Mírame…
En la vida hay casualidades hermosas, hay circunstancias irrazonables y momentos vergonzantes donde los nervios y la desazón te pueden jugar en contra, y aunque consigas aplacar los sentimientos encontrados… no garantiza que tengas el control.
Cuando la vio entrar por esa puerta, todo a su alrededor se redujo a un gran espacio blanquecino que no admitía más acústica que la del eco de los pasos ralentizados y la melódica tonada suave de aquella mujer que a la voz de: —Ya estoy aquí—provocaba la imprudente sacudida de su corazón rebelde, deseoso por librarse de la correa de la razón que le impedía desbocar, y que a su vez se hallaba bajo el influjo de la turbación causada por la inesperada presencia.
— Shaina…— oyó al otro pronunciar su nombre, no cabía duda… era ella. La chica de los carísimos y subyugantes ojos verdes, la de la boca en forma de botón de rosa, esa que florecía en candorosas sonrisas secretas que pocos podían ver en plenitud y que ahora concedía sin timidez a aquel que le tendía encantado su mano. –Ven, quiero presentarte a alguien—dijo el chico con jovial inocencia a la muchacha sonriente de expresión curiosa.
Esto último, Camus no lo había escuchado, pero cual, si así hubiera sido, su cuerpo hizo su propia voluntad y lentamente llevó sus manos hasta el casco para quitárselo.
— ¿Es otro de tus amigos? ¿Familiar tuyo? — preguntó Shaina entre cuchicheos.
—Algo mejor, no te lo vas a creer cuando lo veas— le aseguró Milo antes de tomarla por la punta de los dedos. Shaina se dejó guiar por el griego sin preguntar nada más, pero con suficiente suspicacia como para tratar de adivinar de quién se podía tratar.
Cuál no sería su sorpresa al ver esas inconfundibles y finas hebras de color cerúleo caer a medida que se elevaba el casco integral de motociclista.
Cuán desmesurados y atónitos podían abrirse sus ojos conforme pasaba del afilado mentón a los finos labios, y de los labios a la respingada nariz, y de la nariz a las penetrantes pupilas que le decían claramente: "Te encontré…"
De pronto… el embate de una ola de ansiedad y confusión le azoló el pecho con una fuerza que se percibía casi física, la cual, además de apretarle las costillas, le hizo temblar la boca del estómago.
El instinto la llevó a zafarse del agarre de Milo y a cubrirse el lado derecho del pecho, no fuera que el corazón se le arrancara y saliera despedido hacia la aparición que tenía delante de sí.
Verse accionó el magnetismo invisible entre sus cuerpos. De repente los pies de Shaina empezaron a andar solos, pausados, pero sin cesar. Una parte de ella quería correr hacía él, pero la otra quería huir en la dirección opuesta mientras se preguntaba ¿Qué estaba haciendo él ahí? Si es que era real. ¿Qué clase de treta del destino era esa? O… ¿A caso se trataba de una triste casualidad? Porque, aunque en lo profundo lo deseara… no se creía que él estuviera ahí sólo por ella. No si estaba con otra. Sin embargo, todavía quería tocarlo, ya fuera para comprobar que no era una ilusión o para saciar la necesidad que habitaba en su alma desde hacía tantos meses, porque desde la última vez que lo vio lo que más había deseado era abrazarle, no obstante, la herida seguía fresca y la inseguridad no estaba ausente; sus manos se mostraban dudosas y sus dedos se estiraban y encogían con cada intento de elevarse.
Por fin había conseguido separar la mano de su costado, cuando de repente, los dedos de Milo se enlazaron con los suyos desde atrás, y con una pirueta la hizo retroceder hasta colocarla bajo su brazo izquierdo.
—Ella, amigo mío… Es Shaina. Mi chica especial.
Camus habría tensado el rostro sobre seguro, de no ser porque lo que sintió era más parecido al dolor que al enojo.
