Bueno, he tenido un mes de debate existencial de si hacer esto o no. Mi lado flojo me decía que ya le había dado fin a esto y que debía dejarlo como estaba. Pero mi lado Shipper me dió una coñazera bien arrecha y me tomo y dijo "PIENSA EN LAS NIÑAS, PIENSA EN ELLAS"Y como que tenía razón, o sea ¿Cuántos fincs aparte de los míos Toikazu/KazuToi existen. Yo leo algunos en inglés (terriblemente traducidos por el traductor Google y mi mal inglés) y son bueno... Otros, no tanto.Así que... Leve lemon o limen para ustedes porque estoy fuera de práctica y probablemente sea malísimo lo que vaya a escribir.
Kioto, 1761.
Tras su huida de Osaka, sin planes o permisos de movilidad. Kazuki, Toi y Haruka emprendieron un largo camino para acabar en Kioto; una ciudad prospera abundante en habitantes y trabajó. Ahí, vivan con sencillez en lo más apartado y solitario que se pudiera, lo cual era difícil por la sobrepoblación y su corto presupuesto.
Haruka, que aceptaba su nueva vida a regañadientes, asistía como cualquier niño a los famosos templos de educación improvisa conocidos como Terakoya. Aunque no estaba contento con la educación tan mediocre que se le daba, tenía que aceptar que habían cosas que no entendía: como los cálculos matemáticos, podía estar horas batallando contra la cuencas del ábaco sin avanzar realmente en su capacidad numérica y eso le generaba estrés. Siempre acaba por aventar el ábaco lejos de él y hacer un berrinche, dónde maldice a los números, los comerciantes y a los tan amables monjes que le imparten lecciones argumentando que las matemáticas son inútiles y que los números son basura, siempre tenía que llegar Kazuki a calmarlo y detener el estruendo que ocasionan los pataleos de Haruka. Una vez tranquilo, volvía a sus deberes y los completaba con dificultad, pero se sentía satisfecho y dormía largas siestas como recompensa a su arduo esfuerzo para dejar que sus neuronas recuperarán fuerzas. De lo que se enorgullece siempre era de su caligrafía, tan pulcra y fácil de leer, los mojes siempre se encontraban alabando la calidad de escritura de Haruka y reconociendolo como un erudito que tenía futuro como poeta o si era ambicioso podría llegar a formar parte del consejo de algún Daimayō.
Kazuki paso a vender telas con un comerciante pequeño en su recién nacido negocio, le iba bastante bien y lleva una estilo calmado. Su jefe es un hombre honesto y bueno, que proporciona calidad a preciosos justo, por lo que gano popularidad así que nunca estaba aburrido en el negoció. Al regresar a su casa, limpiaba y preparaba la cena para recibir a Haruka y a Toi con comida recién hecha.
Toi por su parte, lleva sobre sus hombros un trabajo pesado y aburrido con un granjero. Debía salir de la ciudad una vez al mes dónde permanecía una semana en el campo arando la tierra y cosechando los cultivos dónde predominaba los granos. La paga era buena y solo era una vez al mes que se desaparece una semana, el resto del tiempo ayuda al agricultor a vender sus productos en la ciudad.
La vida es tranquila, podría decirse. No había nada que pudiera hacer más feliz a Toi que la convivencia familiar que tenía junto a Haruka y Kazuki. Y eso irritaba a Kazuki.
Kazuki rebanada con rabia los vegetales, haciendo cortes irregulares e impropios de él, haciendo un desastre con los alimentos que no eran culpables de sus repentinos ataques de malhumor. Cada cierto tiempo, Kazuki veía sus intentos de acercarse a Toi frustrados con violencia, era como una bofetada dada con un guante de acero cada vez que intentaba ser romántico o erótico.
Kazuki adoraba su nueva oportunidad de vida, sin Enta para acosarlo y encadenarlo a una especie de matrimonio no oficial y tampoco extrañaba mucho a sus clientes sedientos de sexo, mucho menos extrañaba la casa del kappa junto con sus numerosas deudas que eran una especie de recordatorio de que nunca sería libre. En definitiva, no extrañaba esa vida tan veloz que llevaba. Empezar de nuevo no era fácil, porque llegabas sin nada a un lugar desconocido con una crisis económica y poblacional, pero se podría sobrellevar con la compañía adecuada: Toi es su novio y Haruka su preciado hermano menor, así que teóricamente nada le impide vivir feliz.
Nada excepto que Toi no capta sus indirectas para tener intimidad. Eso era frustrante y le distrae de su sentimiento de comodidad.
Probablemente a Toi no le molestaba vivir con ese romanticismo suave y rosado que ahora tenían, dónde los abrazos y besos era suficiente para demostrar lo mucho que quería a Kazuki ¡Era una idea dulce del amor! Pero insuficiente para Kazuki que reprimía sus indecorosos deseos relacionados con Toi. Para Kazuki, que anteriormente tenía una vida sexual activa pero insípida, era muy importante dar ese paso con Toi, porque era su primera vez deseando tanto a otra persona con ese cariño pero Toi es tan... Tonto con respecto a ese lujurioso mundo al que Kazuki quería arrastrarlo.
Intento lo básico la primera vez que la idea se le plantó en la cabeza, una mañana en la que desayunaban arroz y Haruka se despedía para irse a estudiar. Kazuki aprovecho aquella soledad para invitar a Toi a la habitación y quedar compartiendo el rato, abrazados y tranquilos, Kazuki subió el tono cuando tomo a Toi y le dió un beso que tenía un sabor juguetón muy meloso. Kazuki sentía que progresaban al tener las manos de Toi apoyadas con firmeza en sus caderas, atrallendolo a su persona, sonrie entre el beso con satisfacción mientras aumenta la intensidad al dejar que su lengua explore con confianza la boca de Toi, no sintió que hubiera incomodidad por lo que prosiguió con movilizar sus manos sobre el pecho de Toi sin llegar a infiltrarlas por las aberturas del kimono. Tanteado el terreno y con Toi tan cómodo, uso el siguiente beso para distraer a Toi del sutil movimiento de su cadera junto con la mano curiosa que se hacía paso por el kimono.
Pero para su sorpresa, Toi bajo la temperatura con agua congelada al separarlo con un rápido movimiento y la cara un poco roja.
— ¡Debo irme! ¡El anciano me pidió su ayuda hoy! — dándole un beso en la mejilla, acomodando su desarreglado kimono colo azul rey y desapareciendo por la puerta. Así fue la huida repentina de Toi, dejando a Kazuki atontado y con un hilo de baba escurriendose en la comisura de sus labios.
— ¿Y ahora qué? — pregunto Kazuki al aire con desgano, quedándose aburrido ante el rompimiento del ambiente que tanto le había costado armar.
Ese fue su primer intento, fue el año pasado hace aproximadamente seis meses para ser más claros, con el invierno apunto de montarse sobre Japón. Volvió a intentarlo, esta vez a mediados de dicho invierno, finalizando Enero y con el regreso de Haruka a los templos de enseñanza. Teniendo en cuenta que Haruka no estaba solo cuando iba a estudiar, Kazuki espero pacientemente su retorno escolar para otro ataque.
Esta vez fue mientras estaban recién despertado. Kazuki aprovecho que aún hay frío y que Toi le gustaba dormir abrazado a él y con muchas telas encima, para empezar. Estaban calentitos, con Haruka recién llendose medio dormido al templó, en un cuarto solos y con un agradable frío que no colaba sus huesos. Las manitas de Kazuki sujetaron el rostro de Toi, dónde se dedicó a repartir dulces besos para despertarlo, con quejidos de sueño de parte de Toi y un débil parpadeo de pereza, Kazuki procedió a bajar sus manos y tocar su pecho apartando la tela del kimono dejando expuesto los hombros y ante brazos de Toi al retirarlo un poco. No habían quejas ni más que movimientos suaves de parte de Toi, por lo que prosiguió a lanzarse por el cuello, dónde dejó un rastro de besos y caricias.
Viendo su plan funcionar, Kazuki quiso desnudar por completo a Toi. Para su fastidio, Toi seguía medio dormido y le dió la espalda. Pero no fue todo... Un sonoro ruido gaseoso de dudosa procedencia y un olor fétido alteraron a Kazuki, arrugó la cara por completo bastante incómodo con aquél olor a podrido.
"Toi acaba de... ¡Infeliz!" Con ese pensamiento, Kazuki le dió una patada en la espalda a Toi para girarse molesto ¿Romanticismo? ¡Cero! Y para hacer la situación más terrible, a la hora, Toi se despertó por completo.
— Kazuki, creo que debemos considerar mudarnos porque pienso que hay peste en la casa — Kazuki lo miro con molestia sin entender a lo que se refería —. Esta mañana he sentido un bicho caminar por mi pecho y cuello, creo que eran hormigas.
