Los personajes pertenecen al señor M. Kurumada
Vuélvete hacia mi
Los dos se miraban pasmados el uno al otro, el eco de aquel nombre había sonado tan claro e inconfundible que era imposible de componer; Shaina se llevó una mano a la boca y en cuanto pudo se giró para adentrarse en el salón de las estatuas mientras Milo se quedaba estático en su lugar, sopesando, procesando… entonces se dio cuenta de que no había estado equivocado la primera vez que pensó que esa chica estaba triste, esos silencios extraños, esas pausas profundas y hasta la manera en la que miraba algo tan sencillo como un bote de pintura… si, Shaina tenía el corazón roto.
Bajó la mirada hasta el ramo que traía en la mano y recordó por qué lo había comprado. Volvió a levantar la vista hacia el portal sin luz que tenía por delante y realizó que ya no era cuestión de disculparse, a esa chica genial no le importaban sus disculpas, no las necesitaba. Esa chica sensacional no necesitaba palabras, necesitaba a alguien que la escuchara.
Mientras tanto, dentro del laberinto de arcilla y mármol, Shaina se había ocultado detrás de una de las estatuas del fondo, manteniendo un suave choque constante entre su puño y su frente mientras maldecía en su lengua natal.
"Dios… No puedo creer que le cambié el nombre, ¡Pero qué idiota!"
—¿Por qué?... ¿¡Por qué no puedo sacarte de mi cabeza¡?
—Tal vez porque no lo dejas salir.
Shaina levantó la cabeza y divisó a Milo a unos tres metros de ella. ¿Cómo había entrado sin que sus pasos se oyeran?
Sin muchas ganas de dar alguna explicación, aunque bastante resignada, la joven se recargó contra la estatua y miró al piso con molestia, cosa que avisó a Milo de que debía actuar con cautela; el griego sabía que la prudencia no era exactamente su punto fuerte, su padre le había dicho un sin número de veces que un escorpión no podía acorralar a una cobra, la verdad nunca había reflexionado con seriedad ante esa analogía… hasta ese momento.
—Oye… —ella se cruzó de brazos negándose a salir, Milo buscó en su alrededor algo que le ayudara a romper ese duro y pesado glaciar con ella, así como había hecho con antelación en la entrada de la casa, para su suerte, la respuesta llegó tallada en piedra.
Rápidamente, el griego desató el lazo del ramo y extrajo uno de los girasoles para posteriormente ponerlo justo en frente de la mujer de ojos verdes, tal como lo hacía el hombre de la escultura— Mi madre solía decirme que las flores amarillas animaban a las chicas, por su color amistoso o algo así, la verdad nunca le puse mucha atención a esas cosas.
—¿Floriografía?— emitió Shaina por lo bajo al tiempo que tomaba la flor con delicadeza.
—Creo que sí. —repuso tomando otro girasol y acomodándoselo a la italiana detrás de la oreja.
—Me siento como una tonta.
—Bueno, pensar en alguien no es un crimen—dijo él sin rodeos. Shaina se quedó callada esperando que el heleno dijera algo más sarcástico, pero al ver que no sucedía nada la chica lo miró confundida—¿Qué?
—¿Y los chistes?
—Sé ser serio cuando la ocasión lo requiere—dijo con una pequeña sonrisa—Anda—indicó poniéndose a lado de ella—Suéltalo.
Shaina le dedicó una mirada suspicaz— ¿Por qué te diría?
—Porque lo necesitas y yo quiero escuchar. Yo te contaré si tú me cuentas.
La soltura y la afabilidad de Milo casi la hicieron sonreír, y digo casi porque en ese momento se dio cuenta de qué no había hablado una palabra respecto a sus sentimientos con nadie, ni siquiera con June quien la conocía de años. ¿Y si él no entendía?
—¿Qué caso tendría si no me conoces? No sabes nada de mí.
Milo dejó de rotar el tallo de la flor que le quedaba y se enderezó con confianza delante de la pintora.
