Saint Seiya y sus personajes pertenecen a Masami Kurumada
TERRIBLE LOVE
"ENAMOR-ARTE"
Astuto y sencillo juego de palabras, ¿no? Una combinación que no sólo te invita a abrirte a la magia de la creación y la interpretación, sino que extiende una garantía dentro de su fusión. La garantía de que no saldrás vacío de ahí… porque cual sonata o poema, la pintura no despertará nada en ti hasta que no encuentres la correcta. Las obras del hombre llegan al corazón de su afín… ya sea en gozo o aflicción, nostalgia o dolor.
He ahí la magia del arte, el poder del pensamiento vuelto idea y la idea en realidad.
Eso y más era la connotación de dicho juego de palabras, Shaina no esperaba que Milo lo descifrara, lo único que debía hacer era sentir para entender, pero Milo no tenía interés en conectar con ninguno de los lienzos que se disponían a diestra y siniestra, no.
Él prefería ver la emoción de ella, había cierto "algo" en su manera de hablar, en la forma en la que interpretaba cada cosa que veía que lo intrigaba más que cualquier cosa. La veía y la escuchaba buscando entenderla…porque algo muy en el fondo quería conectar con ella.
Fue entonces que… en medio del recorrido, un cuadro apareció en su camino, un cuadro que hizo que el joven corredor desviara la vista y se frenara.
Su gesto sereno de repente se volvió serio y estudioso. Delante suyo, colgado bajo una luz amarilla estaba el óleo titulado como: "Guinivere y Lancelot", una obra original que con colores cálidos daban vida a un caballero sentado sobre un corcel albino, dicho caballero de detallada armadura miraba fijamente a una mujer de elegante vestido, ella lo miraba a él desde un balcón, mientras partía…
Captando el estado absorto de su amigo ante la pintura, la chica decidió acoplársele sin decir una sola palabra, al parecer había conectado con algo.
—Cuando era niño me fascinaba esa historia…—dijo el griego sin apartar la vista del cuadro—Por supuesto que en aquel tiempo veía a Lancelot como un caballero valiente y no como el hombre que se enamoró de la reina.
— ¿Es eso lo que ves ahí? — preguntó Shaina con intriga y una voz mesurada. Milo se tomó unos segundos antes de contestar, entrecerró los ojos, torció la boca y ladeó un poco la cabeza antes para después decir:
—No... Veo a un hombre enamorado de una mujer que no le pertenece, pero que lo ama igual. Mira sus rostros afligidos, es obvio que ninguno quiere traicionar a Arturo; tantas hojas de otoño cayendo, todos esos colores hacen que se vea más trágico de lo que por si es.
Hubo un momento de silencio y al no oír nada por parte de su compañera, el heleno se giró para así encontrarse con el gesto expectante de la chica.
—Vaya… Eso sí que no me lo esperaba, no sé qué decir.
— ¿Qué ves tú?
Shaina dio un paso al frente y peinó de nueva cuenta la pintura completa, un minuto después ya tenía su respuesta.
—Creo que ella no quiere que él se vaya—dijo más para sí que para él.
— ¿Por qué?
—Tú mismo lo dijiste… lo ama…
Milo no estaba seguro, pero le pareció detectar cierta nostalgia en su voz, la misma que había creído ver en sus ojos cuando la conoció. Quiso preguntarle si estaba bien, pero una voz conocida lo abordó de repente.
¡Milo! — exclamó Aioria al avistar a su amigo del otro lado del pasillo. — ¡Me da gusto que hayas venido!
— No iba a dejarte solo, hermano—con un fuerte apretón de manos y unas no muy suaves palmadas los amigos se recibieron mutuamente—Quiero presentarte a alguien—se apresuró a decir y enseguida puso a su amigo delante de la chica—Aioria, ella es Shaina.
— Un gusto conocerte—dijo el castaño con la mano extendida.
— El gusto es mío—devolvió la italiana junto a un ligero apretón.
Luego de esto hubo un rápido intercambio de miradas entre Aioria y Milo, en donde el primero parecía preguntar ¿De donde la sacaste? y a su vez, el otro respondía Eso no importa ahora
—Aioria es mi compañero de carreras.
—El mejor, por cierto—añadió el de ojos verdes coronando su seguridad con un guiño.
