Espero que no me odien :(
El sol ya estaba alto en el cielo cuando Ginny despertó la mañana siguiente. Todo su pisoteo nocturno había tomado mucho más de ella de lo que pensaba, al parecer. Aún medio dormida, se deslizó fuera de la cama y se puso sus zapatillas, salió de la habitación de Percy y caminó por el pasillo. Notó que la puerta de la habitación de Fred y George estaba cerrada. Por un momento, esto le pareció extraño, ya que recordaba vagamente haberla dejado abierta la noche anterior, pero la idea salió de su cabeza antes de decidir si era importante y caminó por las escaleras hasta la cocina.
La madre de Ginny estaba limpiando del desayuno, y Ron, Hermione y Fleur estaban sentados alrededor de la mesa. Hermione estaba leyendo El Profeta mientras Ron y Fleur hablaban; en realidad, Fleur estaba hablando y Ron estaba contribuyendo un flujo continuo de observaciones brillantes que sonaban cómo "Uh-Uh" y "¡No me digas!" y "¡Tienes toda la razón!"
–Buenos días, –murmuró Ginny mientras se deslizaba en el asiento al lado de Hermione.
Ron se volvió a mirarla. –¿Buenos días? –preguntó. –Quizás quieras ver un reloj, Gin.
–Lo intenté, –bostezó. –pero el único que tenemos sigue diciendo que son "Peligro Mortal" en punto.
–Buenos días, jovencita. –dijo su madre severamente. –¿Supongo que te agotaste pisoteando alrededor de la habitación de los gemelos anoche como una niña?
–¿Esa egas tú? –chilló una Fleur encantada. –¡Pensé que ega el fantasma del ático!
–Un error común, –observó Ron. Tanto Hermione cómo Ginny le lanzaron una mirada asesina. Ninguna de las dos apreciando que se pusiera de lado de Fleur. Ella no pareció darse cuenta, pues continuó como si nada.
–Ega todo un albogoto, –dijo ella. –Apenas y podía oig a Bill susugando en mi oído, ¡y estaba junto a mí!
–Siempre y cuándo estés cómoda, –murmuró Ginny mientras su madre ponía un plato de huevos frente a ella. –Gracias, mamá. –Ginny empezó a comer, pero como aún estaba medio dormida, era un proceso lento. Hermione la miró con recelo cuando ella amenazó con caerse de bruces en su plato.
–Em… ¿tal vez un poco de café, también Gin? –preguntó Hermione. Ginny asintió y bostezó otra vez.
Desde el salón, la chimenea de pronto cobró vida. Todas las cabezas giraron al sonido de alguien saliendo de la Red Flu seguido inmediatamente por la voz del padre de Ginny y Ron. –¿Alguien en casa?
Arthur Weasley entró en la cocina. Parecía, como siempre, bastante agobiado, pero eso no era raro en los empleados del Ministerio de Magia estos días, tratando con el resurgimiento "oficial" de Voldemort. La aparición de su padre en la Madriguera tan temprano produjo una fuerte tensión en la habitación, como lo hacia cualquier cosa fuera de lo ordinario estos días. –¿Qué pasa? –su madre preguntó de inmediato, y Ginny podía notar en su voz que anticipaba lo peor.
–Nada, nada –Arthur Weasley aseguró a su esposa. –Estoy aquí por "Asuntos Oficiales del Ministerio." –Se rió. Se volvió hacia Ginny, Ron y Hermione. –Mafalda Hopkirk del Departamento Contra el Uso Indebido de la Magia pasó a verme el día de hoy, –empezó su padre, tratando de parecer serio. –Al parecer, hubo un caso de magia en menor de edad anoche. ¿Alguno de ustedes hizo magia aquí ayer? ¿O debería ir y preguntarle al usual sospechoso arriba?
¿Al usual sospechoso arriba? Ginny se preguntó de que estaba hablando. Hubo un jadeo a su izquierda. Volviéndose, observó que Hermione se había puesto pálida. –¡Oh, no! –chilló, las manos sobre su boca. –¡Realicé el encantamiento desarmador anoche!
