Les recomiendo que estas primeras páginas las lean con música de SAW jajaja
¡Un saludo para beauty-amazon! Nena esta primera parte es para ti :3
Dark side
—Muchas gracias por recibirlo, Señor Ferla. Eh… ¿Está seguro de que no será una molestia?... Digo… ahora que tiene a su bebé…
—De ninguna manera, señora. Écarlate es un niño muy tranquilo y la niña duerme mucho, será como cualquier otro día, se lo aseguro.
—Vale, pero si se vuelve pesado no dude en llamarme.
—Le prometo que lo haré.
El pequeño niño pelirrojo mantenía el mentón apuntando al techo y seguía con sus brillantes ojos de trébol las voces de los adultos que hablaban entre sí.
—Y tú, jovencito—Écarlate pasó toda su atención hacía su madre cuando esta le apretó dulcemente la mano—Pórtate tan bien como siempre y no molestes a la bebé, ¿está claro?
—Si mami. —Dijo el niño de mejillas regordetas con su vocecita aguda.
La mujer sonrió complacida, no tanto por la obediencia de su hijo, sino por la ternura que hallaba en su mansedumbre.
Écarlate no era tan risueño como otros infantes de cinco años que ella conocía, pero si poseía la sonrisa más dulce que había visto jamás y al descubrir que las bellas artes estimulaban las espontaneas sonrisas de su pequeñito, la madre no dudo en dejarlo tomar clases de pintura con el mejor (aunque no tan afamado en ese entonces) escultor y pintor… Adrián Ferla.
— ¿Traes contigo tu medicina? — el pibe sacó de uno de los bolsillos de sus pantaloncillos cortos un tubo pequeño de pomada que luego agitó frente a su madre, quien se acuclilló para ponerle un poco cerca de los ojos, justo en la zona en la que sus venas eran más visibles, posteriormente le besó la punta de la nariz y le limpió el puntito de labial que le había quedado pintado. —Paso por ti más tarde cielo. Te quiero.
—Yo también te quiero mami.
—Voy a acompañar a tu madre hasta su auto. ¿Por qué no vas a echarle un vistazo a la bebé mientras tanto? Ya es hora de que se conozcan.
Écarlate volvió a ver a su madre para buscar su aprobación y una vez que ella asintió haciéndole la señal del silencio, el chiquillo se alejó de los adultos con sus zapatitos de correa tocando la madera con cautela.
—Mírelo… Ojalá y pudiera quedarse así para siempre.
—Estoy seguro de que seguirá siendo igual de bueno cuando sea grande.
—Va a odiarme cuando se entere de que esa pomada no es más que una mentira…
— Le protege de la agresividad de la luz, tal vez no sea una cura, pero sí que le sirve, no creo que vaya a odiarla por eso.
—Ay… Adrián… si tan sólo pudiera darle una vida normal. No sabe lo que me ha costado convencerlo que las actitudes de los niños del colegio no son culpa suya.
—Me lo imagino. ¿Sigue pensando en instruirle en casa?
—Creo que es lo mejor… al menos hasta que tenga que ir a la secundaría.
—Bueno, pues mientras él quiera seguir aprendiendo de pintura, aquí es mucho más que bienvenido.
Ambos personajes cruzaron el umbral hacía el exterior, mientras tanto… en el segundo piso de la casa, Écarlate se las apañaba para caminar de puntitas por el corredor sin que la madera crujiera; cuando por fin se paró frente a la puerta del fondo, lo primero que el nene hizo no fue pegar la oreja a la madera para comprobar que la criatura de dentro estuviera durmiendo.
Cuando el niño entró y se paró de puntillas para ver a través de los barrotes de la cuna se topó con lo que más tarde se convertiría en la fuente de todas sus ocultas manías…
De un momento a otro… aquel brillo epicúreo que caracterizaba la mirada de Écarlate se vio ofuscado por el reflejo de la niña que dormía indefensa envuelta en una manta morada.
—A qué se ve curiosa cuando duerme, ¿no lo crees? — dijo la madre de la niña a espaldas del chico de cabellos flameados.
—No… —contestó el niño sin voltear a verla—Ella es hermosa…—entonces el pequeño se viró y con el semblante abstraído y preguntó:
— ¿Puedo quedarme con ella?
