I'm back! :D
–Simplemente no lo entiendo en absoluto, –suspiró Hermione.
Ginny miró a su amiga, los ojos muy abiertos por la sorpresa. Habían pasado gran parte de las ultimas dos semanas en el huerto jugando Quidditch de dos-por-lado, y apenas se había acostumbrado a la inusual imagen de Hermione moviéndose torpemente en una escoba. Ahora oírla declarando en un tono anti-Hermione que ella no entendía algo casi causa que Ginny se cayera de su escoba.
–¿Qué es lo que no entiendes? –preguntó.
–¡Este estúpido juego! –gritó Hermione. –Quiero decir, el Quidditch real ya es bastante malo. ¿Pero dos-por-lado? ¡No tiene sentido!
Ginny sonrió. Esto, era algo que ella sabía Hermione no podía comprender. –Sí, es complicado, –empezó Ginny pacientemente. Habían tratado de explicar esta variación del juego a Hermione por la mayor parte de las dos semanas, pero como ya tenía suficientes problemas entendiendo las reglas oficiales del Quidditch, la alternativa del dos-por-lado la estaba dejando completamente aturdida. –Vamos a repasarlas otra vez. Harry está jugando cómo Cazador y Buscador en tu lado, así que esta a cargo de la ofensiva. Tú estás jugando como Guardián, todo lo que tienes que hacer es mantener la Quaffle… –mostró la pelota de cuero roja – …lejos de las canastas. –Se volvió y señaló el par de canastas suspendidas en los árboles en un lado del huerto que estaban usando como aros de gol y los cuales, en teoría, Hermione estaba defendiendo. Un set igual estaba en el otro lado del huerto; estos eran los que Ron estaba defendiendo para él y Ginny.
Hermione asintió con la cabeza por enésima vez, ya que era la enésima vez que le explicaban las reglas. Ginny continuó. –Correcto. Entonces, cuando Harry vea la Snitch, tomas el bat del Golpeador… –señaló el palo grueso de madera que Hermione tenia agarrado fuertemente en su mano, – …y lo usas para golpear la Bludger lejos de Harry mientras intenta atraparla.
–¿Por qué Harry intentaría atrapar la Bludger?
–No, –dijo Ginny, negando con su cabeza ligeramente, –la Snitch.
–Bueno, lo que no entiendo, –dijo Hermione con impaciencia, –es cómo se supone que voy a notar cuando Harry ha visto la Snitch.
–Sólo tienes que observar lo que hace, –explicó Ginny, tratando desesperadamente de no reírse. –Si deja de perseguir la Quaffle y de pronto se aleja de los aros de gol, probablemente vio la Snitch. A menos, –añadió, con sólo la minima chispa de travesura en sus ojos, –que haga ese Amago de Wronski que a tu novio Viktor tanto le gusta.
–¡No digas eso! –Hermione murmuró alarmada. Sus ojos se movieron alrededor del huerto, y Ginny rió.
–No te preocupes, –dijo. –Todavía está en los árboles con Harry.
Hermione se volvió hacia ella con un resoplido. –No sé de que estas hablando, Ginny. Honestamente.
Ginny rodó los ojos. Se estaba poniendo ridículo con estos dos. Pero no dijo nada y se volvió para ver si los chicos ya habían salido. Resultó que, la cabeza de Ron acababa de emerger de entre los árboles, y estaba volando con confianza hacia ellas, un objeto marrón en su mano y Harry siguiéndolo de cerca. –¡Tenemos la Bludger! –gritó, levantando el objeto marrón.
Ginny hizo una pequeña mueca. Ella sabía que no podían usar una Blugder o Snitch real con la posibilidad de que escaparan y volaran sobre la villa Muggle que estaba cerca. La verdad era, que una Snitch Dorada de calidad era tan costosa que dudaba si sus padres pudieran comprar una, incluso si se arriesgaban a usarla. Aún así, le costaba referirse a este hechizado y maltratado saco lleno de harina como "Bludger", y la "Snitch" que estaban usando era una bellota hechizada pintada de dorado que Harry generalmente podía atrapar en segundos. Ginny lo había superado tres-a-uno como Cazador (el hecho de que tenía que anotar contra Hermione mientras Harry tenia que enfrentarse a Ron ayudaba a sus totales, hay que reconocerlo), pero sólo había podido atrapar la "Snitch" antes que Harry tres veces en dos semanas.
