¡Hola de nuevo! Lamento haber tardado tanto, sé que dije en el primer capítulo que lo subiría como historias separadas, pero me ha agradado la idea de ponerlo todo junto, quiero agradecerles a todos por sus comentarios y su apoyo, ya saben que los personajes no me pertenecen, no puse la letra de la canción, pero si escribí inspirándome en ella y la pueden encontrar desde el titulo hasta el final…

Espero que les guste :3

RIVAL

GRECIA—CIRCUITO DE ENTRENAMIENTO

La luz de la farola iluminaba la bandera cuadriculada de la pista que ondeaba suavemente sobre la línea de meta.

Mientras tanto, en el circuito cerrado, un auto de fórmula uno daba la última vuelta a la pista con un repentino aumento a la velocidad justo en la última curva como si el corredor hubiera decidido hacer uso de la palanca de cambios y pisar el acelerador a fondo de improvisto.

Torció el volante hasta su límite y las llantas se barrieron de golpe dejando sus impresiones sobre el pavimento. Hubo otro rápido cambio en la palanca acompañado por el rugir del motor, para el momento siguiente el auto ya se hallaba pasando sobre la línea de llegada haciendo que la bandera se sacudiera en el aire como si hubiera pasado un vendaval.

El vehículo se detuvo a pocos metros luego de haber completado el circuito, el piloto dejó el casco a un lado de su asiento y se apeó con las llaves en la mano mientras bajaba el cierre de su chaqueta. De pronto, el andar de sus botas negras cesó abruptamente.

—Hola, Milo…

El aludido paso de la sorpresa a la extrañeza— ¿Qué haces aquí? —le preguntó a la chica de alborotados cabellos rubios que le miraba desde el oscuro umbral de la pista que conectaba con los pasillos a los que sólo tenían acceso los corredores.

—Aioria me dijo que estarías aquí. Vine a hablar contigo—la voz de la chica sonaba demasiado calma, casi titubeante. Milo se percató de cuanto le costaba a ella mirarlo a la cara y por la forma en la que sostenía sus manos era bastante claro que estaba nerviosa, por lo que decidió hablarle claro sin dejar de ser amable con ella.

—No creo que haya nada de qué hablar, Tetis. No tengo ánimos de pelear.

—Yo tampoco. Sé que no tengo cara para decirte esto, pero… vine a decirte que lo siento, quiero arreglar las cosas, que estemos bien como antes.

— Acepto tus disculpas y aunque no te guardo rencor hay que aclarar una cosa—respondió el heleno sin subir el tono mientras se cruzaba de brazos cansadamente—Lo nuestro no tiene arreglo, Tetis…

—¡Te equivocas! —le atajó ella con impaciencia—Escucha, sé que me excedí la última vez, las cosas que dije y lo que hice… de verdad lo lamento, pero podemos intentarlo, estar bien como antes.

—Y ¿Cuándo hemos estado bien? —espetó Milo tratando de no perder la compostura—¿Es que no lo ves? Nunca ha sido diferente, nuestra relación ha sido toxica desde el principio.

Tetis se quedó callada, aunque por fuera mostraba una expresa inconformidad, en el fondo sabía que no podía negarle la razón a Milo; habían tenido problemas desde el principio, problemas que muchas veces se "arreglaban" en la cama o mediante largos periodos de silencio que involucraban distancia, y es que solían discutir por cualquier nimiedad, si no eran las verdades a medias de Tetis, era la desconfianza de Milo o su falta de interés por cosas que a ella le gustaban. Creyeron que la idea de vivir juntos les ayudaría a resolver su problema de comunicación, pero al parecer sólo lo empeoró. Ella hacia lo que quería y Milo prefería cerrar la boca y hacer lo suyo con tal de no desatar una riña en la que nunca llegaban a nada. La chica era preciosa e inteligente, tal vez por eso soportaba sus arranques, pero sinceramente no lo compensaba. Poco a poco las peleas pasaron de la distancia a los gritos y aunque Milo nunca se había salido totalmente de sus cabales, Tetis no se limitaba y descargaba su ira con las puertas.