Kazuki no reventó algo sobre la cabeza de Toi porque estaba más ocupado en hundir su cara en las telas con las que se habían arropado y gritar entre ellas con molestia ante la ineptitud de su pareja tan poco receptiva ¡¿Hormigas?! ¡¿Lo confundió con hormigas?!
Kazuki estuvo una semana de malgenio la cual descargó en comida quemada y muy condimentada, los afectados fueron Haruka y Toi que no entendían porque Kazuki casi les tiraba los platos en la cara y se iba sin comer nada al cuarto donde se encerraba y dormía hasta tarde.
Una vez que descarto la idea de una mañana candente, paso su malhumor y volvió a hacer comida con normalidad para el alivio de Haruka y de Toi. En una ocasión, con Toi fuera de la ciudad, fue Harina quien se atrevió a sentarse frente a Kazuki con una mirada firme y pregunto:
— ¿Hace cuanto no tienes intimidad, Kazu-chan? — fue tan directo, tan seguro y tan tranquilo y aún así no sorprendió a Kazuki. No era atípico, estuvieron rodeados de un entorno hormonal durante demasiado tiempo para sentir pudor por algo que debería ser considerado normal. Con un suspiró y desgano, Kazuki acaricio el puente de su nariz sin poder creer que su abstinencia era tan obvia.
— ¿Hace cuánto atendí a ese burgués?
— ¡¿Me estás diciendo que tu último momento de intimidad sexual fue cuando trabajamos en la casa del Kappa?! — Haruka estaba bastante sorprendió, anonadado con aquello — ¡¿Tienes novio para que sea florero o qué?! ¡Las decoraciones son lindas pero sin utilidad real, Kazu-chan!
— ¡Lo he intentado! ¡Quiero mucho que Toi y yo hagamos esto, pero el es tan... Tan...!
— ¿No se da cuenta?
— Ni aunque le escriba un letrero y se lo planté en frente...
— ¡Por dios! — Haruka empezó a reírse de la desgracia de Kazuki, era ironíco que Kazuki viviera teniendo sus momentos sexuales con muchísimos hombres que le desagradaba y ahora que parecía querer con tantas ganas tener relaciones, había que dibujar frente a Toi lo evidente.
— ¡No te rías! ¡Esto es frustrante! — exclamó Kazuki sin animos.
— ¡¿Que tan malo pudo ser?!
— Intenté que tuviéramos... Bueno, nuestro momento en la mañana — empezó a explicar Kazuki, pero se le hacía un nudo en la garganta y le subía la vergüenza al recordar aquello. Suspiró.
— ¿Y? — Haruka le incita a continuar, Kazuki se coloro y no habló no hacía más que moverse inquieto mientras buscaba explicarle a Haruka lo sucedido. Haruka frunció los labios, pensando cuidadosamente que pudo haber pasado, sus ojos se abrieron como platos — No me digas que...
— Ten piedad, Haruka.
— Él acaso...
— ¡Haruka, por favor!
— Acaso él...
— ¡No lo digas!
— ¿Expulsó un gas?
Tras un corto silencio, dónde Kazuki tomo todo el aire que pudo por la nariz y lo expulsó suavemente por la boca, fue cuando se puso recto, muro a Haruka y con toda la dificultad del mundo le contesto:
—... Si
Haruka se cae de espaldas muerto de risa, a Haruka le empezaba a doler el estómago de tanto reír mientras que Kazuki tenía la cara roja y fruncida por culpa de la molestia, atormentado por la incomodidad del recuerdo que Toi probablemente ni siquiera recuerde o tenga presente que sucedió.
— ¡Ya! Deja de reírte, esto no es gracioso — reprendió Kazuki, pero Haruka lo ignoraba mientras reía al punto de llorar.
— A este paso, deberás amarrar a Toi y ser tu quien se encargue de todo — hablo Haruka entre risas, finalmente recuperando la compostura.
— Podría funcionar — menciono Kazuki, que incluso empezó a considerar la opción burlona de Haruka.
— No funcionará — afirmó Haruka con una sonrisa.
Con aquella conversación dónde pudo desahogarse un poco, Kazuki ideo otro plan para llamar la atención de Toi. Haruka colaboró y le aseguro que ese día llegaría tarde y que se iría a entretener con algún amigo o se quedaría estudiando de más en el templo.
Toi llegaba de trabajar, extrañado de no ver a Haruka comiendo o a Kazuki sirviendo la cena. Estaba familiarizado con un horario y se sentía fuera de lugar al ver que no se lleva a acabó, Kazuki no estaba en la cocina y no había cena preparada, tampoco le recibía con un saludo o escusa de porque no estaba lista la cena, estaba muy fuera de lugar.
Entró por completo y fue en búsqueda de Kazuki al cuarto. Kazuki estaba parado tranquilamente en medio de la habitación con el kimono a medio poner al parecer desvistiendose, con una ligera sonrisa y dándole media espalda.
— ¡Toi, llegas a tiempo! — Kazuki se giró por completo para dejar que Todo le visualizará con mayor detalle. Hablo con voz seductora y malicia en sus ojos, intentando verse atractivo.
Pero Toi no atrapa ni un resfriado, así que menos una indirecta tan obvia.
— Perdón, no sabía que estaban cambiandote — cerró la puerta corrediza y se fue al comedor donde se sentó en el suelo frente a la mesa a esperar a que Kazuki acabará.
Kazuki por su parte, estaba no muy feliz con aquello. Podía perdonar su afán de la última vez ¡Bien, tenía trabajo! Sabía que el incidente de la mañana fue en parte porque estaba medio dormido y no era conciente plenamente de la situación ¡Ni modo, fue su culpa! Pero que le haya rechazado tan directamente era hiriente, nunca se había sentido tan menospreciado.
¿Era alguna clase de maldición? ¿Yuki le estaba maldiciendo a la distancia y arruinando sus encuentros sexuales con vudú? ¿Acaso Toi hacia aquello a propósito?
Mejor se alistaba para preparar la cena.
Haruka llegó emocionado con una sonrisa resplandeciente.
— ¡Toi, Kazuki ¿Cómo les fue?! — pero se desánimo al ver Kazuki cocinan frenéticamente y Toi sentado en frente de la mesa con la mano sujetando su mejilla y su codo apoyado en la mesa. Si, esa no era la situación que se esperaría después del sexo.
— ¡Ah! Ya llegaste Haruka, bienvenido — dijo Toi tranquilo.
— ¡Sientate y come! — Kazuki dejo dos platos de comida sobre la mesa, uno para Toi y otro para Haruka. Luego se retiró diciendo con mal gesto: —. Estaré en el cuarto.
Cuando Haruka y Toi probaron la comida luego de fugaces miradas de preocupación, pusieron mala cara ante el fuerte sabor de los vegetales.
— Le ha puesto muchas especias y condimentos... — hablo Toi. Haruka asintió, suponiendo que el malhumor de Kazuki era culpa de Toi, ojalá que no durase demasiado porque no creía que su estómago aguantará una semana de comida súper condimentada o quemada.
El cuarto intento; porque la tercera que es vencida no cuenta y otra oportunidad siempre es una buena opción; fue una idea que obtuvo de dos muchachas que iban a comprar telas.
— Mi marido ha estado estresado por su trabajo, así que pensé en darle un regaló.
— ¿Que le diste?
— Hay una modista que en secreto hace trajes especiales a precios altos pero que son preciosos.
— ¿Especiales?
— Inspirados en la moda de los extranjeros, son trajes nocturnos para seducir. Al parecer conoció a un extranjero en medio de sus viajes y ahora que sabe un poco de su moda y costumbres, se dedica a venderlas en secreto.
— ¿Que son?
— Les llama camisones, son de tela transparente y suave que se ajustan al busto pero son sueltos del vientre para abajo ¡Y muy corto!
— ¡Eso es tan indecente!
— Pero a mí marido le encantó, nunca fue tan efusivo ¡Fue sensacional! Realmente me sentía muy feliz de verlo así, mi corazón latía muy rápido
— Disculpa — Kazuki le interrumpió en voz baja, la muchacha de no más de veinticinco años le vio con cautela —. ¿Me puedes decir dónde puedo encontrar a esa modista?
Con la idea de los dichosos camisones, Kazuki al acabar su trabajo sorprendio a su jefe al comprar tela e irse muy entusiasmado a ver a la modista. Una casa de costura normal le recibió, con clientela en su mayoría femenina que de veían satisfechas con sus pedidos.
Kazuki espero pacientemente a que todas las clientas se fueran para hablar cómodo con la modista, que se trataba de una mujer de avanzada de edad y olor a humo de la pipa que tenía a su lado.
— ¿Que te ofrezco, joven?
— Usted por casualidad hace... Los famosos camisones
La mujer le vio con interés y una sonrisa.
— No es para alguna pareja tuya, imaginó — con la negación del chico, la mujer se permitió una carcajada limpia —. Esto si que es haberlo visto todo, acompáñame que podría ser interesante.
