claude caminando hacia donde se encontraba mi cama, quedándose en la esquina de ésta.
.- No. - respondí secamente ante su pregunta – solo te mencioné. - agregué para no parecer una maleducada. - ¿Sabes algo de mi hermana? - pregunte luego de un pequeño momento de silencio. Debía saber que le había pasado, me sentía tan inútil como el principio.
.- Su hermana se encuentra en éste mismo hospital, internada al igual que usted. - la respuesta del demonio me saco un peso de encima haciéndome suspirar relajándome.
.- Así que, está bien… - exclamé mas como un comentario para mi, que como respuesta hacia él. El tenerlo cerca, así tan "servicial" me erizaba la piel, ya que, horas antes, se me había presentado como un ente espectral que, acabó matando a todos aquellos hombres. - ¿Sabes como la encontraron? Y… ¿Cómo tomaron mis padres el que tú estés aquí? - pregunté alzando una ceja, mientras miraba sus ambarinos ojos detrás de aquellos lentes.
.- Según sus padres, la encontraron los policías al costado de la carretera, que corre paralelamente junto al bosque. Para luego transportarla hacia aquí, un par de horas antes de nuestra llegada. - respondió acomodándose sus lentes con su mano derecha.- En cuanto a ellos, solo me han agradecido el haberle traído a usted y, a la otra joven. - la otra joven… ¡Stella!
.- Es bueno saber, que no te han hecho preguntas sobre el como nos encontraste. Debemos planear el que le diremos, así no habrá errores y, no sospecharan. - exclamé mientras miraba la maquina junto a mi que emitía aquel sonido cada vez que mi corazón latía. - En cuanto a Stella ¿Qué haremos con lo que vio? - dirigí nuevamente mi mirada hacia él, si tenia alguna clase de magia, en éstos momentos seria estupendo que hiciese algo. Si aquella mujer abría la boca…
1. La tratarían de loca.
2. Sospecharían totalmente sobre Claude y eso, seria un problema para ambos.
.- La joven ya ha despertado – aquel comentario me paralizó haciéndoselo saber por mi expresión en mi rostro – no recuerda nada además de… - parecía que el demonio trataba de medir sus palabras - aquel suceso con usted y, aquellos hombres, ya que, se desmayo luego de aquello. - otra vez recordé, ese momento en donde las manos de aquellas personas tocaban todo mi cuerpo y lo maltrataban.
El como quemaban una parte de mi cuerpo, el olor a carne quemada parecía volver al ambiente, dándome ganas de vomitar.
Le pedí al demonio que me quitara las sabanas y así lo hizo en el momento con delicadeza.
Mis piernas se encontraban con vendajes donde están los cortes más profundos. Podía deducir, que el 85% de mi cuerpo estaba completamente magullado y moretoneado. Estaba en un estado lamentable, basta decir que, hasta me da vergüenza que aquel ser me viera así. Mis brazos me dolían por los múltiples cortes y pinchazos que se veían a simple vista. Y, lo más doloroso, mi espalda que recordando mi situación con aquel rosal, mi estado no era el mejor de todos. Traté de levantarme la camiseta que tenia puesta, para mi suerte, no tenia aquellas batas que usualmente dan en los hospitales, sino que, me encontraba con unas prendas mías "Gracias mamá" dije para mis adentros. En cuanto trate de llevar a cabo la acción, un agudo dolor se presento en toda mi espalda y brazos por lo que me fue imposible hacerlo sin ayuda.
.- Ayúdame "Claude" - dije sin mucha emoción agarrando un espejo que se encontraba en una pequeña mesita al lado de mi cama.
Él se acerco a mi y, me levanto la camiseta un poco. Yo por mi parte, posicioné el espejo de modo que pudiera ver la gravedad de mis lecciones en mi espalda.
Lo que vi, fue lo que me esperaba. Las marchas de las espinas que se incrustaron en mi piel me hacían revivir cada momento.
Lo que me llamo aún más la atención fue una marca que se encontraba a mi costado, posicioné nuevamente el espejo para verla mejor.
Un símbolo de una serpiente enroscada en un bastón, encerrado en un circulo, se encontraba grabado en mi piel dejando ésta roja. Así mismo, la mano que sostenía el espejo, contenía la marca del contrato que había cerrado con aquel ser.
Deje el espejo en la misma mesa y Claude acomodó mi camiseta nuevamente dejándome acostarme. Me quede mirando aquella marca en mi mano izquierda.
La prueba de que mi alma ya no me pertenecía, dejando solo un cuerpo vació en algún momento, cuando llegue mi final…
La puerta se abrió nuevamente haciéndonos mirar a ambos hacia ella.
Allí vestido como siempre, tan perfecto y prolijo, se encontraba Sebástian.