—El segundo mejor—corrigió el peliazul cruzándose de brazos.
—Se ve que se llevan bien—de nuevo la jovialidad había vuelto a Shaina. Milo levantó las comisuras de sus labios ampliamente complacido, cosa que hizo que Aioria levantara las cejas, puesto que nunca le había visto sonreír de esa manera cerca de una mujer; por lo regular, el repertorio de muecas faciales de Milo se conformaba por sonrisas ladinas, picaras y maliciosas, nada cálido, nada como lo que acababa de ver.
—Eh… ¿ya fueron arriba? —soltó Aioria de repente—Hay una fiesta en el último piso, tienen comida, música y hasta un DJ, quien quiera que sea el nuevo dueño ha decidido echar la casa por la ventana.
— ¡Hey! No suena nada mal. ¿Qué dices, Shaina? ¿Quieres subir?
El primer pensamiento de Shaina fue negarse y no precisamente porque no fuera apasionada de las fiestas, más bien porque sabía que de algún modo u otro Milo terminaría arrastrándola a la pista y ella no sabía bailar al ritmo de la música electrónica, sin mencionar que tampoco le gustaba.
—Pues…
—Anda, di que sí—pidió Milo con un guiño—Ya terminamos con las pinturas, vamos a divertirnos un rato—la manera desganada con la que la italiana se cruzó de brazos le hizo saber que tal vez no había elegido las palabras correctas— Quiero decir… ¿a divertirnos más?
Shaina negó divertida, la simpatía de Milo era semejante a la de un niño de doce años, sin más adición que una risita y una palmeada en el hombro del muchacho, Shaina se adelantó hacia el elevador.
Como bien había dicho Aioria, quien fura el nuevo dueño del edificio había sacado la casa por la ventana y lo había hecho con mucha originalidad.
Cada una de las plantas estaba decorada de manera extravagante y esmerada. En el segundo piso encontraron todo tipo de aperitivos, las mesas se disponían de manera continua alrededor del salón a una distancia prudente de la exposición de fotografía, Shaina pensó en comer algo, pero lo reconsideró al recordar quien la llevaría de vuelta a casa.
"Mejor después… no quiero vomitar en el auto"
Nada más llegar a la última planta, el ambiente se transformó completamente. Las paredes blancas se terminaron, los pisos relucientes que reflejaban las luces blancas se perdieron entre el humo blanco y la luminosidad de las lámparas de neón, había una por cada rincón del salón. La música estaba tan alta que las vibraciones movían el alcohol dentro de sus copas.
— ¡Ahora vuelvo! —avisó Aioria sobre el hombro de Milo quien apenas entendió el grito de su amigo.
— ¡¿A dónde vas?!
— ¡A intentar convencer al DJ que cambie la música! ¡Le prometí a Marin bailar con ella!
— ¡¿Dónde está?!
— ¡Terminando una entrevista!
Shaina estaba demasiado distraía contemplando el alboroto como para darse cuenta de que Aioria se había ido. Veía a la gente saltar en su lugar y hacer movimientos erráticos, era extraño ver a todas esas personas con ropa tan elegante bailando al ritmo de la electrónica, la gran mayoría eran jóvenes, los adultos se habían quedado en la primera planta y la otra parte seguramente estaría comiendo; de haber podido quedarse con los bocadillos lo habría hecho, pero no iba a arriesgarse a vomitar en el auto de Milo, ya había hecho un gran esfuerzo por no marearse teniendo el estómago vacío.
De pronto… apareció entre la multitud un rostro cuya mirada de trébol se mostraba fija en dirección de la chica. Extrañada, Shaina miró detrás suyo, tal vez esos ojos extraños estaban mirando otra cosa, no obstante, no había nada fuera de lo normal, al menos no algo como para mirar de esa manera, cuando Shaina volvió la vista para encarar aquellos ojos misteriosos se encontró de cara con Milo haciendo señas extrañas y apuntando hacia la pista.
— ¡Baila conmigo! —dijo a viva voz.
— ¡Pero no sé bailar esa música!
— ¡Nadie sabe! —afirmó el heleno y acto seguido la haló hacia la multitud.
— ¡¿Y ahora qué?! —exclamó Shaina mientras trataba de no caer por los empujones de los demás.