Ver a ese hombre, actuando con tanta confianza… ciñendo a la mujer que amaba a su costado con tal familiaridad y llamándola suya con soberana ligereza… lo volvió ceñudo por dentro, mas fue el silencio de Shaina, aunado a su consentimiento y la evasión de su mirada lo que lo hicieron poner un gesto compungido al final— Sé perfectamente quién es…—dijo el galo con calma, aunque con un rastro de tristeza en su voz. Entonces Shaina volvió a verlo, confundida y temerosa por lo que pudiera llegar a decir ¿Quién era ese que tenía al frente? —Ella…— Camus se aclaró la garganta y se forzó a actuar como si no tuviera bolas de aire en el gaznate—Ella pintó muchos de los frescos que hay en los museos de mi país. Es una artista muy talentosa y según he oído… una mujer única. Difícil de encontrar.
— ¡Y qué lo digas! Hace que uno se enamore de las cosas sin forma—secundó Milo frotando el hombro de Shaina quien, por vez primera, se sentía incomoda con la cercanía del griego—…Es asombrosa—terminó por decir con una gentil sonrisa que con trabajo contagió a la italiana y que simultáneamente tensó la boca del francés.
Consciente de que no podía quedarse callada, la pintora aventuró una risilla que se delataba forzada. ¿Qué debía hacer ahora? ¿Fingir que no lo conocía personalmente? o ¿actuar como una fanática que está en shock ante una estrella internacional?
Shaina adolecía de dotes actorales y nadie con dos dedos de frente le creería ni una ni la otra faceta que eligiera. Estaba abriendo la boca sin saber qué decir, y Camus, leyendo su conflicto interno, sin el afán de exponerla a una situación incómoda, se adelantó a actuar primero.
—Camus Armel…—Camus se quedó con la mano extendida un par de segundos mientras Shaina lo miraba con cara de "¿Qué estás haciendo?" a lo que él le respondió acentuando su mirada con un leve movimiento de cejas: "Sígueme la corriente"
—Fe… Ferla—dijo al fin, dándole la mano—Shaina Ferla.
Volver a tocarse tan solo con los dedos les erizó toda la piel, mas el galo no se conformaría sólo con eso. No, en lugar de estrecharle la mano, el francés se la llevó directamente hasta los labios—Encantado de conocerla Mademoiselle …— y le besó los nudillos con galante reverencia… por más segundos de los debidos.
Milo, más atento que entretenido, halló una peculiaridad en el sonrojo de su amiga y es que en su rostro no había vergüenza ni timidez, era algo un poco más íntimo y ¿quien mejor que él para saber de intimidad?
Para cuando Camus dejó ir la mano de Shaina, la mirada celeste del griego se había tornado sospechosa. Milo no era ningún tonto y como buen escorpión era bastante observador y perceptivo, asimismo contaba con una memoria excepcional. Fue así que, sin querer, el corredor terminó repasando la información que Shaina le había proporcionado tiempo atrás.
1. Shaina tuvo un novio llamado Camus.
2. Shaina trabajó un tiempo en Francia.
3. Lo anterior arroja la posibilidad de que el novio de Shaina fuera francés.
4. La pintura que Shaina guarda en el salón de las estatuas tiene una particularidad en las cejas.
5 Camus Armel es un hombre francés que conoce el trabajo que Shaina desempeñó durante el tiempo que vivió en Francia, un hombre con cejas peculiares… ahora bien…
— "¿Cuántos hombres, en Francia, de nombre Camus (que no creo que sean muchos) tienen las cejas partidas?"—los cabos se unieron solos y entonces…— "Jo…der"
Trataba de convencerse de que estaba equivocado, esperaba… deseaba estar equivocado. No podía ser que ese chico que le había caído tan bien pudiera ser el mismo al que había odiado sin siquiera conocerlo. Pero eso no era lo peor, lo peor era la manera en la que Shaina lo miraba, como si sólo estuvieran ellos dos. Milo sintió al miedo cosquillearle el pecho, ¿Qué debía hacer? Tampoco quería dejarse llevar por meras conjeturas que, por más lógica que tuvieran, podían ser sólo coincidencias… cojonudas coincidencias.
— ¿Me disculpan un momento? Tengo que echarle un vistazo al auto—soltó el griego de improvisto haciendo que el par se dejara de mirar—Uh… ¿Por qué no pruebas la moto? Así, si tiene un problema lo podemos arreglar en cuanto vuelva.
