La noche en la que dejaron Nagasaki atrás estaba despejada, las estrellas brillan tímidamente opacadas por los rayos lunares que bañan sutilmente el paisaje; el campo de viaje que normalmente tenía un vibrante verde gracias al follaje de los árboles y seco marrón por la tierra de los caminos ahora tenía pintas azules y negras. Toi forzaba sus ojos por culpa de la espesura de una capa de niebla que se plato en la tierra, había un aire frío anunciando la proximidad del otoño; incluso las hojas empezaban a caerse y las que luchaban por mantenerme se tiñen de naranja o amarillo.
Toi sentía su cuerpo pesado, para intentar llegar lo más pronto posible y evitar la putrefacción del dedo de Akane había dormido no más de dos horas al día y su cuerpo empezaba a cobrar el desgaste, su mente era conciente de que no necesitaba sobre esforzarse más acabada su tarea y su cuerpo escuchaba su lado racional; más su terquedad le gritaba que mientras más pronto llegarán a Osaka, Kazuki más pronto dejaría su malgenio.
Ese día se le notó la mejoría de humor, estaba de buenos ánimos gracias al éxito del envío, aunque decepcionado cuando Haruka describió al hombre del que Akane se enamoro perdidamente; el mismo sintió que fue defraudado ante el relato del más jóven y con motivo sólido; Kazuki había olvidado un poco el hecho de que estaba enojado, aunque Toi seguía sin comprender porque parecía tan frustrado.
Kazuki era bastante complejo, Toi se había tomado su tiempo para desentrañar en él y obtener frutos de su esfuerzo haciéndole sentir orgulloso. Sin embargo, cada vez que parecía más cercano de comprender a Kazuki, ponía otro muro que lo hacía más difícil de comprender. Toi no de quejaba, mientras más duro fuera el reto más satisfactoria era la recompensa.
O tal vez más dolorosa era la perdida.
Maldijo suavemente al sentir que casi caía hacia adelante consumido por el cansancio. Los párpados eran pesados y parecía que le traicionaban, todo su cuerpo estaba adormecido y la pintas de sus dedos congeladas dificulta dile sujetar las riendas; al paso que iba se caería de la carreta y le pasarían por encima.
Dos firmes manos se posaron en sus costados, dandole cierta estabilidad. Kazuki le miraba con calma para negar suavemente. Fue quien le quitó las riendas y detuvo al caballo.
— ¿Que crees que haces? — refutó Toi frunciendo el ceño, Kazuki se tomó su tiempo donde le dedicaba una mirada inexplicable; Toi no podía leer los ojos de Kazuki, parecían vacíos y la poca luz no ayudaba a entender mejor que quería trasmitir el rojo de esas iris tan llamativas. Kazuki le sonríe, eso le hizo fruncir un poco menos el ceño.
— Ya para por hoy — le pidió en voz baja, Toi le miraba sin nada particular que decir esperando alguna explicación —. Estás cansado, puedes continuar mañana.
— Osaka aún está a tres semanas aproximadamente de viaje, no quiero estar en esta carreta mucho tiempo.
— Osaka no se moverá — Toi puedo sentir su cerebro dejar de funcionar por un segundo por culpa de Kazuki, hace un par de días se encontraba histérico por el hecho de haber pasado Osaka sin verificar la única de Chikai, ahora, parecía más conciente de que Osaka no se movería del territorio japonés. Toi chasqueo la lengua ¿Podría Kazuki decidir de una ves que es lo que realmente quería?
— ¿Ya te has dado cuenta de eso? — Toi cubrió su boca y lamento la pequeña desconexión de su cerebro y su boca, habiéndose escapado aquel comentario. Kazuki no se perturbó por lo dicho, solo miro impaciente a Toi.
— No es lo que quise decir — aseguro, Kazuki bajo la mirada y sus mejillas se ruborizan —. Entre tu estado de ánimo y físico y la llegada a Osaka, la elección es bastante obvia. Ya no puedes continuar de este modo Toi, acabarás gravemente herido.
Toi no quiso contestar, estaba seguro de que podría aguantar hasta el siguiente pueblo o ciudad y luego descansar. Sin embargo, contradiciendo aquello que planeó, su cuerpo nuevamente se tambaleó y si no es porque Kazuki le sujeta del kimono y lo arrastra hacia atrás hubiera caído. Aunque de todos modos si se fue callendo, solo que hacia atrás. Se giró preocupado para ver a Haruka, para su alivio el niño seguía durmiendo profundamente.
— ¡Toi! — Kazuki, que de encontraba bajo el cuerpo de Toi por culpa de la caída, golpeó el pecho de mencionado para avisarle que lo estaba aplastando. Cómo Toi había caído de espaldas no se había dado cuenta de aquel detalle, solo fue cuestión de girarse y dejar a Kazuki tomar un gran aliento —. Pensé que moriría.
— Tampoco exageres.
Toi quiso regresar a la parte de al frente de la carrera, más Kazuki le retuvo al sujetarlo con sus brazos y piernas como una especie de pulpo. Toi lucho un poco, moviendo sus extremidades con poca fuerza para avisar de que se levantaría, para al final ceder, entendiendo que Kazuki no lo dejaría ir.
— Debes dormir — sentencia severo, Toi suspiro.
— Supongo que sí — Kazuki finalmente sonrió, eso maravillo a Toi el cuál solo había podido tratar con Kazuki enojado durante tres semanas. De un momento para otro el gesto alegre de Kazuki se borró — ¿Estás enojado conmigo?
— ¿Acaso no debería ser yo quien te pregunté eso? — cuestionó Toi, Kazuki pareció meditarlo al fruncir sus labios y rodar sus ojos como si analizará con minucioso cuidado sus palabras. Toi aguanto el coraje que le embargó; parecía que Kazuki quería jugar con sus sentimientos; ¿Realmente Kazuki no sabía que estaba enojado o se estaba haciendo el tonto? Ya no sabía que créer.