El diseño del camisón era exactamente como lo describió la joven, una tela transparente y holgada sin mangas, por su contrario, poseía dos tiras de tela que se amarraban con un lazo por al frente. El conjunto era simple, se ajustaba mucho en el área donde iban los senos y solo esas tiras que funcionaban igual que el obi evitaba que se desprendiera del cuerpo, luego la tela caía suavemente como si fuera agua hasta la altura del nacimiento de los muslos llegando a rozar las nalgas. La tela del camisón es clara, Kazuki podía imaginar que si una mujer usaba eso se verían sus pezones y su vagina, mientras que la tiras eran de un color oscuro brillante siendo muy finas.
— ¿Que te parece? El más popular es color amarillo, las chicas dicen que se ve como oro — dijo mostrándole dicho camisón.
— ¿Cómo se sujeta? — pregunto Kazuki.
— Generalmente lo hago a la medida de los pechos, para que la cinta de acá los apriete — la mujer señala un lazo que rodea dicha área —. Pero estás tiras de acá, se ajustan para que esté apegado al busto. Contigo sería un poco difícil porque careces de pechos, pero si podría hacer algo interesante.
— Traje unas telas para que lo hiciera pero veo que son diferentes...
— ¡Damelas! Las recibiré como parte del pago — la mujer le arrebató la bolsa con telas a Kazuki observando maravillada el color brillante y la resistencia al ser estiradas.
— Me gusta pero ¿Puede ser en rojo?
— La tela roja de seda es más bien rosa opaco, no es tan brillante como el amarillo pero se ve atractivo.
— ¡¿Cuánto es?!
Con dos semanas de plazo para que el camisón estuviera listo y para pagar, Kazuki hizo un hueco enorme en su presupuesto para pagar dicho camisón. Toi y Haruka no sabía de aquello, pero tampoco esperaba que se dieran cuenta porque nada cambió en la casa exceptuando que Kazuki había reducido un poco las raciones de comida y ya no usaba tantos vegetales, pero como no protestaron supuso que no se dieron cuenta.
Llegó el día, estaba bastante ansioso porque nunca había usando al tan ridículamente corto. Se vistió con dicho camisón, aunque sintió que era exactamente lo mismo a estar desnudo, pues por la delicadeza del conjunto no abrigaba nada. Para su sorpresa, había otro accesorio entre las compras, era algo así como una calcetas pero de tela muy ajustada y rosa brillante, no se parecía en nada al camisón pero combinaban bien y resaltaba la figura de sus muslos.
Se observó a sí mismo, era extraño verse así. Tomo aire y lo expulso, pensando que no fue una buena idea y mejor se desvestía, más fue sorprendido cuando abrieron la puerta corrediza y Toi paso sin mirarle al principio.
— Kazuki ¿Te parece ir al festival que se viene por la primavera con...? — Toi había entrado, tomado un kimono y estaba dispuesto a cambiarse cuando alzó la vista y vio a Kazuki se quedó mudo. Parpadeo incrédulo ante la imágen que Kazuki le presentaba, mientras una matiz de rojos se apodera de su rostro y una nueva de vergüenza desfigura su cara.
Kazuki estornudo.
Toi casi corriendo busco algún kimono, de hecho tomo tres vestimentas muy gruesas que acabo por enredar sobre Kazuki, usando el cinto para apretarlos con firmeza. Kazuki quedó con una figura redondeada y suave por culpa de las capas de tela, aún que no fue suficiente para Toi que coloco mantas gruesas alrededor de la figura de Kazuki y luego lo metió en el futón.
— ¡Demonios Kazuki! ¡¿Que rayos llevas puesto con este frío?! ¡Estamos en pleno invierno! ¡¿Quieres que te dé hipotermia o un resfriado?! — Toi hablaba muy molesto, con la cara colorada.
— Lo siento, solo es que...
— ¡Se más conciderado contigo, pudiste acabar gravemente enfermo!
Tal vez por eso no volvió a atreverse a poner ese exquisito conjunto nuevamente. Toi parecía apunto de morirse por un ataque de pánico ese día y no se separó de él en toda la tarde.
Aclarado esto, regresamos a nuestro punto de inicio, con Kazuki machacando con ferocidad los pobres vegetales y tubérculos para la cena. Había dado su mejor esfuerzo en los últimos seis meses, pues los intentos que anteriormente fueron relatados solo son los más destacables en algunos posteriores Toi ni siquiera le miró, y ahora con el caluroso verano apunto de hacer su entrada se había quedado sin ganas o energías de hacer un último intento.
No podían decirle que la décimo primera era la vencida, porque rompería la cabeza del desgraciado que se atreviera a venir con semejante optimismo falso.
Suspiró, todos los ingredientes fueron a dar a la olla con agua hirviendo para hacer una sopa. Acaricio su puente de la nariz con molestia pensando que debería dejar el tema tranquilo y concentrarse en la cena ¡Mejor aún! Dejaría el tema de una ves por todas y se rendiría.
No, no podía dejar el tema tranquilo.
Kazuki había intentado olvidarse de la idea y de aceptar con humildad que su novio sería casto sagrado por el resto de la vida. Repitió aquello cada noche y cada mañana para converse a su cerebro de que así sería, sin embargo su arduos intentos de dejar el tema sin tocar se veían interrumpido por estrepitosas fantasías que no concebía estuvieran presentes.
Siempre que cerraba un segundo los ojos acababa por ver imagines distorsionadas que nunca pasaron sobre Toi y empezaba a afectarle gravemente. Se volvía torpe y distraído, algunas veces babeaba sin poder controlarse y ahora no podía ver a Toi a la cara sin morirse de vergüenza.
Era absurdo, debía siempre estar ocupado para evitar aquellas extrañas imágenes mentales con relación a Toi. Le recordaba al tiempo donde estubo con Enta siendo infeliz, pensó que finalmente habían terminado sus sucios deseos cuando Toi lo fue a buscar pero al parecer muy en el fondo sabía que no había acabado.
Se volvía especialmente tedioso al ver a Toi, saciando cada lujurioso rastro de su sed en medio de delirios utópicos cuando la realidad era que Toi carecía de ese sentido sexual que tanto necesitaba.
¿A esto se le llamaba castigo divino por siempre haber menospreciado a esos números amantes que alguna vez complació?
Sonaba ridículo, pero era bastante lógico.
Suspiró, recibiendo el dinero de la clienta y dándole el cambió. Agradeció su preferencia, observándola alejarse satisfecha. Mientras ella salía, la modista que hace unos pocos meses le atendió entraba y le observo con una sonrisa, reconociendole casi de inmediato; no porque fuera buena con los rostros pero era difícil olvidar que fue un hombre a pedirle un artículo que generalmente está destinado para damas.
— ¡Ah! El chico de la última vez.
— La modista — contesta Kazuki observándola entrar con una amplia sonrisa.
— Las telas de la última vez fueron muy buenas y estuve mucho tiempo buscando la casa de telas que distribuía el material que me diste. Me alegro identificarla finalmente — aviso la mujer, aunque Kazuki no le contesto solo soltó un monosílabo casto en respuesta. La sabía modista, observo fijamente a Kazuki; ya había atendido clientas con esa mirada de descontento y expresión de cansancio. Le era común adivinar el motivo de su aflicción; camino fingiendo interés en unas telas coloridas que se encontraban cerca, sonriendo mientras hablaba —. ¿Has puesto en uso mi trabajo? — pregunto casual, el suspiro de Kazuki le dió una respuesta —. No todos se ven atraídos por la sensualidad, algunos son más dulces.
— Ya lo he intentado todo: indirectas, ataques sorpresas, seducción obvia ¡¿Acaso es idiota?! — Kazuki se dejó llevar contando sus pesares y la falta de empatía que Toi le tenía con algo tan notorio.
— A lo mejor te ha faltado comunicación — recomendo la mujer.
— ¿Comunicación?
— ¿Por qué no le preguntas directamente a tu pareja si quiere tener algo más maduro contigo? Puede que se sienta intimidado con tus constantes arremetidas.
Kazuki se paralizó ¿Pedir sexo? ¡¿Eso se hacía?! ¡¿Se tenía que pedir sexo?! ¡¿No era algo que simplemente se daba por el ambiente?! Por lo menos a él nunca le pasó que un cliente le pidiera amablemente "¿Podemos hacerlo? He pagado y realmente eres bello" o algo así, tal vez desvestirse o hacer algo ridículo que mantenía la excitación despierta, pero que le pidiera directamente sexo ¡Jamás! Siempre estaban en un espacio conocido, dónde se daban los toques y se esperaban gemidos como respuesta, no era algo pedido sino que ya era común.
— Me parece que no eres muy de esos... — dijo la modista, Kazuki solo asintió.
Una vez que ya había hecho su compra se retiró con calma, mientras Kazuki hacia cuentas de las monedas que le había dejado.