—Sé que te llamas Shaina, sé que eres una chica independiente que prefiere caminar antes que dejarse conducir hasta la puerta de su casa, una mujer talentosa que sabe cómo moverse incluso al ritmo de la loca música de discoteca y que por alguna razón siempre lleva consigo un carrito de supermercado sin importar si va a comprar un refrigerado o un tapón para el lavabo. —Shaina abrió ligeramente los labios como si fuera a decir algo, pero Milo no le cedió la palabra—Sé que amas la pintura, tanto que puedes hacer que un hiperactivo como yo quiera estar quieto para entenderla, sé que has estado en Francia…—hubo una pausa— También sé que le falta chispa a tu sonrisa, así como sé que estas huyendo de lo que causa que tus sentimientos se queden sin frenos. —completó con elocuencia para gracia de Shaina—Tal vez no te conozco tan bien como quisiera, pero si me has soportado hasta ahora… creo que también sé que quieres que te escuche y eso es lo que voy a hacer.
ROMA—ITALIA
El Gran Hotel Gioconda en Italia era uno de los más populares en las listas de preferencias de los artistas extranjeros y locales que iban de gira a Roma. Era una construcción de estilo contemporáneo, muy lujoso y acogedor que ostentaba con orgullo cinco estrellas.
Dentro de una de sus habitaciones, una preciosa joven de cabellos platinados salía finalmente del baño con su bata perfumada y su toalla en la cabeza, se sentía muy cómoda sabiéndose a solas en una habitación exclusiva para ella, se suponía que tenía una audición por la tarde, una audición falsa inventada por Shaka para darle un poco más de tiempo a la joven actriz que se hallaba frente al espejo preguntándose ¿Qué debería usar para impresionar al galo?
"Créeme, conozco a Camus más de lo que crees y si hay un tipo de chica del que pasa completamente es de las que parecen colegialas"
Las palabras de Saga rezumbaron en sus oídos nuevamente. Miró hacia el conjunto que había sobre su cama, una falda con vuelo de color rosa palo y una blusa blanca de mangas abullonadas. Ahora que lo veía ya no se sentía tan convencida de querer usarlo. Quería hacerse notar, quería que Camus la viera y se le desprendiera la quijada de la impresión, pero tampoco quería que el cambio fuera tan obvio, así como tampoco pretendía parecer una chica de cabaret. Se volvió a ver en el espejo, todo apuntaba a que tenía mucho que hacer…
Pasó una hora antes de que Hilda saliera de su cuarto, se había dejado la falda, pero había cambiado la camisa por una delgada blusa de tirantes y se había sujetado el cabello en una cola. Mientras la actriz caminaba grácilmente por el pasillo alfombrado con sus tacones blancos los empleados que casualmente se la encontraban se quedaban embelesados y ella lo notaba… y se sonreía triunfal mientras se llenaba de confianza.
En uno de los corredores se encontró con Shura, el bajista estaba teniendo problemas para abrir la puerta con su tarjeta.
—Joder… extraño las llaves—farfullaba el español mientras pasaba la tarjeta una y otra vez sin éxito.
—¡Hola, Shura!—exclamó Hilda al pasar a su lado agitando la mano con alegría. Cuando Shura se volteó se olvidó por completo de la puerta y de la tarjeta que había dejado incrustada en el lector.
—Santa madre…—dijo en su lengua natal
—Perdona… —soltó la chica con algo de pena—No entiendo muy bien el español.
—Uh… no, no, nada. Am… te ves… muy bonita. —Dijo Shura tartamudeando.
Hilda sonrió gentilmente haciendo que sus rojos labios dibujasen una curva perfecta en su rostro.
—Muchas gracias, Shura. Por cierto ¿Sabes donde esta Camus?
—¿Camus? Oh, si. Esta con Saga y Kanon en el vestíbulo. — contestó el chico luego de carraspear para recuperar su tono neutral.
—Qué amable eres, por cierto, tú también te ves muy bien.
—Ah… gracias… Iré a un bar con Aioros a dar una vuelta por los bares de aquí. Te invitaría, pero probablemente Camus me mataría por llevarte a un lugar así.
Una vez más, las mariposas se alborotaban dentro de la joven al pensar que el chico de sus sueños se preocupaba demasiado por ella. Se lo imaginó mirándola con esos ojos fríos, llenos de recelo y atracción repentina. Ah… no podía esperar a ver su cara.
—No te preocupes, de todas formas, no suelo frecuentar los bares, pero espero que se diviertan.
Ella le obsequió al chico una última sonrisa y se fue con un andar rítmico hacia el ascensor, como si tuviera música por dentro, eso hacía que Shura la encontrara sumamente adorable.
