Aunque este cap es mucho más corto que el anterior, fue mi cumpleaños y no sabía si podía tenerlo listo esta semana :D Además pensaba publicarlo mañana pero para que esperar.
Espero que lo disfruten.
Inicio del Verano
Ginny pisó alrededor del cuarto de Fred y George tan fuerte como podía. Si el resto de los habitantes de la Madriguera no estaban al tanto de su desagrado antes, entonces se aseguraría de que todos lo supieran ahora.
Claro que, no estaba segura CÓMO alguien en la casa podría no estar al tanto de su mal humor. Lo había expresado con toda claridad en las últimas dos semanas.
¡Dos semanas! Sólo habían estado en casa dos semanas, y este verano ya tenía toda la pinta de ser, posiblemente, el peor de todos, lo que sería toda una hazaña considerando que habían estado encerrados en el Número 12 de Grimmauld Place por la mayor parte del verano anterior.
Todo comenzó en la cena de la primera noche en casa. La conversación familiar estaba siendo muy agradable, cuando Bill se aclaró la garganta y se puso de pie.
–Bueno, –comenzó, dirigiéndose a Ron y Ginny. –Tengo una noticia para ustedes dos. –De pronto, sus padres estuvieron muy interesados en lo que estaban comiendo, mientras que Fred y George, sonriendo ampliamente, dejaron sus tenedores como si no quisieran perderse un momento de lo que estaba por venir.
–El resto de la familia ya lo sabe, –continuó Bill, –pero quería decirles a ustedes dos en persona. Así que… –sonrió ampliamente. –Fleur y yo estamos comprometidos.
–Wow… –dijo un sorprendido Ron.
–¡¿Qué?! –exclamó una horrorizada Ginny.
Bill sonrió. –Gracias, Ginger Snap.
Esto no había sido lo mejor de todo, por supuesto. Bill y su mamá luego explicaron que Fleur llegaría a Inglaterra en traslador en unos días, tras haber conseguido un trabajo de medio tiempo en Gringotts, y que se estaría quedando en la Madriguera para conocer a la familia y "trabajar en su inglés". En este punto Ginny había murmurado a Fred, –Lo único ingles que ella estará trabajando será Bill. –A pesar de su disgusto con la situación en general, tuvo que admitir que la explosión de jugo de calabaza que este comentario desató en la nariz de Fred fue uno de sus momentos de mayor orgullo.
La inevitable invasión francesa significaba que Ginny había pasado los siguientes días haciendo limpieza. La intención de esto, estaba segura, era demostrar a la Srita. Delacour que la Madriguera en Ottery St. Catchpole era en verdad un lugar de actividad social. Claro que lo es, Ginny pensó con amargura. Si resulta que te gustan las viejas botas Wellington, gnomos de jardín, y los cachivaches muggles.
La más asquerosa indignidad de todas, sin embargo, se produjo cuando su madre le informó de los nuevos arreglos para dormir. –Ahora, Ginny… –empezó en el desayuno en la mañana antes de la llegada de Fleur, –queremos que Fleur esté cómoda.
–¿Te refieres a Flegggrrr?
–Ginevra…–su madre había dicho en advertencia, pero Ginny notó una inconfundible sonrisa en las comisuras de sus labios. –De todos modos, queremos que… Fleur… esté tan cómoda como sea posible, así que vamos a ser los mejores anfitriones y ella dormirá en tu habitación.
–¡Ella no hará tal cosa! –Ginny protestó rápidamente.
–Lo hará, –replicó su madre. –Es la habitación más cercana a la de Bill, y él pensó que la ayudaría a sentirse mejor acerca de todo esto.
–¿Cuál es el punto? –dijo Ginny. –La pones tan cerca de la habitación de Bill y no estará durmiendo en la mía, de todas maneras.
–¡Ginny! –exclamó su madre. Ron soltó una carcajada mientras se servía una tercera porción de huevos.
–Será divertido, Gin –intervino. –Ustedes niñas pueden tener una pijamada. Ya sabes, puedes hacer su pelo, hacer sus uñas, hechizarla mientras duerme, ese tipo de cosas.
Ginny fulminó con la mirada la cara sonriente de Ron. –No compartiré una habitación con ella.
–Por supuesto que no, –intervino la Sra. Weasley. –Tú dormirás en la habitación de Percy.
–¿Por qué no en la habitación de Fred y George?
–Porque, querida, Hermione va a dormir ahí.
–¡Entonces dormiré en la otra cama!
–No, Ginny, –dijo la Sra. Weasley, con el tipo de tono que uno usa tratando de explicar algo sencillo a un niño pequeño. –Cuando Harry llegue, él tomará la otra cama.