Pero se perdió entre sus pensamientos, observando las monedas de plata fijamente. Una vez Toi le había dicho que siempre podría decirle todo, así fuera mínimo o sin importancia, porque lo escucharía. Las monedas se le caen, rápidamente se encoge a tomarlas y ponerlas en una caja de hierro dónde se guarda todo el dinero.
Las palabras de la mujer se clavaron en su cabeza, por lo que llegó a la casa con aquella idea presente. Todo paso rápido y automático, estaba más concentrado en lo que la mujer le dijo que en sus actividades pese a haberlas ejecutado como siempre.
Aunque para Toi y Haruka, el hecho de que Kazuki no prestará nada de atención cuando lo llamaban era desconcertante. Se asustaron al ver que Kazuki buscaba, sin ver qué hacía en realidad, poner los palillos en su boca y acababa por hacerlos chocar contra su mejilla, solo separaba sus labios mientras estúpidamente pensaba que la comida que acabo por ser soltada por los palillos llegaría en algún momento a su boca.
A la mañana siguiente se quedó dormido hasta muy tarde, no supo porque pero no fue madrugador como era costumbre. Se quedó sentado en el futón mucho rato y fue Toi quien entró a ver si ya había despertado, le miro con tranquilidad.
— ¿Ya despertaste, entonces? Vamos, ya casi es medio día — comentó Toi, sacándole un jadeo de impresión a Kazuki que se levantó apresurado consiguiendo tambalearse en medio de su caminata.
— ¿Tan tarde? ¿Por qué no me despertaste? — preguntó alarmado Kazuki, después de haberse parado de forma tan abrupta se sentía mareado. Toi le tomo de los hombros al verlo tropezar hacia él.
— Te veías cansado — dijo Toi —. Vamos, prepare té — Toi llevo a Kazuki a la sala, dónde la mesita dónde comían seguía puesta y las tazas de té servidas. Kazuki se sentó y bebió un poco, el té estaba casi frío, no completamente tibio pero tampoco estaba frío como para decir que no fuera bebible solo estaba un poco frío. Era bastante extraño, porque no era desagradable como lo llevaba a ser el té frío pero como aún había cierta calidez en el fondo del vaso podría ser pasable.
— Está bueno — mintió Kazuki, pues ni siquiera sabía de qué era el agua de tono verdoso opaco.
— Si... — musitó Toi sin creerlo, el té estaba demasiado frío para saber bien según él —. Quería hacerte una pregunta...
— ¿Si?
— Ese atuendo... El transparente que usaste en medio del invierno ¿Rosa?
— Era rojo opaco — aclaro Kazuki.
— Bueno, sabes a cual me refiero — señaló Toi ante la aclaratoria de Kazuki —. ¿De dónde lo sacaste?
— Lo compré — contestó Kazuki sin darle relevancia, tomó un sorbo de té intentando disimular su disgusto por tocar el tema.
— Si, ajá, entiendo que lo comprarás ¿Pero para qué?
"Para ver si de ese modo lograba que me dieras tu 'atención' pero falle rotundamente y casi pescó un resfriado. Así que no te preocupes, no volveré a usarlo" pensó Kazuki apartando la taza ahora vacía, aunque la increíble habilidad que le permitía pensar lo que iba a decir sonó la alarma ante la idea de soltar aquello de forma tan abrupta. Reformuló las palabras, creo una nueva oración y vio a Toi.
— Solo me gustó y lo compre — explico sereno, Kazuki observaba a Toi que no estaba convencido del todo ante su explicación tan vaga.
— Ya veo... — fue todo lo que Toi dijo. Aunque se veía molesto, Kazuki pensó que su respuesta no pudo satisfacer a Toi y que había algo que le perturba.
— ¿Pasa algo que ese atuendo? — pregunto Kazuki, levantándose y poniendo la taza en un cuento vacío.
— ¿Planeaba usarlo para algo?
"¡Oh! Así que de eso se trata" Kazuki arqueo una ceja conteniendo su sonrisa, entendiendo que esto era un probable ataque de celos de pareja ¡Yupi! Su primer arranque de inseguridad, se podría considerar un progreso.
— Es algo así como para dormir o tal vez ropa interior — Kazuki siguió el juego, esperando por las reacciones de Toi.
— ¿Para invierno? — recalcó Toi.
— No es de temporada o algo así, solo me enteré de su existencia en ese momento — Kazuki se giro a ver a Toi, notando la auténtica rabia que contenía —. ¿Por qué tan interesado?
— Muy bien, te lo voy a decir de este modo — dijo Toi hastiado, entendiendo que Kazuki jugaba con él —. ¿Planeaba salir usando eso?
— No — aseguro Kazuki —. Es obvio que no es una prenda para salir — Kazuki no buscaba tentar su suerte o fastidiar a Toi, pero sin saberlo estaba logrando justo eso. Kazuki se encontraba tan frustrado como Toi, por un motivo diferente como lo era: que estás eran las alturas y a Toi no se le ocurría que el conjunto lo compró para llamar su atención.
— ¡No me jodas! — Toi fue hasta Kazuki con pasos pesados, sujetándolo del kimono con su mano derecha y con la izquierda lo tomo de las mejillas haciendo que lo viera. Toi mostraba una expresión de pura molestia pero sus ojos refleja su aflicción, estaba dolido —. ¡Tan solo dime si te estás viendo con alguien más! ¡Al menos, de ese modo, sabría que no me tomas por idiota!
A Kazuki le llamo la atención que ni siquiera usará el término "amante", también que esa fuera la conclusión a la que llegara Toi. Su actitud si era sospechosa, no se podía negar que era extraño que en invierno comprará un atuendo tan revelador y se lo estuviera probando a solas, Kazuki entendía muy por encima los celos porque nunca los ha sentido ni nadie lo había celado. No era desagradable, porqué se sentía importante a ojos de Toi, pero tampoco le gustaba porque significaba que Toi no confiaba en él; era un choque de sentimientos; en esa situación se había perdido un poco la gracia del asunto. Kazuki miro seriamente a Toi.
— No, no me veo con nadie — lo dijo con seguridad, no escondía nada y menos a Toi. Lo único que realmente mantenía para sí, era que quería que tuvieran sexo de una buena vez por todas pero no sé lo decía porque hasta entonces nunca pensó en que debía decirlo —. ¿Qué te hace pensar eso? ¿Algún indicio que te llevará a sacar esa conclusión?
— Un extraño atuendo del qué no sé nada, por ejemplo. También que últimamente evites mirarme a la cara, o que estés tan despistado, y que estás actuado raro desde hace un tiempo — dijo Toi de forma evidente, soltando las mejillas y kimono del contrario, alejándose de él con los brazos cruzados. Kazuki tuvo que apretar los labios y contener la larga explicación de porque actuaba de forma inusual, se limitó a mirar a otra dirección —. Haruka se burlo de mi cuando le pregunté que te pasaba.
— ¡¿Le dijiste a Haruka?! — pregunto Kazuki con asombro, le extrañaba porque Haruka no le contó eso.
— Si, quería ver sí sabía algo pero se ha reído — explico Toi —. Aunque aún no termino de explicarme para que lo quieres ¿Es tan bonito?
— Es atrevido — incitó Kazuki acercándose un poco a Toi —. Tenía planes para ese conjunto, pero no se dieron — suspiro Kazuki con frustración ante la penosa memoria de invierno y su casi resfriado. Dejando a Toi aún más confundido.
— No ibas a salir con él, ni tampoco a ver a nadie — Toi repitió, Kazuki asintió como contestación — ¿Que rayos querías con esa cosas?
— Estragularte, por lo menos ahora quiero estrangularte — aseguro Kazuki con severidad, Toi llevo su mano a su cuello con horror tomándose enserio lo que Kazuki había dicho. Tenía la expresión de que de verdad lo haría si rentaba la suerte, era inevitable no asustarse.
— ¡¿Y ahora yo que hice?!
Kazuki se preguntaba si era retórica la pregunta o sí acaso esperaba una respuesta, respiro profundo tomando paciencia.
— Antes de contestarte, te haré una pregunta — dijo Kazuki acercándose a Toi, la diferencia de alturas no era demasiado y Kazuki no necesitaba levantar la cabeza para ver a Toi a la cara, sus ojos no perdían de vista al otro aprovechando ese factor. Toi prestaba completa atención a Kazuki, expectante de lo que fuera a decirle —. ¿Quieres tener sexo conmigo?
Fue un prolongado silenció, el aire era pesado y ambos se miraban fijamente. Las mejillas de Toi se tornan de diferentes coloraciones rojas acabando completamente sonrojado.
— ¡¿Pero que estás preguntando en una situación como está?! — exclamó Toi molesto, poniendo su mano sobre la cara de Kazuki y empujándolo para atrás. Kazuki doblaba su espalda mientras soltaba reclamos bajos para que lo soltará — ¡Y en la sala! ¡¿Cómo preguntas algo como eso en la sala?!