La sugerencia de Milo le venía a Camus como anillo al dedo, que lo que más quería en ese momento era un momento a solas con Shaina, lo que no se imaginaba era que el heleno pretendía dejarlos solos para espiarlos y salir de dudas.
—Claro. No hay problema—respondió Camus volviendo a tomar el casco, pero no para ponérselo, sino para ofrecérselo a Shaina— ¿me acompaña?
Milo fingió no haber oído nada, casi sentía que no hacía falta salir de ahí para ver con claridad las cosas… pero igual salió por la puerta en compañía de Rey, su pastor alemán, el cual se quedaría tan quieto y atento como su dueño durante todo el tiempo que este permaneciera oculto tras la pared.
— ¿…Solo hay uno? –preguntó Shaina refugiándose en el casco que ahora sostenía entre sus manos, pretendiendo distracción.
—Es tuyo—dijo él y ella levantó la vista hacia sus ojos templados, los cuales la examinaron por largo rato, había aguantado tanto las ganas de verla tan fijamente como antes que sentía que era capaz de quedarse así por horas, pero recordó que no había viajado tantos kilómetros sólo para alimentar sus ojos …—No sé decir si es el momento…
—…No lo creo. –contestó en voz baja volviendo la vista al objeto. –No mientras estemos aquí…
—Bueno… tal parece que habrá que buscar un sitio nuevo. —Entonces el muchacho se subió a la moto y puso el motor en marcha, no sin antes quitarse la chaqueta de cuero y ofrecérsela a la italiana—Ten, póntela.
— ¿Y tú? –inquirió preocupada, ya le había dado el casco y por muy buen conductor que fuera no quería dejarlo sin la mínima protección.
— El conductor es responsable de quien le acompañe… en otras palabras: estás primero.
Ella torció la boca y se puso la chamarra, le quedaba tan grande que parecía que nadaba en ella, incluso tuvo que doblarles los puños a las mangas para poder sacar bien las manos; mas dejó a un lado el casco alegando que no se lo pondría si él no llevaba uno.
Y acaeció que partieron. Él al volante y ella abrazada a su espalda, aspirando el perfume a brisa marina que emanaba de la cazadora de cuero negro que el fuerte viento hacía volar en torno suyo mientras él trataba de enfocar su vista en el horizonte y los caminos cruzados, a veces empedrados, a veces adoquinados, haciendo cambios de marcha, probando todas las velocidades y prestando atención a los semáforos y señales mientras sentía esas suaves manos haciéndose nudos contra su endurecido estómago; no pudo dejar pasar la oportunidad que le brindó el primer alto para acariciar las manos de Shaina con una de las suyas.
La muchacha, que no había dejado de ver como el seductor sol anaranjado los seguía desde que salieron del taller, poco pudo hacer para engañarse y decirse que eso no le gustaba. Siendo sincera con ella misma, una parte muy grande de su corazón, aunque aún no lo podía creer, estaba contenta, contenta de que él estuviera ahí; se permitió sin culpa aspirar ese perfume hechizante, podría haberse acurrucado más contra su espalda, podría haber cerrado los ojos y devolver el calor que la mano de Camus le compartió en el durante el tiempo que brilló la luz roja, pero lamentablemente había una parte de su corazón que estaba tan rota que toda la dicha y la paz que lo llenaban se escapaba por sus grietas como el agua que se vierte para llenar un vaso roto.
Hizo lo posible por no recordar cosas malas que pudieran entristecerle, tampoco quería pensar en las cosas buenas, esas le dolían todavía mas. No tenía idea de hasta donde la llevaría, seguramente no muy lejos; pensó que si tardaban demasiado Milo se preocuparía, porque de verdad se preocupaba por ella, a veces en sobremanera. Recordó sin querer el asunto de las bebidas en las instalaciones de la pista y casi sonrió por ello, digo casi porque cuando cayó en cuenta de que le había ocultado la verdad a su único amigo sobre el asunto que había ayudado a establecer entre ellos la confianza, se sintió mal por ello.
Milo estaba haciendo tantas cosas para hacer que se olvidara del hombre que la había lastimado, le había dado oídos y tiempo, sin mencionar que le había confiado su propia desventura y ¿Qué hacia ella? Fingir demencia y montarse en la moto de ese mismo sujeto como si nada.