–¿El encantamiento desarmador? –preguntó la Sra. Weasley confundida. –¿Para qué?
–Bueno, las cosas de Harry aparecieron en la habitación de Fred y George, y cuando lo hicieron se produjo un fuerte ruido, sabíamos que Ginny estaba ahí, Ron y yo corrimos dentro y me esperaba lo peor, ¡así que ni siquiera lo pensé y realice el Expelliarmus tan pronto como abrimos la puerta! ¡Oh, no! ¡Voy a ser expulsada! Me han expulsado ¿verdad? –Ginny estaba impresionada; Hermione había logrado decir todo eso en un solo aliento.
–No van a expulsarte –Ron se burló, pero luego se volvió hacia su padre, preocupado. –¿O sí?
–No lo creo, –dijo su padre con jovialidad. Parecía que estaba disfrutando esto. –No están expulsando o arrestando a menores de edad estos días por algo tan simple como Expelliarmus. "Vigilancia constante" es la orden del día en el Ministerio ahora. Ojo-Loco nunca había estado tan feliz, tanto como lo puede estar Ojo-Loco, claro –añadió.
–¡Lo siento mucho, Sr. Weasley! –dijo Hermione, aunque el color ya estaba regresando a sus mejillas. –Es sólo que no pensé…
–No hay de que disculparse, querida. –dijo la mamá de Ginny, dando palmaditas en el hombro de Hermione mientras servía café en frente de una aún-no-muy-despierta Ginny. –Nadie te culpa por defenderte cuando crees que estás en problemas, no con todo lo que esta pasando.
–¡Pero Mafalda Hopkirk…!
–Quería que les recordara que sólo usen la magia cuando sea absolutamente necesario, y aun así que estén seguros de hacerlo. –finalizó el Sr. Weasley. –No hubo ningún daño, Hermione. Después de todo –se rió entre dientes. –Si Harry aún no ha sido expulsado, bueno, tienes un gran camino que recorrer antes de que puedas alcanzar su registro de violaciones. –El Sr. Weasley miró hacia la escalera. –¿Ya se despertó?
–No, –respondió la mamá de Ginny. –Supongo que esta exhausto, el pobre. Ahora, ¿qué es lo ultimo en el Ministerio, Arthur?
Con la tenue niebla del sueño desapareciendo de su cerebro, Ginny notó que esta era la segunda vez que su padre mencionaba a alguien durmiendo arriba. Aunque no podía ser Bill; el se levantaba y se iba a Gringotts antes que nadie en las mañanas. Charlie no llegaría a casa hasta el cumpleaños de Harry, Fred y George tenían su propio apartamento, si Percy hubiera regresado, seguro alguien lo habría mencionado antes…
Ginny volvió su dormida y enmarañada cabeza hacia su padre. –¿Quién no se ha despertado?
La conversación se detuvo. Todas las caras en la habitación se volvieron a ella, confundidas. –¿Disculpa, Ginger Snap? –preguntó su padre.
–¿Quién no se ha despertado? –repitió Ginny.
–Harry –respondió su madre.
–Pero, –dijo una confundida Ginny, – él no viene hasta más tarde ¿no es así?
–Llegó anoche –dijo su padre. –Dumbledore lo trajo.
–Esta en la habitación de Fred y George, –añadió Hermione.
–No es tan difícil de entender, hermanita –finalizó Ron. Fleur se rió de esto y el parecía encantado.
No era tan importante, por supuesto. Harry llegó un día antes, eso es todo. Ginny se sentó en la mesa con su pijama, su cabello revuelto, con la taza de café a medio camino hacia sus labios y con su cerebro rehusándose a funcionar. Alrededor, la conversación continuó, su padre estaba contando una historia de cómo confiscaron unas Pociones de Invisibilidad que funcionaban al revés, haciendo invisible el mundo alrededor del que la toma en lugar de hacer invisible a la persona.