— ¡Tu preguntaste para que quería usar ese conjunto! — exclamó Kazuki señalandolo. Toi apretó su labios con un puchero, todo cobraba sentido pero le molestaba más lo que le han confesado que la idea de que Kazuki tuviera un amante.
— ¡¿Por qué pensaste que usando eso me gustaría?!
— ¡Porque nada funciona contigo! ¡A tiempos desesperados, medidas desesperadas!
— ¡¿Pero qué pasaba por tu cabeza en ese momento?!
— ¡Que mi novio no se toma la molestia de tocarme!
Dos fuertes golpes se escucharon contra la pared sobresaltado a ambos, miraron en la dirección donde se dieron los golpes.
— ¡Ya cállense!
A su vecino no le hacía mucha gracia que discutieran de ese modo, perturbado la paz que había con sus cosas de pareja. Ambos se sonrojan, Kazuki tomo la mano de Toi y lo llevo a la habitación donde se sentaron en el futón. Toi carraspeó la garganta.
— Entonces ¿El conjunto lo compraste para usarlo conmigo?
— ¡Wow! Casi quiero darte un premio ante lo obvio, sino fuera porque también quiero golpearte — dijo Kazuki juntando las manos, Toi mostró incomodidad por eso.
— Tampoco era muy evidente ¿Por qué pensaste que me gustaría?
— Yo que sé, tampoco lo pensé con claridad, siempre atendí a hombres que les gustaba las cosas atrevidas y reveladoras junto con la gracia. Incluso a mí me pareció apropiado para...
— ¿Cuántas veces debo repetir que no soy como alguno de tus clientes? — recalcó Toi interrumpiendo la explicación de Kazuki que incluso empezaba a tomar otro rumbo.
— Creeme, no eres para nada un cliente — afirmó Kazuki, se acerco a Toi, recostando la cabeza sobre el pecho de su pareja para estar cómodo —. Nunca hubiera tenido que pedirle a un cliente que tengamos sexo, hubiera dado por hecho que ocurriría y ya.
— ¡Oye!
— Tú eres diferente, por eso no sabía cómo hacerlo...
— Hubieras dicho que querías y ya está...
— ¿Entonces lo hacemos? — pregunto Kazuki subiendo la mirada, Toi se tensó. Kazuki sentía contra su oreja el corazón de Toi que latía feroz contra su pecho.
— Yo no sé hacerlo — aviso Toi.
— Podemos esperar, si quieres — aseguro Kazuki aunque le costó decirlo —. No es como si fuera importante o un requisito...
— Si no lo fuera, no hubieras hecho tanto escándalo — señaló Toi en voz baja, Kazuki le pellizco como respuesta al haber escuchado la réplica de Toi, quien no tardó en quejarse — ¡Hey!
— Llevo seis meses en intentos fallidos de intimidad, un pequeño pellizco no será suficiente para compensar toda la vergüenza que me hiciste pasar — dijo Kazuki molesto, se había contenido tanto tiempo que debía descargarse de algún modo con Toi y los pequeños pellizcos no eran suficiente para saciar la sed de venganza de Kazuki —. Al menos compensame un poco...
— ¿Y que quieres entonces? — a Toi le dió algo de temor hacer la pregunta, sabía que incluso era adversa considerando que hace poco Kazuki le había dejado en claro que quería. Los ojos de Kazuki le miraron manteniendo su posición en el pecho de Toi, el contacto visual era ligeramente borroso pero estaba claro que le reprendía por semejante pregunta, aunque luego bajo la mirada haciendo un pequeño mojito con la boca.
— Arrecuestate y dame muchos besos — ordenó Kazuki después de haberlo pensado cuidadosamente, Toi no mostró su sorpresa por el pedido, solo obedece sin hacer cuestionamientos. Sujetó a Kazuki por la cintura dejándose caer a la superficie del futón, Kazuki se arrastró un poco sobre el cuerpo de Toi para quedar a una distancia de centímetros con respecto a sus caras. Kazuki cerro sus ojos y espero paciente a qué Toi actuará y le diera besos, aunque fue bastante lento el procesó por culpa del pudor que siempre se apoderaba de Toi en estas situaciones a las que se había acostumbrado que Kazuki tuviera riendas.
Toi tomo el rostro de Kazuki con meticulosidad, plantando besos suaves y lentos en las mejillas de Kazuki tomándose su tiempo en dejar un rastro de mimos en la cara de Kazuki, mientras marcaba su rumbo en dirección a los labios dónde un cosquilleo de emoción le recorría. Kazuki sentía sus mejillas arder ante el gentil contacto de Toi, mientras que la suavidad de Toi no traía ninguna malicia tirando a lo romántico, a Kazuki le estaba quemado esa dulzura desde el fondo; aquel ardor frío que le estremecía le generaba suspiros y arrebatos de amor, tenía tantas ganas de devorarse a Toi que era insano. Su obsesión con su pareja se intensifica con cada gesto, con sus palabras y expresiones; Kazuki relajo sus músculos, sintiendo la punta de sus extremidades quemarse y quedar estáticas con este dulce momento que se graban en su memoria para ahí perdurar. Kazuki fue abriendo sus ojos suavemente, encontrando a Toi moviendo su rostro para besarlo en los labios, hizo su aporte y se acercó al mismo tiempo. Se chocaron con un poco de dolor el contacto, pero siguieron el beso con intensidad.
Las manos de Kazuki ascendían hasta rodear el cuello de Toi y atraerlo más a él, deseando seguir así de cerca. Toi deslizaba sus dedos desde la cintura de Kazuki a su cadera a modo de caricia, luego invirtió el movimiento y ahora ascendía sus manos de regreso a la cintura; está acción la repitió despacio una y otra vez, creando fricción entre la piel de Kazuki, sus manos y la ropa.
Kazuki se removía emocionado sobre Toi, mostrando su agrado por la determinación que Toi mostraba tan repentinamente. Su cuerpo empezaba a conmocionarse por las acciones, los besos empezaban a tener un sabor picoso muy en el fondo y estaba dispuesto a que continuarán así. Se arriesgo a propasar límites que había respetado hasta el momento al dejar que sus manos bajarán haciendo presión en el camino hasta los bordes del Kimono azul marino que Toi vestía, su mano derecha se dió paso entre la ropa tocando el pecho con seguridad mientras la mano izquierda buscaba el cinto que le impedía deshacer de la ropa de Toi de una vez por todas.
Toi rápidamente lo separó al sujetar sus hombros y así ambos acabaron sentados. Hum, dèjá vu...
— ¿Que pasa? ¿No ves que pierdo impulso? — comento Kazuki desanimado.
— Hace unos momentos atrás me dijiste que no era un requisito hacer esto — enfatizó Toi al recordarle la negación de hace poco, Kazuki afirmó como respuestas reconociendo que eso mismo dijo — ¡¿Entonces?! — Kazuki giro sus iris por toda la habitación, pensándolo, Toi detestaba que hiciera ese juego para agregarle tensión a cualquier asunto que tratarán; era como sí realmente se tomará la molestia de meditar el porque de sus acciones a pesar de conocer la respuesta; era una forma de tortura que le tenía impuesta.
— Porque quiero hacerlo — dijo Kazuki seguro —. Creo que me arrepiento cuando dije que no era importante, en realidad, lo es un poco — musitó Kazuki —. No funciona si no cooperas y me detienes.
— ¡Kazuki, se serio! — pero sin importar su intento de frenar el asunto, Kazuki ya se encontraba decidido. Uso su peso para balancearse sobre Toi y volverlo a recostar, iniciando otra ronda de besos con el intento de mantener tranquilo a Toi.
"¿De verdad piensa que me va a comprar de este modo?" Toi observaba a Kazuki besarlo, sus ojos estaban suavemente cerrados y sus alargadas pestañas rozan de a momentos su nariz o también sus mejillas dependiendo del movimiento y próximidad con la que Kazuki le besará. Había un suave tono rosa pintándose en las mejillas de Kazuki, que se extendía a la nariz y orejas de forma veloz. Toi frunció el entrecejo en medio del beso, tomando a Kazuki de la nuca y finalmente cerrando los ojos. "Pues si pudo"
Al sentirse correspondido, Kazuki se entusiasmo y saco el molesto kimono azul de su camino.
"¡Vete al infierno, quemate y no vuelvas porque no eres bienvenido!" Pensó Kazuki ante el gentil sonido de la ropa siendo tirada a un lado, era el sonido más glorioso que había escuchado y solo duró una milésima de segundo que probablemente era irrelevante en toda la extensión de la palabra. Aún con eso, Kazuki se sintió victorioso al ver que por fin tenía a Toi a su completa disposición.
¡Agradecido con el de arriba!
