Estos personajes y las letras de las canciones no me pertenecen
WAKE UP…
Luego de haber conducido durante quince minutos, pasado cuatro semáforos, dos manzanas y de haber doblado tres veces a la derecha, el deportivo rojo se detuvo finalmente sobre una calle poco concurrida, pero bien iluminada.
— ¿Estas segura de que no quieres que te lleve hasta tu casa? — preguntó Milo por cuarta ocasión, a lo que Shaina respondió con las mismas palabras que había usado ya anteriormente.
—Estoy bien, descuida.
— ¿Segura?
—Muy segura—afirmó ella al abrir la puerta—Es sobre esta misma calle y, además, aún tengo mi paraguas—después de apearse del auto y haber cerrado la puerta, la joven de ojos verdes echó un último vistazo al conductor teniendo en cuenta que probablemente era la última vez que le vería—Muchas gracias, Milo.
— ¡Oye! —exclamó el heleno antes de que ella se fuera—Toma… por si necesitas algo—le indicó extendiéndole una pequeña tarjeta roja.
— "¿Alpha flash?"
—Es mi taller, el numero esta abajo junto con el mío.
Shaina estudió la tarjeta por unos segundos antes de meterla en su abrigo, no le pareció nada extraño en lo absoluto, él no le estaba pidiendo su número, por el contrario, se lo estaba dando.
—Muchas gracias otra vez, por el momento no tengo un auto, pero lo tendré en cuenta.
—No necesitas un auto. Llámame para lo que se te ofrezca.
—Un caballero en un brillante corcel rojo ¿he? —elocuentemente, la chica hizo una reverencia.
—Ha sido un placer—repuso el joven con picardía; ella le sonrió por última vez y acto seguido… se fue.
Mas, sin embargo, Milo no se marchó de inmediato, permaneció inmóvil con el motor apagado y las luces delanteras encendidas para alumbrar el camino de la dama que se alejaba, cuando ella finalmente salió del margen de sus faroles para perderse entre un pequeño grupo de gente fue que encontró el momento apropiado para irse, sólo hasta entonces el Mustang arrancó.
— ¿Todo bien ahí atrás? —le preguntó Milo al perro, quien le contestó con un pequeño ladrido, el chico reflejó una rápida mirada satisfecha a través del retrovisor antes de volver su atención al camino y decir: — ¿Sabes, Rey? Seria agradable encontrarse con ella otra vez…aunque…—continuó más para sí mismo que para su pasajero de cuatro patas—se veía algo desanimada al final… ¿Qué habrá sido?
PARIS—FRANCIA
No muy lejos de la icónica Plaza de la Concordia, un músico y una actriz caminaban serenamente por la vereda principal de la Rue Royale. Ella iba prendida animosamente de su brazo con actitud cándida y la mirada soñadora mientras que él permanecía con las manos ocultas dentro de los bolsillos de su cazadora, manteniendo la sonrisa graduada y el rostro templado.
El tiempo que habían estado en la terraza del teatro se había agotado tan rápido como el vino en las copas de cristal, y aunque Camus había decidido dar por terminada la velada, su vieja amiga estaba deseosa de recorrer a su lado las calles de París.
—Tenía tanto sin venir aquí. Cada vez se ve más hermoso, ¿no te parece? — expresó Hilda con ensoñación sin dejar de admirar el fulgor de las luces de la ciudad, a lo que Camus respondió con un casi imperceptible movimiento de cabeza, tal vez era su entusiasmo o quizás sus nervios, pero Hilda no podía ver que la mente del chico no estaba del todo ahí. En eso, una pareja de adolecentes salió de la nada y pasó corriendo a lado de ellos de manera descuidada.
— ¡Cuidado!
Afortunadamente para Hilda, Camus reaccionó lo suficientemente rápido como para resguardarla bajo su brazo y apartarla del camino de los menores, de los cuales, sólo la chica que corría casi a rastras de la mano del muchacho tuvo la atención de disculparse.