— A lo mejor — respondió con vagancia, Toi le miro furioso.
— ¡Al menos se claro! — Kazuki cubrió la boca de Toi ante la exclamación, miro por encima del hombro de Toi a Haruka que permanecía imperturbable en el extremo opuesto de la carreta. Kazuki se permitió un suspiro de alivió para ver a Toi con sobriedad.
— No estuve enojado — explicó, Toi arqueo una ceja denotando su escepticismo por aquello; el comportamiento de Kazuki decía todo lo contrario a sus palabras y eso solo le dejaba una base tambaleante de seguridad —. Realmente no lo estuve — siguió diciendo, Toi espero una explicación más coherente de aquello que Kazuki afirmaba con tanta firmeza —. Me sentía preocupado por ti ¿Realmente estabas bien con ello? Estuviste separado de Chikai por tanto tiempo y me sentía responsable de que no lo vieras los más pronto posible, digo... ¿Hasta cuándo voy a ser responsable de que no estés con tu única familia? — Kazuki se sentía estúpido por confesarlo, sonaba tan pobre su razón de ser que casi lamentaba tener que decirla para dejar tranquilo a Toi; Kazuki a veces sentía que llevaba el drama a sus límites habíamos y por haber, merecía una corona por sus sufrimientos falsos —. Y yo, tengo ansias de conocer a Chikai; estoy tan asustado como impaciente ¿Él que pesará de mi? Es probable que solo sea una molestia más para ambos. Perdóname por eso.
Tío llevo sus manos a la espalda de Kazuki, logro impulsar el cuerpo opuesto al suyo para darle un cálido abrazo. Apretaba el cuerpo de Kazuki con fuerza mientras escondía su rostro en el espacio que había entre el cuello y hombro del chico; era un hueco donde su rostro podía esconderse con facilidad ante la curiosidad de Kazuki. Toi estaba hecho un revoltijo de emociones, le daba bastante rabia saber que no pudo comprar a Kazuki y que se enredo por falta de comunicación pero también se sentía tan feliz.
— Eres tan estúpido — dijo aferrado a Kazuki —. ¿No tienes más nada que hacer que victimizarte? Ya deja de intentar pensar por otros y piensa más en ti mismo, que te haces daño — Kazuki intentaba moverse para ver a Toi, le era difícil identificar sus emociones desde ese ángulo. Toi uso ma afuera para asegurar que no de moviera más de lo necesario —. Si te sientes insatisfecho dilo, si algo te parece que va mal dilo, si realmente algo te molesta dilo; no puedo adivinar lo que piensas o que te hace reaccionar así, no tiene sentido que sigas escondiendolo porque te voy a escuchar para lo que necesites.
— ¿De verdad? — pregunto Kazuki — ¿Aún cuando sea algo completamente estúpido vas a escucharme?
— Si, lo haré — Kazuki mostró un gesto de felicidad, se abrazo más a Toi y así se mantuvieron un buen rato.
— ¿Encontraremos a tu hermano?
— Así será — aseguro Toi.
— ¿Crees que le agrade?
— No lo sé — Toi no pudo mentirle a Kazuki, el mismo tenía miedo de presentarle a Chikai porque jamás había visto la interacción de su hermano mayor con otros. Tampoco sabía que diría al presentarlo, porque no podía llegar y simplemente decir "oye hermano, este es Kazuki que es un hombre que se disfraza de mujer y se prostituye; bueno, lo hacía porque escapamos y es probable que su amigo de la infancia me haya maldecido. Llevense bien". Sonaba mal, muy mal; Kazuki se desánimo por ello, más no dejo de sonreír.
Toi le beso suavemente en la frente, cosa que sobresalto a Kazuki. Apretó los labios y rodó la mirada sintiendo el color rojo subir por toda su cara, estaba apunto de regresar el gesto cuando la respiración de Toi se volvió pesado, para su sorpresa, Toi había caído dormido. Sonrío enternecido y frunció sus labios para posar un suave beso en los de Toi, teniendo cuidado de no despertarlo.
Fue inevitable caer dormido, acabando abrazados. A la mañana siguiente, Haruka se despertó porque unos viajeros le movieron suavemente.
— Disculpa que te molestemos — dijo apenado el hombre —. Pero intentamos despertar a los otros dos y ese chico golpeó a mi amigo — señaló atrás a su compañero que acariciaba su mejilla adolorido después de que un adormilado Kazuki lanzará sin medir un puño al aire al sentirse interrumpido. A Haruka no le costó nada creerle, pues Kazuki dolía levantarse por su cuenta pero cuando otros le despertaban era un gruñón.
Haruka de giro a ver a sus compañeros, más soltó un respingón al verlos abrazados de cucharita mientras lanzaban baba en el séptimo sueño, Haruka tío alegremente. De puso de pie en la carreta y salto hacia los cuerpo de Toi y Kazuki, obligandolos a despertar por la repentina falta de aire.
— ¡Ya amaneció y estorbamos en el camino! — chillo Haruka con una sonrisa, los muchachos ven a Haruka y luego se ven entre ellos analizando la posición en la que se encontraban; de un salto se apartaron mientras soltaban un grito de sorpresa, Kazuki acabo en una esquina de la carreta y Toi cayó fuera de ella.
Toi fingió que un grupo de desconocidos y Haruka no le vieron hacer el ridículo por la vergüenza de verse dormido con Kazuki, se levantó lo más digno que pudo carraspeando la garganta y se sentó al frente para mover al caballo. Los viajeros agradecieron que se movieron para que pudieran pasar y se marcharon por otro camino, Haruka por su parte se rió llamando la atención de Kazuki y Toi.
— Estaban abrazados y comodos — se burló sonriente, Kazuki y Toi desviaron las vista para continuar el viaje en silencio.