—Ay… Cam…— Shura negó divertido, mientras se recargaba en la puerta para ver a la chica alejarse—Necesitas lentes, amigo.
Ni bien terminó de decir esto, el lector quitó el seguro de la puerta y Shura se fue de espaldas cuando esta se abrió.
—¡Joder!
Antes de llegar al lobby, Hilda y se cruzó con Aioros, el amable baterista que parecía ser el más alegre de la banda que Camus le había presentado, también había sido el único que la había tratado como una más del grupo desde el inicio.
—¡Aioros!
El griego batió sus pestañas un par de veces antes de contestar.
—¡Woow! Hilda, te ves radiante, ¿es para la audición?
—En realidad no. ¡Pero gracias! —cada vez se sentía más convencida de que obtendría una reacción similar de parte del francés al que buscaba en cada rincón—Estoy buscando a Camus, ¿no lo has visto?
—Creo que estaba arreglando unas cosas con los gemelos, estaban con el gerente.
—Vale, pues muchas gracias.
—De nada, mucha suerte en tu audición—devolvió el castaño con timbre jocoso, la actriz sonrió sintiéndose culpable, el chico era demasiado cálido y afable, no le agradaba mentirle por más piadosa que fuera la mentira.
—En teatro decimos "rómpete una pierna"—guiñó Hilda antes de seguir su camino, dejando al joven baterista bastante confundido.
"¿Por qué romperse una pierna?"
Luego de tanto buscar y deambular entre las miradas curiosas de los extraños, Hilda pudo encontrar finalmente a Camus, el muchacho estaba aparentemente discutiendo con el gerente del hotel en compañía de uno de los gemelos, aunque no pudo decir cuál de los dos, dado que nadie traía la misma ropa con la que había llegado.
Se alisó la falta, se puso derecha y empezó a caminar hacia su objetivo irradiando confianza, sin embargo, cuando ya estaba un poco más cerca, pero no menos lejos, un hombre muy parecido al que discutía con el gerente le cerró el paso.
—¿Qué demonios le pasó a tu cara?— escupió Saga extrañado… "Delineador negro, sombras, labios color carmín…"—¿Vas a audicionar para el circo o qué?
Algo hizo "CRASH" en la cabeza de Hilda…
.
.
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—¿He?...
—Te ves ridícula—sentenció el vocalista antes de entrecerrar sus ojos y especular maliciosamente—No me digas que te tomaste en serio lo que dije.
Viéndose descubierta y renuente a aceptar que sus palabras la habían afectado, la chica de cabellos platinados le dio la espalda al peliazul para que no viera como su cara estaba más roja que un tomate.
—Dijiste que él no me vería si lucía como una colegiala.
—Sí, lo dije. Pero no recuerdo haberte dicho que tenías que pintarte como un payaso. —replicó Saga cruzándose de brazos—Escucha, niña. Camus es un engreído perfeccionista a veces, pero no es para nada superficial, y así te operes y te pongas todo lo que te falta no lo vas a conquistar. Entiende que sólo te ve como una amiga.
—¿Lo que me falta? Que yo no te guste a ti no quiere decir que no pueda gustarle a él.
Saga respiró con pesar. Eso de persuadir a la mocosa no era nada fácil. ¿Qué caso tenia esforzarse?
—Escucha, lo estoy diciendo por tu bien. Si sigues con esto lo único que harás será romperte a ti misma el corazón, así que te sugiero que dejes de perder el tiempo y vuelvas a casa.
Hilda apretó los puños con fuerza. Sentía que comenzaba a detestarlo, ¿Por qué se empeñaba en hacerla claudicar? ¿Por qué no la quería? ¿sería por… "ella"?
—No me importa…—afirmó susurrante sin voltearse, no obstante, el movimiento que hizo con su brazo izquierdo para enjuagarse las lágrimas le hizo saber a Saga que la chiquilla estaba mintiendo—Si yo no te agrado está bien, no tienes que ayudarme, pero por lo menos deja de desanimarme ¿quieres?
Kanon, quien no había perdido de vista a su hermano mientras alegaba con el administrador del hotel sobre el mal funcionamiento de los lectores de sus puertas, frunció el ceño más de lo que ya lo hacía cuando vio a Hilda correr hacia el elevador.