–¿Ya estamos listos para jugar? –preguntó Ron impaciente. Levantó la "Bludger" en alto, preparándose para liberarla.
–Espera… –Ginny trató de contener su risa; se las arregló, pero no pudo evitar que las comisuras de sus labios fueran hacia arriba. Era sólo humana, después todo. –Hermione necesita que le refresquemos las reglas. –Los dos chicos mayores rodaron los ojos.
–Hermione… –comenzó Harry, pero Ron lo interrumpió.
–Argh, ¿cuánto tiempo nos haz escuchado hablar de Quidditch, y viendo los partidos y cosas así? ¡Y no es como si no hemos estado jugado dos-por-lado por dos semanas! –Ginny no podía saber si de verdad estaba molesto o si sólo estaba… bueno, si él estaba siendo como Ron y Hermione son el uno con el otro.
–Perdóname, –dijo Hermione, –por ser la única aquí que no piensa que vamos al colegio para que podamos pasar todas nuestras horas discutiendo, jugando y debatiendo sobre un juego de niños.
Ginny estaba a punto de protestar, pero vio a Harry negando con la cabeza por el rabillo del ojo. Se deslizó hacia él lentamente, tratando de no llamar la atención cuando Ron y Hermione empezaron a soltar humo.
–Quidditch, –comenzó Ron, –¡no es un juego de niños! ¡Es el mejor juego del mundo! ¿Y que si pienso que lo mejor en Hogwarts es el Quidditch? ¡Tal vez lo es!
–¡Hogwarts no se trata de Quidditch, o puntos o ganar la Copa de las Casas! –Hermione de verdad estaba inspirada ahora, Ginny tuvo que admitir –¡Se trata de prepararnos para… –miró a Harry, pero desvió la mirada rápidamente. –Para lo que sea que este afuera! ¡No es sobre un juego, y… –miró a Ginny mientras decía, –…y no es sobre pasadizos secretos y perros de tres cabezas! –Dijo esto con un tono de triunfo en su voz, como si demostrara un punto.
–Hey, espera un segundo… –Harry comenzó, como si le hubiera tomado un momento darse cuenta en que rumbo iba la conversación.
Ginny se inclinó hacia a él, con los ojos puestos todavía en Ron y Hermione, quienes estaban totalmente centrados el uno con el otro, otra vez. –No estaba hablando de ti, –le susurró a Harry. –Dijo eso para mí.
Harry parecía no entender. –¿Pero el perro…? –susurró.
Ginny negó con la cabeza. –Me esta respondiendo por algo que dije hace algunas semanas. Te cuento después. –Volvió su atención a la pelea de la no-pareja balanceándose suavemente en el aire.
–…mucho mejor que cualquiera de esos juegos Muggle que solías jugar ¡lo apuesto! –Ron todavía estaba defendiendo el honor del Quidditch, y Ginny tuvo que preguntarse sobre su reciente escogida táctica de insultar juegos de la infancia que ella estaba segura, Hermione no daba dos knuts por ellos.
–Lenguaje, Ron. –dijo Hermione con la voz calmada de quien se siente seguro de que esta ganando la discusión. –Si debes saber, algunos de esos primitivos "juegos Muggle" eran bastante encantadores, a su manera. ¿No estas de acuerdo, Harry?
Harry dudó. Claramente, no había esperado ser arrastrado de nuevo a la conversación. –Um… no realmente, no. –dijo. –Nunca disfrute mucho alguno de ellos.
–Bueno, yo lo hice, –dijo Hermione, sin desanimarse ante la deserción de su único aliado. –De hecho… creo que deberíamos jugar uno ahora mismo.
Ron resopló a esto. Ginny sabia como se sentía. –¿Jugar un juego Muggle? –Ron preguntó. –¿Cómo? No sabemos las reglas. Y no tenemos ningún equipo.