— ¡Ahora muévete como si estuvieras intoxicada!
Aquella resultaba ser una indicación muy vaga para Shaina, tenía la opción de fingir estar puesta de cocaína hasta las cejas o bien, de tener medio litro de alcohol en vena.
En cualquier caso, sacudir la cabeza y retorcerse como todos los demás parecía ser una mejor opción.
Y así lo hizo, meneó todo el esqueleto hasta despeinarse por completo.
— ¡¿Así?!
Cuando Milo vio el desastre en el cabello de su amiga no pudo reprimir la carcajada.
— ¡Si, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Justo así! –obviamente él no se iba a dejar opacar, debía demostrar que era más que un atractivo, gracioso, amable, encantador y talentoso piloto de carreras, si se lo proponía también podía imitar a un demente eufórico sin problema.
De esta manera fue que se sumaron a una loca danza sin sentido ni dirección, saltaban al ritmo de las vibraciones, giraban, alzaban las manos y se contoneaban a la par de los demás.
Al cabo de un rato, Shaina descubrió que esa música no era tan molesta después de todo y Milo se dio cuenta de que al parecer si era posible divertirse con una chica bonita sin necesidad de seducirla, en realidad… aquello era verdaderamente disfrutable y lo más increíble de todo era que estaba en uno de los lugares a los que había jurado no entrar jamás mientras pudiera evitarlo.
Entonces pasó algo que nadie esperaba…
—Okay, chicos, hora de ponernos románticos— anunció Aioria por el micrófono del DJ—Les prometo que igual se van a sacudir—Milo estiró el cuello para buscar a su camarada y se sonrió al ver como el castaño corría a reunirse con su pelirroja favorita, la cual acababa de entrar al salón en un deslumbrante vestido de ceda.
(música)
El cambio fue notorio y muchos despejaron la pista al intuir el género de la canción.
La música arrancó y Shaina y Milo se quedaron parados el uno frente al otro sin saber qué hacer, pero sólo por un momento, porque al siguiente ambos se encogieron de hombros en señal de que no tenían problema con la pieza.
It's terrible love and I'm walking with spiders
It's terrible love and I'm walking in
It's terrible love and I'm walking with spiders
It's terrible love and I'm walking in
It's quiet company
It's quiet company
— ¿Puedo? —preguntó Milo buscando con su mano la cintura de la joven que en simple respuesta colocó la mano del chico en dicho lugar.
It's terrible love and I'm walking with spiders
It's terrible love and I'm walking in
It's terrible love and I'm walking with spiders
It's terrible love and I'm walking in
It's quiet company
It's quiet company
A continuación, Shaina acomodo sus manos en donde debían ir y empezaron a bailar.
Para Milo era una experiencia completamente nueva, nunca antes había bailado con una mujer a la cual no buscara cautivar con sus manos traviesas y sus miradas sugerentes, así como tampoco había bailado con una chica sin comérsela con los ojos en el proceso; de alguna manera Shaina no despertaba esos instintos en él (al menos no conscientemente) y eso para Milo se sentía bien, ella, su energía, su compañía, todo estaba bien, incluso su cabello alborotado tenía su encanto.
And I can't fall asleep
Without a little help
It takes a while to settle down
My shivered bones
Until the panic's out
"Me agrada…" se dijo "Esto me agrada…"
It takes an ocean not to break
It takes an ocean not to break
It takes an ocean not to break
Company
Poco a poco la canción se fue volviendo más enérgica, hasta el punto en el que ambos jóvenes terminaron bailando en círculos por toda la pista, como si estuvieran bailando un vals.
It's quiet company
It's quiet company
—Oye, Shaina, ¿Has visto "Dirty dancing"? — preguntaba el griego al retomar el paso lento.
— ¡Es de mis películas favoritas! –soltó emocionada.
— ¿Recuerdas esa parte donde Patrick levanta a Jennifer en el aire?
¿Qué si la recordaba? Se sabía la coreografía de memoria y estaba a punto de responder cuando algo en la mueca de su amigo le reveló lo que éste quería decir.
—Oh…no…
— ¡Oh, sí!
But I won't follow you
Into the rabbit hole
I said I would but then I saw
Your shivered bones
They didn't want me to.