— ¡Lo sentimos! — exclamó la adolecente sin dejar de correr.
— ¡Estamos bien! —contestó la de ojos claros sin prestar mayor atención al asunto, aunque no pudo evitar fijarse en el brazo que la envolvía y la mano que le sostenía por el hombro. Ella quiso tocarle también, poner su mano sobre la suya resultaba realmente tentador y seguramente lo hubiera hecho de no ser porque él se separó de ella sin previo aviso.
—Sigamos…—indicó él como si nada hubiera pasado, pero luego de dar el primer paso, las suelas del francés se quedaron pegadas al pavimento cuando en lo alto, justo en la gran pantalla del edificio más alto, apareció una proyección que atrapó por completo la atención del galo y no de la mejor manera, por desgracia.
— ¿Camus? —soltó la chica un tanto confundida, ¿Qué acababa de pasar? ¿Qué era lo que veía? Al no recibir una respuesta inmediata por parte de su acompañante, la joven siguió la mirada de su amigo hasta lo alto, en donde vio una cara bastante familiar.
—Es Shaka...
—Sí y eso que se oye de fondo es mi canción—espetó el compositor con evidente molestia.
Aquello en la pantalla gigante no era otra cosa que un video promocional con una serie de clips para anunciar un álbum nuevo que llevaba por título "Let her go", el mismo nombre de la canción que fondeaba todo el comercial, exactamente la misma que Camus había escrito y desechado meses atrás. No pasó mucho tiempo antes de que el celular del francés comenzara a vibrar—Hablando del rey de Roma…—masculló para sí.
Hilda veía como Camus desbloqueaba la pantalla sin desbaratar el gesto de descontento de su cara y sin comprender cuál era el problema ya que era bien sabido que Camus solía componer para Shaka y otros cantantes.
—…
— "Acaban de transmitir un comercial para un futuro concierto, no sé si ya lo estás viendo, pero Antes de que reclames…—leyó el muchacho para sus adentros— ¿Te gusta cómo la adapte a mi estilo? Me costó quitarle ese toque melancólico que le pones a las canciones últimamente, pero creo que suena bien, ¿Qué opinas?"
Camus inhaló y echó el aire por la nariz como un toro al que le están zangoloteando los cuernos, aun aparentaba control… hasta que…
— ¿Que qué opino?... ¡¿Es en serio?! ¡¿Qué demonios hace esa canción ahí?!
— ¿Pasa algo malo, Camus? —inquirió Hilda preocupada.
—De verdad lo siento, Hilda, pero me tengo que ir.
—Pero…
La chica miró estupefacta como el muchacho se bajaba de la banqueta sin prestar mucha atención al tránsito para parar un taxi y tan pronto como lo consiguió, se apresuró a abrir la puerta trasera para ella.
— ¿Para mí?
—No voy a dejarte volver caminando al teatro—repuso él sin soltar la puerta, ya estando Hilda en el interior, Camus se dio a la tarea de cerrar la puerta cortésmente y asomarse por la ventana del copiloto para entregar el dinero al conductor—Lleve a la señorita al teatro De Nogaret, por favor.
—Camus no es ne…
— ¡Pero si es Camus Armel! —exclamó con asombro el viejo chofer—A mi hija le encantan sus canciones, perdone, pero… ¿podría regalarme su autógrafo, por favor? —solicitó el hombre consiente de su imprudencia y evidentemente apenado.
Sin saber de dónde ni cómo, un bolígrafo y un pedazo de papel arrugado aparecieron delante del cantante, sin mucho que decir y poco que objetar, el joven accedió a la petición de buena gana y plasmó su nombre y su firma con una rápida dedicatoria para la chica.
— ¿Cómo se llama su hija?
—Paulette, señor, Paulette Allan.
—Muy bien…—tan pronto como terminó de firmar, Camus extendió de vuelta sus pertenencias al hombre—Aquí tiene y muchas gracias.