Hermione se inclinó hacia Ginny, una pequeña sonrisa en sus labios, y dijo en voz baja, –¿Quizás una ducha, entonces?
Ginny le frunció el ceño. –Oh, cállate. –se quejó. Hermione regresó a su Diario, una sonrisa satisfecha en sus labios. Después de un momento, Ginny se levantó de la mesa con un suspiro, su desayuno a medio comer, y se fue a dar una ducha.
Una ducha después, estaba en la habitación de Percy, vestida, cepillando su cabello, y mirando con desprecio una pequeña botella de cristal sobre la cómoda. Contenía perfume. Un muy caro, muy francés perfume. Había sido un molesto y considerado regalo de Fleur a su llegada, un gracias-por-dejarme-quedar-en-su-hogar-aunque-sea-una-molesta-trol-francesa tipo de regalo.
¿La peor parte del regalo? Era absolutamente delicioso.
Normalmente, Ginny detestaba tales cosas como joyería y perfumes. Crecer como la única chica en una casa llena de chicos tenía algo que ver en eso, seguro. Pero esta fragancia era irritantemente perfecta, una suave combinación de lluvia de primavera y flores silvestres que no era abrumadora, pero tenía una presencia definida. A Ginny le encantaba, y odiaba que le encantaba. Era francés y era costoso, era decididamente femenino sin serlo demasiado, bien podía ser la cosa mas agradable, y elegante que había tenido nunca… y era un regalo de la mayor molestia en el mundo.
La vida no era justa a veces. Sinceramente.
Terminó de cepillarse el cabello. Miró la botella. Caminó hacia la puerta. Puso su mano en el pomo. Se volvió hacia la botella. Se volvió hacia el pomo. Soltó el pomo de la puerta. Caminó de vuelta a la cómoda. Levantó la botella. Quitó la tapa y olió.
Era como un estúpido y maldito cielo.
Ginny suspiró. –Oh, bueno, –murmuró. –una quiere un toque de feminidad de vez en cuando. –Rápidamente, roció la fragancia en el aire y camino hacia la nube de niebla. Pensó que había escuchado en alguna parte que esta era la manera de hacerlo; no era ninguna experta.
Dando un paso atrás, experimentalmente tomo una aspiración rápida. Merlín, era precioso. Sintió un disparo repentino de disgusto hacia Fleur por conseguirle un regalo tan maravilloso. ¿Quién se creía esa chica, consiguiéndole un regalo que hacia mucho más difícil odiarla? De alguna manera, hacia que Ginny la detestara un poquito más. Fugazmente, se dio cuenta que esta reacción no tenia lógica y se preguntó si se estaba volviendo loca. Luego recordó sentarse y ver a Fleur mordiendo la oreja de Bill. Su momento de simpatía paso. Que fea cretina.
–¿Ginny?
Ginny se dio la vuelta. Fleur estaba al pie de la puerta, ocupándose en la tarea de ser hermosa sin esfuerzo. Delicadamente olfateó el aire, un acto que ella hizo parecer tan elegante y coreografiado como una bailarina de ballet. –¡Oh, estas usando el pegfume que escogí para ti! –Sonrió, y fue como si un centenar de diamantes reflejaran su brillantez en la habitación.
El rostro de Ginny ardió en rojo. En la presencia de Fleur se sentía avergonzada de los pensamiento que había tenido, especialmente a la luz de lo que fue un regalo verdaderamente generoso. –Eh, Fleur… –empezó, con la intención de darle las gracias apropiadamente. –El perfume es…
–¿No es magavilloso? –interrumpió Fleur. –¡Es el mismo pegfume que mi hegmana Gabrielle usa! –La boca de Ginny se cerró de golpe. Su recién descubierta buena voluntad hacia Fleur fue rápidamente en declive. –Bueno, solía usaglo. ¡Dijo el año pasado que ya lo había supegado! Tú aún no, parece. –La lengua de Ginny dolía de mordérsela. –Ah, bueno, ¡me voy! ¡Voy a llevagle el desayuno a Hagy! –Con eso, se dio la vuelta y se dirigió a la cocina.