–Harry y yo podemos explicar las reglas, Ron –contestó ella. –Y en cuanto al equipo… –se calló, mirando la "Bludger" en las manos de Ron que ahora estaba goteando harina sin parar sobre la hierba debajo. –Creo que podemos inventar algo. –dijo secamente. Ron siguió su mirada hasta el agujero de la bolsa, y rápidamente metió su pulgar en el, luciendo molesto.
Hermione volvió su atención a Ginny. –Ginny, –dijo ella, en la mejor voz de alguien que se hace cargo pero sin parecer completamente dominante. –Dame esa pelota para anotar.
–¿Te refieres a la Quaffle?
–Sí, esa. Dámela.
En lugar de flotar los pocos metros que estaban entre ella y Hermione, Ginny simplemente arrojó la pelota de cuero rojo a su amiga, suave y lentamente. Hermione no hizo ningún movimiento para atraparla; simplemente volvió la cabeza y la vio pasar mas allá de ella, cayendo al suelo. Volvió a mirar a Ginny. –Gracias. –dijo, y con un resoplido satisfecho, se dio la vuelta y flotó lentamente al suelo con toda la dignidad que pudo reunir.
La vieron descender, y luego Ron se volvió hacia Harry. –Esto es tu culpa, –dijo malhumorado. Harry parecía desconcertado.
–¿Cómo, exactamente, es esto mi culpa? –le preguntó a Ron. Ron no respondió, y en su lugar murmuró algo entre dientes que sonó como "locos juegos Muggle", y siguió a Hermione al suelo.
Harry y Ginny se miraron entre sí, moviendo la cabeza. –Te hace desear, –dijo Ginny, –que lo superen de una vez y se besen ya ¿no? –La boca de Harry cayó abierta, y Ginny se volvió y siguió el camino de su hermano, sonriendo con picardía.
Momentos más tarde, Ron era quien tenia la boca abierta. Al parecer, no podía creer que lo que Hermione estaba explicándole fueran las reglas de un juego real, jugado por niños reales. –Así que quieres decir, –dijo, incredulidad grabada en todo su rostro, –que vamos a correr alrededor en la hierba…
–Quedándote del lado de tu equipo, –dijo Hermione mientras señalaba a la línea de rocas que había extendido con cuidado de un lado del claro hasta el otro.
–¿Y solo nos vamos a tirar la Quaffle tan duro como podamos el uno al otro, tratando de golpearnos entre sí?
–Correcto. –dijo una sonriente Hermione.
Ron se volvió a Ginny. –¿Haz oído hablar de algo más brutal en toda tu vida?
–¡Oh, por el amor de Dios, Ronald! –regañó Hermione. –¡Brutal! ¡Es un juego de niños! Quieres hablar de brutal… pregunta a Harry cuantas veces el Quidditch a hecho que aterrice en la enfermería.
–No sé si puedo recordar el numero exacto. –dijo Harry pensativo.
–Demasiadas Bludgers en la cabeza, diría yo. –ofreció Ginny, sonriendo a Harry. Harry le devolvió la sonrisa. La pequeña voz en su cabeza gritó ¡Whooopeeee! Mentalmente golpeó a la voz en la boca.
–Y este "juego"… –continuó Ron, –se llama… ¿cómo se llama?
–Dodgeball, –dijo Hermione con una sonrisa de satisfacción.
–Dodgeball, –repitió Ron. Negó con la cabeza como si fuera lo mas loco que había escuchado nunca. –Esto, –declaró, –es lo más loco que he escuchado nunca.
–No lo sé Ron, –dijo Ginny , poniendo su cara más seria. –A mi me parece que es el nombre perfecto. Te dice todo lo que tienes que saber del juego, en realidad.
–Hermione, –dijo Harry, –no se puede jugar dodgeball de dos-por-lado ¿verdad?