Tres semanas después, en Osaka.
Osaka es considerada una de las ciudades más prósperas que han de haber en Japón, pues funciona como centro económico de Japón; claro que estaba lejos de ser la gloriosa Edo con su multitud abrumadora de habitantes. El comercio en Osaka se daba perfectamente, las monedas de cobre abundaban y las personas pasaban sonrientes mientras preparaban todo para el festival que se pensaba celebrar por la llegada del otoño.
Kazuki, Toi y Haruka observaban la revoltosa masa de personas zumbando de un lado a otro con lámparas y telas de colores mientras hablaban llenos de gozo. El ambiente era igual de sofocante que en Edo, pero a su vez dejaba una sensación de familiaridad inquietante. Haruka no podía parar de observar los puestos de comida dónde diferentes olores se desprendían, su estómago gruño inquieto y miro a su hermano.
— ¡Tengo hambre! — se quejó Haruka sujetando la mano de Kazuki, que le devolvió la mirada a Toi.
— Tiene hambre — señaló Kazuki lo recién dicho, más luego fue su estómago el que lo traicionó rugiendo inquieto —. Corrección, tenemos hambre — sonrió ampliamente mientras Toi le veía entre el desespero y la incredulidad ¿No fue hace poco que habían comido bolas de arroz? Observo con desgano la bolsita dónde llevaba su dinero para casi infartarse al ver que no había más que tres monedas de cobre; esos dos se lo iba a comer vivo sin duda alguna.
— No tenemos tanto dinero — se quejo Toi. Haruka y Kazuki se ven, para luego ver a Toi.
— ¡Deberás resolver eso! — aseguro Haruka cruzándose de brazos, Toi se sintió bastante indignado observó a Kazuki en busca de algún argumento más Kazuki solo hizo un ademán.
— ¡Eres joven y fuerte! Conseguirás un buen trabajo — aseguro Kazuki, Toi estaba bastante fastidiado con eso. Gruño para desprender la carreta del caballo y llevárselo con él sobresaltado a los hermanos —. ¿Por qué te llevas el caballo? — pregunto Kazuki bastante desconcertado, que no veía la utilidad que le daría Toi.
— Voy a venderlo — contesto Toi como si fuera lo más evidente, Haruka y Kazuki se alarmaron ante aquello y siguieron a Toi para ponerse en frente y poder frenarlo.
— ¡No puedes hacer eso! — chillo Haruka, Toi les vio mientras alzaba una ceja ¿Cómo no podía si estaba apunto de hacerlo hasta que le detuvieron? —. Es un ser vivo.
— Es un caballo, sirve para transportar cosas; si no nos es de utilidad, lo vendemos.
— ¡Vende la carreta mejor! — señaló Kazuki la destartalada carreta de carga, Toi negó.
— Yo puedo mover la carreta sin problemas si tomo la posición del caballo, además de que mientras no conozcamos a nadie ese es el único lugar donde podemos dormír — explico, aunque pese a su lógica y argumentos, Haruka y Kazuki seguían renuentes a vender al caballo; incluso de pusieron a llorar señalando que aquello era muy cruel. Toi no lograba entender cuál era el drama, observaba con extrañes a los molestos Haruka y Kazuki que seguían en su berrinche para no vender el animal mientras afirmaban que aquello era demasiado cruel.
— ¡Ah! Jóvenes entusiastas — interrumpiendo su pleito, un joven de gruesa figura apareció. Aparte de ocupar el mismo espacio que dos personas, el joven tenía su cabeza rapada como los monjes, ojos pequeños y redondos, ropas flojas y de color oscuro junto con olor a frituras y hervidos. Les sonríe con amabilidad haciendo dudar a Toi, más ganándose inmediatamente la confianza de Haruka y Kazuki que mostraron sonrisas en respuesta —. ¡Veo que tienen problemas económicos! — señaló, a lo que Kazuki y Haruka asintieron frenéticos —. ¡Y que van a vender su caballo! — Kazuki y Haruka vuelven a asentir —. ¡No se diga más! Vengan conmigo, les presentaré al jefe e iremos a comer algo sabroso — la amabilidad del chico gordo no le genera ninguna empatía a Toi, que estaba más que dispuesto a declinar la oferta y seguir el plan original en contra de la voluntad de los hermanos.
— Gracias, pero no hace...
— ¡Apresúrate Toi! — exclamó Kazuki que ya estaba tras el chico junto con Haruka, Toi soltó una exclamación de frustración al verse abandonado, más decidió dejarles hacer lo que quisieran; el seguiría con la idea de vender el caballo y luego...
¡O ese era su plan hasta que el sujeto gordo tomo la mano de Kazuki! ¡Le puso de mal humor en la fracción de segundo de haberlo conocido!
En realidad, el chico no tenía ninguna intención, pero al ver tantas personas al rededor vio a Kazuki de reojo; Kazuki parecía algo alerta.
— ¡No te preocupes! ¡Te daré la mano para que no te alejes! — y su mano, la cual es gorda y cálida a su vez que sudorosa, tomo con confianza la de Kazuki, el cual agradeció con un asentimiento.
Toi, que experimentó algo bastante cercano a la ira –lo celos–, tomo al caballo lo volvió a atar a la carreta y se llevó todo para ir tras ellos. El pobre caballo se tropezaba con sus patas al ver el limitado espacio y la velocidad sumado a la rudeza con la que Toi lo arrastraba, pues estaba tan concentrado en perseguir a Kazuki que no de fijaba en su entorno y no estuvo satisfecho hasta llegar a ellos.
— ¡Oye! — rápidamente, uso su mano para separar las de Kazuki y el chico, se puso en medio lanzandole una mirada venenosa al recién conocido que le miraba sonriente.