Durante el tiempo restante, la pintora trató de no pensar en nada, nada que la hiciera sentir culpable o ilusa. De algún modo terminó interesándose por el medio de trasporte en el que estaba. La moto era tan encantadoramente vieja que se sentía a gusto en ella, se sentía en otra época. No tardó en descubrir sus desperfectos ni de enamorarse de ellos.
Camus no se hubiera fijado en esa motocicleta sin saber su potencial, y no hablo del valor histórico como tal… sino del emocional y es que no había nada que emocionara mas el alma de Shaina que las posibles historias detrás de las marcas de las cosas.
Shaina empezó a sonreír para sus adentros. Su alma fantasiosa no pudo evitar ver las abolladuras del armatoste sin preguntarse…
¿Cuantas millas habría corrido esa moto desde su primer día hasta ese momento? ¿Cuántos lugares habría visto? ¿Cuántas manos habrían sujetado su manubrio? ¿De donde habían salido todos esos golpes y rapones? ¿Algún inexperto intentado impresionar a sus amigos? O… ¿Un loco dándose de fuga? Sin duda, alguien había acelerado a fondo sin pensar… tal vez alguien intentando alcanzar al amor de su vida…
Y Por último ¿a cuantas personas habría llevado y a dónde?
La italiana dejó de hacerse preguntas cuando el camino se acabó. La moto se detuvo sobre una zona de descanso, a lado de la carretera, junto a un mirador.
Ambos bajaron de la motocicleta, Camus fue el primero en llegar hasta la valla donde descansó sus brazos. Shaina lo alcanzó a paso lento, parecía estar mirando algo en el horizonte, posiblemente la muerte del sol detrás de las montañas o quizá nada, lo que equivalía a que el galo estaba pensando.
Ella se paró a su lado e imitó su postura apoyando el cuerpo sobre el metal.
—…La última vez que estuve en Grecia, un hombre de cincuenta años me advirtió que si llegaba a hacerle daño a su hija cuando él ya no estuviera, saldría de su tumba para atormentarme —dijo sin verla—Han pasado cuatro meses y sigo esperando que aparezca … comienzo a pensar que al igual que tú, considera que no me merezco ni su ira.
Shaina dirigió su mirada al cielo por un corto momento en el que recordó a su padre—Creí que se habían hecho amigos.
—Lo hicimos. –repuso con una sonrisa irónica—Me amenazó y luego me abrazó y me llamó "hijo".
— Y ¿Ya conociste al padre de Hilda? –pensó en voz alta al traer al colarse en su mente la imagen de la revista, imagen de la que Camus estaba más al tanto que nadie.
—No he tenido tiempo de cortejar a nadie. He estado muy ocupado pensando en las cosas que hice mal…—dijo mirándola de reojo—Y buscándote.
El silenció volvió a ocupar su lugar en medio de ellos en lo que el sol terminaba de ocultarse, ambos sabían que no podían demorarse, pero ¿Cómo seguir? Algo que el padre de Shaina solía repetir era que "El tiempo se agota rápido cuando necesitas pensar y pasa terriblemente lento cuando no quieres hablar"; en este caso, el tiempo volaba sin darles la oportunidad de sopesar en las palabras correctas para hablar, ¿sería una charla triste o acalorada? ¿Cómo terminaría? Tampoco se lo podían imaginar.
—Jamás creí que fueras a buscarme.
—Y yo que fueras a dejarme como lo hiciste.
No esperaba sentirse ofendida por ello, pero lo hizo— ¿Yo te dejé? —espetó virándose súbitamente hacía el músico, mas este ya la estaba mirando con la misma expresión ofendida acentuada debajo de las cejas –Tendrías que haber estado ahí para haberte dejado y hacía meses que no estabas ahí Camus.
— ¿Ah no? Entonces ¿con quien se supone que estuviste viviendo? Porque yo no recuerdo haber pasado una sola noche a lado de una mujer que no fueras tú.