–Tampoco puedes jugar Quidditch de dos-por-lado Harry, –espetó Hermione, –pero eso ciertamente no nos ha detenido de hacerlo por dos semanas ¿no es así? –Harry parecía no convencido. –Muy bien, vamos a jugar por puntos. –explicó Hermione. –1 punto por cada jugador del equipo opuesto que golpees, 1 punto por cada pelota lanzada que atrapes.10 puntos gana la ronda; gana 3-de-5 rondas. Harry y yo estaremos en equipos separados, ya que lo hemos jugado antes. Harry y Ron contra Ginny y yo. –Miró alrededor. –¿Todo el mundo claro, entonces?
–Nope, –dijo un testarudo Ron, guardando gruñonamente las manos en sus bolsillos. –Todavía no lo entiendo.
–Oh, en serio Ron. –resopló Ginny. –Sólo lánzales la Quaffle hasta que los golpees.
Veinte minutos después, corriendo por el suelo de todos los lugares, Ginny se vio forzada a admitir que el "Dodgeball" era realmente divertido. Había un simple, primitivo placer en jugar un juego que no sólo te permitía lanzar una gran pelota a tus amigos y personas amadas, sino que realmente te exigía hacerlo para ganar. Hermione, como se vio después, era la mejor jugadora de Dodgeball, aunque Ginny y Ron habían pasado la mayor parte de sus vidas lanzándose objetos de diferentes tamaños y pesos entre sí, así que aprendieron rápido. La "técnica" de Harry, si se pudiera llamar así, parecía ser fiel al nombre del juego; esquivaba la pelota con una habilidad y reflejos que en el transcurso de veinte minutos Ginny y Hermione solo habían podido golpearlo tres veces, y esos sólo habían sido golpes de suerte. Ginny lo encontró curioso, preguntándose por que Harry no parecía intentar atrapar o lanzar la pelota, pero Hermione lo encontraba cada vez más exasperante, igualando el éxito de Harry de esquivar sus lanzamientos con su propio fracaso de no golpearlo. Y si hay alguna cosa que Hermione odia, pensó Ginny, es fracasar.
–¡Quédate QUIETO, Harry! –Hermione gritó después de otro intento, donde había parecido seguro que tenia a Harry atrapado pero de alguna manera él se las arregló para tirarse en la hierba y salir del camino. Ron soltó una carcajada en voz alta.
–¿Por qué en el nombre de Merlín…
–¡Ron!
-… haría eso? –preguntó Ron, cogiendo la Quaffle. –El PUNTO del juego es "esquivar" la "pelota" ¿no? Quiero decir, es TU estúpido juego ¿cierto?
Los ojos de Hermione se estrecharon hasta convertirse en líneas, y los de Ginny se abrieron en shock. Miró a Harry, que se estaba levantando del suelo y su expresión le dijo que él también lo había visto. Hermione, justo en este momento, no era una bruja con la que uno quisiera meterse.
Ron en su alegría, ajeno al estado de Hermione, no entendió esto. Sólo lanzó la Quaffle a medias, sin dejar de reír. Hermione la cogió limpiamente con las dos manos.
–Un punto para mí, –dijo ella en voz baja. Ron paró de reír, sus ojos abriéndose hasta coincidir con los de su hermana. –Y aquí viene uno más. –Hermione se echó hacia atrás y lanzó la pelota tan fuerte como pudo a Ron.
Momento después, Ginny y Harry estaban solos en medio del campo, mirando a Hermione conducir a Ron frenéticamente hacia la casa, Ron agarrándose de ella con una mano y la nariz con la otra, de la cual brotaba sangre.
–¡Lo siento mucho, Ron! ¡Lo siento tanto! –Se podía escuchar a Hermione decir sobre los gemidos de agonía de Ron. –¡No pensé! ¡No me dí cuenta que la estaba lanzando tan fuerte!
–¡Digiste no golpeds a la cabedza! –gritó Ron.
–¡Lo sé, lo sé, lo siento muchísimo! –Continuaron de esta manera hasta que desaparecieron dentro de la Madriguera. Harry se volvió a Ginny.
–Supongo que eso es el fin del juego ¿entonces? –Ella asintió, sonriendo ligeramente. –¿Crees que… –él continuó, –Ron de verdad estaba tan lastimado como estaba actuando?