–¿Oh, en serio? –cantó Ginny. Ahora era su turno para mirar la cara horrorizada de Ron. –¿Harry se va a quedar con Hermione, entonces? –preguntó con una sonrisa.
–Honestamente, Ginny. –La Sra Weasley puso las manos en su cadera, parecía muy indignada. –No vayas creyendo a esa terrible Rita Skeeter. ¡No hay absolutamente nada de esa naturaleza entre ellos dos!
–No lo sé, mamá –Ginny dijo con fingida seriedad. –Creo que tal vez hay más de lo que los dos están dejando ver. –Le lanzó un rápido guiño a Ron, pero entendiendo lo que él estaba murmurando y viendo su mano moverse hacia su varita, decidió cambiar el tema. –¿Por qué Harry no duerme en la habitación de Percy y yo puedo dormir en la de los gemelos con Hermione?
–¡Porque son invitados! –exclamó una exasperada Sra. Weasley. –La habitación de Fred y George está vacía, y todas las cosas de Percy están aún en la suya para cuando él… regrese. –Un silencio incómodo descendió en la cocina, y luego la Sra. Weasley recordó de pronto que tenía que ir arriba por una carga de ropa, dejando solos a Ron y Ginny.
–¿Crees que se dará cuenta que Percy no volverá? –murmuró Ron.
–¿De verdad piensas que nunca va a volver? –preguntó Ginny.
Ron se encogió de hombros. –No lo sé, aunque no se vería bien, ¿no? –Ron se levantó y llevó sus platos al fregadero. –Quiero decir, incluso si todos nos reconciliamos con él, sigue siendo mayor de edad ¿no? Probablemente no debería estar viviendo en casa, de todos modos. Aún así… –Ron no dijo nada más. No había necesidad.
Entrecerrando los ojos con una sonrisa, Ginny lo miró –Bueno. Yo ciertamente espero que Harry y Hermione pasen un buen rato compartiendo habitación. Un muy buen rato, si sabes a lo que me refiero.
Ron frunció el ceño. –No, en realidad. No lo sé, así que ¿por qué no te callas al respecto? Además, ¿no te encantaría dormir ahí con Harry?
Ginny cruzó los brazos. –Tengo novio, muchas gracias. –Ron hizo una expresión de fingida sorpresa.
–¿En serio? ¿Lo tienes? ¿Quién es? Oh si, Dean cómo-se-llame ¿cierto? Dime, ¿qué tan seguido hablas con el buen Dean, huh?
Internamente, Ginny se maldijo. No le había enviado a Dean una lechuza desde que habían vuelto a casa de Hogwarts. Tenía la intención, por supuesto… Cambiando el tema, le espetó a Ron, –Apuesto a que amarías compartir habitación con Fleur ¿verdad?
–¿Y qué? ¡Tú quieres compartir una con el fantasma del ático!
–No molestes, Ron. ¡Nunca compartiría habitación contigo!
–Cómo si yo quisiera…
–¡RONALD! ¡GINEVRA! ¡BASTA!
–Si, mamá, –ambos dijeron subiendo las escaleras. Ron le hizo a Ginny un gesto grosero, ella le sacó la lengua, y se fueron en diferentes direcciones.
A Ginny siempre le había agradado más Ron.
Fleur llegó pronto, y aunque ella odiaba la presencia condescendiente de la belleza francesa, Ginny tuvo que admitir a regañadientes una cosa: Fleur era la mejor para dar comentarios ambiguos pasivos-agresivos que había conocido en su vida. No llamó a la Madriguera "repugnante", cómo Ginny pensó que haría. En su lugar, Fleur declaró que era "encantadora", "en un estilo tipo gústico". La comida de la Sra. Weasley no era "asquerosa", en su lugar era "¡tan buena como la sopa que los sigvientes en casa hacían en la cocina del sótano!". Ginny no era, a ojos de Fleur, "ordinaria", sino "¡casi tan hegmosa como su pequeña hegmana Gabrielle, quién sólo tiene diez!". Y luego, por supuesto, estaba su constante adulación y devoción a Bill. Era suficiente para que alguien vomitara.
Las cosas mejoraron cuándo Hermione llegó unos días mas tarde, pero tan divertido cómo era tenerla ahí, significaba que Ron quedaba reducido a un idiota en la luna. La única ajena a esto, por supuesto, era Hermione. Le insistió a la Sra. Weasley que no era necesario dormir con Harry en la habitación de los gemelos, y que una cama improvisada en la habitación de Percy donde Ginny ya se había instalado, estaría bien. Aunque él no dijo nada al respecto, esto pareció complacer a Ron inmensamente y caminó por la casa silbando por una hora después de haberse tomado esa decisión en particular.