"Oh no… Yo me encontraba a su cuidado a la hora de que ocurrió todo. ¡Es mi fin! Viene mi primera reprimenda"
.- Buenas tardes Señorita Evangelina. - ¿Acabó de hacer énfasis en mi nombre? - Nos mantuvo muy preocupados por su repentina desaparición – decía aquello con una mirada ¿preocupada? Mas bien, parecía que me estaba matando con aquellos ojos carmesí… - Bueno, aquello quedó en el pasado. Lo importante es que, ambas Señoritas se encuentran bien. - termino de decir aquello dirigiendo su mirada hacia Claude y borrando toda emoción de su rostro para reemplazarlo con una de ¿Desagrado? Creo que lo vi arrugar las cejas por un segundo.
.- Emm.. Si – no sabia exactamente que decir. Sebástian miró de repente mi mano izquierda que se encontraba sobre mis piernas y sentí que ya estaban cavando mi tumba. La levanté rápidamente para arrascarme la cabeza e intentar ocultar el sello, pero, ya era demasiado tarde – Gracias por preocuparte por ambas Sebástian. - quise desviar la atención de mi mano y lo mas recomendable para ello era – Lamento haber desaparecido cuando estaba a cargo tuyo – le miré a los ojos buscando que él haga lo mismo – se que estuvo mal, pero, gracias a aquello, mi hermana está bien. - forcé una sonrisa fingida hacia él.
.- ¿A cambio de que? - preguntó seriamente. Toda pizca de alegría o preocupación se había esfumado en él – lo que hizo, fue completamente… - suspiro deteniéndose en la última palabra. Se acerco hacia mi y, pude ver por el rabillo del ojo como Claude se tensaba completamente e, intentaba interponerse inútilmente. Sebástian llego ami y tomo mis manos entre las suyas - Cada decisión que tomes en tu vida, tiene consecuencias Señorita – comenzó a decir, mirándome seriamente mientras hacia énfasis en mi mano izquierda. - arriesgar su propia vida por la de un ser querido, no dejando a las personas que deben hacer aquel trabajo. Pero que imprudente Evangelina… - exclamó lo último negando con la cabeza – Ten en cuenta algo…
No confíes ni en tu misma sombra…
Luego de decir aquello, beso mi mano derecha y las soltó delicadamente sonriéndome.
Aquella frase quedo rebotando en mi mente "No confíes ni en tu misma sombra" Acaso ¿Se refiere a Claude? "Claro boba a quien mas lo haría..."
Miré nuevamente mi mano izquierda, como no comprendiendo el porque aquella marca se encontraba allí. Algo era obvio, estaba dudando sobre el contrato.
Mi futuro paso entre mis ojos o, mejor dicho, una ilusión. Otra vez me hacia la misma pregunta ¿Valió la pena hacerlo?
Mi mente estaba demasiada sobrecargada para pensar en aquello. Tenia que ser objetivo y firme ante mis decisiones. Como dijo Sebástian, tendrá consecuencias, pero, al menos, si algún día voy a morir, es mejor no dejar nada que lamentar.
El contrato estaba hecho y, seguiré con mi propósito hasta que éste se cumpla.
Sin vacilar…
Hasta el final…
.- Me retiro, tengo cosas que hacer. - exclamó Sebástian sacándome de mis divagaciones. Éste me sonrió y se dio la media vuelta para dirigirse hacia la salida. En cuanto paso por al lado de Claude, los ojos del demonio brillaron del mismo color que cuando lo había visto la primera vez, un brillante rosado y, vi como su pupila se alargaba dejando ver una mirada felina. Me quede helada ante su reacción ¿Cómo podía mostrarse de esa forma adelante de un ser humano? ¡Estaba completamente loco! Estaba por decirle algo pero mi tutor me interrumpió.
.- Un gusto volver a verte, Faustus. - abrí mis ojos completamente ante la mención del "apellido" de Claude…
Sebástian se detuvo de espaldas al lado de él ¿Cómo lo conocía? No entendía completamente nada…
Mi tutor se giró y, quedo enfrentado cara a cara con el demonio embozando una sonrisa mostrando un par de colmillos ¿Pero qué…?
.- Michaelis… - exclamó sin inmutarse Claude mirándolo con desprecio aún con aquellos ojos.
En cuanto dirigí mi mirada hacia Sebástian, me quede paralizada ante la imagen de él con… ¡Los mismo ojos que Claude!
Me encontraba en una habitación con… Dos demonios.
.~.
Así es como conocí, a mi tutor endemoniado
Sebástian Michaelis...
Así es como conocí, a mi mayordomo oscuro
Claude Faustus...
Fin del 1mer arco [Conociéndote]
Una última cosa sino yo sola entenderé el chiste...
"Faustus" en Latín significa "Suerte" por lo que, cuando Ruth exclama "La suerte no estaba de nuestro lado aquella noche" se refiere inconscientemente a Claude ¿Entendieron? ¿No? Oks... - se va a tomar el té con Under-
Espero que el primer Arco les haya gustado y bueno~ Buen inicio de semana guapuras