EN EL PRESENTE
Cuando se está acostumbrado a la oscuridad, a su claustro, a su insonoridad, su bruno absoluto y su aparente vacío, diez minutos a oscuras en la silla de una estancia no son nada.
—Écarlate…
—Sh…
Shaina se removió a causa del escalofrío que le provocó ese sonido del cual apenas intuía la procedencia. La sala era tan espaciosa y la casa estaba tan vacía que el eco parecía provenir de todas partes. Contrario al intruso, los ojos de la chica no estaban familiarizados con la falta de luz, de modo que no podía ni distinguir la más cercana de las siluetas en medio de la oscuridad.
Luego de un largo minuto lleno de tensión, Écarlate rompió el silencio.
— ¿Sabías qué… contrario a la creencia popular, los piratas no usaban un parche porque les faltara un ojo, sino para adiestrarlo y poder navegar en la oscuridad? —el hombre inclinó ligeramente su cuerpo hacia adelante y el cuero del sillón crujió. —Imagina lo útil que podía resultar esa habilidad. Sólo imagínalo… estar ante la presencia de una hermosa mujer en medio de la penumbra y aun así poder distinguir su cuerpo como si fuera de día cuando ella cree que nadie la ve. —El joven entrelazó los dedos sobre sus rodillas y acarició la piedra roja de su argolla mientras la veía— ¿Ya te estas preguntando qué hago aquí?
—Lo que me pregunto es ¿Por qué estamos a oscuras?
—Comodidad—dijo él.
—Pues yo no me siento cómoda.
—No me refería a la tuya.
Shaina tensó la mandíbula. Tenía miedo, pero no podía mostrarlo porque sabía que él la veía.
— ¿Qué quieres?
—Sólo vine a verte… por los viejos tiempos.
Para ese momento, los ojos de la italiana comenzaban a ajustarse al tétrico ambiente que había invadido su hogar; ahora la sombra negra que asechaba tenía forma, era sobria y estilizada como una escultura, una con ojos ponzoñosos que parecían destilar sangre alrededor de las cuencas. Era una fortuna para Shaina que tales detalles fueran por completo invisibles para sus ojos nublados porque de no ser así, lo más probable es que su mente no hubiese podido evitar el retratar aquello de la manera más distorsionada y horripilante posible.
—Te lo he dicho un millón de veces. No me interesa tener ningún tipo de trato contigo. Yo no soy mi padre.
—No vine aquí a que me enseñes nada—replicó el hombre sin moverse—Vine a proponerte un negocio…
—Paso—zanjó secamente.
—Ni siquiera has oído de qué va.
—Tampoco tengo que especular, sé la clase de negocios en las que te involucras y no pienso ser partícipe de ellos.
Las osadas acusaciones de la chica despertaron la pereza en el pelirrojo, quien bufó como aquel que ve venir un repetido sermón.
— ¿Y si te dijera que no es nada ilícito?
—Si así fuera ¿Por qué estaríamos a oscuras?
—Siempre ha sido mi fantasía el estar a solas contigo sin el menor atisbo de luz…
Entonces Écarlate se levantó de improviso y empujó el sillón con poca delicadeza hacia atrás haciendo que Shaina saltara en su lugar a lo que él respondió con una acallada risa.
—Como lo suponía… aun me tienes miedo… esto solía ser muy divertido antes, ¿sabes? Al menos hasta que el remedo de Napoleón se apareció, pero… él ya no está aquí, ¿verdad?
Lentamente… el joven comenzó a avanzar hacia la mujer que se aferraba a los reposabrazos con las uñas y las clavaba con más fuerza a medida que este se acercaba. Para cuando lo tuvo frente a frente ya se había encajado un par de astillas.
— ¿Sabes una cosa? …—le susurró al oído— Vine aquí proponiéndome ser objetivo y no afanarme en lo personal, así que te aconsejo que no me tientes. —luego de eso, el muchacho se alejó y se dispuso a caminar hacia la entrada—Dejé unos cuantos cuadros en tu recamara, quiero que los analices y me digas si son legítimos, no te preocupes por llamar cuando termines, yo mismo vendré a recogerlos.
—… ¿Cuándo?
—La próxima vez que quiera verte.