Toi estaba avergonzado, se aferró al futón cerrando fuertemente los ojos ante la sensación de que sus mejillas se quemaban. Kazuki se separa despacio del beso, se derritió de ternura ante el gesto tímido. Pero con intenciones maliciosas tomando ventaja de como Toi cerraba con fuerza sus ojos, Kazuki se sacó su vestimenta y se apego veloz a Toi sacándole un quejido desprevenido ante el cálido contacto que le hizo devolver la espalda contra ma superficie mullida del futón. Estaba tan avergonzado al ver a Kazuki sobre él, desnudo y sonriente con la lujuria brillando en sus ojos; un animal feroz hambriento que veía en él una víctima potencial; tartamudeo nervioso ante el acercamiento de Kazuki, que le impedido decir cualquier cosa al moder su cuello distrayendolo de sus pensamientos.
Kazuki besaba el cuello y los hombros de Toi, sus dedos bordeaban la figura del costado de su pecho y vientre con especial suavidad sacándole escalofríos a Toi, con los temblores de Toi debajo de sus labios por culpa del contacto gentil, Kazuki sonrió.
— No es como si fuera a matarte — musitó Kazuki contra la manzana de Adán de Toi, la cual es más pronunciada que la suya y por algún motivo un área sensible que hace que Toi apriete sus dedos con fuerza. Se sentía expuesto y temerosos, además de muy caliente, cada parte de su cuerpo temblaba muerta de rigidez mientras Kazuki continuaba en lo suyo; explorando curiosos el cuerpo de Toi, delineando caminos sobre su vientre y pecho con diversión presente en su sonrisa, besando hasta el último rincón de piel; se sentía bien ante lo desconocido, sin embargo estaba inseguro de cruzar y hacer su aporte al pequeño juego que Kazuki disfrutaba sobre su cuerpo.
Aún cuando ambos estaban desvestidos, Kazuki no mostraba ninguna señal de incomodidad por estar expuesto y se veía muy feliz tocando toda la piel que estuviera a su alcance. Mientras él estaba congelado debajo del entusiasmado Kazuki, observándolo sin poder creer que experimentaran esa situación, un pequeño temor le invadió ¿Kazuki no se aburriría de su cobardía? Estaba prácticamente solo en esto y se suponía que era un acto de dos... En su caso por lo menos era de dos.
Tomo aire, todo el que pudo con la ayuda de una profunda inhalada, llenándose de valor y hablando entre jadeos que no podía controlar.
— Eh... Kazuki — pronunció débilmente, se estremeció al sentir la presión que Kazuki ejerció sobre sus caderas y como se balancea sobre sus piernas rozando cierta parte de él con cierta parte suya. En algún lado ese corto movimiento debería considerarse como juego sucio, porque hacerle perder la compostura era trampa — ¿También puedo tocarte? — pregunto sin poder ver a Kazuki a la cara, estaba tan nervioso por decirlo que simplemente no pudo mirarlo
Kazuki se desplomó sobre él de forma violenta.
— ¡¿Qué pasá?!
— ¡Eso ha sido muy tierno! ¡Tu cara fue tan linda! — chillo Kazuki recomponiendose, se acomodo sobre Toi con mucho entusiasmo. Fue muy veloz al tomar las manos de Toi y dirigirlas a su cuerpo, sin saber a qué área en particular ponerlas las llevo a su pecho y miro a Toi —. Tócame como gustes, no te preocupes por usar algo de fuerza ¡Tampoco me romperé! Anda, tócame — Kazuki le permitió la disposición de explorarlo, pero Toi no tenía idea de a que proceder. Sus dedos tenían debajo los pezones de Kazuki y sus palmas el resto del pecho.
Sin tener idea de cómo continuar, intento rememorar que hacía Kazuki con él; básicamente lo exploró por completo, revisando cada área sin tener miramientos; pero como no es Kazuki y no tiene la misma energía, simplemente bajos sus manos hasta las caderas, aferrándose a ellas. Siempre que besaba a Kazuki sujetaba esa área para mantenerlo cerca, estaba familiarizado con la forma y tamaño, más no era especialmente un área interesante para esto, así que siguió dejando bajar sus manos por el contorno de Kazuki hasta los muslos deteniéndose a examinarlos.
Los muslos son un área regordeta, suave al contacto por defecto. Kazuki tenía muslos bastante gruesos y sus dedos se hundían en la carne, la piel de Kazuki era muy suave y de tono bronceado, le agrada el contraste entre su extrema palidez sin sentido y el color canela de Kazuki. Apretó el agarré, deslizándose entre los muslos y subiendo por la parte tracera de estos dónde alcanzó las nalgas y usando las misma fuerza las apretó.
Kazuki chillo a modo de respuesta.
Toi aparto sus manos de un salto y miro a Kazuki sonrojado, Kazuki en cambio se reía mientras usaba su brazo para cubrir su rostro.
— Perdona, ha sido inevitable — expresó entre risas, coloco su cara entre el hombro y cuello de Toi apoyando su barbilla en el espació entre esas áreas. Toi en cambio, enderezó un poco la espalda usando sus brazos para brindarle apoyó y sentarse. Kazuki de abrazo de él, apegándose más al pecho del opuesto, sus piernas que antes estaban a los costados de las piernas de Toi se movieron y enredaron en su cadera —. Puedes seguir.
Toi arqueo una ceja, preguntandose sí acaso aquel grito fue sorpresa o simplemente una broma de Kazuki para asustarlo. Estaba tan absorto en visualizar el área que tocaba que ignoro el rostro de Kazuki por un momento.
Mientras que Kazuki, sufría un ataque de gritos internos.
"No me esperaba eso ¡No lo espere de él, para nada!" Entre el asombro de que Toi lo hubiera atrapado desprevenido y la fuerza que ejerció al tomarle las nalgas, por accidente dejo escapar un grito que pudo encubrir con ayuda de risas nerviosas y algo de improvisación ¡No le diría a Toi que grito porque lo sorprendió, sería el hazme reír si lo admitía! Solo pasaría ese hecho por alto y seguiría intentando darle confianza a Toi.
Con esa pequeña ruptura en la escena, Toi no sabía si volver a meter sus manos dónde antes estaban o moverlas a otro lado, inseguro de sus acciones mientras considero que anteriormente hizo gritar a Kazuki, las puso en la espalda del mencionado y ahí las deslizó firmemente por todo el largo y ancho hasta llegar a los hombros dónde aferró sus dedos a ellos. Toi dejo reposar su cabeza sobre el hombro derecho de Kazuki soltando un suspiro. Sintió que Kazuki sostenía su nuca y cabeza, repartiendo caricias suaves a lo largo de sus mechones de cabello, así pasaron un rato, sujetándose firmemente mientras dóciles contactos los acercaban más y más al punto de que ya no reconocían que parte de su cuerpos no eran suyas y cuáles eran del otro.
El aire iba aligerandose y llenándose de calor, que se filtraba por sus vías respiratorias para dar con los pulmones y dificultarles exhalar, estaban hirviendo ante la dulzura que los fundía. Entre besos y mimos, consiguieron retomar el rumbo del deseó; Kazuki guiando a Toi para que lo tocará con mayor confianza y Toi aprendiendo entre el temor de poder lastimar a Kazuki; se movían con precaución, sin querer alejarse demasiado del abrazos.
— Toi — pronunció Kazuki después un largo rato dónde lo único que salía de su boca eran jadeos ahogados. Toi responde con un gruñido, concentrado en el cuello de Kazuki y las marcas rojas que se hinchaban frente a sus ojos —. Necesito que tomes mis... Em... Muslos y separes mis piernas.
— ¿Para que? — pregunto Toi medio ido, las palmas de sus manos estaban en las caderas de Kazuki sin tener muchos ánimos de soltarlas. Le gusta el ritmo que llevaban, dónde todo era flexible y espeso gracias al calor que dominaba sus cuerpos.
— Solo házlo — Kazuki entendía lo que decía, podía sentir cierta parte erecta de Toi chocar contra la parte baja de su vientre. Él también estaba excitado, su pene dolía bastante en especial en la punta, así que no entendía como Toi ignoraba que su propio aparato estaba tornándose morado y rojo mientras se levanta como si tuviera vida propia.
Buda, protege su ano.
A regañadientes, Toi bajo sus manos hasta los muslos sujetando con fuerza la parte posterior y moviendolos hacia los lados para así poder apartarlos.
— Sube un poco las manos — pidió Kazuki. Toi hizo caso, llegando hasta el nacimiento de los glúteos —. Abrelas más — a pesar de que Kazuki hablaba con tanta seguridad, Toi ya estaba poniendo en duda que estaban por hacer. Toi echo un vistazo por sobre el hombro de Kazuki en dirección a la espalda baja; distinguió como las nalgas de Kazuki estaban una apartada de la otra gracias a sus manos.