Pero fue el último incidente la gota que derramó el vaso…

F/B

Milo llegó tarde al departamento luego de una larga tarde de practica con Aioria (de la cual no hizo mención previa a su novia puesto que la chica no era afecta ni al deporte ni a su amigo), nada más entrar al dormitorio el joven quedó con el rostro desencajado al encontrar a la chica esculcando en sus cajones, concretamente estrujaba y removía en el cajón donde Milo guardaba una caja pequeña que su amigo le había encomendado ya que contenía con un presente muy importante.

— ¿Se puede saber qué coño estás haciendo?

—Estoy buscando el dinero que dejé esta mañana en la cómoda —le respondió la chica con hosquedad.

—Y ¿Crees que yo lo tengo? —inquirió el heleno sin poder creerse la insinuación de la mujer esperando que se volteara, pero esta no dejó de revolver el contenido de los cajones—Tetis… Tetis te estoy hablando…—Milo miraba impasible como la rubia no dejaba de arrojar sus cosas, hasta que se cansó de que lo ignorara y decidió agacharse para enseguida sujetarle las manos—Deja… mis… cosas…ya.

—Suéltame. –masculló la chica retándole con la mirada.

—Escucha—soltó Milo apretando los dientes—Para empezar, no sé porque demonios crees que yo tengo tu dinero, pero para que te lo sepas, por si no lo has notado… jamás he puesto un puto dedo en tus cosas.

—¿Y esto? —refutó la chica sacando la pequeña caja celeste—¿Tienes una "amiga especial"?

—Creí que buscabas tu dinero—respondió secamente.

—¡Contéstame! —demandó.

A lo que él respondió descaradamente con una sonrisa ladina—Así es, es para alguien especial.

—¡Lo sabía! —exclamó ella iracunda—Maldito cerdo infiel… no sólo eres un ladrón, ¡eres un bastardo mentiroso!

—Bueno, si te tomaras la molestia de husmear correctamente te darías cuenta de que aquí…—dijo levantando el lado inferior del lazo—Dice: "De Aioria para Marín", pero claro, estas tan ocupada acusándome de ladrón que no te tomas el tiempo para leer nada.

—No te creo nada, pero ¿sabes qué? No me importa. Ya, dame mi dinero.

—¡QUE YO NO LO TENGO, JODER! —gritó Milo exasperado a lo que Tetis reaccionó dando una fuerte bofetada a la cara del heleno.

—¡FIJATE COMO ME HABLAS, IMBECIL!

La paciencia de Milo ya no tenía reservas, eso era demasiado.

Entonces, sin pensarlo, el muchacho tomó a la chica por los hombros con firmeza y la sentó en la cama sin dejar de mirarla.

—Ya…Basta. – gruñó y sin más, la soltó con la firme intención de salir por la puerta. El muchacho se conocía a si mismo perfectamente, era fácil subirle los humos a la cabeza, pero para despertar su lado violento había que llegar a un límite mucho más alto que Tetis estaba rozando y se negaba rotundamente a permitirle cruzarlo, no, no iba a levantarle la mano ni por amago, así como tampoco descargaría su puño contra absolutamente nada estando ella presente.

Ya había abierto la puerta cuando de repente la lámpara de lava impactó contra el marco de esta, obligando a Milo a agacharse y consecuentemente a golpear el armario, mismo que se sacudió dejando caer el pequeño fajo de billetes que había estado en la parte superior todo ese tiempo.

Al ver esto Tetis recordó que los había cambiado de lugar mientras limpiaba, estaba tan recelosa de sus ahorros que no quería ni que Milo los tocara, lo que la había llevado a esconderlos hasta ese día. Avergonzada, vio a Milo recoger los billetes.

—Mira nada mas…

—Milo, yo…

—Aquí está tu dinero—señaló con desdén antes de arrojarlos a la cama y salir de la habitación.

—¡Espera! ¡¿A dónde vas?!

—¡Me voy a la mierda! —anunció desde el pasillo—Estoy harto de esto.

La primera vez que pelearon le había dolido bastante, hasta se había sentido culpable, convencido de que había sido imprudente y de que la culpa era suya, pero en ese momento no, no, ya no le dolía, no como antes.

Volvió a tomar sus llaves y salió del departamento dejando a una Tetis llorosa detrás.