— ¡Que bueno que llegas! Ya pensaba que te dejaríamos atrás. Cómo decía, me llamo Masa, es un placer — sin dejar a Toi responder, había tomado su mano para agitarlas en señal de saludó. Ahora era Toi quien era llevado de la mano mientras Masa hablaba sin parar sobre cosas irrelevantes, que Kazuki y Haruka escuchaban con atención mientras Toi buscaba soltarse del agarre de Masa sin éxito alguno.
Llegaron a un puesto de soba, que estaba solitario. Masa observo a ambos lados, soltado la mano de Toi en el proceso, para decir con extrañes.
— El patrón no está — dijo pensativo —. Eso sí que era raro... ¡Bueno! Ya nada se puede hacer, les daré algo de comida mientras llega, también posada ¡Mi casa es espaciosa! ¡Ya verán como nos llevamos de maravilla! — Masa les sirvió soba, fue bastante generoso con las raciones y les aseguro que no debían preocuparse por las deudas. Toi seguía desconfiando mientras Masa parlotea sin cesar, pero Kazuki y Haruka se veían cómodos mientras comían; era cierto que Masa parecía amable, pero a Toi le desconcertaba la cantidad de gentileza con la que trataba a perfectos desconocidos. Le parecía antinatural.
Al acabar de comer dieron gracias, pero en vez de apartarse Kazuki y Haruka empezaron a conectar más con Masa, que quería ser su amigo con toda la honestidad del mundo.
— Ya creo que te molestamos mucho, es mejor retirarnos — anunció Toi esperando que Kazuki y Haruka comprendieran la indirecta, pero no pareció así. Ni Kazuki, ni Haruka, ni Masa comprendieron las ganas que Toi tenía de dejarlo y continuar en lo suyo.
— ¡Nada de eso! Es más, vamos a mi casa; vivo, como todo mundo, en una vivienda colectiva dónde el casero en un buen amigo mío ¡Puedo ayudarles a conseguir posada!
— ¡Eso sería grandioso, Masa! — exclamó Kazuki con alegría, Masa pareció satisfecho, llevo su dedo índice bajo sus fosas nasales y mostró cierto orgullo con una pose arrogante pero bromista.
— ¡Claro que sí! Ahora vamos, aunque les advierto que los baños tiene menos privacidad de lo que se desearía también huelen feo ¡Pero no hay problema! Siempre está la naturaleza, por más asqueroso que suene; bueno realmente no sé que es más asqueroso ¡Ya lo detallaremos! Les advierto que si van al baño deben ir antes que les de gana, o tendrán que hacer una larga fila para usarlo.
Masa hablaba sin respirar, a Toi le parecía una cualidad asombrosa el hecho de que pudiera hablar tanto, de tantas cosas, de formas diferentes y como alargaba el tiempo que les tomo llegar hasta la residencia. Las viviendas colectivas que eran usadas para las personas de baja categoría en las grandes ciudades, se conocían como Nagaya, eran edificios muy alargados dónde se dividían en espacios reducidos para que hubieran varias habitaciones para las personas; naturalmente los samurais y Daimyo, junto con el Shogun eran los únicos con derecho a viviendas propias y baños privados.
Masa en efecto, consiguió una habitación para los tres y podían pagar la renta antes de que acabará el mes. Kazuki no paraba de agradecer a Masa su amabilidad, cosa que irritaba de sobremanera a Toi. Haruka observa a Toi con diversión.
— ¿Estás enojado? — pregunto sabiendo que era evidente, Toi incluso función el ceño más de lo que ya lo tenía al escuchar la pregunta.
— No — dijo seguro de su respuesta, aunque en el rostro se evidenciaba que mentía y faltaba poco para que expulsará vapor de las orejas —. Solo que no me da confianza ese Masa, es demasiado amable — se excuso cruzando los brazos mientras miraba a otra dirección.
— Está bien, aunque me parece que es amable.
— Por parecer no significa que realmente lo sea.
Para sopresa de todos, Masa se levantó rápidamente para salir.
— ¡Veré si ya llegó el patrón! ¡Deben conocerlo, es una persona genial! — Masa se retiro rápidamente, Kazuki rio.
— Es aterradoramente veloz para ser tan obeso — comento divertido.
— Es aterradoramente amable — corrigió Toi, Kazuki le miró.
— No hace daño tenerle confianza, nos ha ayudado mucho — dijo Kazuki con seguridad.
— ¿Has pensado en las consecuencias? ¿Que tal si está persona es...?
— ¿Te recuerdo cómo nos conocimos? — Kazuki le recalcó con tranquilidad, Toi se quedó en silencio; viéndolo desde ese punto Kazuki estaba siendo Kazuki, siguiendo su moral sin discutir —. No creo que nos venga mal ayuda en estos momentos...
— ¡El patrón llegó! Miren, les caerá súper bien — Masa realmente desprendía una vibra muy enérgica, lleno de felicidad y confianza que le daba escalofríos a Toi ¿Cómo se podía ser tan amable sin esperar nada a cambió? Era inevitable no repetir aquella pregunta una y otra vez al ver su forma de ser. Toi desvío la mirada incómodo, mientras le daba la espalda a la puerta percibiendo a Masa llegar con otra persona mientras lo presentaba — ¡Este es el patrón...!
— ¿Toi? — Toi se alteró con el llamado, se giró para encontrarse con Chikai que se veía igual de impactado que él.
— ¿Chikai?
Fue un dilatado minuto de silencio, dónde Masa observaba a Chikai y a Toi con una enorme sonrisa mientras todos estaban en shock. Fue el quien interrumpió el silencio.
— ¡Eres el hermano del patrón! ¡Que gran alegría! — juntó sus manos mientras sus ojos destellan en auténtica felicidad, de hecho, volvió a hablar incansablemente sobre cosas sobre Chikai y como de conocieron de lo que apenas Toi pudo captar que se encontraron por haber chocado. Chikai pareció irritado de la habladuría de Masa y colo su mano sobre la cara de Masa dejándolo callado.