—Ya se los dije, señores, nuestro sistema de acceso funciona perfectamente.
—Oh, claro… Y seguramente yo estoy aquí parado porque me gusta platicar con usted. —El encargado se sacó las gafas y las limpió toscamente ignorando las palabras de Camus.
—Uh… dame un segundo Cam—le dijo el menor de los gemelos antes de ir al encuentro de su par. Camus ni siquiera le prestó atención, estaba muy ocupado adivinando todo lo que murmuraba el italiano quien no se imaginaba que el galo estaba bien versado en la lectura de obscenidades italianas gracias a Shaina.
Cuando Saga vio venir a Kanon, este tenía las palmas a la altura de los hombros en señal de desconcierto.
—¿Qué paso?
—Se le corrió el maquillaje—respondió—Detesto cuando las personas cambian para intentar complacer a alguien que no busca ser complacido.
—Saga…
—¿Qué?
—¿Recuerdas cuando la abuela nos decía que si no teníamos algo bueno que decir mejor cerráramos la boca?
—Sólo intento hacerle abrir los ojos…
—¿Cómo? ¿rompiéndole el corazón antes que él?
Hilda volvió a su habitación sigilosamente, había procurado que nadie la viera, sabía que aunque no estuviera hecha un mar de lágrimas el rímel se le había corrido, cuando se resguardó en su cuarto y pegó su espalda contra la puerta para tomar aire, levantó los zafiros de sus ojos para encontrarse con una imagen bastante penosa de si misma. A veces detestaba ser tan sensible…
Se desbarató la cola de caballo y se sentó frente al enorme espejo para desmaquillarse… Al principio había empezado con toques suaves, luego, cuando recordó la cara burlona de Saga el enojo hizo que el algodón se restregara menos delicadamente contra su piel.
"así te operes y te pongas todo lo que te falta no lo vas a conquistar."
—Lo que me falta…—la joven bajó el algodón y se vio el lado de la cara que estaba completamente limpio—A mí me gusta mi cara—se dijo tratando de sonreírse sin conseguirlo, entonces se miró el busto, no era muy grande, pero tampoco demasiado pequeño; ladeó la cabeza al ponerse a pensar, nunca se había fijado en el tamaño de sus senos—No están mal, ¿o sí?—de un momento a otro, la actriz se irguió y de un movimiento se quitó la falda y después la blusa, se quedó parada escudriñando cada centímetro de su esbelta anatomía, nunca se había preocupado por su figura, ella sabía que era bonita, sin embargo había visto a Shaina muchas veces, esa chica que se dedicaba a la pintura tenia volumen en las zonas en las que ella no lo tenía. Rotó un poco la cadera para escanear su parte trasera y aparentemente todo estaba en su lugar, si eso era así, entonces… ¿Por qué se sentía tan acomplejada? Ni siquiera sabía qué pensaba Camus, la opinión de Saga no debía importar si al otro le gustaba.
—Pues si no le gusto a Saga, mejor. —declaró altiva con las mejillas infladas. —La belleza está en el ojo de quien la ve y está claro que a él no le gusta nada.
Apenas se había inclinado para recoger sus prendas del suelo cuando su puerta se abrió de sopetón dejando al descubierto a un impresionado peliazul de jades saltones que se quedó hecho piedra al ver el corazón que formaba la retaguardia de la chica que palidecía con la cabeza entre las piernas.
—¡JURO POR DIOS QUE SÓLO TOQUÉ LA PUERTA!— gritó Kanon dando un salto hacia atrás.
—¡CIERRA LA PUERTA, TONTO!—Bramó la mujer avergonzada a mas no poder mientras se escudaba tras el faldón.
Ni tardo ni perezoso, el menor de los gemelos se lanzó contra la manija y selló la puerta sin soltar la agarradera. Sentía la cara hirviendo, de hecho, sentía que todas las zonas de su cuerpo habían sufrido un subidón de temperatura.
"Ay, por favor… ¡Ahora no!"
—Ah…¿Hi… Hilda?
—¿¡Sigues ahí!?—ella no se oía feliz…—¿Qué? ¿No has terminado de reírte de mí?
—No. No soy Saga, soy Kanon. Quería ver cómo estabas.