Una vez que Shaina oyó el estrepito de la puerta todo el aire contenido en sus pulmones salió en una exhalación forzada que no se transformó en un episodio de hiperventilación sólo porque ella no se lo permitió, luchó contra su alarmado corazón como pudo, salió de su agarrotamiento y se las apañó para llegar hasta el interruptor más cercano. La luz se hizo una vez más en su desolada morada y para Shaina fue como abrir la ventana a una corriente de aire limpio.
—Ah…—puso la espalda contra la pared y se dejó caer al suelo todavía con las manos sudorosas—Papá… ¿Cómo pudiste recibir en tu casa a ese loco?
HORAS MAS TARDE— EN LA COSTA DE GRECIA
Un sonriente Écarlate se balanceaba en la orilla del muelle con las manos enguantadas ocultas en los bolsillos de su saco negro. El joven parecía muy contento, tanto que parecía que estaba por reírse en cualquier momento.
—Parece que le fue bien, señor.
Las manos arrugadas bajaron las valijas y subieron hasta la boina cuadrada para retirarla de la coronilla del viejo.
—Ese consejo tuyo de visitar a mi chica de sorpresa fue excelente, Colonomos. Muchas gracias.
—Me alegro de haberle podido ayudar, aunque no se compara en nada a lo que usted hizo por mí.
—¿Trajiste lo que te pedí?
— ¡Si, si! Aquí esta— dijo el viejito caminando ansioso por entregar la bolsita de papel que portaba en el interior de su saco.
Écarlate también sacó un sobre, sólo que este era más pequeño y gordo que el del viejo. El intercambió se efectuó a la luz de la luna, sin más testigos que los peces que nadaban bajo el mar y las gaviotas que volaban para cazarlos.
—¿Está seguro de que no va a meterse en problemas con el señor Cardinale?
—¿Prefieres que en verdad te mate, Colonomos? — inquirió el otro revisando el contenido de la bolsa.
—Sólo estoy preocupado por usted…
—Pues no lo hagas, no lo necesito. Ahora toma el dinero y vete, no querrás perderte la graduación de tu nieta.
El chico le guiñó el ojo dando por terminada la conversación, acto seguido fue él mismo a recoger las valijas de su antiguo trabajador y las llevó hasta la orilla del muelle en donde el viejecito seguía parado, siguiendo sus movimientos como si no reconociera al muchacho. ¿Quién sería esa chica que lo tenía tan de buen humor? Por supuesto que el hombre no tenía ni idea de la realidad y tal vez nunca se enteraría, lo único que importaba era que ese jovencito lúgubre que antes le había dado mala espina le acababa de salvar la vida mandándolo a escondidas lejos de Cardinale y con la cantidad suficiente para terminar de solventar los estudios de su nieta.
"Es un chico bueno… terriblemente equivocado, pero bueno…"
ROMA—ITALIA
Saga estaba sentado en la única mesa que aún conservaba su inmaculado mantel de finos bordados; había solicitado un tiempo a solas en el gran comedor con el pretexto de que necesitaba un lugar lo suficientemente aislado del ruido y con buena acústica para componer una canción, algo que el encargado del hotel le concedió gustoso con la única condición de que debía esperar a que los empleados terminaran de limpiar.
De modo que el vocalista permaneció ahí, inamovible, desde la hora de la cena y hasta que el ultimo mesero hubo abandonado.
— ¿Quiere que cierre la puerta, señor? — le había preguntado el camarero antes de retirar la botella de champagne de la mesa del heleno.
—Si, por favor—contestó Saga sin dejar de ver la copa en su mano.
— ¿No le gustó el champagne, señor?
—Ya he bebido suficiente, me gusta estar consciente de las cosas que hago por la noche ¿Por qué no bebes tú? —El jovenzuelo vio al hombre extenderle su copa como si aquel licor no costara una fortuna, casi como si estuviera ofreciéndole un vaso de agua. Viendo que el niñato se ponía nervioso y se mostraba reticente, el cantante insistió—Si tienes edad para trabajar aquí, entonces tienes edad para beber, anda, sería una lástima desperdiciarlo.
—No tenemos permitido consumir el licor del hotel, señor y… a demás… nunca he bebido.
— Pues ¿Qué mejor que empezar por probar algo de calidad? — repuso Saga moviendo un poco las cejas para persuadir al muchacho.