Ginny resopló una risa. –Para nada, –dijo ella. –Pero lo exprimirá lo más que pueda, sólo espera y verás.
Harry asintió. –Bueno, –dijo él. –Supongo que nos toca limpiar. Es casi la hora del almuerzo, de todos modos. –Recogió la Quaffle, froto uno o dos puntos de sangre contra el pasto para quitársela, y luego se dirigieron a través del huerto para recoger las cuatro escobas, abandonadas debajo de unos árboles en el cambio de Quidditch a dodgeball.
–Tienes una interesante manera de jugar dodgeball, Harry –dijo Ginny mientras caminaban.
–¿A que te refieres?
–Creo que en algún momento se supone que debes tratar de lanzar o atrapar la pelota ¿me equivoco? ¿O no entendí las reglas que Hermione explicó 23 veces? –Fingió buscar en sus bolsillos. –Las anoté todas; sé que están por aquí en alguna parte… quería llevarlas a mi habitación esta noche y memorizarlas.
Harry rió. –Quieres decir la habitación de Percy, –la corrigió.
–Cállate, Potter.
–En cuanto a mi técnica de dodgeball… –lentamente, su sonrisa se desvaneció. Preocupada, Ginny se volvió hacia él, pero Harry hizo un gran espectáculo de recoger las escobas una por una y no la miraba a los ojos.
Desafortunadamente para él, ella no estaba dispuesta a dejarlo ir así de fácil. –¿Qué pasa con tu técnica de dodgeball? –preguntó, con un poco más de fuerza de lo que quería.
Harry se volvió hacia ella. –Digamos que al crecer, yo jugué con diferentes reglas a las de Hermione.
Ginny inclinó la cabeza ligeramente. ¿Había diferentes reglas? Interesante. –¿De que manera? –preguntó.
Harry apartó la mirada de nuevo, una sonrisa irónica en su cara, pero le respondió. –Cuando jugábamos en la escuela primaria, mi primo Dudley y su pandilla cambiaban las reglas para que en lugar de dos equipos jugando el uno contra el otro, todos jugarían contra mi. O Dudley y sus amigos los golpearían. –Ginny sintió sus ojos abrirse y su mandíbula caer. Era la cosa más horrible que había escuchado nunca. Harry aún no la miraba, pero continuó.
–Así que con los años, supongo que mi "técnica" se volvió más sobre esquivar y correr que cualquier otra cosa. –Con eso, Harry se volvió para caminar de regreso a la Madriguera.
Ginny estaba mortificada. ¿Cómo podía haber sido tan estúpida para molestar así? Lo vio alejarse. Buen trabajo, cariño, reprendió la pequeña voz en su cabeza. Ahora es probable que no te hable por el resto del verano. Ginny pensó en eso por un corto y terrible momento.
No iba a dejar que eso pasara.
–¡Harry, espera! –Ginny corrió tras él. Caminaba lentamente, por lo que apenas estaba a mitad de camino a la puerta de la Madriguera cuando ella lo alcanzó. –Harry, lo siento mucho. Fue algo muy estúpido y testarudo de mi parte. Debí haber adivinado.
Harry sonrió un poco, pero siguió caminando.
–En serio Harry, yo… yo… –Ginny estaba teniendo problemas para mantenerse a la misma altura que él y disculparse al mismo tiempo. Afortunadamente, Harry se detuvo quince metros antes de llegar a la casa y se volvió hacia ella. Exhaló internamente; él no parecía enojado.
–En serio esta bien, Gin –dijo en voz baja. –Esta todo bien.
Ginny asintió. –De acuerdo, –dijo ella. –Si lo prometes.
–Lo prometo.
Se quedaron en silencio por un momento. Ginny podía sentir el peso de la incomodidad descendiendo sobre ella. Trató de pensar en que podía decir para aliviar la tensión, por lo que realmente se sorprendió a si misma cuando las siguientes palabras que salieron de su boca fueron:
–¿Cómo fue crecer con ellos?