De repente, la italiana sintió como, primeramente, las dos manos del astuto varón se afianzaban a su cintura con firmeza para enseguida despegar sus pies del suelo, pero Milo no sólo la levanto, sino que la hizo girar en el aire.
It's a terrible love and I'm walking with spiders
It's a terrible love and I'm walking in
It's a terrible love and I'm walking with spiders
It's a terrible love and I'm walking in
Aioria, quien estaba dentro de su propia burbuja con su adorada Marin, se quedó con la boca abierta al ver a su mejor amigo dando semejante espectáculo, incluso las otras parejas se habían desplazado para verles bailar.
—Por favor, dime que Milo no está borracho—pidió la pelirroja con incredulidad.
—Pues más vale que sea alcohol, porque si es otra cosa no sé qué vaya a hacer después.
It takes an ocean not to break
It takes an ocean not to break
It takes an ocean not to break
De vuelta con la pintora y el corredor, este seguía girando con la chica durante el final de la melodía, todo estaba perfecto y ambos reían a causa de ello, ella con más emoción, tanta que tenía los brazos extendidos hacia los lados; de verdad que parecía de película…al menos hasta que esos misteriosos ojos afilados volvieron a aparecer…
—¿Qué ves, Écarlate? —inquirió con suspicacia una refinada voz.
—Una mina de oro, Cardinale… una mina de oro…—profirió el hombre de cabellos de fuego sin sacar sus aprensivos ojos de trébol de la mujer que le sostenía la mirada a la distancia.
"He ahí mi presa…"
ROMA—ITALIA
A las afueras del motel todo parecía estar tranquilo, las habitaciones estaban a oscuras y ya no se oían las cabeceras azotándose contra los muros. Si acaso, el único ruido perceptible era el de los gatos saqueando la basura.
En el interior de su habitación, Camus permanecía sentado en la orilla de la cama con los codos apoyados en las rodillas y los labios detrás de sus dedos entrelazados.
Sus pupilas recelosas parecían estar centradas en la joven de cabellos platinados que dormía profundamente en el sillón de dos cuerpos ubicado a menos de tres metros de él.
Un repentino malestar le había despertado de repente, haciendo que despegara la espalda de la cama como uno de los resortes que amenazaban con atravesar el incómodo colchón en cualquier momento. Los recientes círculos que se habían formado en sus ojos manifestaban el cansancio del músico, sin embargo, aun con el cerebro lleno de melatonina, el galo era incapaz de conciliar el sueño y no, no se debía a la inexplicable presencia de la mujer en el sofá, sino a la sensación acongojante que sentía acrecentándose en su pecho, un presentimiento que conocía de sobra y que no le gustaba en absoluto.
"Sea lo que sea…que no sea ella por favor…"
La preocupación y la impotencia se iniciaron como tensión de su fisonomía. Apretó los dientes en un intento por aplacar la frustración, pero esta no se iba.
Resuelto a pensar con la cabeza fría, el francés respiró profundamente y volcó su atención en Hilda. ¿Qué estaba haciendo ahí? Y ¿Cómo había llegado? Aunque la pregunta que más le inquietaba era ¿Cómo había entrado?
Cuales quiera que fueran las respuestas, Camus no tenía cabeza para indagar en ellas, así como tampoco se atrevería a interrumpir el sueño de la chica, al menos ella podía dormir.
— ¿Qué voy a hacer contigo, Hilda? —suspiró Camus por lo bajo y luego de esto cargó en brazos a su amiga hasta dejarla sobre la cama—Esto es más apropiado para ti que para mí. —una sonrisa lastimera se dibujó entre la penumbra mientras apartaba unos mechones de la cara de Hilda—Por lo menos sé que tú estás bien…
Continuara…
N/A: Perdón por el retraso, y por lo corto y simple del capítulo, sé que dije que sería más largo y tendría más melodías, pero tuve que cortarlo por cuestiones de tiempo :3 me moría de ganas por meter a Écarlate y Cardinale, los amo a ambos 7u7
Canción: "Terrible love"
Grupo: The national
Ya saben que los amo y les agradezco infinitamente todo su apoyo. Son bienvenidas todas sus preguntas ya sea de la trama o los personajes, teorías conspiratorias, flores y tomates.