No pudiendo contener su curiosidad el mozo agarró la copa y se tapó la nariz, ya había echado la cabeza para atrás y estaba listo para verter el champagne en su boca cuando el cantante lo reprendió.
—Es champagne, no cerveza, niño. Tienes que tocar la copa con los labios como si estuvieras besando una mujer, no abrirla como si se te fueran a correr encima.
—Lo… lo siento, señor.
Saga se rio al ver que el chico se había puesto incomodo "Ja, ja, ja, ja, es como molestar a Aioros" pensó, oh… si, el mayor de los gemelos nunca desaprovechaba una oportunidad para compartirle los detalles innecesarios de sus noches desenfrenadas a su compatriota.
—Je, je, je… Maldito santurrón.
—Uh… ¿Señor?
— ¡Ah, no, no! No hablaba de ti—se excusó el griego al ver los ojos saltones del mesero—Perdóname, acostumbro pensar en voz alta. Sólo hazme un favor y llévate eso de aquí.
—Como usted diga—afirmó el mesero dirigiéndose derecho como una tabla hacía la salida lo más rápido que su andar de protocolo se lo permitía cuando… — ¿Me permite una pregunta, señor?
Saga enarcó una ceja interesado y alargo la mano hasta la copa del muchacho y después de darle un sorbo la volvió a poner en la mano del mozo y dijo:
—Ahora sí, pregunta lo que quieras.
— ¿De verdad está aquí para componer?
—No, en realidad no.
— ¿Entonces?
—Me gusta estar solo…
En otro punto del hotel.
Aioros y compañía habían entrado casi a hurtadillas como unos verdaderos delincuentes al hotel y se habían escabullido fuera de la vista del recepcionista en turno para subir con las chicas hasta su piso.
—Bueno, amigo, aquí nos separamos. Que la fuerza te acompañe. —Susurraba Shura sobre el su hombro mientras se apuraba a sacar la tarjeta de su puerta.
— ¡¿Qué?! Creí que estaríamos todos en la misma habitación—reclamó el castaño tratando de no ofuscarse mientras las chicas se entretenían con el lujoso interior del hotel.
— ¡Oh, no, no, no, no, no! —refutó el español a las prisas cuchicheando— Cuando hablé sobre ir a pasarlo bien en el hotel me refería Geist y a mí.
—Tiene que ser una broma… ¡pero si la acabas de conocer!
— ¿Qué? ¿creíste que la traje al hotel para hablarle de mí y contarle chistes? —el silenció incomodo por parte de Aioros reveló que él si tenía esos planes…—Por favor Aioros… no puede ser que seas tan crédulo.
—No está bien que la uses para darte placer—le reprochó entre dientes— ¡Es una mujer, no un juguete!
—Pues, para que te lo sepas… esa mujer fue la de la idea de usarme a mí para su beneficio personal y yo no tengo objeción alguna—dijo con descaro mientras abría la puerta y le daba una palmaditas de consolación a su amigo. —Ahora, si me disculpas…
Aioros no dijo nada más, apenas se contentó con mirar a su compañero con guisa juiciosa; Geist se dio cuenta de ello, pero no le tomó mucha importancia.
—Bueno, Saori… hasta aquí llego yo.
— ¿Cómo dices?
—No es necesario que me agradezcas por el mejor cumpleaños que has tenido, ya me dirás después si te ha gustado.
—Geist, no entiendo de qué…
—Ya, ya, ya, ya, ya. Basta de parloteos—la interrumpió su amiga dándole un beso en cada mejilla— ¡Diviértete, chica!
Y entonces Shura y Geist desaparecieron dejando a un incómodo Aioros y a una confundida y nada tranquila Saori, los dos con las caras encendidas como un semáforo.
—Uh… Y… entonces…—Aioros intentó aclararse la garganta antes de continuar, aunque eso no impidió que se volviera un manojo de nervios— Te… ¿Te gusta comer? ¡Digo! ¿Te gus… gustaría comer? Quiero decir, ¿cenar? ¿Te gustaría cenar? Ya… eh… ya es algo tarde y—volvió a carraspear— me imagino que debes tener hambre.