— Eh... Kazuki — Toi giro su rostro para ver al mencionado, se sorprendió al verlo lamer con esmeró su dedo índice y medio — ¡¿Que haces?! — aunque Kazuki le respondió, no entendió los balbuceos por culpa de sus dedos que entraban y salían de su boca, mientras su saliva humedecida la extensión de sus dedos en un sensual vaivén con un delirante sonido húmedo. Toi aparta la vista, sonrojado a más no poder; por un segundo empezó a fantasear que Kazuki hacia esa mismas acción pero la aplicaba en él y en otra parte de su anatomía, más baja y gruesa. Tragó en seco con pesadez.
Kazuki dejo sus dedos observando lo brilloso que están, ligados a sus labios por ese delgado hilo de saliva que se escurría. Suspiró, esta parte era incómoda en especial por qué estaban sentados, peor nada que no hubiera hecho antes. Bajo la mano que tenía sus dedos húmedos, llegando hasta sus nalgas que estaban apenas separadas con ayuda de Toi, esta parte era algo tosca pero sin titubear dejó que sus dedos se deslizaran por su ano cerrando los ojos y relajando su cuerpo.
Toi se había calmado al dejar de oír los chasquidos de la boca de Kazuki al succionar los dedos, pero ahora algo más le saco de lugar: gemidos que no se contenían mientras Kazuki se retorcía de arriba a abajo sobre él. Al ver a Kazuki, para ver qué lo tenía de ese modo, solo pudo apreciar sus ojos fuertemente cerrados y su boca abierta dejando escapar los eróticos quejidos que lo harían perder la cabeza; Kazuki estaba muy concentrado en la profunda sensación de placer retorcido gracias a sus dedos, odiaba perderse entre la locura de embestidas simuladas que le proporciona sus dedos al entrar y salir repetidas veces; Toi estaba apunto de irse de cabeza al desastre mental, maldecia por lo bajo lo bien que se sentía la fricción entre sus cuerpos. Su pene reaccionaba ante los gemidos que tenía sobre su oreja, no era que no hubiera tenido una erección antes pero no como esa que exigía atención de un tipo diferente: exigía que Kazuki pusiera sus manos alrededor de su pene y lo extrangulara hasta hacerlo venir.
Entre tanto, en la parte baja de ambos se desataba una especial de batalla por ver cuál pene estaba más cerca de explotar envueltos en la emoción. Él sudor, los sonidos de sus cuerpos chocando, sus gemidos y jadeos ahogados ¡Todo era una excusa para que sus penes se pararan! A veces Kazuki miraba de reojo para disfrutar en bajo espectáculo, era una buena motivación para su masturbación anal; más adelante pensaría apodos para Toi que estuvieran relacionados a como su pene parecía cobrar vida y estirarse hasta él, buscando su supervisión y toqué ¿Cómo era que Toi tenía esa arma mortal ahí pegada y no la usaba? ¡Era un crimen!
Con gusto se volvía el juez de dicho delito, lo condenaba a penetrarlo hasta que el vecino derribara la puerta de su casa y los encontrará en medio de feroces embestidas dónde ambos estuvieran gimiendo el nombre del otro como si no hubiera un mañana.
¡Si, si! ¡Era el castigo perfecto!
Saco sus dedos de su ano, no estaba seguro de haberse prepradonlo suficiente pero ya no aguantaría. Si se desgarraba e imposibilitada caminar como consecuencia al menos, de consuelo, tendría presente que fue desvirgando a Toi y apoderándose de él.
Kazuki levanto un poco su cuerpo, poniéndose de rodillas sobre Toi, quien no soltó sus muslos y lo observó en silencio alinearse con su pene. A Toi se le erizó la piel cuando su estómago y el miembro de Kazuki chocaron.
— ¡Hey ¿Que vas a hacer?! — pregunto Toi, Kazuki arqueo una ceja mirándolo. Era la primera vez que le veía desde arriba por escasos centímetros.
— Tú solo quédate tranquilo — contesto Kazuki mientras empezaba a descender hasta que sus nalgas fueron frotadas por la punta del pene de Toi. Kazuki separó más las piernas, bajando muy lento sobre el pene de Toi.
Toi se encrispo al ver que su pene se perdía entre las nalgas de Kazuki, mientras era rodeado y succionando por estrechas paredes. Fue ahí cuando cayó en cuenta que estaba penetrando el ano de Kazuki, bueno no es como si Kazuki tuviera muchos agujeros que penetrar... Después hablaría de eso con Kazuki, tenía que salir de la duda. Entre sus pensamientos, sintió que Kazuki se sentaba por completo sobre él, después de soltar una bocanada de aire.
— ¡Ah! No es tan grande y aún así me tomo mucho trabajo — comentó entre jadeos mientras echaba su cabeza e inclinaba un poco su espalda hacia atrás. Relajado y con un pene en culo.
— Te escuché ¿Sabes? — dijo Toi de mala gana. Kazuki abrió un ojo y le miro.
— ¡Oh! No es eso, es qué... — Kazuki se detuvo ¿Realmente planeaba decirle a Toi que entre tantos hombres que lo han penetrado ha tenido varios penes que probar y que el suyo era muy normal?
¿Planeaba acabar su relación o qué mierda?
Nego con la cabeza, intentando borrar lo que dijo porque fue reverenda estupidez.
— Nada, solo pensé que sería menos doloroso — mintió Kazuki apretando sus piernas alrededor de Toi. Recibió un gemido de respuesta, sonríe lleno de malicia —. ¿Que pasa?
— ¡¿Cómo dices qué...?! ¡Mierda! — Kazuki había saltado, fue solo un momento en que su cuerpo subió y bajo rápidamente, dónde su pene no acababa de salir del ano y ya volvía a ser prisionero de esas ajustadas paredes. Kazuki volvió a sonreír.
— ¿Cómo? No te entendí
— ¿Acaso tú...? ¡Joder!
Otro salto, Kazuki disfrutaba el acto sin duda alguna. Aunque luego ya no eran saltos, sino cortos movimientos donde sube y baja con rapidez con satisfacción, le encantó cada gesto de Toi y como se contenía al aferrar los dedos de sus manos sobre sus hombros. Que raro, generalmente era él quien clavaba sus uñas en la espalda o pecho de sus compañeros, pero ahora era Toi quien buscaba algún lugar del cuál sostenerse. Mientras se movía, sujeto con ambas manos el rostro de Toi y lo besó con lentitud, dejo que su lengua se abriera paso en la cavidad de Toi, viendo con satisfacción a Toi enrojeser. Kazuki se movía de adelante a atrás mientras besaba con fervor a Toi, esperando que empezará a reaccionar y el mismo fuera el que lo embistiera, aunque no parecía tener muchas ganas de ser quien dirigiera solo se dejaba llevar por la situación.
Se separan del beso.
— Kazuki... Ya deja eso... — pidió Toi refiriéndose a los saltos. Kazuki nego con la cabeza firmemente, no pararía hasta que fuera él quien de encargará —. Ya no aguantó, Kazuki...
— ¿Que cosa? Dime qué no puedes contener — Kazuki coloco su frente sobre la de Toi, incitandole a que le contará. Toi no quiso hablar, sino que miro había abajo entre jadeos, Kazuki se ríe —. Tu pene ¿Es eso? ¿No aguantas el pene? — Toi asintió, Kazuki seguía rebotando sobre él —. Eso es problematico, relájate.
Entre los saltos y choques en su cuerpo, Toi dudaba poder relajarse. Su boca ya no contenía sus gemidos, que se perdían por entre besos con lengua iniciados por Kazuki. De un momento a otro fue Kazuki quien se detuvo, dejando que su peso acabará sobre el pecho de Toi.
— ¡No puedo...! ¡Fue mucho! — hablo Kazuki entrecortado —. Me duelen las piernas, quiero...
— ¿Parar? — dedujo Toi, Kazuki le dió un golpe en la nuca — ¡Pero bueno! ¡¿Y eso por qué?!
— ¡No seas tonto! Apenas vamos empezando — dijo Kazuki —. Debes hacerlo tú, me duelen mis piernas.
— ¿Hacerlo yo? — Toi pregunto sin entender
— ¡Si! Solo es entrar y salir, nada complicado.
Se quedaron en silencio un largo rato, sin moverse mientras Kazuki recuperaba el aliento. Entre salto y salto sus piernas habían perdido la sensación de movilidad, pero Toi tampoco de movía.
— ¿Y bien?
— ¡¿Cómo que "y bien"?! ¡Ni siquiera entiendo a que te refieres! — reprendió Toi, Kazuki suspiro cansado.
— Ponme sobre el futón ¡Sin separarte de mi! — dijo Kazuki, Toi rodeo el cuerpo de Kazuki por el pecho, sin saber cómo hacer solo dejo que ambos cayeran de costado y luego giro para quedar sobre él — ¡Pero no saques el pene, animal! — exclamó Kazuki al sentir que Toi se desliza para salir de su entrada.