— Ya para, Masa...
— ¿Ese es tu hermano? — señaló Haruka sin creerlo. Chikai no había cambiado demasiado, tan solo usaba ropa menos desgastada. Toi asintió.
— Se parecen... — sonrió Kazuki.
Al darse cuenta, Masa había sacado una hornilla y una mesa para preparar té y servirlo; aunque por poco quema la casa en una de esas que prendía el fuego. Pero a la final todos estaban hablando cómodamente mientras tomaban té verde, curiosamente Kazuki y Chikai se llevaban de maravilla.
Kazuki miraba con fijeza a Chikai mientras meditaba en su mente la pregunta que recién le había hecho. Chikai sonreía divertido esperando interesado la respuesta de Kazuki, que se mantenía serio mientras con su dedo índice rascaba su mentón.
— ¿Será treinta y ocho? — dudo Kazuki en responder mientras señalaba a Chikai. Este último, estaba por completo escandalizado y sorprendido por la respuesta de Kazuki, quien lo dijo sin ninguna mala malicia.
— ¡No! ¡Solo tengo veintinueve! — rio Chikai entre la gracia y el lamentó, Kazuki también rio.
— Soy pésimo en este juego — aseguro Kazuki sacando la lengua.
Toi y Haruka, escuchaban otra anécdota de Masa el cual no paraba de hablar. Toi observaba con toda la paciencia posible al alegre Masa, fingiendo prestar atención su peculiar historia cuando solo estaba atento de la interacción de Kazuki y Chikai; habían convenido espléndidamente, se comprendían al ser ambos hermanos mayores y tenían temas en común de los cuales podían reír amenos. Toi sonrió complacido.
Las cosas se desenvolvieron con sorprendente naturalidad, Chikai mostró un recibimiento cálido y curioso; Toi se convenció de que se debía a que era su hermano de quién se trataba. Chikai explico lo que ha hecho esos últimos tres años, dónde todo lo logro gracias a Masa que ya estaba asentando desde hace rato.
— Masa de encarga del puesto de Soba mientras yo hago arreglos para la mercancía e invierto el dinero — comento Chikai —. Es un trabajo bastante aburrido, pero tiene sus buenas recompensas.
— Chikai ¿Hay manera de que pueda ayudarte en tu trabajo? Quisiera ganar dinero, si me puedes enseñar a hacer cualquier cosa o tienes a alguien que necesite ayuda...
— Claro que te tendré en consideración — aseguro Chikai —. Dime ¿Que hacías en Edo? Tienes una boca culta, por lo que supongo que no era cualquier cosa a la que te dedicabas — expuso Chikai con intriga, Kazuki se quedó helado con la pregunta. Los dedos de sus pies se retorcían incómodos mientas el lo meditaba, Kazuki no sentía la necesidad de ocultarlo pero le asustaba el modo en que lo fuera a ver Chikai después. Observo de reojo a Toi el cual también le miraba fijamente, estaba serenó desde su lugar y estaba atento a su contestación.
— Trabaje en el distrito rojo — contesto Kazuki con ligero nerviosismo, no era algo que le gustará o enorgullezca; deseaba con todas sus fuerzas borrar aquel tiempo de su vida; pero seguía siendo su trabajo. Chikai le miro con interés.
— ¿Que tal era? Me imagino que eras de esos lacayos que acompañan a las prostitutas o tal vez eras de los que vigilaban. ¿Toi hacia algo parecido, no?
— En realidad, yo trabajaba en el burdel — comento con timidez, sus mejillas se coloraron con vergüenza ante el recuerdo de su pasado vestido de mujer. Chikai contigo una carcajada.
— ¿Cómo? ¿Eras un Kagema? — dedujo Chikai, que ya conocía las casas de té que de especializaban en la prostitución masculina. Aunque estos eras muy solicitados no tenían tanto nivel intelectual o refinado como lo tenían las Oiran. Haruka que escuchó aquello desde su lugar, se sintió indignado por el rebaje tan grande que le dieron a Kazuki; que se había destrozado para ganar su lugar como una digna cortesana masculina.
— Trabajaba en un burdel de Oiran — Chikai escupió su té ante tal declaración. Kazuki no era cualquier prostituto entonces, se trataba de uno muy culto al nivel de un noble. Chikai jamás había tratado con ninguna Oiran, pues estaba al tanto de su lengua tan compleja y difícil de seguir la corriente, ahora que lo pensaba, Kazuki escondía su acento al hablar; era muy leve, pero se notaba que le costaba hablar.
— Eso explica tu peculiar acento — aseguro Chikai —. Escuché que las oiran están en una crisis con la llegada de las geishas, con las cuales es más fácil conversar y sus servicios son más accesibles.
— Es verdad, incluso el nivel de calidad de los burdeles se ven disminuidos y, ahora, hay muchas más desterradas de la labor.
— No cualquiera puede ejercer tu labor... — sonrió Chikai, Kazuki intento devolver el gesto pero le fue imposible, solo bajo la cabeza incómodo.
Después de la charla, Chikai y Masa se retiraron para dormir y dejar a los jóvenes descansar de igual modo. Arreglaron los futones y se acomodaron, aunque por algún motivo, Haruka mando a Kazuki a dormir con Toi y Kazuki no tuvo inconveniente en acceder.
— ¿Mañana vamos al festival? — pregunto Toi, Kazuki se sorprendió por tal preposición, más asintió enérgico con una sonrisa. En su cabeza, había cabido aquello como una cita, era tal como sus compañeras habían descrito: una salida romántica. Aunque era probable que tuvieran que llevar a Haruka, pero eran detalles menores —. Iremos luego de que ayude a mi hermano, me dijo que tenía algo que hacer temprano.