—Ya lo noté…
—¡No me refería a eso! Te juro que yo no abrí la puerta, el lector simplemente se activó y esta cosa se abrió. —El sudor frio que corría por la sien de Kanon delataba su nerviosismo más que las trabas en su lengua—Pe…Pe… Perdóname por favor…—pidió cabizbajo procurando no tocar la puerta con la frente.
Y acaeció que la puerta se abrió poco a poco, y el hombre se hizo hacia atrás para dejar pasar a la mujer que salió envuelta en una esponjosa bata de dormir.
—¿A qué viniste exactamente?
—Am…yo…—el hombre pasó saliva con dificultad, luego de haber visto todo lo que había debajo de esa bata le resultaba imposible sacar la imagen de su cabeza. Trató de desviar la tensión rascándose la cabeza, pero el rubor de su rostro no disminuyó—Vine a disculparme por mi hermano, el…am… a veces dices cosas sin pensar en los sentimientos de los demás…
—No me digas…—dijo Hilda cruzándose de brazos.
—¡No lo hace a propósito bueno! a veces si…—dijo más para sí que para Hilda—¡ Pero la mayoría de las veces sólo es muy directo! él…
—No soy santa de su devoción, lo entiendo—dijo con pesar—Ah… Tenía tiempo sin encontrarme a alguien a quien le desagradara tanto.
—Oye, no le desagradas. —contradijo Kanon levantándole el mentón—Mi hermano es tonto por naturaleza—guiñó con una sonrisa torcida que se desvaneció en cuanto notó la irritación en la pálida piel de Hilda. —Te tallaste muy fuerte—señaló.
—¿Ahora sabes de maquillaje? —preguntó escéptica.
—Antes de todo esto yo era maquillista de cine, así que si, sé algo del maquillaje convencional.
—Entonces sabes... ¿construir un personaje?
—Sí, así es.
La chica se mordió el labio, se le estaba ocurriendo una idea, pero no estaba segura de que el manager de la banda aceptaría.
"¿Qué tengo que perder?"
—Ven aquí—demandó, y tomando al hombre por la chaqueta lo jaló al interior de la habitación en un solo tirón; como pudo, Kanon cerró la puerta tras de si y para cuando se dio cuenta ya estaba sentado en la orilla de la cama.
—Oye, ¿Qué haces?
Hilda tomó asiento en la misma silla en la que había estado hacia unos minutos atrás, a pesar de que la bata era larga, la abertura de la misma aun dejaba a la vista el largo camino de sus piernas, de repente, Kanon sintió la horrible necesidad de doblar una pierna.
—Necesito que me ayudes—dijo sin rodeos—Sé que todo el mundo cree que hago mal y sé que parezco desesperada, tal vez si lo estoy, pero es que… no sabes lo frustrante que es estar enamorada de alguien desde que lo conoces y no poder decir nada porque tiene lo ojos puestos en alguien más. —Kanon pensaba que tal vez el sentimiento no le era tan ajeno—Sé que puedo hacerlo tan feliz como ella, sólo… necesito que me vea como una mujer y… francamente soy un desastre seduciendo, no se maquillarme como las chicas de revista y tampoco…
—Pero eres actriz—le interrumpió Kanon. Contrario a su gemelo, el joven si era conocedor del trabajo de la actriz.
—Si, pero la verdadera yo está muy lejos de los papeles que interpreto.
—Y ¿quieres que yo te ayude a "transformarte"?—ella afirmo con la cabeza efusivamente—No. Olvídalo—debatió determinante—Si hay algo que los hombres detestamos es que las mujeres finjan ser lo que no son, por eso Saga actúa de esa forma contigo. —Hilda arrugó el entrecejo como si no entendiera aquello—Saga y yo somos de la idea de que, si una mujer no es ella misma desde el inicio, entonces la relación no tiene futuro.
—Entiendo…—Kanon vio a la chica girarse hacia el espejo y continuar con el proceso del algodón—No pretendo ser quien no soy… sólo… quisiera llamar su atención… al menos una vez.
—¿Tanto te gusta?
—Ni te imaginas…
El chico entrelazó sus dedos y posó su barbilla sobre ellos, no podía creer que lo estuviera considerando, él de verdad quería ayudar a su amigo, pero… joder… Hilda era preciosa y adorable, ¿Cómo negarse?
—Dame eso—le dijo extendiendo la mano abierta hacia el algodón—Yo lo hago, tú mientras, cuéntame ¿Cómo te enamoraste del franchute?