El tiempo se detuvo por un instante. Los ojos de Harry se abrieron como platos. Ginny sabía como se sentía; estaba tan sorprendida como él de que ella había tenido el absoluto valor de preguntarle eso. Era posiblemente la peor cosa que podía decir en ese momento.
Te amo.
Bueno, aparte de ese pequeño trozo de ficción.
Habiéndose quedado sin estúpidas e incomodas cosas que decir, Ginny simplemente espero a que Harry respondiera, probablemente en la acción de girar sobre sus talones y marcharse, indignado por su audacia.
Pero no lo hizo. En cambio, la mirada de sorpresa desapareció de su rostro, remplazada por una de contemplación. Ginny contuvo el aliento. –Estoy tratando de pensar, –comenzó Harry, –cual es la mejor manera de explicarlo…
–No tienes que hacerlo, –Ginny respondió gentilmente. Su voz había vuelto cuando Harry no se había enfurecido por su descaro, pero todavía estaba preocupada por lo que pudiera decir o hacer a continuación.
–Lo pondré de esta manera, –dijo Harry. –¿Sabes como siempre te quejas de que no tienes privacidad y que tienes demasiados hermanos y ninguna hermana?
–No siempre…
–¿Y Ron siempre habla de que todo el mundo lo ignora por que no es tan divertido como los gemelos o tan inteligente como Percy o tan valiente y guapo como Bill y Charlie? ¿Y los gemelos se quejan de que nadie los "entiende", y todos sofocan su creatividad? ¿Y Percy siempre se enoja porque todos son tan infantiles y no puede tener una conversación inteligente? ¿Y como todos se quejan porque su mamá es tan dominante y mimosa, y su papá siempre está en el cobertizo con todas esas cosas Muggle y él es tan raro?
–Okay… –Ginny no sabía a dónde iba con todo esto.
–¿Y cada uno de ustedes siempre pelean y discuten y se quejan del uno al otro? No todo el tiempo, sabes, pero lo hacen. ¿Y todos se frustran por que al final nadie gana y nada queda arreglado y las cosas que te molestaban sólo siguen molestándote más?
–De acuerdo…
–Escucho todo eso, y lo veo… y lo único que pienso es que ustedes son las personas más afortunadas del mundo.
No era lo que esperaba.
–Porque, –continuó Harry, –cuando se quejan de cosas como esas, pienso en cómo fue con los Dursleys, y cómo ni siquiera saben que es tener cosas por las cuales quejarse, cosas REALES. Y no te estoy culpando o diciendo "pobre de mi" o algo por el estilo, –añadió rápidamente. –Pienso que tan genial debió haber sido para ustedes, sin tener que preocuparse por no recibir nunca regalos de cumpleaños o tener que dormir en el armario debajo de las escaleras…
–¡¿Qué?! –Ginny no podía creer que eso fuera verdad. Eso no podía ser verdad ¿cierto?
–Sí, –dijo Harry simplemente. –Espera, cálmate.
El rostro de Ginny se había puesto tan rojo como su cabello. Sin previo aviso, se había enojado como nunca antes recordaba haberlo estado. –¿Dormir debajo de las escaleras? ¡¿En un armario debajo de las escaleras?! ¿Quién podría tratar a un niño de esa manera?
–Los Dursleys, –dijo Harry con solemnidad. –Ellos son quienes. ¿Por qué estás sacando tu varita?
–¡Hechizaré a cada uno de ellos, lo juro! –La voz de Ginny iba en aumento, y no le importaba. Tratar a un niño como Harry estaba describiendo… si supiera como llegar a la casa de los Dursleys, ya estaría a medio camino.
–Ginny, todo está bien, –dijo Harry. –Hogwarts es mi hogar ahora. Sólo vuelvo con los Dursleys porque… porque Dumbledore dice que debo hacerlo. Lo que intento decir… –Harry buscó las palabras. –En el peor de los casos, incluso cuando ustedes están enojados o peleando o celosos, desearía haber tenido lo que tienen. Desearía haber tenido la oportunidad de crecer en una familia normal, –Ginny alzó las cejas. –De acuerdo, una familia semi-normal, –corrigió Harry con una sonrisa. –Incluso con todas las peleas y no soportarse entre ustedes. Créeme, todo eso es mucho mejor que todo lo que tuve que pasar. –Se detuvo. –Como convertirme en un blanco andante en dodgeball.
