Buen Sábado criaturitas del Señor :3! Aquí otro capitulo mas de éste fic de su autora en progreso (e hincha coco) Ume~
No tengo mucho que decir porque ya he respondido el par de Reviews de mis guapuras c:
Disfruten el capitulo y esperen el próximo :D Será [ ¡Ume! Ya está el té - grita alguien por detrás-] Bueno, ya me llaman, así que sin mas que decir..
En fin~ AL FIC!
Descargo de responsabilidad: Kuroshitsuji y sus personajes pertenecen a Yana Toboso
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La última semana de vacaciones comenzaba en aquel hospital, donde el par de hermanas, se encontraba internadas y mejorándose, para así, comenzar con el año escolar.
¿Qué cosas ocurrirán allí? [Próximamente]
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En los pasillos blanquecinos del edificio, se encontraba aquel demonio con gafas llevando una bandeja, con el desayuno de su ama en el. Las mujeres que lo observaban al pasar, se quedaban embelesadas ante su belleza endemoniada y su absoluta seriedad.
¿Acaso a las mujeres les gusta que las ignoren?
Mientras recorría los pasillos hasta la habitación de la joven, el demonio pensaba en cuando fue la ultima vez que cumplió con su rol de mayordomo. Esperaba no perder el toque, ya que, era indiscutible el ser derrotado y humillado nuevamente por su adversario, Michaelis.
Los pasos de éste, hacían eco en el lugar mientras llegaba hacia el cuarto. En cuanto puso su mano enguantada de negro en el picaporte, el aroma de aquel ser invadió sus sentidos. Respiró hondo para seguir con su calma inquebrantable y, entrar en personaje.
Abrió la puerta con cuidado y al asomarse, observo que dentro de la habitación se encontraban los padres de su ama y, lamentablemente, el otro demonio. Estos, se encontraban alrededor de la cama donde se encontraba Evangelina, mientras que ella, estaba sentada con una caja en su regazo. Claude entró de todas maneras con lo que portaba en sus manos y en cuanto los padres de la niña se dieron cuenta de su presencia exclamaron un "Buenos días" con unas sonrisas en sus rostros.
.- Buenos días – le dijo Sebástian con su sonrisa habitual en su rostro – pero que amable de su parte el aparecer con el desayuno de la Señorita. -exclamó mirando a Evangelina quien observaba a su mayordomo sorprendida.
.- Buenos días Señores y.. -miro alzando una ceja hacia- a usted.
.- Oh si, pero que amable joven, venga acerquese. Nosotros recién llegamos junto al Señor Michaelis a visitar a Evee. - dijo la madre.
.- Buenos días Claude – le dijo ella tratando de sonreír. El que ambos demonios estén en la misma habitación, como hace un par de días, le ponía los pelos de punta.
Evangelina prosiguió a deshacer el moño que tenia aquella caja color malva, el cual colocó en la mesa ya que ella tiene un gusto por aquellos nudos. Al abrir el empaque, se encontró con una tarta de ricota finamente envuelta y unos muffins de chocolate arriba de ésta. La joven con su dedo indique tocó la parte superior de la tarta y el polvo de ésta quedo en ella, lo que provocó que Evangelina llevara su dedo hacia su boca para probar el sabor.
.- ¡Está rico! - exclamó la joven al darle un bocado a una porción. - ¿Dónde la compraron? - preguntó a sus padres y estos miraron hacia su tutor dándole la palabra.
.- Me tomé la libertad de preparar algo especial para usted y, se me ocurrió hacerle éstos postres para su desayuno – dijo el demonio de orbes rojos sonriendo confianzudo. - espero no sea molestia, para ninguno. - miró hacia Claude que sostenía la bandeja que contenía la comida de su señorita.
.- Joven Sebástian, como se ha tomado las molestias de hacer ésto para mi hija, pero que caballero es. -exclamó alegre la madre mirando hacia Evangelina, haciendo énfasis en sus palabras alzando una de sus cejas. - No tenia porque hacerlo, gracias por cuidar de ella. - continuo diciendo.
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La mirada de mi madre insinuando algo, me daba mala espina. La verdad, desde los 15 años, en donde supuestamente las chicas se convierten en "mujer", ha tenido esas aptitudes hacia mi, cuando se trata de "hombres",chicos o, en éste caso, demonio.