— Está bien — sonrió para acurrucarse en su pecho. Toi le abrazo, le fue difícil esconder el sonrojo cuando sintió a Kazuki morder sutilmente su cuello con cierta burla. Gruñó en respuesta, más Kazuki no hizo más que lanzarle un beso casto.
A la mañana siguiente, Toi se despertó ante que Kazuki. Fue una tarea difícil el levantarse considerando que Kazuki se aferró a él con potencia, negándose a dejarlo ir, tuvo que maniobrar para escubillirse sin despertar a Kazuki; de veía tan sereno reposando que le molestaría saber que le causó incomodidad. Una vez de pie, abandonó el cuarto y fue en busca de su hermano.
— Me dijo que eran dos habitaciones después de la nuestra... — recordó Toi a su hermano. Le daba enorme alegría encontrarlo después de varios años, tenía varias preguntas que hacerle y cosa que decirle, entre ellas que Kazuki era su pareja, estaba seguro de que no habría reproches por lo bien que se llevaron así que no tenía miedo de decirle. Con respecto a Masa, supuso que le debía una disculpa y un agradecimiento, su forma servicial de ser los llevo a reencontrarse con su hermano y resulta que no es tan malo solo algo intenso.
Llegó a la habitación y tocó la puerta, aunque está estaba abierta y el golpe la termino de abrir dejando a su vista el interior del cuarto. Sonrío al ver a su hermano de pie, sin embargo, su sonrisa de apoco se fue borrando al distinguir en el suelo el cuerpo de Masa rodeado de un charco de sangre. Le escena era terrible, Masa estaba en el suelo de espalda y su hermano sujetaba un cuchillo mientras se giraba lentamente a verle.
Le sonrió.
— Llegas a tiempo, debemos hacer algo con lo que queda — Toi no respondió, observaba sin poder creerlo. Su mirada era sería.
— ¿Que paso acá?
— ¡Ah! Esto es lo que pasa cuando ya no eres útil en esta vida: eres borrado. La gente mala es la única que sobrevive, Masa era demasiado bueno así que no le quedaba mucho — señaló el cuerpo regordete con cierta mofa —. Solo le hice un favor al sacarlo más rápido.
— Creí que era tu amigo — dijo Toi.
— Me ayudó un poco, pero no era alguien importante realmente. Ahora ya no estorbara más.
— ¿Por qué lo hicistes? ¿Acaso era necesario? — Toi se ría un revoltijo en su estómago, nunca había repudiado tanto a su hermano como en esos momentos, ya sabía que no era un lienzo blanco pero tampoco creyó que fuera alguien vil.
— No te pongas sentimental — le reprochó Chikai —. Te dije que íbamos a sobrevivir a cualquier costo, la vida de otros es ese costo.
— Eso no puede ser así, Chikai — negó Kazuki observando con profunda tristeza a Masa. La herida estaba en su pecho, directo al corazón, su rostro era el de alguien que había tenido mucho miedo por lo que se avecina.
— ¿No? — dudo Chikai con sorpresa —. Me parece que más bien te has ablandado, Toi — el cuchillo de Chikai acabo a la altura del cuello de Toi —. ¿No será que ese chico te ablando?
— No necesito ser duro para saber que lo has hecho es horrible, el confiaba en ti ciegamente.
— Realmente te has vuelto estúpido, tantos años que estuve enseñandote cosas valiosas para que en tres años que no nos vemos te conviertas en un crédulo — Chikai hablo como si se lamentara de aquello, sintiendo profunda pena por su hermano menor.
— Chikai, estás demente.
Se quedaron viendo fijamente para que Chikai sonriera.
— Será mejor que te apures, debemos movernos si queremos hacer desaparecer a Masa.
Chikai salió de la habitación, Toi sintió asco, mucho asco de todo, especialmente de él mismo cuando se dió cuenta de que estaba llendo tras Chikai dejando a Masa atrás susurrando un breve "lo siento".
Siguió a su hermano en silencio, manteniendo una distancia de dos metros dónde solo se dedicaba a verle la espalda a Chikai.
— ¿Cuál es tu plan? — pregunto Toi intranquilo, Chikai saco dos piedras con las que se suele prender el fuego.
— Si quemamos todo, nadie se entera — aseguro Chikai —. Es cuestión de prender un pequeño fuego, que lleva a un incendio — sonrió para acercarse a la casa. Estaban en la parte tracera de la vivienda, dónde solo hay un estrecho callejón —. Nadie nunca sabrá nada, todo se quemara hasta los cimientos y cualquier evidencia desaparecerá.
— No puede ser... — musitó Toi —. Adentro hay personas, adentro están Haruka y Kazuki ¿Consideraste eso al menos?
— Claro que sí, pero sería raro más de dos o tres estén vivos. Además, no es como si se perdiera mucho si ellos dos no aparecen.
— ¡No te atrevas! — antes de que Chikai juntarse las piedras, Toi de abalanzó sobre él, mandando aquellas dos rocas negras a volar lejos. Forcejearon un rato, dónde daban vueltas por el suelo en un intento de quitarse al otro.
— ¡Ah! ¡Vaya, vaya, ese chico si que te importa! ¡¿No será por algo particular que te ha dado?! — bromeó Chikai con mal gusto, cosa que enojo a Toi que sujetaba con fuera las muñecas de su hermana intentando inmovilizarlo.
— ¡No hables de ese modo sobre ellos! ¡Para ya!
— Realmente te gustan esos dos, pero no creas que no note como mirabas al mayor — comento Chikai —. Los besos son cosa del demonio, Toi ¿Acaso no ves como te han vuelto estúpido los de ese chico? Te hace ser idiota a manos de otros — le hablo, logro invertir posiciones poniendo a Toi debajo y en desventaja. Uso su pierna derecha como peso contra el pecho de Toi —. Kazu-chan es un buen chico, no cabe duda, pero bastante estúpido e inocente.