Ginny se sintió como si le hubieran dado un puñetazo en la cara, y se dio cuenta que incluso estaba gruñendo un poco. Echando humo, abrió la puerta de la habitación y escuchó voces familiares desde la habitación de Fred y George. Hermione estaba preguntando, –Y… ¿crees que Slughorn será un buen profesor? –Luego llegó la respuesta.
–No lo sé. Pero no puede ser peor que Umbridge, ¿no? –Era Harry.
El sonido de su voz trajo sólo una diminuta punzada al estomago de Ginny en su estado agitado, una punzada que en este punto de su vida era fácilmente ignorada. Entró arrastrando los pies a la habitación de Fred y George, donde encontró a Ron, Hermione y Harry enfrascados en la conversación. –Yo conozco a alguien peor que ella, –dijo, sin preocuparse por esconder la irritación de su voz. –Hola, Harry.
–¿Y a ti que te pasa? –preguntó Ron.
Ginny explicó. Hermione simpatizó con ella, Ron defendió a Fleur, y Harry parecía no saber de que estaban hablando por un largo momento. El ánimo de Ginny se puso peor por la aparición de Flegggrrr junto a su madre, bailando alrededor del cuarto para dar a "Hagy" su desayuno, y se puso aún peor por la reaparición de su madre unos momentos después.
–Ginny –susurró, –baja a ayudarme a preparar la comida.
–¡Estoy hablando con mis amigos! –protestó Ginny, indignada.
–¡Ahora mismo! –ordenó la Sra. Weasley, y se retiró.
–¡Me hace bajar para no estar a solas con Flegggrrr! –rezongó Ginny. Se apartó la larga melena pelirroja imitando a Fleur y salió de la habitación pavoneándose y con los brazos en alto como si fuera una bailarina. –No tarden mucho en bajar, por favor –dijo al marcharse. Una vez fuera, bajó las escaleras con mala cara y entró en la cocina donde su madre estaba atareada preparando la comida y Fleur estaba agitando su varita perezosamente a un pedazo de papel, cortándolo en el aire en un complicado diseño floral. Hubiera sido hermoso si Ginny no estuviera tan harta de la chica.
–Aquí tienes, querida. –La mamá de Ginny hizo flotar una cesta de patatas al mostrador, junto con un pelador. Todavía sin ser mayor de edad para hacer magia fuera de la escuela, Ginny tendría que pelarlas al estilo muggle. Refunfuñando, cogió el pelador y se puso a trabajar. Su madre ni siquiera se volvió hacia ella. –¿Y cual, exactamente, es el problema Ginevra?
–¡Me sacaste de ahí justo cuando las cosas se estaban poniendo interesantes! –resopló Ginny. –¡Ahora me van a dejar fuera de la conversación, otra vez!
–Entiende, querida, –recordó su madre. –han pasado por muchas cosas juntos. Déjalos tener su privacidad.
–Yo también he pasado por eso, –espetó Ginny. –¿o es que olvidaste que estaba en el Departamento de Misterios también?
–No lo hice, –dijo la Sra. Weasley severamente. –y aún esto muy decepcionada de ti por eso. Tú, de todas las personas debería saber lo peligroso que es andar en lugares que no debes. –Con eso, su madre volvió su atención a los sándwiches que estaba apilando delante de ella sin una palabra más.
Ginny miró a su madre, con los ojos y la boca muy abiertas. ¿Ella, de todas las personas…? –La Cámara… –dijo. –¡La Cámara no fue mi culpa!
–Lo sé, querida –dijo su madre con dulzura. –Aún así, espero que tengas un poco mas de precaución. Sí, me doy cuenta que puedes ser un poco excitable, y el cielo sabe de donde heredaste ese temperamento…
Una risita burlona emanó de Fleur. Ginny vio que ella miraba fijamente a la Sra. Weasley. De mala gana, Ginny tuvo que estar de acuerdo: ella sabía exactamente de donde venía su temperamento, y no era de su padre.