Lo que ella no tiene en cuenta, es su verdadera naturaleza y que, en mi sano juicio saldría con un demonio o, con alguien como él. ¿Verdad?
Lo que más me preocupaba en aquel momento era, como sobrellevar la situación con ambos allí y, mis padres.
¿Acaso Dios me mandará algo más por haberme apartado de su camino?
¿No decían que Dios no es vengativo?
Parece que, contra mi, si lo es…
.- Eh si, gracias Sebástian. - exclamé como un robot automáticamente. Luego, dirigí mi mirada hacia un Claude que se encontraba apartado de los demás, aun con la bandeja en sus manos "Pobre" pensé, pero luego quite a ametralladoras aquel pensamiento reemplazándolo con un "Es un demonio Evangelina, no hay que tener lastima de ellos". Con aquel ideal en mi mente dije hacia él – Gracias también a ti Claude – me miro con sus orbes dorados ¿confundido/sorprendido/enojado? Bueno, en realidad no pude notar nada en su rostro, ya saben…- podrías traerme mi desayuno – exclamé fingiendo una sonrisa – además de algo para comer, debo tener algo con que no ahogarme ¿No? - mire hacia un Sebástian con una mirada seria, bajaría de la nube aquel demonio.
.- Entendido – exclamó él monótonamente y, se acerco ami haciéndose paso por al lado de Sebástian que lo miró sin expresión alguna. Observé como delicada y ágilmente Claude preparaba todo para mi, mis padres y creo que vi como la comisura de sus labios arqueaba en una débil sonrisa al preparar una taza más, no, no puede ser, es mi imaginación. - Preparé un té llamado "Conde Gris" para su desayuno. - dijo extendiendo la bandeja hacia todos para que tomen una taza y por ultimo hacia mi. Vi el liquido en la pequeña taza de porcelana y me pregunta ¿Cómo consiguió todo ese juego tan fino en un hospital? Sacudí mi cabeza para olvidarme de aquello y, todos, menos mi tutor, probamos el té hecho por aquel demonio.
.-¡Exquisito! - exclamó mi madre tomando asiento en el sillón de la habitación, junto a mi padre que tomó una porción de la tarta, lo miré de reojo, aquella torta me la quería comer yo sola. ¿Ya dije alguna vez que Sebástian cocina excelente? Bueno, lo vuelvo a repetir y, ahora que sé porque es así, temo por mi paladar. - Joven, tome asiento y, desayune con nosotros – dijo ella mirando hacia mi tutor, éste miro a Claude con disgusto y luego hacia mi mamá.
.- Le agradezco, pero ya he desayunado. - dijo con la taza en sus manos el cual no había probado.
.- Ya que tiene unas manos tan ideales para cocinar, me gustaría que diera su opinión sobre el sabor del té del joven Claude, si no es molestia. - exclamó sonriéndole a él ella. "Oh… no se podrá resistir contra el comentario de mi madre! Pensé para mis adentros. Recuerdo que Claude, una noche me dijo..
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.- Los demonios tenemos un gusto diferente al de los humanos, por aquel motivo, no comemos lo mismo que ustedes, sino que esperamos hasta que el contrato se cumpla y…
.- Comen el alma de su contratista – dije interrumpiéndolo, ya me sabia aquella parte, no quería que la repitiera con su voz tan fría – Sisi, como digas. - deje de extenderle un plato con torta de chocolate y, comencé a comer de nuevo.
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.- No podría decirle que no a una dama – sonrió Sebástian hacia mi madre al tiempo que llevaba la taza hacia sus labios probando un poco el té hecho por el otro demonio. - Debo decir que… - dijo embozando nuevamente una sonrisa mirando hacia Claude – una forma muy descuidada de servir té lo que ha hecho joven y, no siento ese sabor distinguido del Conde Gris, me parece más un té normal a uno de tan exquisito sabor. - "Uh! Golpe en el orgullo" pensé para mis adentros. El verlos enfrentarse tan indirectamente me daban ganas de reírme.
.- ¿Uh? ¡Pero que opiniones tan diferentes tenemos joven Sebástian! - exclamó mi madre tomando otro sorbo de té.