— ¡Para ya! — Toi lanzaba patadas en busca de sacar el peso de Chikai de encima pero lo tenía acorralado. Era una molestia.
— Kazu-chan es un prostituto, se dedica a vender su culo al mejor postor ¿Que le viste? Sabes, no me digas mejor por el bien de ambos.
— ¡Te he dicho que pares! — Toi se logró sacar a Chikai en una sacudida de rabia dejandolo a su lado. Le tiró una patada en la rodilla y ejerció más fuerza en su agarré —. ¡Para de hablar de Kazuki como si lo conocieras!
Hacían fuerza para sacar al otro de su lugar, entre fuertes movidas y duros punta pies llegaron a estar uno sobre del otro intentando quitarse el aire. El objetivo de Toi era deshacer de las piedras pero era complicado por su posición, más cuando Chikai le lanzó hacia un lado.
— ¡Chikai, no! — Toi se lanzó y aplastó a Chikai contra un muro. Dónde amigos quedaron quietos ante un sonido crujiente.
— Mierda... — el cuchillo que Chikai llevaba consigo dentro del kimono había acabado por clavarse en su costado entre las costillas. El dolor era agudo, era probable entre el forcejeó la posición del cuchillo hubiera cambiado y con el golpe se terminó de clavar. Suspiró para caerse.
— ¡Chikai! — Toi de inclino a su lado, intento sujetarlo, pero solo poner sus manos sobre Chikai le causaba gran dolor a este.
— ¡No hagas eso, que duele! — Chikai le aparto de su lado con un empujón. El cuchillo había penetrado por completo su piel, perforando el pulmón. La sangre comenzó a desbordarse, primero por sutiles hilos de sangre, luego todo un chorro que rodeaba la hojilla del cuchillo y caía al suelo. Chikai empezó a toser brusco, escupiendo sangre en el proceso —. Mira que no pensé que sería de este modo que nos reencontraramos...
— Chikai, estate quieto y tranquilo ¡Buscaré vendajes! — Toi quería apresurarse a tratar la herida de Chikai, estaba nervioso y temblaba sin poder caminar, todo lo que estuviera en frente era un obstáculo con el cual tropezaba, acabo por aferrarse a la pared sudando en frío.
— Ya para Toi, si quieras puedes levantarte — Chikai hablo, no se movía más allá de hablar ni entraba en pánico; aceptaba humildemente que no podía salvarse de esa.
— Chikai, tienes que aguantar — la mirada de Toi se nublo entre lágrimas que amenazaban a salir, apretó los labios deseando no llorar por aquello —. No puede ser así el final, no de este modo.
— Ya déjalo así, ni que fuera a morir... ¡Ah! Espera, si voy...
— ¡Ya cállate, que no da gracia! — grito Toi que estaba lleno de intranquilidad, miraba con desesperación a su hermano que se veía sereno. Incluso le dedicó una sonrisa torcida.
— En este mundo sobreviven solo los malos — le recordó a Toi todo lo que siempre le recalcaba desde que tenía memoria, usando mucho coraje se puso de pie solo para verse firme —. Por eso, asegúrate de ser mejor que los malos y sobrevivir — Chikai mostró una media sonrisa, aunque no puedo mantenerse más de pie y acabo en el suelo. Toi olvidó que iba en busca de vendajes y corrió hasta él, no logro decir nada cuando Chikai saco de su kimono unas monedas que empezó a restregarle a la cara —. Usa el dinero que está en mi cuarto para comer, lo tengo escondido en los cajones y comprale algo lindo a Kazu-chan...
Pronto la mano de Chikai dejo de mantenerse en el aire y el puñado de monedas de plata rodearon por el suelo. Toi observo lleno de dolor el cuerpo de Chikai, las lágrimas no pudieron ser retenidas más tiempo y se derramaron traicionera por sus mejillas. Dejo caer su cabeza hasta el pecho de Chikai que perdía calidez lentamente, hasta quedar helado, lloro todo lo que pudo sobre aquel cuerpo estático conteniendo sus gritos de impotencia. Llorar era su único alivió, tenía que descargarse antes de regresar, pues pronto debía enfrentar a Kazuki y no quería hacerlo viéndose débil.
No supo cuánto tiempo paso recostado sobre Chikai, cuando finalmente reunió la fuerza para ponerse de pie e ir de regreso a la habitación ya Kazuki y Haruka estaban despiertos. Ambos les dedicaron sonrisa brillantes, sus ojos estaban llenos de pureza y felicidad inigualable que de algún modo le daba cierto alivió a Toi en la mayoría de los casos. Aunque este no era el caso dónde sentía paz al verlos, se sentía incómodo, especialmente con ese recibimiento tan cálido y dulce, le preguntaron dónde estuvo, dónde estaban Chikai y Masa, si vendrían a comer... No paraban de hacer preguntas relacionadas con ambos.
— Chikai es una persona que a primera vista da algo de miedo — dijo Kazuki con una pequeña sonrisa —. Así como tú — miro a Toi aún sonriendo, sus ojos estaban llenos de nostalgia. Toi mordía su lengua, desvío la mirada y soltó un jadeo bajo a modo de afirmación —. Pero es buena persona, ustedes dos son buenas personas — afirmó con certeza. Toi no creía que su hermano fuera una buena persona; le vio con el cuchillo un poco ensangrentado después de matar a Masa y era probable que el dinero del que le hablo no fuera limpiamente obtenido. Toi sentía que debía decirle a Kazuki, pero no lo creía correcto porque se veía ilusionado.
— ¿Que te hace pensar que somos buenas personas? — entre la nube de ideas que rondaba en su cabeza, aquel pensamiento se escapó y de dió a escuchar. Toi observo a Kazuki esperando una respuesta, pero antes de que se la pudiera hablar expuso sus inquietudes —. Ignoraste el hecho de que soy de la clase más baja que ha pisado Japón; si quiera soy considerado humano por otros solo por el color de mi ropa; sin embargó, no tuviste inconvenientes en tomarme ¿Por qué eres así?