No escuchando la reacción de Fleur, o al menos pretendiendo no hacerlo, su madre siguió adelante. –Pero esos tres irán corriendo a cualquier peligro frente a ellos sin pensar, –continuó. –Pensarías que Hermione pondría un poco de razón en ellos, pero es tan mala como los otros por lo que puedo ver. Ella y Ron siguen a Harry. Si tan sólo ese muchacho dejara de jugar al héroe de vez en cuando…
De pronto, Fleur intervino. –Él no esta jugando, me pagece, –protestó acaloradamente. –Hagy ES un hegoe. Pedigle que page segia como pedigle que no fuega él mismo. –Mientras Ginny coincidía silenciosamente con Fleur, la pequeña voz en su cabeza apareció altivamente. Me parece que tú estas comprometida con mi hermano, Señorita Francesa, la voz resopló. ¿Qué tal si dejas de estar sobre Harry? Muy racionalmente, Ginny determinó que la voz sólo hablaba en defensa del honor de Bill.
Pero Fleur no se había detenido. –Pogque, –continuó, –si Hagy no fuega tal hegoe, mi hegmana pequeña Gabrielle…
–Oh, para, –dijo Ginny. –tu hermana no iba a morir en ese lago, y lo sabes. El profesor Dumbledore se hubiera encargado de que ninguno de los rehenes del Tornero de los Tres Magos estuvieran en un peligro real.
Aunque sentada, Fleur logró fijar en Ginny una mirada que la hizo sentir como si la belleza francesa estuviera sobre ella con 12 metros de altura. –Es la intención lo que cuenta, –dijo fríamente, y volvió su atención a sus diseños florales, a los cuales ahora estaba agregando colores y luces brillantes con movimientos agitados de su varita.
Por los siguientes minutos, Ginny y su madre hablaron placenteramente sobre el siguiente año escolar y la lista de invitados para la fiesta de cumpleaños de Harry; sería una pequeña reunión, considerando todas las barreras protectoras y restricciones que estaban puestas en la Madriguera. La conversación continuó de esta manera hasta que fueron repentinamente interrumpidos por un grito desgarrador de arriba.
La Sra. Weasley se dio la vuelta, su mano agarrando su varita. –No, –dijo Ginny, apenas levantando la mirada. –Supongo que Hermione acaba de recordar que los resultados de sus T.I.M.O's llegan hoy.
Efectivamente, en unos instantes, una muy nerviosa Hermione apareció en la cocina luciendo un ojo negro cómicamente exagerado y seguida de cerca por Ron. El estado agitado de Hermione no fue ayudado por la risa encantadora de Fleur; Hermione y Ginny le lanzaron dagas con la mirada.
–¡Hermione, querida! –exclamó la mamá de Ginny. –¿Qué pasó?
–Fred y George pasó –dijo Ron, apenas reprimiendo una sonrisa.
–Bueno, siéntate aquí Hermione, –dijo la Sra. Weasley, guiando maternalmente a Hermione hacia la mesa de la cocina. –Tendremos eso arreglado en un segundo. –Examinó el librero y sacó una copia con orejas de perro de El Manual del Sanador. –Ahora, vamos a ver que tiene que decir Lockhart al respecto…
–Oh no, Sra. Weasley, –Hermione gimió.
–Oh sí. Ahora déjame ver…
A pesar de que ella y Ron intercambiaron miradas divertidas, Ginny no pudo evitar sentir lástima por Hermione. Las bromas de los gemelos eran ya bastante difíciles de deshacer sin utilizar "consejos" de su insufrible e inútil profesor. Efectivamente, para cuando Harry entró en la cocina diez minutos después, el ojo de Hermione no lucía mejor; de hecho, Ginny estaba casi segura de que veía peor. Harry le dirigió una mirada interrogante, y Ginny se rió. –Por eso Fred y George lo consideran una broma graciosa: porque no se va, –dijo, sin ser útil. Todos se sentaron a observar los intentos fallidos de la Sra. Weasley con cierta diversión, mientras ignoraban las inocentes criticas de Fleur sobre Hogwarts y disfrutando de la doble frustración de Hermione hacia su ojo negro y los inminentes resultados de los T.I.M.O's; en los cuales, según ella, había reprobado todos.