.- Yo diría que, tenemos gustos diferentes Señora – sonrió hacia ella y, creo que mi madre se sonrojó .
El desayuno transcurrió con normalidad luego. Sebástian y Claude se sentaron en los sillones de la habitación junto a mis padres. Yo, por mi parte, seguía allí recostada comiendo aquella tarta de apoco "Engordaré si sigo comiendo" pensé dejándola de lado en la mesita.
Si tengo que diferenciar a ambos demonios, pues… Mi tutor es muy platicador y sabe sobrellevar las situaciones siempre "alegre" y con su estu.. con su sonrisa. En cambio, todo lo contrario es Claude, ya que en todo aquel momento, se mantuvo callado y serio en la habitación, solo asentía o se expresaba con pocas palabras.
Tampoco es que me agradara estar con aquellos seres cerca de mis padres, miles de situaciones se me venían en la mente y, todas terminaban de mala manera para mis responsables.
.- Dime Claude – hablo mi padre mirando serio hacia el demonio - ¿Cómo es que encontraste a Evangelina y, a la otra joven? - exclamó alzando una de sus cejas, Sebástian sonrió al escuchar aquella pregunta, mi madre imito a su esposo dirigiendo toda la atención a Claude.
¡Oh no! En estos días había hablando con él sobre que le diríamos a mis padres, arreglamos algunos detalles, pero aun no terminamos con la idea. Malos problemas para ambos…
¿Y si lo que dice no es creíble? ¿Si creen que Claude está con los secuestradores y lo denuncian? ¡Seria una catástrofe! En aquel momento, solo podía confiar en lo que podía decir él pero, al mirarlo, tenia clavado sus orbes dorados en mi, como esperando que yo le de la idea telepáticamente ¡Imposible!
.- Me encontraba viajando hacia aquí – comenzó, dirigiendo su mirada hacia mis padres, cruce mis dedos por debajo de las sabanas para que les crea – cuando las jóvenes aparecieron corriendo del bosque y, se pararon en medio del camino. - vamos bien… - les ofrecí ayuda, el cual aceptaron de inmediato y me dirigí hacia aquí. - terminó diciendo esperando la reacción de mis padres.
.- ¿Por qué llegaron caminando entonces? - exclamó mi madre-
.- El auto lo dejamos estacionado cerca y decidimos que seria mejor llegar hasta aquí caminando con Stella desmayada. - dije rápidamente quitándole la palabra de la boca al demonio.
Parecía que todo iba bien, mis padres se estaban tragando el cuento. Me daba tremenda culpa el mentirles, pero no es algo que les pueda contar fácilmente y, que nunca les contare, mientras yo viva.
Mi padre pareció meditar lo que el demonio le había dicho, aunque era poco, viniendo de él que desde un par de días ha demostrado ser así siempre, seria suficiente.
Pero como dije, el cielo no está de nuestro lado.
.- y… - mi padre meditaba lo que estaba por preguntar - ¿A que venias hacia aquí? - no, definitivamente Dios tiene algo contra mi.
Aquella parte es la que aun no teníamos lista, habíamos pensado varias cosas o mejor dicho, había pensado.
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.- Me das impresión de 21 – exclamé observándolo. Estábamos definiendo de donde provenía y que haría en éste lugar. Él me miraba como siempre comentando una que otra cosa – Podríamos decir que venias hacia aquí… comenzando tu vida solo, para ser independiente de tus padres.
.- ¿Y si preguntan por ellos? - preguntó el demonio memorizándose lo que le acababa de decir
.- Vamos de apoco – sentencié soltando un suspiro - Acércate – le dije haciendo señas con mi mano para verlo mejor. Él, que se encontraba algo lejos de la cama, se acerco a paso tranquilo hacia mi quedando al frente mio. - Uhmm.. ya que pareces joven, podríamos decir que venias a estudiar… ¿leyes? ¿Medicina? ¿Psicología?
.- ¿Disculpe? - me miró sorprendido, creo. Es raro para un demonio el ejercer aquellas(Es raro estudiar en si) carreras, pero son las más serias y… ¿Las que le quedarían bien?
.- Esto será difícil… - me agarre el puente de la nariz con la mano que tenia la marca del contrato.