Se quedaron en silencio por un momento. Harry miró hacia al suelo de repente; parecía estar dándose cuenta de todo lo que había dicho. –En fin… –murmuró tímidamente. No dijo nada más.
Ginny se quedó sin habla. No sabía que hacer o decir. Así que, como su boca lo había hecho antes, su mano se hizo cargo. Ni siquiera se había dado cuenta que estaba apretando la mano de Harry con la punta de los dedos hasta que ya lo había estado haciendo por unos segundos. –Sabes, –dijo tentativamente, –tienes una familia ahora, o al menos, lo siguiente mejor. –Harry la miró. Ella siguió adelante. –Quiero decir, ya escuchaste a mamá hablar sobre ti con la Orden. Ella te considera otro hijo. Y estoy segura que Ron se siente tan unido a ti cómo con cualquiera de nosotros, cómo si fueras su hermano. –Harry no dijo nada. Su expresión era inescrutable, su mirada firme. –En cuanto al resto de nosotros… –Ginny respiró hondo y luego sonrió. –Creemos que eres mas o menos agradable.
La tensión se rompió. Harry rió y Ginny se unió a él. –Gracias por el cumplido, "hermanita" –rió Harry.
–No me llames así, –dijo Ginny rápidamente. Tal vez demasiado rápido. Harry parecía un poco desconcertado. –Ya tengo suficientes hermanos, –explicó Ginny a toda prisa. –Lo último que necesito es un séptimo, especialmente uno que no sabe jugar dodgeball decentemente.
Harry rió otra vez, y parecía a punto de responder cuando un grito ensordecedor emanó de la Madriguera.
–¡Hegmione! ¿Qué le hiciste a ese pobge chico? ¡Oh, Gonald! Ven aquí y le echagemos un vistazo a tu nagiz. ¡Siempge lo he dicho, estas mujeges británicas son muy gobustas paga su propio bien!
Harry y Ginny se miraron horrorizados. –Oh no. Pobre Ron. –dijo Harry.
–Pobre Hermione, –añadió Ginny. Luego sonrió. –¿Deberíamos ir a mirar?
Harry parecía preocupado. –No lo sé, –dijo. –Ron probablemente esta mortificado de que Fleur le esté hablando como si tuviera seis años, y Hermione debe estar echando humo. Seguramente no nos quieren por ahí para empeorar las cosas. –Decepcionada, Ginny estaba a punto de estar de acuerdo a regañadientes, cuando una sonrisa apareció en el rostro de Harry. –Aunque tengo un poco de hambre, –dijo. –No pueden decir nada sobre nosotros si nos sentamos a comer el almuerzo mientras ellos están en la cocina ¿no?
–¡Ciertamente no pueden! –dijo Ginny, su sonrisa reapareciendo tan amplia como siempre. Y con eso, cogió a Harry del brazo y lo arrastró a la Madriguera.
¿Me extrañaron? Yo sí!
Sé que dije que este capitulo estaría el fin de semana (pasado), pero se me fue el tiempo rapidísimo. No sé ni en que día vivo! No volverá a pasar, prometido.
No hay mucho que decir sobre este capitulo. Mantuve el nombre original "Dodgeball" porque si lo hubiera traducido o cambiado a como se conoce en mi país, la conversación entre ellos no hubiera tenido sentido. Otra cosa, tengo problemas para mantener los tiempos en la traducción; si hay algunas lineas o párrafos que son confusos, espero que me digan.
Por cierto, me alegra muchísimo que algunos de ustedes se hayan dado una vuelta por la historia original! Ahora ya saben que la historia es maravillosa! Una vez que lleguen a Hogwarts es una montaña rusa de emociones! Haha!
Y gracias a todos los que están siguiendo, poniendo favorito o leyendo esta historia, tengan cuenta FF o no. Muchísimas gracias! Prometo que el siguiente capitulo estará muy pronto.