Muy pronto, las lechuzas de Hogwarts volaron dentro de la cocina; los tres estudiantes mayores abrieron sus sobres con temor. Harry y Ron parecían satisfechos con sus resultados, pero Ginny miró detenidamente a Hermione, que había dado la espalda a la cocina y estaba temblando ligeramente. No era posible ¿o si? Pero suponiendo que la presión de los exámenes había sido demasiado para ella, y se hubiera quebrado durante el examen, y nadie se hubiera dado cuenta… –¿Hermione? –Ginny preguntó tentativamente. –¿Cómo te fue?
La cocina se quedó en silencio cuando todos miraron a Hermione. Ella respiró hondo y, en voz baja, dijo –Yo…No está mal.
–Oh, no digas tonterías, –saltó Ron; se acercó a ella y le quitó la hoja de las manos. –Ajá, diez "Extraordinarios" y un "Supera las Expectativas" en Defensa Contra las Artes Oscuras. Y estas decepcionada ¿no? –la miró entre alegre y exasperado. Hermione negó con la cabeza, y Harry y Ginny rieron.
–¡Bueno, ya somos estudiantes de EXTASIS! –Ron sonrió. –¿Quedan salchichas, mamá?
La cocina regresó a su usual bullicioso estado. Ron comió mientras su madre miraba sus notas, Hermione comenzó a explicar sus resultados a cualquiera que escuchara, y Fleur agitó su mano con desdén y comenzó otra larga plática con la intención de exponer las virtudes de Beauxbatons contra los fallos de Hogwarts. Ginny estaba a punto de subir las escaleras a su habitación cuando se dio cuenta que Harry miraba sus notas, estudiándolas. Parecía ligeramente decepcionado. Intrigada, se deslizó a su lado.
–¿Estás bien? –preguntó. Él levantó la mirada; parecía que no la había notado hasta ahora.
–Sí. Sí, estoy bien. No te había visto, Ginny.
Ella sonrió. –Eso parece bastante impresionante de mi parte; no puede haber muchas personas que puedan sorprender a "El niño que vivió" ¿sabes? –Él le devolvió la sonrisa pero no respondió. Ella echó un vistazo a sus resultados. –Buenas notas –dijo ella, y en serio.
Él dobló el papel. –Aún así, no son suficientes. –Parecía decir esto con cierto pesar.
Ginny no entendía. –¿No suficientes para que? –preguntó, pero Harry sólo movió la cabeza con una sonrisa irónica.
–No es importante, –dijo. –En serio, –agregó. Al parecer, se dio cuenta que ella estaba a punto de protestar. –Estoy contento con ellas. De verdad, Ginny, lo juro. ¡Por favor no me hechices!
Ella lo miró con ojos entrecerrados. No le gustaba que la ignoraran, otra vez, por enésima vez, pero su momento de melancolía parecía haber pasado rápidamente. –De acuerdo, –dijo ella. –Pero al menos esas notas fueron lo suficientemente buenas para que Ron te copiara y pasara.
–Ron no me copia, Gin. –dijo Harry, al parecer escandalizado de que ella acusara a su hermano de tal cosa.
–¿Ah, no? –preguntó con una ceja levantada.
–No, –dijo con firmeza, y luego sonrió. –Le copia a Hermione.
Ginny asintió. –Eso tiene más sentido.
Sonriendo, Harry le dio un suave puñetazo en el brazo. –Muchas gracias, –dijo. Ginny sólo se encogió de hombros; era verdad, después de todo.
–¿Qué les parece a ustedes dos? –Harry y Ginny miraron a Ron, que estaba comiendo alegremente un plato de salchichas mientras Hermione hacia ruidos de disgusto. –¿Jugamos un partido de Quidditch de dos-por-lado, después de un segundo desayuno? Hermione dice que le dará una oportunidad.