Y luego todo el ciclo comenzó de nuevo cuando la mamá de Ginny le ordenó limpiar la casa, otra vez, en preparación de la llegada de Harry. Ginny apenas le veía sentido a esto, y se lo dijo a su madre la noche antes de que llegará Harry. –¡A Harry no le importa cómo luce la casa! –protestó. –¡El lugar podría estar invadido de gnomos de jardín y estiércol de lechuza y aun así, sería mucho mejor que esos horribles Muggles con los que vive!
–Puede que así sea, –coincidió la Sra. Weasley, ignorando el hecho de que en el sofá junto a ella estaba Fleur mordiendo una zona particularmente deliciosa de la oreja de Bill. –Pero la casa NO esta invadida por gnomos de jardín o cubierta de estiércol de lechuza, así que Harry tendrá sábanas limpias en su cama ¡y tú vas a ponerlas ahí, jovencita, y eso es todo!
Así fue cómo Ginny se encontró en la habitación de los gemelos, pisando fuerte mientras ponía las sábanas limpias en la cama de Harry y en general, dando a conocer su disgusto. Había aplazado la tarea hasta la noche, y le dio gusto saber que el que fuera tan tarde hacía su expresión de disgusto mucho más desagradable. Acababa de terminar la cama de Harry, y se estaba dirigiendo a la habitación de Percy para pisar aún mas fuerte, cuando un fuerte CRACK sonó y el mundo se puso al revés cuando se encontró tirada en el suelo.
Sacando su varita, se puso de pie y se giró torpemente para enfrentar a su agresor, sólo para encontrarse frente a frente con una lechuza del color de la nieve en una jaula.
–¿Quién? –farfulló Ginny.
–¿Who? –respondió Hedwig.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió de golpe. "¡Expelliarmus!" La varita de Ginny salió volando de su mano. Hermione estaba en la puerta con Ron justo detrás de ella, su varita en mano. Al parecer, había decidido hechizar primero y preguntar después. –¿Estás bien, Ginny? ¡Oímos a alguien aparecerse aquí!
–Estoy bien, Hermione –Ginny aseguró a su amiga. –Sólo era Hedwig. –Apartó la mirada de la lechuza hacia el gran objeto que había aparecido directamente debajo de ella, tirándola al suelo. –Y el baúl de Harry.
–¡Caray! –dijo Ron. –Nos dio un susto. ¿Qué acaso no sabe ya que no debe usar la magia fuera de la escuela? ¿Está tratando de ser expulsado? ¿Y las lechuzas de verdad hacen un ruido tan fuerte cuando son… enviadas?
–Obviamente Ron, o no hubiera pasado. Son seres vivos, después de todo. Y Harry no envió a Hedwig y su baúl aquí, –Hermione discutió, –Debió haber sido el profesor Dumbledore.
Ron parecía confundido. –¿Por qué Dumbledore tenía las cosas de Harry?
–Sinceramente, Ron, –añadió Hermione, –¿no escuchas ni una palabra de lo que dice tu madre?
–¿Lo dijo en la cena?
–Sí.
–Entonces, no.
Ginny y Hermione se miraron la una a la otra y se echaron a reír. –Ronald, eres absolutamente brillante ¿lo sabías? –dijo Ginny entre risas.
–Sí, –dijo Ron, asintiendo seriamente. –¿Por qué Dumbledore está con Harry, de todos modos?
–No lo sé, –dijo Hermione, pensativa. –Supongo que tiene algo que ver con la… –miró a Ginny con nerviosismo.
–¿La profecía? –Ginny preguntó graciosamente. –Hermione, sé que a ustedes no les gusta decirle nada a nadie, pero estaba ahí con ustedes casi consiguiendo que me mataran en, oh ¿cuál era esa habitación otra vez? ¿Ya sabes, la grande con todas las profecías dentro? Oh, si, era la Sala de Profecías. Puedo poner dos y dos juntos, saben.
Ron negó con la cabeza y se volvió hacia Hermione. –Es insoportable cuando se pone así, sabes. Malditamente insoportable.
–¡Ronald! ¡Lenguaje! –Hermione reprendió. Se volvió hacia Ginny y dijo, en tono de disculpa, –Sé que a veces nosotros nos guardamos cosas…
–Son tan malos cómo la Orden, ustedes tres… –murmuró Ginny. Hermione siguió adelante.