— ¡Ah! Perdón — Toi detuvo su movimiento, creyendo que había lastimado a Kazuki. Si supiera que nada tenía que ver con el dolor o incomodidad...
— Bueno, ahora sujetame de las caderas — señaló Kazuki, Toi obedeció tranquilo poniendo ambas manos sobre las caderas de Kazuki.
— ¿Entonces qué? ¿Debo sacarlo de ahí o...?
— ¡Que no! Tú solo... — Kazuki soltó un suspiro —. Vas sacar tu pene hasta la mitad y lo vas a volver a meter.
— ¿Eso no es lo opuesto a lo que debería hacer?
— A ver ¿Quien de los dos es el que nunca ha tenido sexo?
— Yo...
— Por tanto ¿Quien es el que sabe?
— Supongo que tú.
— Supones bien, porque en tu vida te has imaginado o preparado para algo como esto — Kazuki se cruzó de brazos —. Mientras que yo, pase prácticamente toda mi vida en ello, así que, por tanto, me haces caso.
Toi suspiro.
— ¿Siempre será de este modo? — pregunto Toi, se encontraba muy sudado y cansado, Kazuki estaba igual y aún así no paraban.
— No siempre, solo hasta que dejes de pensar tanto y actuar más — le respondió Kazuki separando los brazos y rodeando el cuello de Toi —. Solo has lo que te digo.
Sin saber que más hacer, Toi finalmente cede ante la petición de Kazuki. Tomo las caderas de Kazuki, apretando con firmeza y empezó a dar lentas embestidas justo como Kazuki pidió, no sé encontraba muy cómodo con los primeros movimientos pero a medida que avanzaba se iba acomodando mejor, fue casi imperceptible como Kazuki abría más sus piernas para darle mayor espacio o como la fuerza que usaba para embestirlo incrementaban.
— Ve más rápido — fue casi un suplicio de parte de Kazuki, sin poder evitar dejar escapar la petición. Toi busco aumentar su velocidad, siendo más rudo en el proceso sin poder evitarlo; sus brazos temblaban perdiendo estabilidad, mientras un insoportable ardor se presentaba en la punta de su pene.
Entre las embestidas y la forma tan brusca que su cuerpo se movía, Kazuki se perdía cada vez más en brazos de la lujuria a la cual estaba dispuesto a abrazar. Kazuki estaba perdiéndose entre Toi y las señales que su cuerpo le mandaba para que se corriera, pero su pene no tenía el estímulo suficiente así que fue su mano quien lo tomo en un intento de acabar, más recordó que tenía a Toi encima.
— Toi ¿Puedes ayudarme ahí abajo? — dijo Kazuki señalando su pene, Toi miró hacia la dirección que Kazuki tenía puesto los ojos. Se enfrió sin detener sus embestidas al ver que Kazuki se refería a su pene, tragó saliva.
— ¿Qué debo hacer?
— Solo agárralo y frota de arriba a abajo hasta que deje salir el... Bueno, solo encargarte por favor ¡No sé si aguante! — dijo Kazuki de modo infantil, inflando sus mejillas. Toi asintió, con duda tomo el pene de Kazuki.
"Solo piensa que lo haces con el tuyo, no es nada, no pasa nada..." Toi se autoconvencia de que todo esta bien mientras su mano sube y baja a lo largo del pene de Kazuki, estremeciéndose bajo el contacto. Sus dedos apretaban el tronco mientras su sudorosa palma de deslizaba desde arriba hasta la parte donde están los testículos. Fue en ese momento que detallo que Kazuki era casi lampiño, sus piernas no tenían nada de pelo y tenía muy poco en el área genital.
— ¿Que miras? — pregunto Kazuki al notar que Toi no separaba sus ojos de su pene, ya empezaba a incomodarlo.
— Nada — dijo Toi apartando la vista mientras seguía en las embestidas y las caricias. Kazuki no le creyó, no dijo nada porque estaba mucho más concentrado en gemir tan alto como le permitiera su garganta. Toi ya se había acomodado y sus embestidas eran más rudas, a Kazuki no parecía incomodarle por su contrarió disfrutaba del compás rápido al que Toi se adaptaba.
Kazuki sujeto a Toi de la espalda, rompiéndose en gemidos mientras se agarra de Toi como puede, pequeñas cosquillas invadieron la parte baja del vientre de Kazuki junto con temblores y pequeñas risas que se mezclan entre los gemidos, un fuerte jalón entre sus piernas macompañado de una corriente eléctrica le hacen arquear la espalda hacia atrás.
En la mano de Toi acabo cubierta de un espeso líquido blanco, incluso una pocas salpicaduras en su vientre. Toi gruño y miro a Kazuki que como respuesta le dedicó una diminuta mueca de pena oculta tras una dulce sonrisa.
— Ups... — musitó Kazuki. Toi arqueo ambas cejas, siguió embistiendolo lleno de rudeza mientras se concentraba en él mismo, sin consideración. Kazuki tampoco protestó, le dejó continuar todo lo que quisiera; para no quedar inactivo se apoyó en sus codos y levanto las espalda, luego se movió hasta que sus manos le impulsaron hacia el rostro de Toi. Le beso con cariño, siendo correspondido; Toi dejo de sujetar la cadera de Kazuki para tomarlo del rostro. Le avergonzaba admitir que se corrió dentro de Kazuki, pero solo le miro con diversión.
— ¿Ups? — dijo Toi encogiéndose de hombros.
— Ups — Kazuki asintió, Toi se separó despacio de Kazuki. Una vez que había sacado su miembro del interior del ano de Kazuki, se dejó caer con pesadez a un lado de Kazuki, que seguía sentado —. Resistes poco — dijo acariciando la cabeza de Toi.
— Quejate lo que quieras pero acá, entre los dos, soy el que más trabajo físico hace — afirmó Toi.
— Si, si... — Kazuki se acostó a su lado —. Debes trabajar en como me masturbas...
— Y tú en la fuerza con la que me arañas ¡Mira esas marcas! — dijo señalando sus hombros.
— Bueno, me dejaste mordiscos en todo el cuello — señaló sus marcas rojas que se hincharon adoloridas.
— No fui yo — Toi desvío la vista —. Fueron mis dientes...
— ¡Uy! Discúlpeme, la próxima reprendo a tus dientes — se ríe Kazuki, contagios su risa a Toi. De acercó a Toi, acurrucándose en su pecho —. Si digo que te amo ¿Me dices lo mismo?
— Si, claro.
— Te amo, Toi.
— Lo mismo — Kazuki le pellizco en la mejilla.
— ¿Eh? ¿Te crees muy chistoso? — pregunto un poco molesto.
— No, no. También te amo, sabes que te amo mucho.
Kazuki se ríe, soltado la mejilla de Toi.
— Si, eso pensé — Kazuki volvió a besar a Toi que no dudo en retribuir el gesto.
Más adelante, cuando Haruka regreso, se encontró con un sonriente Kazuki sirviendo la cena y un exhausto Toi. Los observó fijamente, primero a Kazuki y las mordidas en su cuello y después a Toi y los arañazos más escondidos bajo el kimono.
Se sentó enfrente de Toi, levantando su pulgar en un gesto de aprobación para comer calmadamente la mejor ración de arroz que Kazuki alguna vez haya preparado.
"Si siguen así, comeremos bien toda la vida" pensó Haruka con una sonrisa, viendo a Kazuki sentarse al lado de Toi dándole un beso en la mejilla en el proceso.
Casi dos meses, casi tres, meditando si debía escribir esto ¡Y miren! Fueron 11050 palabras, sin contar las notas serían como 10950 palabras ¡Esto es lo más largo que he escrito en mi vida! ¡Nuca había sobrepasado las 8700 palabras!
Estuve cuatro días estancada en esto, primero porque no sabía cómo empezar, luego porque deje de tomarme esto seriamente y le metí muchísimo humor ¡Me cagué de risa en varias ocasiones! Y luego porque...
OLVIDE
ESCRIBI
LEMON.
Olvide que era lo esencial para hacer un buen lemon, que hacía un limón interesante, que sensaciones debían tener los personajes ¡Todo! Fue una desconexión total de mis ideas y lo que debía escribir. Así que avanzaban un paso y me quedaba atascada en mil.
Llegando a la parte donde el lemon es serio, me perdí muchísimo pero acabe de algún modo y quedé bastante satisfecha porque, bueno, siento que capte la idea de roles: un Toi muy temeroso pero intentando pertenecer y un Kazuki hostinado de la abstinencia.
Sobre el conjunto de Kazuki con el que quería seducir a Toi, pues, me lo inventé :v esos "camisones" son más de esta época de de 1700 XD solo quería que Kazuki usará uno.
Cómo sea, libertades creativas presentes.
Revise esto varias veces, pero capaz lo publicó y aparecen un montón de errores XD
Ojalá les haya gustado y perdóneme si fue muy largo ¡Pero al menos fue divertido! :D
Besos.