— ¡Qué va! ¡Gracias a usted!
—Ve con cuidado, Hilda y en serio, lo siento.
—Ya habrá otra ocasión—le devolvió comprensiva—Hasta pronto.
—Adiós, Hilda y gracias.
Y de esta manera, se despidieron; el taxi volvió al camino y él se siguió de largo sin mirar atrás, algo que no sorprendió a la mujer a pesar de que iba asomada por la ventana esperando a que lo hiciera.
—Usted es actriz ¿verdad? — preguntó de repente el taxista haciendo que la chica se reacomodara en el asiento.
—Sí, señor, soy actriz de teatro.
—Ah… sabía que la había reconocido. Yo no frecuento el teatro, pero he visto su cara en los carteles que hay por la ciudad.
—Debería ir un día, es bastante entretenido.
—Oiga… perdone la indiscreción, pero ¿es usted su novia?
—Eh… ¡¿Qué?!— las mejillas de la chica se tornaron sorpresivamente tan rojas como la grana—¡No, no! So…sólo somos amigos—oírse a sí misma decir eso le apagó un poco la voz—Sólo amigos…Él ya… tiene el corazón ocupado.
ESTUDIOS ARLIK
Shaka estaba sentado en su oficina, rodeado de discos de oro y platino distribuidos por las cuatro paredes de la habitación, le acompañaba un pequeño teclado eléctrico instalado sobre su escritorio y mientras con una mano tocaba, con la otra sostenía las partituras maltrechas de donde provenían las notas.
Bien, solo necesitas la luz cuando se está consumiendo,
solo echas de menos el sol cuando empieza a nevar,
solo sabes que la amas cuando la dejas ir…
La puerta principal se abrió de repente y se azotó contra la pared como si un ventarrón la hubiese arrojado, aun así, Shaka siguió tocando como si sólo se tratara de una brisa, como si Camus no acabase de entrar con el ceño fruncido y los ojos afilados, listo para acribillarlo con la mirada.
— ¿Sabes que podría demandarte por hurto y plagio?
—No. Yo podría demandarte a ti por tirar reverenda pieza a la basura. —refutó el otro con calma.
—No tenías derecho, Shaka.
—Lo tengo desde que tú la desechaste y dijiste que hiciera lo que yo quisiera con ella.
— ¡Estaba ebrio! —soltó indignado el galo—No podía darle eso al público.
—No, claro que no. Por eso la arreglé, no quería que fuera la nueva "Gloomy sunday".
El tono sarcástico de Shaka hizo que Camus suspirara cansadamente…tenía que admitir que ese punto no se lo podía debatir. –Ya han pasado cuatro meses…
— ¡Ya lo sé! —le cortó de tajo con impaciencia—¿Crees que no me he dado cuenta?
—Creo que no te has dado cuenta de que no la puedes sacar de tu cabeza, o, mejor dicho, no lo quieres aceptar.
—Por favor… hace tiempo que dejé de deambular por las calles de Paris.
A pesar de que ambos sabían que eso era una vil mentira, el hindú no le contradijo.
—Tal vez, pero todavía la sigues buscando…aunque no es necesario que lo diga, ¿no es así? —Esta vez fue el turno de Camus de quedarse callado—Déjame decirte una cosa… Si crees que tu voz basta para hacerla volver...estas equivocado, amigo…Ahora toma—dijo extendiéndole un sobre negro.
— ¿Qué es esto?
—Una invitación. Es para los artistas de las disqueras principales de Europa. Habrá un festival en Grecia dentro de un par de semanas—continuó el rubio mientras tomaba su chaqueta—No estoy seguro de poder ir, pero creo que contigo tendrán más que suficiente.
Camus se quedó en su lugar con el sobre aun cerrado, viendo como Shaka se iba—¡Ah! Y sobre la canción… si no quieres que la saque, no lo hare.