Saori, quien no estaba más tranquila que él, se relamió los labios y se rascó la pantorrilla con la punta del zapato. —Un poco, si… pero no te preocupes, no es mucha.
— ¡No, no! Por favor, pide lo que quieras, aquí tienen de todo—insistió Aioros jocoso mientras se encargaba de abrir la puerta de su habitación.
— ¿Crees que tengan fresas con crema a esta hora de la madrugada? —bromeó la pelilila para bajar la tensión.
—Pues si no las tienen te prometo ir yo mismo a buscarlas. —Afirmó el moreno regalándole un guiño y acto seguido empujó la puerta hacía dentro para enseguida cederle el paso a la muchacha. —Siéntete libre de hacer lo que quieras, por favor…
Sin olvidarse de sus modales, Saori devolvió el gesto con una tradicional reverencia antes de entrar y una sutil sonrisa para el moreno quien le echó un último vistazo a la puerta vecina antes de cerrar la suya. ¿Qué estaría pasando del otro lado?
Mientras tanto. En el interior opuesto…
Shura y Geist se comían los labios con una vehemencia tal que no alcanzaba espacio para el oxígeno.
El español tenía a la chica atrapada entre la pared y su cuerpo, no había sido su intención perder el control tan rápido y luchaba por no mandar al diablo lo poco que le quedaba de conciencia, pero aquella chica de aparente carácter inflexible resultaba ser acreedora de una fogosidad que él no estaba acostumbrado a hallar en una mujer.
—Ah… ah… ¿Qué paso con el chico del puente? —soltó ella entre una mezcla de burla y jadeos. —De repente eres otro…
—…Ah… ah…ah… —Shura la levantó por las caderas y le acomodó las piernas alrededor del torso—Te dije que yo también sabía jugar ¿o no?... —decía mientras aventuraba una mano entre las piernas de la joven sin dejar de verla a la cara—Mírate nada mas… —dijo Shura con malicia al tocar la intimidad de la muchacha—Apenas te he besado y ya has mojado las bragas.
Geist no pudo evitar estremecerse, aunque no tenía claro si era más por placer o por vergüenza, nunca un hombre le había provocado de esa manera tan descarada y sin tanto esfuerzo. En el momento en el que cerraron la puerta y ella lo asaltó con ese beso apasionado no se imaginó ni por un instante que Shura le quitaría las riendas de las manos.
De pronto, Shura condujo su boca astuta hasta el cuello de Geist a medida que hacía uso de sus fuertes manos para ponerla en el suelo, algo que duró pocos minutos porque enseguida se le escapó una leve risa que nada tenía que hacer ahí.
—Ah…ah… ¿Qué?... ¿Qué pasa?...
—Ja, ja, ja, ja… nada… es sólo que… si tu amiga es igual que tú, no me imagino por lo que estará pasando Aioros.
Ni bien acabó de decir esto y Geist dejó salir una carcajada tan escandalosa que se tuvo que cubrir la boca con ambas manos.
—Ay… ¿de verdad piensas eso? JA, JA, JA, JA No… no… descuida, no tienes de qué preocuparte, Saori casi suda agua bendita, no tiene agallas ni para robar un beso y mucho menos con un chico, bueno… no tan chico.
—Espera… ¿Qué quieres decir con eso?
Geist se volvió a reír— ¿Es que no te diste cuenta? Saori no tiene 18, justo hoy cumplió los 17.
— ¡¿Qué?!— de repente, a Shura se le bajó la calentura—Eso quiere decir que…
—Tranquilo, muñeco… yo tengo 19, soy tan adulta como tú. Además... aun si hicieran algo, él tampoco se ve pasadito de años, tiene los mismos que tú, ¿no? —inquirió mientras se desabrochaba la falda como si nada frente a un Shura que no le perdía pista.
—Uh… Geist… Aioros tiene diez años más que Saori. —Dijo el otro completamente distraído por la blusa que comenzaba a levantarse por encima de los hombros de la chica.
—Vale… entonces…—Geist retomó su modo dominante y se allegó con Shura con nada más que su ropa interior, sus medias de red que advertían ser una trampa mortal y sus coquetos tacones de chica buena que nada tenían que ver con su recobrada actitud asechadora. — ¿Qué te parece si… hacemos esto por todos los chicos buenos y las niñas buenas que no pueden hacerlo?