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.- Claude venia hacia aquí para estudiar en la facultad del Saint Mary – comencé a decir haciendo que la atención caía en mi. Aproveché que el instituto donde iba a ir, tenia su propia Universidad para que los alumnos de la preparatoria puedan quedarse allí.
.- Evangelina, estamos hablando los grandes. - sentenció mi padre quitándome la posibilidad de poder sacarnos de éste apuro. - mantente calla..
.- Lo que dice la Señorita es cierto – interrumpió Sebástian ¿Eh? - Faus... Claude es un viejo conocido mio, al cual, le recomendé venir a estudiar aquí, por sus excelentes institutos. - decía él con tono relajado y fluido ¿Por qué nos estaba ayudando? - su padre, fue guardaespaldas de la familia donde yo, anteriormente dictaba clases, por lo que por eso, es el tan… callado y.. ¿Perro guardián? De Evee ¿No, Claude? - dijo esto mirándolo con una sonrisa altiva.
Esto era el mismísimo infierno cuando, ambo demonios, cruzaron miradas. Sebástian había salido a ¿Defender? ¿Apoyar? ¿Mentir? Por su "enemigo". Me pregunto ¿Qué planes traes bajo la manga demonio?
.- Tal y como dijo Mich.. Sebástian. He venido para ambientarme en otro aire, consiguiendo trabajo y comenzando a estudiar para convertirme en abogado. - Así que ha elegido esa carrera, bueno, por eso está el lema de "Los abogados del infierno". Lo que más me sorprendía es que, ambos, estaban siguiéndose la corriente, que hasta podría creerme que son mejores amigos de la infancia, si no fuera porque.. ya saben.
.- ¿Abogado? ¡Gran profesión! - exclamó mi padre sonriéndome y extendiéndole la mano hacia él, el cual acepto automáticamente. - En mi empresa, siempre apoyamos a los que recién comienzan en aquella larga carrera. Ojala y cuando termines te pueda contratar para estar en mi equipo de abogados ja ja – me había olvidado que, mi padre tiene una amistad inexplicable con las leyes.
.- Así que ¿Familia de guardaespaldas eh? - interrumpió mi madre pensativa –¡ con razón ésta actitud tan calculadora! - creo que vi aparecer una "x" en la frente de Claude en aquel momento...solo imaginación mía, debo dejar de ver tele. - Serias perfecto para cuidar a mis hijas, con todo esto del secuestro, necesitamos que alguien las proteja! - sentenció mi mamá mirando hacia su esposo - No queremos que aparezca alguna banda aliada de aquellos monstruos y se las lleven – les presento a mi madre, la más dramática de toda la familia ¿Ya habían visto aquel comportamiento no? Bueno, se las vuelvo a remarcar.
No quise escuchar más, por lo que sabia de mis padres, conociéndolos, ya sabia como termina aquella historia.
Me levanté de la cama despacio, ya que, las heridas aun dolían. Extrañamente, me estaba recuperando más rápido de lo normal y, mas que Stella y Ruth. Seguramente, a causa del contrato.
Camine hacia el baño y sujete con mi mano izquierda el peine para comenzar a peinarme. De pronto,vi entrar a mi madre que se detuvo detrás mio quitándome el peine delicadamente para comenzar a hacer el trabajo ella.
El toque de sus manos era suave y delicado, cuidando el no lastimarme, como si fuera una pequeña muñeca de frágil cristal. Su carrera la formo tan elegante y grácil en personalidad y acciones. Me encantaba que sea así ella, podría decir abiertamente, cuanto amaba a mi madre.
Debía recordar y atesorar cada momento que tenia con ella a partir de aquel momento. Porque quien sabe cuando, llegue mi fin.
.- Evee… ¿Viste que bueno es el joven Sebastián? - dijo mi madre con una mirada dulce mientras miraba el espejo "Ay no.."
.- Aha… - respondí quedada, tenia que desviar el tema, una vez que comienza, no tiene fin. - Iré a visitar a Ruth ¿Puedo, verdad? - "¡Eso Evangelina!"
.- ¡Si, claro! Ustedes no se han visto desde… aquel incidente, claro que si – respondió abrazándome y terminármelo de peinar.
Salimos del baño juntas, yo me veía mas decente gracias a mi madre que me ayudo a cambiarme para ir a visitar a mi hermana.