—No. Está bien… quédatela…se oye mejor con tu versión.
—Como digas…ahora iré al teatro y, por cierto, dejé tu moto abajo—un gesto final de despedida y el chico se retiró dejando a su socio y amigo solo, en medio de discos, instrumentos y premios que no llenaban el vacío.
Se quedó un rato ahí, no tenía planes o prisa por llegar a casa, sabía que cuando Shaka se iba el lugar quedaba completamente vacío y siendo él uno de los dueños podía quedarse en la disquera el tiempo que quisiera.
Luego de sucumbir ante la sofisticada seducción de una vieja guitarra eléctrica, el francés se dejó caer sobre el sofá en forma de "L" que estaba pegado a la pared de cristal y comenzó a jugar con los acordes hasta que lentamente terminó por pisar las cuerdas que configuraban la tonada de su canción.
—Cuando la dejas ir…
Solo sabes que has estado arriba
cuando te sientes de bajón.
Solo odias la carretera cuando extrañas tu hogar,
solo sabes que la amas cuando la dejas ir,
y la dejas ir…
A medida que tocaba, los murmullos de las estrofas iban e crescendo…junto con las ganas de recordarla.
F/B
Estoy solo
El aferrarse a los recuerdos mientras tú te mueves
Deja que te lleve de vuelta a cuando nos despedimos por primera vez
Porque te necesito
— ¡Rápido, Cam, el sol se está poniendo!
— ¡Estoy corriendo lo más rápido que puedo!
Desde el lado opuesto de un amplio y pulcro corredor, un grupo de refinadas damas de la tercera edad veían escandalizadas a un apuesto joven corriendo de la mano de una vivaz (y a su juicio, imprudente) jovencita que trataba de guiarlo a toda prisa por los intrínsecos pasillos del museo de arte mientras él maniobraba con dificultad lo que parecía ser el maletín de un bajo, procurando no golpear a nadie.
trato porque todo lo que puedo hacer es esperar que el amor sea suficiente
para acercarte lo suficiente para abrazarte, cerraré los ojos…
Y te veo
— ¡Pero qué horror! Mira que correr como dos niños dentro del Louvre, que falta de respeto…—dijo una.
—Sólo son dos chicos enamorados, no me digas que nunca actuaste así, Nora—dijo la segunda.
—Por supuesto que no.
—Estoy segura de que si en su momento te hubieras encontrado a un mozo tan majo como ese tú serias quien correría detrás de él—se burló la tercera haciendo que la primera se adelantase con indignación.
Incluso cuando el cielo caiga y lo haya perdido todo, sé que te encontraré allí
Incluso cuando mi corazón se detenga, seguiré buscando porque sé que te encontraré allí
Todavía podían oír la voz del chico disculpándose con la gente a la que casi golpeaba en la lejanía.
— ¡Cuidado! ... ¡Con permiso! … ¡Perdón! … ¡En serio, lo siento! … ¡Con permiso!
Una vez fuera, el siguiente objetivo era dar con su medio de transporte.
Sabes que te encontraré, te encontraré, te encontraré allí
sabes que te encontraré te encontraré te encontraré allí
— ¿En dónde dejaste la moto?
—Allá al frente—señaló antes de ser llevado nuevamente por la chica—Shaina, ¿quieres decirme a dónde vamos?
— ¡No, es una sorpresa!
—Y ¿Cómo se supone que maneje si no sé a dónde voy?
Así que dime por qué
¿Por qué quieres un mundo entre nosotros?
Déjame intentar, sé que sabes que esta vez va en serio
Di que todavía te preocupa y me necesitas
Sin decir nada, Shaina montó en la Harley y palmeando el espacio delante suyo le pidió a Camus que tomara el lugar.
—Supongo que jugare tu juego—aceptó el galo con intriga y luego de asegurar el instrumento se subió también— ¿Mi lady? —pronunció el francés al tiempo que separaba los brazos de los costados; era su manera de pedirle a Shaina que se aferrara a él y claro que ella lo hacía con gusto—Ahora si… ¿A dónde la llevo?