Esto sorprendió igualmente a Harry y Ginny. –¿En serio? –preguntó Ginny con incredulidad.
Hermione se encogió de hombros. –Seguro, –dijo, mucho más relajada ahora que la crisis de las notas había pasado. –Después de todo ¿qué tan difícil puede ser, si ustedes lo juegan? –Ginny sonrió.
Harry se volvió hacia Ron. –¿Dos-por-lado? ¿Cómo se supone que haces eso?
–Muy incómodamente, –dijo Ginny con decisión.
–No es tan malo –dijo Ron con la boca llena de salchichas. Tragó. –El Guardián juega al Buscador y los Cazadores llevan el bat de las Bludgers.
–No, Ron –corrigió Ginny. –el Buscador lleva el bat y los Cazadores juegan de Guardianes.
–Pero cómo… –comenzó Harry. Ginny lo interrumpió.
–No te preocupes, –le aseguró. –No importa quien juega las posiciones, todo termina en un confuso desastre de todas maneras.
–¡Así es! –intervino Ron, –¡Es muy divertido! –Harry se encogió de hombros, y cogió una de las salchichas del plato de Ron. Hermione estaba empezando a parecer preocupada.
–Tal vez no debería intentar esto… –comenzó débilmente, pero Ron protestó inmediatamente.
–¡No podemos jugar sólo tres, Hermione! –exclamó. –Mira, puedes estar con Harry, ¿esta bien? Él es el mejor jugador aquí.
–¿Disculpa? –el tono de Ginny causó que Hermione y Harry la miraran con cierta alarma, pero Ron lo ignoró.
–Cálmate, –se burló. –Honestamente. Uno pensaría que ella quiere ser un jugador de Quidditch profesional o algo así. De acuerdo. Yo y Ginny contra Hermione y Harry. ¿Esta bien, amigo?
–Esta bien, –dijo Harry. Se acercó a tomar otra salchicha, pero se detuvo a mitad de camino. Olió el aire.
–¿Qué pasa? –preguntó Hermione.
–Nada, –dijo Harry, aunque parecía confundido. –Me pareció que… –se detuvo y olfateó el aire de nuevo. Miró alrededor. –¿Alguien más huele algo floral?
Ron negó con la cabeza y volvió a sus salchichas. Un momento después, Harry hizo lo mismo. Hermione olió el aire atentamente, y luego miró a Ginny, quien en ese momento se dio cuenta de lo que Harry había olido y lanzó una mirada horrorizada a Flegggrrr que había estado sentada en silencio todo este tiempo, estaba mirando directamente a Ginny, su deslumbrante sonrisa de oreja a oreja.
Antes de salir a jugar Quidditch, Ginny se escapó al baño para quitarse el perfume. Su piel, claramente, estaba teniendo una reacción a él, pues su cara se había puesto, de pronto, muy roja y muy caliente.
Sí, dijo la voz en su cabeza, con un poco más de sarcasmo de lo que era necesario. Tuviste una reacción al perfume. Claramente.
Ginny le dijo gentilmente a la voz que se callara, si sabía lo que era bueno para ella.
¿Ya dejaron de odiarme? :)
Una disculpa por tenerlo hasta ahora, en mi defensa puedo decir que tuve una semana de locos. Pero al final lo terminé! Apuesto que nadie se imaginaba que Fleur le había dado el perfume a Ginny! HA!
Sobre el siguiente capitulo: Supongo que estará listo hasta el fin de semana siguiente, tengo una entrega final importante la próxima semana y aún no lo he empezado (soy una irresponsable) así que necesito todo el tiempo para concentrarme. Perdón! Sólo por eso, les voy a dejar un pequeñísimo adelanto :D
El tiempo se detuvo por un instante. Los ojos de Harry se abrieron como platos. Ginny sabía como se sentía; estaba tan sorprendida como él de que ella había tenido el absoluto valor de preguntarle eso. Era posiblemente la peor cosa que podía decir en ese momento.
Te amo.
Nos leemos pronto.