Kazuki no se veía sorprendido por aquella pregunta, el mismo de la había hecho en alguna ocasión, su vista fue hasta Haruka que se mantenía atentó a sus palabras.
— Realmente no se que decirte — dijo Kazuki —. Pero eres tan humano, en ese momento me pareció que eras tan real que no pude evitar hacer la vista gorda a todo y quererte cerca; te envidio por ser todo lo que me hubiera gustado.
La honestidad con la que Kazuki habló era evidente, Toi no pudo sentirse ofendido ni tampoco pensar que el sueño de Kazuki era estúpido. Solo se limito a contemplar la seriedad con la que Kazuki admitía aquello.
— Hoy nos iremos de acá, mi hermano me lo ha pedido — mintió Toi poniéndose de pie —. Nos iremos luego de ir al festival...
No hubieron preguntas ni quejas, asistieron al dicho festival con normalidad aunque entre la alegre multitud había revuelo discreto generado por el cadáver encontrado en un callejón estrechó. El rumor era sutil, un murmullo que apenas se le prestaba atención pero que estaba presente fuertemente y era evidente en el estado de alarma de los ciudadanos.
— Mira Toi — señaló Kazuki —. Es ese el helado del que tanto me hablabas... — sonrió, Toi no espero demaciado cuando la le había comprado uno a Kazuki y uno a Haruka. El helado era curioso, hielo triturado que tenía color por el jugó de las frutas, todo puesto en una galleta en forma de cono muy gruesa, con una pequeña cucharita en forma de pala para probarlo.
— No es tan bueno como me dijiste, Kazu-chan — Haruka sentía su lengua entumecida por culpa del frío hielo, además de que no le gustaba el sabor aguado del helado ni el crujir del hielo en sus dientes. Kazuki rio ante la expresión insatisfecha de Haruka.
— Lo mejor es la galleta, es muy dulce — explico Kazuki. Toi les miraba con envidia, le hubiera gustado tener algo así con Chikai, algo más normal y afectivo. Kazuki es un buen hermano mayor, que daría lo que fuera por Haruka —. Mira, ve por unas tartas de allá ¡Huelen increíble! — Kazuki, que tenía pocas monedas que Toi le dió, le otorgó algunas monedas para que fuera por algunas tartas. Haruka se emociono, pues le encantaban las tartas y el olor de aquellas era exquisito, corrió alegremente entre la multitud para llegar a su destino guiado más que nada por el olfato. Kazuki entonces mostró una expresión más tosca —. ¿Paso algo? — fue lo primero que pregunto, miro a Toi que no le daba la cara por lo que intuyó que si había pasado algo —. Es muy extraño que Chikai pidiera que nos fuéramos ahora... Hoy... Justo después del festival. Especialmente sabiendo que le va bien en el negocio — enfatizó con severidad, aunque se notaba sereno. Toi no le miro, más contestó:
— He perdido muchas cosas valiosas, entre esas cosas personas importantes — admitió con desgano, sonrió amargamente —. Temí mucho tiempo a qué estás cosas que amo se perdieran, cada vez fui empatizando menos con las cosas a mi alrededor, así no perdería más nada. Y luego, apareces tú para llevarle la contraria a mi estilo de vida — le vio con acusación, Kazuki mostró una leve sonrisa —. Te volviste alguien tan importante, que empecé a creer que si te perdiera a ti o a Haruka preferiría estar muerto — confesó con cierto temor, sus palabras fueron suficientes para dejarlo frío —. Chikai... Hubo un accidente y fué el mayor afectado.
— No digas esas cosas... Por favor para de pensar así — pidió Kazuki con tristeza —. Yo estoy acá para acompañarte, estaré acá cuando más me necesites. Es que te amo; así como yo cambié tu vida, tu cambiaste la mía. Nunca fui tan feliz, estoy seguro de que lo nuestro era obrado por el destino.
— No sé si existe un destino, un dios o una fuerza omnipotente. Pero se qué no quiero volver a perder algo valioso — Toi tomo la mano de Kazuki, entrelazó sus dedos para luego dedicarle una sonrisa —. Estoy harto de ti, Kazuki — juntó sus frentes quedando tan cerca que cada detalle de sus rostros era apreciado a la perfección por él otro.
— Yo creo que jamás me cansaré de tí — contesto Kazuki feliz, sus mejillas se habían ruborizado y no paraba sonreí.
— Entonces vivamos todo lo que podamos al lado del otro, te haré tan feliz como sea posible.
— ¡Muy tierno y todo, pero ya me quiero ir! — Haruka los espanto apareciendo justo a su costado, les mostró una gran sonrisa —. Hay muchos lugares a los que debemos ir — aseguró contento, su rostro estaba lleno de migas de tarta y jalea. Kazuki se carcajeo.
— A este paso, jamás tendremos un momento romántico.
Dejaron el festival, Kazuki tomaba de la mano a Toi y a Haruka llendo en medio de alejaron de las coloridas luces que las risas felices que llenaban el ambiente hasta regresar a su carreta, Toi sintió gran alivio de no haber vendido el caballo ¡Que gran desastre hubiera sido aquel! Se marcharon, dejando la melancólica Osaka detrás junto con la bulla del alegre festival y los cuerpos de Masa y Chikai.
Desearon vivir más tiempo, desearon estar juntos más años, desearon poder quedarse como estaban por siempre. Porque había algo valioso que un tenían y querían proteger.
Vivieron así, por mucho tiempo, no se podría decir cuánto. Porque la felicidad no se calculaba en años sino en momentos y esos no tuvieron fin estando juntos.
FIN.