—Vamos contra reloj, tú dime…
—Mm… no lo sé.
—Inténtalo… cierra los ojos y piensa: "¿A dónde debería ir?"
Así que ¿dónde ir?
Algo en tu voz que dice que no estás sola
¿recuerdas cuando dije que siempre estaría allí?
Créeme
Camus cerró los ojos y lo sopesó por un momento, hasta que lo supo…
—A casa—soltó con entereza antes de accionar el armatoste y salir al camino rápidamente.
Sólo había un lugar en el que la luz del día era indispensable, y ese lugar era su nuevo apartamento, más concretamente el lugar que había elegido como su estudio.
Incluso cuando el cielo caiga y lo haya perdido todo, sé que te encontraré allí
Incluso cuando mi corazón se detenga, seguiré buscando porque sé que te encontraré allí
No tardaron mucho en llegar y la luz todavía era la exacta; los dos entraron al edificio tan pronto como pudieron y sólo se detuvieron al estar delante de su puerta.
—Cierra los ojos—pidió Shaina de nuevo con un tono casi imperceptible al que Camus atedió de inmediato. — ¿Listo?
—Listo.
Y sin más preámbulos, ella le llevó dentro, a través de la estancia llena de cajas de mudanza, conduciéndolo por los pasillos tapizados con papel de burbujas, restos de periódicos manchados con pintura y uno que otro cable.
—Ya puedes abrirlos.
Sabes que te encontraré, te encontraré, te encontraré allí
sabes que te encontraré te encontraré te encontraré allí
estamos sin tiempo, estamos sin miedo, somos todo lo que hemos conseguido, somos brillantes, estamos
estamos rotos y estamos ardiendo
Camus no sabía qué esperar, Shaina era una chica demasiado creativa y tomando en cuenta que no la había visto en dos días podría tratarse de cualquier cosa.
La cosa es… que lo que sus ojos vieron al momento de abrirse estaba lejos de ser cualquier cosa.
Incluso cuando el cielo caiga y lo haya perdido todo, sé que te encontraré allí
Incluso cuando mi corazón se detenga, seguiré buscando porque sé que te encontraré allí
Ni siquiera el ruido que hizo el bajo al fondo del pasillo luego de caer logró sacarlo de su asombro.
—Tú… ¿hiciste todo esto para mí?
—Dijiste que estabas teniendo problemas para inspirarte así que aproveché el fin de semana para decorar tu nuevo estudio…Espero que te guste.
—Es… impresionante…hermoso… ¿Cómo lo…
—La primera galería de mi padre la abrió en Grecia, yo pasaba mucho tiempo con él así que me hizo mi propio estudio de pintura en el ático y lo decoró más o menos así…Fue lo mejor de mi infancia, me hacía inmensamente feliz y creí que sería buena idea hacerlo para ti.
Sabes que te encontraré, te encontraré, te encontraré allí
sabes que te encontraré te encontraré te encontraré allí
Por más que Camus buscara, no había palabras.
Las paredes estaban pintadas de tonalidades celestes, los degradados daban la sensación de estar viendo el cielo y sobre este mismo se encontraban plasmadas líneas de diferentes grosores en blanco que daban forma a dibujos y siluetas que representaban distintos escenarios naturales y urbanos que al ser tocados por la luz natural emitían un tenue brillo de colores, cual cristal al sol.
—Shaina yo…ah… no sé qué decir. No tenías que…Quiero decir, te piden murales todo el tiempo y …tu fin de semana…
La forma en la que su novio se tropezaba al hablar lo hacía ver como un adolecente y eso la divertía.
—Perdón…Supongo que es mi manera de expresar que es lo mejor que alguien ha hecho por mí...—dijo y entonces ella lo vio a los ojos con ternura.