Fin del F/B

Durante ese lapso de silencio Tetis logró ver algo en los ojos de Milo que le indicaba que, de verdad, allí ya no había nada, pero le quería, a pesar de todo, ella le quería, lo quería con ella, no quería perderlo así sin más, después de todo eso era el amor, ¿no? Tener mil problemas, superarlos y seguir adelante ¿verdad?

Tetis no podía ver su error y encima de esto trataba de convencer a Milo de su verdad.

—Es que si tan sólo me escu…

—Llevo un año entero escuchándote—se adelantó Milo enfatizando sus palabras con la mano—Pero nunca has dicho nada. He escuchado tus gritos y tus reclamos durante un año y ya estoy cansado, no puedo llegar a ti, Tetis, me rindo.

—¿Cómo puedes decir eso? ...—el coraje y la tristeza se asomaban en forma de lágrimas a través de sus ojos—¿Es que no piensas en nosotros?

—Es precisamente por nosotros que te lo digo—dijo y se acercó a ella para mirarla directamente— ¿Por qué seguir haciéndonos daño...Tetis—la chica bajó la mirada, no quería verlo—Te aprecio, Tetis…me importas, pero no puedes simplemente volver pidiendo perdón y esperar a que todo se arregle así como así, no se trata de pedir perdón, se trata de evitar lastimar a las personas…Yo lo aprendí a la mala, ya no quiero lastimarte, no quiero ser más tu rival.

—Pero…

—No, Tetis. Ya no.

Con estas palabras dio por terminado su encuentro y se adentró en el oscuro corredor dejándola nuevamente tras de sí.

Una vez fuera del circuito, Milo se montó en su auto, un deportivo último modelo color rojo que salió a toda marcha al contacto con la llave.

Al salir a la calle principal, el piloto subió el volumen de la radio, pese a que ya no sentía nada por ella, la situación y todo lo que dijo lo habían turbado. No concebía cómo había estado en una relación tan caótica y no se había dado cuenta, se sentía realmente estúpido y desencantado a la vez.

No entendía qué era lo que estaba mal, la primera vez que la vio ella le dejó una impresión casi mágica, era bella, divertida y podía hablar de muchas cosas interesantes, francamente no podía ver lo que había pasado por alto.

Tan ensimismado se hallaba que no se percató de que había empezado a llover hasta que una gota de lluvia aterrizó directamente sobre su frente.

—Maldita sea…—rápidamente se dio a la tarea de buscar el interruptor para subir el capó del auto; fue bajando la velocidad únicamente para ver como el cielo negro desaparecía, pero cuando volvió la vista al frente …

—¡MIERDA!

.

.

.

El pedal del freno estaba prácticamente enterrado bajo su bota, afortunadamente para él y para el perro que se había congelado a medio cruce el auto había frenado a tiempo.

—Eso sí que estuvo cerca.

Se le quedo viendo al animal un por un momento, no sabía si el perro temblaba de miedo, por la lluvia o porque el saco de huesos (que parecía ser un pastor alemán) a duras penas se mantenía en pie.

—Ah… qué diablos…

Fue así que más cansado que agitado, el joven corredor salió del automóvil en medio de la lluvia con la pura intención de cerciorarse de que no había golpeado al animal.

—Hola, amigo… ambos nos llevamos un susto ¿he? —trató de sonar divertido para relajarse y extrañamente el perro se le acerco con la cabeza gacha—Supongo que te debo una caricia—dijo antes de frotar la cabeza mojada del perro—En serio lo lamento…no sé dónde tengo la cabeza…

Habiendo llegado a esa resolución, el heleno pensó que sería mil veces más sensato sentarse que seguir manejando y dado que ya estaba casi empapado no le importó sentarse sobre la acera en compañía de su nuevo amigo.

—¿Y tú como llegaste aquí? —le preguntó al perro que parecía estar muy a gusto bajo su palma.

De pronto, la lluvia dejó de caer sobre sus cabezas…

—Oye, ¿estas bien?

Milo elevó la vista hacia la voz femenina y sorpresivamente se encontró a si mismo reflejado bajo unos grandes y curiosos ojos verdes de tono esmeralda.

Continuara…

N/A: Bueno, bueno… esto es todo por hoy, espero que no me quieran matar en este punto, pero les advierto que se va a poner bueno.

Dejen su review si les ha gustado y si gustan otra actualización pues estoy a sus órdenes ;) ¡Hasta la próxima!