El verla de nuevo, luego de todo aquello, me ponía nerviosa completamente. Solo quería ver como se encontraba y lanzarme a sus brazos para sentir su cálido abrazo.
Juntas, superaremos ésto.
Yo, me vengaré de los que nos hicieron todo.
Junto a Claude, nadie me detendrá.
.- Claude ¿podrías acompañar a Evangelina hasta el cuarto de su hermana? No confió en aquellas piernas de pollo – dijo mi madre riendo por lo bajo seguido de mi padre. "Oh si, no es mi día"
.- Claro Madam – respondió él levantándose del sillón y alisando su ropa para luego caminar hacia mi quedando en frente mio.
.- Gracias joven – le sonrió ella y exclamó – Evee, nosotros debemos irnos. Tenemos unas cosas que arreglar para tener todo listo en cuanto salgan – se acerco a mi para luego besar mi frente y salir de la habitación junto a mi padre que me tomó la mano regalándome una sonrisa.
- Aprovecho para retirarme también. Tengo trabajo que hacer – exclamó Sebástian dirigiéndose hacia fuera de la habitación pasando por al lado de Claude sonriendo.
.- Bueno, ya que esta. Vayamos todos juntos entonces. - exclamó mi madre para comenzar la caminata.
El camino hacia la habitación de Ruth quedaba en la misma dirección que la salida, por lo que, de todas maneras debíamos ir todos juntos. Mis padres iban adelante mientras que yo, me encontraba en medio de mi tutor y mi "mayordomo" como él se hace llamar.
.- Pero que mañana tan única ¿no lo cree Señorita? - pregunto Sebástian con una sonrisa
.- Si, la verdad que si. Mas con aquella sorpresa que nos distes. - dije mirando hacia delante esperando a que mis padres no escuchen nuestra conversación.
.- ¿Tanto le sorprendió que le haya traído un postre? - exclamó "con dolor" mi tutor.
.- No te hagas, Sebástian. - sentencié- hablo de tu comportamiento al ayudar a Claude con la mentira. - el demonio sonrió socarronamente al escuchar mi comentario. - ¿Por qué lo hiciste?
.- Uhmm.. digamos – comenzó a hablar él llevando su mano hacia su mentón en modo pensativo – que es un favor que le hago. Ya sabes "Ojo por ojo" - exclamó bajando su tono de voz para evitar que lo oigan mis padres. - Me debes una, Faustus. - el demonio de orbes dorados solo lo miro como usualmente lo hace, con desprecio, sin decir palabra alguna.
Llegamos a la habitación de Ruth, pero, al abrir la puerta, no me encontré con ella, sino con una enfermera que amablemente me indicó que mi hermana se encontraba en el jardín del hospital. A partir de ahí me despedí de mis padres y, de Sebástian, para dirigirme junto a Claude hacia los jardines.
El pasillo que llevaba hacia aquel lugar era diferente de todos los otros. Éste tenia ventanas que dejaban entrar la luz solar del mediodía. Me hacia recordar aquel día en donde ocurrió todo y mi caminata.
Podía ver algunas personas que susurraban por lo bajo "Ella es una de las que estuvo secuestrada en aquel bosque" y otros comentarios como "Se dice que pacto con el mismísimo diablo para salir de allí" lo cual, tienen toda la razón, pero ¿Para que hacerles saber no?
Aquel demonio se encontraba cuidándome las espaldas caminando detrás mio, siguiendo mis pasos como una sombra.
"No confíes ni en tu misma sombra"
Las palabras de Sebástian revotaron en mi cabeza al pensar en aquello. ¿Acaso trataba con un rebelde de los contratos? ¿Era alguna mentira de mi tutor para temer y cancelar todo?
Los comentarios de un grupo de mujeres me saco de mis pensamientos al oír "Pero que guapo hombre" "¿Qué hace con una mocosa como ella?" y "Nose, si es su hija, la querré como su verdadera madre" Pero si solo me lleva… 4 años.. hipotéticamente. Si vamos a la verdad…
.- Claude ¿Cuántos años tienes? - le pregunté curiosa.