DOS AÑOS ATRÁS
FB
Hilda había llegado puntual al set de filmación, todavía no se creía que en su primera audición hubiera conseguido el papel principal para salir en un video musical. Sabía muy poco del artista, sino es que nada. Tenía entendido que era un talento local cuya fama iba en aumento.
—Buenos días—le dijo al hombre que custodiaba la puerta.
—Identificación—dijo tajante sin siquiera verla, la muchacha, siendo inexperta y evidentemente nerviosa mostro su documento y de ahí en adelante se propuso hacer todo lo que le pidieran, no quería perder su oportunidad.
Apenas terminó de cruzar el umbral fue abordada por el director del video quien la condujo hasta el cuarto en donde se llevaría a cabo la grabación.
La escenografía estaba puesta de tal forma que pareciera el interior de un departamento. Había una mesa, cama, sillón, encimera y hasta un refrigerador, todo en el mismo espacio.
—Espera aquí por favor—le dijo el director cuya barba era tan espesa que cuando hablaba solo se veía como se sacudía el vello en su cara—¿Dónde se habrá metido ese muchacho?
El hombre barbado se fue dejando a Hilda sentada en el sofá del escenario. La chica estaba algo nerviosa, toda su vida había soñado con poder actuar y bailar, pero de repente sentía que el lugar era demasiado grande para ella, veía gente yendo y viniendo como si todos supieran lo que tenían que hacer; nerviosa hasta el tuétano, la muchacha empezó a mover sus rodillas, no estaba cien por ciento segura de que aquello fuera a salir bien, por cuestiones que desconocía, el artista en cuestión no había podido practicar con ella, de modo que había tenido que practicar con uno de sus compañeros de agencia; el baile y la actuación requerían de química ¿y si no lograba conectar con "él"? ¿Qué haría?
—¿Nerviosa?—dijo una voz masculina. Hilda dejo de jugar con sus rodillas y se encontró con un apuesto joven de ojos azules, de largos cabellos cerúleos y cejas fuera de lo común.
—Si, ¡digo, no!—corrigió al instante ante la mirada curiosa del extraño—Bueno… quizá un poco.
—Descuida, te entiendo…—respondió el chico destapando la botella de agua que llevaba consigo—Toma, la vas a necesitar, oí que esto tardará un rato.
—Muchas gracias… ah… ¿Cómo te llamas?
Entonces el director entró corriendo al set y en cuanto vislumbró al muchacho exclamó:
—¡Camus! Te he estado buscando por todas partes, ¿en donde te habías metido?
La actriz se quedó sin habla… Sabía que había un compositor con ese nombre que escribía para múltiples artistas, pero jamás había escuchado que cantara.
—…¿Tú eres Camus Armel?—logró articular la muchacha sin salir de su asombro.
El joven cantautor se removió un poco incómodo por la forma en la que ella lo veía, aun no se acostumbraba a la reacción de la gente cuando descubrían quien era.
—Sí, soy yo, lamento no haberme presentado debidamente. Es un placer…
—Hilda—complementó ella tomando la mano que él le ofrecía aprovechando para ponerse de pie—Lamento si me pongo atolondrada, es que tus letras son fantásticas.
—Me da gusto oír que te agraden—entonces pasó… sus comisuras se levantaron y ella quedó embelesada por su sonrisa.
—Bueno, muchachos, es hora de iniciar con el rodaje, ya podrán platicar después — intervino el director "barba parlante" llamando a todo el mundo a sus posiciones…
El video abría con la música de fondo mientras los jóvenes entraban como una feliz pareja que iniciaba una nueva vida bajo el mismo techo.
Point final, t'as semé sans sonner
Des points d'interrogation
La siguiente escena abrió enfocando a Camus quien estaba recargado en el marco de una ventana artificial con los brazos cruzados mientras veía a Hilda entrar como si nada.
Je passe mon temps à les escalader
Toutes ces, montagnes de questions
Ella, hermosa y coqueta en su veraniego vestido azul se desplazaba por toda la "casa" como si él no estuviera.
Toi ma beauté, mon addiction
Je rejoue notre partition
Je coupe les refrains
Où tu dis que je suis coupable
Je mets mes fausses notes sur la table
Si tu reviens
Camus la siguió con la mirada y cuando por fin pasó andando por su lado, él se despegó de la ventana y comenzó a seguirla con una miraba devota. Como si de verdad la añorara.