El bajista no se dio por enterado de en qué momento la mujer le desabrochó el pantalón, sólo sintió como un escalofrío le recorrió toda la espina dorsal cuando unos dedos suaves le acariciaron por dentro del pantalón…
De vuelta con Aioros y Saori.
El par no tenía nada que envidiarle a la pareja vecina.
Ellos también se reían, gritaban y aguantaban la tensión arriba de una superficie acolchada.
— ¿Estas lista?...
—Sólo si tú lo estas...
Ambos se miraron mutuamente como si estuvieran buscando seguridad en el otro… era el momento.
—Muy bien. Aquí voy.
Entonces ocurrió… Aioros dio vuelta a la última carta, una carta para la cual no tenía un igual.
— ¡UNO! ¡Si! —exclamó Saori victoriosa— ¡Tres veces seguidas, es grandioso!
—Venga, ya está. Me rindo—Aioros botó sus cartas resignado, ¿Cómo era eso posible? Por lo regular la racha se ponía de su lado en los juegos de mesa—Tienes que decirme cómo lo haces.
—Tengo buena suerte—le presumió la chica.
—Jmmm…—Aioros entrecerró los ojos y puso cara de sospecha.
— ¿Qué?
— ¿Estas segura de que no ves mis cartas?
Saori se cruzó de brazos muy ofendida—Por supuesto que no, soy muy buena en estos juegos.
—Qué curioso… yo también.
— ¿Estas retándome?
—Más bien, creo que eres tú quien está retándome…
—Bien—sentenció ella con suficiencia—Pon el juego que quieras.
El heleno estiró los brazos con la misma expresión altiva y se tronó los dedos de las manos y de la misma manera hizo sonar su cuello.
—Prepárate porque no vamos a dormir.
Y tal como lo dijeron, así fue... Nadie durmió.
Mientras Geist cabalgaba a Shura haciendo sensuales movimientos oscilatorios arrebatándole sus piros al español, Aioros y Saori se habían pegado tarjetas en la frente para intentar adivinar el nombre del personaje que el otro había escrito en la tarjeta y para cuando la pelilila ganó la partida, el otro par ya había invertido las posiciones, con la pequeña diferencia (o no tan pequeña) de que los quejidos que Geist intentaba contener eran arrebatados de forma más audible cada vez que Shura la embestía más profundo y más fuerte.
Así la noche se fue volando, unos follaban y otros jugaban. Sin embargo, también estaban aquellos que no participaban ni en una ni en otra cosa, estaban los que, como Saga, sólo deseaban estar solos, o como Camus, que buscaban las palabras correctas para… rechazar a su mejor amiga.
Continuara…
N/A: Ya sé… ya sé… "¡Libra desgraciada, te tardaste un siglo!" Bueno, ¿para qué mentir? Estuve tirando flojera…. ¡pffffffff! ¡Si cómo no! Brincos diera, bueno, eso no es lo importante, lo importante es que hay capitulo y no sé cómo agradecerles su apoyo.
"¡Actualizando, mujer!" Ya sé, ya sé… pero la musa no viene siempre a trabajar, bueno, si viene, pero es una desordenada, me trae ideas completas para cosas a las que aún no llego 7.7
En fin, ahora no le puse letra, en realidad no tenía una canción para este cap, pero les comparto el nombre de la canción que estuve oyendo y oyendo como 87 veces a partir de la escena de Shura y Aioros, que por cierto… este es mi debut en el terreno de lo xxx, no quise irme con el acelerador hasta el fondo porque …. Jejeje, número uno, se me acaban las ideas en una escena con una sola pareja. Número dos, tampoco quiero que todo sea furo sexo, está bien que me gusta Freud, pero no es para tanto (excepto con Saga, ahí si les pido disculpas desde ya porque de todos es el más pirado) y número tres, porque como ya dije, es mi debut xp en esto de lo xxx y aun no hallo como narrarlo de manera que diga ufff me gutaaa, así que iré puliendo. Pero como dije la vez pasada, si a alguien no le gusta muy subido de tono, díganme y le bajo jajajaja. En fin ¿en que estaba? ¡Ah! La música.
Broken de lovelytheband.
Este capítulo tuvo más Écarlate por ti beauty—amazon :3 lufiuuu