.- Muchos mas que usted Ama – respondió con su voz de siempre detrás mio¿Eh? ¿Me estaba tomando el pelo? Pfff.. demonios…
.- Creo que te empiezas a parecer a Sebástian – respondí con una sonrisa ganadora. Si quiere jugar conmigo, yo se donde le da en el orgullo jo jo –
.- Agradecería que no me compare con aquel ser – dijo caminando a la par mía ésta vez y acomodándose sus lentes con su mano derecha.
Al doblar en una esquina, nos encontramos con la entrada a los jardines.
Allí, sentada en una banca, admirando el cielo, se encontraba Ruth.
Camine hacia ella pisando el verde césped del lugar, el aroma de las flores inundo mis sentidos. Al llegar pose mi mano sobre su hombro y, ella volteo rápidamente sorprendiéndose al verme.
.- ¡Evangelina!- se levanto de su lugar y me abrazó de inmediato. - Estas bien, que alegría! Pensé que no nos veríamos hasta que saliéramos del hospital. Perdona si no te he ido a visitar, recién hoy me dejaron salir de la habitación.. - me decía con calma mientras me tocaba las mejillas con sus manos.
.- Hey! No te preocupes Ruth, lo mismo me paso ami, aparte.. tuve la visita de nuestros padres muy temprano y la de Sebástian – exclamé sonriéndole, me alegraba el volver a verla.
.- Oh si! Ami me ocurrió eso ayer, solo que sin Sebástian. - respondió ella con la misma sonrisa. - Escúchame… sobre lo ocurrido allí..
.- No hablemos de cosas pasadas. Lo que ocurrió en aquel lugar, se murió allí. - no quería seguir reviviendo aquellos momentos, el recordar a quien mate, lo que sufrí y la noche del contrato, me traía una opresión en el pecho
.- Esta bien, entonces ¿Aquella persona es quien creo que es? - me preguntó señalando con la mirada hacia Claude que se encontraba parado en la puerta del jardín.
.- Oh emm.. ¿Te hablaron de Claude? - le pregunte mientras le indicaba con una seña al demonio que se acercara y, éste hizo caso a la orden enseguida.
.- ¡Si! Me súper hablaron de tu "superheroe" - rió ante su comentario al verlo llegar junto a nosotras - Buenos días, mi nombre es Ruth, hermana de ésta pequeña – removió mi cabello con su mano – un gusto de conocerte – termino diciendo extendiéndola como saludo.
.- Buenos días Madam – sostuvo entre su mano la de mi hermana en un agradable apretón de manos y exclamó – el gusto es mio.
.- Gracias por cuidar de ella desde aquellos momentos, sin vos, no sabría donde estaría en éstos momentos mi hermana – un dejo de tristeza apareció en el rostro de mi hermana al pronunciar aquellas palabras – pero bueno, gracias a ti, estamos toda la familia junta. - le dedicó una leve sonrisa hacia él como agradecimiento.
Así pasamos todo el día, conversación y riéndonos de cosas cotidianas. Ya extrañaba el pasar tiempo con mi hermana, me trajo una pizca de alegría que le faltaba a mi vida.
Aunque ambas estábamos lastimadas físicamente, no impidió que resistamos y sonriamos entre nosotras como usualmente lo hacíamos antes de aquellos sucesos.
Espero que ella pueda llegar a ser nuevamente como era, ya que, yo nunca más seria la de antes.
Como dije, aquella Evangelina murió esa noche, en la que firme un contrato con sangre y, dentro de poco, lo llevaría a cabo.
La semana transcurrió algo agitada,visitas de mis padres y comentarios por doquier sobre lo que ocurrirá con el demonio de orbes dorados. Aunque me encontraba todos los días con Ruth, siempre estábamos ambas con estudios para ver nuestros progresos, milagrosamente, ambas saldríamos pronto.
Mientras tanto, le ordene a Claude que preparara todo sus papeles y su inscripción en la facultad. Aparte, le recomendé que debería alejarse unos días para que no fuera tan sospechoso el que esté siempre junto ami.
Las clases comenzarían la semana próxima y, aunque haya tomado tutoría con Sebástian, espero poder adaptarme al ambiente luego de todo lo ocurrido.
Comenzar de nuevo, una vida nueva, amigos nuevos y, un objetivo que cumplir
¿Qué me deparará el futuro?
Sólo estoy segura de una cosa
A donde el destino me guié
Mi mayordomo estará conmigo allí para protegerme
¿Verdad?