Oublie au moins les mots qui nous freinent
Faisons le vide avant que la coupe soit pleine
Reprends la main, je veux dire la mienne
Faisons le plein pour fuir loin de la peine
Hasta alcanzarla, tomarla de la mano, rodear su cintura desde atrás con un brazo y cantar cerca de su oído mientras entrelazaba sus dedos con los de ella.
Si ton cœur détale rupture brutale
Moi l'animal je retiens ma respiration
Je compte à rebours, je guette ton retour dans tous mes, tous mes états d'amour
Dans mes états tous mes états d'amour
Dans mes états
Enseguida, Hilda hizo el amago de separarse violentamente de él, pero el muchacho se negó a dejarla ir y la asió hasta convertir ese estira y afloja en un baile sensual en el que ella giraba para alejarse y él se movía con gracia cazadora con ella.
Par essence, je suis un peu pyromane
Je me brûle de tant de questions
Je te promets que si tu retrouves la flamme
J'éteins tes hésitations
Para la siguiente toma, el chico cantaba sentado en el sofá mientras Hilda imponía su distancia al otro extremo de la habitación con expresión molesta.
Je me fais des films en noir et blanc
J'aurai l'oscar de l'amant
De l'âme en peine
Je préfère largement l'histoire
Où tu m'embrasses au hasard
Je rejoue la scène
Cuando Camus se levantó del sofá para intentar acariciar sus hombros, ella se removió y le dedicó una mirada cargada de dudas y remordimiento; acercó lentamente su rostro como si fuera a besarlo mientras él seguía cantando, sólo para empujarlo y salir de su esquina.
Oublie au moins
Les mots qui nous freinent
Faisons le vide avant que la coupe soit pleine
Reprends la main, je veux dire la mienne
Faisons le plein pour fuir loin de la peine
Una vez más, él iba tras ella… la tomaba por las caderas, posaba su frente sobre la de ella mientras ambos dejaban caer sus parpados, esta vez ella sonreía mientras él le cantaba al recorrer con las yemas de sus dedos el camino descendente desde sus brazos hasta sus manos.
Si ton cœur détale rupture brutale
Moi l'animal je retiens ma respiration
Je compte à rebours, je guette ton retour dans tous mes, tous mes états d'amour
Dans mes états, tous mes états d'amour
Dans mes états
La danza que iniciaron, fue ahora más armoniosa, los movían rodo el cuerpo en la misma dirección, giraban, se enrollaban y se sonreían como si aquello que fingían ser fuese genuino.
Si ton cœur détale rupture brutale
Moi l'animal je retiens ma respiration
Je compte à rebours, je guette ton retour dans tous mes, tous mes états d'amour
Para la escena final, Hilda aparecía con un vestido blanco caminando hacia Camus, quien, hacia lo mismo, una vez frente a frente, el galo tomó a la damisela en brazos. Hilda envolvió con sus brazos el cuello del francés mientras este daba un par de vueltas antes de dejarla sobre el suelo… y mirarse mutuamente a los ojos.
Hilda no supo qué fue… si su aroma, su energía, su voz… o el misterio que destilaba cada uno de sus ojos, a lo mejor fue la destreza al bailar con ella. Lo único que sabía… era que le gustaba y le gustaba mucho…
—¡CORTE!—anunció la barba parlante. —¡Maravilloso!
—Eres un buen actor—dijo Hilda sonriente.
—Si supieras lo que me costó mantenerme en el papel… Lamento el manoseo, por cierto.
—¡Qué va!—soltó ella confianzudamente. —No hay problema, estoy acostumbrada. —en cuanto dijo eso y vio la cara desconcertada del muchacho se dio cuenta de que lo que había dicho no había sonado nada bien—¡Espera, no! Quiero decir ah… que es parte del trabajo— una gota de sudor escurrió por su frente— Ay no… eso suena peor.
La pobre chica ya no hallaba como componer aquello, estaba deseando que uno de los focos del set le callera en la cabeza cuando escuchó la suave risa del joven galante.
—Está bien, Hilda, ja, ja, ja, ja, yo entiendo. Ja, ja, ja, ja, lo siento, es que fue gracioso.