–Ron y yo no siempre sabemos mucho, tampoco. Son secretos que Harry decide compartir, sabes y… –miró a Ron en busca de ayuda. Él se volvió hacia su hermana.
–No es nuestro derecho compartirlos, Gin. –dijo con verdadera simpatía.
Ginny suspiró. –Lo sé. –admitió.
–Y no es que Harry no confíe en ti, Ginny –Hermione se apresuró a añadir. –Él sólo…
Ginny la cortó. –Hermione, Harry no me debe ninguna explicación. Lo entiendo, de verdad. Créeme, sé el peso que tiene sobre sus hombros. Quiero decir, no lo SÉ, –se corrigió a sí misma, su mirada perdiéndose en la ventana, –puesto que ustedes no quieren DECIRME, pero puedo imaginármelo.
Por un momento, se quedaron en silencio. El pequeño reloj en la esquina de la habitación dio la medianoche. Ginny se preguntó cuando se había hecho tan tarde. Involuntariamente se estremeció cuando un repentino escalofrío se apoderó de ella de alguna parte.
Volvió a mirar a Ron y Hermione. –Sólo desearía que se dieran cuenta que Hogwarts no es una serie de aventuras sin fin para el resto de nosotros que parece ser para ustedes tres. Honestamente, a veces tengo la sensación de que olvidan que es una escuela. ¡Incluso tú, Hermione! –añadió antes de que su amiga pudiera protestar. –Quiero decir, no todo tiene que ver con perros de tres cabezas, Torneos de Magos y pasadizos ocultos y cámaras…
Ella dejó de hablar tan de repente que si sus palabras hubieran estado en una escoba habrían conseguido un latigazo. Casi había dicho "cámaras secretas", pero se contuvo, aunque parecía que no lo había hecho tan rápido puesto que Ron y Hermione intercambiaron una mirada nerviosa. No queriendo que le recordaran que tan lleno de "aventuras" había estado su primer año en Hogwarts, centró su atención en Hedwig, moviéndose para abrir su jaula.
–¡Cuidado, Ginny! –Hermione dijo rápidamente. –Ella realmente no toma bien a nadie más que a Harry. –Pero Ginny la ignoró y, arrullando suavemente, abrió la jaula. Sin dudarlo un instante, la lechuza saltó sobre el brazo extendido de Ginny y luego a su hombro, mordiendo su oreja cariñosamente antes de salir volando hacia la parte superior del armario.
–Bueno, que demonios… –dijo Ron, asombrado. Hermione también parecía ligeramente impresionada. –Siempre intenta arrancarme el dedo cuándo me acerco demasiado.
–Eso es porque hueles bastante mal, –dijo Ginny placenteramente mientras abría la ventana para Hedwig. La lechuza, sin embargo, no se movió. –¿Vas a esperar a Harry, entonces? –Ginny le preguntó. Hedwig respondió con un grito y un click que de alguna manera sonaba afirmativa. –Bueno, no te preocupes, –Ginny le aseguró, sonriendo. –Él estará aquí pronto.
Ginny no estaba segura de cómo podía saberlo o como era posible, pero Hedwig parecía, de alguna manera, contenta por la noticia; Ginny estaba bastante segura de eso. No estaba segura, sin embargo, del por qué la idea de la inminente llegada de Harry trajo una agradable sensación en su propio estómago.
Oh, dijo la pequeña voz en la parte posterior de su mente. Eso es porque él te gusta.
Apenas la escuchó. Se había hecho bastante hábil en ignorar a la pequeña voz en su mente.
¿Que tal? ¿Mejor? ¿Peor?
A destacar tres cosas: 1) Bill llama a Ginny "Ginger Snap", la traducción directa sería algo así cómo "explosión pelirroja" o "chasquido pelirrojo", no me gusta ninguno de los dos. Suena estúpido decir eso como apodo, y no se me ocurrió una mejor manera de traducirlo así que lo dejé como en el original.
2) En la parte donde Ginny se encuentra con Hedwig, ella pregunta "Who" (quién) y Hedwig le responde "Who" también. Cuando leí esto la primera vez, me reí muchísimo... no sé por qué. Quería conservar el chiste pero obviamente en español es imposible.
3) Swooping sensation - es la sensación que sientes en el estomago al bajar con velocidad, no sé me ocurrió una manera más efectiva de describirla que cómo lo hice. Me recomendaron describirla como un "vacío en el estomago" pero no sé. ¿A ustedes cual les gusta más?
Muchas gracias a todas las personas que han dado review, favorito o seguido esta historia! Espero que la disfruten tanto como yo :)
Nos leemos pronto.