— Tal vez porque yo no cambie —recriminó ella con dureza—En cambio yo… no tenía ni idea de quién era el extraño que vivía conmigo—a Camus se le abrieron los ojos y se le fueron las palabras de la boca luego del golpe que recibió de las duras palabras de Shaina—Estaba por llegar la primavera… y lo único que yo sentía era frio. Frio cada vez que te miraba pasar de mí, frio cada vez que titubeaba al querer abrazarte por temor a que no me desearas, ¡frio cada vez que no podía decir "te amo" por temor a que no me contestaras! …o peor… que me contestaras con simpleza. ¡Me estaba muriendo de frio, Camus! –Shaina respiraba con normalidad, pero dentro de su pecho su corazón se batía con cada latido. Las gemas de sus ojos estaban brillantes por el agua que todavía no desbordaba, no obstante, su voz comenzaba a romperse — ¡Añoraba el calor de mi hogar!
— ¡Y cuando te fuiste me quitaste el mío! —exclamó él con el mismo dolor— No dijiste nada ¿Por qué no dijiste nada? ¡Te fuiste y ni siquiera tuviste la gentileza de romperme el corazón, simplemente te lo llevaste!
— Lo intenté. Pero ni siquiera sabía cómo hablar contigo ¿Qué sentido tiene hablar con un extraño? –Finalmente, la primer lagrima rodó, sin embargo, su rostro se mantuvo endurecido—Ni siquiera sé quién eres ahora mismo y lo único que me pregunto es: ¿por qué estás aquí? ¿A qué viniste? Si ya no te hago falta.
— ¡Estoy aquí porque te amo, maldición! –lanzó exasperado dejándola callada…
El intervalo de silencio les pareció interminable y efímero al mismo tiempo… él demoró sus ojos irritados en las lagunas de jade que hacían de sus espejos, quiso secar sus lágrimas con delicadeza, pero ella apartó la cara con hosquedad—Shaina… mírame—pidió con voz suave—Mírame Shaina…—pidió de nuevo y ella dejó que él le levantara el rostro—Sólo mírame… y dime qué ves. Dime si no soy el hombre del que te enamoraste.
Tenía su cara tan cerca que casi sentía su bezo sobre su bezo, bastaba con moverse apenas un poco para sentir la punta de su nariz y no tenía que hacer más que subir las pestañas para clavarle las pupilas, pero no quería, se resistía por temor a no poder encontrarlo o… tal vez a encontrarlo…
—Por favor…—rogó Camus en un suspiro—Mírame…
La joven cerró los ojos y llenó de aire sus pulmones, aire que compartía con aquel hombre de mirada feroz y tranquilizante …como el mar… como su olor a mar… siguió respirando… él tenía sus manos sobre sus mejillas, su piel se sentía bendecida, sus labios ansiaban una caricia similar y sólo por ello se animó a verle la boca, Camus notó ese movimiento de los ojos de Shaina…Dios sabía que le ardía la carne por besarla, pero no podía, no mientras no se la ganara otra vez.
Habiendo saciado el capricho, la chica se alentó a verle a los ojos, mantuvo el contacto visual con sus labios un poco más mientras subía los dedos para delinearle la mandíbula… —Veo…—dijo apenas retirando la atención de su boca—Veo…— estaba subiendo de a poco las pestañas y justo antes de que pudiera llegar a sus ojos… —Veo a…
Ruido de llantas patinando…
El chillar de los neumáticos derrapando fue tan fuerte que la italiana se giró sobresaltada.
— ¡Milo!
Continuará…
N/A: Please don't kill me :"v
Créditos a mi abuela que me apoyó con su hermosa música de Camilo Sesto jajaja, se los juro… me reeeeiiinspiroooo lol
Alguien por ahí, Monse, si no mal recuerdo, puso en su review una liga :/ pero no se puso completo asi que no supe qué era QWQ
Gracias a todos por sus reviews n,n ¡de verdad! Foxqueen o Geminis… una de ustedes me va a matar al final de esto, puedo ver sus cuchillos desde aquí jajaja
Carlablonde :v un beso gigante a ti tambien! Espero no haberte dejado tan en ascuas como la otra vez xp
Lady Seijuro… ¡Sorpresa! Jajaja oye, no te dejes engañar… Puede que Cardinale tambien sea un pan de … ok no, pero descuida, el escorpión rojo no le envidia sus niveles de maldad, ya verás.
Beauty, hermosa :3 gracias por recordarme esa película de Nicholas, ayudó un montón, ahora tengo ideas maquiavelitiernas(¿?)