Desde ese día se hicieron amigos, gracias a ese video Hilda tuvo su primer estelar en teatro, el director la había reconocido y al verla en acción le había fascinado.
FB
—Siempre quise decirle lo que sentía y cuando llegó el día en el que al fin me armé de valor… fui a buscarlo al teatro durante su práctica, pero no estaba practicando… él estaba cantando para ella… exclusivamente para ella…—recordó Hilda con la mirada ensombrecida mientras se hacía un ovillo en la silla.
FB
You, you
J'ai cherché un sens à mon existence
J'y ai laissé mon innocence
J'ai fini le cœur sans défense
El sonido armonioso de la voz de Camus guiándola a través del corredor borgoña, sus notas que se incrementaban conforme se acercaba a la puerta que tenía el letrero de "cerrado" … de todas las salas del teatro esa era la que Camus usaba para practicar antes de una presentación.
J'ai cherché l'amour et la reconnaissance
J'ai payé le rix du silence
Je me blesse et je recommence
Caminando al ritmo hipnótico de la melodía, la joven risueña llegó hasta la puerta y como era su costumbre, primeramente, dio un vistazo por la pequeña ventanilla circular…
Su sonrisa se rompió tan rápido como se desmoronó su corazón.
Tu m'as comme donné l'envie d'être moi
Donné un sens à mes pourquoi
Tu as tué la peur qui dormait là
Qui dormait là dans mes bras
Ahí estaba Camus… su adorado Camus… arpeando con la guitarra mientras le dedicaba una canción inédita a "ella" a la chica de ojos verdes y salvajes con cabello rebelde, la misma que había despreciado a uno de sus amigos meses atrás… la pintora de murales.
You
You're the one that's making me strong
I'll be looking, looking for you
Like the melody of my song
You
Sus tímpanos ardieron, y sus ojos se ajaron en lágrimas, podía sentir el sentimiento en esa canción… no era una simple composición nacida de un momento de inspiración… no… esa canción había sido pensada, ¡había sido escuchada antes de ser escrita! Lo veía en su mirada, él no estaba actuando, no fingia nada.
You're the one that's making me strong
I'll be looking, looking for you
Like the melody of my song
Jamás una sonrisa tan grande y un rostro tan radiante le habían hecho sentir tan miserable… Él no dejaba de verla, ni siquiera para cambiar los acordes y ella tampoco dejaba de verlo a él.
Cuando lo escuchó cambiar de su lengua natal al español, decidió que no podía seguir oyendo mas…
FB
—Sé que la ama… más que nada en el mundo… por sobre todas las cosas…incluso por sobre su frio orgullo…—Kanon vio una lagrima asomarse por los zafiros de la chica—Pero aun si no tengo oportunidad…yo… quiero intentar…— la gota cristalina se derramó y Kanon la atajó con un solo dedo.
—No llores…—pidió el griego con mesura—No llores o no te podré maquilar.
Ella levantó la cabeza… él le estaba sonriendo.
CENTRO DE ROMA
—¿Estas segura de esto Geist?— la aludida le entregó la identificación falsa a su amiga mientras se aseguraba de que el conductor de la limosina no las escuchara.
—Por supuesto que sí, Saori. Será divertido.
—Pero nunca he entrado a un bar. — Respondió la otra encogiéndose de hombros.
—Para todo hay una primera vez y ¿Quién sabe? Tal vez conozcas a alguien.
—Geist… tengo 16 y medio, no creo querer salir con nadie que me dobla la edad.
Continuara…
N/A: ¡Hola a todos! Sí, me tardé, pero ¡eh! Escribí un poco más de lo normal (según yo)
Me moría de ganas por llegar a esta parte, Amir es el cantante de "États d'amour" y "J'ai cherché. Me encanta como canta, en francés, en inglés y en español. ¡Es grandioso! La última canción la tiene en español y francés y no sabía cuál poner así que se me ocurrió cambiar el idioma, pobre Hilda
Ahora que he sumado a las otras chicas ya se harán una idea de lo que viene… y si, Aioros es mucho mayor… Quería meter a Écarlate otra vez, pero ya se estaba haciendo muy largo, lo siento Beauty xp será para la próxima.
En fin, mil gracias por leer, en serio… espero que les gustase :3 todas las opiniones son bienvenidas n,n
¡Un abrazo!