—Bueno, tú me compusiste un álbum instrumental para que pudiera pintar, eso lleva mucho más tiempo, sin mencionar que lo grabaste todo en un casete.
—Es que recordé que te gustan las cosas viejas—comentó con gesto inocente—Y espero que eso no cambie porque no voy a ser joven para siempre.
— ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!
—Oye, es en serio. No te rías.
Pero ella no paró y él disfrutó de su risa un poco más.
— ¿Y tú? —comenzó Shaina acercándose más a él— ¿Me seguirás amando cuando tenga ochenta años?
—No…—respondió tomándola por la cintura y atrayéndola hacia él sin despegar sus orbes cerúleos de los preciosos jades de la joven—Te seguiré amando aun cuando me muera y hasta que te vuelva a ver…
—Eso es mucho tiempo…—musitó Shaina cerca de su boca haciendo que el corazón de Camus se acelerara de repente.
Incluso cuando el cielo caiga y lo haya perdido todo, sé que te encontraré allí
Incluso cuando mi corazón se detenga, seguiré buscando porque sé que te encontraré allí
—Mi tiempo es tuyo…—le dijo y entonces la besó con mesurada entrega, sin pausas ni treguas, al menos hasta donde la necesidad de respirar se los permitió…— ¿Sabes?... Este cuarto ya está funcionando…
— ¿Por qué lo dices?...
—Porque me siento inspirado…—susurró sugerente antes de levantarla y llevarla hasta la pared para así volver a saborear el néctar de sus labios con la sed de un mendigo.
Dicen por ahí que el amor es un arte…y lo que ellos hicieron fue arte en su forma más pura, trazando caminos con los dedos, frotando con la suavidad con la que se toca una escultura y creando notas que se camuflaban una con otra.
—Me alegra haber elegido el destino correcto…
F/B
En ese preciso instante los ojos de Camus se abrieron de golpe como si la providencia se hubiese presentado a darle una revelación personal.
No pasó mucho tiempo antes de que el músico saliera corriendo hasta el estacionamiento subterráneo en busca de su vieja Harley.
"No necesito que nadie me diga dónde encontrarte" afirmó resuelto antes de hacer rugir el motor y salir como si no conociera los límites de velocidad "…Ya sé a dónde ir…"
Ya sabes, te encontraré te encontraré te encontraré allí
sabes que lo haré encontrar que te encontraré te encontraré allí
Continuara…
N/A:
Muchas gracias por leer y perdón si me he tardado, la uni estuvo medio pesada x,x
Quiero agradecerles mucho sus reviews a todos :3 por lo general me doy el tiempo para responder los reviews o al menos eso intento, pero en vista de que no hay manera de responder a los anónimos lo haré por aquí.
Al parecer a la mayoría no les agrada la idea de que este par estén separados, a mí tampoco, pero también estoy encantada con Milo así que no les prometo nada, porque, aunque no lo crean… (si esta historia la empecé hace años) ni yo sé con quién se va a quedar Shaina, es decir… ¡mírenlos! ¿Quién en su sano juicio podría decidir tan fácilmente? Porque les adelanto que si bien, muchos me crucificaron a Camus, sepan que Milo no es un santo: v
Les prometo que al final van a estar igual de indecisos que yo:'v (al menos eso espero… ¡no me dejen morir sola!)
En fin, como saben, las canciones no son mías.
"Let her go" es de Passenger y "I'll find you there" es de We the kings
espero que les haya gustado :3 si tienen una canción que sugerir o un tomatito o una florecita n.n son más que bienvenidos a comentar.
Por cierto, esta semana voy a encargarme de actualizar "El niño de cristal" y es una historia que, sí que toma muchoooo de mí, de modo que, si no actualizo esta historia, por favor, que no cunda el pánico xp ¡ah! Y "Las dos caras del terror" también.
Sin más que añadir, nos vemos la próxima :D UN ABRAZO Y UN BESO!
